Yo aún sigo echando de menos el tener nuevos episodios de Galavant y voy por la vida cantando “we’ve got a secret mision” porque esa canción es grandeza. Pero la cuestión es que eso me ha dado la idea para esta entrada. Y es que en algunas series les da por hacer un episodio musical especial y puede tener más o menos sentido (Buffy, la cazavampiros), no desentonar porque es una absurdez de serie (Scrubs o Community) o ser una completa idea de olla (Anatomía de Grey... sólo la amiga Shonda podía cascarse un musical en una serie de médicos).
Y no os voy a engañar, me encantan esos episodios. Un montón. Me sé las canciones del musical de Buffy de memoria, por ejemplo. Así que aquí os traigo varias series que me encantaría que tuvieran un episodio musical.
Once upon a time
Creo que de todas las series actuales, Once es la opción más evidente: es una serie de Disney, que adapta películas Disney, está llena de magia y el que ahora tengamos a Cruella de Vil en el Bosque encantado deja claro que los guionistas no tienen ningún problema con dejar que se les vaya la pinza.
De hecho, siempre me he preguntado cómo narices no hemos tenido a estas alturas un musical en esta serie. Aunque, bueno, mis esperanzas están puestas en la quinta temporada, donde cumplirán 100 episodios, que es un momento muy como para hacer el musical. Total, se pueden inventar cualquier cosa para justificarlo: un hechizo que ha salido mal, un movimiento del malo de turno para tenerlos distraídos mientras hace algo muy malo o cualquier cosa. Y, venga, sería divertidísimo ver a personajes como Rumpel y Regina poniéndose a cantar sus sentimientos con cara de circunstancias, por poner un ejemplo.
Sabéis que molaría mil.
The good wife
Vale, vale, lo admito en The good wife un musical no tendría mucho sentido. Sin embargo, teniendo a Christine Baranski y Alan Cumming en el reparto es casi como una obligación. A ella la hemos visto en musicales como Mamma mia! o la más actual Into the woods y él salía en Burlesque y ahora interpreta al maestro de ceremonias de Cabaret en Broadway. Vamos, que material hay. Además, seguro que algún otro miembro del reparto también canta bien, que los yanquis en general de pronto se arrancan a cantar y te dejan flipada.
Además, en The good wife la música siempre ha sido importante y tienen una banda sonora increíble que encaja estupendamente. Incluso nos regalaron ese videoclip tan gracioso, resultado de un episodio que iba sobre los derechos de canciones y tal, el Thicky trick. Muy fan del videoclip (que os dejo en este link) y, sobre todo, de lo diva que es Christine Baranski con sus rulos y un plátano en la mano.
En este caso no habría tanta excusa a mano, pero, vamos, que Shonda Rhimes se sacó de la manga un accidente para justificarlo. Aquí no tendrían por qué ir a tanto, pues podría ser un sueño o bien un ataque de locura de Jacky, que últimamente está muy tranquilita.
Supernatural
Cierto es que en el episodio 200 de Supernatural hubo un musical, pero eran un montón de colegialas interpretando un musical basado en Supernatural. Sí, muy meta todo. Tiene sentido si ves la serie, que conste. Pero, vamos, que yo personalmente me sentí un poco estafada porque quería ver a Dean, Castiel y cía cantando ellos, no a chicas disfrazados de ellos. Además, al ser una serie de temática sobrenatural y, encima, una que nunca ha tenido miedo de hacer locuras (ahí tenemos los geniales Changing channels o The french mistake) pues como que pega.
Así que mi propuesta es la siguiente: el Thrickster (también conocido como Gabriel) vuelve a la serie y como es el cachondo que todos amamos, hace que nuestros protagonistas tengan que bailar y cantar les pese lo que les pese.
No me digáis que no molaría. Además, podrían traer a personajes secundarios de estos que molan como Charlie o Cain porque sus actores tienen experiencia en musicales: Felicia Day salía en Doctor Horrible’s sing along blog y Timothy Omundson es el rey Richard de Galavant. Jo, en serio, me dejan a mí y les preparo un pedazo de musical increíble... y haría el Destiel canon, pero eso ya es otra cosa.
Jane the Virgin
Otra que por temática a priori no le pega un episodio musical, pero admitamos que si alguien pudiera hacerlo, son los chicos de Jane the Virgin. Total, ya es una mezcla muy loca de géneros y tenemos a un montón de cantantes latinos apareciendo de un modo u otro (ya salieron Paulina Rubio y Juanes y Rogelio habló de su amistad con Gloria Stefan) y hemos visto a Xiomara cantando, así que tampoco sería tan raro que, sin venir a cuento, comenzaran a cantar canciones latinas a lo loco y arrancarnos unas cuantas carcajadas.
De hecho, yo me moriría de gusto al ver al grandísimo Rogelio de la Vega cantando algo como Maquíllate de Mecano (sí, por algún motivo me lo imagino cantando esa canción, mi cerebro y sus cosas) o una balada hipercursi en honor a Xo. Todo eso, mientras el narrador nos deleita con sus súper comentarios. Yo ya hasta me imagino a Rafael y Michael cantando Dos hombres y un destino, no lo puedo evitar.
Castle
En Castle ya tuvimos un pequeño número musical, cuando despidieron un episodio cantando Piano man. Y, sí, es una serie de crímenes sin elemento sobrenatural o de fantasía, pero se las han apañado hasta para hacer episodios ambientados en otras épocas, así que algo podrían apañar, sobre todo sabiendo cómo es Richard Castle. Podría ser un sueño, que es una excusa muy recurrida (o, si no, que se lo pregunten a los guionistas de Los Serrano).
Pero, vamos, que Nathan Fillion también apareció en Doctor Horrible’s sing along blog, Molly Quinn ha trabajado en producciones del Disney Channel (así que seguro que sabe cantar) y Stana Katic es tan maravillosa que seguro que canta bien. Así que material hay y sería muy divertido ver numeritos musicales en la comisaria o ver un interrogatorio cantado.
Flarrow (The Flash + Arrow)
Vale, aquí junto dos series en una. Total, los caminos de Arrow y The Flash se cruzan muchas veces, aunque sólo sea por menciones. Y, oye, si hay que hacer otro crossover para que los chicos de Starling city y los de Central city (esta gente se mata la cabeza con los nombres de las ciudades, por cierto) se alíen para cantar y bailar, pues se hace y punto.
La cuestión es que la semana pasada ya tuvimos un pequeño guiño musical cuando Caitlin se llevó a Barry a un karaoke a cantar Summer nights (best scene EVER, por cierto) y nos recordaron lo bien que canta la adorabilidad hecha hombre (aka Grant Gustin) que ya había salido en Glee. De hecho, juraría que Danielle Panabaker también sabe cantar.
Bueno, que me enrollo, la cuestión es que por algún tipo de metahuman o algún plan maligno del doctor Wells todos podrían ponerse a cantar y bailar. Sería muy gracioso ver a Oliver Queen haciendo eso y lo sabéis todos. Además, yo ya haría que Oliver y Felicity cantaran a dúo Come what may y así harían feliz a mi shipper interior y me matarían de amor.
Velvet
Normalmente me gusta incluir alguna serie patria en estas listas y, aunque he estado tentada de poner La que se avecina (de todas las series actuales, es la que más papeletas tiene de hacer algo así y ya han tenido algún número musical que otro como ese desternillante número de Estela cantando el mar está fresquibiris acompañada de Javi y Vicente), pero entonces he recordado el último episodio de Velvet y he tenido que cambiar de opinión.
Porque este lunes Luisa volvió a la radio a cantar, pero lo hizo acompañada de Jonás y el dúo moló un montón, las cosas son como son. Además, no era la primera vez que Velvet apostaba por un número musical, ya que en la primera temporada Raúl de la Riva cantó Blue velvet y se marcó un señor espectáculo. Y, claro, la posibilidad de Asier Etxeandía protagonizando un episodio musical de Velvet pues gana.
Además, sería un alivio muy necesario que pasaran de los dramas de los protagonistas para tener un episodio musical centrados en los que de verdad molan: los secundarios. Yo quiero ver no sólo a Raúl, sino a Mateo, Clara, Rita, Pedro, Jonás y Luisa cantando por las galerías. Y, eh, el señor Sacristán ha hecho varios musicales, así que talento tienen de sobra y cualquier excusa bastaría: no sé, Rita podría ver un musical en el cine e imaginarse el Velvet Musical o algo así.
Lo sé, de aquí a guionista, xDD.
Pero, no, en serio: ¿a vosotros qué series os gustaría que hicieran un episodio musical?
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miércoles, 11 de febrero de 2015
jueves, 20 de noviembre de 2014
Mis cinco crossovers deseados (y locos)
Yo creo que todos alguna vez hemos pensado en cruzar dos de nuestras series favoritas, vamos, inventar nuestros propios crossovers. Al menos yo lo hago. Incluso los actores lo hacen o, si no, leed algunas cuentas de tuiter como, por ejemplo, Chloe Bennet y Emily Bett Rickards, que son fantabulosas las dos. Bueno, que me enrollo, la cuestión es que a mí a veces se me ocurren crossovers muy, muy locos y he decidido compartir mis paranoias con vosotros.
The good wife y Suits
Vale, este no es especialmente loco, así que va el primero, pero me encantaría ver como Florrick, Agos and Lockhart se enfrenta en un juzgado o en sus despachos a Pearson/Specter. De hecho, es que tengo curiosidad por saber quién ganaría. En serio, si Diane y Jessica se enzarzan a ver quién es la más divina del lugar, yo no sé por quién votaría. Eso, por no decir que no estaría nada mal ver a los tres chulazos juntos, vamos, a Cary junto a Harvey y Mike...
Perdón, perdón, ya me recupero, es que esa imagen era demasiado fuerte para mí.
Bueno, la cuestión es que me gustaría ver quién ganaría el caso, si llegarían a un acuerdo o si todo daría una giro maestral y, no sé, aparece Elsbeth para patearles el culo a todos o algo así. Yo es que tengo la teoría de que Elsbeth Tascioni es la abogada definitiva, la Terminator del derecho y nadie puede ganarle. Nadie.
Además, si me paro a pensarlo, una escena entre Eli Gold y Louis Litt podría ser épica. Épica.
Sleepy Hollow y Supernatural
En Sleepy Hollow Abby e Ichabod están intentando detener el Apocalipsis, así que: ¿qué mejor que cuenten con la ayuda de los Winchester, especialistas en el tema? Nuestros hermanos favoritos ya han superado un Apocalipsis y tienen un master en cargarse demonios, que para algo llevan diez temporadas enfrentándose a ellos, así que podrían echar una mano a Abby e Ichabod.
Además, ambas series no se toman demasiado en serio a sí mismas y tienen mucho sentido del humor, por lo que juntarlos podría ser tan loco como divertido. Yo ya visualizo a Dean vacilando a Ichabod, a los dos hermanos buscando una forma de ayudar a Irving, a la gente de Sleepy Hollow flipando al ver a Cas por ahí, a Crowley vacilándole a Moloch y ganándole la partida porque ningún demonio puede siquiera igualarse al gran Crowley. Eso es así.
Y, eh, pensad esto: Ichabod y Dean en el Impala. Impagable. No, en serio, yo quiero ver eso, sobre todo a esos dos juntos. Dean podría enseñarle tanto a Ichabod: el amor por el porno, las tartas... Se lo podría llevar a un karaoke.
Bones y The big bang theory
Este es muy loco, lo sé. Pero mucho. Lo que pasa es que yo siempre, siempre, me he preguntando qué ocurriría si Sheldon Cooper y Temperance Brennan se encontraran. Son tan parecidos y tan diferentes que creo que ocurriría como en los Inmortales y sólo podría quedar uno de los dos.
Ese uno sería Brennan, lo sabemos todos.
Pero sería guay ver si se llevan bien o si Brennan ofende a Sheldon, que la nombraría su nueva némesis, o si Brennan acabaría pateándole el culo a Sheldon, que es capaz, que es muy animalica. Además, con lo que es Brennan con respecto al sexo, seguro que Amy le encontraría alguna utilidad para seducir a Sheldon.
También me gustaría ver a Hodgins llevando a cabo alguno de sus locos experimentos con los otros chicos, mientras Angela y Penny están en plan "mi pareja es un friki, pero le quiero". Todo eso, claro está, mientras investigan algún asesinato loco y asqueroso, algo muy del estilo Bones... que haría que los chicos de The big bang theory se desmayen; bueno, no todos, dudo que Bernadette lo hiciera, que ella es muy chunga.
¿Soy la única que le encuentra muchísimo sentido?
Agents of Shield y Castle
En Castle es habitual que hagan episodios que juegan con algún tipo de frikez y que lo dejan un poco a la interpretación del espectador, mientras Castle apoya la teoría fantasiosa y Kate se adapta más a la realidad. Por eso, me parecería divertidísimo que en algún caso dieran con un alien o un artefacto de Hydra o lo que sea y que eso les llevara a hacer equipo con Coulson y cía.
Así, tendríamos a los chicos de Shield en plan tapadera, intentando ocultar que son espías y demás, mientras Castle apoya esa teoría y Kate todo lo contrario.
Podría dar muchísimo juego, lo sabéis bien. Además, ambas series son de la misma cadena y Nathan Fillion es un friki de cuidado y, de hecho, hay muchas fotos de los actores juntos. Vamos, que yo lo veo perfectamente. Lo veo. Un montón. Me imagino a Skye hackeando a los sospechosos y Castle flipando, a Esposito y May mirándose en plan chungo y retándose a ver quién es el más duro del lugar, a Jemma llevándose bien con Ryan (vale, no tengo ningún motivo real para creer eso, pero siempre he pensado que se entenderían, xDD), a Kate y Coulson haciendo un buen equipo.
Once upon a time y Thor
Admitámoslo, este caso es más que probable porque ambas son de Disney (que, recordemos, ya versionó la mitología griega en Hércules) y en Once upon a time cruzan mundos muy a lo loco también: el Bosque encantado, Camelot, Nuncajamás, Wonderland, Agrabah, ahora Arendalle... Vamos, es que hasta Charming comentó que podrían acabar en Asgard, así que muy descabellado no es. Que, vale, fue un guiño porque él interpretó a Fandral en la primera película, pero es que no es tan difícil que acabe apareciendo Asgard en la serie.
Eh, de hecho, quiero que veáis esta captura de un episodio de la tercera temporada:
¡Es el martillo de Thor!
Que, para variar, lo tiene Rumpel. Rumpel tiene todo, seguro que hasta tiene a Carmen Sandiego y por eso nunca jamás lograba encontrarla en el videojuego. Bueno, a lo que voy, que me molaría un montón ver a Rumpel y a Loki conspirando, mientras Thor se hace amigo de los Charming y, no sé, le dé alguna alegría a Regina, por ejemplo. Vale, eso es muy loco, pero la pobre Regina se merece un chulazo en condiciones y que venga sin dramas.
Y, sí, no deja de ser una excusa para ver a Tom Hiddleston actuando con Robert Carlyle, juzgadme todo lo que queráis, pero molaría mucho. Y, si no, ¡desmiéntemelo!
De hecho, ya puestos a mezclar, podrían estar por ahí Elsa, Anna y Kristoff, por eso de que Arendalle es como muy nórdico. Entre Thor y Elsa podrían crear la tormenta perfecta y se cagan los demás. Con esos dos, ni Snow Queen, ni leches en vinagre, vamos. Y, sí, estoy muy enamorada del Kristoff de Once, que para algo es Scott Michael Foster, así que le añado, aunque no tenga mucho sentido, que para algo es todo producto de mi imaginación.
Esos son mis cinco crossovers locos, ¿qué opináis de ellos? ¿Os molan? ¿Cuál veríais? ¿Cuál os imagináis vosotros? Cualquier chorrada que se os ocurra, pues a los comentarios ;)
The good wife y Suits
Vale, este no es especialmente loco, así que va el primero, pero me encantaría ver como Florrick, Agos and Lockhart se enfrenta en un juzgado o en sus despachos a Pearson/Specter. De hecho, es que tengo curiosidad por saber quién ganaría. En serio, si Diane y Jessica se enzarzan a ver quién es la más divina del lugar, yo no sé por quién votaría. Eso, por no decir que no estaría nada mal ver a los tres chulazos juntos, vamos, a Cary junto a Harvey y Mike...
Perdón, perdón, ya me recupero, es que esa imagen era demasiado fuerte para mí.
Bueno, la cuestión es que me gustaría ver quién ganaría el caso, si llegarían a un acuerdo o si todo daría una giro maestral y, no sé, aparece Elsbeth para patearles el culo a todos o algo así. Yo es que tengo la teoría de que Elsbeth Tascioni es la abogada definitiva, la Terminator del derecho y nadie puede ganarle. Nadie.
Además, si me paro a pensarlo, una escena entre Eli Gold y Louis Litt podría ser épica. Épica.
Sleepy Hollow y Supernatural
En Sleepy Hollow Abby e Ichabod están intentando detener el Apocalipsis, así que: ¿qué mejor que cuenten con la ayuda de los Winchester, especialistas en el tema? Nuestros hermanos favoritos ya han superado un Apocalipsis y tienen un master en cargarse demonios, que para algo llevan diez temporadas enfrentándose a ellos, así que podrían echar una mano a Abby e Ichabod.
Además, ambas series no se toman demasiado en serio a sí mismas y tienen mucho sentido del humor, por lo que juntarlos podría ser tan loco como divertido. Yo ya visualizo a Dean vacilando a Ichabod, a los dos hermanos buscando una forma de ayudar a Irving, a la gente de Sleepy Hollow flipando al ver a Cas por ahí, a Crowley vacilándole a Moloch y ganándole la partida porque ningún demonio puede siquiera igualarse al gran Crowley. Eso es así.
Y, eh, pensad esto: Ichabod y Dean en el Impala. Impagable. No, en serio, yo quiero ver eso, sobre todo a esos dos juntos. Dean podría enseñarle tanto a Ichabod: el amor por el porno, las tartas... Se lo podría llevar a un karaoke.
Bones y The big bang theory
Este es muy loco, lo sé. Pero mucho. Lo que pasa es que yo siempre, siempre, me he preguntando qué ocurriría si Sheldon Cooper y Temperance Brennan se encontraran. Son tan parecidos y tan diferentes que creo que ocurriría como en los Inmortales y sólo podría quedar uno de los dos.
Ese uno sería Brennan, lo sabemos todos.
Pero sería guay ver si se llevan bien o si Brennan ofende a Sheldon, que la nombraría su nueva némesis, o si Brennan acabaría pateándole el culo a Sheldon, que es capaz, que es muy animalica. Además, con lo que es Brennan con respecto al sexo, seguro que Amy le encontraría alguna utilidad para seducir a Sheldon.
También me gustaría ver a Hodgins llevando a cabo alguno de sus locos experimentos con los otros chicos, mientras Angela y Penny están en plan "mi pareja es un friki, pero le quiero". Todo eso, claro está, mientras investigan algún asesinato loco y asqueroso, algo muy del estilo Bones... que haría que los chicos de The big bang theory se desmayen; bueno, no todos, dudo que Bernadette lo hiciera, que ella es muy chunga.
¿Soy la única que le encuentra muchísimo sentido?
Agents of Shield y Castle
En Castle es habitual que hagan episodios que juegan con algún tipo de frikez y que lo dejan un poco a la interpretación del espectador, mientras Castle apoya la teoría fantasiosa y Kate se adapta más a la realidad. Por eso, me parecería divertidísimo que en algún caso dieran con un alien o un artefacto de Hydra o lo que sea y que eso les llevara a hacer equipo con Coulson y cía.
Así, tendríamos a los chicos de Shield en plan tapadera, intentando ocultar que son espías y demás, mientras Castle apoya esa teoría y Kate todo lo contrario.
Podría dar muchísimo juego, lo sabéis bien. Además, ambas series son de la misma cadena y Nathan Fillion es un friki de cuidado y, de hecho, hay muchas fotos de los actores juntos. Vamos, que yo lo veo perfectamente. Lo veo. Un montón. Me imagino a Skye hackeando a los sospechosos y Castle flipando, a Esposito y May mirándose en plan chungo y retándose a ver quién es el más duro del lugar, a Jemma llevándose bien con Ryan (vale, no tengo ningún motivo real para creer eso, pero siempre he pensado que se entenderían, xDD), a Kate y Coulson haciendo un buen equipo.
Once upon a time y Thor
Admitámoslo, este caso es más que probable porque ambas son de Disney (que, recordemos, ya versionó la mitología griega en Hércules) y en Once upon a time cruzan mundos muy a lo loco también: el Bosque encantado, Camelot, Nuncajamás, Wonderland, Agrabah, ahora Arendalle... Vamos, es que hasta Charming comentó que podrían acabar en Asgard, así que muy descabellado no es. Que, vale, fue un guiño porque él interpretó a Fandral en la primera película, pero es que no es tan difícil que acabe apareciendo Asgard en la serie.
Eh, de hecho, quiero que veáis esta captura de un episodio de la tercera temporada:
¡Es el martillo de Thor!
Que, para variar, lo tiene Rumpel. Rumpel tiene todo, seguro que hasta tiene a Carmen Sandiego y por eso nunca jamás lograba encontrarla en el videojuego. Bueno, a lo que voy, que me molaría un montón ver a Rumpel y a Loki conspirando, mientras Thor se hace amigo de los Charming y, no sé, le dé alguna alegría a Regina, por ejemplo. Vale, eso es muy loco, pero la pobre Regina se merece un chulazo en condiciones y que venga sin dramas.
Y, sí, no deja de ser una excusa para ver a Tom Hiddleston actuando con Robert Carlyle, juzgadme todo lo que queráis, pero molaría mucho. Y, si no, ¡desmiéntemelo!
De hecho, ya puestos a mezclar, podrían estar por ahí Elsa, Anna y Kristoff, por eso de que Arendalle es como muy nórdico. Entre Thor y Elsa podrían crear la tormenta perfecta y se cagan los demás. Con esos dos, ni Snow Queen, ni leches en vinagre, vamos. Y, sí, estoy muy enamorada del Kristoff de Once, que para algo es Scott Michael Foster, así que le añado, aunque no tenga mucho sentido, que para algo es todo producto de mi imaginación.
Esos son mis cinco crossovers locos, ¿qué opináis de ellos? ¿Os molan? ¿Cuál veríais? ¿Cuál os imagináis vosotros? Cualquier chorrada que se os ocurra, pues a los comentarios ;)
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miércoles, 9 de julio de 2014
De bodas, aeropuertos y otras cosas chachis
El verano, para un seriéfilo, es esa época donde una ve esas series que no tiene tiempo de ver durante el curso. En mi caso, acabo pegándome maratones de procedimentales, que me encantan y los veo casi todos. Una, que tiene alma de detective. Total, que estas últimas semanas me he visto las actuales temporadas de Bones, Castle y El mentalista y, cosa increíble, todas me han matado de amor y me han hecho súper felices. Ay, qué lejos quedaron los tiempos de sufrir cual perra con las tensiones sexuales no resueltas, ¡qué felicidad!
Así que, nada, un leve repasito de dichas temporadas. No esperéis nada muy serio, que es verano, he dormido tres horas y... soy yo.
Bones: novena temporada
La anterior terminó con el chalao de Pelant no sólo puteando a todo quisqui del Jeffersonian (NUNCA le perdonaré que atacara a mi Hodgins, si es amor), sino provocando que Booth cancelara su boda con Brennan sin darle motivos. Así que la temporada empezó chunga con Brennan sufriendo al no entender nada, Angela siendo mala con Booth y éste penando en silencio, sin poder tuitear ni nada, que Pelant les tiene hackeado hasta el frigorífico. Pero, por suerte, los guionistas de Bones decidieron no estirar el chicle y se cargaron a Pelant enseguida. Cuando Booth le pega un tiro y se lo carga de una puñetera vez fue fiesta, vamos.
Luego llegó la boda y qué boda. BEST WEDDING EVER!! Así, en mayúsculas y tal, porque ha sido la mejor boda televisiva que he visto. No sólo fue terriblemente romántica, sino que tuvo guiños a las temporadas anterior (Brennan leyó la carta que le escribió a Booth en la segunda temporada, cuando la atrapó la enterradora, y fue fantabuloso) y fue divertidísima. Además, aparecieron prácticamente todos los secundarios de la serie, con la excepción de los hermanos de los novios y Zack. Jo, yo eché mucho de menos a Zack, que Brennan le adoraba y, no sé, Sweets podría haberlo sacado del psiquiátrico o algo.
Pero, vamos, que la boda fue súper friki, súper bonita y súper de todo. Encima, ellos estaban guapísimos y les caso el amigo de Booth ex-cura metido a camarero de un bar al que no va la chupipandi del Jeffersonian. Aunque, bueno, cuando van no consumen o no pagan so... xDD. Pobre ex-cura-camarero.
Y aunque ellos estaban guapísimos, he de señalar el epiquísimo vestuario que me llevaron los internos. Con excusa, eso sí, porque Brennan no quería invitarlos porque eran unos forever alone y le parecía mal pasarles por el morro su felicidad. Y, sí, se lo dijo tal cual al invitarlos a la boda que Angela organizó en un solo día. Por cierto, yo quiero que Angela me organice la boda.
El resto de la temporada ha tenido episodios muy divertidos, como el de la despedida de soltera, y otros más crudos, aunque molones y han estado puteando a personajes secundarios. De hecho, ha sido una temporada muy coral y eso es grandeza. Bueno, también tenemos nueva trama a largo plazo, que ha terminado en un giro muy chulo, que ha sido el de alguien infiltrado en el FBI, que ha provocado que Booth haya caído en desgracia. Vamos, el típico giro chungo que, en realidad, mola y que ha hecho que tenga unas ganas locas de ver la siguiente temporada.
Por cierto, me gusta mucho como están llevando las parejas en Bones, que estén unidas y tan monas sin que haya dramas ni mareos. Así sí.
Castle: sexta temporada
Castle se despidió con la proposición de Rick y la posibilidad de que Kate trabajara para el FBI. Se prometieron, ella se marchó y, aunque fue difícil, sobrevivieron sin peleas ni dramas entre ellos y se dedicaron toda la temporada a organizar la boda, mientras resolvían crímenes. Encima, qué crímenes, porque anda que no son frikis ni nada los guionistas de Castle también: el viajero del tiempo (que era Morgan de Chuck y eso moló mil), el episodio setentero (Ryan y Espo fueron lo mejor de lo mejor), el del bebé, el de la caza del tesoro, el de la telekinesia...
También estuvieron los que eran más serios y que molaron de otra manera: el de los clones moló mucho, al igual que ese en el que Castle debe ayudar a Alexis, en el que aparece el padre espía de Castle (quiero más apariciones de este hombre) o el de Beckett infiltrada. Sobre todo, el que terminaran con el caso de la madre de Beckett, que fue una pasada y, encima, se cerró.
Pero, bueno, veintitrés episodios nos llevaron a la boda, que no, no tenía lugar en el espacio como Castle quería, y que parecía gafada. El vestido de Kate se quemó, aunque eso fue lo mejor que les podía pasar porque el segundo vestido era precioso y el primero un engendro. No, en serio, es la cosa más fea que hayáis podido ver.
También les falló el lugar y tuvieron que trasladar todo a la casa que tiene Castle en los Hamptons, pero, sobre todo, Kate descubrió que estaba casada con Pete Latimer. Vale, aquí se llama distinto, pero Eddie McClintock siempre será Pete para mí. Así que Kate tiene que ir a pedirle el divorcio, pero acaba metida en un caso loquísimo donde hay moteros, mafia y su ex-novio es la persona más caradura del mundo mundial. Para morirse de risa, en serio. Mira que me río con Castle, pero ese episodio fue lo más.
Lo malo es que, al final, cuando parece que por fin se van a casar contra todo pronóstico, Castle desaparece. Mejor dicho, parece que alguien se lo ha llevado. Y, a ver, tras veintitrés episodios de preparativos, con Kate tan guapísima de novia, que ni siquiera les dejen casarse y se casquen ese cliffhanger te deja así:
No, en serio, ¿por qué? ¿Por qué?
Espero que no estemos toda la temporada con la boda, sobre todo porque tengo ganas de un nene Castle/Beckett, que puede ser lo más.
El mentalista: sexta temporada
En la sexta temporada de El mentalista se dio fin, de una vez, al caso de John el Rojo y, a ver, el problema que le vi es que el universo de secundarios no es tan rico como el de Bones. Quiero decir, en Bones los personajes que aparecen de vez en cuando se quedan en la memoria (los internos, los familiares y amigos), pero en El mentalista se sacaron una lista con siete personajes a priori conocidos, pero que, salvo el de Malcolm McDowell, no se recordaban. Al menos yo. Quizás sólo soy tonta, no lo descarto.
Por eso, descubrir la identidad de John el Rojo pues, sin más. Eso sí, tuvo su aquel que, al final, fuera Percy de Nikita. Si es que este hombre siempre la está liando parda, xD.
Lo bueno del final del caso de John el Rojo fue que: por un lado, decidieron cambiar de escenario y trasladaron a Patrick, Teresa y Cho al FBI, dejando a Grace y Rigsby casados con una hija y trabajando en su propia empresa de seguridad informática. Y, eh, fue divertido ver a Patrick vacilar al FBI, tangarles y salirse con la suya, estando bastante más alegre que antes.
Por otro, que habiendo matando a John el Rojo había cumplido su venganza y podía pasar página. Porque no iba a pasar nada con Teresa mientras cazaban a John el Rojo, pero ya era libre de sus fantasmas y había homenajeado a su difunta mujer, así que el Jisbon tenía vía libre y eso molaba. Además, Teresa, que otra cosa no pero tonta no es, se ligó a Oberyn (eh, qué poderío tiene la tía) y puso celoso perdido a Patrick hasta el punto de que manipuló todo un caso para que estuvieran a solas en un hotel súper bonito.
La manipulación no le salió bien, Teresa tampoco se portó demasiado bien con Oberyn, pero qué narices porque, señoras y señores, tuvimos la jodida escena de aeropuerto más molona con permiso de la que protagonizó Thomas Sangster en Love actually. Es tan estupenda que hasta os dejo el video porque, en serio, qué escena:
Soy muy fan de la mujer del avión. Me gusta imaginar que es la misma que apoyaba el matrimonio de House y Wilson, xD. También me gusta imaginar que House y Wilson se casaron y se dedican a recorrer el mundo dándose amor, pero eso es otra cuestión.
Vamos, acabando con la entrada eterna (me he crecido con los gif, lo sé), que me han encantado las temporadas de las tres series y que es guay que las parejas me hagan feliz, en vez de sufrir, para variar un poco y eso.
PD: El hecho de que la hija de Peter Bishop y Olivia Dunham vaya a ser Elsa en Once upon a time y que el gran Capie de Greek sea Kristoff es bien. También el que vaya a salir Elizabeth Mitchell, diva donde las haya.
PD2: Amo a Yahoo por encima de todas las cosas por renovar Community y, por favor, por favor, Dan Harmon, lía a Jeff y Annie de una puñetera vez, sobre todo tras esa declaración que supuso el final de la quinta. Ah. y que repita John Oliver como el profesor Ian Duncan porque es genialoso total.
Así que, nada, un leve repasito de dichas temporadas. No esperéis nada muy serio, que es verano, he dormido tres horas y... soy yo.
Bones: novena temporada
La anterior terminó con el chalao de Pelant no sólo puteando a todo quisqui del Jeffersonian (NUNCA le perdonaré que atacara a mi Hodgins, si es amor), sino provocando que Booth cancelara su boda con Brennan sin darle motivos. Así que la temporada empezó chunga con Brennan sufriendo al no entender nada, Angela siendo mala con Booth y éste penando en silencio, sin poder tuitear ni nada, que Pelant les tiene hackeado hasta el frigorífico. Pero, por suerte, los guionistas de Bones decidieron no estirar el chicle y se cargaron a Pelant enseguida. Cuando Booth le pega un tiro y se lo carga de una puñetera vez fue fiesta, vamos.
High five, Booth!!
Luego llegó la boda y qué boda. BEST WEDDING EVER!! Así, en mayúsculas y tal, porque ha sido la mejor boda televisiva que he visto. No sólo fue terriblemente romántica, sino que tuvo guiños a las temporadas anterior (Brennan leyó la carta que le escribió a Booth en la segunda temporada, cuando la atrapó la enterradora, y fue fantabuloso) y fue divertidísima. Además, aparecieron prácticamente todos los secundarios de la serie, con la excepción de los hermanos de los novios y Zack. Jo, yo eché mucho de menos a Zack, que Brennan le adoraba y, no sé, Sweets podría haberlo sacado del psiquiátrico o algo.
Pero, vamos, que la boda fue súper friki, súper bonita y súper de todo. Encima, ellos estaban guapísimos y les caso el amigo de Booth ex-cura metido a camarero de un bar al que no va la chupipandi del Jeffersonian. Aunque, bueno, cuando van no consumen o no pagan so... xDD. Pobre ex-cura-camarero.
Y aunque ellos estaban guapísimos, he de señalar el epiquísimo vestuario que me llevaron los internos. Con excusa, eso sí, porque Brennan no quería invitarlos porque eran unos forever alone y le parecía mal pasarles por el morro su felicidad. Y, sí, se lo dijo tal cual al invitarlos a la boda que Angela organizó en un solo día. Por cierto, yo quiero que Angela me organice la boda.
Épico.
Sostengo que lo de Hodgins fue frikez pura porque él estaba enterado de la boda y demás.
El resto de la temporada ha tenido episodios muy divertidos, como el de la despedida de soltera, y otros más crudos, aunque molones y han estado puteando a personajes secundarios. De hecho, ha sido una temporada muy coral y eso es grandeza. Bueno, también tenemos nueva trama a largo plazo, que ha terminado en un giro muy chulo, que ha sido el de alguien infiltrado en el FBI, que ha provocado que Booth haya caído en desgracia. Vamos, el típico giro chungo que, en realidad, mola y que ha hecho que tenga unas ganas locas de ver la siguiente temporada.
Por cierto, me gusta mucho como están llevando las parejas en Bones, que estén unidas y tan monas sin que haya dramas ni mareos. Así sí.
Castle: sexta temporada
Castle se despidió con la proposición de Rick y la posibilidad de que Kate trabajara para el FBI. Se prometieron, ella se marchó y, aunque fue difícil, sobrevivieron sin peleas ni dramas entre ellos y se dedicaron toda la temporada a organizar la boda, mientras resolvían crímenes. Encima, qué crímenes, porque anda que no son frikis ni nada los guionistas de Castle también: el viajero del tiempo (que era Morgan de Chuck y eso moló mil), el episodio setentero (Ryan y Espo fueron lo mejor de lo mejor), el del bebé, el de la caza del tesoro, el de la telekinesia...
¡¡Grandeza!!
También estuvieron los que eran más serios y que molaron de otra manera: el de los clones moló mucho, al igual que ese en el que Castle debe ayudar a Alexis, en el que aparece el padre espía de Castle (quiero más apariciones de este hombre) o el de Beckett infiltrada. Sobre todo, el que terminaran con el caso de la madre de Beckett, que fue una pasada y, encima, se cerró.
Pero, bueno, veintitrés episodios nos llevaron a la boda, que no, no tenía lugar en el espacio como Castle quería, y que parecía gafada. El vestido de Kate se quemó, aunque eso fue lo mejor que les podía pasar porque el segundo vestido era precioso y el primero un engendro. No, en serio, es la cosa más fea que hayáis podido ver.
No me digais que no es más feo que pegarle a un padre.
Este, en cambio, es lo mejor.
Belle, Rumple tenía que haberte conseguido uno así.
También les falló el lugar y tuvieron que trasladar todo a la casa que tiene Castle en los Hamptons, pero, sobre todo, Kate descubrió que estaba casada con Pete Latimer. Vale, aquí se llama distinto, pero Eddie McClintock siempre será Pete para mí. Así que Kate tiene que ir a pedirle el divorcio, pero acaba metida en un caso loquísimo donde hay moteros, mafia y su ex-novio es la persona más caradura del mundo mundial. Para morirse de risa, en serio. Mira que me río con Castle, pero ese episodio fue lo más.
Lo malo es que, al final, cuando parece que por fin se van a casar contra todo pronóstico, Castle desaparece. Mejor dicho, parece que alguien se lo ha llevado. Y, a ver, tras veintitrés episodios de preparativos, con Kate tan guapísima de novia, que ni siquiera les dejen casarse y se casquen ese cliffhanger te deja así:
No, en serio, ¿por qué? ¿Por qué?
Espero que no estemos toda la temporada con la boda, sobre todo porque tengo ganas de un nene Castle/Beckett, que puede ser lo más.
El mentalista: sexta temporada
En la sexta temporada de El mentalista se dio fin, de una vez, al caso de John el Rojo y, a ver, el problema que le vi es que el universo de secundarios no es tan rico como el de Bones. Quiero decir, en Bones los personajes que aparecen de vez en cuando se quedan en la memoria (los internos, los familiares y amigos), pero en El mentalista se sacaron una lista con siete personajes a priori conocidos, pero que, salvo el de Malcolm McDowell, no se recordaban. Al menos yo. Quizás sólo soy tonta, no lo descarto.
Por eso, descubrir la identidad de John el Rojo pues, sin más. Eso sí, tuvo su aquel que, al final, fuera Percy de Nikita. Si es que este hombre siempre la está liando parda, xD.
Lo bueno del final del caso de John el Rojo fue que: por un lado, decidieron cambiar de escenario y trasladaron a Patrick, Teresa y Cho al FBI, dejando a Grace y Rigsby casados con una hija y trabajando en su propia empresa de seguridad informática. Y, eh, fue divertido ver a Patrick vacilar al FBI, tangarles y salirse con la suya, estando bastante más alegre que antes.
Por otro, que habiendo matando a John el Rojo había cumplido su venganza y podía pasar página. Porque no iba a pasar nada con Teresa mientras cazaban a John el Rojo, pero ya era libre de sus fantasmas y había homenajeado a su difunta mujer, así que el Jisbon tenía vía libre y eso molaba. Además, Teresa, que otra cosa no pero tonta no es, se ligó a Oberyn (eh, qué poderío tiene la tía) y puso celoso perdido a Patrick hasta el punto de que manipuló todo un caso para que estuvieran a solas en un hotel súper bonito.
La manipulación no le salió bien, Teresa tampoco se portó demasiado bien con Oberyn, pero qué narices porque, señoras y señores, tuvimos la jodida escena de aeropuerto más molona con permiso de la que protagonizó Thomas Sangster en Love actually. Es tan estupenda que hasta os dejo el video porque, en serio, qué escena:
Soy muy fan de la mujer del avión. Me gusta imaginar que es la misma que apoyaba el matrimonio de House y Wilson, xD. También me gusta imaginar que House y Wilson se casaron y se dedican a recorrer el mundo dándose amor, pero eso es otra cuestión.
Vamos, acabando con la entrada eterna (me he crecido con los gif, lo sé), que me han encantado las temporadas de las tres series y que es guay que las parejas me hagan feliz, en vez de sufrir, para variar un poco y eso.
PD: El hecho de que la hija de Peter Bishop y Olivia Dunham vaya a ser Elsa en Once upon a time y que el gran Capie de Greek sea Kristoff es bien. También el que vaya a salir Elizabeth Mitchell, diva donde las haya.
PD2: Amo a Yahoo por encima de todas las cosas por renovar Community y, por favor, por favor, Dan Harmon, lía a Jeff y Annie de una puñetera vez, sobre todo tras esa declaración que supuso el final de la quinta. Ah. y que repita John Oliver como el profesor Ian Duncan porque es genialoso total.
viernes, 20 de junio de 2014
Cómo matar a un personaje y no cagarla en el intento
Quizás sea cosa mía, pero esta temporada televisiva ha estado cargadita de muertes. Yo juraría que ha habido una plaga... y no, no me refiero a los zombies de The walking dead. La cuestión es que tantas muertes seriéfilas ha hecho que me dé por divagar, ya que me gusta escribir y, a veces, me cargo a algún personaje que otro.
La muerte es un recurso dramático que, si se usa de forma adecuada, puede sacudir las bases de una historia (sea serie, película o libro), tocar la fibra sensible del espectador (o incluso despertar su ira o hasta su alivio) y, también, ofrecer uno de los mejores capítulos o el momento cumbre de la historia. Bueno, la muerte también puede ser un recurso descacharrante, como bien nos han enseñado los chicos de Orphan Black, pero es menos habitual.
¿Y cómo se debe tratar este recurso para que funcione bien?
Bueno, a partir de aquí encontraréis spoilers de las temporadas actuales de las siguientes series: Arrow, Once upon a time, Teen wolf, The good wife y The vampire diaries. Menciono más series, pero los spoilers son sólo de esas ;)
En primer lugar, se debe dejar claro que está ahí, presente. Por ejemplo, en estos momentos estoy viendo la sexta temporada de Castle y hay episodios que juegan con la tensión al poner a los personajes en riesgo de muerte. ¿Funciona esa tensión? No del todo. Por mucho que los actores estén estupendos, por mucho que el episodio esté bien escrito y, aunque quieras comprar ese riesgo, en el fondo sabes que no va a ocurrir nada malo, que ni Castle ni Beckett van a morir.
Y es que en las series procedimentales los personajes son inmunes a todo tipo de accidentes o problemas. Por poner varios ejemplos: Beckett en Castle ha sobrevivido a un tiro, a estar sobre una bomba, a quedarse atrapada en un camión frigorífico... Los chicos de NCIS (ya sea el original o el de Los Angeles) han sobrevivido a atentados de todo tipo, explosiones, torturas, incluso extrañas enfermedades. Por tanto, al final acabas asumiendo que los personajes son invencibles y, o sabes que el actor en cuestión no va a estar en la siguiente temporada, o no temes por su vida.
Por eso, hay varias series que se encargan de que en sus primeros episodios te encariñes de un personaje principal y luego, ¡zas!, le matan. El mejor ejemplo sería El cazador en Once upon a time. El episodio centrado en él será de los mejores de la serie, logró que Graham fuera un personaje todavía más interesante y luego le mataron sin contemplaciones, avisándonos de que en Storybrooke el peligro era real y que cualquiera podría morir. Ese mismo recurso lo usaron con Vicky en The vampire diaries, el rubito de The secret circle, Floro en Águila roja y seguramente alguna más de la que no me estoy acordando.
Ahora bien, en líneas generales en cualquier historia todos sabemos que ese "cualquiera" es muy, muy relativo. Los protagonistas nunca mueren. Los protagonistas tienen una resistencia que ni Terminator. Retomando el ejemplo de Once upon a time. Las muertes de secundarios son creíbles, pero, por ejemplo, cuando Rumpelstiltskin la palma a mitad de la tercera temporada sabes que va a haber alguna laguna, que algo va a ocurrir porque es imposible que prescindan de ese personaje. Que emociona, pues sí, en ese caso emocionó muchísimo porque estuvo bien ejecutada, Robert Carlyle es un actor estupendo y la muerte suponía una redención para el personaje que te llegaba a la patata.
Sin embargo, los protagonistas no siempre pecan de ese complejo de inmortalidad, sobre todo cuando se aproxima el final de la serie o saga, en caso de los libros. Aunque, en las series, en general, depende más del actor que del creador.
En esta temporada hemos tenido dos muertes de personajes importantes, en dos series que no pueden ser más diferentes y ambas por el mismo motivo: los actores querían abandonar la serie en cuestión.
Por un lado, Josh Charles llevaba queriendo dejar The good wife desde la temporada anterior y, por motivos creativos, los King decidieron matar a su personaje, Will Gardner, ya que era la única explicación que encontraban plausible para explicar ausencia. La verdad, fue una de las muertes más chocantes que he visto nunca, más que nada porque ocultaron la marcha de Josh Charles y porque sucedió de repente, sin que tuvieras algún tipo de aviso. Levantó mucha polvareda en Internet, hubo quien lo consideró un error y no voy a entrar en si estuvo bien ejecutada o no, porque la cuestión es que el giro funcionó y sirvió para cambiar casi por completo The good wife.
Por otro lado, Crystal Reed quería dejar Teen wolf porque estaba cansada de interpretar a una adolescente a su edad y porque, seguramente, quiera ir en busca de prados más verdes. En este caso, fue la propia Crystal quien pidió que le dieran algo potente con lo que despedirse y se lo dieron. En este caso, también fue sorprendente que Allison fuera la elegida, más que nada porque era de los pocos personajes que no estaban en peligro inminente y, encima, dada la actual popularidad de Dylan O'Brien, él parecía la elección más probable.
La despedida de Allison emocionó, pese a que, bueno, Allison no era precisamente un gran personaje, aunque en la tercera temporada se redimiera. Pero la cuestión es que su adiós fue real, fue creíble y, sobre todo, fue definitivo.
Porque ahí está lo más importante para que el recurso sea efectivo. La muerte debe ser definitiva en caso de que quiera ser tomada en serio. Si a la mínima de cambio estás resucitando al personal, al final por más música sensiblona que pongan, por más que los actores lloren, a ti te la pela en grande.
Y, sí, The vampire diaries, te miro a ti.
La quinta temporada de The vampire diaries quiso terminar por todo lo alto con un episodio escrito para llorar y emocionar y cagarte en la parentela de Julie Plec. Al menos, era su intención, pero, claro, cuando llevas cinco temporadas matando y resucitando indistintamente, al final quemas tanto el recurso que ya no funciona. Damon murió y Elena le lloró con Wings de Birdy sonando de fondo. ¿Y qué? ¿Cómo pretenden que me lo crea lo más mínimo si en Mystic Falls resucita todo quisqui sin ni siquiera pagar un precio?
¿Cuántas veces ha muerto Bonnie para regresar episodios más tarde? Porque, vamos, ya está claro que en caso de hecatombe, sobrevivirán las cucarachas y Bonnie, que la tía es indestructible.
Por tanto, no entro en el juego de lamentar la muerte de Damon. ¿Para qué? En dos, tres episodios volverá y todos tan contentos. De hecho, por no creerme, no me creo ni la muerte de Katherine, pese a que los guionistas juren y perjuren que es definitiva. Ya, lo que ellos digan. En cuanto quemen al malo de turno y la necesiten, se inventarán cualquier triquiñuela para traerla de vuelta y ya está.
En ese sentido, los chicos de Supernatural son mucho más honestos. En Supernatural sólo debes preocuparse si eres un secundario, porque si te apellidas Winchester la muerte no es nada para ti. ¿Cuántas veces han resucitado Dean y Sam? Muchas. Sin embargo, los guionistas no juegan a sentimentalismos baratos, no intentan que te deshidrates con esa falsa muerte, sino que lo emplean como herramienta para cambiar la situación o para provocar un nuevo giro: la aparición de los ángeles, el Sam sin alma, la última pelea de los hermanos, etc.
Y es que resucitar es otro recurso bastante empleado, pero hay que hacerlo de la manera adecuada, con cabeza. Resucitar debe conllevar un precio alto a pagar porque, si no, te arriesgas a sufrir ese efecto The vampire diaries y que acabes por no tomarte en serio la historia. Ese precio puede ser un trauma y un viaje difícil por delante, como le ocurre a Buffy en la sexta temporada de su serie; el hecho de que los que vuelven no lo hacen como se fueron, algo que ocurre en Canción de hielo y fuego con Lady Corazón de Piedra; o que una vida debe pagarse con otra, como hicieron en Once upon a time con Rumpel y Baelfire.
En ese sentido, Agents of Shield ha sabido lidiar muy bien con la resurrección de Coulson, mostrándonos que no es tan fácil que alguien vuelva a la vida, ni siquiera que alguien la salve (ahí tenemos a Fizt al final de temporada). De hecho, es curioso que las dos series de superhéroes que hay ahora mismo en la tele hayan lidiado tan bien con el tema de la muerte y los regresos de ultratumba, cuando en general en los cómics es algo de lo que chotearse a gusto. Eh, en cualquier colección de Marvel si no has muerto al menos una vez y has vuelto para contarlo, no eres nadie.
Porque en Arrow a veces parecen los de The walking dead, más que nada porque nadie que haya muerto en la isla parece estar muerto de verdad. Sin embargo, lo compensan con las que tienen lugar en el presente, tan impresionantes como definitivas: primero Tommy y ahora Moira. No me digáis que el asesinato de Moira no es una de las escenas más potentes de la temporada. Y, vale, rescataron a Malcolm Merlyn, pero también es verdad que no le vimos morir, sino perder a manos de Oliver y, encima, lo interpreta John Barrowman, lo que lo hacía un tanto predecible.
Y, si no habéis pillado eso, ya estáis viendo Doctor Who y Torchwood porque lo merecen, que son fantásticas.
Me he centrado en las series, en parte porque ha sido una temporada bastante cargadita en muertes de personajes importantes, y también porque es más fácil llevarlas al día que los libros, que cada uno llevamos a nuestro ritmo. Además, los libros no dependen de tantos factores como ellas, sino únicamente del autor y, encima, por mucho que sean parte de una saga, no se exprimen tanto como una serie, por lo que los escritores no tienden a caer en esos excesos... salvo que sean George R. R. Martin y les enorgullezca matar hasta al apuntador, pero esa es otra cuestión.
Ah, George, por cierto, si alguna vez osas tocar a Jaime, tú y yo vamos a tener un serio problema y tengo muy mala leche ^^
Por si acaso.
PD: Soy una loca que se ha puesto a escribir esto sin haber visto el season finale de Game of thrones o haya terminado de ver la última de Merlin, que por fin la estoy viendo, ahora que es verano y hay sequía seriéfila. Ahí, a lo loco, xD.
La muerte es un recurso dramático que, si se usa de forma adecuada, puede sacudir las bases de una historia (sea serie, película o libro), tocar la fibra sensible del espectador (o incluso despertar su ira o hasta su alivio) y, también, ofrecer uno de los mejores capítulos o el momento cumbre de la historia. Bueno, la muerte también puede ser un recurso descacharrante, como bien nos han enseñado los chicos de Orphan Black, pero es menos habitual.
¿Y cómo se debe tratar este recurso para que funcione bien?
Bueno, a partir de aquí encontraréis spoilers de las temporadas actuales de las siguientes series: Arrow, Once upon a time, Teen wolf, The good wife y The vampire diaries. Menciono más series, pero los spoilers son sólo de esas ;)
En primer lugar, se debe dejar claro que está ahí, presente. Por ejemplo, en estos momentos estoy viendo la sexta temporada de Castle y hay episodios que juegan con la tensión al poner a los personajes en riesgo de muerte. ¿Funciona esa tensión? No del todo. Por mucho que los actores estén estupendos, por mucho que el episodio esté bien escrito y, aunque quieras comprar ese riesgo, en el fondo sabes que no va a ocurrir nada malo, que ni Castle ni Beckett van a morir.
Me apetecía poner esta foto tan mona y ya que hablaba de ellos, pues aprovecho.
Y es que en las series procedimentales los personajes son inmunes a todo tipo de accidentes o problemas. Por poner varios ejemplos: Beckett en Castle ha sobrevivido a un tiro, a estar sobre una bomba, a quedarse atrapada en un camión frigorífico... Los chicos de NCIS (ya sea el original o el de Los Angeles) han sobrevivido a atentados de todo tipo, explosiones, torturas, incluso extrañas enfermedades. Por tanto, al final acabas asumiendo que los personajes son invencibles y, o sabes que el actor en cuestión no va a estar en la siguiente temporada, o no temes por su vida.
Por eso, hay varias series que se encargan de que en sus primeros episodios te encariñes de un personaje principal y luego, ¡zas!, le matan. El mejor ejemplo sería El cazador en Once upon a time. El episodio centrado en él será de los mejores de la serie, logró que Graham fuera un personaje todavía más interesante y luego le mataron sin contemplaciones, avisándonos de que en Storybrooke el peligro era real y que cualquiera podría morir. Ese mismo recurso lo usaron con Vicky en The vampire diaries, el rubito de The secret circle, Floro en Águila roja y seguramente alguna más de la que no me estoy acordando.
Ahora bien, en líneas generales en cualquier historia todos sabemos que ese "cualquiera" es muy, muy relativo. Los protagonistas nunca mueren. Los protagonistas tienen una resistencia que ni Terminator. Retomando el ejemplo de Once upon a time. Las muertes de secundarios son creíbles, pero, por ejemplo, cuando Rumpelstiltskin la palma a mitad de la tercera temporada sabes que va a haber alguna laguna, que algo va a ocurrir porque es imposible que prescindan de ese personaje. Que emociona, pues sí, en ese caso emocionó muchísimo porque estuvo bien ejecutada, Robert Carlyle es un actor estupendo y la muerte suponía una redención para el personaje que te llegaba a la patata.
Sin embargo, los protagonistas no siempre pecan de ese complejo de inmortalidad, sobre todo cuando se aproxima el final de la serie o saga, en caso de los libros. Aunque, en las series, en general, depende más del actor que del creador.
En esta temporada hemos tenido dos muertes de personajes importantes, en dos series que no pueden ser más diferentes y ambas por el mismo motivo: los actores querían abandonar la serie en cuestión.
Por un lado, Josh Charles llevaba queriendo dejar The good wife desde la temporada anterior y, por motivos creativos, los King decidieron matar a su personaje, Will Gardner, ya que era la única explicación que encontraban plausible para explicar ausencia. La verdad, fue una de las muertes más chocantes que he visto nunca, más que nada porque ocultaron la marcha de Josh Charles y porque sucedió de repente, sin que tuvieras algún tipo de aviso. Levantó mucha polvareda en Internet, hubo quien lo consideró un error y no voy a entrar en si estuvo bien ejecutada o no, porque la cuestión es que el giro funcionó y sirvió para cambiar casi por completo The good wife.
Por otro lado, Crystal Reed quería dejar Teen wolf porque estaba cansada de interpretar a una adolescente a su edad y porque, seguramente, quiera ir en busca de prados más verdes. En este caso, fue la propia Crystal quien pidió que le dieran algo potente con lo que despedirse y se lo dieron. En este caso, también fue sorprendente que Allison fuera la elegida, más que nada porque era de los pocos personajes que no estaban en peligro inminente y, encima, dada la actual popularidad de Dylan O'Brien, él parecía la elección más probable.
Hasta siempre, Allison. A veces me caías como el culo, pero molaba mil que la badass del grupo fuera una chica.
La despedida de Allison emocionó, pese a que, bueno, Allison no era precisamente un gran personaje, aunque en la tercera temporada se redimiera. Pero la cuestión es que su adiós fue real, fue creíble y, sobre todo, fue definitivo.
Porque ahí está lo más importante para que el recurso sea efectivo. La muerte debe ser definitiva en caso de que quiera ser tomada en serio. Si a la mínima de cambio estás resucitando al personal, al final por más música sensiblona que pongan, por más que los actores lloren, a ti te la pela en grande.
Y, sí, The vampire diaries, te miro a ti.
La quinta temporada de The vampire diaries quiso terminar por todo lo alto con un episodio escrito para llorar y emocionar y cagarte en la parentela de Julie Plec. Al menos, era su intención, pero, claro, cuando llevas cinco temporadas matando y resucitando indistintamente, al final quemas tanto el recurso que ya no funciona. Damon murió y Elena le lloró con Wings de Birdy sonando de fondo. ¿Y qué? ¿Cómo pretenden que me lo crea lo más mínimo si en Mystic Falls resucita todo quisqui sin ni siquiera pagar un precio?
Nina Dobrev llora muy bien, ¿eh? Pero, vamos, ni por esas, ni por el cursi discurso de Damon, emociona. Bleh.
¿Cuántas veces ha muerto Bonnie para regresar episodios más tarde? Porque, vamos, ya está claro que en caso de hecatombe, sobrevivirán las cucarachas y Bonnie, que la tía es indestructible.
Por tanto, no entro en el juego de lamentar la muerte de Damon. ¿Para qué? En dos, tres episodios volverá y todos tan contentos. De hecho, por no creerme, no me creo ni la muerte de Katherine, pese a que los guionistas juren y perjuren que es definitiva. Ya, lo que ellos digan. En cuanto quemen al malo de turno y la necesiten, se inventarán cualquier triquiñuela para traerla de vuelta y ya está.
En ese sentido, los chicos de Supernatural son mucho más honestos. En Supernatural sólo debes preocuparse si eres un secundario, porque si te apellidas Winchester la muerte no es nada para ti. ¿Cuántas veces han resucitado Dean y Sam? Muchas. Sin embargo, los guionistas no juegan a sentimentalismos baratos, no intentan que te deshidrates con esa falsa muerte, sino que lo emplean como herramienta para cambiar la situación o para provocar un nuevo giro: la aparición de los ángeles, el Sam sin alma, la última pelea de los hermanos, etc.
Y es que resucitar es otro recurso bastante empleado, pero hay que hacerlo de la manera adecuada, con cabeza. Resucitar debe conllevar un precio alto a pagar porque, si no, te arriesgas a sufrir ese efecto The vampire diaries y que acabes por no tomarte en serio la historia. Ese precio puede ser un trauma y un viaje difícil por delante, como le ocurre a Buffy en la sexta temporada de su serie; el hecho de que los que vuelven no lo hacen como se fueron, algo que ocurre en Canción de hielo y fuego con Lady Corazón de Piedra; o que una vida debe pagarse con otra, como hicieron en Once upon a time con Rumpel y Baelfire.
En ese sentido, Agents of Shield ha sabido lidiar muy bien con la resurrección de Coulson, mostrándonos que no es tan fácil que alguien vuelva a la vida, ni siquiera que alguien la salve (ahí tenemos a Fizt al final de temporada). De hecho, es curioso que las dos series de superhéroes que hay ahora mismo en la tele hayan lidiado tan bien con el tema de la muerte y los regresos de ultratumba, cuando en general en los cómics es algo de lo que chotearse a gusto. Eh, en cualquier colección de Marvel si no has muerto al menos una vez y has vuelto para contarlo, no eres nadie.
Porque en Arrow a veces parecen los de The walking dead, más que nada porque nadie que haya muerto en la isla parece estar muerto de verdad. Sin embargo, lo compensan con las que tienen lugar en el presente, tan impresionantes como definitivas: primero Tommy y ahora Moira. No me digáis que el asesinato de Moira no es una de las escenas más potentes de la temporada. Y, vale, rescataron a Malcolm Merlyn, pero también es verdad que no le vimos morir, sino perder a manos de Oliver y, encima, lo interpreta John Barrowman, lo que lo hacía un tanto predecible.
Ay, John Barrowman :3
No, no he podido evitarlo. Es que este hombre es too much.
Y, si no habéis pillado eso, ya estáis viendo Doctor Who y Torchwood porque lo merecen, que son fantásticas.
Me he centrado en las series, en parte porque ha sido una temporada bastante cargadita en muertes de personajes importantes, y también porque es más fácil llevarlas al día que los libros, que cada uno llevamos a nuestro ritmo. Además, los libros no dependen de tantos factores como ellas, sino únicamente del autor y, encima, por mucho que sean parte de una saga, no se exprimen tanto como una serie, por lo que los escritores no tienden a caer en esos excesos... salvo que sean George R. R. Martin y les enorgullezca matar hasta al apuntador, pero esa es otra cuestión.
Ah, George, por cierto, si alguna vez osas tocar a Jaime, tú y yo vamos a tener un serio problema y tengo muy mala leche ^^
Por si acaso.
PD: Soy una loca que se ha puesto a escribir esto sin haber visto el season finale de Game of thrones o haya terminado de ver la última de Merlin, que por fin la estoy viendo, ahora que es verano y hay sequía seriéfila. Ahí, a lo loco, xD.
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domingo, 7 de julio de 2013
Maromo de la semana 143
Como todos los domingos, toda decir adiós al maromo actual y hola al nuevo que nos acompañará durante toda la semana. Y como hace poquito vi la quinta temporada de Castle (OMG, ¿cómo nos dejan así, por cierto? ¡Qué fuerte!), pues os pongo a uno de sus actores, uno por el que yo siento debilidad, que tiene los ojitos azules y se llama...
Seamus nació el 27 de julio de 1976 en Flint, Michigan, aunque creció en Arizona, exactamente en Bulhead city. Seamus, además, es un cerebrito, ya que se graduó en el instituto como primero de la clase y hasta leyó el discurso en su graduación. Después, estudió en la Northern Arizona University, realizando también un post-graduado de interpretación. Ahí es nada. Además, Seamus está casado con Juliana Dever desde el año 2006, quien interpreta a la pareja de su personaje es Castle. Vamos, más monos imposibles ^^
Y, aunque yo no lo sabía, resulta que Seamus se las ha apañado para salir en todas las series del mundo mundial. Bueno, vale, no todas las del mundo mundial, pero casi.
Su primer trabajo en televisión fue en el año 1999, que resultó ser un papel episódico en la serie Pensacola: Wings of cold. No volvió a trabajar hasta el año 2001, en el que participó en la tv-movie She's no angel, junto a algunos cortos. Y, desde ese momento, no dejó de trabajar, apareciendo en episodios de series como Undressed, Crossing Jordan (me acuerdo del episodio, pero no de él, tsk), Deep cover, Sin rastro, Caso abierto, JAG: Alerta roja, Embrujadas (de este sí me acuerdo, era un tío con poderes que había perdido a su novia y Paige era su luz blanca y tenía que ayudarlo y tal... Sí, lo vi hace poco en Clan, xD).
Por aquel entonces, además, Seamus logró aparecer en varias películas menores como Monkey love, Outside the law, McBride: The doctor is out... really out de John Larroquette, el cual mola mucho. Después, vinieron más series como Operación Threshold, CSI: Las Vegas, CSI: Nueva York (y van dos), Navy: Investigación criminal, Justicia cerrada, CSI: Miami (cupo completo) y también varias películas: Hollywoodland , Affairs in order y The essence of Depp.
En el 2008, Seamus fichó por General hospital como personaje fijo, interpretando al doctor Ian Devlin durante unos 45 episodios. Ese mismo año, además de una aparición en Mad men, consiguió un papel recurrente en la serie Army wives y aparecer como episódico tanto en Entre fantasmas como CSI: Las Vegas (con otro personaje... me pregunto si lo matarían cuatro veces, sería un asesino cuatro veces o iría cambiando de papel ;P).
Pero su año fue el 2009, pues además de protagonizar la película Ready or not, fichó como uno de los secundarios de la nueva apuesta de la ABC, Castle. En Castle, Seamus interpreta a Kevin Ryan, uno de los policías del equipo de Beckett o, como yo prefiero verlo, uno de los hijos de Castle y Beckett. Además, Ryan es el que siempre está con papá, así que cree en teorías locas y disparatadas, lo que mola. Por otro lado, también es el secundario más completo porque, además de tener la historia dulzona con Jenny (que, recordemos, también es su esposa en la vida real), puede ser terriblemente divertido, mono y tiene unos momentos dramáticos muy conseguidos. Su episodio en la quinta temporada, El irlandés errante, es una pasada y él se sale. Vamos, que yo soy muy fan de Ryan... por si no se nota ;P
Y aunque lleva cinco años ya en Castle (y le vamos a seguir viendo, por suerte, porque Castle es una serie muy, muy guay) también ha trabajado en otras cosillas, generalmente participaciones especiales en otras series como Divina de la muerte, Dark blue o Chelsea lately.
Seamus Dever
Seamus nació el 27 de julio de 1976 en Flint, Michigan, aunque creció en Arizona, exactamente en Bulhead city. Seamus, además, es un cerebrito, ya que se graduó en el instituto como primero de la clase y hasta leyó el discurso en su graduación. Después, estudió en la Northern Arizona University, realizando también un post-graduado de interpretación. Ahí es nada. Además, Seamus está casado con Juliana Dever desde el año 2006, quien interpreta a la pareja de su personaje es Castle. Vamos, más monos imposibles ^^
Y, aunque yo no lo sabía, resulta que Seamus se las ha apañado para salir en todas las series del mundo mundial. Bueno, vale, no todas las del mundo mundial, pero casi.
Su primer trabajo en televisión fue en el año 1999, que resultó ser un papel episódico en la serie Pensacola: Wings of cold. No volvió a trabajar hasta el año 2001, en el que participó en la tv-movie She's no angel, junto a algunos cortos. Y, desde ese momento, no dejó de trabajar, apareciendo en episodios de series como Undressed, Crossing Jordan (me acuerdo del episodio, pero no de él, tsk), Deep cover, Sin rastro, Caso abierto, JAG: Alerta roja, Embrujadas (de este sí me acuerdo, era un tío con poderes que había perdido a su novia y Paige era su luz blanca y tenía que ayudarlo y tal... Sí, lo vi hace poco en Clan, xD).
Por aquel entonces, además, Seamus logró aparecer en varias películas menores como Monkey love, Outside the law, McBride: The doctor is out... really out de John Larroquette, el cual mola mucho. Después, vinieron más series como Operación Threshold, CSI: Las Vegas, CSI: Nueva York (y van dos), Navy: Investigación criminal, Justicia cerrada, CSI: Miami (cupo completo) y también varias películas: Hollywoodland , Affairs in order y The essence of Depp.
En el 2008, Seamus fichó por General hospital como personaje fijo, interpretando al doctor Ian Devlin durante unos 45 episodios. Ese mismo año, además de una aparición en Mad men, consiguió un papel recurrente en la serie Army wives y aparecer como episódico tanto en Entre fantasmas como CSI: Las Vegas (con otro personaje... me pregunto si lo matarían cuatro veces, sería un asesino cuatro veces o iría cambiando de papel ;P).
Pero su año fue el 2009, pues además de protagonizar la película Ready or not, fichó como uno de los secundarios de la nueva apuesta de la ABC, Castle. En Castle, Seamus interpreta a Kevin Ryan, uno de los policías del equipo de Beckett o, como yo prefiero verlo, uno de los hijos de Castle y Beckett. Además, Ryan es el que siempre está con papá, así que cree en teorías locas y disparatadas, lo que mola. Por otro lado, también es el secundario más completo porque, además de tener la historia dulzona con Jenny (que, recordemos, también es su esposa en la vida real), puede ser terriblemente divertido, mono y tiene unos momentos dramáticos muy conseguidos. Su episodio en la quinta temporada, El irlandés errante, es una pasada y él se sale. Vamos, que yo soy muy fan de Ryan... por si no se nota ;P
Y aunque lleva cinco años ya en Castle (y le vamos a seguir viendo, por suerte, porque Castle es una serie muy, muy guay) también ha trabajado en otras cosillas, generalmente participaciones especiales en otras series como Divina de la muerte, Dark blue o Chelsea lately.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Escenas para recordar: Especial 2012
Hoy es 31 de diciembre, el último día del año, vamos, y para conmemorarlo se me ha ocurrido hacer una lista de los momentazos televisivos con los que yo me quedo. Supongo que encontraréis un poco de todo, desde emotivos a divertidos o de poner la carne de gallina. Por cierto, antes de que sigáis leyendo, tened en cuenta que son escenas de la temporada 2011-2012, así que habrá algún spoiler que otro.
La última página
Lo pongo en primer lugar porque lo tengo muy fresco y todavía me tiene en una nube. How I met your mother es tremendamente divertida, pero también sabe ser muy romántica y, de hecho, ha conseguido que me emocionara con una pareja que nunca me ha gustado demasiado. Por supuesto, estoy hablando del final de ese episodio doble que emitieron en Navidad, donde conocimos la última página del Playbook de Barney, y que desplazó a los gritos de Robin, que también son épicos a rabiar. Sólo para recordarlo... ¡PATRICE! ;)
Goodbye, raggedy man
Y voy de una última página a otra, en este caso la de una novela negra aparecida en Doctor Who. Tras dos temporadas y media, los Pond decían adiós en el quinto episodio de la séptima temporada y el episodio entero no tiene desperdicio. Quizás no es de los mejor construidos, pero tiene una serie de escenas dignas de recordar como los querubines, la caída de los Pond, la última página y, sobre todo, esa despedida de Amy con los ojos anegados en lágrimas. Ainss, me sigo emocionando yo sola.
La bigotera
La primera mitad de la temporada de Gran hotel fue la leche, pasaron muchas cosas, los guionistas nos manipularon como quisieron y me dieron dos escenas que han pasado a los anales de la historia televisiva... Al menos para mí. El inspector Ayala siempre funciona, sea en el contexto que sea: inteligente, despierto, valiente, dispuesto a plantar cara a quien sea. Y en esta temporada nos han mostrado que funciona muy bien como parte de un dúo cómico, cuyo clímax fue el pasar la noche juntos en el Gran hotel con camisón, gorrito y la fantabulosa bigotera.
Te perdono
La segunda escena de Gran hotel, que, como he dicho antes, hace doblete, la protagoniza mi personaje favorito. Javier Alarcón es un grande entre los grandes, Eloy Azorín tiene una vis cómica asombrosa y yo me sigo muriendo con esa fase espiritual que pasó tras su primer desamor. Maravilloso.
Un beso de amor verdadero
Once upon a time, en general, no tiene desperdicio. El final de la primera temporada, todavía menos. Pero ya esa parte final del episodio es para morir de amor, de gusto y de lo que queráis. Normalmente, habría puesto el reencuentro de Rumpel y Belle, pero me dejó algo fría, no como ese beso de amor verdadero que rompió la maldición y confirmó que el viaje de Emma la había cambiado mucho.
El cocodrilo
Otra serie que hace doblete. De lo que llevamos de segunda temporada, mi episodio favorito es, de lejos, El cocodrilo, centrado en Rumpelstiltskin y que nos presentaba al Capitán Garfio, pedazo de maromo donde los haya. Además, el ver que el señor Gold le entregaba la biblioteca a Belle, me puso la carne de gallina. Dios, cómo mola esta serie.
No estés muerto
La segunda temporada de Sherlock nos trajo momentos de todo tipo, a una curiosa e interesante Irene Adler, el mono de Sherlock al dejar el tabaco (me muero de risa sólo con recordarlo), pero sobre todo los trajo las cataratas de Reichenbach o, mejor dicho, su versión. Y si esa escena es descorazonadora, la que termina el episodio lo es todavía más, con John pidiéndole a la tumba de Sherlock que no esté muerto. Una preciosidad de escena que puso fin a una temporada perfecta.
Con el culo al aire... literalmente
Esta temporada pudimos conocer la nueva comedia de Antena 3, la cual amo, idolatro y me parece la mejor comedia española que hay actualmente en la pantalla. He de decir que, pese al montón de escenas descacharrantes que recuerdo, tenía muy fácil con qué quedarme: ¡con el culo de Raúl Fernández! La pareja formada por Ángel y Jorge es mi favorita, los adoro a los dos, así que, cuando Ángel va a salvar a Jorge y a Eli y acaba en cueros pues... no puedo evitar quedarme con esa escena.
El banco
En una temporada de The vampire diaries que no ha sido tan espectacular como otras, siendo amables, con un exceso del cansino triángulo formado por Elena y sus perritos falderos, fue muy refrescante ver a Caroline teniendo un encuentro tan informal con Klaus. Entre estos dos siempre saltan las chispas, de hecho me sorprende que no hayan tenido una noche de pasión en un momento de debilidad, pero en la escena del banco se vio que era algo más que eso. Se les veía cómodos, cómplices y la escena en sí es para morir de amor, potando arco iris.
Comprando un coche
Mi personaje favorito de Happy endings es Jane, me meo viva con ella en general y casi lo hice literalmente durante el segundo episodio de la tercera temporada, Sabado Free-Gante, y su negociación para que Penny compre un coche más barato. Dios mío, qué mal está la pobre mujer, pero cómo mola.
No me iré de aquí sin ti
Cuatro temporadas. He necesitado cuatro temporadas de Supernatural para ver un abrazo entre Dean y Castiel. Tras dos temporadas penosas en varios sentidos, la octava ha conseguido que la serie vuelva a molar y, además de unos flashbacks en el purgatorio de lo más interesantes, me regalaron el sentido abrazo y un reencuentro digno de fanfic, así que ya soy feliz.
Siempre
Castle tiene episodios realmente divertidos, pero yo soy una moñas, ya me conocéis, así que me quedó con ese primer beso bajo la lluvia. De hecho, ya lo comenté en su día, pero me voy a repetir: ¡Hell yes! Y sólo en cuatro temporadas, qué bonito, qué genial, qué todo.
¡It's a surprise party for you!
Si queréis saber la receta para una escena memorable, sólo tenéis que ver el último episodio de la tercera temporada de The good wife. Alicia, su ex-amante, su ex-marido, el que le lleva la campaña a éste último flipando, un chico que trabajaba para el segundo y ahora lo hace para el primero, una niña pasando por ahí y, al final, Kalinda. Una situación de lo más surrealista que demostró que Eli Gold siempre sabe lo que hay que decir. Me sigo muriendo de la risa.
Cuéntame nuestra historia
En enero del 2012, tras cinco temporadas, Chuck dijo adiós con una escena de lo más emotiva. Por una serie de circunstancias, Sarah acaba perdiendo la memoria, lo que provoque que vaya a dejar a Chuck para buscarse a sí misma, pero le acaba pidiendo que le cuente la historia de ambos y él lo hace. No fue la mejor temporada, pero el arco final fue estupendo, sobre todo con esa última escena en esa playa que tanto significaba para ellos.
Y ya, para acabar del todo, vuelvo con Chuck para poneros una pequeña escena que a mí me hizo mucha gracia: Sarah imitando uno de los flash de Chuck. Vale, es de la temporada anterior, pero es que es taaaan genial :3
Seguramente me he dejado varias por el camino, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna otra. Bueno, siempre podría poner alguna de Fringe, pero últimamente parece que los guionistas deseen que nos cortemos las venas con lechuga o algo porque, madre, qué prado de pena.
¿Alguna sugerencia?
La última página
Lo pongo en primer lugar porque lo tengo muy fresco y todavía me tiene en una nube. How I met your mother es tremendamente divertida, pero también sabe ser muy romántica y, de hecho, ha conseguido que me emocionara con una pareja que nunca me ha gustado demasiado. Por supuesto, estoy hablando del final de ese episodio doble que emitieron en Navidad, donde conocimos la última página del Playbook de Barney, y que desplazó a los gritos de Robin, que también son épicos a rabiar. Sólo para recordarlo... ¡PATRICE! ;)
Goodbye, raggedy man
Y voy de una última página a otra, en este caso la de una novela negra aparecida en Doctor Who. Tras dos temporadas y media, los Pond decían adiós en el quinto episodio de la séptima temporada y el episodio entero no tiene desperdicio. Quizás no es de los mejor construidos, pero tiene una serie de escenas dignas de recordar como los querubines, la caída de los Pond, la última página y, sobre todo, esa despedida de Amy con los ojos anegados en lágrimas. Ainss, me sigo emocionando yo sola.
La bigotera
La primera mitad de la temporada de Gran hotel fue la leche, pasaron muchas cosas, los guionistas nos manipularon como quisieron y me dieron dos escenas que han pasado a los anales de la historia televisiva... Al menos para mí. El inspector Ayala siempre funciona, sea en el contexto que sea: inteligente, despierto, valiente, dispuesto a plantar cara a quien sea. Y en esta temporada nos han mostrado que funciona muy bien como parte de un dúo cómico, cuyo clímax fue el pasar la noche juntos en el Gran hotel con camisón, gorrito y la fantabulosa bigotera.
Te perdono
La segunda escena de Gran hotel, que, como he dicho antes, hace doblete, la protagoniza mi personaje favorito. Javier Alarcón es un grande entre los grandes, Eloy Azorín tiene una vis cómica asombrosa y yo me sigo muriendo con esa fase espiritual que pasó tras su primer desamor. Maravilloso.
Un beso de amor verdadero
Once upon a time, en general, no tiene desperdicio. El final de la primera temporada, todavía menos. Pero ya esa parte final del episodio es para morir de amor, de gusto y de lo que queráis. Normalmente, habría puesto el reencuentro de Rumpel y Belle, pero me dejó algo fría, no como ese beso de amor verdadero que rompió la maldición y confirmó que el viaje de Emma la había cambiado mucho.
El cocodrilo
Otra serie que hace doblete. De lo que llevamos de segunda temporada, mi episodio favorito es, de lejos, El cocodrilo, centrado en Rumpelstiltskin y que nos presentaba al Capitán Garfio, pedazo de maromo donde los haya. Además, el ver que el señor Gold le entregaba la biblioteca a Belle, me puso la carne de gallina. Dios, cómo mola esta serie.
No estés muerto
La segunda temporada de Sherlock nos trajo momentos de todo tipo, a una curiosa e interesante Irene Adler, el mono de Sherlock al dejar el tabaco (me muero de risa sólo con recordarlo), pero sobre todo los trajo las cataratas de Reichenbach o, mejor dicho, su versión. Y si esa escena es descorazonadora, la que termina el episodio lo es todavía más, con John pidiéndole a la tumba de Sherlock que no esté muerto. Una preciosidad de escena que puso fin a una temporada perfecta.
Con el culo al aire... literalmente
Esta temporada pudimos conocer la nueva comedia de Antena 3, la cual amo, idolatro y me parece la mejor comedia española que hay actualmente en la pantalla. He de decir que, pese al montón de escenas descacharrantes que recuerdo, tenía muy fácil con qué quedarme: ¡con el culo de Raúl Fernández! La pareja formada por Ángel y Jorge es mi favorita, los adoro a los dos, así que, cuando Ángel va a salvar a Jorge y a Eli y acaba en cueros pues... no puedo evitar quedarme con esa escena.
El banco
En una temporada de The vampire diaries que no ha sido tan espectacular como otras, siendo amables, con un exceso del cansino triángulo formado por Elena y sus perritos falderos, fue muy refrescante ver a Caroline teniendo un encuentro tan informal con Klaus. Entre estos dos siempre saltan las chispas, de hecho me sorprende que no hayan tenido una noche de pasión en un momento de debilidad, pero en la escena del banco se vio que era algo más que eso. Se les veía cómodos, cómplices y la escena en sí es para morir de amor, potando arco iris.
Comprando un coche
Mi personaje favorito de Happy endings es Jane, me meo viva con ella en general y casi lo hice literalmente durante el segundo episodio de la tercera temporada, Sabado Free-Gante, y su negociación para que Penny compre un coche más barato. Dios mío, qué mal está la pobre mujer, pero cómo mola.
No me iré de aquí sin ti
Cuatro temporadas. He necesitado cuatro temporadas de Supernatural para ver un abrazo entre Dean y Castiel. Tras dos temporadas penosas en varios sentidos, la octava ha conseguido que la serie vuelva a molar y, además de unos flashbacks en el purgatorio de lo más interesantes, me regalaron el sentido abrazo y un reencuentro digno de fanfic, así que ya soy feliz.
Siempre
Castle tiene episodios realmente divertidos, pero yo soy una moñas, ya me conocéis, así que me quedó con ese primer beso bajo la lluvia. De hecho, ya lo comenté en su día, pero me voy a repetir: ¡Hell yes! Y sólo en cuatro temporadas, qué bonito, qué genial, qué todo.
¡It's a surprise party for you!
Si queréis saber la receta para una escena memorable, sólo tenéis que ver el último episodio de la tercera temporada de The good wife. Alicia, su ex-amante, su ex-marido, el que le lleva la campaña a éste último flipando, un chico que trabajaba para el segundo y ahora lo hace para el primero, una niña pasando por ahí y, al final, Kalinda. Una situación de lo más surrealista que demostró que Eli Gold siempre sabe lo que hay que decir. Me sigo muriendo de la risa.
Cuéntame nuestra historia
En enero del 2012, tras cinco temporadas, Chuck dijo adiós con una escena de lo más emotiva. Por una serie de circunstancias, Sarah acaba perdiendo la memoria, lo que provoque que vaya a dejar a Chuck para buscarse a sí misma, pero le acaba pidiendo que le cuente la historia de ambos y él lo hace. No fue la mejor temporada, pero el arco final fue estupendo, sobre todo con esa última escena en esa playa que tanto significaba para ellos.
Y ya, para acabar del todo, vuelvo con Chuck para poneros una pequeña escena que a mí me hizo mucha gracia: Sarah imitando uno de los flash de Chuck. Vale, es de la temporada anterior, pero es que es taaaan genial :3
Seguramente me he dejado varias por el camino, pero ahora mismo no se me ocurre ninguna otra. Bueno, siempre podría poner alguna de Fringe, pero últimamente parece que los guionistas deseen que nos cortemos las venas con lechuga o algo porque, madre, qué prado de pena.
¿Alguna sugerencia?
martes, 24 de julio de 2012
Fuck yeah (Castle version)
Aviso: Esta entrada contiene spoilers de la cuarta temporada de Castle y tontás varias, leed bajo vuestra responsabilidad, xD.
En realidad, hoy tenía preparada una entrada sobre Doctor Who y lo genialosa que es y cuánto la amo y esas cosas, pero... Es que acabo de terminar de ver la cuarta temporada de Castle. Sep, me ha durado poco menos de una semana. Soy una viciada, no puedo evitarlo, pero es que a mí me pueden las frikezas, tontás y el tira y afloja de estos dos.
La cuestión es que, tras ver el súper mega capitulazo que cerraba la cuarta temporada, reaccioné... Bueno, por suerte en algún lado robé un gif que lo explica mejor que yo.

Es harto evidente qué ha pasado, ¿no? De todas maneras, creo que no viene mal recordarlo porque es tan fucking awesome, tan genialoso, tan fantabuloso y tan guay y tan... Bueno, que os cuelo el vídeo que no tiene desperdicio :3
¡Que por fin se me han besado! OMG. ¡Que se han besado! Ohhh, ha sido tan genial, a pesar de que Castle llevaba un par de episodios ganándose a pulso una buena tunda. De hecho estoy tan contenta ahora mismo que hasta me da igual el que los nenes (también conocidos como Ryan y Espósito) estén cabreados entre sí y esa escena final tan sumamente chunga.
Me han dejado con muchas ganas de quinta temporada, por cierto. Quiero verlos juntos, con sus citas, sus cafés mañaneros y sus tiras y aflojas. Además, bueno, Las chicas Gilmore castlelianas que son Rick y Alexis se enfrentan a su primer año de uni y eso también puede molar.
Pero, eh, además Castle ha tenido momentos magníficos a lo largo de la temporada como:
Mmm, no sé si me dejo algo más. Ah, sí, cierto, casi se me olvida. Es algo muy importante... Y va dirigidos a los chicos de Bones. ESO es juntar a una pareja, ESO es, con su besaco impresionante y no con lo que hicistéis vosotros que nos tenemos que tragar el preñamiento de Brennan por su tripa porque lo que es ver... NADA.
En realidad, hoy tenía preparada una entrada sobre Doctor Who y lo genialosa que es y cuánto la amo y esas cosas, pero... Es que acabo de terminar de ver la cuarta temporada de Castle. Sep, me ha durado poco menos de una semana. Soy una viciada, no puedo evitarlo, pero es que a mí me pueden las frikezas, tontás y el tira y afloja de estos dos.
La cuestión es que, tras ver el súper mega capitulazo que cerraba la cuarta temporada, reaccioné... Bueno, por suerte en algún lado robé un gif que lo explica mejor que yo.

Es harto evidente qué ha pasado, ¿no? De todas maneras, creo que no viene mal recordarlo porque es tan fucking awesome, tan genialoso, tan fantabuloso y tan guay y tan... Bueno, que os cuelo el vídeo que no tiene desperdicio :3
¡Que por fin se me han besado! OMG. ¡Que se han besado! Ohhh, ha sido tan genial, a pesar de que Castle llevaba un par de episodios ganándose a pulso una buena tunda. De hecho estoy tan contenta ahora mismo que hasta me da igual el que los nenes (también conocidos como Ryan y Espósito) estén cabreados entre sí y esa escena final tan sumamente chunga.
Me han dejado con muchas ganas de quinta temporada, por cierto. Quiero verlos juntos, con sus citas, sus cafés mañaneros y sus tiras y aflojas. Además, bueno, Las chicas Gilmore castlelianas que son Rick y Alexis se enfrentan a su primer año de uni y eso también puede molar.
Pero, eh, además Castle ha tenido momentos magníficos a lo largo de la temporada como:
Un caso con superhéroes.
Una mansión encantada (¡y con pasadizos!)
Castle y Beckett esposados y huyendo de un tigre.
Un episodio ambientado en los años cuarenta con su detective y su chica del gánster.
Once upon a crime. Y con eso lo digo todo.
¡Chachos! o The walking dead o zombies, como prefiráis.
Mmm, no sé si me dejo algo más. Ah, sí, cierto, casi se me olvida. Es algo muy importante... Y va dirigidos a los chicos de Bones. ESO es juntar a una pareja, ESO es, con su besaco impresionante y no con lo que hicistéis vosotros que nos tenemos que tragar el preñamiento de Brennan por su tripa porque lo que es ver... NADA.
domingo, 22 de julio de 2012
Maromo de la semana 104
Ya es domingo y, por tanto, toca cambiar al Maromo de la semana. Y, como ahora mismo estoy viendo la cuarta temporada de Castle, no he tenido problema alguno en elegir al nuevo maromo, aunque creo que la elección traerá alguna controversia porque, quizás, en fotos no parece demasiado buenorro, peeero luego le conoces y te enamoras de él :3
Creo que es bastante evidente quién es el elegido, así que sin más dilación, el maromaco que nos acompañará esta semana y que tiene la sonrisa más bonita ever es...

Nathan nació el 27 de marzo de 1971 en Alberta (Canadá) como fruto del matrimonio Fillion, un par de profesores de inglés llamados Bob y Cookie y, sí, me ha traumatizado tanto el nombre de la buena señora que he tenido que compartirlo con vosotros, xD; por cierto, Nathan tiene un hermano mayor llamado Jeff y yo me pregunto por qué ninguno de los dos se llama Milk o algo así, xDD. Vale, vale, ya paro, lo prometo.
Acudió a la Concordia University College of Alberta y a la Universidad de Alberta, aunque lo único que he conseguido averiguar de esa época es que perteneció a la sociedad Alfa Kappa (y, sí, me acabo de acordar de Greek ahora mismo), así que supongo que es como cuando en las entrevistas yo digo que "estudié" filología en vez de "me licencié" en filología, xD. Después, según pone en la Wikipedia y el IMDB, estuvo trabajando en programas canadienses, además de participando en obras de teatro, hasta que en 1994 decidió mudarse a Nueva York.

Al poco de llegar, consiguió un papel episódico en Spin city (esa serie de Michael J. Fox ambientada en una alcaldía) y, justo después, tuvo mucha más suerte al fichar por la telenovela One life to live en la que estuvo de 1994 a 1997, siendo incluso nominado a un Daytime Emmy al Mejor actor joven. Al final, decidió abandonar la telenovela para poder participar en otros proyectos, aunque regresó a modo de invitado en la temporada del 2007.
Tras dejar One life to live, Nathan audicionó para el papel de Angel en Buffy, la cazavampiros, aunque al final fue David Boreanaz quien lo consiguió. Por otro lado, participó en un episodio de Total security (que ni idea de qué es), en otro de Magie Winters, en otro de Más allá del límite y en otro de El rey de la colina (este era más bien de doblador). En aquella época, además, hizo sus pinitos en el cine participando en Salvar al soldado Ryan, Buscando a Eva (comedia con Brendan Fraser y Alicia Silverstone) y Drácula 2001 (donde coincidió con Shane West).

En aquel entonces, además, se mudó a Los Angeles y, así, consiguió un papel secundario en Tres para todo (maravillosa traducción de Two guys, a girl and a pizza place). Ya había hablado de esta serie antes porque la protagonizaba Ryan Reynolds, que ya fue maromo. La serie duró cuatro temporadas (de 1998 a 2001) y Nathan estuvo presente en todas ellas y, al parecer, fue ganando peso a lo largo de los episodios.

Y llegamos a 2002 que sería un año importante para Nathan y es que, además de aparecer en la serie fallida Pasadena (donde, por cierto, conoció a Dana Delany), consiguió el papel del capitán Malcom "Mal" Reynolds en Firefly. Bueno, yo jamás he visto Firefly, pero, aún así, sé que es una serie de Joss Whedon sobre la tripulación de una nave espacial y que todo el mundo tiende a adorarla y decir que es cojonuda y que fue una pena que la cancelaran tan pronto. Y es que Firefly duró tan solo catorce episodios y, de hecho, actualmente se siguen publicando cómics que cuentan las aventuras de dicha tripulación. Por cierto, en aquella serie, Nathan se hizo muy amigo de Adam Baldwin (al que yo quiero por ser Casey de Chuck :3).
Pese a la cancelación de Firefly, Nathan siguió trabajando con Joss Whedon, ya que este le ofreció el papel del asqueroso Caleb en Buffy, la cazavampiros. La verdad es que choca un poco el pensar que Caleb y Castle son el mismo actor porque, macho, como se odia a Caleb y qué asquito y cosica da.
Después de su papel en Buffy, el pobre Nathan tuvo muy mala suerte en lo que se refería a proyectos y, de hecho, durante un tiempo fue uno de los series-killer (actores famosos por una serie que no hacían más que fichar por otras que no duraban dos telediarios) más famosos al hilar un par de series fallidas: Miss Match y Drive. Por aquella época, además, participó en unas cuantas películas como Hollywood Division, Outing Riley, Serenity (película que continua la serie Firefly y que se hizo a petición de los fans), White noise 2, La camarera (con Felicity o, si preferéis, Kery Russell), Una ruta insperada... Incluso participó en un episodio de Perdidos, de la que (como buen friki que es) era muy fan; más concretamente, por cierto, era el ex marido de Kate.

En el 2007 fichó por Mujeres desesperadas, siendo uno de los protagonistas del misterio de la temporada, además del marido en la ficción de Dana Delany. Sin embargo, a diferencia de "su mujer" no continuó en la serie la temporada siguiente. En el 2008, además, participó en la webserie Dr. Horrible's sing along que mola mucho y está protagonizada por Neil Patrick Harris y Felicia Day. Todo muy friki y fantabuloso, vamos.
Y el 2009 fue su año de gracia. Recuerdo que, por aquella época, cuando empezaron a surgir los pilotos de las nuevas series y tal, nadie daba dos duros por Castle. Y, sin embargo, poco a poco, temporada a temporada, Castle ha ido asentándose y consiguiendo unas muy buenas audiencias y no me extraña porque la serie mola mil. Por si no lo sabéis (y me parecería fatal, xD), Castle cuenta la historia de Richard Castle (vamos, Nathan) que es un escritor de best-sellers de misterios que acaba de matar a su personaje estrella y que, al conocer a la policía Kate Beckett, encuentra a su musa y decide trabajar con ella resolviendo casos. Así, puede que no la haya pintado muy bien, pero Castle es awesome y tardas cero coma en enamorarte de él, en serio.

Aunque lleva desde entonces protagonizando Castle, Nathan también ha participado en otros proyectos: en un episodio de la serie Husbands (que, ni idea), en varios de Robot Chicken (vale, esto sé lo que es: una serie de animación creada por Seth Green, que es Oz en Buffy, por cierto) y un episodio de Padre made in USA.
Además, por lo que veo en el IMDB, está teniendo suerte con el cine porque tiene en post-producción la versión de Whedon de Much ado about nothing (que en España es Mucho ruido y pocas nueces y, sí, lo sabía... Efectos secundarios de estudiar filología, xD). La cuestión es que le tengo ganas porque el otro prota es Alexis Denisof y me encanta. Bueno, también sale Amy Acker, pero a ella la encuentras en cualquier serie, xD. Y, lo que es más importante, también tiene un post-producción la película Percy Jackson y el mar de los monstruos, donde interpreta a Hermes. ¡A Hermes! Uhh, me encanta, me encanta y me encanta. Me pega un montón y estoy deseando verlo, jujuju.
Bueno, para acabar, señalar que Nathan es una persona muy comprometida y que considera que la lectura y la cultura es una parte muy importante de la sociedad y, por eso, se dedica a ayudar a bibliotecas con fondos insuficientes a conseguir libros. De hecho, junto al escritor PJ Haarsma fundó la organización Kids need to read para apoyar esa causa.
Creo que es bastante evidente quién es el elegido, así que sin más dilación, el maromaco que nos acompañará esta semana y que tiene la sonrisa más bonita ever es...
Nathan Fillion

Nathan nació el 27 de marzo de 1971 en Alberta (Canadá) como fruto del matrimonio Fillion, un par de profesores de inglés llamados Bob y Cookie y, sí, me ha traumatizado tanto el nombre de la buena señora que he tenido que compartirlo con vosotros, xD; por cierto, Nathan tiene un hermano mayor llamado Jeff y yo me pregunto por qué ninguno de los dos se llama Milk o algo así, xDD. Vale, vale, ya paro, lo prometo.
Acudió a la Concordia University College of Alberta y a la Universidad de Alberta, aunque lo único que he conseguido averiguar de esa época es que perteneció a la sociedad Alfa Kappa (y, sí, me acabo de acordar de Greek ahora mismo), así que supongo que es como cuando en las entrevistas yo digo que "estudié" filología en vez de "me licencié" en filología, xD. Después, según pone en la Wikipedia y el IMDB, estuvo trabajando en programas canadienses, además de participando en obras de teatro, hasta que en 1994 decidió mudarse a Nueva York.

Al poco de llegar, consiguió un papel episódico en Spin city (esa serie de Michael J. Fox ambientada en una alcaldía) y, justo después, tuvo mucha más suerte al fichar por la telenovela One life to live en la que estuvo de 1994 a 1997, siendo incluso nominado a un Daytime Emmy al Mejor actor joven. Al final, decidió abandonar la telenovela para poder participar en otros proyectos, aunque regresó a modo de invitado en la temporada del 2007.
Tras dejar One life to live, Nathan audicionó para el papel de Angel en Buffy, la cazavampiros, aunque al final fue David Boreanaz quien lo consiguió. Por otro lado, participó en un episodio de Total security (que ni idea de qué es), en otro de Magie Winters, en otro de Más allá del límite y en otro de El rey de la colina (este era más bien de doblador). En aquella época, además, hizo sus pinitos en el cine participando en Salvar al soldado Ryan, Buscando a Eva (comedia con Brendan Fraser y Alicia Silverstone) y Drácula 2001 (donde coincidió con Shane West).

En aquel entonces, además, se mudó a Los Angeles y, así, consiguió un papel secundario en Tres para todo (maravillosa traducción de Two guys, a girl and a pizza place). Ya había hablado de esta serie antes porque la protagonizaba Ryan Reynolds, que ya fue maromo. La serie duró cuatro temporadas (de 1998 a 2001) y Nathan estuvo presente en todas ellas y, al parecer, fue ganando peso a lo largo de los episodios.

Y llegamos a 2002 que sería un año importante para Nathan y es que, además de aparecer en la serie fallida Pasadena (donde, por cierto, conoció a Dana Delany), consiguió el papel del capitán Malcom "Mal" Reynolds en Firefly. Bueno, yo jamás he visto Firefly, pero, aún así, sé que es una serie de Joss Whedon sobre la tripulación de una nave espacial y que todo el mundo tiende a adorarla y decir que es cojonuda y que fue una pena que la cancelaran tan pronto. Y es que Firefly duró tan solo catorce episodios y, de hecho, actualmente se siguen publicando cómics que cuentan las aventuras de dicha tripulación. Por cierto, en aquella serie, Nathan se hizo muy amigo de Adam Baldwin (al que yo quiero por ser Casey de Chuck :3).
Nathan se pasó ver a su amigo Adam y al reparto de Chuck que, según leo, le gustaba mucho y se hizo esta foto que tituló muy genialmente: Castle in The Castle. Me encanta.
Pese a la cancelación de Firefly, Nathan siguió trabajando con Joss Whedon, ya que este le ofreció el papel del asqueroso Caleb en Buffy, la cazavampiros. La verdad es que choca un poco el pensar que Caleb y Castle son el mismo actor porque, macho, como se odia a Caleb y qué asquito y cosica da.
Después de su papel en Buffy, el pobre Nathan tuvo muy mala suerte en lo que se refería a proyectos y, de hecho, durante un tiempo fue uno de los series-killer (actores famosos por una serie que no hacían más que fichar por otras que no duraban dos telediarios) más famosos al hilar un par de series fallidas: Miss Match y Drive. Por aquella época, además, participó en unas cuantas películas como Hollywood Division, Outing Riley, Serenity (película que continua la serie Firefly y que se hizo a petición de los fans), White noise 2, La camarera (con Felicity o, si preferéis, Kery Russell), Una ruta insperada... Incluso participó en un episodio de Perdidos, de la que (como buen friki que es) era muy fan; más concretamente, por cierto, era el ex marido de Kate.

En el 2007 fichó por Mujeres desesperadas, siendo uno de los protagonistas del misterio de la temporada, además del marido en la ficción de Dana Delany. Sin embargo, a diferencia de "su mujer" no continuó en la serie la temporada siguiente. En el 2008, además, participó en la webserie Dr. Horrible's sing along que mola mucho y está protagonizada por Neil Patrick Harris y Felicia Day. Todo muy friki y fantabuloso, vamos.
Y el 2009 fue su año de gracia. Recuerdo que, por aquella época, cuando empezaron a surgir los pilotos de las nuevas series y tal, nadie daba dos duros por Castle. Y, sin embargo, poco a poco, temporada a temporada, Castle ha ido asentándose y consiguiendo unas muy buenas audiencias y no me extraña porque la serie mola mil. Por si no lo sabéis (y me parecería fatal, xD), Castle cuenta la historia de Richard Castle (vamos, Nathan) que es un escritor de best-sellers de misterios que acaba de matar a su personaje estrella y que, al conocer a la policía Kate Beckett, encuentra a su musa y decide trabajar con ella resolviendo casos. Así, puede que no la haya pintado muy bien, pero Castle es awesome y tardas cero coma en enamorarte de él, en serio.

Aunque lleva desde entonces protagonizando Castle, Nathan también ha participado en otros proyectos: en un episodio de la serie Husbands (que, ni idea), en varios de Robot Chicken (vale, esto sé lo que es: una serie de animación creada por Seth Green, que es Oz en Buffy, por cierto) y un episodio de Padre made in USA.
Además, por lo que veo en el IMDB, está teniendo suerte con el cine porque tiene en post-producción la versión de Whedon de Much ado about nothing (que en España es Mucho ruido y pocas nueces y, sí, lo sabía... Efectos secundarios de estudiar filología, xD). La cuestión es que le tengo ganas porque el otro prota es Alexis Denisof y me encanta. Bueno, también sale Amy Acker, pero a ella la encuentras en cualquier serie, xD. Y, lo que es más importante, también tiene un post-producción la película Percy Jackson y el mar de los monstruos, donde interpreta a Hermes. ¡A Hermes! Uhh, me encanta, me encanta y me encanta. Me pega un montón y estoy deseando verlo, jujuju.
Bueno, para acabar, señalar que Nathan es una persona muy comprometida y que considera que la lectura y la cultura es una parte muy importante de la sociedad y, por eso, se dedica a ayudar a bibliotecas con fondos insuficientes a conseguir libros. De hecho, junto al escritor PJ Haarsma fundó la organización Kids need to read para apoyar esa causa.
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