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martes, 29 de enero de 2013

Bitterblue

Hoy os traigo una reseña literaria, que si no luego se me van acumulando y me agobio. Bueno, en concreto hoy os voy a hablar de Bitterblue, la tercera entrega de Los siete reinos de Kristin Cashore, de la que soy muy fan. De hecho, en su día reseñé la segunda parte, Fuego. Al igual que las dos partes anteriores, Bitterblue trae una historia auto-conclusiva, aunque, ojo, en este caso es necesario haberse leído Graceling porque comparten personajes.

Han pasado ocho años desde la trama de Graceling, donde conocimos a Gramilla, princesa de Monmar. Ahora ya no es una niña, se hace llamar Bitterblue y gobierna su reino como buenamente puede, pues su horrible padre, Leck, lo dejó destrozado tras su siniestro reinado. Bitterblue empieza a darse cuenta de que no conoce Monmar tan bien como creía y que la tiranía de Leck sigue coleando pese a todo, lo que la lleva a hilar un misterio tras otro. ¿Qué está ocurriendo en su reino? ¿Quién va detrás de los dos chicos que acaba de conocer, Teddy y Zaf? ¿Y por qué?

Bitterblue, como ya he dicho, es una nueva novela de la saga de Los siete reinos de la estupendísima Kristin Cashore. Esta mujer me ganó desde Graceling y sigo adorándola, sobre todo cuando regala novelas como esta tercera parte. Me parece una labor encomiable por su parte que las tres novelas de la saga hasta la fecha sean tan distintas entre sí. En el caso de Bitterblue, está más centrada en los misterios que envuelven Monmar que en aventuras o romance, lo que, al menos a mí, me gustó mucho. Además, la autora consigue crear una atmósfera enrarecida, inquietante y hace sentirse al lector como se siente la propia Bitterblue: la única cuerda en un reino que parece enloquecido.

Hay otras partes mucho más afables, claro, pues nuestra heroína no se encuentra sola, ya que tiene el apoyo de viejos conocidos como Po o Katsa. Ay, cómo me gustan estos dos, en serio, era leer sus nombres y sonreír como una tonta.

También hay trama amorosa, aunque... Mmm, diría que es leve, pero tampoco es eso. Bitterblue se enamora, tiene relación con el chico, pero hacia el final queda como diluida para centrarse completamente en la resolución de los misterios. Personalmente, me dio la sensación de que, aunque las preguntas que se hace Bitterblue quedan respondidas, hay trama en el aire, esperando continuación. Por lo que he leído por ahí, habrá más libros de la saga, así que no descarto que los líos sentimentales de Bitterblue o se hayan terminado (si me pongo a teorizar hasta creo intuir un triángulo amoroso).

A decir verdad, la novela es bastante reflexiva y hay muy poca acción, aunque no por eso deja de ser entretenida. Bitterblue engancha, es tremendamente entretenida, de hecho a mí me gustó muchísimo más que su antecesora y sólo quería seguir leyendo para descubrir qué coño pasaba.

Además, el personaje que da título al libro es grandioso. Bitterblue ha crecido, tiene carácter, es decidida, muy lista y no se achanta ante nada. Bitterblue se pasa todo el libro luchando incansablemente para descubrir la verdad, aunque no lo tiene nada fácil; todo ello, mientras se esfuerza en ser una buena soberana, prima y amiga. También tiene sus defectos, se mete en algún embrollo que en otro, pero eso sólo la hace mucho más humana y mucho más molona.

El resto de personajes están muy bien definidos, son bastante originales, también complejos, y cumplen a la perfección con su papel, tanto los nuevos como los viejos. De hecho, hay varios personajes como, por ejemplo, Giddon, a los que conocimos en Graceling, pero es en Bitterblue cuando se le conoce mucho mejor. Para resumir, decir que todos te acaban interesando y que te llega a importar sus destinos, el saber qué les ha deparado la autora.

Vamos, que Bitterblue es un libro maravilloso en todos los sentidos. Me ha encantado.

En conclusión, Bitterblue es un libro más de intrigas que de fantasía, que tiene su propia personalidad dentro de la saga y que resulta muy entretenido. Además, tiene el plus de estar escrito por Kristin Cashore, una magnífica escritora con una narrativa tan atractiva como sus personajes, que ya es decir. Tanto el libro como la saga son muy, muy recomendables.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Monstruos

Pues aunque pueda parecer lo contrario, tanto mi apañera tarada y yo no vivimos únicamente de televisión. De hecho, leemos bastante (y escribimos otro poco :P). El último libro que he tenido el placer de leerme es... Fuego de Kristin Cashore.

Aviso a navegantes: Kristin Cashore es una ****, xD. Vamos, ya me gustaría a mí escribir un tercio de lo que ella escribe porque la tía es una monstra. La envidio mucho. Y, por supuesto, me encanta.

Fuego es la segunda parte de su saga Los siete reinos. Si me habéis leído con anterioridad sabréis que no reseño segundas partes, pero este caso es distinto. Fuego está ambientada en el mismo universo que la primera parte, Graceling, pero es una historia completamente distinta y está ambientada antes de los hechos acaecidos en Graceling.

Fuego tiene diecisiete años y un gran problema y es que no es una chica normal y corriente: es la última monstruo con forma humana. Es preciosa, tiene una impresionante melena roja y puede conocer e incluso manipular los sentimientos y pensamientos de los demás, aunque su moral le impide hacerlo. Los monstruos, además, ejercen una poderosa influencia en la gente, provocando que ésta les desee con fervor, les adore, etc.

A Fuego el efecto que tiene en los demásla incomoda e intenta pasar lo más desapercibida posible, mientras pasa sus días en compañía de su mejor amigo (y amante ocasional) Arquero y el padre de éste, Brocker.

Fuego, además, es la hija de Cansrel, un monstruo como ella, pero sin escrúpulos. Cansrel era el consejero del rey y debido a la influencia que ejercía en él, lo acabó volviendo loco y entre los dos maltrataron al reino... Y a muchos personajes que desfilan a lo largo del libro.

La cuestión es que Fuego acaba envuelta en lo que parece ser una conspiración para derrocar al rey y, así, inciar una guerra que devastaría Los Vals. Por eso, se ve forzada a relacionarse con la (curiosa) familia real para intentar ayudar y así conocerá al príncipe Brigan. ¿He de decir lo que ocurre con Brigan? ¿No? Jujuju... Pues eso, all you need is love, xD.

En mi opinión, la mayor virtud que tiene este libro es que es completamente distinto a Graceling, a pesar de compartir (de forma muy escueta) a un personaje. De hecho, al principio no te quitas a Katsa y a Po de la cabeza, pero a medida que se lee Fuego, te vas introduciendo en el libro y te olvidas de la primera parte. Lo único que tienen en común es lo sumamente bien que escribe Kristen Cashore. ¿He dicho ya cómo admiro/odio a esta mujer?

Los personajes son complejos, muy reales, interesantes. Fuego es una gran protagonista y es totalmente distinta de Katsa, pero aún así es también muy fuerte, con un carácter muy bien definido. Quizás es más femenina o, mejor dicho, se ajusta un poco más al perfil de personaje femenino que suelen tener las protagonistas de las novelas de fantasía, pero, vamos, no te repatea, sino que la adoras.

Brigan, el príncipe de la historia, es un buen compañero (Fuego es la auténtica protagonista), al cual vas conociendo poco a poco. La primera vez que aparece tienes una imagen de él que después el mismo Brigan se encarga de corregir.

El resto de los personajes también se hacen de querer. Por cierto, siento debilidad por Garan ^^U

Pues, en definitiva, una novela muy entretenida y de lectura muy rápida (la pillo en vacaciones y me dura dos días, xD), con una historia de amor muy bien construida, muy bonita y nada cursi; también tiene su dosis de sorpresas y de intrigas palaciegas, pero en mi opinión éstas son bastante suavecitas. No sé, será porque después de leer Canción de hielo y fuego, una ya es una esperta en el Juego de tronos, xD. Vaya chiste más malo, jaja.