Por cierto, yo ya me he leído la trilogía entera (formada por Predestinados, Malditos y Diosa) y me sorprendió muy gratamente: me gustó mucho más de lo que esperaba y me pareció bastante original, sobre todo porque trata de la guerra de Troya y el papel que jugaron en ella los semidioses y, sobre todo, Helena y Paris.
¿Pero de qué va exactamente Predestinados?
Helena Hamilton vive en la pequeña isla de Nantucket, donde se esfuerza por aparentar ser una persona normal y corriente, aunque es difícil dada su gran altura, su bonito pelo rubio y lo guapa que es. Sin embargo, durante dieciséis años se le ha dado bastante bien... hasta que una familia europea, los Delos, se muda a la isla y, nada más ver a uno de ellos, Lucas, siente tal deseo de asesinarle que no puede ni frenarse.
Así, es como Helena descubre que, en realidad, es un vástago, un descendiente de los semidioses que participaron en la guerra de Troya. Los vástagos tienen poderes dependiendo de qué dios descienden y están divididos en castas: sin embargo, las Furias hacen que, cada vez que dos vástagos pertenecientes a castas diferentes, intenten matarse. De hecho, a medida que va descubriendo cosas sobre lo que es o lo que ocurre, no dejan de aparecer más preguntas: ¿quién es la madre de Helena? ¿Cómo funciona la maldición de las Furias? Y un largo etcétera.
La verdad es que me sorprendió lo complejo del argumento. En un principio, había pensado que sería una historia de amores imposibles más y, aunque el amor entre Helena y Lucas es importante, también lo es el misterio, la acción y una trama muy bien orquestada que parece una matroska: los enigmas se van sucediendo, también las respuestas y éstas provocan más incertidumbre, mientras las situaciones van cambiando y van ocurriendo cosas.
De hecho, cada uno de los libros es diferente del otro y no son nada repetitivos, ya que la trama va evolucionando y no da vueltas sobre el mismo tema. Además, a Josephine Angelini no le tiembla el pulso a la hora de dar giros por duros o crueles que sean.

Otro punto positivo es que, aunque se basa en la mitología griega, la autora consigue que la historia tenga su propia personalidad y que no recuerde a otras con la misma temática. La mitología que propone Josephine Angelini me gustó mucho, todo el tema de las castas, la guerra de Troya, las maldiciones y profecías me pareció de lo más interesante, trabajado y, encima, todo encaja a la perfección.
Eso sí, es cierto que la historia va mejorando a medida que avanza. El primer libro, Predestinados, es el más flojo, quizás porque tarda en arrancar o en pillarle el punto o, quizás, porque es más bien introductorio. Se entiende que sea así porque es mucho que explicar, las piezas tienen que estar en el tablero y hay que comprender tanto la mitología que propone Josephine Angelini como la situación de los personajes para que el final impacte tanto. Porque Predestinados tiene un final muy, muy bueno que provoca que la historia cambie de rumbo y todo fluya mejor.
Porque El despertar no es una saga de ritmo frenético, sino una historia más pausada donde el día a día de los personajes es importante. No quiere decir que sea aburrida, porque no lo es, sino que se toma su tiempo para desarrollar la historia y se centra en la evolución y la situación personal de los personajes, sobre todo de Helena.
Y es que Helena es la protagonista y, aunque poco a poco se va volviendo una historia más coral, Helena nunca abandona el estatus de protagonista indiscutible. Es cierto que Josephine Angelini no duda en cambiar de punto de vista, en añadir pasajes centrados en los secundarios cuando es necesario, lo que ayuda a comprenderlos y a encariñarte con ellos, pero Helena va primero.
La verdad es que Helena es una protagonista que me sorprendió. No esperaba demasiado de una protagonista rubísima, guapísima y un poco pavisosa, pero al final fue un personaje que me gustó muchísimo. Porque, sí, Helena no es especialmente graciosa o carismática, pero sí que es fuerte. Durante toda la saga por hache o por be la pobre Helena lo pasa de culo, pero de culo, es que no le puede pasar nada más, ¿eh? Y, a pesar de eso, Helena no tiene berrinches, ni da por saco, sino que siempre intenta hacer lo correcto y lo mejor, intentando no preocupar a las personas que le rodean. De hecho, a veces resultaba desesperante como ella, pasándolo fatal, se esforzaba por arreglar todo y los demás no dejaban de darle por saco a ella.
Y Lucas Delos, el chico de la historia, también me gustó. Al igual que Helena no es el héroe más carismático, ni tampoco tienen una relación especialmente memorable, pero la cuestión es que les coges cariño. También les crees y tienen escenas bonitas, así que es fácil empatizar con ellos, aunque no vayan a entrar en la categoría de "Parejas que me encantan".
Su relación es, quizás, lo único un poco repetitivo, ya que se pasan la vida en plan "no podemos estar juntos, pero no podemos evitarlo", pero tampoco es algo que moleste. Además, personalmente me gustó que, pese a la aparición de un tercero en discordia, no haya triángulo amoroso, ellos se quieren desde el primer momento y, aunque no pueden estar juntos, no dejan de quererse.
Por otro lado, acompañando a la pareja protagonista, hay una amplia galería de personajes secundarios más o menos desarrollados. Aunque en Predestinados la mayoría de ellos pasan más bien desapercibidos, a partir de Malditos la autora se centra más en ellos y acaba volviendo la historia algo más coral lo que es de agradecer. Así, poco a poco los vamos conociendo más y vamos viendo las distintas relaciones entre ellos y sus difíciles situaciones porque creo que ninguno se libra de esas.
Para acabar, me quedaría comentar el estilo de Josephine Angelini. Como ya he dicho, da importancia a la cotidianidad, además, pese a que pasan desgracias como en buena tragedia griega, no se recrea en ellas y los personajes intentan quitarle hierro al asunto. Por eso, es muy fácil de leer.
No obstante, he de señalar que la traducción de la primera entrega, Predestinados, es penosa. Muy, muy mala. Desde falta de ortografía hasta palabras que no se emplean en español (si cada vez que hubiera leído "ir al entreno" hubiera bebido un chupito, habría acabado como si lo hubiera hecho con las diosas interiores de las Cincuenta sombras de Grey), pasando por fallos de puntuación. Por suerte, tanto Malditos como Diosa tienen traducciones mucho más cuidadas y, al menos, no creí que me fueran a sangrar los ojos, ni lograron sacarme de la historia como en la primera parte.
Resumiendo, Predestinados tiene una historia mucho más compleja de lo que parece y que resulta de lo más entretenida y llama a seguir leyendo. Además, está protagonizada por un amplio abanico de personajes que, poco a poco, se hacen querer, aunque no sean el colmo del carisma o la originalidad. Encima, Josephine Angelini logra dotar de personalidad propia a la mitología griega en la que están basadas sus novelas. Vamos, que es una trilogía que recomiendo, a mí me sorprendió muy, mucho.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Cumbres borrascosas de Emily Brontë.

