Mostrando entradas con la etiqueta Martin Freeman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martin Freeman. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de diciembre de 2013

Maromo de la semana 159

Esta semana os traigo un maromo muy, muy especial, ya que el fin de semana que viene no creo que pueda cambiarlo y, además, ¡estamos en Navidad! ¡Wiiii! De hecho, ya no es sólo que la Navidad mole, sino que la BBC se ha acordado de los seriéfilos y nos va a regalar un episodio de Doctor Who (donde diremos adiós a Matt Smith) y la tercera temporada de Sherlock. ¡Dios, por fin! Bueno, la cuestión es que he de homenajear eso y, tras pensarlo mucho, he decidido poner de maromo a uno de los hombres más adorables EVER, que es...

Martin Freeman


Martin John C. Freeman nació en Aldershot, Hampshire, Inglaterra el 8 de septiembre de 1971, siendo el mejor de cinco hermanos. Martin fue un niño un poco enfermizo (era propenso a los desmayos y asmático), pero eso no le impidió formar parte del equipo nacional británico de squash. Cuando lo dejó, decidió unirse a un grupo de teatro local, donde descubrió su vocación.

En 1997 obtuvo su primer papel profesional: un personaje episódico en la serie Policía de barrio. No fue el único, ya que durante los siguientes años participó en otras como This life, Casualty, Picking up the pieces. En el año 2000, protagonizó tanto la serie Bruiser (con Olivia Colman, por cierto), apareció en varios episodios de Lock, stock y en la película The low down (protagonizada por Aidan Gillen, mi amado Meñique de Game of thrones :3).


Entonces llegó el año 2001 y Martin fichó por The office, la serie cómica de la BBC que luego versionarían los americanos, donde interpretó a Tim Canterbury. Yo no la he visto. Antes veía la americana, pero la dejé. Sin embargo, sé que el personaje de Martin es el que, después, interpretó John Krasinski, así que, cuando la vea, seguro que me encanta. Que, por cierto, me pareció fantabuloso total cuando me enteré que Martin era el Jim original, vamos =D

Durante los tres años en los que estuvo en The office (durante 14 episodios), Martin trabajó en otros protectos: la tv-movie Men only, la serie World of pub, la película Aly G anda suelto (ostras, no recordaba que salía en esa), la miniserie Helen West, un episodio de la serie Linda Green y algo llamado Comic relief 2003: The big hair do, que no tengo ni repajolera idea de lo que es. Y, tras protagonizar la película The debt, apareció en una de las mejores películas que existen: Love actually. Quizás no lo sepáis, pero Martin protagonizó una de las historias de Love actually, exactamente el actor porno que se enamora de su compañera que son monísimos :3 Sólo por eso, hay que idolatrar a Martin, aunque él se las ha apañado para aparecer en mogollón de cosas molonas.


En el 2003, apareció en la serie de cuatro episodios Charles II: The power ant the passion. Le siguió la película Zombies party (creo que en español es Una noche... de muerte, eso si IMDB no ha mentido) y también la serie Hardware, la cual protagonizó junto a Ryan Cartwright, mejor conocido por ser Vincent Nigel-Murray en Bones. Uhh, menuda mezcla. Hala, otra serie que apuntar para ver.

El 2005 volvió a ser su año, ya que, por un lado, protagonizó la película Guía del autoestopista galáctico junto a Zooey Deschanel, Stephen Fry y Warwick Davis, entre otros (¿por qué no he visto esta peli? Quiero verla). Por otro lado, la tv-movie Not tonight with John Sergeant y la serie The Robinsons (con Hugh Bonneville, el conde de Grantham de Downton Abbey). Entonces, Martin comenzó a encadenar una película tras otra: Confetti, Breaking and entering, Long hot summer, Dedication, La chica de mis sueños, Arma fatal, Nativity!, Wild target (en esta sale Ruper Grint, hala).

Y, entonces, llegó el año 2010 y Martin fichó por una serie de la BBC que se acabó convirtiendo en todo un fenómeno porque es la hostia, la releche y demás. Estoy hablando de Sherlock, una versión nueva del personaje de Arhur Conan Doyle, que traslada al detective a la actualidad. Por cierto, si no la habéis visto, no sé a qué esperáis porque es una de las mejores series que se han hecho. Martin interpreta a John Watson, el doctor que acompaña a Sherlock (el gran Benedict Cumberbatch) en sus casos y que es un amor de hombre. Seriously, un amor :3 Estoy deseando que llegue el 1 de enero para ver la tercera temporada de una santa vez y, por cierto, ¡John aféitate ese bigote, por lo que más quieras!


Mientras sigue en Sherlock, Martin no ha descuidado su carrera cinematográfica, todo lo contrario: tras aparecer en las películas Swinging with the Finkels (junto a Mandy Moore, que mona que es esta chica) y Dime con cuántos (esa peli de Anna Faris y Chris Evans que no sé cuánto tiempo llevo queriéndola ver), se anunció que Martin sería otro personaje mítico, mítico. Y es que Martin fue el elegido para interpretar a Bilbo Bolsón en la trilogía de El hobbit, lo que mola mil porque, encima, Martin lo borda. De momento, yo sólo he visto la primera, pero esta semana pienso ir al cine y ver de una vez La desolación de Smaug. Por cierto, en estas pelis Martin coincide con Benedict Cumberbatch, lo que también me parece maravilloso.

Hace poco, además de La desolación de Smaug, Martin ha estrenado Bienvenidos al fin del mundo, que es una comedia que tiene muy buena pinta. Además, parece ser que va a protagonizar una serie americana titulada Fargo, aunque las páginas webs no se ponen muy de acuerdo entre si ha fichado, está en ello o es un mero rumor. Bueno, lo que si se sabe es que en enero vuelve Sherlock y que tiene pendiente de estreno la tercera y última parte de El hobbit y que seguro que le vendrán un montón de cosas más porque Martin es un gran actor.

PD: Aprovechando que prácticamente todas series están de parón, he comenzado New girl. Habré visto unos ocho episodios de momento. Y he de decir dos cosas: 1) la serie mola un huevo y me siento identificada con la prota porque yo también me paso el día cantando; 2) Jess y Nick belong together. Y ya está. No acepto otra cosa que eso, van a acabar juntos y va a ser maravillosos porque ya lo son sin estarlo. Ea.

sábado, 29 de diciembre de 2012

El hobbit: Un viaje inesperado, Peter Jackson, 2012

Una de mis sagas favoritas, por no decir "la más", es El señor de los anillos. Me he leído los libros en dos ocasiones y cuando salieron las películas me obsesioné con ellas, el cast, etc. No sólo tengo todo tipo de cosas (póster, libros de fotografías, álbum de cromos...), sino que han sido los únicos de los que he pegado fotos en mi carpeta... Vale, en su mayoría eran de Legolas/Orlando Bloom, pero también cayó Aragorn, Pippin, Sam y Merry.

La cuestión es que me emocioné yo sola cuando me enteré que, al final, iban a hacer películas sobre El hobbit. Después, se supo que Martin Freeman sería Bilbo y la emoción fue todavía mayor (creo recordar que hubo saltos acrobáticos, fuegos artificiales y confeti, xD). Vamos, que estaba deseando la película, pese a que había leído malas críticas a ella, incluso de gente que conozco y de la cual me fío para estas cosas.

Y la cuestión es que a mí, particularmente, El hobbit: Un viaje inesperado me ha gustado mucho, muchísimo.

Pero, bueno, vayamos por partes. ¿De qué va El hobbit?

Sesenta años antes de los acontecimientos acaecidos en El señor de los anillos, Bilbo Bolsón es un joven hobbit que vive apaciblemente en su agujero en el suelo... hasta que Gandalf, el gris se cruza en su camino y provoca que una compañía de trece enanos acabe en su casa y, de paso, le añadan a ella en calidad de saqueador oficial. Los trece enanos, capitaneados por Thorin (hijo y nieto de reyes), desean recuperar el reino y la riqueza olvidada en él que, tiempo ha, les arrebató el malvado dragón Smaug.

Creo que, quizás, una de las cosas que juega en contra de El hobbit es que, aunque se trata del preludio a El señor de los anillos, se ha estrenado después. Así que, tras ver la trilogía, puede parecer menos. Quiero decir, es mucho más épico el emprender un viaje a la desesperada para salvar al mundo entero de un tirano demasiado poderoso, que la misión en la que se ve envuelto Bilbo. Las connotaciones son diferentes, también lo que implica el ser partícipe de dicha aventura. Tanto Bilbo como Frodo acuden de forma voluntaria a sus respectivos viajes, pero el del primero no tenía las dimensiones de la misión del segundo.

¡Es Martin Freeman! ¡Es Martin Freeman! Kyaaaa :3
No es por ser carpetera, que quizás, pero Bilbo mola mucho más que Frodo, oh yeah.

Sin embargo, han sabido crear conflicto, que interese la recuperación de Erebor, al centrarse en Thorin y en su historia personal. Siempre he creído que, en una buena historia, la motivación del personaje es clave y en este caso no fallan. Tanto Thorin, con su pasado a cuestas, como Bilbo, que se busca a sí mismo, tienen historia detrás, un bagaje, que les hace ser quienes son y actuar cómo actúan.

También Gandalf tiene su propia motivación, sus razones para ejercer como motor de esta historia y de la que vendrá después, pues empieza a forjarse la trama de la primera trilogía y no sólo por el encuentro entre Bilbo y Gollum y, por tanto, la aparición del Anillo Único. De hecho, vemos escenas que tuvieron lugar en la historia, pero que no aparecen en el libro, como la reunión del Concilio blanco o Radagast. Y, sí, quizás esa parte no sea necesaria para la historia, pero a mí me ha encantado ver de nuevo a Elrond o a Galadriel, al igual que el intuir que el Bosque Negro tendrá más importancia y que, seguro, que debido a eso podré ver a Legolas, jujuju.

Por todo esto, esa aparición de tanta mitología, que es explicada al principio de la película, la primera hora puede parecer lenta, incluso con demasiado diálogo. Sin embargo, a mí no me ha aburrido y, de hecho, la considero necesaria. Creo que el explicar la historia de Erebor, el intento de reconquista de Moria, la transformación del Bosque Verde en Bosque Negro y demás es necesario para que se entienda la situación, el comportamiento de los personajes, etc.

Thorin a punto de ponerse a repartir estopa.

Además, todo eso cumple una doble función: por un lado, al espectador que ya ha disfrutado de la trilogía original, hace que se sepa más y conecta ambas sagas; por otro, al que no haya visto ninguna de las películas, la hace más accesible pues explica aspectos fundamentales: cómo es un hobbit, la animadversión entre enanos y elfos...

Y, a todo esto, a mí en ningún momento se me ha antojado pesada, ni siquiera en ese arranque tan explicativo. Por un lado, me ha encantado ver a Bilbo y Frodo justo en el día del cumpleaños del primero, como si El hobbit fuera una muñeca rusa pequeña dentro de una más grande. Por otro, sencillamente me ha encantado la presentación de Bilbo en su versión joven y también cómo ha acabado involucrado en la aventura y, de paso, comenzando un viaje más personal que otra cosa.

Porque, como bien ha dicho Gandalf, Bilbo necesita el viaje, alejarse de su sillón, sus libros y sus mapas y recordar que es algo más, mucho más.

Gandalf al más puro estilo Sara Montiel, vamos, esperando fumando.

Y es que Bilbo es lo mejor de la película. Sí, Thorin me interesa, me gusta su historia y su carga. También hay enanos que me resultan simpáticos, a los que distingo, claro está, que creo que, sin contar a Thorin, se quedan en cuatro: Balin (por su fatídico desenlace en Moria y porque es de los que más protagonismo tiene), Gloin (que para algo es el padre de Gimli) y Fili y Kili (en el libro me hacían gracia los nombres y aquí son bastante agraciados, así que los tengo fichados, xD).

Volviendo a Bilbo. Qué gran acierto el que lo interprete Martin Freeman. Vale, sí, he de admitir que lo adoro desde Love actually, que me encanta su John Watson, que me resulta adorable, tierno y demás, pero hay que admitir que es muy buen actor. Además, tiene vena cómica, por lo que su Bilbo es inolvidable. Es imposible no verlo en pantalla y no quererlo, en serio. A mí me ha encantado verlo histérico con la aparición de los enanos y, sobre todo, la desaparición de su comida, estaba muy gracioso. Luego ha llevado una muy buena línea, estando perdido, pero agradable, hasta sacar carácter y decisión.

Eso, por no decir que el encuentro con Gollum ha sido magnífico. Lo llevaba tiempo esperando con ganas y no me ha decepcionado.

Grandioso el momento en el que Gollum aparece en pantalla y toda la sala de cine comenzó a exclamar cosas del tipo "¡halaaa, es Gollum!". Muy grande, seriously.

Sólo me queda comentar los aspectos visuales, pero... es que son maravillosos, como siempre. Me he emocionado como una niña viendo La Comarca o Rivendel, he alucinado con la pelea de los gigantes de piedra o el interior de la montaña, con esa pedazo pelea contra los orcos que han protagonizado los enanos junto a Gandalf. Por cierto, qué gustazo ver a Gandalf repartiendo a diestro y siniestro, pese a que no ande dando bastonazos, que es algo que me gusta bastante... Oh, sí, era verle golpear al Senescal de Gondor y dar botes en el asiento ;P

Por mi parte, espero con ganas la segunda parte, aunque he de admitir que, para lo que queda (si no me falla la memoria en cuanto al libro... que podría ser), no sé cómo van a poder hacer dos películas. Pero, bueno, Peter Jackson no me ha fallado hasta ahora con la saga, así que, hasta que me pruebe lo contrario, confiaré en él.

Ah, y se me ha olvidado comentar lo sumamente fantabuloso que es que Martin Freeman haya coincidido con Benedict Cumberbatch en la saga, aunque éste haga de Nigromante, salga dos segundos y sólo le preste la voz, xD.

8/10

PD: Visto el especial navideño de Doctor Who, sólo puedo decir: ¡cómo mola! Tenía tanto miedo como ganas por conocer a la nueva companion (los Pond dejaron el listón muy alto y temía que ocurriera como con Martha en la etapa anterior) y Clara Oswin Oswald me ha encantado y la historia que hay detrás de ella pinta muy, muy bien. ¡Qué ganas de que vuelva la temporada, madre!