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jueves, 14 de julio de 2016

5 cosas que no entiendo de Águila Roja

TVE, con su más que extraña y criticable política catódica, ha decidido estrenar la última temporada de Águila Roja en pleno verano. Con un par, sí señor. Y, bueno, podría ponerlos a parir porque me cancelaron El caso y eso no está nada bien y seguimos sin saber nada de El ministerio del tiempo, pero esta entrada no va sobre eso... como bien dice el título, por otra parte. Esta entrada va sobre Águila Roja y su más que extraña última temporada, que contenta, contenta no me tiene precisamente.


Y es que los guionistas de Águila Roja siempre han hecho unas cosas que me hacen plantearme muy seriamente si toman drogas fuertes. Además de a qué viene tanta fijación con cruzar toda clase de animales en el camino de Gonzalo (hasta pingüinos, colega). Pero eso es otro tema, vayamos con las grandes idas de olla que hacen que haya autómatas, templarios, que Gonzalo y Satur vayan de Madrid a Sevilla en caballo con más rapidez que los protagonistas de Allí abajo. Porque en esta última temporada se les está yendo la pinza a base de bien y hay muchas cosas que yo no entiendo por qué las haces.

1. Por qué desaprovechar la relación entre hermanos

La temporada anterior, por fin, Hernán descubrió que Gonzalo era su hermano y durante toda la santa temporada estuvimos sufriendo la misma dinámica: Hernán se afanaba en ayudar y proteger a su hermano, mientras Gonzalo no veía más allá de que Hernán había matado a su madre sin saberlo ni nada. ¿Gonzalo le dijo la verdad? No. ¿Gonzalo le preguntó por qué mató a Laura o si alguien se lo ordenó? Tampoco, ¿para qué? ¿Gonzalo pensó más allá de su ombligo? Nein.

Y es que no hay que olvidar que, aunque Gonzalo no haya tenido una vida sencilla, ha sido un camino de rosas en comparación a la de Hernán. Ojo, no digo con esto que haya que disculpar a Hernán, porque mamón es un rato, pero sí que creo que deberían habernos dado al menos una conversación entre los hermanos para poner en común su pasado.


De hecho, ni siquiera le sacaron partido a la revelación de que Irene era la hermana de ambos, además de esposa de Hernán. Ni siquiera el que Gonzalo descubriera que habían casado a sus hermanos sin que lo supieran o el hecho de que Irene se suicidó y ellos dos tiraron su ataúd por pelearse logró una conversación. De verdad, ¿tan difícil es? Joder, que Gonzalo está en plan vengador de su madre sin saber una mierda y no ha intentado ni preguntarle a Hernán si sabe algo, lo que podría ser porque Hernán, de hecho, recordaba tener un hermano.

De verdad, no digo que ahora tengan que tener una relación idílica, pero no comprendo por qué no han intentado ni acercarlos un poco o que al menos hablen. Ni entiendo por qué han acabado con Irene tan rápido sin darle tiempo a explorar la situación. Joder, no es que Irene fuera santo de mi devoción, pero ofrecía muchas posibilidades: desde relacionarse al fin con Gonzalo, hasta incluso mediar entre los demás.


2. Por qué Hernán tiene que maltratar a Lucrecia

A lo largo de las distintas temporadas de Águila Roja, hemos visto a Hernán y Lucrecia acercarse y alejarse en una relación tortuosa hasta decir basta, pero siempre ha habido una constante: por mucho que sean un par de cabrones, siempre lo daban el uno por el otro. Sí, podían herirse y joderse vivos, pero a la hora de la verdad, les importaba más el bienestar del otro que otra cosa. Tanto Hernán como Lucrecia lo han dado todo para salvar al otro y siempre han acabado acercando posturas y estando más o menos juntos.

También, hemos visto como Lucrecia se ha perfilado como la Escarlata O'Hara española, esa mujer independiente, luchadora y caprichosa que hacía su voluntad costase lo que costase y que vivía en el mismo dilema romántico que Escarlata O'Hara: empeñarse en su amor hacia un pavisoso que no está interesado en ella porque quieren a otra (Escarlata se obsesiona con Ashley, que quiere a Melanie, al igual que Lucrecia lo hace con Gonzalo, que está enamorado de Margarita), sin darse cuenta de que ya tienen al hombre de su vida (Rhett Butler en el caso de Escarlata, Hernán en el de Lucrecia). Y, sí, yo me he desesperado muchísimo por esa insistencia de Lucrecia hacia Gonzalo cuando, seamos honestos, es demasiada mujer para él.


Y, por eso, entiendo el hecho de que Hernán está despechado, que el saber que Lucrecia ama a Gonzalo le ha roto el alma. Porque Hernán siempre ha creído que Lucrecia no estaba con él porque no era importante, pero sí que estaría con alguien aún más humilde y que, para más INRI, es un hermano que no deja de despreciarle.

Yo eso lo entiendo, pero lo que no entiendo es que estén dando a las fans del lado oscuro lo que querían de una forma tan nociva, humillante y asquerosa. Es tristísimo ver que por fin se han casado, pero lo han hecho por odio y poder. Es horrible ver a Hernán maltratar constantemente a Lucrecia, destruirla poco a poco y despojarla de todo lo que la hacía ella: sus vestidos, sus criados, su libertad, su forma de ser... Resultó especialmente sangrante verla comportarse como una ama de casa perfecta, cumpliendo la voluntad de Hernán. Es asqueroso, horrible y no entiendo cómo nos hacen esto tras toda la mierda que hemos aguantado en esta serie. ¿De verdad era necesario esta trama? ¿De verdad no podían haberlo planteado de otra forma? Porque, eh, si quieren que me cabree, pues lo consiguen.


Eso sí, al menos no romantizan ese maltrato, sino que lo muestra como lo que es: algo dañino, que está mal y que no debería ser así. Pero, eh, manda huevos que a muchos nos mantuvieran como espectadores gracias al lado oscuro y ahora nos hagan esto.

3. Por qué castigar a Gonzalo y Lucrecia por haberse acostado

Hace un par de temporadas, Gonzalo y Lucrecia echaron un polvo. Fue algo consentido por ambas partes, partes que estaban solteras: Lucrecia no tenía pareja y Gonzalo había sido rechazo por milésima vez por Margarita. Lucrecia fue a consolarle, lo intentó y Gonzalo quiso dar el paso con ella. Todo perfectamente normal. Dos amigos que echan un polvo, aunque sea por diferentes motivaciones. Lo que no entiendo es por qué se está machacando constantemente a los dos personajes por haber tenido sexo.

En serio, ¿por qué? ¿Qué hicieron mal? Porque yo no veo nada malo en que dos personas solteras, perfectamente dueñas de sí mismas se acuesten juntas. Es que ni siquiera entiendo el drama que ha montado Margarita con el tema porque, recordemos, ella rechazó a Gonzalo y, de hecho, acabó en un convento. Chica, si no quieres que Gonzalo esté con otras, pues sé más clara, dile que te espere o algo. De hecho, esto me lleva al siguiente punto:

4. Por qué ensalzar la relación de Gonzalo y Margarita

Me imagino que habrá gente que los shippee, pero yo no entiendo por qué insisten en esta relación y en venderla como algo épico y súper bonito cuando la verdad es que Margarita sólo existe para amargarle la vida a Gonzalo. Bueno, y a todos los espectadores, porque anda que no es pesada y aburrida la tía.

Y es que desde el principio Margarita ha sido una presencia dañina en la vida de Gonzalo. Cierto es que esa situación inicial no tiene mucho sentido, pero la cuestión es que ella le puso celoso a propósito con un noble. Nunca nos han dicho el motivo, así que parece que era porque ella lo valía. Después, está desaparecida hasta que vuelve tras la muerte de su hermana, acaba liada con Juan hasta el punto de que, si él no se casa con Manuela Velasco (esta pobre mujer está destinada a ser la otra siempre, ¿eh?), se hubiera casado con él, a pesar de estar enamorada de Gonzalo.


Después ha sido mil veces secuestrada, a la mínima se ha ido de cabeza a distintos problemas (que si me voy a una leprosería, que si acabo encerrada en un psiquiátrico) y ha rechazado a Gonzalo en varias ocasiones. Por eso, es para matarla que, cuando se entera de que, sin que estuvieran juntos, Gonzalo se acostó con Lucrecia, drame tanto que salga corriendo y que no tenga ni la decencia de comunicarle que está embarazada de él. O sea, a ver, tía, con todo lo que ha pasado Gonzalo por tu culpa, ¿no eres capaz de decirle que va a ser padre, sólo porque estando soltero estuvo con otra? Joder, que Gonzalo no es precisamente el galán perfecto, pero es que ella es directamente lo peor.

5. Por qué Alonso y Cipri siguen saliendo a estas alturas

Nunca entenderé el que mantengan a estos dos en plantel. Bueno, me imagino que teniendo a Javier Gutiérrez y Patrick Criado, que son dos de los que más vida le dan a la serie, ocupados con otras series, tiran de lo que tienen. Pero, joder, qué dos personajes más odiosos: entre el niño petardo, mala gente y maltratador de su padre, y el caos hecho hombre. En serio, Cipri con algo tan vacuo como un libro tiene más peligro que Cersei Lannister con un cargamento de fuego valario, hostia tú.

Además, es que estoy segura que estos van a sobrevivir al final de serie, como las cucarachas asquerosas que son. Que ya podrían darme alguna alegría (sobre todo con lo mucho que me cabrean con la trama de Hernán) y cargárselos. Tampoco pido tanto.

Creo que a grandes rasgos esas son mis quejas de esta última temporada, que está teniendo otras cosas positivas. Por ejemplo, la incorporación de Anaís, que es amor del bueno y que, si Gonzalo no termina con Satur (que debería ser, al fin y al cabo no sólo se pasan las noches juntitos, sino que siempre están el uno para el otro), pues la prefiero a ella que a la odiosa de Margarita. También han sabido sacarle partido a Jorge Sanz, que estuvo sustituyendo a Javier Gutiérrez mientras éste no podía rodar.

Y, desde luego, el magnético Malasangre, del cual no puedo ser más fan. Me resulta un personaje súper interesante, ya que es tan sanguinario como inteligente y sensato. Desde luego, en esta especie de Juego de tronos que se han montado, su plan es, de lejos, el mejor. Y, además, mola muchísimo ver cómo le cae bien a Gonzalo, a pesar de que sea alguien que puede ser tan despiadado.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Personajes odiosos del 2015

Ya estamos en diciembre y prácticamente todas las series están con su final navideño, así que toda ir haciendo listas sobre lo mejor del año y esas cosas y ya sabéis que a mí eso de hacer listas me encanta. Por eso, vamos a comenzar con la lista de los personajes más irritantes, odiosos y ahostiables que me he encontrado en la televisión a lo largo del 2015.

Alberto Márquez en Velvet


Si hay un personaje que me dé asco, pero asco de lo veo y poto, ése es el galán de Velvet. Es cierto que dejé Velvet hacia su mitad de temporada porque estaba cansada de que todo siguiera igual y de que los guionistas me tomaran el pelo constantemente, pero aún así le odio tanto, tantísimo, que es el primero de la lista sin dudarlo.

Y es que Alberto es una mala persona. Maltrató psicológicamente a su mujer, con quien se casó por un cabreo hacia Ana y tras planear una estafa contra ella. Es un empresario horroroso que se dedica a dar clases de claqué, mientras su querida empresa se hunde, pero con todo eso a sus espaldas se permite juzgar a los demás y dar clases de moralidad. Lo que más pena me da de todo es que no esté muerto de verdad, porque, en serio, qué tío más horrible y qué protagonista más mierdoso. Ea.

Katrina Crane en Sleepy Hollow


Bueno, si seguís Sleepy Hollow al día sabréis que tenemos la suerte de habernos librado de ella en la tercera temporada, lo que ha sido todo un acierto. Y es que Katrina era una petarda de mucho cuidado. Se suponía que era el gran amor de Ichabod, pero en realidad Katia Winter era la única del reparto que no tenía ni pizca de química con Tom Mison. Además, a medida que la serie avanzaba, era fácil ver que Katrina era todo secretos y dobles intenciones y que nunca, jamás, era sincera con su esposo.

Además era una bruja terrible (¿ha servido alguna vez para algo en la serie?) y su posición en el drama familiar se les fue de las manos. Podía entenderse que a priori quisiera salvar a su hijo, pero llegó un momento en que más parecía una loca de atar que otra cosa. Y, claro, con lo poco buena actriz que es Katia Winter pues no sólo era un coñazo y un drama perpetuo, sino que encima resultaba desesperante de ver. ¡Ay, qué merecido el final que tuvo!

Killian “Hook” Jones en Once upon a time


Seguramente me querréis matar por este, pero qué queréis que os diga, le tengo una manía que no puedo con ella. Lo más probable es que sea porque Hook estaba concebido como un personaje de paso al que decidieron quedarse debido a que su actor es muy bueno y que tenía química con Emma, a diferencia de Baelfire. Sin embargo, Hook no es que pinte demasiado en la serie, al menos hasta el final de este primer arco de la quinta.

Aunque, eso sí, que hicieran algo tan bien hecho con él, no borra la temporada y media en que sencillamente ha sido insoportable. En la quinta era un rey del drama que gritaba a todos, pero es que encima en general era imbécil hasta decir basta. No sólo sus planes eran ridículos, sino que él parecía opositar a que le pasaran cosas malas. A ver, es un mero pirata cuyo mayor arma es un garfio, ¿de verdad se cree que puede ir a tocarle las narices al hechicero más poderoso del lugar que, encima, le odia? Pues eso, que asuma su puesto de inútil como Charming.

Eso sí, he de decir que he estado dudando un poco en cambiarlo por Rumpelstiltskin, pero como en la quinta temporada me ha gustado su arco, prefiero ver qué van a hacer con él. Eso sí, Rumpel está opositando muy seriamente a estar en esta lista.

Doctor Carlos Sandoval en Vis a vis


Vis a vis ha sido una de las grandes sorpresas del año y es una serie donde hay unos cuantos personajes sin escrúpulos. De hecho, tenemos a la zumbada de Anabel, que tela. Sin embargo, si hay alguien que ha destacado por encima de los demás, dando un asco infinito y logrando que todos deseáramos su muerte entre terribles sufrimientos era el puto doctor Sandoval. ¡Arg, qué asco me da tío!

El doctor Sandoval es un puto pervertido que, desde el primer momento, se fija en Maca y será uno de los que más la acose dentro de Cruz del sur. No sólo intenta trajinársela continuamente, sino que le hace todo tipo de putadas como hacerla quedar como una loca mentirosa. A lo largo de la primera temporada, se me ocurrieron muchas formas de describirle y nunca era bonita, así que cuando Fabio le arrea una señora paliza, no pude más que sentirme de lo más realizada. En serio, qué señor más asqueroso, desagradable y pervertido. Arg.

Ray Palmer en Arrow


Ray Palmer es una enfermedad para Arrow en general y para Felicity en particular. Es aparecer este señor y Felicity muta en una insoportable niñata bipolar de lo más desagradable. Sólo hay que ver el episodio de la cuarta temporada en que Ray vuelve para comprobarlo: todos intentan ayudarla, pero lo único que hace Felicity es gritarles y convertirse en una reina del drama.

Tampoco ayuda que su actor sea Brandon Routh, a quien le tengo un asco infinito desde tiempos de Chuck. Este hombre no sólo es uno de los peores actores sobre la faz de la tierra, sino que resulta muy repelente. Tampoco ayuda que su personaje lo sea, siempre con ese sentido del humor tan forzado y patético (que intenta ser un copia del de Felicity, pero al que a mí, personalmente, me da vergüenza ajena), sino que tiene que recordarte cada dos minutos lo listo que es. Yo, la verdad, no entiendo por qué no lo han dejado muerto, en lugar de convertirle en el protagonista de la nueva serie, Legends of tomorrow.

Iris West en The Flash


¿Alguien me puede decir cuál es la utilidad de Iris en The Flash? ¿Alguien? ¿Nadie? Pues eso, que Iris no pinta nada en su serie. Así como el resto de los personajes tiene una misión, a Iris la tienen pivotando de un lado a otro, forzando escenas que justifiquen su estatus de personaje fijo en The Flash, como cuando ejerce de Pepito Grillo de Barry, algo para lo que Joe sirve muchísimo mejor.

Eso, por no recordar lo sumamente petarda que es y que tuvo una de las peores reacciones al enterarse de la verdad, por no decir bastante hipócrita. Tampoco ayudaba mucho el que saliera con Eddie, pero bombardeara sin parar la vida sentimental de Barry, así que me alegro que ya ni siquiera tenga el estatus de chica del héroe. Por favor, por favor, guionistas de The Flash, no volvamos a eso y, de paso, cambiad a Iris por Patty, que todos lo preferimos.

Alonso de Montalvo, Cipriano Benítez, Irene de Mendoza y Margarita Hernando en Águila Roja


Estos también repiten, como era de esperar, pues no es que mejoren de una temporada a otra. Este año he incluido a Irene que hasta ahora me era indiferente, ya que cada día es más petarda y lleva unos cuantos episodios provocando que Nuño la líe parda por un motivo u otro y por eso sí que no paso.

Y es que estos cuatro son todos unos egoístas de cuidado, unas malas personas que encima van de víctimas y de santos. Alonso se vanagloria de ser mejor que Nuño, pero bien que maltrata a todo el mundo, incluido su padre. Cipri no duda en echar a los leones a Satur, aunque éste haya demostrado que es buena persona. Margarita es básicamente imbécil y un personaje cada vez más ausente y yo no sé hasta qué punto se debe a la carrera cinematográfica de Inma Cuesta como a que es un personaje terriblemente gastado.

En esta última temporada de Águila Roja se han marcado episodios donde únicamente salían Gonzalo, Satur, Lucrecia y Hernán y eran de los mejores. Vamos, que podían matar a los cuatro petardos estos y liberarnos de tener que soportarlos.

Bunny en Chicago PD


Bueno, Bunny no es un personaje regular, pero es que la odio a muerte. En serio, cómo odio a esta señora, jolines. Bunny es la madre de Erin, aunque también podríamos llamarla su cáncer particular porque es aparecer esta señora y la vida de Erin se va al garete. Y es que Bunny es tan despreciable que, en lugar de apoyar a su hija, usa un momento de debilidad de Erin para llevarla por el mal camino y hundirla en la mierda con ella. Di que sí, madre del año, Bunny, madre del año.

Además, esta joyita no sólo tiene para Erin, sino que no duda en atacar a Voight hasta legalmente sólo para joder. Y eso que Voight mola y ha sido el único que de verdad ha cuidado a Erin. Vamos, que yo estoy deseando que alguien se la cargue y así evite que uno de los dos salga escaldado de la maldad inmensa de esta tía.

Loli Real en Amar es para siempre


En Amar siempre ha habido toda clase de personajes insoportables y odiosos. Del año pasado, por ejemplo, recuerdo odiar a Cristina, Ismael, Dante y Beatriz, sin querer recordar el arco horribilis de Lucía. A algunos con más ganas que a otros, la verdad. Incluso en la temporada actual hay tres a los que pasaría a cuchillo y me quedaría tan pancha y eso que seguramente en el futuro irán a peor, pero hoy me voy a quedar con Loli, que es mala a rabiar y encima va de víctima.

Loli es una de las peluqueras del salón de belleza de Adela, una trepa de mucho cuidado que jamás se alegra por nadie y a la que sólo le mueve el egoísmo. No sólo sigue intentando seducir al novio de su amiga (amiga que, además, tiene una severa enfermedad cardíaca), sino que se dedica a putear a la pobre María todo lo que puede y más. La verdad es que, de momento, Loli es el personaje que más se hace odiar de todo el reparto y, eh, tiene su mérito porque tenemos a un nazi cabrón en él. Esta mujer, de hecho, me cae tan mal que ni cuando muestran lo sola que se siente, me da pena. ¡Pues no seas tan perraca, tía!

Eso sí, quiero dejar claro que a Martos también lo odio a muerte y espero que alguien le dé su merecido, sobre todo por cómo experimenta con Sofía, amenaza a Emilia y trae por la calle de la amargura a la pobre Adela.

Major Lilywhite en iZombie


Este marzo se estrenó en la CW iZombie, la nueva propuesta del creador de Veronica Mars y la serie mola bastante. Eso sí, tiene en su haber uno de los galanes más sosos y petardos de la televisión: Major. Encima es curioso porque los guionistas siempre se han esforzado en tratarlo como algo más que el interés amoroso de Liv, ese prometido al que ama y al que debe abandonar precisamente por eso. Sin embargo, sus tramas de la primera temporada fueron un coñazo y tampoco ha ayudado su comportamiento hacia Liv.

Una comprende que enterarse de que su novia es un zombie pues fácil no es, pero Major nunca se ha puesto en la piel de Liv. De hecho, resultaba de lo más irritante ver cómo la juzgaba y menospreciaba cuando ella lo había sacrificado todo por su bienestar y él lo sabía. Ahora está entre la espada y la pared y lo peor de todo es que, en parte, se lo buscado él solo por idiota redomado. Eso sí, para ser justa diré que en los últimos episodios ha mejorado, pero, vamos, sigue siendo el rival más débil de iZombie.

Karma Ashcroft en Faking it


La comedia de la MTV despidió hace poco su segunda temporada en la cual dejaron claro que los personajes o bien eran unos ídolos o bien unos petardos de mucho cuidado, en especial Karma. Yo sinceramente no entiendo cómo Amy puede estar enamorada de ella cuando Karma es el ser más egoísta sobre la faz de la tierra. Karma tiene que dar por saco con sus mentiras y sus dramas a todos: a su mejor amiga, al chico que se supone que quiere... Poco le importan las consecuencias de sus actos o lo que sientan los demás, lo único que le importa es ella misma, ya sea rivalizando con Shane, ya sea besando a la pobre Amy para llamar la atención.

No es que haya soportado a Karma especialmente nunca, pero en los últimos episodios es que directamente no podía con ella: no sólo era una niñata consentida, sino que me estropeaba la pareja tan mona que hacían Amy y Felix y era incapaz de entender que Amy necesitaba tiempo para superarlo todo. Ojalá la ahogue Shane en la piscina, mientras ejercen de socorristas.

Elliot Park en Young and hungry


Este año he descubierto la comedia Young and hungry, que es muy, muy graciosa y muy mona. La verdad es que la protagonista es un poco irritante, pero es una víctima de mantener la tensión sexual no resuelta. Y, encima, si hay un personaje al que odie hasta límites insospechados, ése es Elliot. Seguramente tenga que ver que Rex Lee sea de los peores actores vivos (es peor que el Routh, ojo al dato) y que sea terriblemente postizo, también el hecho de que Elliot es un desagradable de mucho cuidado que no deja de insultar y meterse con casi todos los otros personajes.

Vamos, es que encima le han dado una historia de amor bastante mona, pero hasta en esa trama resulta desagradable y sigo sin entender qué ve su prometido en él. No, en serio, es que este hombre es súper asqueroso también. Ugh.

Juliette Silverton en Grimm


He estado pensando un buen rato si añadir a Juliette a la lista o no, ya que su caso es... especial. Hasta la cuarta temporada Juliette era la novia de Nick y prácticamente ese era su rol en la serie, pero era bastante maja. Sin embargo, en la cuarta temporada empezaron a liarse las cosas a lo bestia y Juliette se convirtió en una hexembiest, lo que afectó a su carácter (algo que debe ser general porque Adalind ha comentado que le pasó a su madre y a ella también parecía afectarle) y acabó por volverse una villana de mucho cuidado.

Y, sí, odiar a Juliette en ese arco fue facilísimo. Era odiosa, cruel y no dudaba en liar la marrana o intentar atacar a los demás. Sin embargo, tampoco es que eso fuera su culpa. Ella no pidió ser convertida en hexembiest y acabar zumbada de la vida, así que la situación era bastante cruel. Pero, bueno, hizo cosas súper horribles (quemar la caravana, intentar que Nick matara a Monroe, cargarse a la madre de Nick...) y yo la odié muchísimo, así que ella cierra la lista.

Seguramente me haya dejado a alguno, pero ahora mismo no recuerdo a ningún otro personaje que me tenga hasta las narices o le desee la muerte entre terribles sufrimientos. Aunque, ya sabéis, si pensáis en otros, pues me dejáis un comentario ;)

miércoles, 21 de octubre de 2015

Cambiad, cambiad, malditos

Estaba yo viendo el final de temporada de Young and hungry (todo un descubrimiento, es una comedia muy maja), cuando pasé por el típico ritual de querer pegarme un tiro a querer pegárselo a la protagonista por su comportamiento. No voy a entrar a quejarme de Gabi o de lo que ha pasado porque esta entrada no va sobre Young and hungry, sino sobre una cuestión que le pesa a varias series: la obsesión con anclarse a lo establecido, al status quo que se plantea al principio.

En varias series los guionistas se empeñan en darle vueltas a lo mismo una y otra vez o también en alargar situaciones porque en un principio funcionaban. En el caso de Young and hungry es la tensión sexual no resuelta entre los protagonistas, lo típico que sabes que se quieren y van a acabar juntos, pero no dan el paso por un motivo u otro.

Los responsables de que esté escribiendo esto: Gabi y Josh de Young and hungry.

El problema es que a medida que avanza la historia, el alargar una situación de ese tipo acaba siendo más y más pesado y también más y más absurdo. Llega un momento en que nada tiene sentido y acabas harto, pero harto de veras.

Y es que, a veces, parece que los guionistas toman al espectador por idiota, como si no supiéramos que van volviendo todo más rocambolesco para alargar esa situación que tan bien funcionaba al principio. Y, claro, eso acaba por desesperarte hasta límites insospechados y, entonces, más o menos acabas así:



Pensemos, por ejemplo, en Águila Roja. La serie de TVE está emitiendo actualmente su octava temporada y, personalmente, me parece que es mejor que la anterior, pero tampoco es que importe mucho porque está de capa caída. ¿Y eso por qué? Cierto es que el maltrato de la cadena a la hora de programarla no ha ayudado, pero principalmente se debe a que durante ocho temporadas no se han molestado en hacer ningún cambio.

Todos los personajes repetían los mismos patrones (Margarita era secuestrada, Gonzalo la salvaba; Gonzalo y Satur tenían las mismas discusiones sobre modernidad frente a fe, Alonso sólo le importa ser soldado y no ve nada más, algo así como un Amador de La que se avecina con ser un vividor follador, y así un largo etcétera) y nada cambiaba en las relaciones: el amor imposible no se consumía, cada vez por motivos más absurdos, mientras que los secretos no se revelaban ni habiendo motivos para ello o la historia no avanzaba precisamente por ese lastre que era no tocar nada, no cambiar el status quo establecido en la segunda temporada, la única que se molestó en incorporar novedades y cambios.


Es ahora en su octava temporada cuando, por fin, están empezando a cambiar las cosas, pero es tarde porque la audiencia la ha abandonado a la bestia y se lo han buscado.

Algo así le está sucediendo a Velvet, que no está siendo el pelotazo de otras temporadas. Es verdad que Antena 3 tiene una especie de maldición con las terceras temporadas de sus series, pero también que está siendo una temporada muy pesada. Todo lo interesante que está siendo el arco de Cristina (que, por mucho que los guionistas se empeñen en ponerla de mala, es víctima) y el de Patricia (insospechado, pero maravilloso, el que la junten con Jonás), no lo está siendo el resto. Sí, hay amenazas a la vista (Oxford, principalmente), pero no se pueden tomar en serio, ya que en Velvet nada cambia.

Bárbara: Mira, Cris, cari, al final somos lo mejor de la temporada, ju, ju, ju.

Empezando por la que era la pareja explosiva de la serie y que ahora sencillamente parece un fantasma de lo que fue. ¿Cuántas veces van a romper Clara y Mateo por el mismo motivo para volver después? ¿Cuántas? Porque esto ya empieza a ser una tomadura de pelo, al igual que otras situaciones que se repiten una y otra y otra vez: los primos Infantes liándola, Alberto despreciando a su hermana que vale mil veces más que él...

Es como estar viendo Glee otra vez.


Porque Glee era otra serie circular, una especie de día de la marmota seriéfila, como Velvet, pero más bestia aún. Las tramas de Glee (al menos durante las cuatro primeras temporadas, que es lo que vi) se repetían constantemente. Siempre ocurría lo mismo, hasta cuando cambiaron de generación. Los nuevos repetían los patrones de los viejos, siendo prácticamente los mismos personajes con otras caras.

Y, a ver, yo entiendo que si algo funciona, dé miedo tocarlo, pero todo tiene un límite y el secreto reside en saber cuándo parar, en elegir el momento adecuado.

Por ejemplo, Castle lidió bastante bien con la tensión sexual no resuelta entre sus dos protagonistas y no la alargó demasiado, pues Rick se declaró al final de la tercera y Kate dio en paso en el final de la cuarta. Si lo comparamos, por ejemplo, con Bones no es nada. Eso sí, al menos en estas dos series los personajes no te caían mal como consecuencia de las absurdeces de mantener la tensión sexual no resuelta, porque es algo en lo que es muy fácil caer: Woody de Crossing Jordan tuvo una etapa horribilis por ese motivo, Oliver y Felicity estaban insoportables en la tercera de Arrow para evitar que no estuvieran juntos y ahora mismo Gabi de Young and hungry es ahostiable a más no poder porque la usan para mantener la situación como estaba.


Otra que se manejó perfectamente en estos términos es Chuck. Durante dos temporadas sí que se basó en ciertos hechos (nadie conocía el secreto de Chuck, lo que le traía unos cuantos quebraderos de cabeza, y éste mantenía la tensión sexual con Sarah), pero a partir de la tercera se esforzaron en cambiar las reglas del juego una y otra vez, logrando que fuera una serie muy dinámica y que no se estancara, lo que también lograba otra ventaja: era impredecible.

De hecho, hay unas cuantas series que demuestran que eso de renovarse o morir es lo mejor en una serie. En Grimm, por ejemplo, también van haciendo evolucionar las relaciones (a pesar de que la fuerte amistad entre los protagonistas siempre predomina) y no tienen miedo de cambiar el status quo en general, sobre todo mostrando las consecuencias de los actos de los personajes. Quiero decir, si comparamos el último episodio emitido con cualquiera de la primera temporada, alucinamos con lo mucho que ha evolucionado todo y lo bestias que son a veces los guionistas.

Me encanta esta foto y no he podido resistirme.

Es precisamente eso lo que logra que estés en tensión, que te preocupes por los protagonistas, ya que tienes esa sensación de que les puede ocurrir cualquier cosa. No es como, por ejemplo en Once upon a time o The vampire diaries, donde todo siempre sigue igual. De hecho, en Mystic Falls la muerte ya no importa nada, porque todos vuelven, así que ya no queda dramatismo. ¿Qué un personaje muere? Psh, qué más da si lo van a traer de vuelta.

Porque, por ejemplo, ¿cuántas veces ha vuelto Bonnie del reino de los muertos? Pues eso.

Bueno, he dicho a Bonnie porque creo que tiene el record, pero si no me falla la memoria todos han muerto en Mystic Falls y están de vuelta: Alaric, Stefan, Damon, Jeremy, Matt... Vamos, que ahora mismo cuando muere alguien o quieren que estés en tensión por un personaje, acabas reaccionando así a pesar de los intentos de los guionistas:


Cierto es que hay algunas series que pueden sobrevivir sin cambiar demasiado las situaciones y que, aún así, siguen resultando de lo más simpáticas (los cambios en Leverage, por ejemplo, fueron nimios, pero es una serie estupenda de principio a fin), pero son las menos. De hecho, por lo general el renovar tramas suele ayudar a que la serie avance y muchas veces mejore (Agents of Shield ganó enteros con los cambios a lo largo de su primera temporada o la estupenda tercera temporada que nos están dando en Sleepy Hollow, por ejemplo).

Así que, señores guionistas, por favor, arriesgaos un poco, antes de que tengáis un Águila Roja en las manos y, de pronto, vuestra serie no interese a nadie por cansinos porque es espectador no es idiota, tiene experiencia en serie y se conoce vuestros trucos ya.

Y dicho lo cual, así, para acabar: ¿cuándo narices se dejan de tonterías en Young and hungry y lían a los protagonistas de una vez? ¡Apuf!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Escenas para recordar: Especial 2014

El año pasado no pude hacer esta entrada, pero este año no os libráis de las escenas que, para mí, han sido más memorables. Vamos, las que más recuerdo ahora mismo que acaba el año ;P

El regreso de la trompa azul

Empiezo con una escena polémica. El final de How I met your mother fue considerados por muchos un asco, pero a mí me encantó. Quizás es porque desde el episodio de la apuesta de Lily y Marshall supe que iba a terminar así o quizás porque jamás me gustaron Robin y Barney como pareja, pero me pareció que todo casaba estupendamente, que era como tenía que terminar y que los guionistas, aunque algunas tramas se le fueron un poco de las manos, siempre supieron a dónde iban. Encima, Cobie Smulder vendió muy, muy bien la emoción de encontrarse con Ted y la trompa azul que tanto significó para los dos. Escena que me pareció preciosa y me emocionó como pocas.



La boda

En este 2014 Once upon a time nos ha dejado auténticos momentazos gracias a su nueva fórmula de dos arcos argumentales por temporada y, por eso, he decidido poner dos escenas. Por un lado, la boda de Belle y Rumpelstiltskin en el episodio final de la tercera temporada, que fue el broche de oro a un episodio doble perfecto que fue tan divertido como emotivo. La boda fue una preciosidad, pese al horrible estilismo de Belle (¿por qué, gente de vestuario? ¿Por qué?), pero también fue el preludio de la angustia que estaba por venir por esos lares.



Bajo el mar

De la saga de Frozen podría haber puesto muchos momentos porque ha habido de todo en estos doce últimos episodios de Once (desde monerías como el baile de La bella y la bestia, escena graciosísimas como los Charming recibiendo a su hija tras su cita u otras de lo más chocantes y angustiantes como Belle exiliando a Rumpel en la winter finale), pero me voy a quedar con la escena de Anna y Kristoff encerrados en el arcón bajo el mar porque me pareció de lo más romántica, los actores estaban estupendos y luego vino ese reencuentro tan estupendo y tan natural.




La pillada del hostal

No es la primera vez que hablo del padre Isidro y Katherine de Amar es para siempre. Soy una pesada, lo sé. Pero es que me encantó su historia, Dafnis Balduz y Julia Möller estuvieron increíbles y nos dieron auténticos momentazos. Mi favorito fue ese en el que, tras pasar una apasionada noche en el hostal, el padre Isidro tiene que escabullirse sin ser visto... pero acaba siendo descubierto por el pobre Bonilla, que alucina.

Como no he encontrado la escena en cuestión, os dejo el momento reencuentro tras que Isidro vuelva de su detención por el cura diabólico que daba miedito. Es que es una escena preciosa, seriously.


El monólogo de Tyrion

¿Hay escena más increíble que ese monólogo de Tyrion Lannister en esa pantomima llamada juicio tras la traición de Shae? La escena mola mil, Tyrion mola mil y Peter Dinklage estuvo de diez o más. Y como no me dejan insertar el vídeo (malditos sean), pues os dejo el link justo aquí. Vedlo, porque es un momento epiquísimo.

La víbora roja contra La montaña

Y si el monólogo de Tyrion fue una señora escena, hay otra que fue tan horrible como impresionante y, sí, estoy hablando de esa pelea de Oberyn Martell contra La montaña o Sir Gregor Clegane. Sin palabras. Y, de nuevo, sin posibilidad de insertar el vídeo, así que, de nuevo, os dejo el link para que podáis ver la escena.

El abrazo

Venga, de una escena horrible hasta otra de lo más mona. Desde luego, no ha sido ni de lejos la más impresionante de The 100, pero admitamos que esta serie tiene un montón de esas escenas y de giros locos porque los guionistas no le temen a nada, ni se cortan un pelo. No obstante, el sentido abrazo de Clarke y Bellamy me dejó loquísima porque A) los shippeo un montón; B) tuvimos que esperar unos cuantos episodios para el reencuentro; C) ni me había imaginado algo tan sentido.



La revelación

Agents of Shield es otra de esas series que en esta temporada nos está dando un montón de material y que está en plena forma, pero yo me voy a quedar con ese increíble final que se cascaron en el último episodio antes del parón con la confirmación de que Skye era lo que muchos sospechábamos. Ahora sólo nos queda saber quién es Raina. Increíble el momento.


The climb (y lo que vino después)

Y de dos series increíbles a una tercera, pues Arrow nos está dejando mogollón de momentos para la posteridad. De ahí que me haya quedado con dos. En primer lugar, pongo la escena más angst del año, porque todos sabemos que lo es: la pelea de Oliver contra Pepe (que es como llamo yo a Ra’s al Ghul cuyo nombre siempre, siempre tengo que buscar para poder escribirlo bien) y lo que vino después. Ay.



El beso

¿A qué sabíais que iba a poner esta escena? ¿A qué si? Si es que me conocéis muy bien, después de tanto leerme. Y es que la pareja formada por Oliver y Felicity es amor, nos encanta a la gran mayoría y, tras que los ****** de los guionistas jugaran con nuestros sentimientos, nos regalaron un pedazo de beso... aunque fuera en esas circunstancias.



El regreso de la marquesa

La penúltima temporada de Águila Roja fue muy, muy floja. Por cierto, digo “penúltima” porque con las gracias de La 1 ya no sé ni qué temporada hemos visto hace poco. Pero, vamos, a lo que iba, que la penúltima temporada fue muy floja, pero en la última se recuperaron e incluso avanzaron en asuntos que yo pensé que jamás tocarían (aún sigo flipando por el hecho de que Hernán descubriera que Gonzalo es su hermano). Y para mí la única culpable de esa mejoría fue la inmensa Lucrecia que, además, regresó con Hernán en esta pedazo de escena con la que sigo alucinando. OMG.



El reencuentro... dos años después

La tercera temporada de Sherlock sería un momento para recordar toda ella, pero entre los tres episodios yo me voy a quedar con el reencuentro de Sherlock y John con el que no me pude reír más. Geniales tanto Benedict Cumberbatch como Martin Freeman.



La declaración

Ya hablé de esta, pero es que fue una escena genial. Tras seis temporadas, Patrick Jane por fin se declaraba a Teresa Lisbon en un avión lleno de gente, cojo tras espatarrarse al colarse y diciendo unas cosas preciosas. Ay, muero de amor.



Sí, quiero

Y voy con otra boda, en esta ocasión la de Brennan y Booth de Bones, que, tras deshacerse de Pellant, se dieron el “sí, quiero” en la novena temporada en un episodio tan sumamente divertido como mono. Y, sí, se emitió en el 2013, pero yo lo vi este verano, así que a la lista que va ;P



La noche de bodas

Al parecer esta entrada va de bodas, aunque en el caso de Outlander es más que la ceremonia y es que el episodio en el que Claire y Jamie contrajeron matrimonio fue tan original como divertido, tierno y sensual. Nunca una noche de bodas dio para tanto y fue rodada de forma tan efectiva y con tan buen gusto.


Dramatics, your honor

Si no has visto la quinta temporada de The good wife, mejor que te saltes este párrafo porque es un spoiler como una catedral de grande. Y es que a mediados de temporada los King nos dieron un sillazo en toda la cara con la muerte de Will Gardner, un secreto tan bien guardado que ha sido, con mucho, la escena más sorprendente del 2014. Chapeau por todos, aunque se eche a Will de menos.

Seguramente me he dejado unos cuantos porque este 2014 ha sido un gran año televisivamente hablando y hay muchas series que no veo, así que compartid vuestras escenas para recordar en los comentarios ;)

domingo, 7 de diciembre de 2014

Maromo de la semana 182

Ya sé que esta sección está teniendo una continuidad más que dudosa, pero es que los findes estoy un poco ocupada ultimamente y cuando me meto en el ordenador, me dedico a trabajar en otras cosas. Sin embargo, hoy sí que tengo tiempo, así que, al fin, puedo cambiar al Maromo de la semana. Y como he estado varias semanas sin actualizar, os traigo a un maromo que no sólo está buenorro, sino que me ha encantado allá donde le he visto y encima tiene unos ojos azules de impresión. Estoy hablando de...

Javier Hernández


Javier nació el 5 de junio de 1984 en Barcelona y, como no he encontrado ninguna información personal sobre él, paso directamente a su filmografía: Javier debutó en un episodio de Hospital central en el año 2000 y le siguió un corto en el año 2006 y no fue hasta el 2009 que volvió a trabajar, aunque ya lo hizo en una serie. En este caso, fue Física o química, donde interpretó durante tres episodios a un ligue de David que era bastante chungo, creo recordar.

Después, participó en la mini-serie El pacto, que no vi, así que no tengo ni idea de qué interpretó, aunque sé que coincidió con la que luego sería su compañera en El barco, Marina Salas. Ese mismo año, Javier estuvo en un episodio de Águila roja, interpretando a Sancho, que creían que era el hermano pequeño de Gonzalo, pero al final resultó que no y, encima, la diñó. También apareció en la mini-serie La princesa de Éboli, en dos episodios de Hospital central (con un personaje distinto al que había interpretado anteriormente) y en el corteo Una moneda de cambio.


En el 2011, además, fichó por la nueva apuesta juvenil de Antena 3 y Globomedia, El barco, donde fue Piti, que era uno de mis personajes favoritos. Piti era un desatre, alias El tonto del chiste, pero era un amor y me encantaba con Vilma (Marina Salas) y para mí acabaron juntos y no hay más que hablar. La pena fue que, para variar, la serie no tuvo un final cerrado ¬¬U Malditos seáis, gente de Antena 3, dad temporadas de dos episodios si es necesario, pero que las series se cierren, coña ya.

Tras El barco, Javier trabajó en la película Asesinos inocentes, junto a Aura Garrido, Maxi Iglesias y Luis Fernández, entre otros. También colaboró en el corto Aún hay tiempo y, desde hace unos meses, podemos verle todos los días en Amar es para siempre, donde es el chico de esta temporada. Yo ya iba muy predispuesta a quererle y esas cosas porque me encanta Javier, pero además Jorge me está gustando mucho y me está pareciendo muy interesante, pues han arriesgado y nos han puesto a un galán que oculta secretos, pero que tiene mucha química con Laura, la prota.

Así que, nada, durante una temporada disfrutaremos de él y la verdad es que esta tercera temporada de Amar está molando bastante.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Nueve personajes odiosos (y que estarían mejor muertos)

Rara es la serie que consigue que todos sus personajes interesen por igual o que caigan bien, ya que siempre suele haber un personaje personaje odioso. Ese personaje que no funciona o es inaguantable o putea tanto al personal que te hierve la sangre o todo a la vez y no podemos más que desearle que muera entre terribles sufrimientos, que diría Antonio Recio, para que dejemos de soportarlos de una puñetera vez.

Pues bien, aquí están mis personajes a los que deseo que la palmen entre terribles sufrimientos y dejen de torturarme con su presencia en esas series que tanto me molan.

Rachel Duncan de Orphan Black


Bueno, este es un caso un poco especial y por eso la pongo la primera. Rachel funciona muy bien, también es un personaje muy bien construido y perfectamente interpretado por esa diosa de la actuación llamada Tatiana Maslany. Sin embargo, es taaaan zorra y putea tanto al personal en Orphan Black, que una no puede dejar de pensar como nuestra sistra favorita, Helena, y pensar que estaría mejor en el otro barrio, porque así se solucionarían muchos problemas.

Pero, vamos, que pensándolo fríamente, si desapareciera, la echaría de menos porque es una villana estupenda y Tatiana Maslany se sale haciendo de mala, malísima.

Alana Bloom de Hannibal


Un ejemplo perfecto de personaje que no tiene vida más allá de ser el interés romántico del protagonista y que está tan limitado a eso que, en realidad, no pinta nada. En serio, ¿qué ha hecho esta mujer en Hannibal? Bueno, la ha cagado continuamente, pese a ser un cerebrito... supuestamente, al menos. La cuestión es que en ese juego psicológico que es Hannibal, ese juego del gato y del ratón, Alana no pinta absolutamente nada y es que encima me cae mal. Me cae fatal. Apuf, qué pereza de personaje.

De hecho, me parecen muchísimo más interesante los otros personajes femeninos: Freddie Lounds, Beverly Katz y, sobre todo, esa maravillosa Bedelia du Maurier, a las que no han dado tanto bombo como a la pavisosa de la doctora Bloom.

Ben Hunter de Revenge


Vale, he de admitir que, a excepción de Emily, Nolan y Aiden, todo el reparto de Revenge podría haber ocupado esta plaza. A Victoria la odio a morir, David Clarke es tan imbécil que no puedo ni verlo, Jack me aburre horrores, Daniel y Charlotte han tenido arcos en los que era aparecer en pantallas y rebotarme, la francesita es muy lerda también... Pero todos ellos, al menos, tienen un propósito. Bueno, el de Jack es aburrir, pero aceptemos pulpo como animal de compañía y digamos que tiene su razón de ser como amigo de Emily. Sin embargo, el nuevo fichaje es lo peor porque no pinta nada. Pero nada. Y el actor es de lo peorcito, ni idea de dónde lo han sacado. De ahí que lo haya elegido a él.

Por si no fuera poco el tener que aguantar sus aires de grandeza, intentando convertirse en un súper poli, ahora me lo quieren colar de interés romántico de Emily. Ah, no, eso sí que no. Por eso no paso, no, no. El tal Ben no sólo es soso a rabiar (es verle aparecer en pantalla y entrarme ganas de jugar con el móvil), sino que no tiene nada que llame la atención. En serio, Victoria, vuelve a las andadas y cárgatelo. Pronto, a poder ser.

Alberto Márquez de Velvet


Si me leéis, ya sabéis que tampoco soy muy fan de su eterna enamorada, pero es que Alberto es sencillamente lo peor. Pero lo peor de lo peor. No sólo es un aborto de galán, sino que su discurso victimista es muy cansino, sobre todo porque el único responsable de sus males es él mismo. Es un empresario nefasto, un imbécil que no sólo la caga continuamente, sino que siempre, absolutamente siempre, cae en las trampas de un adversario no muy sutil.

Aunque lo que más me toca la fibra es ese trato horrible hacia su pobre mujer, a la que trata como si fuera un perro pulgoso: le habla fatal y siempre anda gritándole o pagando con ella sus enfados infantiles, nunca la tiene en consideración, ni es mínimamente cariñoso con ella. Encima, por si no fuera bastante con que intentara aprovecharse de Cristina, mientras le era infiel con Ana tenía un pase, pero ahora lo es con cualquiera que pasa. Muérete, Alberto, en serio, muérete de una vez y deja de dar por saco. Y deja a Cristina en paz, coña ya.

Camille "Cami" O'Connell de The Originals


¿Existe alguien que soporte mínimamente a esta mujer? Porque, desde luego, yo no. Estamos a punto de alcanzar la mitad de la segunda temporada y no han logrado ya no sólo que me interese, sino que la soporte. De hecho, los mejores episodios de The Originals son aquellos en los que nos regalan la ausencia de Cami.

Cami no sólo no pinta nada, sino que es directamente bipolar e idiota. Es una mera humana y una no muy lista, para qué mentir, pero se permite el lujo de amenazar a criaturas sobrenaturales. Es surrealista que le vaya con cosas del tipo "o dejas a fulanito en paz o te enterarás" a Klaus, que es un híbrido súperpoderoso y de lo más difícil de matar. Además, no funciona como interés romántico de nadie (verla con Marcel, tras que éste estuviera con Rebekah es para reírse por no llorar), ni compro eso de que sea la conciencia de Klaus y la actriz no tiene tampoco química con nadie. No, en serio, ¿por qué sigue esta mujer viva? ¿Por qué? ¡Si lo tienes muy fácil para matarla, Julie Plec! Pero matarla de que desaparezca, ¿eh? No vale eso de convertirla en un recipiente, no, no.

Alonso de Montalvo, Margarita Hernando y Cipriano "Cipri" Benítez de Águila Roja


Con Águila Roja tengo triplete, ahí, dándolo todo. Uno de mis sueños es que esos tres personajes vayan en un carro y se despeñen por un barranco altísimo que dé a parar en un río bravo, que a su vez acabe en una catarata, para no volver a verlos jamás. Sí, quiero asegurarme que no vuelvan ni como parte de The walking dead. Dios mío, qué pereza de personajes los tres.

Los tres son unos porculeros, pero unos porculeros de impresión y su única misión en la serie es tocarle las narices a Gonzalo y ponerse en peligro, voluntariamente la mayoría de las veces, para que éste tenga que salvarlos y, generalmente, desdoblarse para poder llegar a todo. En serio, si yo fuera Gonzalo, cogía a Satur y me iba al Caribe a beber ron y tomar el sol, en vez de salvar continuamente a los tres porculeros. Además, es que Cipri es un idiota llorón que se busca a pulso que le pase de todo; Alonso es mala persona, mal hijo y tan rematadamente tonto que parece opositar a muerto; Margarita es la eterna dama en apuros, que no hace más que meter la pata y va todo el día con cara de mártir y se le ocurren ideas brillantes como irse a una leprosería en un ataque de cojonitis.

¿Pero por qué no los matan? ¿Por qué? ¡Hacednos un favor a todos, guionistas!

Finn Collins de The 100


Odio eterno a Finn. Odio eterno. Dios, qué negra me pone, qué ascazo me da. Al principio era el chico de la función, lo que conllevaba que fuera un soso de mucho cuidado, pero después lo convirtieron en el Pepito Grillo de la función, el que tenía el papel más sencillo pues se dedica a juzgar las decisiones de Clarke y Bellamy, sin tener que ejercer de líder o sin aportar algo más que ese juicio moral y esa superioridad que, la verdad, no sé a qué venía. Al fin y al cabo, engañó a Clarke y Raven al mismo tiempo y, eh, ambas molan mucho, ¡no se merecían eso!

En la segunda temporada, se han olvidado de ese Boy Scout moralista y han convertido a Finn en un ser humano todavía peor y más repulsivo que Murphy. ¡Que Murphy! ¡Murphy! ¡Para flipar! Es bochornoso verlo en plan Terminator, gritando como un loco y dejándose llevar por una violencia exagerada. Además, es que cada episodio se supera el colega. Tengo que ver el que emitieron ayer, pero, vamos, que aún sigo alucinando con esa masacre que provocó en ese ataque de locura total. ¿Pero este tío de qué va?

Por favor, grounders, o gente de la montaña, o quien sea, ahorradnos el sopor que supone ver a Finn y acabad con él de una vez, por favor. Qué horror de tío, en serio, ¡qué horror!

Básicamente esos son los personajes que a mí me molestan (en el caso de Rachel, que despiertan a mi sistra interior ;P). Y vosotros, ¿tenéis algún personaje al que le deseéis una muerte lenta y dolorosa?

viernes, 18 de octubre de 2013

Cosas que no entiendo de Águila roja

Ya sabéis, y si no os lo cuento ahora mismo, que yo adoro Águila roja. Me mola mil. Además, esta nueva temporada (con el choteo que se trae La 1 con ella ya no sé ni en qué temporada vamos, ni cómo está dividida ni hostias en vinagre) está siendo mucho, mucho mejor que la anterior que fue bastante floja.

Sin embargo, en Águila roja hay cosas que no entiendo. De veras, por más que piense en ello, no las entiendo y he decidido compartirlas con vosotros, a ver qué pensáis.

No entiendo por qué la gente sigue accediendo a trabajar para El comisario o en el palacio de la marquesa de Santillana.

A ver, en serio, deben de pagar la hostia o, quizás, a muchos les basta el estar al lado de Hernán con sus pantalones de cuero. No lo sé, pero lo que es un hecho es que si trabajas en un lado o en otro encontrarás la muerte más pronto que tarde, sobre todo si eres anónimo. Eso sí, si eres Marta o La mano derecha de Hernán que está buenorro (ya sé, ya sé, es un nombre muy largo, ¿pero a qué sabéis quién es? Pues eso) puede que lo pases mal, pero sobrevivirás seguro.

Porque es curioso como el Águila se carga a los hombres del comisario como si fueran mosquitos, pero misteriosamente La mano derecha de Hernán que está buenorro siempre, siempre se salva. No es que me queje, no lo hago porque el muchacho está buenorro y es muy guapo y yo creo que Gonzalo debe pensarlo y por eso le deja vivir.

Si es que a esto no se le puede matar, no, no.

A decir verdad, si lo pienso fríamente, entre la gente que mata El comisario, las que matan otros nobles random, los que la espichan en el palacio de La marquesa, las que provoca El cardenal, las enfermedades y demás, no entiendo como la población de La villa no ha pasado a ser negativa, xD.

No entiendo cómo siguen haciéndole encargos importantes a Catalina y a Margarita.

En serio, ¿por qué siguen trabajando? ¿Cuántas cosas han perdido ya ambas dos? La última fue la corona de oro y la antepenúltima el lío de la pulsera robada, pero a Lucrecia le han perdido de todo (el collar que le dio el rey, dinero...) y han metido la pata de todas las maneras posibles. Menos mal, que pese a que vaya de dura, Lucrecia las aprecia a su manera, porque otro las habría despedido fulminantemente.

No entiendo cómo no tienen a Alonso encerrado en casa con una correa cual perrete.

Vamos a ver, en toda la serie, ¿en cuántos líos se ha metido Alonso? En todos. Absolutamente en todos. ¿Qué alguien busca gente a la que cazar? Pues Alonso se presenta ahí. ¿Qué Sagrario organiza unos juegos del hambre? Pues Alonso también se presenta. ¿Qué hay un barrio lleno de gente con enfermedades contagiosa? Pues Alonso va. Y así toda la serie, si es que este niño es un kamikaze del quince, le gusta el ponerse en peligro más que a un tonto, una tiza. Gonzalo, yo de verdad le buscaría un psicólogo.

¡Por Tutatis, están locos estos romanos... o españoles!
Este episodio iba de como organizaban unos juegos donde moría gente para entretener a los nobles, ¿os suena el argumento? A mí me ha faltado el Águila roja salvándolos a punta de flecha, erigiéndose como el Katniss Everdeen/Sinsajo español, pero no todo iba a ser perfecto, xD.

Aunque a favor de Alonso hay que decir que no es el único con predisposición a ser la damisela en apuros, lo que me lleva a la siguiente cosa que no entiendo:

No entiendo cómo Gonzalo no los manda a todos a tomar viento fresco a la farola y se nos va a dar la vuelta al mundo.

Es un hecho que la casa de Gonzalo es en realidad una fonda encubierta: ¿cuánta gente ha vivido ahí? En estos momentos Gonzalo tiene acogidos a su hijo, a Margarita, a Satur y a Cipri, pero ha pasado por ahí toda La Villa. Que, oye, eso explicaría de dónde saca dinero Gonzalo porque clases, lo que se dice clases, últimamente no da muchas, aunque intente engañarnos teniendo escenas en la escuela.

Sin embargo, es que todos en esa casa, absolutamente todos, tienen una facilidad para ponerse en peligro de muerte que tela. A ver, así, a bote pronto: Margarita se iba a una isla de leprosos por propia voluntad, sin contar todos los secuestros que ha protagonizado; Alonso tiene un imán para presentarse voluntario a que lo maten de una manera u otra, al igual que Cipri que es otro que tal baila.

A Satur, que también tiene lo suyo en ese tema, lo exculpo porque, aunque también tiene una facilidad innata para meterse en líos del quince, al menos ayuda a Gonzalo y es el único que se molesta en estar ahí en vez de exigirle cosas todo el rato. Además, a diferencia de los otros tres, Satur me cae bien ^^

Satur por su amo ma-ta.

No entiendo cómo Sagrario y su hijo siguen vivos.

Bueno, he llegado a la conclusión que por la ausencia de Lucrecia, Hernán está tristón en plan el gato que está triste y azul y eso le ha ablandado un poquito. Porque, vamos, que con la tontería casi matan a Nuño, a su Nuño, y ahí siguen respirando y dando por saco. De hecho, Sagrario también sufre el síndrome kamikaze de los de más arriba porque, a pesar de que Hernán puede ser el chungo de los chungos, no deja de tensar la cuerda con él.

Eso sí, estoy esperando como agua de Mayo que Lucrecia regrese (Lucrecia, te echo de menos y el palacio se le está descontrolando, vuelve, por favor, vuelve) para que haya un duelo y barra el palacio con Sagrario. Porque todos sabemos que eso va a pasar, que Lucrecia es mucha Lucrecia y habéis convertido a Nuño en Ceniciento, algo que no está bien porque Nuño mola.

Hernán (cantando): Lucrecia no está, Lucrecia se fue, Lucrecia se escapa de mi vida...

Y mi duda más grande, más incluso de si algún día osarán a desentrañar el complejo árbol genealógico que tienen montado o qué mierda oculta Laura de Montignac, es...

No entiendo cómo nadie ha deducido que Gonzalo es el Águila Roja.

En serio. Es que Gonzalo y Satur no se molestan siquiera en disimular: no sólo porque Satur sólo lleva el casquete ese que no le tapa la cara, sino que usan los mismos caballos y los guardan en casa. De hecho, tampoco ocultan que se pasan el día juntos. A decir verdad no entiendo por qué se empeñaban en que Gonzalo estaba con La pirata cuando lo lógico sería sospechar de Satur: pasean juntos, pasan las noches juntos, desaparecen solos juntos... En serio, en esa casa son muy poco malpensados.

Bien pensado, ¿cuándo duermen estos dos? Porque entre las clases, el salvar a todo el mundo, el ejercer de criado y el investigar a los templarios por la noche, pues a mí se me van las veinticuatro horas del día.

Y, de hecho, si nos remontamos a la primera temporada: ¿a nadie le mosqueaba que el Águila sólo preguntara por quién mató a la mujer del maestro? O algo más actual: ¿a nadie le mosquea que, de pronto, aparezca en esa boda en medio de la nada por arte de magia? ¿Ni que siempre esté salvando a Alonso y Margarita? El magín lo usan poco en La villa, ¿eh?

Por suerte, parece que aún nos quedan cinco episodios más por ver de esta temporada, a ver si Lucrecia vuelve de una santa vez y a ver si le dan más protagonismo a Nuño y Hernán que últimamente andan un poco desaparecidos.

Y, por cierto, para terminar: el barco pirata de Los Goonies + la sala de los nazis de El internado = la sala de los templarios de Águila roja.

martes, 10 de julio de 2012

La venganza es cosa de series

La venganza es siempre una buena excusa para iniciar una historia. ¿Cuántas películas, series, libros comienzan con una tragedia que provoca que el protagonista ansíe venganza y decida consagrar su vida a ella?

Para mí, el ejemplo perfecto de vengador es mi amado/admirado Iñigo Montoya que se pasa toda la película (y el libro) de La princesa prometida buscando al hombre de los seis dedos que mató a su padre. Así, cuando por fin le encuentra, dice aquello de "Hola, me llamo Iñigo Montoya, tú mataste a mi padre, disponte a morir", que es muy mítico y me encanta, aunque lo haya visto mil veces.

Pero, si hablamos de venganza y vengadores, lo primero que se nos vendrá a la cabeza es un nombre de mujer... O dos... O una amalgama de ambos, pues este año pudimos conocer a Amanda Clarke, que es el auténtico nombre de la protagonista de Revenge, ese súper culebrón que te vicia y te maravilla a partes iguales.

La cuestión es que la señorita Clarke, una fantabulosa Emily Vancamp que, a lo tonto, va enlazando series chachis sin parar (Everwood, Cinco hermanos y ahora Revenge), ha aparecido en los Hamptons bajo el nombre falso de Emily Thorne (de ahí que se la llame Emanda) para vengarse de los que provocaron la caída en desgracia de su padre y, por tanto, de ella misma. Así, tenemos fiestas por doquier, mucho más hijoputismo (hijopustimo everywhere, además) y un duele constante entre dos zorras que no dejan de dedicarse sonrisas falsas, mientras se fulminan con la mirada.

Mejor no cabrear a Emanda. Nunca. Jamás.

Curiosamente, este mismo año, en España hemos tenido/tenemos una historia similar. Digo "curiosamente" porque, a pesar de que se parecen, son ambas de la misma temporada e, incluso, la española empezó antes.

Y es que, en la séptima temporada de Amar en tiempos revueltos, hemos conocido a Alberto Cepeda que es el ayudante del Teniente Coronel Armenteros y que lo interpreta un viejo conocido de este blog: Gonzalo Ramos (también conocido como Julio de Física o química). Pero no todo es tan sencillo, nop, y es que Alberto resultó ser, en realidad, Carlos Robledo, el hijo de un antiguo amigo y compañero de Armenteros al que éste asesinó fríamente para salvarse el culo, así que Carlos (¿deberíamos llamarlo Acarlos o algo así?) se cambió el nombre y se aseguró en convertirse en el asistente del Teniente Coronel para poder vengarse de él, también con sus buenas dosis de miradas fulminantes y sonrisas falsas.

Sin embargo, mientras que Emanda tiene claro lo que hacer y no le tiembla el pulso, al pobre Carlos lo tenemos haciendo oposiciones para convertirse en el Gollum de la Plaza de los frutos. Y es que el muchacho se nos ha enamorado de Cecilia, la hija del Teniente Coronel y, claro, se debate entre el amor y la venganza y lo único que está logrando es volver loca a una y volverse loco a sí mismo.

Alberto y Cecilia en la fase tonteo... Han tenido muchas fases, MUCHAS.

Bueno, de momento, hemos dejado a Carlos con claras intenciones de cargarse al Teniente Coronel de un tiro, pero quedando encerrado en un incendio del cual lo salvará el señor Armenteros, algo que, me supongo, trastocará los planes de Carlos-Alberto. Ainss, segunda semana sin Amar y lo sigo echando de menos... Malditos sean los de La 1 y sus ahorros en series ¬¬U

Pero, bueno, sigamos.

Y es que, si hablamos de venganza en la tele, hay otra serie que se empapa de ella, la respira y demás: Nikita. En Nikita básicamente se venga todo el mundo. Nikita, Alex, Michael... Todos se vengan de División porque éste mató a tal o a cual o destrozó tal vida o aquella. Aunque aquí no tenemos miradas fulminantes, sonrisas falsas, actuaciones dignas de Oscar y planes retorcidos. Nop. En Nikita hay hostias por doquier, explosiones, misiones reventadas y demás. Muy entretenido y awesome todo.

Incluso, si cambiamos de gremio, si pasamos de los espías de Nikita a los ladrones de Leverage, tenemos a Nate que, aunque la serie no se basa en su venganza como en el resto, si que nos dieron un arco argumental en el que Nate intentaba vengarse de la compañía de seguros para la que trabajaba y a la que considera responsable de la muerte de su hijo.

Tenía la captura hecha y os la cuelo.
BTW, qué grande es el episodio homenaje a The office.

En España, además, tenemos a Águila Roja donde Gonzalo de Montalvo vivía feliz hasta que mataron a su mujer y, buscando venganza, acabó convertido en un héroe justiciero que va pateando culos malvados, mientras intenta encontrar respuestas al misterio de su familia. Vale, la cuestión de la venganza se acabó en la primera temporada, pero, oye, fue la excusa para que comenzara la historia.

Uh, qué fallo el mío es que, casi me dejo otra serie de esta temporada, una muy, muy guay de la que ya he hablado por aquí: Once upon a time. Aunque, en realidad, hay cosas que no sabemos sobre los personajes y sus motivaciones, los que hemos visto la primera temporada completa, sabemos que la venganza es una parte muy importante de la historia, al fin y al cabo Regina/Evil queen hace todo lo que hace para vengarse, sobre todo de Blancanieves.

De hecho, las miradas de Regina tienen el mismo efecto que las de Emanda o las de la rival de ésta, Victoria Grayson: vamos, que si te las dedicaran, te harías caquita encima. Bua, menuda reunión si las juntáramos a las tres.

Seguramente haya muchas más series/pelis/whatever centradas en la venganza de alguien, pero tampoco es cuestión de escribir la biblia en verso :P