Llevo queriendo hablar de
Amar es para siempre la tira, pero por hache o por be lo he ido relegando, hasta ahora. Y es que, a juzgar por los avances de esta semana, creo que enseguida explotará la trama o se cumplirá lo que en mi casa llamamos
El súper mega spoiler y, bueno, he creído que era el mejor momento: por un lado, ya hemos entrado bastante en la materia, los guionistas han ido limando la serie y, por otro, me imagino que
El súper mega spoiler marcará un antes y un después.
Amar es para siempre comenzó hace ya sesenta y cinco episodios. Tras una primera semana bastante cargada de acción con el juego de espías,
Durán,
Elsa y demás, tuvo unos cuantos episodios más calmados, en los que se dedicaron a mostrarnos a los personajes: cómo son, con quién se relacionan, en qué situación están... Y, la verdad, al principio era un poco dispersa, más que nada porque se empezó con unos veinte personajes más o menos importantes.
Sin embargo, llevan ya unas cuantas semanas que, pese a contar con una cantidad similar de personajes, sí que han cogido el punto a la serie y está mucho mejor. De hecho, es que siempre pasan cosas importantes en cada episodio y ahora mismo hay un montón de tramas que se tratan cada semana.
Como veis, la foto grupal está casi vacía, ¿eh?
(Estoy convencida de que hay un Wally por ahí escondido y todo)
Salvo la de las azafatas, que se han despedido a la francesa y, la verdad, no las echaré de menos. Pese a que las actrices me gustaban, sobre todo
Ledicia Sola con esa sonrisa perenne, todavía sigo sin entender qué pintaban en la serie. Eran como un spin-off que tampoco iba a ningún sitio porque, encima, salvo alguna interactuación de
Montse con
Tomás,
Belén y algún otro personaje, no tenía nada que ver con el resto. Bueno, ayer
Tomás comentó que
Montse se había vuelto a Barcelona y yo que me alegro, que conociendo a estos guionistas, mataban a los tres en un accidente y se quedaban tan panchos, xD.
Au revoire, azafatas. Y sigamos con otra cosa.
Porque ahora mismo el hostal
La estrella está siendo de mis tramas favoritas. Entre que vive ahí media plantilla y otra media se pasea de vez en cuando, coinciden entre sí muchos personajes y, además, ahí están la mayoría de mis personajes favoritos. Pero lo que hace que ame por encima de todas las cosas el hostal son
Belén y
Daniel. Seriously, un día de estos moriré de amor con estos dos y tan contenta. ¡Son de monos!
Belén desde el principio se convirtió en uno de mis personajes favoritos de la temporada y seguramente de la serie: fuerte, honesta, con paciencia y habilidades para torear al personal en caso de que sea necesario (manipuló a
Héctor con maestría, escena que me encantó en su día). Pero entonces apareció
Daniel y desde que le vi, supe que
Inocencia era una forma de que se conocieran. Por cierto, pobre
Inocencia que ya reposa en el cementerio de
Amar, el más poblado del universo catódico con diferencia. Pero, bueno, a lo que iba: yo ya iba predispuesta a caer rendida ante este hombre porque lo interpreta Patxi Freytez y yo lo adoro desde
El comisario. Sin embargo, la historia que están forjando entre estos dos es monosa a más no poder y nos ha dejado grandes momentos cómicos y a una
Belén tan deseosa de conocer el secreto de
Daniel como yo.
I bloody love them!!
Aprovecho para decir: ¿qué cojones hay en la maleta de
Daniel? ¿Eh? ¿Piensan comentarlo pronto? De momento, la teoría que manejo es que
Daniel es un cura rojo que colgó los hábitos y, de paso, se llevó con él todo lo de valor que había en su iglesia y lo está vendiendo para ayudar a los desfavorecidos al más puro estilo
Robin Hood. Pero, vamos, que yo de momento me conformo con esos encuentros, esas miradas y esos besos con su
Lady Marian particular. Preciosos los dos.
Con
Daniel también llegaron dos personajes nuevos, sacados del Pozo del tío Raimundo, que vienen a sacudir el mundo de
Leonor y
Pedro. Y mientras que a
Quique yo no puedo ni verlo, idolatro a
Dorita. Antes de alabar a la chica y a
Anna Castillo que es grande como ella sola, voy a señalar lo magistral que me parece lo bien que pueden llegar a hilas los guionistas: llevábamos semanas con alusiones a la pulsera desaparecida de
Asunción y las sospechas de
Belén acerca de
Daniel, aunque no llegó a pronunciarlas (estupendos guionistas y actriz), ya ha aparecido y todo se va a liar.
Y ahora sí, voy con
Dorita. Porque
Dorita me conquistó en apenas dos episodios, en parte por el buen hacer de
Anna Castillo, que es natural como ella sola, y en parte porque la chica lo merece. Simpática, humilde, con ganas de hacer cosas y aprender. Yo sólo espero que
Pedro y ella acaben teniendo algo porque serían una gran pareja, además lo poco que han coincidido los actores tienen química.
Encima,
Dorita le da mil vueltas a la petarda de
Leonor.
Porque si
Pedro ha salido ganando con el salto temporal, convirtiéndose en una especie de héroe romántico destinado al fracaso,
Leonor es peor que de niña. En serio, parecía difícil, pero lo es. Vale, sigue teniendo buen fondo, no diré que no, pero pava, marisabidilla e insoportable también lo es un rato. Particularmente, me harta muy, mucho lo victimista que es y lo mal que trata al pobre
Pedro.
Leonor en la plaza con Quique. No soy fan de la pareja.
Y es que
Los Asturianos están un poco pesados por el momento. A excepción de
Pelayo, que está ejerciendo de centro de la familia al ser el único sensato, centrado y que se preocupa del todo (siendo el único que se relaciona con casi todos los demás personajes), el resto es un desastre anclado en un pozo del que parecen no salir:
Marcelino sin ver nada más allá del fútbol,
Manolita pesada hasta decir basta y
Leonor con un pavo que no hay quien se lo aguante.
Por favor, ya basta, que la situación cambie de una vez, que da hasta cosa ver a
Marce y
Manolita tan distanciados y tan mono temas.
Y siguiendo con la familia, vamos con los
Perea-Muñoz, que últimamente no han salido de una para acabar en otra peor.
Felisa está muy bien como está, me gusta verla en el hostal y haciendo migas con
Belén, pero
La Pluscuam y
Héctor... Ah, por cierto, debería deciros que yo llamo a
Asunción "
La Pluscuam" porque ya no es que sea perfecta, es que es pluscuamperfecta. Hombre, por favor, ya hasta da clase de historia del arte a su hermano el genio, ahí es nada.
A lo que iba. No me gusta la pareja que hacen estos dos, yo lo intento, pero no me gusta. Los actores no me pegan ni con cola y no les veo química romántica y nunca se la he visto. Además, dio la casualidad de que me juntaron a uno de mis personajes favoritos con una de las que nunca jamás he soportado. Y aunque
La Pluscuam está más serena en esta temporada, no termino de verla de detective. Que conste que las escenas familiares aún me convencen, pero el tenerlos juntos absolutamente siempre no, preferiría que ella fuera periodista y él detective y pudieran gozar de cierta independencia. Sobre todo ella, que
Héctor aún tiene más cuartelillo. De hecho,
Héctor como detective estaría mejor solo, ya que no puede estar con
Bonilla porque a algún genio se le ocurrió hacerlo subcomisario. ¡Yo quiero a
Bonilla de vuelta!
Por cierto, echo de menos el sombrero de Héctor. Que sí, que ya estamos ene l 61 y no se estilaría, pero le sentaba de bien.
BTW, ¿soy la única que al verle con esa cantidad ingente de brillantina en el pelo ve a Héctor haciendo Grease? xD.
De momento, parece que se avecinan problemas porque han ofrecido trabajo sólo a
Héctor y en vez de acordar que él llevo eso y ella la agencia,
La Pluscuam montará en cólera porque, hombre, a ver quién es el guapo que osa despreciarla a ella. Además, estoy absolutamente convencida de que su brillante idea de escribir el caso de
Ramiro Pardo a modo de relato les va a traer problemas. Pero fijo.
He de decir que todo el tema de
Ramiro Pardo me parece un poco cogido por los pelos: el ir a por un tío tan poderoso era un suicidio y aún me asombra que
Héctor accediera, el brillante plan era ridículo,
La pluscuam a lo
Sydney Bristow no, es que no... y ahora, encima, tras que casi fuera a la cárcel por su culpa, se permite el lujo de escribir relatos con el caso, lo dicho, se va a liar pardísima.
Otra que está pagando el caso de
Ramiro Pardo es doña
Carmen que, de momento, es un personaje "sin más", no me llama especialmente la atención pese a que me gusta la actriz. No sé si estará ahí por algún motivo en concreto o qué. En esta misma situación también está
Marina, que de verdad no sé qué pinta y mucho menos como personaje fijo.
Marina viene de Estepona buscando a su
Reca (y no, no era un recadero... bah, perdonadme el chiste, anda), que resulta que era un pichabrava porque, además de estar casado con otra, tenía un hijo con una tercera.
Y como yo soy de naturaleza positiva, no dejo de preguntarse si esta mujer estará metida en la trama por algún motivo que desconocemos. Quizás el
Reca era
Jose María con nombre falso (oye, ahora que
Bandolera pasó a mejor vida,
Tomás del Estal podría regresar, xD) o era un espía o algo así. Seguramente esté hilando muy fino, pero me parece raro que, con la de personajes que tienen ya, se metan en camisas de once varas con un personaje que, a priori, parece una azafata más.
Decía lo de los espías porque han recuperado a dos personajes de la tercera temporada, de hecho a la pareja de la tercera temporada:
Alicia Peña y
Fernando Solís. Porque, sí,
Fernando Solís se ha apuntado a la moda
Javier Alarcón y ha sobrevivido a un fusilamiento. Creo que nunca me he quedado tan "WTF?" cuando vi el trailer donde aparecía el muchacho. Fue muy "en ocasiones veo muertos". Pero, oye, que yo me alegro que
Carlos García es un gusto para la vista, jujuju. De momento,
Fernando no se ha topado con nadie y
Alicia sólo ha hecho acto de aparición. A ver qué nos deparan. Yo tengo ganas de ver la reacción de los vecinos que conocieron a
Fernando al verlo, va a ser épica ;)
Fan de póster de Carlos García, ¡qué guapo está con barba! :3
Y ahora sí, que me los he reservado para el final, voy con
La parejita.
Porque estos son una pareja con mayúsculas. De hecho, si algo me decepcionó la séptima temporada fue que, pese a que tenía un gran planteamiento y material, la relación entre
Carlos Alberto (me gusta llamarlo así, es muy de telenovela) y
Sisilia (seguramente
Cecilia para vosotros) no estuvo muy lograda. La cuestión es que ella me gustó mucho en general, tuvo una buena evolución, pero creo que a él lo escribieron demasiado frío, no sé.
La cuestión es que ahora tenemos a
Mauro e
Inés y son una parejaza. Es juntarlos en una escena y saltan chispas. Los actores bordan sus respectivos papeles, pero es que encima tienen muy buena química entre ellos. Con estos dos se están tomando su tiempo, aunque no me quejo, van despacito y con buena letra y sus escenas siempre son muy disfrutables.
Además, cada uno está metido en sus propios problemas, provocados por naturalezas diferentes. Mientras que
Inés tiene que manejar a
Pía, que está loca de atar,
Mauro tiene que lidiar consigo mismo. Porque
Mauro es el peor enemigo de
Mauro.
Vale, sí, lo he capturado en la cabecera porque en este episodio que me he bajado no salía, xD.
Que quede por delante, que me encanta
Mauro. Suelo meterme con él, me desquicia a menudo, pero me encanta, me parece un personaje muy bien escrito y muy real. ¿Cuántos niños de mamá hay por el mundo? Porque
Mauro es un niño de mamá, quien le ha consentido hasta la saciedad y se niega en absoluto a ver a su hijo como en realidad es. Porque, sí,
Mauro tiene muy buen fondo, ni que decir tiene, pero es una persona que no piensa, que actúa sin reparar (o, muchas veces, sin querer reparar) en que sus actos tienen consecuencias y eso se debe a que
Josefina (esta también vive en el país de las maravillas, calle de la piruleta, por cierto) siempre le saca de los líos y achaca éstos a que
Mauro es un incomprendido de la vida.
Mauro, además, es una persona extremadamente inocente. Me hace gracia ver cómo puede ser muy pícaro para algunas cosas, rozando a veces la malicia (manipular como manipula a su madre es deleznable), pero como después cree en todo. Porque hace falta ser inocente y, de paso, tonto, para creerse a la insoportable
Miss Martell. Dios, que alguien le estampe una tarta en la cara a la vedette, por cierto. De hecho, también manda narices que se niegue a creer a los demás: porque, vale, es muy infantil con su padre y todo lo achaca a "mi papá no me da lo que quiero, pues es malo conmigo, buuu", pero no me entra en la cabeza que no tenga en cuenta la opinión de
Inés y de su
Pepito Grillo particular llamado
Tomás.
Aprovecho para declarar mi amor eterno a
Tomás y a
Enrique Berrendero por regalarnos el personaje. De mis favoritos este año, cariñoso, sensato, con su punto cómico. ¡Guionistas, dadle amor que el muchacho se lo merece!
Tomás e Inés en el hostal. Me encantan que se sean amigos ^^
En el caso de
Inés, los problemas le vienen de fuera. Ella es responsable, idealista, luchadora y de vez en cuando se equivoca, lo que se le agradece. La cuestión es que la pobre
Inés últimamente no deja de hacer malabarismos con todos los demás:
Arturo la adora y es recíproco, mas no por eso la relación es fácil, sobre todo con
Pía flotando sobre ellos. Lo de
Pía, por cierto, ya no son sólo celos, esta señora está mal de la cabeza: se masajea continuamente las sienes, mantiene conversaciones con un
Martín Angulo imaginario y ve cosas donde no las hay. Lo dicho, tarada no, lo siguiente.
De hecho,
Pía se está perfilando como una de las villanas de temporada, sólo hay que ver el odio y la maldad con la que habla
Inés, a la que le lanza palabras como si fueran armas arrojadizas. Me imagino, dado que cada vez se parece más a
la madrastra de Cenicienta, que sus actos no acabarán ahí. De momento, se ha planteado destruir a
Arturo, lo malo es que no se parará ahí y después irá a por Inés, que encima, la pobre, intenta mediar y recuperar a su madre adoptiva.
Y con el plan de
Pía, se ha formado una alianza de lo más interesante.
Martín Angulo ha sido retratado como malo desde el principio, rival de
Arturo y extrañamente obsesionado con
Inés, ya que en su día estuvo enamorado de su madre (por cierto, la buena señora tenía una vida interesantísima con altos niveles de putiferio fino ;P). Eso no es nada nuevo. Pero, oh, ha entrado en juego
Guillermo.
A mí
Guillermo me desconcierta muchísimo. No sé todavía qué papel va a jugar en la serie, es el gran desconocido. De momento, sabemos que es franquista, pero también un buen abogado y, aparentemente, un buen chico. Digo aparentemente porque no me fío de él, en parte porque me mola y esos suelen darme la puñalada trapera. Yo siempre he pensado que está loco por
Inés, de hecho su reacción ante que
Inés pudo haber estado con
Cristóbal fue la de un hombre celoso. ¿Será la tercera parte del triángulo? No lo descarto porque esta gente tiene manía persecutoria con los abogados y siempre son los terceros, los pagafantas.
¿Pagafantas? ¿Malo? ¿Homosexual? ¿Qué será, será?
También podría ser malvado. Generalmente, en
Amar los verdaderos malos pasan desapercibidos por un tiempo:
Encarna Llanos parecía la abuela guay,
Eugenio Armenteros un buen padre algo severo,
Ernesto hasta parecía el galán... ¿Será ambas cosas? No lo sé, pero me tiene muy intrigada de momento y quiero saber más de él.
Ya sólo me quedaría comentar la trama de
Roberta y
Sabino, pero es que me dan mucha pereza. También me faltan los tíos de
Mauro, que los actores lo bordan (bueno, en general el reparto de
Amar es excelente), pero de momento sólo han mostrado lo tensa que es su situación entre ellos y con el resto de la familia. Y me he dejado al pobre
Eusebio, al que no me parece tan malo y duro como se empeñan en decir. No sé, en cuanto está con su mujer se le nota en la cara lo sumamente enamorado que está. Y, además, aguantar a la hermana, al cuñado, a su mujer que vive en
Los mundos de Yupi y a
Mauro con su
Maurín, que le dice mi padre, pues... Vamos, que yo no entiendo como este hombre no ha agarrado toda su pasta y se ha ido a las Fitji, xD.