Llevamos ya unas cuantas semanas de la nueva temporada para
Amar es para siempre, una quinta temporada que llegó con muchos cambios. Cada año gran parte del reparto es distinto, pues nos cuentan una historia distinta, pero en esta quinta temporada han optado por cambiar muchas más cosas: desde de aligerar el tono, aprovechando que estamos a punto de llegar a los años setenta, hasta regresar a los orígenes al olvidarse de tramas más propias de thriller para tener otras mucho más clásicas, pero que personalmente creo que funcionan mejor.
La tercera temporada fue la mejor de esta nueva época en
Antena 3 y sí que supieron combinar los dos géneros perfectamente, pero la cuarta se quedó a medio gas y, más allá de la historia de
Sofía y de
Tomás, hubo pocos aciertos y hubo muchas tramas que no supieron manejar con tino (el piso compartido fue un desastre,
Ángel con su carrera de torero otro tanto, el cambio a maniquí de
María, el galán un descafeinado de tomo y lomo…).
Así que esta vuelta a las historias más sencillas está siendo de lo más refrescante.
De hecho, personalmente creo que la temporada actual es la que más me recuerda a la primera. Quizás es porque hay elementos similares: abogados, una empresa llevada por la familia protagonista y con su representante sindical con aviesas intenciones, una marquesa maliciosa que odia a su futura nuera, un protagonista no tan perfecto como podría parecer (aunque
Antonio le daba mil vueltas a
Jaime)… De hecho, es curioso lo bien que están sabiendo llevar a todos los personajes, pues son complicados y todos tienen sus claroscuros.
Y podría hablar de
Jaime, ese galán que en menos de una semana ya le ha puesto los cuernos a la heroína y ni se arrepiente de ello, pues me parece muy poco típico para el género. Pero hoy me voy a centrar en su hermana,
Marta Novoa.
Porque
Marta es, en mi opinión, el personaje más complejo de todos y también el que más está dando que hablar. Al menos, yo siempre acabo hablando de
Marta en tuiter y no es para menos porque la señorita
Novoa es un personaje que me tiene muy despistada; ahora mismo podría tirar por dos caminos muy distintos y no tengo ni idea de por dónde la llevarán, lo que particularmente me mola mucho. Es decir, podría terminar siendo la villana de la temporada… o no.
Sí, ahora mismo en general hay un sentimiento de que
Marta básicamente es malvada y calculadora, como si diera cada paso pensando en una manera de joder a alguien, sobre todo a su hermano quien se ha perfilado como su contrario. Al menos, es lo que cree la mayoría de la gente con la que hablo de
Amar, aunque yo no lo percibo así.
Cierto es que
Marta no es una santa, ni mucho menos; de hecho ni siquiera sé si calificarla de buena persona, pero tampoco puedo endilgarle el cartel de mala. De momento, y tomando toda la información que nos han dado como certera (en
Amar nunca se sabe), me da la sensación de que es un personaje parecido al de
Escarlata O’Hara, en el sentido de que es orgullosa y soberbia y que quedó profundamente marcada por las carencias que vivió en una niñez que tuvo lugar durante los primeros años de la posguerra. De hecho, cuando le explica a
Jaime lo mal que lo pasó en el colegio gracias a cómo la trataban de menos tanto las monjas como sus compañeras, me pareció muy honesta.
Y esa conversación fue bastante reveladora, al menos para mí, ya que deja claro el origen de lo distintos que son los dos hermanos:
Marta vivió marcada por la pobreza y posterior mejora gracias a la empresa donde ella trabajó desde niña, mientras que
Jaime no recuerda haber pasado estrecheces. Por tanto, tenemos a alguien que desde los siete años se dedicó al negocio familiar y que desde niña apreció la diferencia entre tener dinero y no tenerlo y otro alguien que vivió una niñez mucho más feliz.
¿Qué
Marta ha terminado siendo como esas personas que le atormentan incluso en el presente? Cierto, aunque no creo que sea algo tan sencillo como que es clasista, sino que no le gusta la gente que no es capaz. Por ejemplo, con
María está encantada, pese a que es humilde, mientras que
Jaime le saca de sus casillas por su inocencia y creo que a
Henar no la respeta porque la prejuzga como alguien superficial y poco profesional. De hecho, ahora mismo la respeta muchísimo más al comprobar que fue fiel a
Félix aunque casi le cuesta el puesto y ni siquiera se plantea que
Henar pudiera ser la que llamaba al extranjero a escondidas.
Vamos, que no es una excusa, sino que el comportamiento de
Marta es más por cómo entiende ella la profesionalidad que por maldad. Es decir, no creo que sea una
Encarnación Llanos o un
Augusto Lloveras, sino que es un personaje más complicado.
Hasta ahora es cierto que, en cierta manera,
Marta ha sido un desencadenante del caos, pero yo no creo que hubiera intención de herir a nadie, tan solo que está tan centrada en llevar a cabo sus objetivos (triunfar profesionalmente e impedir que su familia vuelva a ese estado de pobreza que recuerda con amargura) que no ve más allá y no tiene en cuenta las posibles consecuencias de sus actos.
Por ejemplo, es ella la que lleva a cabo la estafa que provoca que
Jaime vaya a la cárcel, pero no lo hizo con la intención de enchironar a su hermano, mientras se frotaba las manos y bebía un coñac, sino que creo que únicamente quería conseguir el dinero que necesitaban para salir del bache y se pasó de lista. De hecho, en ese caso me parece muchísimo peor y más reprochable la actitud de
Félix que de ella:
Marta quiere pagar por su delito,
Félix decide protegerla, pero entonces cuando
Jaime le propone cargar las culpas por él, lo acepta sin contarle la verdad. Él está anteponiendo un hijo sobre el otro, permitiendo que
Jaime se sacrifique por él cuando él ha decidido sacrificarse por
Marta.
Es decir,
Marta hace mal, comete un delito y luego permite que
Jaime pague por sus pecados, cuando es inocente, lo que evidentemente no está bien.
Pero, para mí, es hasta ahora el único acto que ha llevado a cabo que sí es muy reprochable, porque sus otras acciones tampoco me parecen tan sencillas como para calificarlas de maldad. Sí, ella decide aceptar un aumento de ventas mayor del que habían pensado igualmente, pero en ningún momento obliga a
Carlos Salgado a que cumpla con todo ese aumento. Es él quien se empecina hasta límites insospechados, en lugar de aceptar la propuesta de
Félix de cumplir con un porcentaje del pedido y que la otra parte se encargue a otro proveedor.
Que, quizás, otra persona se habría apiadado y le hubiera dado otro margen de maniobra, pues puede ser, pero también es cierto que la empresa se compromete con los franceses a algo y le dan una opción razonable a
Salgado para que no se arruine, una opción que él decide no aceptar. Así que tampoco considero que
Marta sea la culpable de la muerte de
Salgado, ya que ella sólo cumplía con su empresa.
Y es que parece que se castiga a
Marta por no vivir en la Aldea del Arce. Es como uno de los últimos enfrentamientos con su hermano: sí, es mucho más bonito comprometerse a conservar los puestos de trabajo y, desde luego, se entiende que los trabajadores quieran conservar su puesto (e incluso en esta ocasión se entiende el que
Maroto cizañe todo lo que pueda), pero creo que es muy simplón el juzgar la propuesta de
Jaime como buena y la de
Marta como mala. A fin de cuentas, el progreso es el progreso: mejorar la maquinaria, lo que provoca que se pierdan puestos de trabajo, es algo que se ha hecho desde la revolución industrial, aunque sea una putada para los trabajadores. Si gracias a esa mejora pueden hacer 100 lavadoras en lo que harían 50, la empresa sale ganando, así que creo que la posición de
Marta es también entendible.
Es precisamente esa inocencia de
Jaime lo que creo que provoca ese conflicto entre los
Novoa y también en la propia
Marta. Marta lleva cinco años dejándose la piel en la empresa y, de hecho, está claro que es lo que más le importa. Es cierto que lo ha podido hacer gracias a
Jaime, por lo que éste se merece ser partícipe de la empresa, pero la pregunta es: ¿será capaz de hacerlo bien?
Hombre, dado que es el protagonista masculino, seguramente sí (y seguramente acaba costándoles el trato con los alemanes, lo que acabará siendo mejor a largo plazo), pero de momento
Jaime parece salido de la calle de la piruleta y no ve la situación en su totalidad. Por ejemplo, no se da cuenta de que
Maroto únicamente lo usa en lugar de ser su amigo. Así que yo creo que la rivalidad de los hermanos viene porque
Marta está convencida de que
Jaime va a destrozar la empresa porque no le ve capaz, junto al hecho de que ha tenido que hacer méritos en un mundo de hombres cosa que su hermano, de momento, no ha hecho, no porque sea una especie de
Gollum que quiere la empresa para ella sola.
Es decir, que
Marta tiene muchos elementos que la pueden hacer una villana (es implacable, ambiciosa en demasía, vehemente...), pero luego tiene otros detalles que me despistan:
Jaime la enerva, pero luego siempre lo defiende delante de
Alonso; pese a que es evidente que quiere a
Rafael, intercede para que él esté con
Alba; se siente culpable de sus acciones y, por eso, creo que no soporta a
Nuria, porque es la personificación de su culpa (la hija del hombre que se suicida cuando no puede cumplir con ellos y la que saca a su hermano de la cárcel al conocer toda la verdad).
Y tampoco es que haya precedentes de alguien como
Marta en
Amar. Hemos tenido varias empresarias, pero ninguna ha sido como ella:
Laura Blasco era ambiciosa, estaba preparada y podía ser dura, pero era amable y generosa y la percibían como una especie de hada madrina;
Ana Rivas se enfrentaba a personajes claramente antagónicos y, por eso, sus acciones se veían de una forma distinta (aunque luego destruyó la empresa familiar en menos de un año) y encima siempre fue más, no sé, campechana.
Así que no tenemos con quien comparar, aunque a mí la situación me recuerda un poco a los inicios de la cuarta temporada, donde otra
Marta, la madre de
Ana Rivas, era presentada como la posible mala, mientras que
Encarna era el personaje bueno, pero acabaron cambiándose los papeles. Por lo que creo, y es una teoría y es bastante probable que me lleve el tortazo del siglo, que
Marta y
Alonso se van a intercambiar los papeles: él se va a destapar como un cabrón del quince (ahora mismo es demasiado perfecto, aunque se le ha visto algún ramalazo de mal carácter) y ella lo va a sufrir al casarse con él por mejorar todavía más su posición y seguramente tenga que aprender muchas cosas por las malas.
De todas maneras, en esta serie muchas veces los personajes funcionan de una manera u otra gracias a la percepción que tienen los otros personajes de él. Por ejemplo,
Jorge Arteche era un terrorista que llega a provocar la muerte de
Juana, pero no era percibido como tal o el año pasado
Ángel fue percibido de forma muy distinta a
Lucía, pese a que su historia era parecida, siendo la de él peor.
En el caso de
Marta Novoa es un personaje que prácticamente desde que aparece es descrito por los demás de forma muy negativa:
Carlos Salgado la culpabilizó de todo,
Nuria de la muerte de su padre y de ser egoísta,
Henar y
Fiona no dejan de hablar de ella como si fuera
Voldemort, al igual que
Maroto y
Sebas, incluso su propia familia la percibe como alguien que es muy suyo y sólo se interesa de la empresa (la relación de
Rosalía y
Félix con
Marta no tiene nada que ver con la que mantienen con sus otros tres hijos, llegando a quedar patente que
Rosalía no sabe nada de su propia hija cuando no puede ni decirle una sola cosa a
Alonso para preparar la boda), por lo que también tengo la sensación de que nadie conoce en realidad a
Marta Novoa, salvo
Rafael, con quien preveo historia de amor.
Vamos, que sigo sin tener muy claro qué papel va a jugar
Marta en la temporada, pero hoy por hoy creo que no va a ser la villana, sino la protagonista con más oscuros que claros (seguramente en contraposición del personaje de
Nuria, que es muy buena chica). Bueno, sólo nos queda esperar, pero creo que
Marta Novoa es el personaje más interesante e impredecible que tienen ahora mismo y encima
Mariona Ribas está estupenda en el papel.