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jueves, 20 de octubre de 2016

El regreso de Jane Gloriana Villanueva

Jane the Virgin regresó ayer tras dejarnos todo el verano con el corazón en un puño, porque se marcaron tal sucesión de cliffhangers que fue como si te abofetearan repetidamente. Pero, bueno, vayamos por orden: Jane y cia han vuelto y eso se merece una celebración.


Vale, ahora que ya hemos dado saltos y tirado confeti, voy a pasar a comentar el episodio, porque esto es Jane the Virgin, no deja de ser una telenovela con consciencia de serlo, así que los giros locos por episodio son algo obligado y la situación actual, tras ver el primer episodio de la temporada, hay que comentarla antes de que cambie completamente.

Así que si no vais al día, alejaos de esta entrada. YA. ¡Huid insensatos!


¿Habéis hecho caso a Gandalf? Vale, bien, porque a partir de ahora empiezan los spoilers y ya sabéis que quien avisa, no es traidor. Y es que yo no puedo estar más contenta porque... Michael is alive! Hell yes!



La verdad es que yo siempre fui positiva al respecto, ya que creía que no podían vendernos una historia tan bonita y romántica y hacernos querer a Michael para que muriera tras casarse con Jane y sin desvirgarla. Pero, claro, luego pensé: esto lo escriben guionistas, raza que no se caracteriza por su buen corazón precisamente, así que me entraba el pánico, sobre todo porque nunca puedes dar nada por hecho en Jane the Virgin y son capaces de acabar con Michael para recuperar a Rafael como galán de nuestra protagonista.

Y, claro, luego estaba esa frase del narrador que decía que Michael amará a Jane hasta el día de su muerte, una que en esta premiere te recuerdan. Porque si algo han hecho en este inicio de temporada es jugar con los sentimientos del espectador, al menos ese que es #TeamMichael, como lo soy yo.

Porque mientras Michael se debatía entre la vida y la muerte y Jane se veía obligada a lidiar con muchas cosas (por si no era suficiente que su marido haya sido herido de muerte, la madre de Michael vuelve a pagar su frustración con ella), nos mostraron un viejo episodio en la vida de la pareja que no conocíamos: cómo empezaron a salir. Sí, sabíamos cómo se conocieron, con ese beso mágico bajo la nieve, pero no habíamos visto sus inicios. Así que era un golpe a la patata el que te mostraran ambas realidades, pese a que tenían un factor en común: que Michael era un luchador y la fe que tienen uno en el otro y en su relación.


Michael apostó por ellos en el pasado, pese a que Jane estaba interesado en otro chico; Jane lo hace en el presente, eligiendo la operación porque cree que es lo que Michael preferiría. Y eso es muy bonito y yo casi me deshidrato en esa escena donde Jane le cuenta el futuro que se imagina con él.

Así que me alegra muchísimo el que hayan salvado a Michael y sin demasiadas secuelas, aunque me sorprende lo rápido que ha ocurrido todo. Yo ya me imaginaba un par de episodios con Michael en coma o desmemoriado (un recurso tan manido que hasta bromean con él), pero parece que, de momento, han querido compensarnos el verano de trolleo que se han marcado con el tema con un episodio muy bonito en lo que respecta a ellos dos.

Claro, ahora habrá que ver cuánto dura. Porque esto no deja de ser una telenovela y no creo que los dejen tranquilos y felices durante mucho tiempo. Habrá que ver qué hacen o cómo lo enfocan, aunque sólo espero que no vuelvan a dar vueltas sobre el triángulo amoroso (o cuadrado, porque se supone que Sam va a volver en el presente) y se centren en otros posibles problemas que pueden tener: las secuelas físicas de Michael, el hecho de que Jane podría no estar tan cómoda con su trabajo como antes, Rose con sus planes...

A mí tanta monez me deja así:

Va a pasar algo malo en cualquier momento para compensar. ¡Ay!

De todas maneras, pese a que no quiero fiarme, también es verdad que en esta serie siempre logran sorprenderme, pues nunca van por los típicos caminos y tienen una forma de presentar los conflictos diferente, con mucho más tacto que muchas otras ficciones.

Por ejemplo, y puedo estar adelantándome de nuevo, la trama de Xiomara y su embarazo no deseado. En cualquier otro drama, habría habido lágrimas, sufrimiento y dudas para que, al final, tras que Xiomara fuera a una clínica, se arrepintiera y lo acabara teniendo. Sin embargo, por lo que hemos visto en este primer episodio, Xiomara tiene muy claro qué va a hacer: abortar. Y me gusta mucho cómo lo han llevado de momento porque es un tema sensible, pero creo que lo presentaron bien: no se villaniza o victimiza a Xiomara, sino que se muestra como alguien muy coherente. Como ella misma dice: si no quiere otro hijo del hombre al que ama, ¿por qué iba a tener el de alguien que no es importante?

No sé qué piensan hacer con esta trama, si van a seguir por ese camino o Xiomara acabará dudando (aunque cuando se quedó embarazada de Jane hizo lo que había planeado desde el principio, que era tenerla, pese a que Alba era más partidaria del aborto), sobre todo porque ambas opciones pueden tener connotaciones con su relación con Rogelio, que no pudo ser más adorable (como acostumbra) al apoyarla hiciera lo que hiciera.


Y con Michael y Xiomara encauzados (al menos de momento), sólo nos faltaba Petra, que sigue en la misma situación: disfrazada de Anezka y drogada para que crean que ha sufrido un ictus, mientras Anezka la sustituye. Y yo sufro mucho por Petra, ya que es uno de mis personajes favoritos, pero también se disfruta muchísimo del trabajo de Yael Grobglas, no sólo como Petra y Anezka, sino como Anezka haciéndose pasar por Petra, un giro loquísimo de los que son marca de la casa.

Además, esa situación de Petra (que no sé cómo se va a solucionar, pero creo que Michael tendrá que ver, porque según el narrador sus destinos están relacionados) tiene sus cosas buenas: desde darle un respiro a Rose, que está muy ocupada con Luisa viviendo bajo el mar cual Bob Esponja, para centrarse en las conspiraciones de Magda, hasta demostrar que Rafael, por muy descafeinado que sea, tiene algo con Petra.

¿Petra o Anezka?, el juego oficial de la tercera temporada de Jane the Virgin.

Porque la imitación de Anezka es perfecta, engaña a todo el mundo, pero Rafael no ha sentido lo que sentía con Petra y eso me ha molado mucho, porque básicamente yo creo que deberían estar juntos. Y esto puede ser bueno, ya que se ha demostrado que Rafael no está con Petra por rebote, sino que hay algo de verdad entre ellos. Ahora esperemos que empiece a sospechar, porque de momento ha podido justificar las cosas extrañas (la falta de química la ha achacado a que ya no hay nada entre ellos y los fallos de Anezka a que está afectada por su hermana) y me liberen a Petra, antes de que la ira de Anezka caiga sobre él por rechazarla.

Vamos, que Jane no ha podido volver en mejor forma, que sigue hacia delante sin olvidar el pasado y sólo espero que no terminen fastidiándome el ship por enredar mucho las cosas (hola, Arrow, un saludito) porque hasta ahora lo han hecho genial y es una de las series más especiales que hay ahora mismo en emisión.

viernes, 17 de junio de 2016

Jane the Virgin y la rotura de clichés

De todos los finales de temporada hay unos cuantos que me han encantado, pero de todos ellos ha habido uno que se ha convertido en mi favorito: emotivo, romántico, divertido, emocionante y con un final de quedarte en el sitio, mientras la boca se te iba abriendo ante cada giro que los guionistas iban introduciendo con maestría. Y estoy hablando de Jane the Virgin, claro está.

Y es que Jane the Virgin ha conservado en su segunda temporada el espíritu de la primera, esa mezcla de oda y parodia de las telenovelas, condimentada con mucho corazón y mucho sentido del humor. Lo que tiene mucho, pero mucho, mérito, sobre todo porque son temporadas de dos episodios en los que no deja de haber giros y de pasar cosas.

Además, creo que Jane the Virgin es una serie muy a tener en cuenta por otras cuestiones, que también hacen que sea distinta al resto de series.


Por ejemplo, la forma en la que plantean el amor.

No sé, porque evidentemente no conozco a los guionistas, si todo estaba planeado o fueron cambiando de dirección a medida que escribieron la historia. Pero la cuestión es que en esta segunda temporada ha abandonado ese camino que llevaba a que Jane acabara con Rafael al final. Desde el episodio piloto quedaba claro que la pareja era la formada por ellos dos, pero desde principios de la segunda temporada los guionistas apostaron por Michael y se han molestado en dejar muy claro que ya no hay rastro de triángulo, que Jane eligió a Michael porque le quiere y es feliz con él.

¿Que puede que retomen el tema en episodios venideros? Pues no digo que no, sobre todo en una serie como esta, pero voy a centrarme en esta temporada. Además, yo creo que a Rafael lo van a acabar emparejando con Petra, porque Justin Baldoni únicamente funciona con Yael Grobglas, mientras que Gina Rodriguez tiene una química brutal con Brett Dier.

Pero yo estaba hablando del amor, no del reparto.

En algunos lugares en Internet he leído que Michael peca de ser perfecto, pero yo no lo veo así. Michael no es perfecto, tiene sus defectos como todo hijo de vecino (se obsesiona demasiado con los casos, a veces su carácter le juega malas pasadas...), simplemente es un novio normal en una relación normal.


Y es que, a veces, la ficción ensalza y romantiza las relaciones tóxicas y dañinas que no son buenas para uno o ambos miembros de la pareja. En muchísimas series la pareja principal se hiere constantemente, incluso se tratan mal justificándose en el amor o usan ese amor a modo de chantaje para salirse con la suya. Por ejemplo, y sin salir de la misma cadena, Elena y Damon de The vampire diaries son absolutamente tóxicos el uno para el otro: la dependencia, el hecho de que Damon raramente ha respetado las decisiones de ella, los chantajes emocionales... Puede que los actores tengan química, puede que te vendan que es un amor épico, pero no dejan de ser dos personas que se hacen daño constantemente.

Eso en Jane the Virgin no es así, tanto Jane como Michael respetan al otro y apoyan al otro: Jane nunca ha reprochado a Michael su implicación con los casos, incluso le ha ayudado si era necesario, mientras que él la apoya en su deseo por ser escritora y también en su aventura como madre, tratando a Mateo con un cariño infinito.

Pero es que las relaciones deberían ser así, deberían ser compañerismo, respeto y amor. Una pareja debería tener las mismas prioridades, estar en la misma página, confiar en el otro e intentar que todo vaya bien, aunque eso incluya lidiar con los padres del otro (Michael siempre se esfuerza por Rogelio y sus cosas, pero Jane también ha luchado por congraciarse con los padres de él). Por eso, no es que Jane y Michael pequen de perfeccionismo, es que son una pareja sana y también real.


De hecho, me ha gustado muchísimo que se hayan ahorrado el factor celos. Jane eligió a Michael, se comprometió con él y Michael no ha tenido celos de Rafael, por lo que sólo me queda aplaudir a los guionistas. Habría sido muy sencillo introducir esa clase de tramas, pero se lo ahorraron y se dedicaron a mostrar como los dos organizaban su boda y su futura vida en común, teniendo en cuenta a Rafael porque es el padre de Mateo.

También en esta temporada ha quedado claro que la relación de pareja de Rafael y Jane no era sana, sobre todo porque él ejercía un rol de poder que no era bueno. Rafael no es mala persona, en realidad tiene bastante buen corazón, pero la relación con Jane ha sacado lo peor de él, convirtiéndolo en alguien sin escrúpulos: usar la confesión de Michael a Jane, que oye por accidente, para destruirle tras que Michael se metiera en líos por recuperar a Mateo fue un acto deleznable, al igual que el hecho de que engañara a Jane al decirle que no lo había hecho.

No sólo eso, sino que Rafael no ha dudado en usar su posición como padre de Mateo para hacerle chantaje emocional a Jane, aprovechándose de la importancia que ella le da a la familia y que Jane es Jane e intenta agradar a todo el mundo. Y eso no está bien, no es ni justo ni sano, por lo que me sorprendió, al igual que me agradó, que en el final de temporada Rafael decidiera dejar que Jane se fuera sin presentar más batalla.


No es que sea demasiado fan de Rafael, pero sí que me ha gustado ese proceso de maduración que ha tenido esta temporada. También su acercamiento a Petra, con quien me gustaría, y no me extrañaría, que acabara estando.

De hecho, otro punto fuerte a destacar es el tratamiento que han tenido de todos sus personajes femeninos. Todas las mujeres Villanueva han tenido tramas muy a su altura y han demostrado que se puede ser fuerte sin ser perfecta e incluso equivocándose, que se puede crear angustia romántica sin recursos manidos, dramas o convertir a un miembro de la pareja en verdugo. Sí, estoy hablando de lo coherente que ha sido tanto la separación como la posterior situación de Xiomara y Rogelio. Los dos se quieren, quieren estar juntos, pero él desea tener hijos, mientras que ella no, así que hacen lo razonable y es cortar para que no haya resentimiento.

Por cierto, me parece un gran acierto, también algo bueno, que se presente a una mujer que no quiere tener más hijos y que no se la juzgue, ni sea la típica villana de turno (ya sabéis, ese cliché de mala de comedia romántica que odia a los hijos del futuro marido que quiere cazar). Son aspectos de la vida real que no suelen tener representación en la ficción, pero en Jane the Virgin sí son tratados y lo hacen de maravilla.

Otro ejemplo sería la depresión postparto de Petra, que ha sido una parte importante de la segunda mitad de temporada y que han presentado con mucha delicadeza. Desde el principio, el embarazo de Petra fue prácticamente lo contrario al de Jane: el de Jane fue por accidente, el de Petra planeado; Jane tiene un lado maternal muy fuerte, Petra no tiene ese instinto; Jane lo quiere hacer todo ella, lo estudia hasta la extenuación, mientras que Petra prefiere emplear niñeras para cuidar de sus gemelas.


Lo mejor es la forma en la que hablan de ese tema. Habría sido muy fácil poner a Jane de buena y a Petra de mala, pero no lo hacen así. Hemos visto que Petra quiere a sus hijas, que es consciente de que no es la típica madre y eso la hace sufrir.

Y es que tanto la relación que han mantenido como el contraste entre ambas ha sido otro de los grandes aspectos de la temporada. Jane y Petra son personas muy distintas, pero los guionistas en ningún momento toman bando: quizás los instintos de Petra no sean los más sensatos, pero es verdad que Jane siempre se cree que ella es la buena. Vamos, que tanto una como la otra tienen sus defectos y virtudes, aunque siempre se molestan en explorar lo que sienten o cómo toman las decisiones que toman.

Así, también, nos han regalado el más interesante viaje de Petra. Petra, al igual que Michael, en el episodio piloto representaba un rol muy claro en las telenovelas: mientras que él era el tercero en discordia, ella era la villana dispuesta a cualquier cosa para retener al galán, que era el papel de Rafael.

Sin embargo, con el devenir de los episodios hemos visto que Petra realmente quiere a Rafael, no es que quiera cazar al rico galán para vivir bien, sino que le ama. Se preocupa por él y quiere estar con él, pero al mismo tiempo se respeta lo suficiente como para pararle los pies cuando Rafael, dolido por el rechazo de Jane, intenta estar con ella. En esa escena, no me quedó más que aplaudirles muy, muy fuerte, porque fue toda una declaración de intenciones y, de nuevo, me pareció que fueron muy originales y mandaron los clichés a paseo.


Precisamente porque el amor de Petra hacia Rafael es verdadero y por el hecho de que los dos han congeniado muchísimo a lo largo de la temporada, les veo futuro como pareja. A diferencia de Rafael y Jane, ellos dos sí que tienen esas mismas prioridades, esa misma forma de ver la vida, por lo que podrían funcionar muy bien.

Y por esa humanización de Petra, ese esfuerzo que no deja de hacer para mejorar como persona, el final de temporada ha sido tan efectivo. Desde que Anezka, la gemela secreta de Petra, aparece se intuye que no es la chica ingenua que aparenta. Por eso, era tan duro ver a Petra defender a su hermana, quererla, porque sabías que tarde o temprano, como pasa en las telenovelas, la hermana secreta va a hacer algo horrible. Lo que no podía imaginar era que su intención desde el principio era dejar a Petra en un coma inducido, para ocupar su lugar y, de paso, conseguir a Rafael.


El giro fue una pasada y como cliffhanger funciona a la perfección, ya que te deja el alma en vilo por la pobre Petra, al igual que el otro cliffhanger que ejecutaron con perfección.

La segunda mitad de temporada ha estado protagonizada, en parte, por esa boda de Jane y Michael, pero también por la muerte de Rose. No quedaba claro quién la había matado y hasta se podía sospechar del propio Michael (a fin de cuentas, Rose no sólo había matado a Nadine, sino que su presencia suponía un peligro para Mateo), lo que se transformó en una especie de sombra constante, mientras Derek, el hermanastro de Rafael, se presentaba como una amenaza evidente que acababa jodiendo al bueno de Rafael (curioso el paralelismo entre Rafael y Petra, por cierto).

Por eso tuvo tanto sentido, a pesar de que fuera una sorpresa mayúscula y un WTF de padre y muy señor mío, que al final Susanna resultara ser Rose, que había estado compinchada con Derek todo el tiempo. Estos giros sólo los pueden hacer en Jane the Virgin, por supuesto, ya que no se toman en serio a sí mismos y siempre han empleado esos giros locos y elementos completamente surrealistas. Pero les quedó de puta madre, sobre todo por el paralelismo que era el que Rose volviera con Luisa con su The most romantic story of all time, justo cuando Rose disparaba a Michael en su noche de bodas tras lo romántico que había sido su enlace con Jane.


No, en serio, el sufrimiento que tengo yo en el cuerpo no conoce límites. ¡Ay, mi Michael!

¡No podéis matarme a Michael, cabrones! ¡Y en su noche de bodas!

Bueno, vistas las últimas informaciones (Jane va a perder la virginidad en la tercera temporada, pero no ni en el primer episodio, ni tampoco en el último), yo me voy a consolar con una teoría: Michael en coma y puede que más tarde desmemoriado, para acabar recuperándose y teniendo su noche de bodas con Jane en el sexto episodio de la tercera temporada, que sería el cincuenta de la serie. Y, de paso, teniendo a Michael en el hospital, o él o Jane podrían darse cuenta de que Petra está ahí atrapada.

Es mi teoría y me voy a aferrar a ella a lo loco, porque no me pueden matar a Michael. Punto.

jueves, 11 de febrero de 2016

Diez ships que me hacen sufrir (y mucho)

Se acerca San Valentín y no sé si haré alguna entrada un poco moñas sobre el amor y las series o algo así. De momento, para calentar motores, voy a escribir sobre... tachán, tachán… (es para darle más emoción)… Ships actuales que me dan muy mala vida.

En serio, yo empiezo a sospechar que las cadenas, con la CW al frente, tienen una conspiración para rompernos la patata, torturarnos o algo. Porque menuda rachita shipperil que llevamos, macho. Así que, nada, aquí tenéis a diez parejas actuales, a las que shippeo, y que me tienen sufriendo cual perra:

1. Jane y Michael en Jane the Virgin


Empiezo por ellos porque creo que ninguna otra tiene tanto angst a sus espaldas como estos dos. Hagamos un pequeño resumen de la situación: están felizmente comprometidos, cuando Jane acaba inseminada accidentalmente con el semen de otro (Rafael), rompen, acaban volviendo a flirtear, se dan el beso más épico EVER y, cuando parece que van a volver, Rafael nos jode a todos y logra que se separen.

Ahora mismo Jane y Michael no están teniendo escenas juntos. De hecho, el pobre Michael lleva ya unos cuantos episodios relegado únicamente a la trama de investigación, pero yo creo que lo están haciendo a propósito. Los guionistas no quieren que tengan escenas juntos para que Jane (que estuvo dos años con Michael, después en una relación seria con Rafael y luego con el triángulo) tenga un tiempo para conocerse a sí misma y tener citas. Pero, vamos, que los guionistas se están tomando tan en serio el tema que, por ejemplo, no conocemos a la novia de Michael.


Es decir, que soy bastante positiva respecto al futuro (o ilusa, como prefiráis) y encima la serie me está dando momentos muy monos con Petra y Rafael. Pero eso no quita que no eche de menos las escenas de estos dos y el ver a Michael tan integrado con la familia de ella. Jolín, que os queréis, que está claro, ¡volved pronto, coño! ¡Que me desespero y os shippeo mucho!

2. Bellamy y Clarke en The 100


En The 100 no hay mucho hueco para el amor, pero aún así hay varias parejas. Algunas son muy canon, como Octavia y Lincoln, otras parece que están empezando como Abby y Kane y luego están Bellamy y Clarke, que se quieren, pero no pasa nada. Y los que les shippeamos, nos desesperamos.

Eso sí, nos dan tan poco material, que a la mínima nos emocionamos y nos falta tirar cohetes. Detalles como el abrazo de la segunda temporada o la actitud de Bellamy al inicio de la tercera, ya te dan la vida. Al igual que ese reencuentro, el que Clarke se sacrificara para salvarle la vida o ese nuevo reencuentro en el último episodio emitido. Eh, en serio, es muy fuerte porque Bellamy acaba de saber que acaba de quedarse viudo, pero él sólo quiere que Clarke vuelva y los dos se miran muy apasionadamente. Ay, el amor.



¿El problema? Que ella se ha visto obligada a quedarse con Lexa y todos sabemos que a Lexa le mola más Clarke que a un tonto un lápiz. Y, aunque a mí me encanta eso de que la sexualidad sea tan libre en la serie, quiero que me den Bellarke del bueno de una maldita vez.

3. Kara y Winn en Supergirl


Yo en Supergirl lo tengo claro y, de todos los tíos que hay en la vida de Kara, quiero que esté con Winn porque es un amor, es divertido y siempre ha visto lo maravillosa que era sin necesidad de conocer sus poderes. Lo malo es que Winn parece haber arraigado en la friend zone y Kara sigue babeando por el sosainas de James Olsen, que pedazo de coñazo de tío que es, por cierto.

Así que Winn sufre desamor, Kara sufre en general (a la pobre le dan muy mala vida) y yo sufro porque ni tras todo lo que pasó en Childish thing parece que vaya a haber tema. Ay.

4. Barry Allen en The Flash


A Barry lo pongo solo y os voy a explicar por qué. Yo soy muy cabezona y yo desde el principio quise a Barry con Caitlin y, a ver, yo sigo ahí. Lo que pasa es que el Snowbarry lleva ausente casi desde el principio de la segunda temporada, pero a cambio nos trajeron a Patty, que era maravillosa y dije: mira, prefiero a Caitlin, pero Patty es tan mona que compro. Lo malo es que Patty se ha ido y la echo de menos y, encima, sigue sin haber Snowbarry.

Vamos, que sufro un montón con el tema shipperil (y por el hecho de que Caitlin apunta a quedarse viuda OTRA VEZ), sigo pensando que deberían deshacerse de los hermanos West de una patada y traer a Patty de vuelta. ¡Patty, vuelve!

5. Felicity y Oliver en Arrow


Este caso es un poco diferente. Felicity y Oliver son pareja desde el principio de la cuarta temporada, son la monez y él está cambiando a bien por ella y el tema de la silla de ruedas nos está dando escenas tan monas que me sube el nivel de azúcar. Lo que pasa es que sobre ellos pende la espada de Damocles, que es el enésimo secreto de Oliver. Y, sí, la ex puso a Ollie en una situación imposible, pero él debería haberle contado todo a Felicity y no lo ha hecho y cuando se sepa la verdad, se va a liar parda.

Así que sus escenas súper bonitas tienen ese regusto amargo, de saber que ahora todo es precioso, pero en cualquier momento se va a ir a la mierda. Jolín, Ollie, en serio, que parece que no aprendes, ni con viajes en el tiempo. Arg.

6. Belle y Rumpelstiltskin en Once upon a time


Lo de estos es para pegarse un tiro directamente. O para pegárselo a los showrunners de la serie por cargarse una media temporada genial con una escena que no tenía sentido y que se cargaba el trabajo hecho en diez episodios. Es que, en serio, Rumpel se pasa todo el arco convirtiéndose en un héroe, actuando de forma desinteresada y sufriendo el haber perdido a Belle, mientras que ella quería estar sola, recomponerse y ver quién era alejada de él.

Y, a ver, yo todo eso lo compro, me parece lógico y con sentido. Lo malo es que luego Belle vuelve a la mínima de cambio, justo cuando Rumpel ha recuperado sus poderes (esos que casi le matan, sep) y Emma le chantajea para ir de excursión al Hades. Vamos, que una vez más, ponen a los personajes al servicio de la trama sin ser demasiado coherentes (¿de qué sirve que Emma y Rumpel aprendan una lección por la vía difícil si al final no lo hacen?) y hacen que ahora sufra por la pareja y me cabree de lo lindo porque había vuelto a shippearlos. ¡Arg!

7. Lydia y Parrish en Teen Wolf


Estos dos llevan tonteando desde la cuarta temporada y yo soy muy fan de ellos, porque encima tienen escenas muy, muy monas y los actores funcionan súper bien juntos. Sin embargo, nunca ha habido nada demasiado oficial y ahora Lydia está atrapada en Eichen House, por lo que sufro un montón. Parrish ha ido a salvarla con los demás, convirtiéndose en el Hell Hount por el camino, que era lo que el hijo de puta asqueroso de Theo quería.

Vamos, que más que por el futuro parejil, ahora temo por el futuro de los dos: con uno cayendo en las redes de Theo y la otra pobre con ese agujero en la cabeza para amplificar sus poderes, algo que podría matarla. No, en serio, qué miedito, que no quiero que les pase nada a ninguno de los dos, más que sean felices y coman perdices.

8. Alain y Víctor en Bajo sospecha


Vale, estos no son pareja oficial, ni creo que lo sean nunca. Pero me importa un pimiento. Yo lo shippeo a muerte. Los actores tienen una química brutal, los personajes funcionan muy bien juntos y Alain será el personaje más majo y adorable que ha escrito esta peña. De hecho, yo era muy feliz con los dos investigando juntos por el hospital, hablando por los pasillos lo más pegados posible y pasando tiempo a solas en La furgoneta del amor.

Lo malo ha sido cuando han metido en medio de los dos al personaje petardo a más no poder de Olivia Molina (Olivia, hija, no elegirás ni un solo personaje que me caiga bien en toda tu carrera, ¿eh?) y todo se ha ido a la mierda. ¡A la mierda! Hemos pasado de salvamientos épicos a broncas y todo por ella. Y yo sufro y los echo de menos y quiero que alguien mate a la petarda y me devuelvan al Dúo Dinámico, gracias.

Eh, ahora que lo pienso, no es la primera vez que la Molina se me mete en medio de un pairing, que también lo hizo con Berto y Vaquero en Física o química. Uh, no mola, no mola nada.

9. Peggy y Sousa en Agent Carter


El caso de estos es un problema de timing horroroso. Él estaba coladito por ella, pero ella le rechazó porque seguía afectada por la muerte de Steve y, cuando aparece que Peggy quiere tener algo con él, Sousa se ha echado a la princesa Aurora de novia. WTF?! ¿Pero por qué me hacéis esto? ¿Por qué?

Y lo peor es que ninguno ha hablado claramente con el otro y se dedican a disimular y a decirse cosas veladamente. En serio, espabilad, desastre de personas, que sois muy monos y hacéis un gran equipo juntos. Para muestra, el penúltimo episodio, Smoke and mirrors.

10. Dean y Castiel en Supernatural


Vale, otros que no son canon y no lo van a ser nunca o lo serán cuando el Infierno se congele, que será cuando cancelen la serie, a este paso. Pero, vamos, que yo me conformo con verlos en plan amiguitos, algo que esta temporada no ha pasado mucho… hasta que Lucifer se ha adueñado del cuerpo de Castiel. Entonces sí. Y encima Lucifer parecía muy dispuesto a tener algo con Dean y, jo, yo quiero esas escenas con el Castiel de verdad, coño. Y luego está el tema de que Castiel está en la jaula y se supone que nadie puede abrirla. Ay, ¡sufro!

Dean, más te vale seguir esa corazonada de que algo no está bien en Cas y salvarle. Es lo único que te pido. Ojo, si luego quieres venirte arriba y jugar a los médicos y esas cosas, por mí estupendamente ;P

Luego hay otras parejas que no están en su mejor momento, pero no me preocupan tanto, como Nick y Jess en New Girl, porque creo que van bien encaminadas. O las parejas de las comedias de la ABC Family que veo que me están dando muchas alegrías (ahora espero no gafarlas, xD) y luego está Grimm donde todo es muy confuso. Pero, vamos, estos son mis diez pairings que me hacen sufrir, ¿añadiríais alguno más?

martes, 29 de diciembre de 2015

20 personajes del 2015

Al igual que hice el año pasado, voy a aprovechar que se acaba el año para seguir con las listas y hoy toca la de personajes molones del 2015. Algunos son nuevos, otros son viejos conocidos que molan siempre y otros son personajes que este año me han molado mucho o han hecho algo que he querido destacar. Así que, nada, me dejo de introducciones y paso con los personajes que más me han chocado a lo largo del año:

1. Brian Finch en Limitless


Si hay una serie que me ha molado este año, ésa ha sido Limitless, que ha sido una auténtica sorpresa y os la vuelvo a recomendar porque, en serio, es muy genial. La verdad es que todos los personajes tienen algo que hace que sean especiales, pero me voy a quedar con el protagonista, ese Brian interpretado por Jake McDorman, que es la monez. Brian no sólo es adorable, sino que es divertido, inteligente y tiene mucho corazón... y es un adicto a las manualidades y a hacer el chorra, por lo que no puedo más que rendirle pleitesía.

2. Clara Oswald en Doctor Who


Si bien en la octava temporada de Doctor Who, desarrollaron de una vez a Clara, no ha sido hasta ese año que ha molado mil. En la novena temporada ha sido tanto el corazón del Doctor como diversión e inteligencia y ha sido imposible no quererla. Además, ha sido este año cuando se ha despedido y, admitámoslo, ¿se puede tener un adiós más genial y molón que el recibido por Clara a final de temporada? Pues eso. Clara Oswald es grandeza y vamos a echarla de menos.

3. Ezekiel Jones en The Librarians


La verdad sea dicha y es que es difícil quedarse con un solo personaje de The Librarians, ya que, al igual que pasaba en Leverage, la anterior serie de Dean Devlin, todo su reparto es maravilloso. Sin embargo, yo siento debilidad por Ezekiel Jones, ése ladrón un tanto ególatra y afortunado, que no deja de sonreír ni de ser lo más molón del mundo mundial. Ezekiel no sólo es divertido, sino que tiene una química muy mona con Cassandra y, además, también lo borda cuando se pone dramático y para muestra, el episodio del videojuego.

4. Clarke Griffin de The 100


Clarke repite este año y no puede ser menos, ya que su evolución en la segunda temporada de The 100 fue brutal y ella sola hizo que el final de temporada fuera espectacular. Como siempre, en esta serie molan casi todos, pero creo que lo bestial que fue el recorrido de Clarke y lo original que resulta su desarrollo (sobre todo para una serie de adolescentes) se merecen que se destaque a Clarke por encima de otros grandes como Bellamy u Octavia. Es una de las más grandes heroínas seriéfilas y lo sabéis.

5. Laura Blasco en Amar es para siempre


La tercera temporada de Amar es para siempre fue grandeza de principio a fin y estuvo plagada de muy buenos personajes, pero yo siento debilidad por su protagonista, Laura Blasco, que no podía ser más ídola ella. Creo que Laura ha sido la mejor protagonista que ha tenido la serie (y eso que en su historial tenemos a Andrea Robles y Alicia Peña) y aún la echo de menos porque era buena como ella sola, pero también dura como las rocas, inteligente y comprensiva. Sus errores eran comprensibles y humanos y su tira y afloja con Julián una maravilla con la que disfrutar.

6. Leo Fitz en Agents of Shield


Si el descubrir que Ward era Hydra hizo que éste molara mil, a lo largo de la segunda y de la tercera temporada, fue Fitz quien tuvo una señora evolución y se ha convertido en un ídolo magno. Desde superar su incapacidad, hasta esa trama de héroe rescatando a Simmons, Fitz ha pasado por muchísimo, pero siempre ha sido adorable, bueno y comprensivo y nunca ha actuado de mala fe. De hecho, su reacción al tema Will fue una pasada, al igual que muchas de las escenas que nos está dando.

7. Rogelio de la Vega en Jane the Virgin



He estado pensando muy seriamente si poner a Michael, ya que en la segunda temporada está molando mucho, pero es que simplemente no puedo no poner a Rogelio. Rogelio es un dios catódico y todo lo que hace es grandeza, desde ese uso constante de hashtags hasta su contestador o su despertador. Además, Rogelio es un amor, es inocente como él solo y, aunque también tiene su ego, es muy buena gente. Y, encima, era El presidente, ¿quién da más?

8. Alonso de Entrerríos en El ministerio del tiempo


Todos los personajes de El ministerio del tiempo molan sin excepción. Todos. Pero si he de quedarme con uno, lo hago con el enorme Alonso de Entrerríos, ese soldado del tercio español que, de repente, se encuentra en el 2015 trabajando para un ministerio que viaja en el tiempo y, claro, tiene que adaptarse a muchísimas cosas que ni le entran en la cabeza. Nacho Fresneda está increíble y tiene las escenas más molonas de la serie, como esa en la que salva a Ernesto usando una moto en la Edad Media.

9. Lauren Cooper en Faking it


El año pasado puse a Amy, que sigue siendo grandeza y uno de los pilares de la serie, pero este año voy a destacar a su hermanastra, Lauren. Y es que Lauren empezó siendo una perra del Infierno, pero ha terminado siendo otro personaje con un enorme corazón y de esos que llevan el peso de la serie. Lauren tiene mala leche y la queremos por eso, pero también es alguien que no hace daño a nadie, resolutiva y uno de los apoyos de Amy con quien dos da las mejores escenas. Además, en la segunda temporada la pobre ha tenido un problema tras otro y espero que la hagan un poco feliz.

10. Sofia Maria Consuela Rafaella Rodriguez en Young and hungry


Sí, he puesto el nombre completo y, si seguís Young and hungry, sabéis que es porque mola mil cada vez que ella lo dice. He estado dudando entre ella y Josh, que es amor del bueno, pero es que Sofia es tan ídola que ha terminado ganando. La mejor amiga de Gabi y santa oficial es uno de los grandes personajes de la serie, tiene una vis cómica alucinante y es imposible no amarla por encima de todas las cosas. Además, es de los pocos personajes que es terriblemente divertido y, al mismo tiempo, actúa de forma razonable.

11. Jamie Fraser en Outlander


Si la primera mitad de la primera temporada la protagonista indiscutible lo fue Claire, en la segunda parte se dedicaron a ahondar en Jamie y eso lo convirtió en el gran galán que es. Divertido, inteligente, fuerte, atractivo... ¿Hay alguien que no quiso ser Claire en el episodio de la boda? Además, Jamie protagonizó el final de temporada con un arco muy, muy complejo y muy original para ser televisión y Sam Heughan estuvo muy, muy a la altura.

12. Saray Vargas en Vis a vis


Otra de las revelaciones patrias fue Vis a Vis, el thriller carcelario de Antena 3, que está plagado de buenos personajes, pero yo me quedo con Saray. Esa gitana fuerte como ella sola, chunga y aliada a partes iguales, impredecible también. Saray podía ser la peor enemiga de Maca al creer que le había quitado a la churri y, al mismo tiempo, defenderla porque lo creía justo o enfrentarse a Zulema porque había hecho algo que consideraba horrible. Vamos, que Saray es grandeza de la buena.

13. Edwin Jarvis en Agent Carter


Ya conocíamos a Peggy y lo genial que era, pero su serie de televisión nos dejó a otro personaje para recordar por siempre jamás: Jarvis, el mayordomo de Howard Stark y ayudante patoso y ocasional de Peggy. Jarvis es sencillamente adorable, también muy divertido y, a pesar de ser torpe, tiene sus momentos de genialidad y hace un gran tándem con Peggy, a quien aprecia de veras. Todo eso, junto al gran trabajo de James D’Arcy, hace que sea imposible no enamorarse de él.

14. Olivia “Liv” Moore en i-Zombie


i-Zombie es otra de las series que tiene unos cuantos personajes de lo más molones, pero yo me voy a quedar con su protagonista. Y es que la pobre Liv a lo largo de la serie tiene cada situación que parece una tragedia griega, pero no por eso se vuelve gilipollas o deprimida o da por saco a los demás, sino que sigue adelante, intentando ayudar. Además, el hecho de que al comer cerebros adopte rasgos de la personalidad de éstos, hace que sea muy, muy divertido verla resolver casos y lidiar con todo el tema zombie.

15. Eli Gold en The good wife


Desde que Eli apareció en la primera temporada, le he querido por encima de todas las cosas. Siempre me ha parecido grandeza y sus tramas eran las que más disfrutaba, pero siempre sabías por dónde iba... hasta que la séptima temporada lo mandó todo a freír espárragos y Eli debió afrontar la traición de Peter. Desde entonces, no sólo hemos tenido a Eli en una situación jodida como nunca, sino que no sabemos ni qué hace, ni por dónde va a salir. ¿Quiere meter a Alicia en política? ¿Quiere recuperar su puesto o joder a Peter? Pues no lo sabemos, pero me tiene muy intrigada.

16. Harrison “Harry” Wells en The Flash


Otro que repite en la lista, aunque en este caso es un tanto especial y es que el doctor Wells que conocíamos no era tal y murió, pero a cambio tenemos a su doble de Tierra-2, que mola igualmente a pesar de ser distinto. Harry, que es como lo llama Cisco para distinguirlo, no es un villano retorcido, pero es brusco, impaciente, está en una situación imposible y el tío mola cantidad. Yo es que es recordar el enfrentamiento con Zoom del episodio navideño y seguir flipando. En serio, qué genial es esa escena.

17. Adalind Schade en Grimm


Adalind es el personaje de Grimm que más vueltas ha dado y a la que hemos visto en más facetas, desde mala misteriosa hasta aliada, pasando por todo lo que os podáis imaginar. También es un personaje ideal para liarla parda, pero por lo general tiene motivos y ahora parece que la tenemos en el equipo para quedarse y la verdad es que está molando. Su situación con Nick es rarísima y surrealista, pero ambos se están comportando como personas normales y, la verdad, esta Adalind sin poderes y siendo un apoyo de Nick mola mucho. Yo sólo por lo que me río al verlos juntos y lo extraño que es todo, no puedo más que apreciarla y destacarla sobre un reparto que es maravilloso.

18. El rey Richard en Galavant



Galavant fue uno de los estrenos más fantabulosos del año pasado, esa mezcla de comedia, cuento de hadas y musical. Y dentro de una serie tan molona, el que más destaca es el rey Richard, ese supuesto tirano que luego se ve que tiene su corazoncito y que es divertido y adorable a más no poder. Encima, tiene la mejor canción de toda la serie, en ese dúo con Galavant en el final de temporada y su amistad con Garrett y el cocinero es sencillamente lo más. ¡Larga vida al rey Richard!

19. Karen Page en Daredevil



Daredevil fue la primera serie que salió de la unión de Marvel con Netflix y moló muchísimo. Personalmente, me sorprendió la trayectoria de Karen Page, esa víctima inicial que acaba siendo la secretaria de Matt y Foggy y que se sumergió en una investigación peligrosa sin pestañear. A Karen no le tembló el pulso al investigar a Kingpin, ni en enfrentarse a quien fuera y moló cantidad, sobre todo porque se alejó de la damisela en apuros de los cómics.

20. Bonnie Wheeler en Baby Daddy


Sí, ha sido el año que me ha dado por ver comedias de ABC Family y bien feliz que me hacen. Baby daddy es muy, muy divertida y todos sus personajes son geniales, pero la ídola por excelencia es Bonnie, la madre de los Wheeler con una mala leche impresionante, fan acérrima de Bon Jovi, egoísta y ególatra, pero una madre dedicada. Vamos, que Bonnie es la bomba y la pareja que hace con Brad es lo más.

Bonus: Jessica Jones y Kilgrave en Jessica Jones


No, en este caso no he sido capaz de quedarme sólo con uno, ya que aunque ambos están concebidos como entidades separadas, también están estrechamente unidos. La primera temporada de Jessica Jones va sobre ese juego del gato y del ratón que se traen, esa extraña relación y enfrentamiento. Y es que Jessica es fuerte, cínica y, por si no tenía suficiente con el trauma que arrastra, a la pobre le sale todo mal. Él es un psicópata de mucho cuidado, despreciable y magnético, pero con la dosis justa de humanidad como para que no sea una caricatura.

Estos son mis 20 (+ 2) personajes del 2015, aunque me he dejado algunos por el camino, que no me olvido de la molonidad de Olmos y Robles, por ejemplo. Bueno, ¿y los vuestros?