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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Una de realidades alternativas seriéfilas

En su segunda temporada el universo de The Flash se ha visto ampliado por las realidades alternativas. ¿Y qué es una realidad alternativa? Pues es un mundo parecido, pero sin ser igual y un recurso bastante utilizado en las series. Ahora mismo son los chicos de The Flash los que hacen cambios locos entre lo que conocíamos y lo alternativo, pero no son los únicos.

Así que en esta entrada tenéis varias realidades alternativas seriéfilas, empezando, claro está, por la causante de esta entrada:

The Flash

En esta segunda temporada, y provocado por el final de la primera, han aparecido en Central City una serie de agujeros que conectan el mundo que conocíamos con uno alternativo, conocido como Earth-2. De momento, no hemos explorado en condiciones ese universo alternativo, pero sí que hemos visto a varios personajes que conocemos en su versión de Earth-2. Por ejemplo, Linda Park en su versión alternativa es una ladrona metahumana que les causa varios quebraderos de cabeza cuando cruza a Earth-1.

Barry, nuestro Flash favorito, con Jay Garrick, el Flash de Earth-2

Earth-2 también nos ha recuperado a Tom Cavanagh (mil gracias por eso), que en lugar de ser nuestro doctor-Wells-en-realidad-Eobard-Thawne es Harrison Wells, Harry según Cisco. Y es genial. Soy muy fan de este hombre. Eso sí, espero que en el futuro algún personaje vaya a Earth-2 a flipar y nos enseñen las vidas alternativas de nuestros chicos y, ya puestos, de los de Arrow, que sabemos que allí Arrow es Robert Queen y no su hijo.

Fringe

Si hablamos de una serie sobre realidades alternativas, se nos viene Fringe a la cabeza en cero coma. Si no es así, es que no la habéis visto y... ¿a qué narices estáis esperando? En serio, corred, insensatos, id a conocer a los chicos de Fringe, porque esa serie es grandeza pura. Si ya los conocéis, recordaréis que a lo largo de la primera temporada nos fueron dando pistas hasta que, al final, se explica la existencia de una segunda realidad y, a partir de entonces, cobra muchísima importancia en la serie.


Y durante varias temporadas estuvimos viendo lo que ocurría en dos realidades, con sus personajes cambiados (teníamos a Walter y a Walternativo, a la Olivia rubia y a la pelirroja, al Lincoln molón y al gafas...) y sus líos entre realidades. Muy genial todo. Era increíble ver el trabajo de los actores cambiando de registro, sobre todo de la maravillosa Anna Torv. Jolín, qué genial era Fringe, ¡cómo la echo de menos!

Once upon a time

El doble episodio final de la cuarta temporada de Once upon a time, titulado Operation Mangoose, nos trajo al Autor cambiando las reglas del juego para que los villanos tuvieran sus finales felices, lo que desembocó en que Henry viajara a una realidad alternativa, donde los roles de los personajes estaban cambiados: Rumpel era el héroe de la historia y estaba felizmente casado con Belle, mientras que Regina ocupaba el papel de Snow y ésta el de Regina. El one true love de Snow era James, el gemelo malo, mientras que David esa su perrito faldero y Hook era un cobarde.


En este caso fue un episodio doble, pero fue muy simpático y es que los cambios de registros en personajes siempre molan. Además, en este caso fue todo muy divertido y actores como Ginnifer Goodwin o Colin O’Donoghe se lucieron con el cambio.

Doctor Who

En Doctor Who no son muy de explorar realidades alternativas, sino de viajar a lo largo del tiempo y del universo, pero en su segunda temporada Rose y el Doctor cruzaron a un mundo paralelo en los episodios Rise of the Cibermen y The age of Steel. En ese mundo alternativo, el padre de Rose estaba vivo y no muy felizmente casado con su madre, que no era la Jackie que conocíamos y, además, no tenían hijos, sino un perro. Bueno, luego además estaba ese temilla de que los Cibermen estaban conquistando el mundo, pero con el Doctor presente tampoco era para tanto.


Esos episodios son muy, muy geniales y además supusieron la despedida temporal de Mickey y asentar lo que acabaría siendo la despedida de Rose al final de esa temporada en Doomsday, ya que tanto ella como “su” Jackie acaban cruzando... y despidiéndose del Doctor y mejor paro que como recuerde la escena de la pared, me volveré a deprimir.

Supernatural

Supernatural va por su onceava temporada y ha tenido muchísimos episodios frikis a más no poder, como ese genial Changing channels donde Dean y Sam estaban atrapados en programas de televisión. En su segunda temporada, en el episodio What is and what should never be, Dean viaja a una especie de realidad paralela... Vale, no es que vaya a otro mundo paralelo, sino que un genio le hace vivir una fantasía sobre cómo sería su vida si su madre no hubiera muerto y es lo suficientemente alternativo para mí.


Además, el episodio estuvo muy, muy bien. Fue divertido (Dean cortando el césped de casa de su madre fue muy épico), también vimos a Dean en su faceta más tierna y el caso estuvo chulo.

En su quinta temporada, en el episodio The end, se marcan una especie de Días del futuro pasado, donde Dean viaja a un futuro alternativo... que es un desastre. El Apocalipsis ha tenido lugar, una rara enfermedad está acabando con la humanidad, Sam es Lucifer y Cas un humano de lo más pasado de rosca, mientras que la versión alternativa de Dean es muy distinta a la actual también. Este no es precisamente divertido, pero está muy, muy bien y es súper interesante verlos tan cambiados.

The Librarians

El (genialoso) final de la primera temporada de The Librarians, con el episodio And the loom of fate, va sobre Eve viajando con un Flynn que no recuerda quién es o su realidad, viajando por distintas realidades alternativas: en una el bibliotecario es Jake, en otra Ezekiel y en otra Cassandra. Todas ellas distintas, con distintos problemas y ninguna demasiado buena.


Eso sí, ver las versiones alternativas de los bibliotecarios moló mogollón. Vale, Jake era bastante parecido al nuestro, quizás más bestia, pero Ezekiel y Cassandra no parecían ni ellos. Uno habiendo informatizado todo y siendo tan serio y ella usando magia y siendo tan ceremoniosa, por no repetir lo de seria, que también. Bueno, y además el episodio estuvo genial, salía Flynn lo que siempre es un plus y nos enteremos de quién era Jenkins en realidad. ¿Se puede pedir más?

Embrujadas

En este caso puede que haya más (que en Embrujadas también hacían cosas loquísimas), pero yo sólo recuerdo este episodio. Fue el número 100, titulado Centenniel Charmed, y supuso la despedida de la serie de Julian McMahon (todo un drama, con lo que Cole molaba). Bueno, total, que el episodio iba de cómo Cole, intentando destruir las Embrujadas y recuperar a Phoebe, piensa que todo es culpa de la aparición de Paige en sus vidas, así que hace magia para impedir que eso ocurra. Sin embargo, en ese preciso momento, Paige está orbitando, así que se cuela en la realidad alternativa y, claro, flipa colorines.


Con Prue muerta y sin haberla encontrado a ella, todo ha cambiado una barbaridad: Phoebe sigue con Cole, más obligada que otra cosa, mientras que Piper se ha convertido en una cazadora de demonios súper bruta que se ha divorciado de Leo y no está embarazada. Por suerte, Paige era muy ídola y logra arreglarlo todo.

Bueno, ahora que lo recuerdo, más adelante también vimos retazos de un futuro alternativo donde Wyatt (el hijo de Piper y Leo) era más malo que todas las cosas y, por eso, su hermano Chris (ay, qué guapo era Drew Fuller, qué habrá sido de él) tiene que volver atrás en el tiempo para salvarlo... aunque está a punto de costarle la vida.

Buffy, la cazavampiros

Para la tercera temporada de Buffy, yo ya tenía clara una cosa: Xander era la peor persona viva, pese vampiros, demonios y lo que se terciara. ¡Nunca le perdonaré lo que hizo al final de la segunda! Sin embargo, en la tercera temporada Cordelia lo descubrió cuando vio a Xander besándose con Willow, justo cuando ella y Oz acuden a rescatarlos. Por eso, en el noveno episodio de la temporada, El deseo, herida y humillada le acaba pidiendo un deseo a Anya, un demonio vengador: que Buffy (a la que culpa de todos sus males) no llegara nunca a Sunnydale.


Así, Cordelia acaba en una realidad alternativa donde Buffy no ha llegado nunca a Sunnydale... y Sunnydale es un puñetero desastre: hay toque de queda, los vampiros lo han conquistado y, de hecho, Xander y Willow son dos de los vampiros más chungos del lugar. De hecho, Willow tiene a Ángel de mascota, mientras Giles y Oz son la resistencia. Un WTF?! en toda regla, sobre todo al ver a la Willow alternativa y cómo ha cambiado todo.

Además, en este episodio conocemos a Anya, que es muy genial ella, así que, en resumidas cuentas, mola mil.

Bonus: Friends

Acabo la lista con un bonus, ya que en Friends no viajaron a ninguna realidad alternativa o nadie cambió los hechos, sino que se marcaron un What if... en toda regla e hicieron un episodio doble especial en el que cada personaje se preguntaba qué habría sido de su vida si hubiera tomado una decisión diferente: así que vimos a Rachel casada, a Mónica todavía gorda, a Phoebe siendo un tiburón de Wall Street, Chandler intentando ser escritor, Joey siendo un actor famoso y Ross todavía casado con Carol.


Fue en la sexta temporada (episodios 15 y 16, titulados El que pudo haber sido), así que resultó tan divertido como raro ver cómo cambiaban los personajes. Éstos ya habían evolucionado mucho en seis temporadas, así que verlos tan diferentes fue una pasada: Phoebe histérica de la vida, Mónica súper pava, Rachel siendo una pija tonta... Eso sí, al final nos mostraron que había cosas que siempre acababan pasando como lo de Mónica y Chandler o lo de Carol y Susan.

Ay, qué genial que era Friends :3

Bueno, pues eso es todo por hoy. A mí no se me ha ocurrido ninguna realidad alternativa televisiva más, pero si vosotros sabéis alguna otra, no dudéis en decírmelo por los comentarios.

martes, 14 de febrero de 2012

Besos para todos

Aunque, en realidad, Besos para todos es una película española, esta entrada no va sobre esto. En un principio, iba a actualizar con la entrada que tengo preparada sobre The vampire diaries, peeero es que resulta que hoy es San Valentín y aunque es algo que no celebro (nop, no tengo un hombre que me quiera y que me tenga llenita la nevera... Os juro que no sé por qué cojones tengo esa canción en la cabeza, si ni siquiera me gusta, xD), pues acabo de ver los dos últimos capítulos de Downton Abbey, así que estoy en plan muero de amor y, por eso...

Voy a hacer otra de mis listas, recompilaciones, como queráis llamarlas, en este caso sobre los besos televisivos que más me han gustado. Evidentemente no estarán todos los que me gustaría porque tampoco puedo escribir la biblia en verso, pero bueno, vayamos a ello.

Inés Alcántara y Eugenio Domingo en Cuéntame cómo pasó

Este ya tiene sus años, pero me sigue emocionando como el primer día y es que, desde que Eugenio apareció en el barrio de San Genaro supe que estaba loco por Inés y me emperré en que deberían estar juntos. Me costó dos novios (mi querido My darling y el pesado de Diego Barrios), un porrón de temporadas y, para más INRI, a día de hoy están separados. Aún tengo la esperanza de que Eugenio vuelva y me centre un poco a Inés que, desde que regresó, está más perdida que nunca. ¡Eugenio, vuelve!




Summer Roberts y Seth Cohen en The OC


Mi pareja favorita de The OC eran Summer y Seth, con él tan enamorado de ella y ella sin saber que él existía, con esa química, con lo bien que quedaban juntos. A lo largo de las cuatro temporadas que duró la serie compartieron muchos besos, pero yo me quedo este porque, sencillamente, creo que es el mejor momento de la segunda temporada y me dejó KO y muriendo de amor y tal.



Sí, es un homenaje al famoso beso de Kirsten Dunst y Tobey Maguire en Spiderman, pero yo sigo prefiriendo a Seth y a Summer y, además, esa es la gracia del asunto =D


Rachel Green y Ross Geller en Friends

He de decir que, aunque Rachel y Ross no me disgustan como pareja, siempre preferí que Rachel terminara con Joey. Sin embargo, y a pesar de los morreos que se nos dieron los seis protagonistas de Friends, creo que Rachel y Ross se llevaron los dos besos más bonitos y los que más consiguieron emocionarme. Por un lado, el primer beso que se dieron (y que les costó darse a los pedazo de mamones).



Entre que sufrí cual perra en su día (y eso que era una enana) y que me encanta tanto la discusión, como el momento de encuentro de miradas y cómo se miran cuando abre la puerta... Buff, acabé toda emocionada cuando lo vi por primera vez. Y, por otro lado, el que me sigue emocionando aunque lo haya visto mil veces porque toda la escena es simplemente perfecta: el último.




Fernando "Fer" Redondo y David Ferrán en Física o química

Si es por besos, en Física o química tuvimos un montón y de todo tipo, pero yo siempre recordaré uno en especial. Fer y David fueron una de mis parejas favoritas, tuvieron unos morreos de impresión (aquel primer beso al final de la tercera temporada tras el momento heroico de David fue brutal), pero yo siempre me quedaré con el que se dieron en el final de la sexta temporada y que puso broche final a la peor época de ellos dos como pareja. Y, además, es un señor beso bajo la lluvia, lo que le da todavía más puntos *0*




Mary Crawley y Matthew Crawley en Downton Abbey

Este iba a entrar sí o sí. Aunque mi pareja favorita de Downton Abbey son Sybill y Branson (les adoro, son tan monérrimos), los desfortunados tortolitos también me gustan mucho y, aunque sólo sea por lo que he sufrido con ellos dos, este beso es awesome. Y es que la pobre Mary cometió un error y lo ha pagado con creces, llegando a recibir una buena cantidad de palos y culpas inmerecidas, mientras Matthew seguía loco por ella, pero empeñado en cumplir su palabra. Además, es un beso bajo la nieve y yo soy como Lorelai Gilmore y la nieve me encanta ^0^




Mario Montero y Jimena García en Los protegidos

En la segunda temporada de Los protegidos (esa serie que los taliprogramadores de Antena 3 tienen secuestrada, por favor, que pidan ya el rescate para ver si emiten la tercera) nos regalaron unos momentos preciosos entre Mario y Jimena. Yo me quedo con este beso, que fue el primero y que casi provocó que muriera de un infarto (en serio, mi ship interior un día me matará) porque, claro, venía de ver la mega declaración de Jimena (si no la conocéis, está en las Frases inspiradoras del mes de abril de 2011) y después Mario histérico es todavía más adorable que de natural y luego... Pues eso, qué pedazo de beso.




Charlotte "Chuck" Charles y Ned en Pushing daisies

Vale, este caso es curioso. Jamás he visto Pushing daisies (Criando malvas en España, por si os interesa) y eso que la serie me llama bastante y sólo son dos temporadas. Pero, la cuestión, es que por casualidad vi el beso de sus protagonistas y me dejó loca. Bueno, por si no lo sabéis, os diré que Ned tiene el poder de devolver la vida a los muertos sólo con tocarlos, pero en caso de que los vuelva a tocar, éstos vuelven a morir. Entonces, claro, le devuelve la vida a Chuck y, por tanto, no puede volver a tocarla o Chuck morirá, así que, como os podéis imaginar, eso de besarse es difícil, aunque lo resuelven de un modo muy original:




Lorelai Gilmore y Luke Danes en Las chicas Gilmore

Cuando yo vi por primera vez el primer episodio de Las chicas Gilmore, decidí que Luke y Lorelai estaban destinados a acabar juntos y no iba a dejar de shippearlos hicieran lo que hicieran los guionistas. Tras un profesor bastante majo llamado Max Medina (e intepretado por Scott Cohen), el petardo de Christian paseándose a sus anchas por Stars Hollow y sencillamente dando por saco, además de algún que otro estorbo, llegó el momento. Y, jo, llegó, llegó y cómo llegó. No sé cómo no tiré fuegos artificiales el día que lo vi.




Iván Noiret y Julia Medina en El internado

¿Acaso pensábais que me iba a dejar a El internado y su pareja por excelencia (por lo menos, en lo que respecta a este blog)? Y es que, entre todas las combinaciones parejiles que hubo entre los muros del Laguna negra, para mí la mejor siempre fue la de Iván y Julia. Desde el momento en que Julia se percató de lo puteado que estaba Iván con el tema Carol apuntaron maneras, pero no fue hasta que Julia les dijo que hablaba con fantasmas cuando se despertó el amor de Mimosín. Porque, sí, Iván era un Mimosín y aquella retahila de chorradas y motes era su manera de tirarle de la coleta a la chica que le molaba.

Y, bueno, aunque estos también tuvieron unos besos de impresión, el que yo recuerdo es el primero. Será porque me dejó flipada o porque moló en general o por la cara de "¿qué es esto que estoy tocando?" de Iván al tocar la teta de Julia. No lo sé, pero tengo debilidad por este beso.




Logan Echolls y Veronica Mars en Veronica Mars

Y los dejo a ellos para el final porque él es el muso de este humilde blog (efectivamente, nos llamamos Epic us gracias a Logan Echolls y una de las declaraciones de amor más alucinantes jamás perpetradas, en este caso en la segunda temporada) y porque siempre serán, si no la que más, una de mis parejas favoritas. Lo habré dicho una y mil veces, Veronica mola por sí sola, Logan mola por sí solo y ya cuando los juntamos... La rehostia fantabulosa, vamos. Aunque hay miles de vídeos sobre el beso que os quería poner, el ****** de Youtube no me deja insertar ninguno, así que he elegido el de mejor calidad y os pongo el link aquí.

Pero no hay problema, nop, y es que si algo molaba en el LoVe eran los besos que se daban, de hecho son de las pocas parejas que en general los recuerdo todos, así que he estado investigando y he elegido un vídeo musical sobre ellos todo bonito:



Al final me ha quedado una especie de top ten, aunque no soy capaz de numerarlos y me he dejado unos cuantos. De hecho, si House y Wilson se besan o si lo hacen Dean y Cas o Arturo y Merlín o Sherlock y John o cierta pareja de The vampire diaries que me está encantando, deberían entrar por lo menos en el segundo puesto... Aunque, claro, si cualquiera de mis parejas no canon se besan, seguramente moriré, así que no podría alterar el ranking, xD.

PD: Mañana actualización sobre lo que está ocurriendo en The vampire diaries, lo prometo ;)

PD2: Me he visto Downton Abbey entera, chavales, algunos estaréis orgullosos de mí y, por cierto, muchas gracias a todos aquellos que me la habéis recomendado porque me ha encantado. La espera de la tercera temporada será larga, snig, snif o.o

martes, 20 de diciembre de 2011

Los mejores Papa Noeles de la tele

Supongo que ya sabéis que me pirran las Navidades y este sábado es Nochebuena, esa noche en la que nos visita Papa Noel (por lo menos a mí, jujuju) y en la que dan ganas de poner el Santa Claus is coming to town. La cuestión es que el año pasado por estas fechas, hice un especial con los mejores episodios navideños y, aunque desde entonces he visto unos cuantos más, este año he decidido hacer recopilación de los Santa Claus más épicos de la tele y que, de paso, no me importaría que me visitaran ;)


6. Max Blum (Adam Pally) de Happy endings.


El último episodio emitido de Happy endings, Grinches be crazy, fue awesome total, sobre todo porque descubrimos cómo corre Jane cuando se pone nerviosa y también porque Max se nos vistió de Santa Claus y el traje le transformó en un ser amable y tierno, nada que ver con el habitual Max que odia a los niños y que es un gruñón y, bueno... es Max y por eso le queremos =D

Y, por cierto, más allá de la adorabilidad general de Max y de Max-Santa en particular, casi muero de risa con el final (Jane es la leche) y me encantó el detalle de la playa falsa y ya me tienen anhelando que Alex y Dave vuelvan juntos, que me parecen súper monos.


5. Héctor de la Vega (Luis Merlo) de El internado.


La única representación patria que he sido capaz de encontrar (entre que el 80% de las series son históricas, que en otras como Física o química o Los protegidos no se ha dado la ocasión y que en El barco van de Reyes magos pues no se me ha ocurrido otra) viene de la mano de nuestro querido Héctor de El internado, en aquel fantabuloso fin de temporada donde, entre otras cosas, descubrimos que el Galleguiño no sentía frío y que hay que mirar por donde se pisa, no nos vaya a ocurrir como Fermín y caernos en un agujero a unos pasadizos.

Marcos: OMG, ¿Papa Noel no existe?
Vicky: ¡Marcos, te dije que no miraras!
Roque: Eso de que Jacinta le desvista es inquietante...

Pero lo que de verdad descubrimos en ese episodio fue que a Marcos le encantaba Papa Noel (me hizo mucha gracia Iván diciendo: que sí, Marcos, que es Papa Noel, xDD) y que en el Laguna negra tenían uno chungo, pues Camilo junto a su inseparable farol iba sembrando el mal vestido de rojo. Eso sí, luego se lo endosaría a Héctor y, puestos a que me visite uno, pues como que me quedo con Héctor :P


4. Chuck Bartowski (Zachary Levi) de Chuck.


A decir verdad, todavía no se ha emitido el último episodio navideño de Chuck, que se nos va este año y a la que echaré de menos porque es una de mis series favoritas. Pero, bueno, ya he visto las fotos promocionales y, claro, me he topado con Chuck ataviado de Santa y he dicho: ey, me hace juego con las fotos de... Wala, un momento, ¿y si...? Y ya me veis, escribiendo el post, xD.

Que conste que a mí no me importaría nada, que Zachary Levi viniera a visitarme la madrugada del 24 al 25, aunque sea sin regalos, no importa, la cuestión es que venga él y que, de paso, me cante la canción de Enredados con su beauty and sexy voice ^0^


3. Chandler Bing (Matthew Perry) de Friends.


Si tuviera que elegir un único capítulo favorito de Friends, no podría, hay tantos... Y, si en la lista del año pasado puse el de los propósitos de año nuevo, esta vez he recordado en el que Ross intenta que su hijo se interese por Hanukkah. En dicho episodio Ross busca desesperadamente un traje de Santa para que Ben escuche la historia de Hanukkah (eso es porque no andaba Seth Cohen cerca y la best fiesta ever, la navidukkah) y, como están todos agotados, acababa disfrazado de... ¡Armadillo navideño!

El armadillo navideño es awesome, me encanta, bueno, los disfraces de Ross en general son la leche (Zurullito mola), pero es que es ver al Armadillo navideño y partirme. Pero, claro, al final aparece Chandler disfrazado de Santa y está a punto de estropear la historia de Hanukkah, pero al final acaba escuchando la historia también junto a Ben y Joey disfrazado de Superman porque no había encontrado un traje de Santa.


2. Danny Williams (Scott Caan) de Hawaii five-0.


La primera temporada de Hawaii five-0 dio para mucho (por lo menos, yo aprendí unas cuantas cosillas gracias a Steve, Danno y cía) y también para un episodio navideño que no tendría nieve, ni sería la mezcla de dos celebraciones, pero sí a todo el equipo y a mi amado Danny disfrazado de Santa Claus para alegrarle las fiestas a su hija.

¿No me digáis que no es mono este hombre? Si es que me provoca una ternura :3 Ainss, Danny, vente para Calahorra, que no será tu hogar, pero no es una isla paradisíaca.


Y, por cierto, ¿sabéis qué es lo mejor? ¿Quién le arregla el disfraz a Danny? Pues quién va a ser, Steve, claro que sí... Vale, lo habéis visto en la otra captura, pero lo importante es que estos dos son como un matrimonio muchas veces, parece que le quieren hacer la competencia al Capi y al Tito Juli :P


1. Eliot Spencer (Christian Kane) de Leverage.


Y en el puesto número uno, no podría ir otro que uno de mis maromos favoritos ever, un hombre que aunque fuera malo malísimo en Angel, era mi preferido (con perdón de Wes) y que no sólo me encanta él porque es un tímido de cuidado, sino que su personaje es uno de mis preferidos. Estoy hablando de Christian Kane y su Eliot Spencer de Leverage, claro está, y es que en la tercera temporada hay un fantabuloso episodio navideño en el que el pobre Eliot se ve obligado a ejercer de Santa, algo que no le agrada en absoluto.


De hecho, si Eliot habitualmente no es precisamente Míster Sonrisa Encantadora, en este está más gruñón de lo habitual, sobre todo con su continuo pique con un crío al que al final le regala el juguete que quiere. Si es que será un gruñón, pero es un Santa muy cumplidor... Aunque no le guste admitirlo :P

Eso ha sido todo por hoy, mañana subiré un capítulo nuevo de Cuatro damas, pero de momento: ¡Felices fiestas! =D

miércoles, 6 de julio de 2011

Estropea a la chica

Es una máxima en las series de televisión tener a dos personajes que se gustan, que quedan bien juntos (y por eso desde que aparecen juntos tú quieres que se líen) y que los guionistas tardan en juntar todo lo posible. Por ejemplo, Luke y Lorelai de Las chicas Gilmore que tardaron cuatro temporadas enteras o Booth y Brennan de Bones que se han llevado el récord al tardar seis temporadas enteras.

Es otra máxima que una vez que estén juntos, estén así un tiempo hasta que, al final, rompan y, así, alargar la historia porque, claro, tiene que darse la reconquista. Siguiendo con uno de los ejemplos anteriores, Luke y Lorelai rompieron a lo largo de la (apocalíptica) sexta temporada tras haber estado la quinta juntos como pareja.

Lo malo de la primera máxima es que puede llegar a cansar y a desesperar (véase, Bones), pero yo lo prefiero a la segunda porque en esa, prácticamente siempre, acaba saliendo perjudicado un personaje que, para más INRI, suele ser el femenino. A decir verdad, también ocurre cuando se alarga la tensión sexual no resuelta, que no me olvido de Sandra en la segunda temporada de Los protegidos o de Woody en la quinta de Crossing Jordan, por citar varios ejemplos.

Booth y Brennan en el genialoso final de la cuarta temporada ^^

Yo no sé por qué, pero los guionistas siempre acaban estropeando a la chica, en vez de al chico o a ninguno. Entiendo que se trata de una serie de televisión y que hay que crear problemas para mantener el interés (porque si están juntos y felices también nos quejamos, véase a Stefan y Elena de The vampire diaries), pero no entiendo por qué en vez de crear una ruptura y una situación posterior en la que no odiar a ninguno, se tiende a estropear a la chica.

Por ejemplo, en Everwood nunca me gustó Amy. Me caía mal, me parecía rastrero el que se aprovechara de los sentimientos de Ephram para recuperar a su novio del coma (el padre de Ephram era una eminencia en el campo de la neurología). Sin embargo, sucede lo inevitable y al final de la segunda temporada por fin inician una relación que desarrollan maravillosamente a lo largo de la tercera. Pues bien, al final de la misma viene también la inevitable ruptura y los dos son culpables y también inocentes.

Y es que aprovechan la situación tan jodida en la que está Ephram para enturbiar la relación con Amy, que la pobre no sabe cómo actuar correctamente, aunque lo intenta. Cierto es que te puedes cabrear con Ephram (yo no lo hice), pero no es por la ruptura en sí o la situación posterior con Amy, sino por su reacción ante la situación en la que se encuentra.

Foto mona de Ephram y Amy, cuyo nombre parejil también es lo más: Ephramy

Pero los casos como el de Everwood son más bien pocos, de hecho es de las pocas series en las que no me puse de parte de nadie ni odié a ninguno. Porque, por ejemplo, aunque en Friends nunca odié a Ross (sinceramente, creo que es imposible odiarle) sí que me posicioné a favor de la postura de Rachel. Vamos, que me da igual el supuesto descanso con el que se justifica Ross, le puso los cuernos y no hay más que hablar.

¿Y a qué viene tamaña disertación sobre rupturas y sobre el tratamiento de los personajes en ese caso?

Pues a que Doctor Mateo me está estresando casi tanto como Los hombres de Paco en su día (creo que nunca ninguna serie me cabreará tanto como la etapa de Sara adúltera) con el manido, absurdo y, en mi opinión, sobrante triángulo amoroso. Y es que odiar a Nico no es novedad, no lo he soportado desde que apareció (y eso que adoro a Diego Martín desde siempre), pero el pasarme el episodio deseando estrangular a Adriana sí que lo es y no me gusta.

A mí Adriana me caía bien. En serio. Me gustaba su forma de ser, el que viera algo más que a un borde en Mateo, que supiera lo que quería... Por eso no me entra en la cabeza que desde que apareciera Nico se comportara como una adolescente y se dedicara a jugar a dos bandas, mientras juzgaba a Mateo de una manera tan dura. De hecho, últimamente se dedica a intercambiar a los dos primos a la mínima de cambio.

El besaco de película que se dieron hace poco Mateo y Adriana.

Y, mira, puedo tragármelo hasta este último intercambio. No me creo que Adriana esté enamorada de Nico ni quiera casarse con él tras que discutieran en el barco. Porque, vamos, no me parece lógico tras que Nico demostrara que no la quiere, sino que quiere arrebatársela a Mateo (conceptos bastante distintos), hasta el punto de que estén encerrados en un barco en plena tormenta y, en vez de preocuparse por ella, le eche en cara el tema Mateo. Vamos, que los guionistas o bien se piensan que somos idiotas o bien pasan de hacer que los personajes actúen siguiendo su forma de ser. ¿En serio me tengo que creer que tras esa discusión y el hecho de que apenas pudieran mirarse, ahora Nico y Adriana se van a casar?

No sé, personalmente me parece una tomadura de pelo el todo vale para alargar la no relación. Sobre todo porque Doctor Mateo no es la única que emplea el recurso de estropear a la chica.

Otro ejemplo lo tenemos en Gran reserva, donde Lucía dejó de ser la chica fuerte, lista y coherente del principio para ir de un hermano a otro según le convenga. Ahora estoy con Miguel, uy si me ha decepcionado, pues dos segundos después me ligo a Raúl, pero, eh, me ha puesto los cuernos, pues, nada, otros dos segundos después a tirarme a Miguel... Vamos, otro buen personaje femenino estropeado.

Miguel, qué guapo estás con esa camiseta *0*

Porque esa es otra de las cuestiones, ¿qué manía es esa de hacer que la chica (por muy lista que sea) se empeñe en caer en los engaños del otro? Lucía nunca se ha creído que Raúl sea un mal bicho, por mucho que se lo hayan dicho. Pero es que ahora mismo en Los misterios de Laura, la protagonista está cayendo en ese tópico también con su nuevo novio (que es un mal bicho); y entiendo que desconfíe de las sospechas de su exmarido, pero, ¿por qué no creer a Martín que siempre le ha sido fiel?

¿Cuesta tanto acaso el mantener el interés sin hacer que un miembro de la pareja sea ahostiable? Yo creo que no.

Por ejemplo, en Chuck alargaron la tensión sexual no resuelta durante tres temporadas y, aunque pasaron varias veces por la fase del otro malvado, tampoco fue tan horrible y desde entonces Chuck y Sarah han estado juntos y ha sido igual de interesante. En esta cuarta temporada me han gustado los dos juntos, los problemillas de la convivencia y de los caracteres de ambos, los momentos monos, pero sobretodo el que siempre, absolutamente siempre estaban unidos.

No sabéis la de tiempo que esperé esto, xD.

También está la opción de separarlos por una tercera persona o un hecho que hace que los dos sean víctimas. Personalmente, prefiero esa opción a los cuernos, al despecho o a nuevos triángulos amorosos.

Los guionistas de El barco, por ejemplo, han recurrido a la tercera persona para seguir manteniendo separada a la pareja principal formada por Ainhoa y Ulises. En su día leí críticas negativas al giro que le dieron a la relación cuando Gamboa la chantajea para que no estén juntos. Yo no opino igual. Me parece más lógico que Ainhoa ceda y se calle por temor a que Gamboa haga daño a un ser querido, que se dedique a dudar entre Gamboa y Ulises como ocurre en la primera temporada.

Y ya sé que algunos opináis que es una tontería la situación, que si Ainhoa hablara se solucionaría todo, pero... No sé, a mí no me convence. Si se chiva a Ulises, lo que pasará es que se pegarán otra vez y Gamboa podría hacerle daño de verdad tanto a él como a la familia de Ainhoa. Y si se chivara a su padre, pues... Nada, porque no lo van a tirar por la borda y dejarlo encerrado en un camarote no creo que funcionase.

Por otro lado, en El internado (además de una de mis series favoritas, me parece que llevaron bastante bien todas las historias de amor ^^) mantuvieron separados a Julia y a Iván aprovechando el alzhéimer de éste (que le provocaba la medicación que evitaba que el virus de Ottox lo matara, ¿recordáis?). También sé que esa trama tampoco gustó mucho, pero a mí sí porque, además, entendía perfectamente tanto a uno como a otro.

Me encanta esta foto ^0^

Vamos, que no estoy pidiendo que en todas las series haya matrimonios idílicos como Jim y Melinda de Entre fantasmas, pero sí que se tenga un poco de respeto por el público, la relación y los personajes. Porque hay series en que la pareja principal unida mantiene el interés perfectamente: véase, Seth y Summer de The OC (se reconcilian en la segunda y ya no se separan) o Sara y Lucas de Los hombres de Paco (achaquemos la etapa horribilis posterior a la ausencia de Hugo Silva).

PD: Sí, este post es blogterapia, vamos, que los guionistas de Doctor Mateo me tienen taaan harta con ese estúpido triángulo amoroso que nunca jamás ha funcionado... Ni gustado, creo. Sólo hay que ver el descenso de espectadores. Pues eso, que estoy cansadísima del tema, quiero zarandear a los guionistas a ver si espabilan y dejan el tema de una vez.Negrita