viernes, 14 de octubre de 2016

Esa preciosidad llamada This is us

Hacía ya semanas que quería hablaros de This is us, uno de los estrenos que mejor están funcionando esta temporada y uno de los que más me ha gustado, pero nunca encontraba el momento. Y como mi querido Yos Paranoias me preguntó de qué iba, pues me he dicho: ea, vamos a dedicarle una entrada, que ella lo merece.

Así que vamos por el principio: ¿de qué trata This is us?


Jack (Milo Ventimiglia), Randall (Sterling K. Brown), Kevin (Justin Hartley) y Kate (Chrissy Metz) cumplen años el mismo día, aunque las vidas de cada uno no pueden ser más diferentes: mientras que Jack está a punto de tener trillizos con su mujer, Rebecca (Mandy Moore), Randall acaba de encontrar a su padre biológico, que le dejó abandonado en una estación de bomberos nada más nacer. Por otro lado, Kevin es un actor en crisis, ya que la serie que le está haciendo famoso es un insulto a la inteligencia de cualquiera y no le permite hacer nada serio, mientras que su hermana Kate empieza a acudir a reuniones de gente con sobrepeso, donde conoce a Toby (Chris Sullivan).

Más o menos ese es el punto de partida de This is us, aunque es un poco difícil explicar bien el argumento, sobre todo porque no quiero reventar ninguno de los giros que da la serie en sus primeros episodios. No es que This is us sea un thriller lleno de ellos como Quantico o una de misterio, pero sí tiene ciertas sorpresas que es mejor descubrirlas a medida que se ve la serie.

De hecho, This is us es más un drama familiar con mucho corazón, pero también humor y, sobre todo, es muy real. Las relaciones de los personajes, el cómo están construidos hacen que sean como muy de verdad y te los creas a todos, aunque sean completamente distintos y cada uno tenga un problema completamente opuesto al de los otros.


Vamos, que es sencillísimo caer rendido ante todos los personajes y sus dilemas y comprar totalmente sus historias. Porque encima aunque no sean perfectos (en tres episodios emitidos hemos visto aspectos negativos de todos: desde el posible alcoholismo de Jack, hasta el ego de Kevin, pasando por la dependencia de Kate y el perfeccionismo enfermizo de Randall), son muy buena gente y muy majos y es imposible no amarlos.

Encima, ayuda muchísimo el cast tan chachi que se han marcado, ya que todos funcionan perfectamente y hay unos cuantos que ya me encantaban de antes: Milo Ventimiglia, Mandy Moore, Justin Hartley, Jon Huertas...

Y también me gusta que, aunque a veces sean un poco cursis, no estén tirando por los típicos recursos del drama: por poner un ejemplo, sí, a Kate le lastra mucho su peso y le agobia no bajarlo, pero también la hemos visto divertirse y empezar una relación y no culpa de su peso hasta el suspender matemáticas (algo que ocurría en Física o química, donde la chica con “sobrepeso” siempre lo usaba para dramar y le echaba la culpa de absolutamente todo lo malo que le pasaba). O la situación de Randall con su padre biológico, que no ha creado ninguna bronca o drama con su mujer y su madre adoptiva. Y, oye, que eso se agradece.


Así que, si no habéis visto el piloto de This is us, dadle una oportunidad porque es bonito, tierno, divertido y original. También deberíais dejar de leer, porque voy a entrar en el terreno de los spoilers y creedme cuando digo que es mejor que la veáis sin saber qué va a pasar porque la disfrutaréis más.

¿Qué si la estás viendo? Entonces, sigue leyendo.

Y es que necesito comentar el grandísimo mindblow que fue el final del episodio piloto: la magistral forma en la que te engañan y descubres cómo están todos los personajes relacionados (yo pensaba que iban a ir por la teoría de los seis grados de separación o la mera casualidad, pero resulta que Kate, Kevin y Randall son los hijos de Jack y Rebecca) porque, coño, si lo piensas tiene todo el sentido.



Además, ese giro abre dos aspectos que resultan muy interesante: no sólo el que pueden relacionar a los personajes entre sí de formas distintas, algo que siempre me ha gustado mucho, sino que manejan dos líneas temporales. Esto último no sólo los distingue, sino que puede ser un filón para jugar con el espectador, siempre que no se les vaya de las manos.

De hecho, tenía miedo de cómo podrían encajar Jack y Rebecca en el presente, por el tema del maquillaje (por ejemplo, el envejecimiento en los actores de El secreto de Puente Viejo era tan patético que no se podía creer), pero en este tercer episodio te crees a Mandy Moore como señora mayor perfectamente. Tanto por el maquillaje, como por cómo interpreta a esa Rebecca que tiene treinta y tantos años más encima.

Eso sí, me está matando y mucho no saber qué ha sido de Jack. Porque si el final del primer episodio casi hace que me estallen los sesos, esa última escena del segundo fue mucho peor, ya que los abuelos se reúnen con Randall y su familia, pero quien acompaña a Rebecca es Miguel, el mejor amigo de Jack, y no éste. Encima, eso pasa en el episodio en que te cuentan que Jack bebe demasiado y él promete dejarlo y yo sigo sufriendo como una perra porque, en serio, ¿qué ha pasado con Jack?

¿Dónde andas, Jack? ¿Por qué no estás con Rebecca con lo monos que sois?


¡Necesito respuestas! ¡Dadme respuestas! Y, a poder ser, que no me rompan la patata, aunque ya lo veo difícil, la verdad (eh, consideré en serio que Jack estuviera aparcando y nos estuvieran troleando).

Maldito seas, Milo Ventimiglia, ¿por qué siempre me enamoras y me haces sufrir? ¿Yo qué te he hecho, eh?

Bueno, bueno, me calmo, que ya me he desahogado y me imagino que van a seguir haciéndome sufrir entre unos y otros, pues ya sabemos seguro que William se muere y que Randall es alguien que se olvida hasta de sí mismo por ayudar. Aunque también hay cosas que pintan alegres, como esa relación tan bonita de Kate con Toby (ya era hora de que nos dieran una historia de amor épica y romántica con personajes que no fueran físicamente perfectos, ¡gracias This is us!) y el hecho de que Kevin le haya echado un par de huevos y, aunque no era la opción más segura o sensata, haya decidido empezar de cero, pese a tener todo en contra.

Vamos, que todo lo que están contando me está gustando, me interesa y espero que los personajes se relacionen más entre ellos, aunque creo que ahora todos viven en ciudades diferentes.

Y, por favor, contadme que ha sido de Jack, ¡no me tengáis en este sinvivir!

jueves, 13 de octubre de 2016

Los claroscuros de Marta Novoa

Llevamos ya unas cuantas semanas de la nueva temporada para Amar es para siempre, una quinta temporada que llegó con muchos cambios. Cada año gran parte del reparto es distinto, pues nos cuentan una historia distinta, pero en esta quinta temporada han optado por cambiar muchas más cosas: desde de aligerar el tono, aprovechando que estamos a punto de llegar a los años setenta, hasta regresar a los orígenes al olvidarse de tramas más propias de thriller para tener otras mucho más clásicas, pero que personalmente creo que funcionan mejor.

La tercera temporada fue la mejor de esta nueva época en Antena 3 y sí que supieron combinar los dos géneros perfectamente, pero la cuarta se quedó a medio gas y, más allá de la historia de Sofía y de Tomás, hubo pocos aciertos y hubo muchas tramas que no supieron manejar con tino (el piso compartido fue un desastre, Ángel con su carrera de torero otro tanto, el cambio a maniquí de María, el galán un descafeinado de tomo y lomo…).


Así que esta vuelta a las historias más sencillas está siendo de lo más refrescante.

De hecho, personalmente creo que la temporada actual es la que más me recuerda a la primera. Quizás es porque hay elementos similares: abogados, una empresa llevada por la familia protagonista y con su representante sindical con aviesas intenciones, una marquesa maliciosa que odia a su futura nuera, un protagonista no tan perfecto como podría parecer (aunque Antonio le daba mil vueltas a Jaime)… De hecho, es curioso lo bien que están sabiendo llevar a todos los personajes, pues son complicados y todos tienen sus claroscuros.

Y podría hablar de Jaime, ese galán que en menos de una semana ya le ha puesto los cuernos a la heroína y ni se arrepiente de ello, pues me parece muy poco típico para el género. Pero hoy me voy a centrar en su hermana, Marta Novoa.

Porque Marta es, en mi opinión, el personaje más complejo de todos y también el que más está dando que hablar. Al menos, yo siempre acabo hablando de Marta en tuiter y no es para menos porque la señorita Novoa es un personaje que me tiene muy despistada; ahora mismo podría tirar por dos caminos muy distintos y no tengo ni idea de por dónde la llevarán, lo que particularmente me mola mucho. Es decir, podría terminar siendo la villana de la temporada… o no.


Sí, ahora mismo en general hay un sentimiento de que Marta básicamente es malvada y calculadora, como si diera cada paso pensando en una manera de joder a alguien, sobre todo a su hermano quien se ha perfilado como su contrario. Al menos, es lo que cree la mayoría de la gente con la que hablo de Amar, aunque yo no lo percibo así.

Cierto es que Marta no es una santa, ni mucho menos; de hecho ni siquiera sé si calificarla de buena persona, pero tampoco puedo endilgarle el cartel de mala. De momento, y tomando toda la información que nos han dado como certera (en Amar nunca se sabe), me da la sensación de que es un personaje parecido al de Escarlata O’Hara, en el sentido de que es orgullosa y soberbia y que quedó profundamente marcada por las carencias que vivió en una niñez que tuvo lugar durante los primeros años de la posguerra. De hecho, cuando le explica a Jaime lo mal que lo pasó en el colegio gracias a cómo la trataban de menos tanto las monjas como sus compañeras, me pareció muy honesta.

Y esa conversación fue bastante reveladora, al menos para mí, ya que deja claro el origen de lo distintos que son los dos hermanos: Marta vivió marcada por la pobreza y posterior mejora gracias a la empresa donde ella trabajó desde niña, mientras que Jaime no recuerda haber pasado estrecheces. Por tanto, tenemos a alguien que desde los siete años se dedicó al negocio familiar y que desde niña apreció la diferencia entre tener dinero y no tenerlo y otro alguien que vivió una niñez mucho más feliz.


¿Qué Marta ha terminado siendo como esas personas que le atormentan incluso en el presente? Cierto, aunque no creo que sea algo tan sencillo como que es clasista, sino que no le gusta la gente que no es capaz. Por ejemplo, con María está encantada, pese a que es humilde, mientras que Jaime le saca de sus casillas por su inocencia y creo que a Henar no la respeta porque la prejuzga como alguien superficial y poco profesional. De hecho, ahora mismo la respeta muchísimo más al comprobar que fue fiel a Félix aunque casi le cuesta el puesto y ni siquiera se plantea que Henar pudiera ser la que llamaba al extranjero a escondidas.

Vamos, que no es una excusa, sino que el comportamiento de Marta es más por cómo entiende ella la profesionalidad que por maldad. Es decir, no creo que sea una Encarnación Llanos o un Augusto Lloveras, sino que es un personaje más complicado.

Hasta ahora es cierto que, en cierta manera, Marta ha sido un desencadenante del caos, pero yo no creo que hubiera intención de herir a nadie, tan solo que está tan centrada en llevar a cabo sus objetivos (triunfar profesionalmente e impedir que su familia vuelva a ese estado de pobreza que recuerda con amargura) que no ve más allá y no tiene en cuenta las posibles consecuencias de sus actos.


Por ejemplo, es ella la que lleva a cabo la estafa que provoca que Jaime vaya a la cárcel, pero no lo hizo con la intención de enchironar a su hermano, mientras se frotaba las manos y bebía un coñac, sino que creo que únicamente quería conseguir el dinero que necesitaban para salir del bache y se pasó de lista. De hecho, en ese caso me parece muchísimo peor y más reprochable la actitud de Félix que de ella: Marta quiere pagar por su delito, Félix decide protegerla, pero entonces cuando Jaime le propone cargar las culpas por él, lo acepta sin contarle la verdad. Él está anteponiendo un hijo sobre el otro, permitiendo que Jaime se sacrifique por él cuando él ha decidido sacrificarse por Marta.

Es decir, Marta hace mal, comete un delito y luego permite que Jaime pague por sus pecados, cuando es inocente, lo que evidentemente no está bien.

Pero, para mí, es hasta ahora el único acto que ha llevado a cabo que sí es muy reprochable, porque sus otras acciones tampoco me parecen tan sencillas como para calificarlas de maldad. Sí, ella decide aceptar un aumento de ventas mayor del que habían pensado igualmente, pero en ningún momento obliga a Carlos Salgado a que cumpla con todo ese aumento. Es él quien se empecina hasta límites insospechados, en lugar de aceptar la propuesta de Félix de cumplir con un porcentaje del pedido y que la otra parte se encargue a otro proveedor.


Que, quizás, otra persona se habría apiadado y le hubiera dado otro margen de maniobra, pues puede ser, pero también es cierto que la empresa se compromete con los franceses a algo y le dan una opción razonable a Salgado para que no se arruine, una opción que él decide no aceptar. Así que tampoco considero que Marta sea la culpable de la muerte de Salgado, ya que ella sólo cumplía con su empresa.

Y es que parece que se castiga a Marta por no vivir en la Aldea del Arce. Es como uno de los últimos enfrentamientos con su hermano: sí, es mucho más bonito comprometerse a conservar los puestos de trabajo y, desde luego, se entiende que los trabajadores quieran conservar su puesto (e incluso en esta ocasión se entiende el que Maroto cizañe todo lo que pueda), pero creo que es muy simplón el juzgar la propuesta de Jaime como buena y la de Marta como mala. A fin de cuentas, el progreso es el progreso: mejorar la maquinaria, lo que provoca que se pierdan puestos de trabajo, es algo que se ha hecho desde la revolución industrial, aunque sea una putada para los trabajadores. Si gracias a esa mejora pueden hacer 100 lavadoras en lo que harían 50, la empresa sale ganando, así que creo que la posición de Marta es también entendible.

Es precisamente esa inocencia de Jaime lo que creo que provoca ese conflicto entre los Novoa y también en la propia Marta. Marta lleva cinco años dejándose la piel en la empresa y, de hecho, está claro que es lo que más le importa. Es cierto que lo ha podido hacer gracias a Jaime, por lo que éste se merece ser partícipe de la empresa, pero la pregunta es: ¿será capaz de hacerlo bien?

Hombre, dado que es el protagonista masculino, seguramente sí (y seguramente acaba costándoles el trato con los alemanes, lo que acabará siendo mejor a largo plazo), pero de momento Jaime parece salido de la calle de la piruleta y no ve la situación en su totalidad. Por ejemplo, no se da cuenta de que Maroto únicamente lo usa en lugar de ser su amigo. Así que yo creo que la rivalidad de los hermanos viene porque Marta está convencida de que Jaime va a destrozar la empresa porque no le ve capaz, junto al hecho de que ha tenido que hacer méritos en un mundo de hombres cosa que su hermano, de momento, no ha hecho, no porque sea una especie de Gollum que quiere la empresa para ella sola.


Es decir, que Marta tiene muchos elementos que la pueden hacer una villana (es implacable, ambiciosa en demasía, vehemente...), pero luego tiene otros detalles que me despistan: Jaime la enerva, pero luego siempre lo defiende delante de Alonso; pese a que es evidente que quiere a Rafael, intercede para que él esté con Alba; se siente culpable de sus acciones y, por eso, creo que no soporta a Nuria, porque es la personificación de su culpa (la hija del hombre que se suicida cuando no puede cumplir con ellos y la que saca a su hermano de la cárcel al conocer toda la verdad).

Y tampoco es que haya precedentes de alguien como Marta en Amar. Hemos tenido varias empresarias, pero ninguna ha sido como ella: Laura Blasco era ambiciosa, estaba preparada y podía ser dura, pero era amable y generosa y la percibían como una especie de hada madrina; Ana Rivas se enfrentaba a personajes claramente antagónicos y, por eso, sus acciones se veían de una forma distinta (aunque luego destruyó la empresa familiar en menos de un año) y encima siempre fue más, no sé, campechana.

Así que no tenemos con quien comparar, aunque a mí la situación me recuerda un poco a los inicios de la cuarta temporada, donde otra Marta, la madre de Ana Rivas, era presentada como la posible mala, mientras que Encarna era el personaje bueno, pero acabaron cambiándose los papeles. Por lo que creo, y es una teoría y es bastante probable que me lleve el tortazo del siglo, que Marta y Alonso se van a intercambiar los papeles: él se va a destapar como un cabrón del quince (ahora mismo es demasiado perfecto, aunque se le ha visto algún ramalazo de mal carácter) y ella lo va a sufrir al casarse con él por mejorar todavía más su posición y seguramente tenga que aprender muchas cosas por las malas.


De todas maneras, en esta serie muchas veces los personajes funcionan de una manera u otra gracias a la percepción que tienen los otros personajes de él. Por ejemplo, Jorge Arteche era un terrorista que llega a provocar la muerte de Juana, pero no era percibido como tal o el año pasado Ángel fue percibido de forma muy distinta a Lucía, pese a que su historia era parecida, siendo la de él peor.

En el caso de Marta Novoa es un personaje que prácticamente desde que aparece es descrito por los demás de forma muy negativa: Carlos Salgado la culpabilizó de todo, Nuria de la muerte de su padre y de ser egoísta, Henar y Fiona no dejan de hablar de ella como si fuera Voldemort, al igual que Maroto y Sebas, incluso su propia familia la percibe como alguien que es muy suyo y sólo se interesa de la empresa (la relación de Rosalía y Félix con Marta no tiene nada que ver con la que mantienen con sus otros tres hijos, llegando a quedar patente que Rosalía no sabe nada de su propia hija cuando no puede ni decirle una sola cosa a Alonso para preparar la boda), por lo que también tengo la sensación de que nadie conoce en realidad a Marta Novoa, salvo Rafael, con quien preveo historia de amor.

Vamos, que sigo sin tener muy claro qué papel va a jugar Marta en la temporada, pero hoy por hoy creo que no va a ser la villana, sino la protagonista con más oscuros que claros (seguramente en contraposición del personaje de Nuria, que es muy buena chica). Bueno, sólo nos queda esperar, pero creo que Marta Novoa es el personaje más interesante e impredecible que tienen ahora mismo y encima Mariona Ribas está estupenda en el papel.

martes, 11 de octubre de 2016

33 razones para volver a verte

Hace algún tiempo me llevé una muy grata sorpresa con Llévame a cualquier lugar de Alice Kellen, el cual disfruté de principio a fin y todavía hoy lo recuerdo con mucho cariño. Por eso, cuando me enteré de que la autora había sacado una novela nueva, no dudé en que tenía que hacerme con ella y por fin he podido leer 33 razones para volver a verte y he vuelto a quedar encantada con la historia que nos presenta Alice Kellen.

Siendo niña, Rachel se hizo amiga inseparable de Mike, Jason y Luke, aunque al ir creciendo se acaba enamorando de Mike. Sin embargo, cuando están a punto de ir a la universidad, todo se tuerce para Rachel, pues en la misma noche en que Mike la traiciona de la peor de las maneras, su padre muere y se ve obligada a dejar sus proyectos a un lado para mudarse con el único familiar que le queda. Cinco años después, Rachel trabaja como escritora de novelas románticas, ha vuelto a la ciudad, pero está sola y feliz de estarlo, además.

No obstante, la pequeña vida que ha construido junto a su gato Mantequilla amenaza con derruirse cuando le comunican que tiene que abandonar el barato apartamento en el que vive. Al buscar uno nuevo, Rachel da por casualidad con Jason, que se empeña en que Rachel vuelva a sus vidas y, por eso, Rachel tiene que reencontrarse con Mike, que parece dispuesto a conquistarla de nuevo, aunque Rachel no se lo piensa poner nada fácil.

Una de las cosas que más me gustaron de 33 razones para volver a verte es cómo está planteada la historia de amor. Al ser una historia romántica, está claro que tenía que ser el aspecto más trabajado, pero me gustó mucho que el principio estuviera dedicado a cómo Rachel conoce a los chicos, se va enamorando de Mike y, al final, surge el conflicto que cambia por completo a Rachel. Es decir, no sólo no tenemos una historia de esas de amor a primera vista, sino que es una relación profunda y real y, encima, se comprende a la perfección la evolución de Rachel y por qué en la actualidad tiene tantos problemas de confianza y semejante conflicto con Mike.

Porque encima, aunque la narración es en tercera persona y va explicando los sentimientos de todos los personajes, la historia la lees desde la perspectiva de Rachel y no sabes ni los motivos de Mike, ni qué oculta, aunque está claro que algo pasa con él casi desde el principio. Así que ese continuo tira y afloja de los dos, en el cual Rachel quiere seguir odiando a Mike, pero al mismo tiempo se ve atraída hacia él, se comprende.

De hecho, me gustó mucho cómo la autora trata a Rachel, ya que podría o haber sido una pavisosa sumisa o una petarda, pero logra encontrar el equilibrio perfecto entre la chica herida que sencillamente no puede confiar tras todo lo que pasó y la chica divertida y dulce que era antes de que toda su vida se fuera al garete. Porque encima es lo suficientemente justa como para recuperar su relación con Jason y Luke y acabar dándole una oportunidad a Mike al ver que hay cosas en su historia que ella no sabe.

Y me gustó que, además de la relación romántica, se establecieran otras y se trataran temas más profesionales, ya que les daba a los personajes otra dimensión. Rachel no es sólo la chica que tiene sentimientos contradictorios por Mike, sino que es escritora y también es alguien que está intentando tomar las riendas de su vida y conocer gente nueva y reconciliarse con la vida que dejó atrás cinco años atrás.

De Mike no quiero comentar mucho más, ya que no conoces su parte de la historia hasta el final, cuando lo comprendes todo. Pero Mike es paciente, es divertido y, aunque a veces den ganas de arrearle con algo, es imposible no quererlo.

La verdad es que todos los personajes de Alice Kellen me resultan muy reales, con sus luces y sus sombras, pero a los que les acabas cogiendo cariño, incluso aunque al principio puedan parecer lo peor. Sin embargo, la autora les da más capas, humanidad y acabas entendiendo por qué cometen los errores que cometen o por qué son como son. Así que es muy sencillo meterse de lleno en el universo que la autora propone y que la relación te emocione.

Porque 33 razones para volver a verte es un libro romántico, así que no hay giros locos o impredecibles, pero sí que consigue enganchar e interesar. Es uno de esos libros en los que, al leerlo, de verdad quieres que la pareja termine junta y feliz. 33 razones para volver a verte es un libro que te saca la sonrisa, te emociona y, en determinados momentos, te hace sufrir junto a los personajes, así que cumple perfectamente con el género, con el añadido de que Alice Kellen logra insuflar a sus historias su sello personal, lo que las hace todavía más especiales.

Quizás 33 razones no me ha resultado tan redondo como Llévame a cualquier lugar, ya que el final me parece un poco precipitado y alguna situación se alarga un pelín, pero aún así lo disfruté desde la primera página hasta la última y, desde luego, pienso seguir leyendo todos los libros que firme Alice Kellen.

El próximo lunes literario estará dedicado a... La elección final de Gennifer Albin.

miércoles, 5 de octubre de 2016

El sospechoso parecido de Timeless con El ministerio del tiempo

Yo tenía pensado el hablaros sobre This is us, que es uno de los estrenos que más me ha gustado y eso que sólo he visto dos episodios. Sin embargo, ayer vi Timeless (que se estrenó el lunes en la NBC) y, claro, no me pude resistir por lo polémica que ha sido sin ni siquiera estrenarse.

Y es que la productora de la serie española El ministerio del tiempo (que es grandeza de la buena) ha denunciado a la productora de Timeless por plagio. Y, bueno, como somos como somos (ya sabéis, Spain is different) pues se lió un poco parda por las redes con los defensores y detractores de Javier Olivares, en plan que si tenía razón, que si sólo llamaba la atención y demás.


Total, que yo prefería esperarme a ver el piloto para opinar, porque encima el responsable de Timeless es Eric Kripke, que fue el creador de Supernatural y su showrunner durante las cinco primeras temporadas, que fueron las mejores con diferencia (perdóname octava, porque fuiste un oasis de grandeza y de destiel, pero es así) y me gustaban varios actores del reparto a quien ya había visto (si tienen a Doc de Regreso al futuro, eso es un sí muy grande).

Y lo he visto.

Y me ha gustado.

Pero vayamos por partes, porque a lo mejor vosotros no tenéis ni repajolera idea de qué diantres es Timeless. En realidad, es bastante sencillo: el misterioso Flynn (Goran Visnjic, al que habéis podido ver en Urgencias) roba una máquina del tiempo con la intención de cambiar la historia, por lo que se recluta a un equipo para que le persiga, consiga la máquina del tiempo e impida que la historia cambie. El equipo está formado por la experta en historia Lucy Preston (Abigail Spencer, que interpretaba a Scottie en Suits), el soldado viudo Wyatt Logan (Matt Lanter) y el ingeniero Rufus Carlin (Malcolm Barrett).


Ni que decir tiene que Javier Olivares y su Ministerio del tiempo no tienen la exclusiva sobre los viajes del tiempo, ni mucho menos. Por ahí tenemos al Doctor saltando al pasado y al futuro con su Tardis (y curiosamente tanto El ministerio como Timeless bebe mucho de Doctor Who) u otras mucho menos conocidas como Tru Calling, Continuum o incluso clásicos como Quantum leap y un gran etcétera.

Sin embargo, los parecidos entre las dos series se aprecian desde el punto de partida: un grupo formado por dos hombres y una mujer viajan constantemente al pasado para impedir que la historia cambie, bajo las órdenes de una misteriosa organización. En El ministerio del tiempo, como bien dice su título, la patrulla formada por Amelia, Alonso y Julián trabaja para el gobierno español de forma oficial (lo que permite introducir muchos golpes de humor basados en la figura del funcionario), mientras que la americana lo deja un poco en el aire: a Lucy la recluta el gobierno americano, pero en ningún momento mencionan que sea algo oficial y, de hecho, parece una organización privada.

Y la cuestión es que, tras ver el episodio piloto de Timeless, es imposible no creer que fue escrito tras ver El ministerio del tiempo, algo que ocurrió porque ambas productoras estuvieron en negociaciones para adaptar El ministerio del tiempo en Estados Unidos. Curiosamente, la cadena encargada de emitir Timeless es NBC, que fue la misma cadena que adaptó Los misterios de Laura de forma oficial.


Y precisamente, mientras veía Timeless, me he acordado mucho de The mysteries of Laura, que ambas tienen algo en común, al menos en mi opinión: las series están bien, son entretenidas, se dejan de ver, pero no dejan de ser una americanada de tomo y lomo basada en una serie española.

Porque, en serio, Timeless está bien. Me ha gustado el episodio piloto y me ha parecido muy entretenido y pienso seguir viéndola, pese a que El ministerio del tiempo mola mil veces más (y es más original y no porque Timeless sea un plagio). Sin embargo, joder, no han podido hacerla más americana en el sentido de pastiche, propaganda yanki y cliché.

Por ejemplo, una de las pocas diferencias que hay es que la patrulla española viaja a través de puertas, lo que a mí me parece mucho más original. También, desde que he visto Timeless, me parece más práctico y mejor pensado. Porque, claro, el equipo americano tiene una máquina del tiempo, rodeada del típico laboratorio enorme lleno de ordenadores y científicos anónimos que están ahí todo el rato, haciendo cosas que nosotros no comprendemos. Sin embargo, tienen esta máquina del tiempo:


¿Qué narices es ese huevo? En serio, ¿quién la ha diseñado? ¿Agatha Ruiz de la Prada? Porque, no es por nada, pero esa puerta sin una escalerilla ni nada es incómoda de narices. Me veo a los pobres protas tirándose de cabeza y esperando acertar. Como alguno no sea bueno encestando, se va a meter unas cuantas leches bien dadas. Ni que decir tiene que yo me habría espatarrado nada más aterrizar en el pasado (y por eso debería ser companion del Doctor y no trabajar para esta gente).

Lucy preguntándose cómo baja de ahí sin escoñarse.

También disparan a la mínima, porque eso de tirar de ingenio para salir de situaciones peliagudas pues como que no (ya me gustaría a estos verse enfrentarse a los portugueses que iban tras Cristóbal Colón). Y, lo que más me gusta, lo que le da sentido a una serie americana: ¡el malo quiere destruir Estados Unidos tal y como lo conocemos! ¡No, el drama, hay que salvar a América y su grandeza!

Pues eso, que mientras que en El ministerio del tiempo pasan de esos temas grandilocuentes en plan dominación mundial, aquí ya te ponen el ataque contra su querido país desde el primer momento. Sin embargo, es prácticamente la única diferencia importante que hay entre las dos series: mientras que El ministerio del tiempo habla de personajes, paradojas temporales y momentos claves de la historia, Timeless es otra de salvar Estados Unidos, pero con los viajes en el tiempo como elemento diferenciador a cualquier otra serie de casos.

Porque el resto de diferencias son meramente anecdóticas. Sí, los tres personajes principales de Timeless son de la misma época, mientras que los de El ministerio del tiempo son un soldado de los Tercios de Flandes, la primera mujer universitaria y un enfermero de la época actual.


No obstante, yo creo que ese cambio se debe principalmente a que Estados Unidos no tiene tanta historia como nosotros y así es más cómodo para ellos. Sin embargo, tanto los roles, como el papel en el grupo es el mismo. En España, Amelia es la líder de la patrulla, además de la experta en historia y la que siempre, pase lo que pase, cree en lo que está haciendo y en que la historia debe quedarse como está, por lo que acaba manteniendo a raya en cierta manera a sus compañeros.

En Timeless, Lucy es prácticamente el reflejo de Amelia tanto en carácter, como en conflicto. Ya que una parte importante de la historia de Amelia es que la villana, Lola Mendieta, le da ciertas clave de su futuro y acaba cambiándolo, mientras que aquí Flynn hace lo mismo con Lucy que, al volver a su casa tras la primera y medio fallida misión, tiene que lidiar con que su presente ha cambiado considerablemente. De hecho, es que Flynn parece totalmente la versión masculina de Lola Mendieta, ya que parece el villano de turno, pero al mismo tiempo te dejan claro que tiene sus razones legítimas para hacerlo y que, al igual que ocurre en la española con Amelia y Lola, parece que Flynn tiene una relación con Lucy que, por el momento, ella no conoce.

Esta escena es prácticamente clavada a la de Lola y Amelia en el episodio de los nazis.
Por favor, si hasta Flynn lleva un look similar al de Lola.

También tenemos una futura tensión sexual no resuelta entre Lucy y el soldado, Wyatt, que tan solo en el episodio piloto se ha saltado las normas a la torera para salvar a una chica que le recordaba a su difunta mujer. Es imposible al verlo no recordar a Julián, que es el menos convencido con no salvar vidas en sus misiones y que la pérdida de su mujer le ha marcado desde el principio de la serie.

Incluso hay paralelismos entre Alonso de Entrerríos, nuestro valiente soldado de los tercios, con Rufus, el ingeniero que termina el grupo americano. Porque Alonso es un soldado del siglo XVI que, de pronto, se encuentra en pleno siglo XXI y está desubicado y la situación no es sencilla para él. Evidentemente, Alonso no se enfrenta a esas dificultades a las que Rufus debe hacer cara al ser un afroamericano volviendo atrás en el tiempo, pero sí que comparten esa sensación de no encajar y de tener que esforzarse más que el resto de su equipo.


De momento, hemos visto la explosión del dirigible Hidenburg en Nueva Jersey, los primeros pasos del equipo y nos han insinuado que el malo quizás no lo sea y que trabajan para una organización con sus secretos. Y, como he dicho, ha sido un episodio entretenido, con muy buenos efectos y algún golpe de humor simpático, aunque me preocupa un poco lo que pueda dar de sí.

Quiero decir, han dejado claras dos reglas a la hora del viajar, que son dos de las que hay en El ministerio del tiempo: no se puede viajar al futuro porque todavía no existe y no se puede interactuar en la línea temporal de uno mismo porque puedes crear paradojas. No han hablado de limitaciones geográficas, aunque me imagino (y espero, de hecho) que no exista esa regla de que sólo pueden viajar a terreno americano. En El ministerio del tiempo, sólo pueden viajar entre los límites del reino español y eso lo saben usar muy bien a su favor (Julián en Filipinas no habría sido tan efectivo de no contar con esa limitación), pero encima nuestra serie tiene dos ventajas que Timeless no tiene: por un lado, nuestra historia es muchísimo más rica; por otro, tenemos temporadas cortas, mientras que las series americanas suelen contar con veintidós episodios por temporada. ¿Tendrán suficientes hechos históricos como para aguantar toda una temporada e incluso más?

¿Se les caerá la máquina del tiempo pelotil encima y harán un homenaje a Indiana Jones? Vale, eso ya no es serio, lo sé, pero me lo pregunto muy en serio.

Bueno, y vosotros, ¿habéis visto Timeless? ¿Creéis que es un plagio o no?

lunes, 3 de octubre de 2016

La profecía del cuervo

Maggie Stiefvater es una vieja conocida de este blog, ya que me he leído tanto su trilogía sobre hombres lobo, Los lobos de Mercy Falls, como una novela autoconclusiva titulada Las carreras de Escorpio. Y ambas me gustaron, así que tenía en la lista de pendientes leer su nueva saga, The raven boys, formada por cuatro tomos de los cuales SM ha publicado tres en español y me temo que sólo van a ser esos, ya que la editorial no compró la licencia del cuarto. Sin embargo, sí que lo han publicado (o lo van a publicar) en Latinoamérica, así que se va a poder terminar de leer la saga en español.

Bueno, mejor dejo de enrollarme y os hablo de La profecía del cuervo, que es la primera novela de la tetralogía y que tiene el siguiente (e interesante) punto de partida:

Blue vive con su madre y varias amigas de ésta, todas ellas con poderes psíquicos. Blue, por su parte, no tiene las mismas capacidades que su familia, pero es capaz de aumentar los poderes de cualquier psíquico, por eso está involucrada en el trabajo de las demás. Eso incluye acompañarlas al cementerio el día de San Marcos para ver pasear los espíritus de aquellos que morirán a lo largo del año.

Esa noche cambiará la vida de Blue, que por primera vez verá a un espíritu: se trata de un chico joven que lleva el inconfundible uniforme de la academia Aglionby, que lleva un cuervo bordado. Ver a un espíritu puede significar dos cosas: o es su amor verdadero... o lo va a matar.

Claro, lo que pasa es que a Blue le han estado leyendo el mismo futuro una y otra vez desde que era pequeña: matará a su amor verdadero. Por eso, Blue siempre se ha alejado de los chicos, aunque siempre ha creído que no existe tal cosa como el amor verdadero. Sin embargo, al ver el espíritu de aquel chico, que le dice que se llama Gansey, acabará provocando que su camino se cruce con el de Gansey y sus tres amigos, que están enfrascados en la búsqueda del Rey Cuervo, un antiguo rey celta que, según cuentan las leyendas, permanece dormido, a la espera de que lo encuentren y lo despierten. Las leyendas también dicen que, quien lo despierte, verá su esfuerzo recompensado, ya que el Rey Cuervo le concederá un deseo.

La verdad es que he ido postergando la lectura de esta saga porque me temía que fuera la típica historia en la que todos los protagonistas masculinos se enamoraran de la heroína, que es algo que nunca me ha gustado. Sin embargo, no ocurre nada de eso, ni creo que vaya a pasar en las siguientes entregas, y además Maggie Stiefvater maneja el tema romántico como un extra, algo que provoca giros en la trama, sin ser el centro absoluto.

Es decir, La profecía del cuervo es el típico libro juvenil donde el romance es, si no lo más importante, uno de los pilares de la historia, pese a que Blue tiene esa carga encima de que matará a su primer amor. De hecho, es que la novela me pareció de lo más curiosa y extraña, pero en plan bien, ya que Maggie Stiefvater crea no sólo su propio y nuevo universo, que no tiene absolutamente nada que ver con sus otras obras, sino que genera un ambiente entre tétrico, misterioso y romántico de lo más interesante y entretenido.

Porque en La profecía del cuervo no dejan de pasar cosas, aunque en realidad tú, al leer, no tengas ni idea de por dónde van a ir los tiros, lo que me gustó mucho. Normalmente siempre tienes una ligera idea de qué va a ocurrir, pero eso aquí no pasa, aunque algunos giros sí que puedas deducirlos por pistas que la autora va dejando.

Además, la trama me pareció de lo más original, además de compleja, pues todos los personajes tienen sus secretos y sus misterios: Blue con la profecía que pende de ella y sus misteriosos orígenes; Gansey que supuestamente va a morir y, por algún motivo, está obsesionado con encontrar al Rey Cuervo; Ronan es una maldita matrioska de secretos y te pasas toda la novela intentando descubrir qué narices ocurre con él; Noah y su curioso comportamiento, que resulta de lo más sospechoso...

Vamos, que te pasas toda la historia en un sinvivir y necesitas seguir leyendo para saber qué va a ocurrir y qué pasa con las líneas ley, las profecías, el misterioso rey celta y demás.

Y, si la trama es interesante y está muy bien pensada y escrita, los personajes te ganan desde el principio, pese a que no son perfectos. Todos ellos tienen sus peculiaridades, sus problemas, sus cosas buenas y malas y todos funcionan perfectamente bien juntos. La verdad es que al leerlos sí que compras esa amistad entre todos ellos y eso que son completamente distintos los unos de los otros, aunque tú los acabas amando por encima de todas las cosas.

Desde Blue con su madurez y sus prejuicios hacia los chicos de Aglionby por lo distintas que son sus situaciones, hasta Ronan que será el personaje más extremo de todos.

Maggie Stiefvater logra un equilibrio perfecto entre sus partes más claras y oscuras, haciendo que los personajes resulten muy humanos y también originales, como si se las apañara para que ninguno sea un cliché, pese a que pueda ser muy fácil. Por ejemplo, Blue es la típica hija única bastante responsable que se mata a trabajar porque no tiene dinero. Sin embargo, también es malhumorada, a veces se deja llevar por sus prejuicios, pero no duda en hacer lo que haga falta, aunque sepa que no es lo que se espera de ella. Me gustó mucho que, además, no sea una dramas de la vida y eso que tiene motivos, porque se ha criado sabiendo que va a matar a su amor verdadero y luego ve el fantasma de un chico que poco a poco empieza a ganársela.

Y es que Gansey es amor, amor del bueno. Podría haber caído en ser un pijo condescendiente, algo de lo que se le acusa en varios momentos, pero es tan honesto y se preocupa tanto que le comprendes y sabe que quiere a sus amigos de verdad, que no son el proyecto humanitario que necesita para sentirse bien porque es asquerosamente rico.

De hecho, Maggie Stiefvater trata con mucho tino las diferencias económicas entre los distintos personajes, pues Blue no desea que la inviten a nada, los demás la respetan y luego está el conflicto entre Gansey y Adam, otro de los personajes más importantes.

Adam es pobre, pero tiene un plan para mejorar y eso pasa por graduarse en Aglionby, donde está becado, aunque sus padres no quieren que sea así. Por eso, la motivación de Adam para encontrar al Rey Cuervo no sólo es ayudar a su amigo, sino poder conseguir el deseo que se supone que obtendrán al despertarlo. Y por eso la amistad con Gansey es tan complicada, ya que se quieren, siempre están ahí para el otro, pero Adam siempre tiene paranoias sobre si Gansey quiere controlarle y juegos de poder.

A veces, su comportamiento me sacaba de quicio, pero también creo que es muy sencillo entenderle, ya que es un personaje completamente transparente. De hecho, a priori es el único que no tiene ningún secreto.

No como Ronan que desde el principio es un misterio insoldable. Ronan tiene mal temperamento, una relación complicada con su hermano con quien se lleva a matar (y no es ninguna exageración), pero también es terriblemente leal a sus amigos. Creo que, más allá de eso, no logras saber nada de Ronan a lo largo de la primera novela, ya que todo son pistas, paranoias y continuos: ¿pero qué mierda ha pasado aquí?

Finalmente, tenemos a Noah, que es la adorabilidad hecha personaje y de quien no voy a hablar demasiado, pues me da miedo spoilear.

Y es que La profecía del cuervo hay que leerla sin tener ni idea, pues se disfruta más de los giros, los interrogantes y ese ambiente entre tétrico y romántico que da toda la mitología de psíquicas, líneas ley y demás. La verdad es que no puedo dejar de alabar la trama, ya que me pareció sencillamente perfecta: compleja, inquietante, mágica... Y la elegante pluma de Maggie Stiefvater va que ni pintada a su nueva historia.

Así que, ya sabéis, tenéis que leer La profecía del cuervo.

El próximo lunes literario estará dedicado a... 33 razones para volver a verte de Alice Kellen.

domingo, 2 de octubre de 2016

Frases inspiradoras del mes: Septiembre 2016

Bueno, yo esperaba que la semana esta que acaba de pasar el blog volviera a la normalidad con su media de tres entradas semanales, pero estuve con gastroenteritis y al final lo único que hice fue cambiar las frases inspiradoras, además de ver series y demás, of course. Total, que ayer se inició el mes de octubre, así que hoy toca subir las Frases inspiradoras del mes, la sección que recoge las citas que voy cambiando cada día y en la que cuento con vuestra inestimable ayuda, que me mandáis vuestras propias frases inspiradoras porque sois amor del bueno y os doy las gracias por eso.

Así que, nada, esperando que la normalidad vuelva al blog, sobre todo ahora que todas las series están volviendo y hay estrenos chachis y demás, os dejo con las Frases inspiradoras de septiembre.

"- Hola.
- No se saluda a la Reina de la Corte Seelie con el bárbaro “hola” humano como si estuvieras llamando a un sirviente. El saludo adecuado es "bien hallada".
- Pero no la he hallado, ni siquiera sé si está aquí." Clarissa "Clary" Fray y Meliorn en Cazadores de sombras V. Ciudad de las almas perdidas de Cassandra Clare cortesía de Noelia.


"Una vela no pierde su luz por compartirla con otra." Oskar Schindler en La lista de Schindler.

"- ¿Tres rotuladores? ¿Es un número al azar? ¿Cómo llegas al número tres?
- Uno se pierde, uno se seca, queda otro.
- Lo tienes todo bien pensado. ¿Qué vino antes: el huevo o la gallina? ... ¡Oh, recambios!
- Son morados.
- El morado es alegre.
- No puedo usarlo. Ahora voy a una escuela seria, necesito papel serio.
- Vale. Aquí tienes papel serio, aquí tienes rotuladores sombríos... lápices aburridos y bolis maníaco-depresivos. Escucha, cariño, vamos a hacer terapia con las etiquetas, tenemos que intentar que renuncien a sus locuras." Lorelai Gilmore y Rory Gilmore en Las chicas Gilmore.

"Se dice que la princesa descendió al reino de su padre y que ahí reinó con justicia y bondad por muchos siglos, que fue amada por sus súbditos y que dejó atrás de sí pequeñas huellas de su paso por el mundo, visibles sólo para aquel que sepa dónde mirar." El laberinto del fauno.


"Thor me entretuvo contándome sus teorías sobre un hipotético combate a muerte entre Daryl, de The Walking Dead, y Mike, de Breaking Bad." Magnus Chase (narrador) en Magnus Chase y los Dioses de Asgard I. La espada del tiempo de Rick Riordan cortesía de Xymeeforyou.

"Difícil de recordar, imposible de olvidar." Drew Baylor en Elizabethtown.

"- No, no fui a buscar la libreta por eso.
- ¿Entonces? ¿Pero no me dijiste que no podías perder las fórmulas?
- Sí, sí, eso dije, pero... Pero no era verdad. Todas esas fórmulas las tengo aquí [en la cabeza], Carmen. Lo que no quería perder por nada del mundo era la libreta en sí, que tú me regalaste.
- Amor, pero... pero te has jugado la vida por un simple regalo.
- No. No es un regalo para mí. Lleva tu dedicatoria.
- Mi amor, que yo te puedo hacer una dedicatoria cada cinco segundos, si quieres.
- No, ojalá. Pero, Carmen, cuando tú me regalaste esta libreta, empecé a entender de verdad que ni la física, ni la química o la biología con lo importante en la vida. Lo que verdaderamente le da sentido a la vida es el amor." Mariano Lasalle y Carmen Montilla en Amar es para siempre.

"Si fuera otro el que se encontrara ante nuestras puertas, podría tratar de seducirlo. Pero es Stannis Baratheon. Me resultaría más fácil seducir a su caballo. ¿Os escandalizo, mi señora? No seas idiota. Las lágrimas no son la única arma de la mujer. Tienes otra entre las piernas, y más vale que aprendas a usarla. Ya verás como los hombres utilizan a menudo sus espadas. Los dos tipos de espadas." Cersei Lannister en Canción de hielo y fuego II. Choque de reyes de George R. R. Martin.


"- Dos personas que se conocen en un aeropuerto tienen un setenta y dos por ciento más de probabilidades de enamorarse que dos que se conozcan en cualquier otro sitio
- Estás como una cabra, ¿no te lo han dicho nunca?
- Pues sí, tú de hecho. Unas cien veces hoy." Oliver y Hadley en La probabilidad estadística del amor a primera vista de Jennifer E. Smith cortesía de Noelia.


"Si hay algo de lo que sé, es del amor. Quizá porque lo anhelo intensamente con cada fibra de mi ser." Toulouse-Lautrec en Moulin rouge.

"- ¿No ves lo que está ocurriendo?
- ¡Creía que sí!
- ¡Estúpido! ¡Es nuestra hija! Ella está haciendo esto, ¡no nosotros!
- ¿De qué hablas? ¿Diana?
- ¡Oh, Dios! ¿De verdad crees que, de repente, he decidido que eres el tío más bueno de la Tierra y no podía esperar a quitarme la ropa y saltar a una cama contigo?
- ... Bueno, soy el nuevo alcalde.
- ¡No te voté a ti!" Adalind Schade y Sean Renard en Grimm.

"O sea, que ese tal Colón, fue quien lombardizó América." Salvador Martí en El ministerio del tiempo.


"Mi propio hermano, Aberforth, fue perseguido por practicar encantamientos inapropiados en una cabra. Salió todo en los periódicos, pero ¿crees que Aberforth se escondió? ¡No lo hizo! ¡Siguió con lo suyo, como de costumbre, con la cabeza bien alta! La verdad es que no estoy seguro de que sepa leer, así que tal vez no fuera cuestión de valentía..." Albus Dumbledore en Harry Potter y el cáliz de fuego de J. K. Rowling cortesía de Xymeeforyou.


"Siempre creí que la aburrida realidad de la vida es todo cuanto hay, pero tú eres la prueba de que hay más. Más misterio, más magia." Stanley Crawford en Magia a la luz de la luna.

"Erik no actúa de manera impulsiva, aunque sus caricias sean apremiantes; le comprendo, porque yo misma me he estado conteniendo durante mucho tiempo –desde aquella primera noche en el patio cuando bailamos bajo la luz de la luna y le besé porque se atrevió a darme esperanza–. Con él todo encaja. Sus labios suaves pero a la vez carnosos sobre los míos. El modo en que mi cuerpo se entrelaza con el suyo. Nuestro primer beso surge como un resplandor en mi mente. La luz plateada de la luna, los árboles recortados sobre el oscuro patio, nosotros, bailando sin música. Pero ahora, mientras nos encontramos el uno al otro, el mundo se ilumina a mi alrededor y forma una brillante aureola de vida en torno a Erik, y la música del tiempo llena el aire con una suave y lenta armonía que se transforma en suave cadencia." Las tejedoras de destinos 3. La elección final de Gennifer Albin.

"- Miraos. Miraos los tres. El guerrero, el héroe... y tú.
- ¿Y qué soy yo?
- ¿De verdad lo has olvidado?
- Sí. Tal vez, sí.
- Tenemos suficientes guerreros, cualquier idiota puede ser un héroe.
- ¿Entonces qué hago?
- Lo que has hecho siempre. Sé el Doctor." Clara Oswald y el Doctor en Doctor Who.


"¿No lo entiendes? Tú no eres mi distracción. Este soy yo, Eden. Este. Ahora. Me estás haciendo convertirme en un puto desastre, pero no me importa, porque es lo que soy. Soy un desastre. Y lo que me encanta de ti es que tengo  permiso para ser un desastre a tu lado, porque confío en ti. Eres la única persona a la que le he importado lo suficiente para descifrarme. Quiero ser tu desastre." Tyler Bruce en Did I mention I love you de Estelle Maskame cortesía de Noelia.

"Treinta y uno de diciembre, resumen de fin de año: estancias en la cárcel, una; besos lésbicos, uno; kilos perdidos, menos uno; novios perdidos pero luego recuperados tras un importante incidente diplomático, uno; propuestas de matrimonio, una. Una mejora excelente." Bridget Jones en Bridget Jones: Sobreviviré.

"- Sabemos que tu tío se iba a ver aquí con alguien de fuera del pueblo, así que ya me estás contando qué forasteros has visto pasar por tu posada.
- Es que a eso no te voy a poder contestar.
- ¿Por qué?
- Pues porque yo no tengo una posada. Yo tengo un hostal con encanto." Laguardia y Cata en Olmos y Robles.

"- Shura, ¿por qué estoy marcada por el Gulag? Dímelo.
- Oh, Tania, no eres tú. ¿Es que no lo entiendes? Yo estoy contaminado por las atrocidades que he visto, por las cosas que he vivido.
- Tú no estás contaminado. Eres humano y sufres, y luchas... pero tu alma está limpia.
- ¿Eso crees?.
- Lo sé, Shura.
- ¿Y cómo lo sabes?.
- Porque la veo. Desde el primer momento que te toqué en aquel autobús, vi tu alma..." Tatiana Metanova y Alexander Barrington en El jardín de verano de Paullina Simons.


"¿A quién pretendo engañar? No tengo excusa para estar aquí excepto el deseo de estar a su lado. A la mierda la apuesta. Quiero descubrir cómo puedo hacerle reír. Quiero saber cómo hacerle llorar. Quiero saber lo que se siente si me mira como si fuera su caballero de brillante armadura." Alex Fuentes (narrador) en Química perfecta de Simone Elkeles cortesía de Noelia.

"Alguien me puso un espejo delante de la cara y te juro que no me gustó lo que vi. ¿Sabes lo que hice? Intenté cambiar." Evelyn Couch en Tomates verdes fritos.

"- El Decano tuvo su séptima epifanía hoy, lo que me ha ofrecido mi propia epifanía: el Decano es un genio. Tiene que serlo. Si no lo es, entonces le he dado casi dos semanas de vida a un idiota. Eso es inaceptable. Por lo tanto, el Decano es un genio y moriré protegiendo su visión.
- ¿Hay alguna posibilidad de que estés familiarizada con el Síndrome de Estocolmo?
- ¿Eso es algo que haya creado el Decano? Porque si no, no me importa." Annie Edison y Abed Nadir en Community.

"¡Yo me estoy ahogando y tú estás describiendo el agua!" Carol Connelly en Mejor... imposible.

"- Lo siento. ¿Quién decías que eras?
- Soy Sarah. Soy tu clon.
- Ya, lo que tú digas." Krystal Goderitch y Sarah Manning en Orphan Black.

"En mi país hay un dicho que dice: el amor está a la vuelta de la esquina. Vengo de un barrio con muchas prostitutas." Gloria Delgado-Pritchett en Modern family.


Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:

A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.

B) Enviarla a nuestro correo: epic.us.blog@gmail.com

C) Dejarla en el muro de nuestra página de feisbuk y, de paso, si os apetece y eso, regalarnos algún like ;P

viernes, 23 de septiembre de 2016

Recomendación épica: The Goldbergs

Hace unas semanas os hablé de Stranger things, que fue la revelación del verano y que traía de vuelta el espíritu de los años ochenta con su ambientación y su tono. Pues bien, Stranger things no ha sido la primera, ya que este verano he descubierto otra serie que también está ambientada en los ochenta: The Goldbergs.


Esta semana se ha estrenado su cuarta temporada en el canal americano ABC, pero yo no la descubrí hasta este verano y no pude evitar maratonearla hasta ponerme al día. ¿Cómo la descubrí? Pues un domingo, me puse Modern family para ver algo mientras me pintaba las uñas y resultó que, habiendo terminado la temporada más actual, Neox decidió estrenar The Goldbergs y me llamó mucho la atención, sobre todo porque a mí me encantan los ochenta con sus looks imposibles, sus películas y su grandiosa música.

The Goldbergs cuenta el día a día de la familia Goldberg, que está formada por los padres (Murray, vendedor de muebles y Beverly, ama de casa) y sus tres hijos: Erica, Barry y Adam. En realidad, la serie está basada en la infancia de su creador, Adam Goldberg, que desde niño era un friki con deseos de ser director de cine y lo grababa todo, algo que se puede comprobar fácilmente pues al final de cada episodio se incluye o un extracto de sus vídeos caseros o una fotografía, que tiene que ver con alguna trama del episodio. De hecho, los personajes están todos basados en su propia familia, salvo con la excepción de su hermano mayor, Eric, que en la serie decidieron que daría más juego que fuera una chica.


Como pasa algunas veces en las comedias, los primeros episodios de The Goldbergs no tienen nada que ver con el resto. Al principio, los personajes eran tan normales, que puede pecar de ser sosa, aunque poco a poco se van soltando, las dinámicas se van estableciendo y acaba siendo una comedia muy divertida y con su punto tierno y nostálgico.

Porque los Goldbergs no son, para nada, la típica familia americana y se pelean, se zurran y se hacen toda clase de putadas, pero al mismo tiempo todos están muy unidos y se quieren. En ese sentido, sí que me pareció bastante realista. Quizás es porque mi familia tampoco es lo que se dice típica, pero las dinámicas de los hermanos de chincharse y pelearse, aunque luego acaban entendiéndose y ayudándose, me recordó mucho a la que yo tengo con mi hermana desde siempre.

Además, poco a poco vas encariñándote con todos los personajes y es imposible no quererlos a todos, sobre todo porque se salen de los típicos perfiles de las comedias que he visto. Sí, tenemos un abuelo enrrollado, pero también tenemos un padre gruñón y desdeñoso que, en realidad, comprende bien a sus hijos y sirve de contrapunto perfecto a su mujer, Beverly, que es tan cariñosa, devota a sus hijos, como "malvada" y manipuladora (si hasta le tienen miedo en el colegio porque los aterra porque, para ella, sus hijos son perfectos y los defiende contra lo que haga falta).


En lo que respecta a los hijos, tenemos a Erica, que es la mayor y que no corresponde, para nada, con el típico personaje de adolescente americana. Erica es guapa, también es popular (pese a que tiene un pasado como empollona histérica que no oculta), pero en tres temporadas sus tramas han sido orientadas a alcanzar su sueño de ser cantante y de ser independiente y no a los rollos que pueda tener con los chicos. Y, oye, eso mola y me parece muy original.

Además, así esa especie de historia de amor que están construyendo poco a poco para ella es más especial. Erica pasa de citas, cree que los chicos son idiotas y no hace ni caso a Geoff, que lleva enamorado de ella desde que la conoce, pero al mismo tiempo está muy bien con él.

Por otro lado, está Barry, que es el hijo mediano y melodramático, lo que hace de él alguien muy divertido. También es inocente, se cree un experto en deportes aunque es un desastre, un poco corto, pero es parte de su encanto. Es imposible no amar a Barry Goldberg, su forma de correr, sus piques con sus hermanos y sus disparatadas lecciones, que da como si fuera un verdadero experto.


Y finalmente tenemos a Adam, que cuando empieza la serie es un niño, pero poco a poco va creciendo y eso lo aprovechan muy bien en la serie. El actor está en esa edad rara donde le cambia la voz y está dejando de ser el niño mono de la serie, pero aquí saben salir airosos de esos cambios choteándose de ellos. Bueno, pues Adam es un friki de mucho cuidado, de esos que tienen merchandising y adora las películas y los cómics y hace sus propias películas con su adorada cámara.

También es un personaje que va creciendo y descubriendo nuevas cosas. Porque Adam puede ser un friki, pero no es el típico marginado al que putean, sino alguien que tiene amigos e incluso una novia. Y, de paso, es el que más choca con su padre, básicamente porque lo que a Murray le encanta, Adam lo aborrece y al revés, pero al mismo tiempo se buscan mutuamente, así que creo que es muy fácil entenderle e incluso identificarse con él.

Además, los ochenta acaban siendo un personaje más de la serie. En ese sentido, la serie es muy lista y nunca especifica en qué año están, para poder tirar de referencias y hechos históricos sin tener que preocuparse de que todo concuerde. Así, pueden hacerte un episodio homenaje a una película mítica (hemos tenido uno dedicado a Los Goonies, también a Dirty Dancing, Todo en un día y el estreno de la cuarta versiona El club de los cinco), como que pueden hablar de músicos de la época o políticos o cosas que ocurrieron (desde que van a un concierto de Weird Al, hasta que Beverly se obsesiona con el "say no" de la señora Reagan).

Vamos, que The Goldbergs es una serie de lo más disfrutable, un happy place que siempre hace reír y con unos personajes muy, muy chachis. Ya sé que viene septubre, que vuelven muchas series, pero The Goldbergs es una comedia con episodios de veinte minutos y siempre se puede sacar tiempo para ir viéndola.