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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Forzando el fenómeno

Siempre he creído que el primer episodio de una serie es siempre el más complicado: se debe presentar a los personajes, el tono, el argumento... Todo ello sin resultar lento o aburrido, mientras intentan convencer al espectador de que siga viendo la serie. Dentro de tal dificultad algunas series lo tienen mucho mejor: las de misterio, que lanzan varios enigmas a resolver y llamar la atención, o los dramas.

Luego están las comedias, esas sí que lo tienen difícil pues además de hacer todo lo dicho, deben hacer reír. Y cuando no se han establecido bien las personalidades de los personajes, ni las relaciones entre ellos, es muy, muy difícil mostrar bien el humor que tiene la comedia en cuestión.

¿Y a qué viene tal disertación?

Pues a que he querido esperar a ver el segundo episodio de Fenómenos para hablar de ella, para darle algo de margen y ver por dónde va.


La cuestión es que Fenómenos lo tiene todo para ser una gran serie (un gran reparto, una premisa original que podría dar mucho de sí), pero en ninguno de los dos episodios emitidos hasta la fecha ha llegado a convencerme por completo. Sí, es cierto, el segundo ha sido mucho mejor que el primero, pero, siendo sinceros, eso no era muy difícil de conseguir.

Y es que el primer episodio fue un desastre, incluso decepcionante, del cual sólo se salvó el final, donde todo pareció fluir mejor. Personalmente, al ver Fenómenos tengo la sensación que la propia serie se exige mucho, quiere dar mucho y al esforzarse tanto en agradar al espectador, acaba consiguiendo el efecto contrario. De hecho, el mismo día del estreno leí que estaban muy orgullosos de que en el piloto habían puesto toda la carne en el asador y, para mí, eso jugó en su contra.

Es como si no la dejaran ser la serie que debería ser, como si no dejaran fluir a los personajes y las tramas y los forzaran, como si así fuera a quedar más divertido. Pero no. Todo queda forzado, un tanto inverosímil y el resultado es, por tanto, más violento que gracioso. Por poner un ejemplo, los chistes que soltó el personaje de Anais durante el primer episodio no pudieron ser más metidos con calzador para que nos quedara claro que es la bruta del lugar.


Otro de los defectos que he encontrado es, precisamente, algo que no debería serlo: el reparto. Aunque hay varios actores que cumplen con su rol de forma impecable (Alejo Sauras no tiene ningún problema a la hora de ser el galán que no se entera de nada, Marian Hernández es muy entrañable como patito feo o Miguel Rellán queda muy bien como el borde del grupo), hay otros que parecen hacer equilibrios en la línea que separa la sobreactuación del esperpento (Ana María Polvorosa está entre fantástica y horrible, no lo tengo del todo claro... y lo peor es que no es la única en esa situación) o que quedan bien a ratos (Luis Fernández me convence depende de la escena y depende de con quien la comparta).

Parece que ni siquiera sus propios responsables terminan de pillarle el punto, aunque, como ya he hecho, la cosa ha mejorado en su segundo episodio.

Éste ha sido un poco irregular, habiendo tramas que han funcionado bastante bien (la aventura en el bosque ha sido estupenda) y otras que se han quedado a medio gas: por un lado, los líos sentimentales de Daniela y Javier nos han dado algunos buenos momentos, pero también creo que a la pareja le falta algo de chispa y que el lío orquestado podía haber dado para más; por otro, mientras que el pique entre Claudia y Willy para acompañar a Eugenio ha sido grandioso, la parte del concurso con Victoria ha decaído muy, mucho.


Aprovecho para comentar que, curiosamente, mi personaje favorito ha sido uno de los que apenas me habían llamado la atención cuando se anunciaba la serie: Adolfo Serna. Javier Mora no me gustó en Los protegidos, pero también es verdad que no le dieron demasiado material con el que trabajar. La cuestión es que su Adolfo me ha sorprendido mucho, ese galán caradura que siempre tiene una referencia a la cultura pop en la boca (eso es algo que yo aprecio mucho, xD), que también es egoísta, cobarde y un cabronazo, pero que tiene hasta su punto entrañable... muy, muy en el fondo. La verdad es que, hasta el momento, es el que más me ha hecho reír de todos.

Quizás, otro de los problemas que tiene Fenómenos es la otra comedia de Antena 3, Con el culo al aire, cuya sombra es alargada. La serie del camping a mí me encantó desde el primer día, me reí mucho con ella, me encantaron los personajes y todo pareció ir como la seda desde el principio. No sé, quizás puso el listón muy alto, me esperaba algo así y, desde luego, no han logrado la alquimia que Con el culo al aire ha tenido desde el principio.

Pero, bueno, puede que todo sea cuestión de tiempo. Seguramente, si dejan de forzar las tramas, si dejan que Fenómenos coja aire, podríamos disfrutar de una serie bastante maja. La materia prima yo creo que la tienen, los personajes podrían dar mucho de sí, incluso veo posibilidades en el terreno sentimental (Claudia y Willy apuntan maneras), así que sólo nos queda esperar.


De momento, el próximo episodio tiene buena pinta (y sale mi amado Satur, lo que le da más puntos ;P), pero, eso sí, aunque no me vayan a leer, yo hago un llamamiento a Antena 3: ¡dejad de estropear los gags al ponerlos en los anuncios, por el amor de Cas! Que me sabía la mitad de los chistes y eso le quita la gracia porque los ves venir, leches.

En serio, Antena 3 le hace un flaco favor destripando así la serie. Por poner un ejemplo, en cuanto Benito ha aparecido vestido de scout, ya sabía que Adolfo iba a soltar "si es el hermano tonto de Indiana Jones". Vale que la promocionen, pero que lo hagan con algo más de tacto, contra.

Y ya, tras mi brote contra la publi (aprovecho para decir que los sneak peek son el mal), me despido diciendo que, de momento, seguiré viendo Fenómenos para ver cómo desarrollan la serie ;)