jueves, 9 de abril de 2015

El ministerio del Tiempo 1x07 - Tiempo de venganza

El lunes emitieron el penúltimo episodio de El ministerio del Tiempo (jo, no me puedo creer que sólo quede uno) y fue un pedazo de episodio de esos de quitarse el sombrero. Así que, nada, no me entretengo más y voy directamente con la crónica.

El episodio arranca en 1960 con Irene en una azotea a punto de suicidarse, aunque entonces aparece Leiva para convencerla de que tiene un gran futuro por delante. Irene dice que no la conoce, pero resulta que sí y, así, Leiva nos pone al día: nació en 1930, es una de las primeras mujeres que ha conseguido un puesto importante en el Ministerio de Asuntos Exteriores, pero le han la vida desde que intentó destapar un chanchullo; además, está casada con un hombre al que no ama y que la cree loca, algo que los padres de Irene comparten. Vamos, que la pobre Irene tiene una situación muy, muy puta.

Irene: Si Nina Dobrev se va de 'The vampire diaries' no merece la pena vivir. ¿Qué será de mí sin los Delena?
Leiva: Mujer, que siempre te quedarán los DVDS... y los vídeos de Youtube... ¡Y los fics!

Al final, Leiva la acaba llevando al Ministerio del Tiempo y, claro, Irene alucina un montón. Que, por cierto, es el mismo flashback que vimos en el episodio anterior, así, como curiosidad.

Entonces volvemos al presente, donde Irene está casada con María Cotiello y son súper monas juntas. Como su mujer últimamente está teniendo pesadillas, a Irene se le ocurre hacer un viaje, algo que a su esposa le mola. Sin embargo, el momento tierno no dura mucho, puesto que Irene tiene que ir al entierro de un antiguo compañero, vamos, Leiva. Irene es un poco esquiva con el tema y, claro, su esposa comenta que no conoce a ningún compañero, pero Irene es una pro en el tema esquivar y sencillamente le dice que su trabajo es muy aburrido.

Irene está tan afectada con el funeral, que ni siquiera saluda al trío al cruzárselo por el Ministerio y eso que 1) Amelia la saluda tan simpática; 2) las pintas de todos ellos son fantabulosas, sobre todo Julián con la peluca y Alonso tan sumamente elegante. Que, por cierto, ellos se quejan de los modelitos, cuando es la pobre Amelia la que se lleva la peor parte, por cierto. Qué nenazas son ellos dos, xD.

Alonso: Y ese fistro de pollo... jarl...
Funcionario random: Apuf, odio cuando descubren a Chiquito.

Como les sorprende la actitud de Irene, el trío acude a Angustias, que es algo así como el Radio Patio del Ministerio. Angustias les cuenta lo del funeral, también quién es Leiva, ya que ellos no han oído hablar de él: Leiva era un héroe carlista, amigo de Salvador y jefe de operaciones (en la actualidad lo tiene Ernesto). Todo iba bien hasta que, en el 2005, el hijo de Leiva enfermó de leucemia y quiso llevarlo al presente para curarle, pero Salvador no se lo permitió: el hijo de un funcionario no tiene más derecho que el de otras personas y, si salvan a todo el mundo en el pasado, habría superpoblación y la gente moriría de hambre. Ernesto le propuso a Salvador hacer una excepción, pero Salvador se mostró tajante, ya que si ceden una vez, ¿dónde pondrían después el límite?

Total, que Leiva se chinó y organizó una huelga, pero tanto Leiva como sus seguidores se radicalizaron y la huelga se transformó en revuelta. Alguien le traicionó, por lo que la revuelta fue sofocada y los Leivers detenidos.

Julián se sorprende que se liara tan parda y nadie se enterara fuera, pero Angustias le explica que pilló con el puente de la constitución y ese año era de seis días. LOL. En serio, soy muy fan de estos detalles. Angustias también explica, por curiosidad de Alonso, que el hijo de Leiva murió.

Al mismo tiempo, vemos a Salvador e Irene asistir al funeral de Leiva. Irene está muy afectada, pero yo me fijo en lo importante y es que: por primera vez hemos visto a Salvador en el pasado y disfrazado. Yo quiero a Salvador viajando por el tiempo, abandonando el despacho. Bueno, por cierto, Irene insiste en que el tema es injusto y le recuerda a Salvador que Leiva hizo mucho por él en el pasado. El pobre Salvador se queda callado, antes de que saltemos a un flashback en 2003 de él, Irene, Ernesto y Leiva celebrando una misión y sacándose una foto.

Propongo iniciar una campaña para que las campanadas sean así este año y no con Ramón García y su capa.

Es precisamente esa foto la que está Irene mirando cuando Julián se la encuentra. Los dos, entonces, tienen un intercambio psíquico de esos suyos que tanto molan y acaban yéndose a tomar una copa. Los dos hablan de la mujer de Irene, de sus reglas (si se lía con alguien que no vive en el mismo tiempo que su esposa, no es engañar) e Irene dice que se creó sus reglas porque estaba cansada de vivir bajo las que le impusieron los demás. Lo dicho: Irene es muy grande y creo que es uno de los personajes mejor construidos de toda la serie. Muy fan de ella.

La conversación acaba derivando en Maite, por lo que Julián le pregunta si se lo va a contar a Salvador (¿de verdad se cree Julián que Salvador no lo sabe?), pero Irene sólo quiere hacerle ver que debería dejar el pasado atrás. Pero Julián es Julián y ya sabemos que hacer caso no es lo que mejor se le da, aunque en esta ocasión sí que acaba siguiendo el consejo de Irene de divertirse: acaba acostándose con una pobre chica, a la que la mañana siguiente echa de malas maneras. Tío, tú también, que la chica no tiene la culpa de nada. La verdad, cuando Julián se pone intento, le tiraría algo a la cabeza, a ver si espabila y se deja de tanto egocentrismo.

Julián, entonces, recuerda que Irene le había comentado que su mujer estaba de guardia, así que no se le ocurre nada mejor que regresar al pasado, a un día en que tuvo guardia, para pasar el día con Maite. Esto va a acabar fatal. Yo lo veo venir. Es que encima no es sano, sino que empieza a ser preocupante.

Julián: ¿Está Al, de apellido Cólico?


El problema es que, a todo esto, los Leivers han desenterrado a Leiva, que se había hecho un Romeo y Julieta satisfactorio. Por eso, el Ministerio llama a la patrulla, pero Julián está muy ocupado con Maite como para ir. Alonso se ofrece a ir a por éste, aunque Salvador le dice que no se preocupe, que ya hablará con él. Tras contarles lo sucedido, envía a Amelia a casa de Julián a por él, a Ernesto y Alonso al cementerio a investigar la desaparición y le pide a Irene que se quede.

Una vez están a solas, Salvador le pregunta si fue a ver a Leiva y como quien calla, otorga, Salvador decide apartarla del caso. Irene le explica que sólo quería verle y llevarle medicamentos, pero Salvador se muestra inflexible porque son las reglas del Ministerio. Irene cree que Salvador la puso a prueba, pero éste no le entra al trapo.

Amelia, por su parte, va a en busca de Julián y entra en su casa gracias a unas llaves de Irene que lo abren todo... ¿Todo? ¿Las cajas fuertes de los bancos también? Que no lo digo por mí, sino por una amiga, ¿eh? Bueno, Amelia no lo encuentra, evidentemente, pero como lo conoce, sabe qué está haciendo. Por cierto, qué remona que está Amelia con el flequillo liso que le ponen para ir por 2015.

Por otro lado, el binomio Alonso-Ernesto va al cementerio, donde el enterrador les pone al día de lo sumamente útiles que son los huesos machacados para curar el mal de ojo. Ernesto aprecia un montón la información, nótese la ironía, mientras que Alonso descubre que hay huellas, aunque tampoco sacan nada más en claro. Bueno, sí, que Alonso por primera vez hace una referencia cultural que alguien no pilla. ¡Felicidades, Alonso!

Que, por cierto, el enterrador es el amigo Basilio de Luna, el misterio de Calenda.

Es entonces cuando vemos a Leiva (que tiene una cara de ir a sacarle a alguien una navaja y pedirle la cartera al son de "que toy mu' loco"), que ha ido al Ministerio, exactamente al despacho de Salvador, que no está en ese momento. Angustias le deja pasar porque no es la primera vez que Leiva usa el despacho de Salvador para sus cosas y porque no estamos en el 2015, sino en un momento anterior. El comportamiento un tanto errático de Leiva mosquea a Angustias, pero es que justo después se cruza con el Leiva de aquella época (que parece el enanito bonachón) y ya flipa del todo.

Si es que falta un rótulo que diga "Busca las 7 diferencias".

Así que la Angustias del pasado le envía un fax a la del presente que, claro, la pobre se pega un susto del quince, lo que parece divertir de lo lindo a Ernesto. En el fax, la Angustias del pasado cuenta lo sucedido, así que Salvador la llama, por lo que la actual se va corriendo, no vaya a darle un patatús. Mientras Salvador espera a que le cojan la llamada, le pregunta a Amelia por Julián y ella le cubre como buenamente puede.

Entonces, PastAngustias responde y tras ponerse al día (ella comenta que le sorprende que no se haya jubilado y le pregunta qué tal está de salud, por lo que Salvador la tranquiliza, incluso le dice que la acompañó al médico), hablan del tema Leiva. Tras que la extraña conversación acabe, Salvador explica al resto que Leiva ha buscado una puerta para volver a su época.

Entre Irene y Ameliapedia explican que fue una mala época tanto para el Ministerio como para España por las guerras carlistas y el jaleo que hubo. Bua, qué bien lo explico yo, de aquí a dar historia en los institutos. Al oír eso, tanto Alonso como Amelia dicen que no van a detener a Leiva si va a salvar a su hijo, pero Salvador les aclara que esa no es la intención de Leiva: ha viajado a 1844, pero su hijo murió en 1842.

Irene: Y, claro, Nina dice que ha interpretado de todo y que está ya cansada...

Alonso: ¡Vive Dios si la comprenden! ¡Que se lía con Ian Somelhalder todos los episodios!

Amelia: Lo importante es saber si Candice Accola sigue y se piensan volver al Klaroline su gloria pasada.
 
Salvador corta el tema divagación porque tiene claro qué va a hacer Leiva, aunque en vez de explicárnoslo él, lo hace Ernesto: en esa fecha, fue cuando la reina Isabel II, con apenas 13 años, hizo su primera visita oficial al Ministerio. Oye, aquí todos explican las cosas, menos el pobre Alonso, menuda discriminación, xD.

Entonces vamos a 1844 cuando la ¿reina madre? se reúne con sus hijas. Tengo yo un lío muy gordo con este tema: si Isabel ya es reina, ¿cómo diantres se llama a su madre? ¿Reina regente todavía? Bueno, vale, me dejo de mis paranoias y sigo: Leiva y sus minions van al Ministerio en 1844, cortan las comunicaciones y él va a visitar al subsecretario para decirle que le envía Salvador (al que el subsecretario conoce de una comida). El hombre va a verificar la historia, pero el Ministerio está incomunicado y Leiva le dice que eso reafirma sus sospechas de que unos carlistas infiltrados van a atentar contra Isabel II, que ese día visita al Ministerio. El subscretario dice que la visita no está planeada, pero en ese momento llega la reina con su madre y su hermana.

En el Ministerio presente, Salvador organiza una misión de rescate a la que envía a Ernesto, Alonso, Amelia (por petición suya, ya que no piensa abandonar a sus compañeros) y hombres armados, mientras que deja a Irene en el Ministerio a modo de coordinadora. Vamos, que la deja en el banquillo.

Cuando salen, Amelia le pregunta qué ocurre con Salvador, pero Irene tiene otras cosas más importantes, como encontrar a Julián. Amelia le dice qué puerta usó, antes de marcharse con los otros dos. Ernesto comenta que hoy manda él junto con Amelia y Alonso se queja de que todos mandan menos él, pobrecito. A ver, Alonso, seguro que tienes que convertirte en una especie de enciclopedia para poder mandar ;P

"Hola, soy Ernesto y molo un cojón"

Mientras tanto, en 1844 el subsecretario está ejerciendo de guía turístico y pelota oficial, pero María Cristina le corta en seco porque no le gusta el Ministerio. Leiva aprovecha para hablar del supuesto complot, pero, tranquis, que aunque la visita se para, Isabel II logra entretenerse obligando al subsecretario a jugar a la gallinita ciega. Pobrecito, ainss. Leiva es muy cuco y se hace con el control del Ministerio, bloqueando las puertas que vengan del 2015; lo que, en realidad, no es tan buen plan. Quiero decir, Salvador y cía tienen un Ministerio lleno de puertas, con viajar al Ministerio de otra época ya pueden acceder desde ahí a 1844.

Total, que el trío de reinas y el subsecretario acaban encerrados en el antiguo probador, al mismo tiempo que Irene se presenta en casa de Julián en 2012 para decirle que vuelva al Ministerio. Julián, como es de preveer, pasa del tema, pero Irene se hace pasar por una vendedora de enciclopedias y le deja una tarjeta donde pone que tiene media hora para ir al Ministerio y que no la haga regresar a por él.

En esas, Leiva llama a Salvador y ya se ha transformado en el típico villano súper chungo de película (le falta un gato... y con unos anillacos sería todo un guionista) y le cuenta su plan diabólico de matar a Isabel II para que ganen los carlitas. Salvador le recuerda que él odiaba a los carlistas, pero Leiva está más ocupado en decirle que ve a la patrulla que Salvador ha enviado y que les va a dar la bienvenida. El pobre Salvador no tiene otra que gritar, aunque como eso no es efectivo, va a enviar al ejército, pero Irene (que ya ha vuelto) le dice que así morirán todos y la escena se corta ahí.

Leiva está ahí en plan 'like a boss'.

Por su parte, Julián ha decidido regresar y hace un pacto con Maite: no hablarán de lo que ha pasado, ni siquiera con él, y a cambio le dará otra sorpresa.

En 1844, los funcionarios se piensan que la patrulla son los malvados carlistas de los que Leiva ha hablado y osan zurrarle a Ernesto. Uhh, eso no mola nada. Aunque, claro, peor es que justo después Leiva aparezca y se cargue a varios funcionarios. Entonces, como Alonso es Alonso, intenta pelear, pero Leiva le pega un tiro y los manda encerrar. Amelia pide un médico para Alonso, pero Leiva saca a relucir el tema de su hijo y les dice que la única forma de que envíen un médico es si Ernesto le dice quién es el traidor, pero Alonso le pide que no lo haga. Oh, tía, Leiva, mardisión gitana pa' ti, ¡que a Alonso no se le toca, leñe!

Los tres son encarcelados y el pobre Alonso tiene muy mala pinta, por lo que Amelia le promete que, si sobrevive, le cederá le liderazgo de la patrulla. Si es que esta chica es un amor, en serio.

Leiva, mientras tanto, no se ha estado tocando las narices, sino que ha masacrado al Ministerio y planea darse el piro para cuando Salvador mande al ejército, porque no quiere morir. Leiva le ordena a sus minions que mate a la familia real (oye, si eres tan chungo, ten la decencia de hacerlo tú, ¿no?), pero el minion no parece muy contento con lo de matar niñas y empieza a plantearse que, más que justicia, lo que están haciendo es llevar a cabo una venganza personal. Los Leivers muy listos no son, ¿no?

Pero, por suerte, Irene y Julián deciden adelantarse al ejército para impedir una sangría... o reducirla, como notan al llegar a 1844. Irene se carga a un Leiver para salvar a Julián y, después, dan con la familia real, a la que salvan en el último segundo. Por cierto, señalar que María Cristina es una pro que se pone delante de sus hijas más chula que un ocho. Cuando Julián les salva, el subsecretario da las gracias a Dios y la mujer es tan grande que suelta: sí, a Dios y a este señor tan guapo, que lo que es por usted... No, en serio, soy súper fan de esta mujer.

Ídola.

Luego, Julián da con la patrulla y, mientras Ernesto va a por Irene que, a su vez, ha ido a por Leiva, Julián se encarga de Alonso. Tanto Ernesto como Irene hablan con el general que ha enviado Salvador, ordenándole que custodie a la familia real. Al tío no le hace gracia seguir las órdenes de una mujer, pero Irene le dice que se acostumbre y que, para empezar, siga las órdenes de Isabel II, que se enfrenta a su madre porque María Cristina quiere cerrar el Ministerio, pero ella no.

En esas, Irene intenta contactar con Salvador, pero no puede y Ernesto deduce que Leiva está con él, ya que está obsesionado con descubrir a quien le traicionó. Y, vamos, es que ha dado en el clavo, pues Leiva está zurrando a Salvador para sonsacarle el nombre, pero no lo consigue. Por eso, lo deja grogui y pasa al plan b, que es obligar a Angustias a buscarlo en el informe, pero ahí no está. Leiva, sin embargo, no es tonto y le hace buscar quiénes fueron ascendidos en aquella época: Ernesto queda excluido porque según Leiva ya eran enemigos, lo que nos deja con Irene, que era bastante de cajón desde el episodio anterior.

Leiva entonces se pira, mientras Ernesto e Irene regresan al 2015 donde los cuatro se ponen al día. Salvador le dice a Irene que ha mandado a alguien para proteger a Nuria, pero, al parecer, Leiva tiene supervelocidad porque ya la ha capturado. Salvador le dice a Irene que le diga dónde deben ir, pero ésta argumenta que es personal y va sola a la torre donde Leiva salvó a Irene.

Nuria: Irene, no lo entiendo, ¿por qué este señor me ha puesto correa? ¿Se cree que soy un perro o qué?

Leiva le echa en cara absolutamente todo lo que tienen en común y Nuria, que está en el borde obligada por Leiva, alucina. Leiva obliga a Irene a contarle toda su historia, incluso él añade cosas y, claro, la pobre esposa todavía alucina más. Entonces, Leiva le pregunta que por qué le traicionó e Irene le explica que, aunque al principio le ayudó, después a él se le fue la pinza y ella sólo hizo lo que su amigo le enseñó: proteger el Ministerio.

Tras que Irene le pida, por favor, que todo acabe, Leiva dice que está bien y que ya están en paz, porque así como ella le destrozó la vida, él lo acaba de hacer. Al final, Leiva se suicida ante una pobre Irene que no puede hacer absolutamente nada.

Finalmente, Salvador felicita a Irene y Julián por su actuación, les da las gracias y admite que no estuvo a la altura. En ese momento, Alonso pregunta quién le donó la sangre y resulta que es Amelia, lo que escandaliza un poco bastante a Alonso y, claro, Amelia se china un poco y con razón. Jolín, ya que le salva, podía al menos darle las gracias, en vez de quejarse.

Ernesto les comunica que tienen un nuevo problema: la madre de Isabel II quiere cerrar el Ministerio, vamos, que María Cristina les quiere gobernar. Salvador, que también es un cachondo, le dice que no le seguirán la corriente, eso antes de enviar a Ernesto a que haga de canguro de Isabel II y su hermana para que estén tan contentas con el Ministerio que no quieran cerrarlo. Así que Ernesto, con esas pintas de canguro que tiene (en serio, hasta Schwarzenegger da más el pego), acaba en un cine 3D con las dos y una cara de "menudo muerto me ha caído encima" de la leche. Y yo me imagino a Salvador riéndose maliciosamente en su despacho, mientras comparte copas de coñac con los guionistas de la serie, xD.


También vemos a Irene y Julián teniendo uno de sus intercambios psíquicos, donde ella le explica que su esposa se ha marchado de casa y que cree que la ha perdido. Jo, pobrecita Irene, que su esposa la perdone. Oye, que se la lleve al pasado para que flipe, como con Isabel II, pero al revés.

Eso ha sido todo por esta semana y, la verdad, es que me ha parecido un episodio estupendo. Quizás tarda un poco en arrancar, pero la verdad es que ha ido in crescendo y la tensión ha estado muy, muy lograda. Además, me ha gustado mucho que todas las caras del conflicto fueran comprensibles y ninguna sencilla: es muy fácil entender por qué Leiva perdió la cabeza, también el que Salvador es el jefe (y no le permite hacer lo que le gustaría) y el conflicto de Irene al estar en medio.

Y encima ha molado un montón el rollo 24 que se ha traído y los detalles que tenían cuando partían la pantalla. Muy chulo, en serio. Y parece que no va a ser nada, porque el siguiente pinta aún más interesante, con la residencia de estudiantes de la generación del 27, Lorca teniendo visiones y, sobre todo, alguien enviando a la patrulla pistas sobre su futuro. Yo muero con la foto de boda de Amelia, flipo mucho.

Eso sí, espero que en el final de temporada se acabe de una vez con la historia de Julián y Maite y pasemos a otra cosa. No me gusta ese Julián Drama King que siempre aparece con el tema de su mujer, ni me parece que en 7 episodios se haya avanzado en esa trama. Yo es que prefiero al Julián aventurero y avispado que salva el día, en vez del que pasa de todo el mundo y se pone intenso con el tema Ministerio.

lunes, 6 de abril de 2015

El próximo funeral será el tuyo

A pesar de que es fiesta (ay, qué bien dormir hasta tarde), hay entrada nueva en estos lares y como es lunes, pues toca una reseña. En esta ocasión la de una novela de misterio titulada El próximo funeral será el tuyo, que tiene un título de lo más chocante, de esos que te invitan a leer el libro, algo que se ve aumentado cuándo lees la sinopsis.

Rebeca Turumbay aprovecha sus vacaciones para volver a Cárcar en busca de información de un abuelo al que quiso con locura, pero que no recuerda demasiado bien. Lo poco que sabe es que su abuelo abandonó Cárcar y ya no regresó, así que ella decide investigar, pero los vecinos no la reciben precisamente con los brazos abiertos, sobre todo cuando pregunta sobre su abuelo.

Pronto descubre que la reticencia de los vecinos se debe a que en 1945 fue asesinada una joven, Celia Urbiola, y al parecer el sospechoso principal fue su abuelo. Rebeca decide investigar el caso, a pesar incluso de recibir amenazas para que se marche del pueblo cuanto antes. Sin embargo, Rebeca no estará sola en su búsqueda de la verdad, ya que un joven periodista local y un grupo de ancianos que viven en la residencia la ayudarán a descubrir qué le ocurrió a Celia Urbiola y si fue su abuelo quién la asesinó.

Y lo que parecía una novela negra bastante maja, acabó convirtiéndose en un despropósito.

Pero vayamos por partes, porque no todo en El próximo funeral será el tuyo ha sido malo. Por ejemplo, el libro se lee con mucha facilidad, incluso entretiene. Es como que si te dejas llevar, pues cumple su cometido de hacerte pasar un buen rato y en ningún momento dan ganas de dejarlo. Además, el estilo de la autora es agradable, sencillito, incluso resulta natural, así que es fácil leerlo.

El problema viene cuando te paras a pensar en él.

El próximo funeral será el tuyo es la primera novela de la autora Estela Chocarro y creo que se nota mucho, demasiado incluso, que es una novata, pues su novela tiene fallos importantes, sobre todo en lo que se refiere al planteamiento.

La idea es buena, pero su ejecución no lo es. Creo que el punto de partida (chica busca conocer mejor a su abuelo y se ve metida a detective para resolver un crimen) es muy sugerente, incluso daba para una trama de lo más interesante, pero está tan mal planteada que, como he dicho antes, es un despropósito. En realidad, la situación en la que se ve metida la protagonista no tiene absolutamente ningún sentido, ni siquiera una vez se ha resuelto el caso. Se nota muchísimo que la autora fuerza ese clima de peligro para ganar ritmo y para conseguir que el lector esté interesado en la historia, pero lo fuerza tanto que no viene ni a cuento.

De hecho, la gran mayoría de las acciones de los personajes no es que tengan tampoco sentido. Por ejemplo, a Rebeca le envían amenazas, la disparan y atacan y ella se niega a avisar a la policía alegando querer ser aceptada en un pueblo que, desde el primer momento, se ha cerrado en banda hacia ella. O sea, a ver, ¿qué clase de lógica tiene eso? ¿Antes muerta que no aceptada o qué?

Tampoco ayuda que Estela Chocarro escriba a la protagonista más pan sin sal que he leído nunca (y he leído Crepúsculo, creo que con eso lo digo todo). Rebeca Turumbay es apática a más no poder, no se inmuta por nada, ni siente nada, ni se molesta por nada. Es curioso como el personaje que dice querer investigar, en realidad se deja llevar por la corriente y sufre la suerte de que el resto del elenco acuda a ella para darle información. Incluso en el terreno sentimental, es una sosa de cuidado: no te crees la motivación que la lleva a hacer todo eso, tampoco sufre ningún proceso sentimental (y digo yo que descubrir que tu querido abuelo quizás es un asesino tiene que removerte por dentro) y tampoco deja muy claro qué siente por los dos pretendientes que le salen.

Porque, sí, hay pretendientes. Dos, para ser más concreta.

En realidad, si lees la sinopsis oficial sabes cuál es el que va a acabar con ella, pero tampoco es que ninguno de los dos sean grandes personajes. En ese sentido, los que sí que me convencieron fueron el cuarteto de abuelos que ayudan a Rebeca y eso que la autora no es que los desarrolle tampoco mucho.

De hecho, ese es otro de los problemas de El próximo funeral será el tuyo: la ligereza y la superficialidad. Es como si Estela Chocarro pasara por encima y de puntillas sobre su propia historia. ¡Mujer, sácale chicha! Todo se queda en agua de borrajas, todo es tan sencillo y tan plano que no logra destacar como nada: no es una buena novela negra, el romance está muy mal llevado y tampoco destaca en el costumbrismo. Escribir datos sobre el pueblo no ayuda a ambientar, ni a hacerse una imagen sobre la vida que llevan los protagonistas, sólo dejan claro que le encanta Cárcar.

A decir verdad, es una novela muy de datos, incluso con los propios personajes. No es raro que Estela Chocarro te bombardeé con datos de Cárcar, pero también lo hace con su elenco y sin que sirva a ningún propósito. Se molesta en darle un trasfondo a los personajes (en especial el grupo de abuelos), pero tampoco hace nada con ello y eso que el gran misterio de la novela está ambientado en el pasado. No sé, es como que tanto esas historias, como los personajes están desaprovechadas.

Es decir, El próximo funeral será el tuyo es una novela para leer una tarde de verano tras haberlo cogido en la biblioteca, pasar un rato entretenido, pero no merece la pena comprarlo. De hecho, tampoco os perdéis nada si no lo leéis, la verdad.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El color de la magia de Terry Pratchett.

viernes, 3 de abril de 2015

El ministerio del Tiempo 1x06 - Tiempo de pícaros

Una semana más os traigo la crónica del nuevo episodio de El ministerio del Tiempo, el cual ha estado muy, muy chulo y ha tenido un invitado que, para no variar, me ha encantado. En serio, tengo un problema con los personajes episódicos de esta serie: siempre quiero que vuelvan todos. Además, en este episodio hemos seguido con la trama de Walcott y se ha seguido explorando la cuestión sobre si los funcionarios deberían o no usar el Ministerio para salvar a los suyos. Pero vamos por orden, así que primero vamos con la misión del día:

La cuestión es que en una excavación en Salamanca, entre un montón de antigüedades, se ha encontrado un teléfono móvil que lleva ahí desde el siglo XVI. Los arqueólogos alucinan pepinillos, claro está, pero ahí no acaba todo: Salvador explica al trío que las obras de arte son robadas y que el ladrón es alguien del siglo XXI: Bárcenas, digo, Díaz Bueno, un estafador del quince que se fugó de la cárcel en un permiso de fin de semana, algo que escandaliza a Alonso. Pues eso que no ha visto los cambios que dan ahí, que más que en la cárcel parece que salen de Lluvia de estrellas, colega.

El Ministerio ha podido examinar el móvil de Díaz Bueno y han descubierto un número no identificado, pero nosotros vemos a Lola recibiendo dicha llamada, aunque luego tira el móvil. Ajenos a estos, Julián resume la misión: deben devolver a Díaz Bueno a su época para que puedan juzgarlo.

Operadora: Buenos días, le llamamos desde Telestar, ¿es usted la titular de la línea?
Lola: Dios, estoy hasta el gorro de las compañías telefónicas, qué pesadas. ¡Ea, a la basura, que llamen a Rita la cantaora!

En esas, Ameliapedia nos informa muy gentilmente de que en Salamanca en la época a la que deben viajar tuvo lugar la revuelta de los comuneros, aunque Ernesto la tranquiliza explicándole que llegarán unos meses antes, así que no tendrían por qué tener problemas. Así que el trío pasa por vestuario y es a Julián quien en esta ocasión no le hace gracia su atuendo, ya que dice que le faltan las cintas y la pandereta para parecer un tuno. ¿Quién quiere que Julián le cante Clavelitos a Amelia? Porque yo lo veo.

Ernesto le dice que de eso se trata, que debe parecer un tunante y Amelia añade que los tunantes eran los estudiantes pobres que se pagaban los estudios con sus dotes musicales. Después, Ernesto le explica a Alonso que él es un soldado que va a ir a la guerra y que Amelia será su esposa, a la que va a dejar en un convento. Amelia señala muy sabiamente que las mujeres no tenían muchos roles en aquella época (esposa, puta o monja). Pues no, la verdad es que no, tsk.

El trío sale en un confesionario, en medio de una ermita abandonada, y en esta ocasión están sin ayuda de la época por falta de personal. Además, tienen que ir andando hasta Salamanca, por lo que Julián se queja y Alonso comenta que en la actualidad somos muy vagos. Julián dice que eso es el progreso, pero según Alonso no hemos progresado en lo importante y que sigue habiendo sinvergüenzas que no pagan sus deudas. En esas, escuchan a alguien pidiendo auxilio y como Alonso es Alonso, se pone en plan Terminator-Alatriste y va a salvarlo de esos ganapanes de esta guisa:

Te viene esto encima gritando "POR DIOS Y POR ESPAÑA" y te acojonas más que si Florentino Fernández se te va a caer encima en el Teatro dependiente de Me resbala. Sabéis que es así.

El chico al que salvan se llama Lázaro y les explica que los caminos están llenos de personas que, al no se primogénitos, prefieren robar a trabajar. Por eso, deciden ir todos juntos hacia Salamanca. Durante el viaje, Lázaro les cuenta su vida y, cuando les explica que nació en el río Tormes, tanto Amelia como Julián se dan cuenta de quién es: el Lazarillo de Tormes, que es real. ¡Flipa!

El Lazarillo no sólo es real, sino que es amor del bueno. Muy para alucinar.

Amelia (pensando): Bua, entre el autógrafo (y magreo) de Lope y el de este, voy a tener una colección acojonante.

Mientras Amelia y Julián alucinan con el hecho de conocer al Lazarillo, éste le cuenta a Alonso que le crío un ciego que, aunque le zurraba de lo lindo, le enseñó mucho de la vida. Entonces, explica el episodio de las uvas que todos conocemos, antes de decir que se marcha porque no quiere entrar hasta Salamanca hasta la noche, ya que teme que le tomen por un mendigo y, al parecer, gracias a una ordenanza real prohíbe que en las ciudades haya mendigos que no son los propios de la ciudad. WTF?! ¡¿Pero qué clase de ordenanza es esa?!

Julián también se indigna, pero Lázaro es muy zen él y lo único que les dice es que por la noche actuará y que, si pueden, se pasen a verlo. Después se marcha, mientras Amelia y Julián siguen alucinando con haberlo conocido. Por cierto, me sorprende lo entusiasmado que parece Julián con el tema, ya que él normalmente pasa de los personajes históricos.

Una vez en Salamanca, el trío empieza a buscar a Díaz Bueno, usando un bonito retrato robot que ha hecho Velázquez (me parece fatal, pero fatal que no salga Velázquez hoy; de hecho, debería ser fijo, que conste). Todo el mundo se acojona al ver el dibujo y, claro, el trío se acaba mosqueando. En serio, es que parece que están buscando a Voldemort, no a un Bárcenas cualquiera. Al final, un monje les da la solución: Díaz Bueno es el mal hecho hombre, el corregidor real.

¿Qué no sabéis qué es un corregidor real? No problema, que nuestro gran Alonso nos lo explica: es el representante del rey y su hombre de confianza, vamos, que recauda impuestos, imparte justicia y mantiene el orden público. A Amelia le sorprende que Díaz Bueno haya llegado tan pronto en tan poco tiempo, pero tampoco tienen mucho tiempo para divagar, pues la función de Lázaro comienza. ¿El problema? Que se mete con el rey y, claro, ya sabemos que Alonso es muy monarquiver y, claro, pues se ofende tanto que le hace dos cruces al pobre Lázaro.

"Ya no te ajunto, Lázaro."

En esas, los minions de Díaz Bueno (que han descubierto que el trío está buscando a éste) van a por ellos y Alonso ya está más que dispuesto a repartir leña, pero Lázaro le detiene porque no es muy buena idea. Sí, pueden con esos, pero seguro que fuera hay muchos más. Lázaro, entonces, se hace cargo de la situación y, cuando se meten con él, los comuneros van a defenderle y se lía un poco parda. Al final, detienen a Lázaro, mientras que el monje que les ha ayudado antes, les saca de ahí y los lleva a un sitio seguro, al mismo tiempo que les dice que les estaba siguiendo porque tenía claro que se iban a meter en un lío.

Al hablar del corregidor real, queda muy claro que el fraile tampoco es fan del rey, lo que, de nuevo, sorprende a Alonso que, de nuevo, no entiende cómo alguien no puede ser leal seguidor de los reyes. El fraile le dice que por qué no debería despreciar al rey: no habla su lengua, pone en puestos a extranjeros y se lleva el dinero español a Flandes. Ay, luego en clase de historia dicen que ésta es cíclica y qué razón tienen.

El fraile también les dice que el destino de Lázaro no es muy aciago: con suerte o va a galeras o a la guerra, mientras que sin ella... pues no saldrá de la cárcel. Pobrecito Lázaro, pero si es amor. En ese momento, vemos como Díaz Bueno hace torturar al pobre Lázaro, que tampoco puede contarle mucho. En serio, torturar a Lázaro es como patear gatitos, qué mala gente es Díaz Bueno, ¡qué mala gente!

¡¿Pero cómo se puede estar tan pancho torturando a la adorabilidad hecha persona?!

Klaus: Con El Lazarillo no se mete nadie ¬¬U

Amelia y Julián quieren salvarle, pero Alonso no está muy por la labor y se pone en plan "yo sé más que vosotros, pazguatos", pero los otros dos no están por la labor de ceder en ese aspecto. Ambos insisten en que El Lazarillo de Tormes es una obra cumbre de la literatura española y debe ser protegida (en serio, me sorprende un montón el que Julián está tan on fire con el tema, que incluso dice que se lee en el colegio... hombre, más que leer, buscar el resumen en Internet, pero vale), mientras que para Alonso no es para tanto. Incluso dice que, a lo mejor, si la novela no se escribe, no haya tanto criminal suelto por España. Ay, Alonso, qué iluso eres a veces.

Cuando la tensión entre Alonso y Julián está a punto de estallar, Amelia da un golpe sobre la mesa: ella es la jefa y la labor del Ministerio es mantener la historia, así que, además de atrapar a Díaz Bueno, salvarán a Lázaro.

Mientras tanto, vemos como Lola se encuentra con Díaz Bueno para echarle en cara que le engañó: vemos que estaban liados y que ella le estaba ayudando a conseguir dinero con las antigüedades, pero que él se hizo pasar por muerto para quedarse en el pasado. Lola quiere entregar a Díaz Bueno al trío, ya que no va a consentir que éste cambie el pasado en su beneficio, pero no anda especialmente espabilada y él acaba dejándola grogui de un librazo en la cabeza. La expresión "la letra con sangre entra" nunca tuvo tanto sentido... Vale, perdón, perdón, me he creído Matías Prats de repente.

Lola es encarcelada, así que coincide con Lázaro, que de nuevo es un amor de chico. Es que encima el actor es súper adorable. En serio, estoy muriendo con Lázaro hoy. Ainss.

Al día siguiente, el fraile despierta al trío para decirles que un carro ha salido del penal para llevar a los presos a las Indias. Alonso, una vez más, se pone en plan El solucionador y le pide al fraile que le diga en recorrido del carro. Después, éste va tan pancho sin saber que les espera el trío; mientras aguardan la llegada del carro, Julián comenta que lo de salvar al Lazarillo de Tormes es como salvar a Mortadelo y Filemón, algo que descoloca a Alonso. Por cierto, por cierto, yo quiero que saquen a Ibáñez, Vázquez y cía, podría molar mucho, y el reparto de la película de Vázquez es muy guay, así que podrían repetir y todo. Me vengo súper arriba imaginando tramas, lo sé.

"Espadas a mí, ¡ja!"

A ver, que sigo con el episodio: Alonso se encarga de deshacerse de los hombres del corregidor real pistola en mano, mientras Amelia y Julián liberan a los reos. Lo malo es que Lázaro no está entre ellos, no así Lola, cuya aparición no le mola en exceso al trío, sobre todo a Alonso que la tiene entre ceja y ceja.

Amelia llama a Salvador para informarle de lo sucedido, que tarda cero coma en deducir qué ha pasado. Salvador les ordena que lleven a Lola al Ministerio, pero Amelia le para diciéndole que tienen que salvar a Lázaro de Tormes. Salvador alucina también y le dice que vayan a la ermita, donde Ernesto les esperará para llevarse a Lola, y después ellos sigan con la misión.

De camino a la ermita, Lola insiste en que se están equivocando, que ella quería ayudarlos, pero el haber llevado a Díaz Bueno a aquella época pues como que le quita la poca credibilidad que pudiera tener ante el trío. Lola dice que se arrepiente de haberlo hecho y es entonces cuando Alonso dice que es mejor no hablar con ella, que es una oportunista, pero Lola insiste en que no lo es; si lo fuera, podría contarles cosas de su futuro, aunque Alonso sigue sin cambiar de opinión y la pobre Amelia está ahí calladita, seguramente cagándose en Lola porque fue su encuentro lo que hizo que descubriera la lápida de marras.

Amelia: Yo lo que pienso es que ya podrías aprender de River Song y callarte los putos spoiles, cojona.

Cuando llegan a la ermita, descubren que el confesionario ha desaparecido. En un principio piensan que ha sido Díaz Bueno, pero Lola les dice que lo llevó al pasado por una puerta no oficial, así que Julián pone en voz alta lo que todos nos preguntamos: ¿quién se lo ha llevado?

Pues dos estudiantes en plenas novatadas que debían robarlo como prenda. Los dos paran para que uno mee, cuando Ernesto sale del confesionario y, claro, los dos estudiantes se pegan un susto del copón. Uno de ellos cruza la puerta y, al entrar en el Ministerio, ve a unos tíos que vienen del Carnaval y, claro, se pega un susto de impresión y cree que ha ido a parar al Infierno. Por eso, decide que lo mejor es destrozar el confesionario y quemar a Ernesto.

Por suerte, Alonso también es un poco montaraz y empieza a rastrearlo, mientras Salvador les llama para comunicarles que la puerta ha desaparecido y que la prioridad absoluta es localizar a Ernesto, no sea que esté en peligro. En esas, huelen a humo, así que se ponen a seguir ese rastro y dan con los dos estudiantes, a los que Alonso hace huir con su encanto habitual y un par de tiros. Oye, hoy Alonso está más desatado de lo habitual, ¿no? Si es que esto parece Alonso desencadenado, vamos.

Julián libera a Ernesto, comentando que parece tener fijación por las hogueras y Ernesto dice que le debe venir de familia. ¡Muy fan! En serio, es que este hombre me encanta y últimamente tiene poco papel, lo que no mola nada, que Ernesto es muy grande.

Ernesto, deja de estar a punto de casi morir, que me preocupo, hombre.

Como se han quedado sin puerta oficial, Lola les ofrece la suya a cambio de su libertad y, claro, no es como si tengan otra opción. Así que todos vuelven a Salamanca, donde el fraile les explica que el corregidor va a ajusticiar a Lázaro el 12 de febrero, que era el día en que los clérigos iban a ir a la plaza a leer sus quejas ante el rey y ya no van a poder hacerlo. Antes, ya hemos visto que todo es un plan de Díaz Bueno para atrapar al trío, algo de lo que se dan cuenta. En serio, qué ilusión, que aquí no convierten a los protas en idiotas de repente para alargar el tema, sino que son muy espabilados y se dan cuenta del plan maestro del corregidor.

A Julián se le ha ocurrido un plan al escuchar al fraile hablar de que echa de menos al Dios que solucionaba las injusticias, así que le pide a Lola que le diga dónde está su puerta. Julián va al Ministerio a pedir la ayuda de Salvador y, al día siguiente, cuando van a ajusticiar al pobre Lázaro, vemos que Julián y Ernesto van vestidos de fraile, acompañando al fraile. Éste lee las quejas de los clérigos, impidiendo que se carguen a Lázaro y, de paso, agitando a la gente en plan 22M medieval.

Cuando el corregidor dice que el poder del rey viene de Dios y que como él es el representante del rey, nadie puede discutirlo, Julián dice que alguien sí puede discutirlo: el mismo Dios. Como los minions de Díaz Bueno saben quién es Julián, el corregidor les ordena que estén atentos, mientras hace subir a Julián al estrado. Éste dice que Dios debe decidir quién es el culpable: si Lázaro o él, que un rayo invisible caiga del cielo y fulmine al verdadero culpable... y entonces Díaz Bueno se desploma en el suelo, mientras el fraile majillo clama que es un milagro. Quien dice milagro, dice Alonso con dardos y una mira telescópica, pero bueno.

Julián, con más poderío que la Gaga en un concierto.

Tras salvar a Lázaro, Amelia y Julián se despiden de él y ella le dice que podría contar su vida en una novela. Lázaro se marcha junto a Fray Juan y el trío y Ernesto deciden cumplir su palabra y dejar que Lola se vaya, algo que a Alonso no le hace ni pizca de gracia.

De vuelta al Ministerio, Salvador les felicita por el éxito de la misión y explica que Díaz Bueno ha acabado en un psiquiátrico porque sigue insistiendo en que es el corregidor real. Amelia, entonces, se pregunta por qué ellos no salen en El Lazarillo y Salvador les explica que tuvieron que censurar esa parte de la novela, aunque les da el capítulo para que lo lean. Como Lázaro les dice que les sobra el honor, Alonso se pone contento, que él es así de básico a veces.

El trío se está preguntando quién escribió la novela y si fue Amelia quien provocó que lo hiciera, algo que no van a saber nunca. Sin embargo, nosotros vemos a Lázaro y Fray Juan hablando de escribir las aventuras de Lázaro (como le ha recomendado Amelia) desde el anonimato para no meterse en líos.

Esto es el comienzo de una gran amistad, en plan Casablanca, vamos.

Por otro lado, Salvador le pide a Irene que interrogue a Walcott en la cárcel de Huesca en 1053, algo que a ella no le hace ni pizca de gracia, ya que Leiva, su mentor, está ahí encerrado. Salvador le recomienda que pase página, sobre todo porque Walcott viaja de una forma que ellos no conocen y es un tema muy, muy grave. Así que Irene se nos viste de princesa (qué guapa está la jodida se ponga lo que se ponga) y se va a ver a Walcott, a quien le da una hamburguesa y una bebida.

Walcott sigue haciéndose el chulito, ahí, con un par, como si no llevara un buen rato suplicando por el embajador. Pero Irene ni se inmuta ante sus alardes, en su lugar le jode vivo al decirle que la hamburguesa que se ha comido está envenenada y que sólo ella tiene el antídoto. Eso es clase y lo demás tonterías. Como mola Irene, por favor.

Irene: Ese tío va a palmarla, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire.

Mientras deja que Walcott se piense bien lo de hablar, Irene compra al guardia para que le deje ver a Leiva, que el pobre está en muy malas condiciones. Al parecer, llevan ocho años sin verse y Leiva, al saber qué hace en Huesca en esa época, le pregunta si usó el truco del veneno. Irene dice que aprendió del mejor, mientras recuerda el día en que llegó al Ministerio. Por cierto, qué cambio de actitud entre ambas Irenes. Cayetana está estupenda, grandiosa, todo sea dicho.

Irene, de paso, le pone al día: su mujer le cree por muerto y tiene una pensión cortesía de Salvador. Al oír eso, Leiva dice que Salvador siempre ha sido elegante; un cabrón, pero elegante. Es entonces cuando sabemos que Leiva está en la cárcel por intentar llevar a su hijo al siglo XIX para curar a su hijo, que tenía leucemia. Irene le dice que debería haberlo hecho en secreto, pero Leiva cree que eso está mal, que todos los funcionarios deberían tener la opción de ayudar a sus seres queridos. Irene, entonces, le dice que ningún agente se queda atrás y que qué puede hacer por él. Leiva quiere saber quién le traicionó e Irene pone una cara muy rara, antes de irse. ¿Le traicionó ella o fue Lola? Sí, sigo empeñada en que esas dos estaban liadas, xDD.

Irene, entonces, vuelve con Walcott, que ya no está tan chulito, sino que suplica cual nenaza. Ella, implacable, le sigue interrogando y, después, vemos que pone a día a Salvador: al parecer, los americanos viajan con un túnel del tiempo, que pueden programar para aparecer dónde y cuándo quieran y que funciona con energía nuclear. Hay una empresa que ha diseñado el aparato y que, aunque al principio lo hicieron con intención turística, pues se han dado cuenta de que hacer otros trabajitos es más rentable. Salvador señala que hay una gran diferencia entre el turismo e interferir en asuntos de Estado, así que se teme lo peor. Irene también, pero Walcott estaba débil y ha decidido dejar el resto del interrogatorio para el día siguiente.

Luego, Irene va a cenar al comedor y se encuentra con Angustias, que está recogiendo su cena. Irene no está en su mejor momento, así que Angustias se sienta con ella para hablar. Cuando Irene le cuenta dónde ha estado, Angustias sabe exactamente qué es lo que afecta a Irene: Leiva. Angustias quiere saber cómo está Leiva e Irene le dice que mal, pero que lo peor es que está olvidado, que fue el mejor y está ahí pudriéndose; también dice que lo que más le jode es que, al día siguiente, ella tendrá otra misión y se olvidará.

 Irene: Calla, calla, que acabo de ver el final de How I met your mother y me parece peor que el de Los Serrano, ¡que ya es decir!

Angustias: Y a mí me gustó. Se veía venir, la verdad.

Angustias intenta hacerle ver que el mundo es injusto, pero a Irene le parece que lo injusto es el penal y ciertos aspectos del Ministerio. Angustias le recomienda que hable con Salvador, pero Irene no cree que funcione. De vuelta al penal en Huesca, Irene le lleva medicamentos a Leiva y le recuerda que ningún agente se queda atrás. Ninguno.

Después, en el Ministerio aparece Mar Saura, algo que no parece hacerle ninguna gracia a Salvador. Mar Saura es el enlace entre el gobierno y el Ministerio, además de alguien que ocupa un lugar por debajo de las almorranas en el ranking de seres queridos de Salvador. Sí, me ha parecido muy necesario comentarlo, que me ha hecho mucha gracia, xD. Total, que Mar Saura viene a pedir que liberen a Walcott inmediatamente porque el embajador de EEUU así lo exige. Al parecer, como ellos buscaron a Walcott en Internet, en yankilandia alguien lo notó y no tardó en dar con la IP del Ministerio. Salvador se queja de que los americanos sepan sus secretos y no al revés, además de que Walcott estuvo a punto de impedir la vuelta del Guernica.

Ser falso nivel: Salvador Martí.

Mar Saura no le da mucha opción a Salvador: tiene que dejarle ir, ya que son órdenes de arriba y que, si la situación se repite, haga lo que tenga que hacer, pero sin dejar pistas. Evidentemente, todo lo ocurrido le toca las narices a Salvador, al que vemos en su despacho mirando una fotografía de él junto a Leiva y Ernesto.

Irene tampoco está contenta con la liberación de Walcott y eso es un eufemismo, porque está súper cabreada. Salvador y ella ven como Walcott se marcha todo chulito. En serio, qué hostia en toda la cara que tiene. Irene se está quejando de que es injusto y que no entiende cómo Walcott se salva y Leiva sigue en el penal. Salvador coincide con ella y decide salvar a Leiva, ya que visto lo visto se pueden saltar las reglas alguna que otra vez. Lo malo es que, en 1053, cuando van a ver a Leiva, éste está aparentemente muerto. Digo lo de "aparentemente" porque no creo que esté muerto. Ahora bien: ¿ha sido Salvador? ¿Irene haciendo un Romeo y Julieta en condiciones? ¿Él mismo?

Eso es todo por esta semana. El siguiente episodio pinta de lo más emocionante, con Irene y Julián haciendo equipo, mientras que Amelia y Alonso trabajan con Ernesto. Curiosa distribución. Además, los episodios tipo secuestro suelen ser bastante molones. Eso sí, parece que The drama King is back, peeeero con un poco de suerte Julián puede empezar a pasar página de una vez, que ya va siendo hora.

miércoles, 1 de abril de 2015

Frases inspiradoras del mes: Marzo 2015

Hoy comenzamos mes, así que es 1 de abril y, mientras en medio mundo celebran el April fools' day (ya sabéis, no os creáis lo que leáis hoy de noticias de series... recordad que la incorporación de Michael Socha a Once upon a time fue anunciada día como hoy y lo que está resultando al final. Pues eso), yo os pongo la recopilación de las frases inspiradoras que he ido poniendo cada día. Y, como siempre, daros las gracias por colaborar con esta sección, ¡muchas gracias, rebonicos! Ya sabéis, las azules son las mías y las rosas las que habéis ido enviado vosotros.

"- ¿Estás bien? Diggle ha mencionado que, quizás, te estabas empezando a sentir un poco apartada.
- ¿Qué? No... Es sólo que estoy acostumbrada a ser tu chica. Quiero decir, no tu chica, chica... Tu chica. Sé que parece la misma palabra, pero significa algo diferente en mi cabeza.
- Tú siempre serás mi chica, Felicity." Oliver Queen y Felicity Smoak en Arrow cortesía de Noelia.

"¿Cree usted en el destino, que incluso los poderes del tiempo pueden modificarse por un solo propósito? El hombre más afortunado que pisa esta tierra es aquel que encuentra el amor verdadero." Conde Drácula en Drácula de Bram Stoker (película).

"- ¿Cómo puede ofenderte el hecho de que tu hermana gemela esté buenísima?
- Porque tengo la sensación de que estás insinuando que yo soy la hermana fea.
- Tú no eres la fea. Solo eres Clark Kent. [...] Eh, Cath. ¿Me avisarás cuando te quites las gafas?" Levi y Cather "Cath" Avery en Fangirl de Rainbow Rowell.

"Ha sido increíble conocerte. Surrealista... pero bonito... "Surrealista, pero bonito", qué gilipollas." William Thacker en Notting Hill.

"- Espera, ¿llevas un kit para tomar muestras de sangre en tu bolso?
- Tú también tienes tus hobbies..." Barry Allen y Caitlin Snow en The Flash cortesía de Noelia.

"La mejor treta que pudo idear el Diablo fue la de hacerle creer al mundo que no existía." Roger "Verbal" Kint en Sospechosos habituales.

"- Si mueres ahora, entonces, entonces nunca te conoceré.
- El tiempo se reescribe.
- No aquellos tiempos, ni una línea, no te atrevas. Está bien, está bien, no ha terminado para ti. Volverás a verme. Te espera todo eso en el futuro. Tú y yo, el tiempo y el espacio. Nos verás correr." River Song y El doctor en Doctor Who.

"Cerrar los ojos y pretender que algo no sucede no hace que deje de ser verdad, Jace." Clarissa "Clary" Fray en Cazadores de sombras I. Ciudad de ceniza de Cassandra Clare.

"- Un movimiento en falso y habremos comprometido la seguridad del Reino Unido e iremos a la cárcel por alta traición. Magnussen es el hombre más peligroso que me he encontrado y seguramente tenemos todas las de perder.
- ¡Pero es Navidad!
- Yo siento lo mismo... ¡Ah! Te refieres a que es Navidad de verdad. ¿Has traído la pistola?
- ¿Por qué iba a traer mi pistola a casa de tus padres para Nochebuena?
- ¿La tienes en el abrigo?
- Sí." Sherlock Holmes y John Watson en Sherlock (serie de la BBC del 2010).

"Sólo al soñar tenemos libertad. Siempre fue así. Y siempre así será." John Keating en El club de los poetas muertos (película).

"Su ausencia era tan dolorosa que era como una presencia. El dolor aún me despertaba de golpe por la mañana, me acompañaba durante todo el día y se metía conmigo en la cama por las noches." Mackayla "Mac" Lane (narradora) en Fiebre mágica de Karen Marie Moning.

"Un mago nunca llega tarde, ni pronto; llega exactamente cuando se lo propone." Gandalf en El señor de los anillos I: La comunidad del anillo (película).

"Hay una vieja cita de Woody Allen: 'Si quieres hacer reír a Dios, háblale de tus planes.' Y aunque tengo sentimientos complicados sobre Woody Allen después de Soon-Yi, sigue siendo una cita muy sabia." Narrador en Jane the virgin.

"Tenían razón: el día que Pepinot abandonó el orfanato era sábado." Clément Mathieu en Los chicos del coro.

"- Demasiado fanfarrón para ser un mago de tercera.
- No me has comprendido bien. En cualquier otro momento, me darías tanto miedo que me temblarían las rodillas, pero es que ahora tengo una sobredosis de terror. No te preocupes; cuando lo supere, tendré tiempo de asustarme convenientemente de ti." Bravd el Ejeño y Rincewind en El color de la magia de Terry Pratchett.

"La primera regla de Club de la lucha es: nadie habla sobre el Club de la lucha." Tyler Durden en El club de la lucha (película).

"- Los españoles son un pueblo sanguinario que disfruta torturando animales. ¡Gallito es un cabrón asesino!
- Es que donde esté Auschwitz, ese sí que es un espectáculo para toda la familia." Heinrich Himmler y Salvador Martí en El ministerio del Tiempo.

"Por estúpido que parezca, ser un asesino sin alma no es nada comparado con que otra chica pueda significar algo para mí. Lo del chip es algo que me hicieron. No puedo evitarlo. Pero el alma la he recuperado... por ti." Spike en Buffy, la cazavampiros.

"- Siempre que se sutura usted mismo, hace un verdadero desastre.
- Sí. Así aprendo de mis errores.
- Entonces debe haber aprendido mucho hasta hoy." Alfred Pennyworth y Bruce Wayne en El caballero oscuro.

"El norte recuerda, lord Davos." Wyman Manderly en Canción de hielo y fuego V. Danza de dragones de George R. R. Martin.

"La vanidad y el orgullo son cosas distintas, aunque muchas veces se usen como sinónimos. El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros." Mary Bennet en Orgullo y prejuicio de Jane Austen.

"Si dos personas creen en algo con toda su alma, cualquier cosa, aunque parezca imposible, es posible." Richard Castle en Castle.

"Primero entró la mujer; luego, el chico. La puerta se cerró tan rápido que tuve que disparar un par de ráfagas de telaraña para pasar balanceándome a través del resquicio como en un trapecio antes de que se cerrara. Fue una gran proeza..., ojalá alguien la hubiera visto. Pero no. "En silencio y sin visto", aquel era yo." Bartimeo de Uruk en El amuleto de Samarkanda de Jonathan Stroud.

"Soy prisionero del beso que nunca debiste haberme dado." Anakin Skywalker en Star wars 2. El ataque de los clones.

"Echo de menos un villano. La mayoría de nosotros, nos demos cuenta o no, nos definimos por oposición a algo o alguien más que a favor de algo o alguien. Es más fácil reaccionar que accionar, por así decirlo. Nada aviva la fe y el celo del dogma como un buen antagonista. Cuanto más inverosímil, mejor." Andreas Corelli en El juego del ángel de Carlos Ruiz-Zafón.

"[Olimpia] Oye, [al bebé] podrías llamarlo Olimpio. Don Olimpio. Bueno, no, no, que es una marca de lejía." Gorka Martínez en Física o química.

"¿Investigadora privada? ¿Yo?
¡A Enrico se le había ido la olla! Vale que, en aquel momento, estuviese dedicando a ese trabajo casi más tiempo que al que se suponía que era mi trabajo de verdad. Vale que me estuviera dejando un buen dinero. Pero dedicarme a ello profesionalmente... Para mí los detectives privados eran esos seres solitarios y raros que aparecían en las novelas y en el cine negro. Yo no era más que una loca motera con el único deseo en la vida de ser feliz y libre." Ada Levi en Cómo matar a una ninfa de Clara Peñalver.

"Mentir es lo más divertido que una chica puede hacer sin quitarse la ropa... pero es mejor si te la quitas." Alice Ayres en Closer.

"- Siempre he tenido curiosidad... ¿Cómo era Leonard de pequeñito?
- Querrás decir de niño. Sigue siendo pequeñito." Penny y Beverly Hofstader en The big bang theory.

"Así es como funcionan estas cosas, cariño. El amor no tiene por qué tener sentido. Es algo del todo ilógico." Andrew Sullivan en La probabilidad estadística del amor a primera vista de Jennifer E. Smith.

"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante." Oscar Wilde.

Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:

A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.

B) Enviarla a nuestro correo: epic.us.blog@gmail.com

C) Dejarla en el muro de nuestra página de feisbuk y, de paso, si os apetece y eso, regalarnos algún like ;P 

lunes, 30 de marzo de 2015

Tiempo de cenizas

Esta es la historia de una vez que leí un libro sin saber que era la continuación de otro que me había gustado mucho. Sí, soy así de empanada, luego cuando me lo dice el profesor de la auto-escuela protesto, pero es verdad. Total, que mi padre se compró Tiempo de cenizas porque era de Jorge Molist y su anterior novela le gustó mucho, luego descubrió que era la continuación de ésta, Prométeme que serás libre, y no compartió esa información conmigo.

De ahí deducimos que mi empanamiento es heredado y que mi padre es un poquito mala persona. Pero, bueno, luego cuando empecé a leer Tiempo de cenizas y me topé con los nombres de Joan Serra y Anna pues como que me emocioné.

Ahora os estaréis preguntando “pero, Magik, ¿es necesario leerse la primera entrega para entender la segunda?”... Bueno, seguramente os estaréis preguntando otras cosas, pero la telepatía no es uno de mis múltiples dones. Total, que me voy por las ramas: no, no es necesario leer Prométeme que serás libre, ya que en Tiempo de cenizas te informan de los hechos que necesitas conocer de la primera parte. Pero, eso sí, yo recomiendo que os leáis Prométeme que serás libre, más que nada porque es un libro genial y, encima, aquí ya estaréis encariñados de algunos personajes.

Bueno, ¿y de qué trata Tiempo de cenizas?

Joan y Anna son un matrimonio felizmente asentado en Roma, donde tienen una librería desde donde imprimen y distribuyen todo tipo de ejemplares, incluso aquellos que están prohibidos. Sin embargo, como parte de los catalani (españoles afincados en Roma y que son partidarios de la familia Borgia) están a salvo... al menos hasta que empiezan a verse mezclado en todo tipo de intrigas y problemas. Y es que, por si no fuera suficiente con las familias italianas que intentan derribar al papa Alejandro VI, uno de los hijos de éste, Juan Borgia, se encapricha con Anna y es un hombre que no acepta un “no” por respuesta.

Desde ese punto de partida, el matrimonio Serra acaba viviendo mil y una aventuras de todo tipo, que el autor, Jorge Molist, usa para mostrar la Italia de los Borgia, la historia de ésta familia y también la situación de una Barcelona que sufre la plaga de la peste y también la de la Inquisición.

Y es que las páginas de Tiempo de cenizas están llenas de personajes históricos reales, con los que Jorge Molist hace un trabajo impresionante: basándose en hechos históricos y respetándolos, construye unos personajes muy humanos y bien dibujados, que funcionan muy bien dentro de la trama de la novela. Así, nos cruzamos con la familia Borgia al completo, también sus allegados (como la princesa Sancha de Aragón o don Michelotto) y también con otros personajes como el inquietante Fray Salvonarola o el genial Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, mucho más conocido como Maquiavelo.

De hecho, a mí me sorprendió la forma en la que Jorge Molist representa al clan Borgia. Acostumbrada a que los retraten como el mal encarnado, me asombré al leer que Rodrigo Borgia era un gran padre y, precisamente, ese es su mayor punto débil; también que Lucrecia era una joven inteligente, amante de las artes y con una historia bastante dura.

Aunque si hubo dos personajes que me encantaron fueron Maquiavelo (cada vez que me encuentro con este hombre en una novela, le acabo adorando) y también el más que curioso Miguel Corella, también conocido como don Michelotto. Creo que éste último es uno de los personajes más complejos, impredecibles y magnéticos de la novela y su relación con Joan Serra una de las más interesantes.

En lo que respecta a los personajes inventados, tenemos todo tipo de secundarios que, de nuevo, están muy bien caracterizados y cumplen perfectamente con su función. Sin embargo, en los que el autor hace mayor hincapié es el matrimonio Serra. Y si Joan sigue siendo un héroe muy a la altura, en Tiempo de cenizas nos encontramos con el descubrimiento de Anna como heroína.

En la primera parte, Prométeme que serás libre, Anna es una presencia constante porque Joan se enamora de ella desde niños y no llega a olvidarse de ella nunca. No obstante, las apariciones de Anna son más bien contadas, pero en Tiempo de cenizas tiene la misma importancia que su marido y Jorge Molist la explora como es debido. Así, descubrimos que Anna es una mujer increíblemente fuerte, de ideas propias y toda una superviviente. Personalmente me gustaba mucho como el matrimonio veía ciertas cosas de manera diferente, pero como ante todo primaba el amor y el respeto por el otro. La verdad es que es un matrimonio muy bien retratado y en esta ocasión sí que me ha convencido su relación.

Por lo demás, sólo me queda comentar lo mucho que me gusta el estilo de Jorge Molist: no es nada sencillo combinar historia (bien documentada) con novela y este hombre lo hace magistralmente, escribiendo una novela muy entretenida y también muy bien escrita. Eso sí, Tiempo de cenizas está divida en cinco partes y sí que creo que la segunda y la tercera son un poco más lentas, aunque son interesantes por la situación en la que se encuentran nuestros personajes, sobre todo la segunda parte, que nos traslada a la Florencia de Savonarola y sus hogueras de las vanidades.

Vamos, que si te gusta la historia y sobre todo el interesante periodo de los Borgia dominando buena parte de Europa, vas a disfrutar esta novela una barbaridad. Además, es un libro con ritmo, muchas aventuras y una gran pareja protagonista, así que no puedo más que recomendarlo muchísimo.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El próximo funeral será el tuyo de Estela Chocarro.

viernes, 27 de marzo de 2015

Seis pueblos con encanto que todo seriéfilo debería conocer

Hoy viernes se despide Hart of dixie para siempre, lo que es un drama, aunque parece que nos van a dar un final rebonico, de estos de potar arcoíris, así que el golpe es más suave. Aún así, voy a echar mucho de menos a los chicos de Bluebell y el tener una serie de esas monas, un happy place, como lo llaman los americanos, así que os traigo una lista con seis pueblos con encanto que todo seriéfilo debería conocer o, lo que es lo mismo, seis series basadas en pueblos peculiares que se deben ver sí o sí.

Bluebell en Hart of dixie


Hace cuatro temporadas comenzó Hart of dixie presentándonos a Zoe Hart (interpretada por la más que adorable Rachel Bilson),una neoyorkina cuya máxima aspiración es convertirse en una reputada cardiocirujana y que sufre todo un revés cuando no le dan la beca a la que aspira por no saber tratar a los pacientes. Para mejorar, le recomiendan que pase un tiempo como doctora general, así que Zoe decide aceptar la oferta de trabajar junto al doctor Harley Wilkes en un pequeño pueblo de Alabama, Bluebell.

Cuando Zoe llega a Bluebell descubre que Harley ha muerto y que le ha dejado su parte de la clínica como herencia porque es su padre biológico. Así que Zoe decide quedarse en Bluebell en parte para mejorar el trato a sus pacientes y en parte por su difunto padre.

Por lo que, de repente, Zoe se encuentra en un entorno completamente distinto al suyo, una cosmolita de pro en un pequeño pueblo sureño donde no es bien recibida. Sin embargo, poco a poco la animadversión hacia Zoe va descendiendo y se va desarrollando Bluebell como otro personaje más, dejándonos un pueblo curioso, lleno de tarados adorables y de tradiciones de lo más peculiares. De hecho, desde su segunda temporada, la serie mejoró muchísimo al dejarse de putear a la pobre Zoe (que es un amor) y dedicarse de lleno a la diversión, los embrollos románticos y encima tiene unas dinámicas parejiles estupendas, sobre todo esa química brutal entre Zoe y su vecino, Wade.

Y, vamos, esta cuarta temporada está siendo la bomba porque, además de divertidísima, está siendo aún más mona y adorable. Es ir a Bluebell y pasar cuarenta minutos de felicidad.

Pawney en Parks and recreation


Hace ya unas semanas que os recomendé Parks, que es una gran comedia y que nos cuenta las disparatas aventuras y desventuras del departamento de parques y jardines de Pawney. El punto de partida es sencillito, los ocho primeros episodios muy flojos, pero luego la serie va mejorando y tiene un final muy, muy a la altura y que, de hecho, es una preciosidad.

Además, Pawney es un pueblo digno de visitar. Desde su odio a muerte al pueblo pijo de al lado Eagleton, hasta los murales que adornan el ayuntamiento y que muestran la curiosa relación que Pawney ha tenido con los indios americanos. Eso, pasando por toda una fauna de zumbados graciosísimos, una panda de robaescenas a los que coges tanto cariño como a los protagonistas y que son tan variados como el respetable ginecólogo con sus dos hijos chaladísimos, una actriz porno metida en política, reporteros de todo tipo, malvadas empresas que pretenden llenar Pawney de azúcar... De todo, vamos.

Todo eso con una protagonista estupenda (Lesley Knope es la puta ama y punto) y su grupo de allegados, que no sólo molan, sino que se profesan una amistad de lo más adorable (y también relaciones de pareja tan divertidas como románticas). Y está Ron Swanson que, sencillamente, es el mejor y al que merece la pena conocer. Palabra.

San Martín del Sella en Doctor Mateo


Sí, hay un pueblo patrio en la lista y, sí, sé que es la adaptación de una serie británica, Doc Martin, pero yo no la he visto, mientras que la serie de Gonzalo de Castro y Natalia Verbeke fue una de mis favoritas cuando la emitían. Cierto es que la última temporada bajó el nivel, pero, oye, que el resto moló mucho y es muy digna de ver.

Todo comienza cuando Mateo Sancristóbal, reputado cirujano que trabaja en Nueva York (creo recordar que trabaja en el Monte Sinaí) descubre que tiene aversión a la sangre, así que acaba mudándose a San Martín del Sella, un pueblo asturiano (que es la preciosidad hecha pueblo, por cierto) donde pasaba su infancia, para ser el nuevo médico de cabecera.

De nuevo, el conflicto entre estirado cosmopolita y tarados campechanos, pero contado con mucho encanto, una estupenda pareja protagonista (con su correspondiente tensión sexual no resuelta que acaba resolviéndose, of course) y unos grandes secundarios como Antonio y su amigo imaginario Miguel, la farmacéutica que hizo del collarín un complemento que usar todos los días, el adorable Alfredo que es el policía del pueblo, Tom con su bar y un largo etc.

Cicely en Doctor en Alaska


Quizás muchos no conozcáis Doctor en Alaska, más que nada porque tiene mucho tiempo, pero yo le tengo mucho cariño. La emitían hace siglos en La 2 a horas intempestivas y a mis padres les encantaba, así que me tocaba verla de niña. Entenderla, no la entendía, pero estaba súper mega enamorada de Chris (John Corbett con un pelazo que lo flipas) y con eso me bastaba. Luego, de más mayor, mi padre me la regaló en DVD y pude verla comprendiéndola y me enamoré de Cicely y toda la flora y fauna que hay en ella, aunque, of course, Chris siempre será mi one true love, xD.

Total, que Doctor en Alaska nos presenta a Joel Fleischman que es un doctor de Nueva York y que pudo pagar sus estudios a cambio de pasar cuatro años ejerciendo como tal en Alaska. El bueno de Joel se piensa que va a estar tan pancho, en Anchorage, pero no, puesto que el alcalde de Cicely logra que lo cedan a su pueblo y Joel acaba perdido de la mano de Dios, en un pueblo de lo más peculiar y conociendo a Maggie O’Connell, una piloto que es todo lo contrario que él y que carga con una maldición: todos sus novios mueren en extraños e inverosímiles accidentes. En serio, todos los accidentes son todos buenísimos... bueno, salvo para los pobres novios, a ellos no les hace tanta gracia.

Cicely también es un pueblo muy bonito y los personajes son muy peculiares y la serie un sentido del humor muy especial y conseguido. Ahora mismo la tengo un tanto olvidada, porque la vi hace tiempo, pero guardo un gran recuerdo de ella y no puedo más que recomendarla.

Everwood en Everwood


Everwood tiene ya unos cuantos años y fue la cantera de unos cuantos actores que a día de hoy lo están petando: Chris Pratt se ha convertido no sólo en el protagonista de Guardianes de la galaxia, sino que es un actor de lo más codiciado; Emily Vancamp es la gran Emily Thorne en Revenge y también se ha colado en el mundillo Marvel; Sarah Drew es una de las protagonistas de Anatomía de Grey; y, finalmente, Gregory Smith lleva unos cuantos años como protagonista de Rookie Blue y ahora dirige episodios de Arrow, si no recuerdo mal. Incluso aparecieron actores que luego han protagonizado sus propias series como Kristen Bell, Paul Weasley y Sarah Lancaster.

Por si no conocéis Everwood, lo que me parece fatal, os diré cuál es su punto de partida:

Andy Brown es un prestigioso cirujano que está tan ocupado salvando a aquellos pacientes de curación casi imposible, que no tiene tiempo para su familia. Sin embargo, cuando su mujer muere en un accidente de coche (mientras se dirige sola al recital de piano de su hijo, porque Andy debe operar), Andy decide cambiar radicalmente de vida y abandona Nueva York con sus hijos para mudarse a Everwood, un pequeño y encantador pueblo de Colorado en el que su mujer estuvo de visita siendo niña y se quedó enamorada de él.

No obstante, el cambio no es nada sencillo: Andy no se lleva nada bien con su hijo adolescente, Ephram, un genio del piano que estaba muy unido a su madre y tampoco con el otro doctor del pueblo, Harold Abott, que no ve justo que Andy ofrezca sus servicios gratuitamente y que casi le nombra su archienemigo. Por si todo esto no fuera suficiente, la hija del doctor Abott, Amy, tiene a su novio en coma y, con la llegada de Ephram, ve una forma de llegar al doctor Brown y que éste salve a su novio.

Mientras que Hart of dixie siempre ha sido muy ligera, Everwood es un drama. Sí, tiene mucho sentido del humor, tiene episodios divertidísimos, pero también tiene otros muy duros y los conflictos están muy bien desarrollados. Además, es una serie preciosa, llena de escenas preciosas. Los personajes molan todos muchísimo, son complejos y las relaciones entre ellos también lo son. De hecho, Everwood es un lugar en el que no me importaría vivir porque, en serio, qué lugar más bonito.

Y, sí, también tiene un par de parejas a las que shippear de lo lindo ;P

Stars Hollow en Las chicas Gilmore


Y acabamos la lista con Las chicas Gilmore que, ojo al dato, no va de un doctor de Nueva York yéndose a un pueblo (en serio, cuatro de seis series con esa premisa, qué fuerte), sino que nos cuenta la vida de Lorelai Gilmore y su hija Rory. Siendo una adolescente en una familia tan adinerada como conservadora, Lorelai se quedó embarazada, así que se marchó de casa y se forjó a sí misma en Stars Hollow.

Dieciséis años después, con Lorelai ya establecida como la directora del hotel de Stars Hollow y con su vida ya montada, la acción comienza cuando su hija, Rory, consigue entrar en la prestigiosa escuela Chilton, que le asegurará el poder cumplir su sueño de estudiar en Harvard. Sin embargo, Chilton es muy cara, por lo que Lorelai debe tragarse el orgullo y pedir ayuda a sus padres para pagarla, lo que acaba suponiendo que deban ir a cenar con ellos todos los viernes y, de paso, acaban volviendo los unos a las vidas de los otros.

Ese es el punto de partida, pero Las chicas Gilmore es mucho más.

De hecho, Las chicas Gilmore es amor del bueno.

En serio, si veis Las chicas Gilmore, seréis súper felices. Lo prometo. De hecho, si no habéis visto Las chicas Gilmore, ¡hacedlo, maldita sea!

Es una serie divertida, muy mona, con su punto justo de drama y una dinámica de pueblo muy, muy conseguida. Sí, las dos Gilmore son el centro de la acción, cada una con su viaje personal y con esa relación madre-hija tan especial, pero los guionistas tenían mucho cariño por todos los personajes y les daban sus propias historias y evoluciones. Además, casi todos los personajes molan y las relaciones entre ellos están muy conseguidas y nunca las descuidan.

Sookie, Jackson, Michel, Emily y Richard, Miss Patty, Babette y Morey, Taylor, Dick... Todos son muy grandes y me he dejado al mejor de todos, que es Luke, el dueño del café al que suelen ir Lorelai y Rory y que es un amor de hombre. En serio. Es imposible ver esta serie y no enamorarse de Luke.

Además, Las chicas Gilmore es una serie que tiene un montón de referencias de todo tipo: series, libros, políticos, películas... Ya que madre e hija son unas frikis de cuidado. Es cierto que Rory mola menos y, en mi opinión, a medida que avanzan las temporadas, te va cayendo peor, pero Lorelai es la ama y su relación con Luke te da la vida... aunque a veces también te la quita, para qué mentir, xDD.

Pues eso, que os penséis en visitar Stars Hollow y todos los otros pueblos porque, de verdad, no tienen desperdicio.