En primer lugar, decir que es una serie a la que le tengo cariño: me gustan mucho los actores, casi todos los personajes, los guionistas tienen unos detalles muy bonitos y, en general, controlan bastante su mitología (si olvidamos la edad cambiante de Blanca ;P). En segundo lugar, si la primera temporada me encantó, la segunda superó mis expectativas y me gustó todavía más.
Aclarado eso, voy a decir algo que, a lo mejor, provoca que me caiga una lluvia de piedras: a mí la tercera temporada me ha decepcionado mucho, muchísimo. Tras un primer episodio que sí que me gustó por completo, en el que despedíamos a Jimena, y un segundo de transición, la serie entró en un bucle decadente del que no consiguió salir.
Ojo, no creo que se deba a la ausencia de Jimena, de hecho el personaje de Julia ha sido de las cosas que más me han gustado. Que sí, que estaba sustituyendo a Jimena, pero tenía su propia personalidad y creo que con su dulzura logró quitarse el sambenito de "sustituta" y, al final, me conquistó más de lo que Jimena lo hizo jamás. De hecho, me sorprende que haya gente que la odie porque... ¿Cómo narices se puede odiar a Marta Torné?
The cutest thing ever :3
Para mí, lo que le ha fallado a esta temporada ha sido una brutal ausencia de coherencia y lógica; no ha sido raro encontrarse WTF? a mansalva en cada episodio.
Por ejemplo, aunque nos explicaron el origen de los poderes (y la trama moló, sobre todo por ver ese primer encuentro entre Culebra y su ratona), no se molestaron en explicar ni el origen de Madre y Padre, ni por qué ansiaban tanto hacerse con todos los niños con poderes. ¿De verdad es mejor tener a Lucas desmemoriado y tontito que dejarlo en su casa tranquilito? ¿Y por qué conocen Madre y Padre la existencia de los niños con poderes?
Pero es que los agujeros argumentales no acaban ahí: se supone que los poderes surgen a partir de la savia de la planta mágica, cuyo único ejemplar tenía Ana. Vale, perfecto, pero... ¿Entonces cómo acabó Leo con poderes, qué cultivaba Humberto? O, por ejemplo, Dorita lleva años con una organización ultra secreta denominada Los protegidos donde, aunque suene redundante, protege a los niños con poderes (salvo a los Castillo, que les ha costado un año protegerles). De nuevo, perfecto. El problema viene cuando, sin venir a cuento o sin explicación, aparece Madre y se hace con ella sin que ni siquiera lo veamos.
Y es que en esta temporada han abusado del Deux ex machina, vamos, de las respuestas venidas del cielo sin ningún tipo de lógica. Véase: tenéis que quedaros en Valleperdido porque es más seguro. Fin. No nos dan más explicación, ¿por qué es tan seguro Valleperdido cuando Madre está ahí (sin contar a Padre que les puteó bien) y Julia y Dorita lo saben? De hecho, es que resulta absurdo no, lo siguiente, el que Julia se calle la verdad (o el hecho de que Martín y Michelle son malos) aún cuando Lucas y Sandra saben todo y Mario la está echando de casa por sospechar que es mala.
Madre más reina malvada de Once upon a time que nunca.
Y ya no son sólo las lagunas, sino que, a excepción de Sandra y Julia, el resto de personajes no ha tenido un propósito claro: Culebra sin Leo se perdió en una chorrada de relación con Michelle que no le pegaba, Lucas se ha dedicado a ser la comparsa primero de Rosa y luego de Sandra, los niños de adorno y Mario se ha pasado la temporada entera martirizando a Julia.
De hecho, tampoco me gustó el trato a algunos personajes. Mario, por ejemplo, siempre ha sido un exagerado y un poco agonías, pero nunca ha sido insoportable y en su trato con Julia daban ganas de abofetearle. Y, vale que la marcha de Jimena y las hostias varias que ha ido recibiendo, le hayan endurecido, pero llegó un momento en que su comportamiento no tenía explicación.
Sin contar a los malos (que, más bien, no tenían personalidad) el ejemplo más claro son Sandra y Culebra. Con tal de mantener la relación imposible, les hicieron dar más vueltas que a un tiovivo y, una vez más, la damnificada fue Sandra que se ganó más de un tomatazo.
Y es que, aunque han intentado que Sandra se luciera, han acabado volviéndola aún más insoportable. Tras la segunda temporada parecía imposible, pero no, qué va, lo lograron. Cierto es que, por un lado, la animadversión hacia Julia no pudo ser más fingida y peor hilada (que sí, que tenía que seguir a Julia para encontrar Los protegidos, pero podrían haberlo hecho mejor) y, por otro, estuvo de un porculero total con Culebra, algo que desesperaba y cansaba a partes iguales.
Al final me la traían un poco al pairo, pero la foto es muy bonita.
Además, otro de los grandes problemas que le he visto a esta temporada es la falta de encanto. Sí, han tenido escenas que han logrado emocionar, pero en general da la sensación de que han perdido ese toque tan bonito que tenían. ¿Dónde quedó la ternura? ¿Y el sentido del humor?
Pues alejado de los Castillo, demasiado dramáticos y redundantes, y centrado en el mini-spin off que se han montado: los Ruano.
Tras la chapucera desaparición de Claudia (una pena que Esmeralda Moya no pudiera despedirse de la serie, por cierto), que provocó cierta relación con Lucas, los Ruano se han desvinculado por completo de los Castillo. Rosa ha estado centrada en su familia, viendo como a cada episodio su trama era más absurda que la anterior. La han mandado a China en un paquete, a Antonio le salió una hija bastarda, Rosa mató a su rival con un anacardo...
Rosa Ruano, la asesina del anacardo ;)
Por suerte, tanto surrealismo dio dosis de humor y también escenas muy humanas. El fichaje de Chelito Ruano fue todo un acierto: la niña hacía muy buen tándem con su hermano Borja y nos dio con Rosa unas cuantas escenas muy emotivas como, por ejemplo, cuando Rosa la oyó hablar con Borja sobre que no quería decepcionarla por todo el asunto del baile.
Es decir, que a mí los Ruano me han gustado porque, al menos, me he reído un montón con ellos.
Otra de las cosas que me ha gustado de esta temporada ha sido la participación de Leo. Leo siempre me había gustado como personaje y la posibilidad de que tendría un poder me emocionaba y, al menos con eso, cumplieron. El desarrollo de su amistad con Culebra me gustó mucho, Luis Fernández y Raúl Mérida tienen química; además, Leo supuso un apoyo para Culebra cuando Sandra estaba demasiado ocupada siendo idiota y el resto de los Castillo andaban desaparecidos.
Al final, descubrimos que Leo poseía el poder de viajar en el tiempo y los guionistas se marcaron un What if? tremebundo que se solucionó a lo Misfits. Os lo traduciré por si no sois unos frikis de cuidado: la liaron parda, pero parda y luego Leo regresó el tiempo atrás y se solucionó todo.
Sí, la he puesto por los motivos que sospecháis... jfafoaufoapurh...
Creo que todos adivinamos eso y, curiosamente, me empeñé en que Leo iba a empujar a Culebra y se atropellado en su lugar, pero no, le salvaron la vida, pero a cambio lo secuestraron. Y es que tener un personaje que viaja en el tiempo es un recurso muy peligroso, pues puede provocar que ningún acto tenga consecuencias con un mero viajecito atrás en el tiempo.
Y me falta hablar del final. La verdad es que el que la cancelaran sin emitirla fue rarísimo. Ni siquiera le dieron la oportunidad de ver cómo iban las audiencias y, bueno, en mi opinión tampoco les dieron un día tan malo, al fin y al cabo El barco se emitió contra Gran hermano y tuvo audiencia. Aunque, eso sí, se notaba (y mucho) que el mimo no era el mismo: mientras que Con el culo al aire y Luna tenían un bloque de anuncios largo y otro de un minuto, con Los protegidos podías encontrarte dos bloques largos y unas cuantas pausas cortas. Vergonzoso.
Pero, al menos, tuvimos final feliz. A mí el final me gustó, incluso llegó a emocionarme y me arrancó unas cuantas sonrisas. ¿A estas alturas os dais cuenta de que soy una moñas sin remedio? ;)
Tuvimos el anhelado beso de Sandra y Culebra (cofcof Deux ex machina de nuevo cof cof y eso sí estaba preparado, que lo emitieron en los dos finales), que ya tocaba porque, sinceramente, otra temporada más con la parejita separada hubiera sido insostenible (e inaguantable, de paso).
Además, tuvimos los grandiosos periódicos protagonizados por Rosa Ruano, la asesina del anacardo; a Julia salvándose mágicamente para acabar junto a Mario y, oye, yo me alegro, que se merecían ser felices los dos porque, vamos, menudo expediente de desgracias, ¿eh?; el tema de los lazos invisibles, que quedó muy bonito (las escenas en las que recuerdan fueron muy bonitas todas); muchos auto-guiños (la repetición de la primera conversación entre Sandra y Culebra fue una pasada); y... Muertes por doquier.
Pues a mí la pareja de Mario y Julia me encanta, oyes. No viene a cuento, pero es verdad :P
Este año han estado especialmente sádicos (la muerte del hermano de Lucas me impresionó mucho), pero al final se lanzaron la manta a la cabeza e hicieron una escabechina brutal. Si a Leo ya lo teníamos medio muerto y manipulado, en este se dio cuenta de todo y acabó inmolándose para terminar con Michelle y Martín. Un minuto de silencio por Leo, la última de las víctimas de mi maldición (encima, cubrió dos puntos: volverse malo y diñarla; arg, qué ojo tengo eligiendo favoritos, copón, xD). Y otro por Humberto que se sacrificó por Lucía, en otro momento bastante emotivo.
Por cierto, deduzco que el fichaje de Angy Fernández era de cara a la cuarta temporada porque, vamos, en este episodio por no hacer, es que ni habló la muchacha. Se limitó a poner cara de psicópata, mientras tiraba shurikens mágicos y sin el arte de Naruto.
Pero, bueno, que al final tuvimos un final feliz, edulcorado perdido y un poco precipitado, pero bastante hicieron los guionistas con lo que les dieron. Eso sí, Antena 3, en una muestra de sadismo sin igual nos ofreció el final real, donde Julia explicaba que los niños con poderes se volvían malvados y veíamos a Culebra cual demonio de Embrujadas. Contra, ¿para qué nos ponéis los dientes largos? ¡Que la premisa era interesante, copón!
PD: Tengo que ponerme a buscar vídeos en Youtube porque me gustaría hacer un Greatest hits como con FoQ, que Los protegidos tienen muuuchos momentazos dignos de ser recordados.


























