miércoles, 6 de agosto de 2014

La sorpresa de los 100

Si me leéis a menudo, sabréis que prácticamente veo la parrilla de la CW al completo, por eso siempre suelo dar oportunidades a sus series y de ahí que tuviera en mente ver The 100, una de sus propuestas de mid-season. Sobre todo cuando leí que salía Henry Ian Cusick porque, efectivamente, yo veo las series por su argumento.

Cómo no ver una serie que contara con Desmond. Pues eso.

Juzgadme, pero todos hacemos eso, xDD.

Además, empecé a leer buenas críticas y que, en general, es una serie que sorprendió mucho para bien y, de hecho, me la recomendaron mucho. Así que este verano me he visto la primera temporada del tirón y me declaro fan de póster de la serie.

The 100 nos sitúa en un futuro post-apocalíptico donde la humanidad sobrevive en una nave espacial llamada El arca, aguardando el poder volver a La Tierra. Ésta quedó asolada por una guerra nuclear que propició que la humanidad se exiliara al espacio. ¿El problema? El arca está muriendo. Lo que se suponía que tendría que durar más generaciones se está agotando, por lo que sus dirigentes acaban probando una solución desesperada: enviarán a 100 adolescentes, que están presos, a La Tierra para comprobar si vuelve a ser habitable.

Así, nos encontramos con dos escenarios distintos y lo que vendrían a ser dos series paralelas que, sin embargo, funcionan como un todo: por un lado, como los adolescentes sobreviven en La Tierra y establecen una sociedad; por otro, los adultos y sus juegos de poder y decisiones imposibles en El arca.

Me gusta pensar que la foto promocional es un homenaje a Aragorn y lo bien que le sienta ir guarrillo por la vida.

Lo primero que me sorprendió de The 100 es que no es la típica serie de la CW. Sí, tiene su componente adolescente y también rollos románticos, pero ni los personajes son los típicos adolescentes, ni las tramas románticas tienen tanto peso. En realidad, lo que más importancia tiene es tanto la supervivencia como la sociedad que empiezan a desarrollar al estar en el suelo y solos. Sí, las relaciones tienen su importancia, pero esto no es The vampire diaries, así que no se van liando todos con todos, sino que dejan esas historias en segundo plano.

Y tampoco es una serie tipo El barco, donde hay una amenaza distinta de ciencia-ficción cada semana, sino que la trama es más serializada y los peligros a los que se enfrentan, en realidad, son los mismos: los terrícolas y ellos mismos. De hecho, los guionistas tiene muy claro que los actos tienen consecuencias y usan muy bien ese concepto para crear amenazas en todos los episodios, sin que tenga ese tufillo de procedimental. Además, es muy interesante como, sin dar ni un momento de respiro, van desvelando poco a poco la situación en la tierra y sin llegar a destapar todas sus cartas.


Eso sí, giros locos hay a mansalva. De hecho, es brutal como empiezan a aparecer terrícolas de todo tipo y eso que se suponía que el planeta estaba vacío. Sí, sí, vacío, hay que ver lo enterados que están todos estos. Yo sospecho que lo del Arca eran los pringados de turno, esos a los que no avisan de las fiestas y por eso se largaron al espacio en comandita.

De hecho, en El arca son un poco (bastante) lerdos y no ven venir lo que está pasando, pero aún así esas partes también son interesantes y tienen unos giros muy efectivos. Vale, lo de la concejala se veía venir desde que aparece, pero el giro moló y provocó que la trama del Arca fuera muy trepidante en su recta final.

Eso sí, lo que tiene la parte del Arca es que únicamente hay un personaje que mola: Marcus Kane. Sí, es el personaje de Henry Ian Cusick, pero no es que sus ojitos me dejen tonta, que también, sino que los guionistas han sabido desarrollarlo muy bien. Con él no tengo claro si estaba planeado o lo cambiaron sobre la marcha, pero la cuestión es que Kane es un personaje que funciona muchísimo mejor como héroe que afronta situaciones casi imposibles que como el malo, malísimo que parecía en el episodio piloto.

Introducir canción 'Sexy back' y morir por exceso de hormonas.


Y encima Henry está todo guapo con esa chupa negra. Ay, omá

En El arca, además, tenemos al canciller (que es el doctor Burke de Anatomía de Grey; me pregunto si Shonda lo mandaría ahí, con lo que le gustan los dramas a esa mujer) que es un inútil como una catedral de grande y a la doctora Abby Griffin (que es la madre de la prota, Clarke), que es un poco intensa, pero va calmándose a medida que pasan los episodios. Pero, vamos, que Kane es el que más mola y no hay más que hablar.

Los jóvenes son los auténticos protagonistas y de hecho también molan mucho. Además, me ha resultado muy curioso que los guionistas nos hayan dado a unas chicas tan potentes. Tenemos tres protagonistas jóvenes y las tres son de armas tomar: son valientes, intrépidas, no necesitan protección, se valen por sí mismas y son duras sin perder ni corazón, ni sensibilidad. De hecho, las tres me encantan, algo que no me suele pasar en este tipo de series.

Entre ellas me sorprendió especialmente Clarke, la protagonista, una de las líderes del grupo y médica improvisada. Me esperaba que fuera la típica que siempre andaba con la moral a cuestas, que juzgara a todo el mundo como si fuera la dueña y señora de la verdad, pero no. Clarke intenta hacer las cosas lo mejor posible, también es calmada, sensata y racional; sabe dónde se encuentra y si tiene que tomar decisiones difíciles, lo hace, incluso aunque suponga hacer cosas que no se considerarían demasiado morales como torturar o exiliar.


Seguramente suena fatal, pero, eh, me mola que sea tan capaz y que no la pongan como el típico personaje femenino que representa la voz de la conciencia, en plan: "oh, eso no está bien y nosotros somos los buenos".

El otro líder es Bellamy y... oh, Bellamy. Así se resume perfectamente. Bellamy es uno de los personajes mejor desarrollados y de los que más matices tienen. Le adoro, es el mejor, estoy por coger unos pompones y corear su nombre. Bellamy no era ningún preso, sino que se cuela en la nave para poder cuidar de su hermana, Octavia, encarcelada por ser segunda hija, algo que está prohibido en El arca. Bellamy hace lo que sea por cuidar de su hermana y, a medida que avanza la historia, de todo el mundo. Es inteligente y capaz y tampoco tiene miedo de hacer lo que sea necesario para que los 100 estén a salvo.


En serio, Bellamy es digno de hacerle la ola y lo que se tercie.

No como el sosoman de la serie, Finn, peor persona viva de la serie y al que no soporto y ojalá algún terrícola se lo cargue. Finn va de chico bueno, supuestamente el chico de la serie, pero no deja de ser soso a rabiar y también un hipócrita. Su situación es la más sencilla, porque él nunca jamás se moja, pero sí que cuestiona y juzga a Clarke y Bellamy. Eso sí, menos mal que Finn no es el líder porque cada vez que se le hace caso, todo se va al garete. En serio, qué inútil es el muchacho.

Este es Finn y es lo peor. Finn de la cuestión.
... perdón por el chiste...

No, Eli Gold no está juzgando mi chiste, representa la cara que pongo cada vez que Finn abre su bocaza.

Eso sí, no dejo de preguntarme por qué acabó detenido. A decir verdad, es algo que he echado de menos, ya que no sabemos por qué la mayoría de los personajes estaban detenidos. De hecho, salvo Clarke, Bellamy y Octavia nadie ha tenido flashbacks, que explicaran sus situaciones. Y con algunos personajes como Murphy, te haces una idea, pero otros como Finn, Monty o Jasper no, porque son personajes bondadosos, inteligentes y no pega nada que acabaran enchironados.

A ver si en la segunda temporada empiezan a explicar esas cosas. De paso, me gustaría conocer el pasado de Kane, que me intriga lo poco que se vio de relación con su madre.

Y ahora me toca hablar de las parejitas, porque soy yo y el tema me mola.

La cuestión es que me sorprendió el como han enfocado esa parte de la historia, no tanto porque no le hayan dado importancia, sino por cómo la están desarrollando. Todo parecía indicar que Clarke y Finn eran la pareja de la serie, hasta sufrían el síndrome de la pareja protagonista. Vamos, que eran más sosos que un dueto entre Mai Meneses y Conchita. Sin embargo, Raven llegó, se descubrió que era la novia de Finn y Clarke no se lo perdonó. No le montó escenas, nadie se peleó con nadie, pero la relación de Finn con las dos se rompió y, aunque él ha intentado jugar a dos bandas, Clarke no ha vuelto a darle pie.

Raven, que tú molas, búscate un churri a tu altura.

Fue curioso ver a Raven y Clarke interactuar, como se palpaba la tensión, pero como también eran suficientemente adultas como para no tirarse de los pelos y como, también, se respetaban mutuamente. De hecho, esa relación entre ambas me ha parecido mucho más entretenida e interesante que los intentos de Finn de acercarse a Clarke.

Y, por cierto, desde aquí le mando mi amor al genio que decidió que ella le hiciera la cobra


¡Sí, señor! Bueno, a ver, no es que se la haga tal cual, pero sí que le deja claro que no va a haber nada. Y me alegro porque eso significa que...

¡Bellamy tiene el camino libre!

Yo es que soy muy de Bellamy y Clarke. A decir verdad, escenas románticas, románticas no han tenido muchas (aunque el episodio en que van de misión solos estuvo cargadito de momentazos), pero ha sido un viaje interesante el que han tenido. Como dos personajes a priori muy distintos, llamados a ser rivales, han acabado respetándose y apreciándose y formando un buen equipo. Verlos liderar a los demás ha sido un placer, al igual que ver como se iban conociendo y él veía que ella no era la princesa estirada y ella que él era algo más que un capullo.

Esto es una mirada. ¡Qué mirada, por favor!


Ay, espero que en la segunda avancen en ese tema.

La verdad es que le tengo unas ganas terribles a la segunda temporada, ya que se marcaron un señor final de temporada que cambió muchas situaciones. Evidentemente, a partir de aquí hay spoilers ;)

Por un lado, el canciller inútil se queda solo en El arca, ahí, flotando. Me pregunto si se topará con Sandra Bullock y George Clooney. Badabam, tschh. Os prometo que no estoy soltando tanto chiste malo a propósito, ni estoy intentando superar a la Pedroche.

Por otro lado, sabemos que Kane y la doctora han llegado a La Tierra, que era de cajón, no pones a dos protagonistas juntos en una nave para destruirla. Pero, bueno, me mola el cambio de escenario y lo de ver a Kane dirigiendo a los supervivientes, buscando a más y a los 100 puede dar grandes momentos.


En cuanto a los 100, nos han dejado con toda la intriga los mamones: Lincoln se ha llevado a Octavia para salvarla, Clarke ha despertado en una habitación de Ottox blanco nuclear donde la han llevado los otros-otros-otros, Raven está más muerta que viva, Bellamy y Finn andan en paradero desconocido... En serio, ¿me tenían que dejar con la intriga de Bellamy? ¿En serio?


Oye, que (casi) siempre se me mueren los favoritos, eso no se hace, que soy sensible con el tema.

Aunque, bueno, ya puestos, podrían cargarse a Finn y liberarme de él. Jolín, que me cae muy mal, es un pesado de cuidado. Buuu. De hecho, creo que cada vez que tuiteaba algo sobre la serie era metiéndome con él o shippeando a Clarke y Bellamy, xD.

Pues eso, que The 100 me ha sorprendido mucho y, de hecho, se ha convertido en uno de los estrenos de esta temporada que más me ha gustado. Creo que junto a Agents of Shield ha sido mi favorito y estoy deseando ver la segunda temporada, que los spoilers que salieron en la Comic Con no fueron suficiente, nop.

lunes, 4 de agosto de 2014

Como desees

Como buena fan de La princesa prometida que soy (una de las mejores películas de la historia) y como buena amante de las novelas románticas, no pude resistirme a una novela titulada Como desees. Además, la autora era Anabel Botella, de la cual había leído buenas críticas, pero no conocía, así que también le tenía ganas por ese lado.

Todos los veranos, Emma pasa un mes de vacaciones junto a su padre, lo que significa pasar ese mes junto a Niko, el hijo de la segunda mujer de su padre y ella le odia. Niko, a priori, es todo lo que una chica podría desear (divertido, responsable, encantador, un cinéfilo de cuidado), pero Emma no le soporta y siempre anda a la gresca con él.

Por eso, cuando ese año debe pasar no uno, sino dos meses en casa de su padre, la perspectiva de aguantar a Niko tanto tiempo se le antoja insoportable. No obstante, desde el momento en que se reencuentra con él, las cosas fluyen mucho mejor entre ellos y todo parece indicar que ese año las vacaciones van a ser de ensueño. Sin embargo, una de las chicas del pueblo desaparece y eso sólo es el comienzo de una serie de asesinatos.

En líneas generales, Como desees me gustó. La disfruté bastante y tiene aspectos que me gustaron mucho. Lo malo es que me pareció que Anabel Botella podría haberle sacado mucho más a la historia que plantea, es como si pasara sobre ella de puntillas.

La historia combina una serie de asesinatos de corte religioso con la tensión romántica entre Emma y su hermanastro Niko, con el que siempre se ha llevado fatal porque, como todos sabemos, los que se pelean, se desean. La mezcla de dos géneros tan distintos funciona bien, sobre todo porque Anabel Botella sabe equilibrarlas estupendamente. Además, no se anda con rodeos, ni ofrece una sola escena de relleno, por lo que Como desees resulta una lectura ligera, muy amena y, sobre todo, rápida. El libro apenas tiene 300 páginas y se lee en un verbo, sobre todo porque la trama sabe enganchar.

Sin embargo, como ya he dicho, considero que la autora podría haber explotado más la historia y en ambos ámbitos además. La idea de los asesinatos rituales es potente, pero no la desarrolla en su totalidad, ni siquiera se molesta en explicar demasiado por qué los asesinatos tienen ese tinte religioso. Es cierto que Anabel Botella consigue que las escenas dedicadas a los asesinatos den mal rollo, pero creo que desarrolla el caso con demasiada ligereza.

Lo mismo se puede aplicar a la historia de amor. Emma y Niko tienen escenas muy monas y convencen como pareja, pero había material de sobra para explotar más la tensión entre ambos.

Aún así, la novela, como ya he dicho, se disfruta muchísimo y tiene aspectos que sí me gustaron bastante. Por ejemplo, la pareja protagonista. Emma no es la típica pavisosa propia de la literatura juvenil, sino que es una chica alegre, fuerte y valiente, una chica bastante normal con la que es muy sencillo sentirse identificada. Además, quiere ser criminóloga, lo que excusa perfectamente que acabe metida en los asesinatos y su reacción ante ellos.

Niko, por su parte, es alguien divertido, siempre dispuesto a sonreír y ver el lado positivo de la vida, lo que hace de él alguien que te cae bien enseguida. A mí me conquistó desde que aparece. Además, a Niko le encanta el cine y siempre está recomendando películas o haciendo referencias y, en este caso, como sí que son películas de verdad (no como las que se inventaba Daniel Handler en Y por eso rompimos), hay complicidad con el lector. Encima, son películas muy míticas y muy geniales, por lo que a mí me gustaron muchísimo las referencias.

Finalmente, me gustó mucho la narración de Anabel Botella, se adapta muy bien a los dos puntos de vista que intercala (el de Emma en primera persona y los pasajes en tercera persona que relatan lo que le sucede a las víctimas) y, también, al tono de los distintos momentos. Eso también se refleja en los diálogos, que están muy bien escritos.

Como desees es una novela sencilla y de lectura fácil, sobre todo porque tiene un ritmo muy rápido y una historia que engancha, protagonizada por una pareja cercana, que se salen de los tópicos de la novela juvenil.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El primer viaje de Sócrates de Emil Ostrovski.

viernes, 1 de agosto de 2014

Frases inspiradoras del mes: Julio 2014

Pues nada, como siempre damos comienzo al mes con las Frases inspiradoras del mes, en este caso con la recopilación de las frases que he ido poniendo a lo largo de Julio. Y, también como siempre, lo primero de todo es daros las gracias por colaborar al enviar frases, ¡muchas gracias! =D

"- Señor, no es usted un caballero.
- Ni usted una dama. No se ofenda. Las damas no tienen ningún atractivo para mí." Escarlata O'Hara y Rhett Butler en Lo que el viento se llevó (película).

"- ¿Recuerdas la última vez que estuvimos aquí, en este preciso lugar? Fue justo al principio, antes de que nos conociéramos. Intentaba alejarme de ti porque... me irritabas mucho. Y me perseguiste y me alcanzaste. Te dije: oye, tengo que poner mis cosas en orden, ¿vale? Y tú me dijiste...
- Yo puedo ayudarte
- Sí. Hemos estado persiguiéndonos durante mucho tiempo. Lo hemos hecho a través de guerras, de asesinos en serie, de fantasmas, de serpientes y... Bueno, perseguirte ha sido lo más inteligente que he hecho en toda mi vida. Y ser perseguido por ti ha sido mi mayor placer. Pero, ahora, ya no tenemos que seguir persiguiéndonos porque ya nos hemos atrapado." Seely Booth y Temperance Brennan en Bones.

"- Cómo estás, Kenickie...
- ¿Preguntas o afirmas?" Rizzo y Kenickie en Grease.


"Me estaba enamorando de ella. Estaba bien jodido." Max Stella en Beautiful stranger (Un desconocido encantador) de Christina Lauren cortesía de Xymeeforyou.

"–No se puede culpar a un chico por besar a la muchacha más hermosa de Nueva York, ¿verdad, hermana?
La sonrisa de Sam expresaba de todo menos arrepentimiento.
Evie levantó la rodilla con rapidez y decisión, y él cayó al suelo como un saco de patatas.
–No se puede culpar a una chica por tener reflejos, ¿verdad, amigo?" Los adivinos de Libba Bray.

"El mejor tipo de amor es el que despierta el alma y hace buscar más, que planta un fuego en el corazón y trae la paz a la mente. Eso es lo que tú me has dado y lo que yo espero darte para siempre." Noah Calhoun en El diario de Noah (película).

"Tienes razón. Es verdad. He olvidado cómo actuar como un ser humano normal. Y manipulo y miento y engaño a los demás para evitar mostrar lo que siento. Y la idea de que alguien intime conmigo me aterra por motivos evidentes. Pero, la verdad, Teresa, es que no me imagino despertarme sabiendo que no te veré. La verdad es que te amo. Ni te imaginas lo bien que sienta decirlo en voz alta. Pero me asusta y no puedo evitarlo. Eso es lo que siento de verdad." Patrick Jane en El mentalista.


"- Asesino y abogado, lo tienes todo.
- Inglés y gilipollas, creo que me ganas de calle." Kenneth Murray y Álvaro Torres en En blanco y negro cortesía de Iaya, la cual sigue siendo muy guapa y muy rebonica y a la que vuelvo a pelotear vilmente por proponer una de las mías.


"El traje es un poco llamativo. ¡Qué ajustado! ¡Pero qué confianza! Noto cómo se apodera de mí la rectitud. ¿Quieres charlar calurosamente sobre la verdad, el honor, el patriotismo...?" Loki Laufeyson (disfrazado de Capitán América) en Thor: El mundo oscuro.

"No eres perfecto, amigo. Y voy a ahorrarte el suspense. La chica que conociste tampoco es perfecta. Lo único que importa es si sois perfectos como pareja." Sean Maguire en El indomable Will Hunting.

"Así que vosotros dos sólo queréis quedaros aquí, en la escuela, e ir a clase. Nunca he oído algo tan irresponsable en toda mi vida." Stiles Stilinski en Teen wolf.

"¿Te he ofendido? Lo siento. Los enanos no necesitamos tener tacto. Generaciones de bufones con trajes de colorines me dan derecho a vestir mal y decir todo lo que se me pase por la cabeza. Pero eres el bastardo." Tyrion Lannister en Canción de fuego y hielo I: Juego de tronos de George R. R. Martin.

"Cuéntame tu diseño. Cuéntame quién eres." Will Graham en Hannibal.

"Cucos y coquetos, cucos y coquetos. Sonreíd y saludad, chicos, sonreíd y saludad." Los pingüinos en Madagascar.

"Estaba completamente conmocionado. ¿Quién era aquella chica? Su corazón latía a toda velocidad. Permaneció mucho tiempo inmóvil, bajo su terraza; hasta que cayó la oscuridad de la tarde. Ya no sentía la lluvia, ni la noche. Se preguntaba qué edad podía tener. Era demasiado joven, lo sabía. Pero le había conquistado. Había incendiado su alma." La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker.

"- Oliver, solamente quería decir "gracias" y "lo siento".
- ¿Por qué?
- Me metí en problemas de nuevo y tú le mataste. Volviste a asesinar y lamento haber sido yo quien te puso en una posición en la que tenías que hacer ese tipo de elección.
- Felicity, él te tenía e iba a hacerte daño. No había ninguna elección que hacer." Felicity Smoak y Oliver Queen en Arrow.

"- Querido Draco, ¿hacia dónde miraremos?
- Hacia las estrellas, Bowen, hacia las estrellas." Bowen y Draco en Dragonheart (Corazón de dragón).

"Es cierto. Creé un puñado de guerreros repudiados, hice que atacaran el Instituto, mataran a Madelein y casi acabaran con el resto de nosotros simplemente para poder mantener a Clary en casa. ¡Y quién lo iba a decir, mi diabólico plan funcionó!" Jace Wayland en Cazadores de sombras III: Ciudad de cristal de Cassandra Clare.

"Normalmente una persona no tiene la solución. Pero cien personas con un uno por cierto de la solución lo consiguen. Creo que es... Es bonito. Piezas que resuelven el puzzle." Skye en Agents of S.H.I.E.L.D.

"Aún no me había recuperado del comentario sobre "nosotros". Y la idea de que tal vez nunca más fuese a ver a Anubis... me puso las neuronas en modo pánico, como cientos de Sadies diminutas corriendo de un lado a otro en mi cráneo, chillando con los brazos levantados." Sadie Kane (narradora) en Las crónicas Kane III. La sombra de la serpiente de Rick Riordan.

"Voy a doblar aquella esquina, tú debes quedarte en el coche y marcharte. Prométeme que no me seguirás más allá de la esquina, sino que te marcharás y me dejarás igual que yo te dejo." Princesa Ana en Vacaciones en Roma.

"- Ni siquiera es tu hija, ¿verdad? ¿Cómo se llama?
- Púdrete.
- ¿Es holandés?" Will Gardner y Patti Nyholm en The good wife.

"No respondes nada bien a una chanza. Puedes estar tranquila, Gwen Cassidy. Sólo pretendo aliviar tus miedos. No has de temer nada, muchacha. Yo cuidaré de ti, a pesar de la mala sangre que tienes. Hasta los ingleses pueden aprender. En ocasiones." Drustan McKeltar en El beso del highlander de Karen Marie Moning.

"Y ahora, Harry, adentrémonos en la oscuridad y vayamos en busca de la aventura, esa caprichosa seductora." Albus Dumbledore en Harry Potter y el misterio del príncipe de J. K. Rowling.

"- Tío Scar, cuando yo sea rey, ¿qué vas a ser tú?
- El tío de un mono." Simba y Scar en El rey león.

"Cuando dicen que cobro un ojo de la cara, simplemente es una metáfora." Rumpelstiltskin/Mr. Gold en Once upon a time (Érase una vez).

"Puede que yo no sea muy listo, pero sí sé lo que es el amor." Forrest Gump en Forrest Gump.

"- ¿Y no tiene miedo?
- No lo creo. En la vida no hay que tener miedo. ¿Sabes por qué? Porque el miedo es la peor cárcel de todas." Paula Novoa y Marcos Novoa en El internado.

"–No quiero amarte si vas a morir –gritó la joven, que enterró el rostro en el brazo del hombre–. No te amo." Fuego de Kristin Cashore.

"- ¿Querubines?
- Sí. Están por todo el mundo. Hay docenas de ellos.
- ¿Hablas de los gorditos con alas y pañales?
- No tienen incontinencia." Dean Winchester y Castiel en Supernatural.


Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:

A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.

B) Enviarla a nuestro correo: epic.us.blog@gmail.com

C) Dejarla en el muro de nuestra página de feisbuk y, de paso, si os apetece y eso, regalarnos algún like ;P

lunes, 28 de julio de 2014

La verdad sobre el caso Harry Quebert

Este año le regalamos a mi padre La verdad sobre el caso Harry Quebert, una novela de la que había oído hablar maravillas. Y como, en mi casa, o te lees el libro el primero o te acosan a spoilers (true story), pues me puse con él en cuanto pude y lo devoré en unos pocos días, pese a que es un señor tochón.

La verdad sobre el caso Harry Quebert nos cuenta la historia de Marcus Goldman, un joven escritor que, tras convertirse en un súperventas con su primera novela, está sufriendo el síndrome de la página en blanco. Cuando su falta de inspiración llega a límites insospechados, acaba recurriendo a su amigo y antiguo mentor Harry Quebert para pedirle ayuda. Harry es un gran escritor, especialmente conocido por su segunda novela, Los orígenes del mal, que conoció a Marcus al darle clase en la universidad.

Estando Marcus en la casa de su amigo, pasando unos días en el pequeño pueblo de Aurora, descubre que Harry, cuando tenía unos treinta años, mantuvo una relación con una adolescente, Nola Kellergan. Poco después, el cuerpo de la joven Nola aparece enterrado en el jardín de Harry, abriendo un nuevo capítulo en la historia más sombría del pequeño pueblo: la desaparición de Nola treinta años atrás. Harry es detenido por el asesinato y Marcus, sin dudarlo un momento, se traslada a Aurora para investigar qué ocurrió con Nola y exculpar a Harry.

Así, en La verdad sobre el caso Harry Quebert tenemos una historia dividida en tres tiempos (1975, con la llegada de Harry a Aurora y su relación con Nola; 1998, con Marcus conociendo a Harry; 2008, cuando el cuerpo de Nola es descubierto en el jardín de Harry) y no una historia cualquiera.

Principalmente, la novela es un thriller y, como tal, cumple con varios tópicos del género (el pequeño pueblo idílico cuyos habitantes ocultan secretos, la policía no muy dada a investigar, el ricachón misterioso con un lacayo que da mala espina...). Eso sí, Joël Dicker sabe llevar muy bien tanto la tensión como los enigmas y el ritmo, llevando al lector de un giro a otro hasta resolver el caso. Ciertos giros son más predecibles, pero también los hay que te dejan con la boca abierta y, en general, te pasas el libro entero sin tener una idea clara de lo que ha pasado con Nola.

Sin embargo, La verdad sobre el caso Harry Quebert es algo más que un thriller, pues el autor usa como excusa el caso de Nola Kellergan para poder contar otras historias. Me pareció muy original y me gustó mucho que Joël Dicker hiciera hincapié en la literatura, los autores y el mundo editorial. Tanto Marcus como Harry son escritores, de hecho son mentor y alumno y al comienzo de cada capítulo hay un fragmento de conversación entre ellos, generalmente sobre la escritura. La verdad es que resultaba muy interesante el leer los consejos de Harry, las vivencias de cada uno y que se examinara tanto el proceso de escribir una novela como lo que viene después: las editoriales, las críticas, el público...

De hecho, si te gusta escribir (como a mí), me parece una lectura muy recomendable.

Y además del thriller y de esa especie de manual sobre cómo escribir un libro, La verdad sobre el caso Harry Quebert habla sobre el amor. El amor de muchas maneras: la amistad, el respeto y la admiración, el amor romántico, el amor no correspondido, el amor por rutina...

Pues en la novela hay una amplia galería de personajes y, aunque a priori parece que Marcus es el protagonista, poco a poco se van contando las historias de todos ellos. Joël Dicker se molesta en desarrollar a los personajes, en contarnos su situación, sus sentimientos, deseos y demás. Así, aunque muchos personajes están basados en tópicos (la chica mona de pueblo que desea algo más, pero se ve obligada a quedarse ahí; el empresario rico, que tiene secretos...), acaban siendo algo más que un cliché y se convierten en personajes con los que te encariñas.

Eso sí, también hay otros personajes que son mucho más complejos e interesantes. Es curioso, pues aunque Marcus es quien cuenta la historia y tiene sus matices, fue otro personaje el que resultó no sólo el centro de todo, sino lo más remarcable: Nola. Sí, tanto Marcus como Harry se ganan el cariño del lector y tanto la relación entre ellos como la de Harry con Nola están muy bien desarrolladas, pero Nola Kellergan es un gran personaje.

Lo que más curioso me resulta es que Nola es la víctima (la difunta, vamos) y, a priori, es de la que menos se sabe, aunque poco a poco Joël Dicker va formando el puzzle y, al final, acabas rendida ante ella. Nola es muy compleja, también la forma en la que vas conociendo, pero acaba descubriéndose como una chica complicada, inocente, romántica, valiente, dura... La verdad es que tampoco quiero explicar más porque creo que lo mejor es leer el libro e ir conociéndola, pero, vamos, que Nola mola mil.

Encima, como ya he dicho, la relación que Nola mantiene con Harry está perfectamente retratada y tiene escenas muy, muy bonitas. De hecho, la novela tiene pasajes que son una auténtica preciosidad, románticos incluso, sin rallar en lo cursi, que es algo que a mí, personalmente, me gusta mucho.

Todo ellos escrito con la fantástica pluma de Joël Dicker, que no sólo es terriblemente inteligente al orquestar la historia e ir dosificando la información, sino que posee una narrativa estupenda que sabe sumergirte en la historia, además de crear atmósfera. Como se supone que el libro que estamos leyendo, La verdad sobre el caso Harry Quebert, lo ha escrito el protagonista, Marcus Goldman, tras haber pasado por todo aquello, combina tanto la primera persona (evidentemente con Marcus como narrador) con otros recursos: tercera persona para flashbacks, fragmentos de la novela de Harry, de periódicos, etc. Joël Dicker se adapta a cada uno de esos recursos, haciendo que se diferencie una parte de otra y no por el tiempo de la narración, lo que me pareció todo un acierto y algo digno de admirar.

La verdad sobre el caso Harry Quebert me sorprendió muy gratamente, es una novela que recomiendo mucho y, desde luego, le pienso seguir la pista a Joël Dicker. Si queréis leer un thriller apasionante y que tiene ese toque especial, ese algo más, leed La verdad sobre el caso Harry Quebert que os va a gustar.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Como desees de Anabel Botella.

domingo, 27 de julio de 2014

Maromo de la semana 175

Mañana es mi cumpleaños, así que toca ponerme un maromo en honor a mí y, encima, coincide con un número tan redondo como el 175, así que me lo he tomado como una señal para poner al maromo de los maromos, al muso personal de Epic Us al que nosotras alabamos y demás (creo que entendéis la de barbaridades que esconde ese "demás" ;P) porque, madre del señor, cómo está este hombre, por favor. Y, bueno, si no lo habiáis adivinado, se trata de...

Raúl Fernández de Pablo


Raúl nació el 10 de enero de 1975 y, desde que comenzó a actuar, ha estado muy involucrado en obras teatrales. Por desgracia, no he tenido el placer de poder verle, es lo que tiene vivir en un pueblo italiano al pie de la montaña Calahorra. Además, aquí siempre nos fijamos más en las series y películas, así que vamos allá:

Su debut televisivo fue en el año 2000 con un personaje episódico en El comisario, algo que se repetiría en otros dos episodios en siguientes temporadas y, no, según leo no repitió personaje. Después grabó el corto Diminutos del calvario y un par de episodios de Al salir de clase y también en un episodio de Cuéntame cómo pasó. En el 2004 consiguió un papel fijo en la serie de Telecinco Los 80, serie que estaba ambientada en aquella época y que contaba con José Coronado, Aitana Sánchez-Gijón y Félix Gómez entre otros. Era uno de los amigos de éste último, creo. La cuestión es que Los 80 se pegó el batacazo y fue retirada de antena antes de finalizar su primera temporada.


Tras Los 80, trabajó en el corto En el frigo e hizo una breve aparición en la película Semén, una historia de amor, que, por cierto, está muy chula. Luego tuvo un papel episódico en Al filo de la ley y en el 2006 volvió a fichar como fijo en una serie, en este caso Fuera de control de La 1. Fuera de control iba sobre un grupo de gente que trabajaba en unos informativos y no sé de qué hacía Raúl, pero según las fotos que he visto estaba muy, muy guapo... Ay, omá :3 Bueno, que me despisto, Fuera de control tuvo una única temporada y Raúl volvió a quedarse sin serie.

Entonces, apareció como primo de uno de los policías de Los hombres de Paco en un episodio y, también, en otro capítulo de Cuestión de sexo. Y, además, fichó por una serie que, quizás, os suene un poco: El internado, donde era Fermín, el cocinero del Laguna negra que cocinaba para 400 alumnos y, de paso, se ligaba como nadie a María, vengaba a su padre, cazaba nazis, salvaba al mundo y lo que se terciara. ¿Qué puedo decir yo de Fermín que no haya dicho ya? Recuerdo que desde el primer episodio me enamoró y, pese a que hace ya tiempo que terminó El internado, le sigo idoltrando porque era muy, muy grande.


El internado duró siete temporadas, que se rodaron entre el 2007 y el 2010 y durante aquel tiempo, Raúl también trabajó en otros proyectos: el corto Ana 27, la película El mal ajeno, varios episodios de la serie Mondo difichile y la mini-serie de Raphael. Tras que El internado terminara, Raúl volvió a trabajar con Globomedia en una comedia para La Sexta: BuenAgente. A mí BuenAgente me molaba (sí, empecé a verla por el argumento, ya sabéis, xD) y era curioso ver a Raúl como Teo, el hermano vago de la protagonista, que era un desastre, pero también era un amor. Además, aunque intentaban juntarlo con el personaje de Patricia Montero, yo lo shippeaba a lo bestia con el de Carmen Ruiz, pero nada de nada. La historia de mi vida con los ships, xD.

Raúl únicamente estuvo en BuenAgente en su primera temporada, marchándose en el último episodio de ésta, lo que fue una pena porque, en serio, Teo molaba mucho. Por suerte, Raúl no estuvo mucho tiempo sin empleo, pues en el 2012 fichó por el nuevo proyecto de Antena 3, la comedia Con el culo al aire, donde interpretaba a Ángel, un divorciado que se veía obligado a vivir en un camping por la crisis y que debía cuidar de su amigo del alma, que era el genial Raúl Arévalo. De nuevo, no tengo nada más que añadir porque siempre me he hartado de decir lo muchísimo que me gustaban estos dos, siendo mis personajes favoritos de la serie. Además, soy muy fan de que a Ángel le llamaran El centollo por sus evidentes atributos físicos... vamos, por lo rematadamente bueno que está el jodido. Ainss.


Estando en Con el culo al aire, Raúl también protagonizó la película Viaje a Surtsey, que no he visto, pero que tengo apuntada... también por el argumento, of course. Y, bueno, esta temporada Antena 3 se ha cargado vilmente (nunca mejor dicho y lo sabéis) Con el culo al aire, así que me ha dejado sin mi ración semanal de Rául. Mal, no mola nada. Mal, mal, mal. Eso sí, espero que fiche por alguna nueva pronto. No sé, yo le veo en Amar es para siempre de galán... también me veo yo de su chica, pero eso son cosas mías, xDD.

No, en serio, que le fichen en algún sitio pronto, por fa, por fa.

miércoles, 23 de julio de 2014

Recomendación épica: Community

Aprovechando que estamos en verano, que hay tiempo libre y pocas series, podemos darle una oportunidad a esas series que, por lo que sea, no hemos visto. Por eso, os traigo una nueva recomendación épica: Community.

Durante años estuve leyendo en webs sobre televisión como la gente sufría por Community y lo que le costaba renovar, también cualquier noticia que salía sobre ella y me llamaba la atención. Al final, como era un comedia de veinte minutos estas navidades empecé a verla y ahora estoy aquí, dispuesta a contaros lo sumamente grandiosa que es, dedicarle una oda o lo que haga falta.


Community nos cuenta la historia de Jeff Winger, un tío guay, un abogado de éxito que resulta que no se había sacado la carrera en Columbia, sino en Colombia. Así que, claro, cuando el pufo sale a la luz, Jeff se ve obligado a dejar de ejercer y debe volver a la universidad, por lo que ingresa en Greendale con la clara intención de sacarse el título haciendo lo mínimo posible.

Una vez en Greendale, conoce a Britta y se encapricha de ella y como Jeff es Jeff para ligársela acaba improvisando un grupo de estudio de español... al que se acaba viendo obligado a asistir y con el que se acaba involucrando a su pesar.

Básicamente Community va sobre las aventuras del grupo de estudio en Greendale y puede no parecer nada especial, pero, creedme, lo es. Porque Community tiene la costumbre de hacer de cada episodio algo diferente, de contar una historia nueva, de utilizar una estructura distinta en cada episodio y llevar a los personajes de una aventura loquísima a otra sin despeinarse.


Eso hace que Community sea una serie un tanto irregular. Como cada episodio es único, es un universo completamente nuevo, los hay que funcionan a la perfección, aunque también hay algunos que no terminan de hacer clic. Sin embargo, cualquier episodio flojo de Community suele tener algún gag o, al menos, sacar la sonrisa continua porque se le coge cariño a esa universidad de descerebrados.

Eso sí, cuando dan en el clavo, lo dan. Tienen episodios realmente divertidos, de carcajada continua y de llorar de la risa. Desde epiquísimas batallas de paintball que se les va de las manos, hasta otras cosas mucho más originales como un episodio en stop motion o el que es un videojuego de 8-bit o uno con realidades alternativas. Y eso poniendo los ejemplos que me han salido de pronto. Lo malo es que ahora me he puesto a recordar episodios que me gustan y es un no parar; tranquilos, que no me voy a poner a escribirlos todos, que no quiero aburridos.

Un día como cualquier otro en Greendale.

Sí, otro día normal en Greendale.
Si ya os digo yo que están muy locos, xDD.

Por cierto, cabe añadir que la cuarta temporada, en general, es floja, porque el creador de Community, Dan Harmon, fue despedido de la serie, para luego ser recuperado en la quinta y menos mal.

Y si Community es divertidísima y se le coge un cariño tremendo es porque tiene unos personajes estupendos. Puedes tener tus favoritos (aunque en mi caso es misión imposible quedarme con un único preferido), pero todos los personajes tienen algo, aportan algo y ninguno sufre ese efecto de "¿se va a morir de una vez para que deje de soportarlo?" que suele tener (casi) siempre un personaje de cualquier serie. No, aquí, interesan todos y los guionistas se molestan en que los principales se relacionen entre ellos de distinta manera y en tratarlos como grupo, lo que mola mucho.

Además, aunque los personajes estén basados en un tópico (Jeff es el guay, Britta la inconformista, Annie la responsable, Troy el deportista...) los guionistas saben construir unas personalidades más complejas, que les hacen más humanos y tremendamente divertidos. Encima, están taradísimos. Todos, sin excepción. Bueno, los hay que están más chiflados que otros. De hecho, creo que el profesor Chang y el decano son los más tarados del mundo mundial. Pero, vamos, que todos están fatal y eso mola mucho.

Chang es grandeza.
Es que encima ha sido de todo (profesor, espía, tirano, agente doble...) y siempre mola.

El decano también es grande y encima siempre anda disfrazándose.
Eh, clavó a Lady Gaga, eso es tener clase.

Las chicas también molan mil y son graciosísimas.
Y mejor paro ya de decir cuánto molan los personajes y poneros fotos o esto quedará eterno.

No he podido resistirme a poner a estos dos con su programa ficticio, xDD.

Incluso los secundarios están zumbadísimos. Y ese es otro de los puntos fuertes de Community: tienen un amplio abanico de secundarios que aparecen constantemente y que están muy bien definidos... y zumbadísimos: Leonard, Stars-burns, Magnitude, el profesor Ian Duncan...

Porque, encima, Community es terriblemente detallista. Tiene unos detalles impresionantes, que hacen que todo encaje perfectamente. Por ejemplo, en la primera temporada hay un episodio titulado The art of discourse, que termina con las típicas fotos donde se dice el futuro del personaje en cuestión. Bueno, pues en la de Britta decían que obtendría un i-pod nano en el 2014 y... voilá, en la quinta, que corresponde al 2014, lo sacan.


Otro ejemplo es que en la segunda temporada, hubo un episodio donde Abed protagonizó una trama él solo en segundo plano.



Eso, por no hablar de los mensajes frikis que suele haber por ahí.

Community, además, tiene todo tipo de humor. Desde referencias a la cultura pop, hasta chistes muy inteligentes o gags mucho más burdos como, por ejemplo, la estupendísima bandera de Greendale, de la cual soy muy fan. Es que soy muy, muy básica y estas chorradas me pueden.


Y, también, emplea mucho el humor metareferencial, sobre todo con Abed que ve su vida como una serie. Así, por ejemplo, si estamos en un episodio botella (esos que tienen lugar en un único decorado), Abed lo soltará. De hecho, con ese recurso, Dan Harmon suelta unas pullas flipantes. Como, por ejemplo, Troy metiéndose con Zach Braff porque éste abandonó Scrubs, ya que Donald Glover (el actor que interpreta a Troy) se marchaba de Community.

Además, el reparto de Community es maravilloso y, aunque ninguno es especialmente conocido (bueno, vale, Chevy Chase tuvo su momento y Ken Jeong ha aparecido en películas como las de Resacón), todos están estupendo les toque la trama que les toque o el sentido del humor que les toque, ya sean ataques de cualquier tipo (hasta Jeff, con lo estoico que es, ha perdido los papeles como nadie), cantar, bailar o lo que se tercie.

Como veis, Community es una serie que se afana en innovar, en no repetir ni los mismos chistes, ni las mismas tramas. Sí, hay relaciones que son más importantes que otras: la amistad de Abed y Troy, el tira y afloja entre Jeff y Annie, la obsesión del decano que hace que siempre esté persiguiendo a Jeff... Pero se esfuerzan en no ceñirse a ese guión, en juntarlos de distintas maneras y tratar de innovar con las bromas y las tramas, sacándose todo tipo de locuras de la manga.


Luego ya está el tema shipper. No es que sea una serie romántica al más puro estilo How I met your mother o le den tanta cancha a las parejitas como en The big bang theory, pero Community tiene una tensión sexual no resuelta estupendísima con Jeff y Annie, que tienen una señora química. Ay, esos besacos, por favor. Y encima han dado escenas y tramas de lo más divertidas, como el perturbador número musical del muérdago, xDD. De hecho, Jeff y Annie son el ejemplo de que los guionistas se dan cuenta de lo que funciona y de lo que no, pues al principio la serie estaba orientada al Jeff/Britta, pero acabaron cambiando de opinión al ver que Joel McHale y Gillian Jacobs tienen menos química que dos sillas.

Así que, nada, si queréis una serie para divertiros, elegid Community, que además sus episodios son de 20 minutos y eso se ve en nada.

¡Y, por favor, qué alegría que Yahoo la rescatara y le concediera una sexta temporada! ¡Six seasons and a movie!

lunes, 21 de julio de 2014

Y por eso rompimos

Cuando oí hablar de Y por eso rompimos de Daniel Handler, el libro que reseño hoy, me llamó la atención tanto por su argumento, que me parecía muy original, como por ser una novela ilustrada. La verdad es que tiene una edición preciosa, muy cuidada, lo que hace que sea un libro muy atractivo y que tuviera muchas ganas de hacerme con él. Sin embargo, tras haberlo leído, sólo puedo decir que el envoltorio es precioso, mientras que el interior es un asco.

Min es una adicta a las películas antiguas, al café y es una chica bastante bohemia. Ed es el co-capitán del equipo de baloncesto, tiene mucho éxito entre las chicas. No pueden ser más distintos, pero salieron juntos durante unas semanas. Su relación se terminó y, por eso, Min decide devolverle todas las cosas que había ido recolectando a lo largo de su relación, junto a una carta en la que le explica por qué rompieron.

La verdad es que, como ya he dicho, me pareció muy original la idea que planteaba el autor. No parecía una novela romántica al uso, no había final feliz y existía ese pequeño interrogante de por qué Min y Ed rompieron. Sin embargo, ha sido una de las novelas más decepcionantes que he leído en mucho tiempo. Vamos, que es un horror.

En primer lugar, es un tópico completo de principio a fin. Y, a ver, a mí normalmente no me molestan los tópicos, mientras que se utilicen bien y la novela tenga ese algo que logre emocionar. En Y por eso rompimos no hay nada de eso, sencillamente es un cliché detrás de otro sin nada más: el deportista mujeriego, la hipster de turno, partidos, bailes... No tiene nada, absolutamente nada, que la haga especial o le dé algo de personalidad.

De hecho, el mayor problema que tiene Y por eso rompimos es que es más plana que una tabla. Nada se salva, nada tiene un mínimo de profundidad o algo de encanto, ya que los personajes son lo peor. En serio, qué protagonistas más sumamente horribles. Y, claro, cuando estás contando la historia de instituto más típica y americana posible, pues si no tienes unos buenos personajes, no vamos a ningún sitio.

Min es la protagonista y nuestra narradora, ya que cuenta toda la historia en la carta más larga del mundo mundial. De hecho, no dejaba de recordar ese episodio de Friends en que Ross se queda dormido leyendo una carta de Rachel por larga que era. Pues esta ni os cuento. Bueno, el problema es que Min es una hipster de manual, eso se traduce en que es una pedante de cuidado, que se cree por encima de otros y que va de intelectual; además, tiene la costumbre de meter el título de una película cada dos palabras. El autor, encima, se inventa las películas, por lo que ni siquiera busca la complicidad con el lector y, en vez de entender la referencia, sólo puedes poner los ojos en blanco, más cansada que con la diosas interiores de Anastasia Steele.

Vamos, que me caía muy mal. Sus amigos también, bueno, salvo Al, que fue el único personaje al que no odié. Lo peor de todo es que están tan definidos, el autor trabaja tanto en ellos que no sabes si son chicos o chicas. Como os cuento.

Y si Min es irritante e intensa hasta decir basta, Ed es un gilipollas con un hostión en toda la boca. Qué fina soy y qué poética. Ed es el típico deportista americano, cerrado de mente y sin máximas aspiraciones que las fiestas y sus amados partidos de baloncesto. Enseguida está tildando a cualquiera de "maricón" por hacer cosas que a él no le parecen de hombres y es más simple que el mecanismo de un chupete. ¿A qué con lo de gilipollas lo había resumido perfectamente?

Así que, claro, con ese plan, nos encontramos ante una historia contada desde la amargura y, a ver, el tono está muy logrado, pero es que leer las cavilaciones de la plasta de Min es horror. Es que encima a mí las intensidades tales pues me hacen reír más que meterme en el papel.

Además, el estilo de Daniel Handler no ayuda demasiado a hacerlo, pues aunque pretende ser poético y bonito, acaba siendo tedioso, pues se pierde en divagaciones eternas. Al igual que tampoco lo hace el poco aprecio que tiene Daniel Handler a los párrafos de largura normal. ¿Tanto cuesta dividir el texto, eh? Jolines, si es que entre la intensidad de los pensamientos de Min y que los escribe agolpados en párrafos enteros pues había veces en que era difícil enterarse de lo que estaba leyendo. Bueno, no mentiré y diré que me resultaba muy sencillo desconectar del drama adolescente tan típico que tenía delante.

Que, por cierto, es otro de esos libros que si hiciera un juego de chupitos, hubiera terminado borracha porque la frase "y por eso rompimos" sale al menos una vez en todos los capítulos. O casi todos.

Y por eso rompimos es un cliché tras otro teñido de falsa trascendencia y protagonizado por la peor galería de personajes que se pueda imaginar. Las ilustraciones son muy bonitas, la edición preciosa, pero el contenido no merece la pena y, desde luego, no le recomendaría a nadie que perdiera su tiempo con esta novela.

El próximo lunes literario estará dedicado a... La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker.