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jueves, 4 de febrero de 2016

Los finales felices de Galavant

Este domingo la segunda temporada de Galavant llegó a su fin y el mundo es un poquito peor porque serie más mona, graciosa y original que esa no hay. Sin embargo, a sabiendas de que otra renovación milagrosa es difícil, esta entrega la han cerrado de forma tan bien pensada que sirve perfectamente como final cerrado, pero que deja la puerta abierta a esa posible tercera temporada.

Que, por cierto, señores de la ABC, por favor, por favor, renovadla por otros diez episodios. Sólo son diez episodios, mola mucho y así no tenéis que buscar otra serie con la que llenar el parón de Once upon a time o volveros locos programando. Anda, anda, por fa.


Eh, por intentarlo que no quede.

Bueno, ahora hablemos del final porque ha sido la monez y ha estado muy, muy bien. Desde el primer episodio se dibujaron los tres frentes a seguir (Galavant y Richard recorriendo el reino primero para devolver al segundo a casa y luego para rescatar a Isabella; ésta en el reino de Hortensia con las intrigas del hechicero y planificador de bodas Chester Wormwood y, finalmente, Gareth y Madalena enamorándose y haciendo el mal en Valencia) y, al final, han confluido en estos últimos episodios.

El juglar lo resume mejor que yo, pero bueno, es lo que tiene tener tanto flow.

La verdad es que me ha sorprendido lo ambiciosos que han sido argumentalmente hablando, sobre todo siendo Galavant una comedia con no demasiado presupuesto (aunque más lucido que el de otras series como Once upon a time, sin ir más lejos). La batalla a tres y el D’Dew (Dark Dark Evil Way) poniendo a todos los protagonistas en jaque y uniéndolos gracias al one true King ha sido algo más propio de una novela de fantasía que de una serie a que podemos considerar menor por ser chiquitita. Pero, eh, lo han sabido llevar estupendamente y les ha quedado un par de episodios finales de los más aparente.

Además, han seguido en esa tónica de incluir clichés del género y referencias a productos míticos del mismo, pero a su estilo y con muchas coñas: el rey para unirlos a todos al más puro estilo Arturo, la batalla final desesperada, una horda de zombies... Todo ha tenido su propio toque y ha servido para darles a los protagonistas su final feliz.

Empezando por nuestro héroe, Galavant, y su princesa, Isabella, que se han casado y se han mudado a una casa junto al mar para ser felices con siete o tres hijos. Todavía no se han puesto de acuerdo.


La verdad es que Isabella siempre me ha parecido el personaje más soso de todos y era el que menos me interesaba, pero la parte de Hortensia ha dado muy buenos momentos, sobre todo gracias a sus padres ("please, this isn't Game of thrones" es grandeza pura) y al bufón. Isabella ha actuado como la líder, el personaje razonable y valiente en contraposición con su entorno y me ha interesado más que la temporada pasada, sobre todo esa rivalidad con Madalena, que también era un cliché y se burlaban de él con canciones y llamándolo pelea de gatas.

Hablando de Madalena, ha sido uno de los personajes más interesantes de ver esta temporada. A mí Madalena, a pesar de ser la mala, siempre me ha molado porque, por un lado, Mallory Jansen tiene una gran vena cómica y, por otro, siempre ha sido un personaje que rompe los moldes. Por lo general, esa clase de villano sin alma y conquistador suele ser masculino, pero aquí era una mujer que tenía muy claras sus prioridades. Ni siquiera cuando se enamora de Gareth, cambia de opinión y elige el D’Dew y ser poderosa en lugar de una vida de hacer el mal junto a él.

Creo que en esta temporada se ha podido entender más a Madalena y, a pesar de sus esfuerzos de ser malvada, también hemos visto humanidad en ella: cómo la humillaron de pequeña, lo poco acostumbrada que está a sentir... Todo explicaba qué la movía y por qué actuaba como lo hacía.


Curiosamente, hasta ella ha conseguido su final feliz. De hecho, con Madalena han dejado esa puerta abierta a una nueva temporada, pero, al mismo tiempo, si termina la historia aquí, tampoco chirría su final: ella quería poder, deseaba el D’Dew y lo ha obtenido. Ahora, si no nos dan tercera temporada, podremos decidir nosotros si Gareth la salva de las garras del mal o si cada uno sigue por su lado: ella con la magia negra y él al lado de su mejor amigo.

Por cierto, qué bonito el reencuentro de Gareth y Richard con el primero quedándose a su lado en lugar de irse con Madalena.

Era ya lo que le faltaba a Richard para cumplir todos sus sueños, algo que se merecía, sobre todo tras la pedazo de evolución que ha tenido. Richard habrá sido el personaje que más ha cambiado a lo largo de las dos temporadas y lo mejor es que lo ha hecho de forma tan natural que ha quedado muy lógico. El Richard del episodio piloto al de este último episodio no pueden ser más diferentes: si en la primera temporada nos mostraron que era muy humano y tenía buen corazón, en esta segunda lo han convertido en un héroe.


La verdad es que Richard ha sido la adorabilidad hecha personaje durante toda la temporada. Sí, era un desastre que tenía mejores intenciones que resultados, pero precisamente por lo primero no quedaba otra que quererle. Siempre positivo, no ha dudado en ayudar a Galavant en su empresa de salvar a Isabella, aunque eso le supusiera ir a una muerte segura.

Pero, al final, su final ha sido el mejor de todos: no sólo se ha convertido en el rey justo que siempre había soñado, sino que ha recuperado a su amigo Gareth, ha conocido el amor verdadero (Roberta también es adorable como ella sola, qué chica más mona) y ha demostrado que tenía razón con respecto a Tad Cooper y esa última escena ha sido impagable. Tras haber estado toda la temporada defendiendo que Tad Cooper era un dragón y sin que nadie le creyera, ha tenido razón y ha molado mil.


Así que, bueno, si no la renuevan, aunque será un drama (jo, es que mola tanto que debería renovar), al menos nos habrán dejado un montón de golpes buenísimos, mucho humor metarreferencial (fan de la broma de Menken, el autor de las canciones), unos números musicales estupendos y un final a la altura para estos personajes tan chachis.

Pero, vamos, ABC, por favor, por favor, dadnos otra temporada. Anda, por fa.

Y, si no renováis Galavant, que venga Tad Cooper y os achicharre de lo lindo. Ja. Y, sí, pienso usar esa misma amenaza cuando os suplique desde aquí para una tercera temporada de Agent Carter. Que leerme, no me leeréis, pero por pedir que no quede.

PD: Celebremos la renovación de Olmos y Robles, ¿no? Y también que El ministerio del tiempo vuelve el lunes 15 de ferebro, lo que es fantabuloso total. Bueno, de hecho la segunda semana de febrero y la tercera se presentan muy interesantes seriéfilamente hablando, of course.

sábado, 9 de enero de 2016

El regreso de Galavant

Lo sé, lo sé, esta semana he estado súper desaparecida, pero han sido Reyes y luego he estado muy ocupada y apenas he tenido tiempo. Pero a partir de hoy el blog vuelve a la normalidad, lo prometo, que para eso están regresando las series y una de esas ha sido la mayor epicidad que se estrenó el año pasado: Galavant. Sí, leedlo con el tonillo de esa gran canción con la que la serie se inició, algo así en plan: Gaaaalaaaavaaaaant.

Y es que, milagrosamente, Galavant renovó por una segunda temporada y, desde entonces, el mundo es un poquito mejor. De hecho, celebremos apropiadamente que tenemos segunda temporada:



Lo mejor de todo es que los chicos de Galavant saben que son un producto minoritario, que no son precisamente un éxito de audiencia y que el año pasado les daban por cancelados y lo usan para chotearse con bromas autorreferenciales que básicamente son lo mejor. Desde este primer episodio, con el que inician temporada (bajo el grandioso título de A new season AKA Suck it Cancellation Bear), han demostrado que siguen siendo igual de cínicos y ácidos y que saben muy bien qué clase de serie están haciendo, lo que es digno de aplaudir, sobre todo porque logran que mole muchísimo.

Desde ese primer número en el que los piratas (comandados por un irreconocible Lord Grantham, lo que también es maravilloso) se quejan de estar hartos de escuchar la canción de Galavant hasta las continuas bromas sobre el supuesto colgante de Isabella que aparece de repente, a pesar de llevarlo siempre según ella, no han dejado de cachondearse tanto de sí mismos como del género y del medio. ¿Cuántas veces en las series aparece un objeto importante de la nada y nos intentan hacer creer que siempre ha estado ahí o los guionistas se sacan algún familiar de la nada del que no hemos tenido conocimiento hasta que hace falta? Pues eso, que es una verdad como una casa de grande y, encima, les queda gracioso.

Es precisamente esa auto-crítica carga de mala leche (maravillosos esos versos sobre que la canción de Galavant no ganó ningún Emmy y que deben olvidarla o que el Infierno se congelará cuando hagan una audiencia decente) lo que hace que no sólo se les perdonen tópicos, sino que éstos encajen bien.


En ese sentido, Galavant siempre me ha recordado a Jane the Virgin, aunque no puedan ser más distintas, ya que tienen ese equilibrio entre parodia, crítica y homenaje a sus respectivos géneros y usan los clichés maravillosamente bien. En este caso, para alargar la "angustia" romántica han tirado del manido truco de no entenderse por un motivo ajeno a los amantes, esa llamada vía colgante mágico que se cortaba y que hizo que Isabella creyera que Galavant no la quería, a pesar de que el principal deseo de éste es reencontrarse con ella.

Pero es que son tan graciosos cuando tiran de tópicos, la serie mola tanto, que ni siquiera te importa. En otra serie ese recurso habría desesperado, pero no en Galavant, donde puedes hasta sentir cierta pena por Isabella, a pesar de que será el personaje más soso y de saber que, al final, como en todo buen cuento de hadas, el amor prevalecerá.


Además, hay que reconocerles otras dos grandes cualidades que tienen:

Por un lado, la cantidad de cameos y detalles molones que tienen, como esa microaparición de John Stamos que duró nada, pero que no pudo ser más hilarante, en El bosque encantado, ese local gay regentado por una más que divina Kylie Minogue. En primer lugar, las referencias a Once upon a time molaron mucho y, por otro lado, ¿se pudo sacar más provecho a Kylie Minogue con ese epiquísimo número musical?

Esto es pillar cacho y lo demás tonterías.

Es que, vamos, ¿se puede ser más grande que ella en Galavant? Pues eso. Encima, no es la única, ya que hemos vuelto a ver a los piratas de la temporada uno, además del más que breve cameo de John Stamos como Jean Hamm. Me sorprende (para bien) que actores tan famosos y que tienen otros proyectos se presten a hacer esa clase de apariciones, lo que deja claro que aprecian la serie y, oye, pues eso también mola.

Por otro lado, a pesar de que la primera temporada consistió tan solo en ocho episodios, no dejaron de avanzar y de cambiar tanto las relaciones como el status quo de la serie, algo de lo que muchas series no pueden presumir. En estos dos episodios centrales, hemos tenido a los personajes divididos, por lo que hemos tenido tres tramas distintas perfectamente combinadas y que están protagonizadas por combinaciones de personajes no vistas hasta ahora.

Así, Isabella sigue presa en el palacio de su primo (y prometido, a pesar de que es un niño), junto al Chef, Gwynne y el bufón, mientras que en Valencia Sid debe lidiar con esa extraña unión entre Madalena y Gareth y Galavant sigue su viaje para devolver al rey Richard a su reino.

Disfrutemos del Sasse descamisado, que él lo vale.

Personalmente, creo que el dúo Galavant-Richard es el que se come la serie, sobre todo por el segundo, que sigue siendo el personaje revelación, aunque los dos hacen un gran equipo. Se contrapuntan muy bien y nos han dado las tramas más hilarantes de estos dos episodios: el acabar presos en la taberna gay (me sigo riendo al recordarlo) y el tener que esperar en un pueblo con unicornios que siguen a los vírgenes y magos que convierten objetos en móviles.

Timothy Omundson es el actor con más vis cómica del reparto, pero encima logra sacar lo mejor de Joshua Sasse, que está genial como el cínico de la pareja, el que debe aguantar las excentricidades y errores del otro. De momento, en tan solo dos episodios, han llegado a su destino, el reino de Richard... aunque el castillo ha desaparecido sin dejar ni rastro, así que habrá que ver por dónde van los tiros, pero, vamos, yo estoy encantadísima con el dúo, sobre todo porque, además de divertidos, también son muy tiernos: desde las coñas sobre el beso de Galavant a Isabella o a lo mucho que echan de menos a ella y a Gareth.

Por cierto, Richard me rompió el corazón al enterarse de la traición de Gareth y espero que nos den un reencuentro porque la amistad de estos dos es amor, a pesar de todo.


Os pongo la adorabilidad hecha gif para superar a Richard tristón, que rompe la patata.

Luego estaría la parte del reino del primo de Isabella, que yo pensaba que iba a ser la más sosa, pero los secundarios la están manteniendo. El chef y Gwynne son muy graciosos y el bufón alegrándose de no tener que esforzarse para animar al príncipe Harry también tiene su punto. Sin embargo, espero que hagan algo, ya que no creo posible que puedan aguantar toda la temporada con Isabella atrapada ahí y que resulte entretenido.

Finalmente, está el frente de Valencia, donde Madalena y Gareth parecen condenados a entenderse, aunque los propósitos de cada uno son distintos. Mientras que él sólo quiere ser rey y no ser mangoneado por Madalena, ella parece tener planes para conquistar el mundo, lo que podría dar muy buenos momentos (¿un futuro enfrentamiento con Richard, que sacó la espada de la piedra en pla rey Arturo?). Además, personalmente me gusta que sea una mujer la que quiera extender su reino y la que, de hecho, pasó de campesina a reina a fuerza de maldad e inteligencia.


Eso sí, al menos de momento, la combinación de Madelana, Gareth y Sid no me termina de convencer, resultando la parte más floja, a pesar de que creo que Gareth y Sid pueden dar buenos momentos y de que el cambio de los típicos roles masculino-femenino tiene su punto.

Habrá que ver qué nos tienen planeado, pero esta temporada pinta muy bien y me sigue sorprendiendo el buen ritmo que tienen, además de ese gran sentido del humor. Y, encima, con números musicales de lo más molones (en serio, el de Kylie Minogue es grandeza de la buena), así que tengo muchas ganas de ver el resto de la temporada y que se repita el milagro y obtengamos una tercera temporada.

jueves, 23 de julio de 2015

Siete actores que se han desdoblado esta temporada

Esta temporada televisiva ha sido en la que los actores se desdoblaban y no para aparecer en dos series del mismo universo (véase, los actores de Arrow y The Flash que aparecían en ambas o, sobre todo, los chicos de la franquicia Chicago Fire/PD que aparecen día sí, día también en la otra serie), sino para interpretar a personajes diferentes en diferentes series y muchas veces era un trauma un poco-bastante grande.

Vinnie Jones en Galavant y Arrow


A Vinnie Jones lo hemos visto esta temporada como Gareth, la mano derecha (y mejor amigo) del rey Richard en la fantabulosa Galavant. Como Gareth era el tío duro con su corazoncito que, de hecho, nos dio unas cuantas escenas de lo más tiernas gracias a su amistad con el rey. Sin embargo, también lo vimos durante el arco de Black Canary en la tercera temporada de Arrow. Ahí era Bricks, básicamente un tío muy, muy chungo que se hacía con el control de los Glades y que jodía todo lo posible al team Arrow.

Tim DeKay en White collar y Agents of Shield


Tim DeKay ha sido durante seis temporadas el molón agente del FBI Peter Burke, que atrapaba ladrones de todo tipo junto al más que guapo Neil Caffrey. Peter era un amor de hombre, que siempre demostró lo mucho que le importaba tanto Neil como el resto de personajes de White collar. En la última temporada, eso se vio más que nunca, sobre todo cuánto quería liberar a Neil del FBI, lo que nos dio escenas súper monas y también divertidas (Peter y Mozzie coincidiendo en pantalla eran lo mejor).

Por eso, me alegré al ver que fichaba por Agents of Shield, aunque al final su personaje era diametralmente opuesto a Peter Burke. En Agents of Shield, interpretaba al senador Chris Ward, el retorcido e hijo puta hermano de Ward. Sí, el responsable de todos los traumas de Ward, un ser malvado y sin alma que encontró su merecido. O, al menos, eso parecía, porque esto es Marvel y un personaje puede volver cuando menos te lo esperas.

Bridget Regan en Agent Carter, Jane the virgin y White collar


Vale, si no habéis visto dichas series y estáis interesados en hacerlo, pasad de la parte de la señorita Regan a la de ya, porque con ella hay que soltar spoilers. En serio, ¡huid insensatos! Y es que Bridget Regan parece que se ha graduado en el mismo tipo de personajes, ya que, aunque eran diferentes, los tres personajes tienen en común una cosa: parecían inofensivas, hasta que resultaron ser psicópatas súper mega mortales.

En White collar era Rebecca, aparentemente una experta en arte con buen corazón que ayuda a Neil, pero resulta ser una criminal dispuesta a cargarse a Mozzie para conseguir una pieza de valor. En esta última temporada sólo participó en un episodio, que servía como despedida al personaje, donde demostró que seguía siendo esa loca inteligente y chunga donde las haya.


Luego, en Agent Carter aparece como Dottie, aparentemente una chica más de las que comparten edificio con Peggy, pero al final resulta ser una agente rusa más chunga que todas las cosas y parte del proyecto Viuda Negra. Y me tiroteó a Sousa, aunque no le dio. Es una pena, en cambio, que también fallara con el personaje Chad Michael Murray. No le perdono ninguna de las dos cosas.

Finalmente, en Jane the virgin nos la presentan como Rose, madrastra de Rafael y Luisa y amante de ésta última y acaba resultando ser el famoso Sin rostro, que se carga a su marido al sepultarlo en cemento. Un amor de mujer también. Vamos, que la próxima vez que vea a esta actriz, no me pienso fiar de ella porque, macho, tres de tres.

Rodolfo Sancho en Isabel y El ministerio del tiempo


Primero de los dos únicos representantes patrios que se me ha ocurrido que haya coincidido con dos papeles fijos en esta temporada televisiva. Aunque parece que a Rodolfo Sancho eso de estar mano sobre mano pues como no es lo suyo. Y es que en la próxima temporada, volveremos a verle en dos ficciones al mismo tiempo, ya que sigue en El ministerio del tiempo y estará, además, en Mar de plástico.

Pero vayamos con lo que importa, es decir, con las series actuales. Rodolfo fue Fernando el católico en Isabel, de la cual no puedo hablar porque la dejé a lo largo de la primera temporada. Creo que la abandoné antes de que él apareciera. Sin embargo, cuando luego fichó por la fantabulosa El ministerio del tiempo, los responsables fueron tan geniales y cachondos que usaron a su compañera en Isabel, Micheller Jener, para que repitiera su papel y encima hicieron hasta coñas del tema. Muy genial todo.

Nacho Fresneda en El ministerio del tiempo y Víctor Ros


Estas dos series se emitieron seguidas y ambas fueron una grata sorpresa, cada una en su estilo. Tenían en común a los responsables, pero también que Nacho Fresneda aparecía en ambas con bastante importancia y papeles totalmente distintos. Por un lado, en Víctor Ros interpretaba a Fernando de la Escosura, un buen hombre elegante, inteligente y adelantado a su tiempo que, además de enamorarse de Clara, veía el potencial de Víctor y le ayudaba en todo lo posible.

Pero donde realmente mola Nacho Fresneda porque, para qué mentir, es el amo de la función es en El ministerio del tiempo donde es el grandísimo Alonso de Entrerríos, un soldado del tercio que no puede ser más noble, pero también animal y que debe hacer frente a tiempos modernos donde hay motos, las mujeres mandan y su querido impero español está muy de capa caída. Pero, vamos, que Alonso es grandeza y nos ha dejado grandes momentos para el recuerdo como el rescate en moto o ese otro en el que grita "por Dios y por España" o el puñetazo que le mete a Buñuel. Muy genial todo.

James D’Arcy en Agent Carter y Broadchurch


El caso más traumático de todos. Palabrita de Magik. Y es que esta temporada las emisiones de la primera temporada de Agent Carter y la segunda de Broadchurch coincidieron, por lo que tenía doble ración de James, lo que es bien, aunque sus personajes no podían ser más diferentes y el mind-blow que me provocaba eso no podía ser más grande.

En Agent Carter, fue la gran sorpresa al interpretar a un Jarvis adorable donde los haya, que hacía un tándem estupendo con Peggy. Gracioso, torpón, inteligente, dispuesto a ayudar y sobre todo un apoyo y un amigo para Peggy, era imposible no amar a Jarvis, ni derretirse sólo con verlo, tan mono él.


Hasta que veáis Broadchurch, donde interpretaba al sospechoso principal del caso Sandbrook (el que le había costado el puesto, la reputación y la salud a David Tennant y provocara que en la primera temporada acabara en Broadchurch), que resultaba súper inquietante y daba la sensación de ser súper chungo. En serio, menudo shock era ver los episodios seguidos y alucinar con lo buen actor que es James D’Arcy. Aunque yo prefiero amarle infinitamente como Jarvis, que conste.

Scott Michael Foster en Once upon a time, Chasing life y Halt and catch fire


Yo estoy súper enamorada de este hombre, ¿vale? Lo conocí en Greek, serie fantabulosa donde las haya y donde él era el galán un tanto particular, pero molón hasta decir basta (ainss, mi Cappie). Total, que me enamoré de él y desde que acabé Greek no le había vuelto a ver, al menos con un papel fijo.

Pero parece que Scott ha decidido que es hora de que le vea, ya que tiene serie nueva para esta nueva temporada (y comparte cartel con Chace Crawford, que en Gossip Girl no era lo que se dice magnético o carismático, pero que está bueno  a rabiar, así que veré la serie... por su argumento, of course) y en la anterior participó nada más y nada menos que en tres.

En Chasing life es el chico de la función y hasta ahí puedo leer, ya que no la he visto. Por un lado, la vería porque estoy enamorada de Scott, pero por otro el tema de la chica que se muere de cáncer me echa muy para atrás. También salió durante la primera temporada de Halt and catch fire, que tengo pendiente, pero sobre todo se lució en Once upon a time.


Si bien la segunda parte de la cuarta temporada fue bastante mierder, la primera fue maravillosa con el arco de Frozen, donde Scott interpretaba a Kristoff. Y cómo molaba el muchacho. No sólo era gracioso, sino que cumplía como héroe de acción y hacía cosas (de todos es sabido que si eres un personaje masculino o te llamas Rumpel o sólo sigues a tu churri en esta serie). Además, funcionaba muy bien como cuñado de Elsa con la que no se entendía y también como prometido de Anna. La escena del arcón de Fall no puede ser más maravillosa.

Seguramente me haya dejado algún actor de estos que están en todos los lados, como Martin Freeman al que hemos visto en Sherlock, Fargo y la última película de El hobbit o también Jordi Rebellón, que coincidió con un personaje regular en Sin identidad y también en Cuéntame como novio de Inés Alcántara, pero no se me ha ocurrido ninguno más. ¿Y vosotros, caéis en alguien?

miércoles, 28 de enero de 2015

Oda a Galavant

Bueno, pues esta semana se ha terminado la primera temporada de Galavant y el mundo va a ser un poquito peor porque no tendremos nuestra ración de aventuras locas y canciones graciosas. De hecho, estoy por arrancarme a cantar una balada tristona para que quede claro cuánto voy a añorar sus números musicales, sus chistes y a sus estupendos personajes.

Bueno, vale, Madalena, si te pones así no canto, chica.

También estoy por suplicarle a la ABC para que la renueve por una segunda temporada. Total, ¿qué les cuesta darnos otros ocho episodios de nada?

Por favor, ABC, por favor, por fa, renuévala.

En serio, si no la renuevan, me llevaré un disgusto muy grande... tan sólo superado por si renuevan Revenge por una quinta temporada. Por favor, por favor, gente de ABC, majos, terminad la tortura de la segunda y renovad Galavant, por fis. A mí me parece un intercambio bastante razonable.

Y es que, aunque Galavant no es la serie perfecta y aunque algunos números musicales han sido un poco meh (a mí la canción de Madalena me aburrió un montón y no aprovechó lo graciosa que puede llegar a ser Mallory Jansen), sí que ha tenido muchas, muchas virtudes que hacían de ella una serie maravillosa con la que pasabas 40 minutos con una sonrisa casi perenne en la cara.

Por un lado, me ha sorprendido muy mucho como han avanzado en la trama para ser una comedia de 20 minutos y contando únicamente con 8 episodios. En serio, tanto la historia como la situación en la que los personajes están ahora mismo no tiene nada que ver con su inicio y, lo mejor, todo ha quedado bastante natural. Sí, hay muchas cosas absurdas, pero es una comedia musical sobre un cuento de hadas, ¡el absurdo ya está en su planteamiento!


Así que, sí, las puertas de la mazmorra se abrían y todos siguen presos.

Y, sí, Isabella está prometida con un niño pequeño que la ha encerrado en la casa de muñecas más creepy de la historia. ¡Pero qué narices! Galavant no tiene que tener sentido, sino divertir e interesar y es lo que hace.

Porque ha conseguido que todos los personajes molen, incluso esa Madalena que se ha destapado como la villana más despreciable posible. Porque, oye, Madalena es un putón egoísta y vil que disfruta con el poder y jodiendo al personal, pero es muy clara, le encanta serlo y, como ya he dicho antes, Mallory Jansen tiene mucha vis cómica y hace que su Madalena sea tan malvada como divertida. Así que yo he disfrutado muchísimo viendo como pasaba de mera mantenida a hacerse con el trono sin despeinarse.


Todo eso, mientras el supuesto malo de la serie, el rey Richard, se mostraba como alguien más complejo de lo que parecía. Sí, es el ideólogo del retorcido plan para matar a Galavant, no tiene reparos en cargarse a quien sea, pero también es alguien que sólo busca que le quieran un poco, con un sentido del humor peculiar y, en cierta manera, un buen tío. Sólo hay que ver como se hizo amigo del juglar, aún sabiendo que era, palabras textuales de su zorrupia majestad, el boy-toy de Madalena.

Yo sigo amando al rey Richard por encima de todas las cosas y he disfrutado como una enana de su amistad con el cocinero y sobre todo con Gareth. También me ha gustado como, tras toda la temporada con Gareth diciéndole que se comportara con más cojones, lo hiciera al final. Aunque nada ha ganado a ese momento tan tierno, después de que Richard cantara esa nana tan bonita, con Gareth salvándole de Madalena y mandándolo con Galavant de vuelta a su reino para que esté a salvo en un barco pirata (si tenemos segunda temporada, que ojalá, pido que los piratas sean los comandados por Lord Grantham).




No, en serio, muero de amor con esos dos. Qué amistad más rebonica.

La verdad es que pintan bien las tramas propuestas de cara a esa segunda temporada, con Galavant cuidando del rey Richard. Y, sobre todo, haciéndose amigos, que eso yo lo veo venir, sobre todo tras ese hilarante número musical que han tenido juntos en el último episodio. Por cierto, me declaro fan de póster de ese número, porque ha sido uno de los mejores que han tenido. Qué risas, por favor.

También me interesa saber qué papel jugará Gareth, porque está claro que ahora Madalena se ha hecho con el trono de Valencia (yo la quiero vestida de fallera mayor, por cierto) su papel de villana aumentará, pero no sé qué hará Gareth: ¿seguirá siendo leal a Richard o preferirá el poder? ¿Se dejará seducir por Madalena? ¿Y qué será del pobre Sid que ha sido el único que se ha quedado como preso en el palacio?


El cliffhanger de Isabella ha sido el que más igual me ha dado porque, de hecho, la princesa de Valencia es la que menos me interesa de todos.

A decir verdad, ha sido el único personaje principal que no ha tenido un episodio centrado en ella y, también, el personaje más tópico. Es curioso porque los guionistas de Galavant han mostrado tener mucho cariño por todo su elenco: empezando por esa extraña (y brillante) pareja formada por el cocinero (que ya tiene hasta nombre) y Gwynne, que es tan lúgubre que deja a las góticas de alegres animadoras, y terminando por el juglar o los reyes de Valencia, que han tenido momentazos en los dos últimos episodios.

Los guionistas podían solucionar cosas de forma absurda, incluso olvidarse de ciertos detalles, pero no se han olvidado nunca de sus secundarios. Y eso mola, sobre todo porque yo le había cogido cariño al bufón, por ejemplo.

Otra cosa que me ha gustado de Galavant es que tiene un ligero toque de metaficción y lo ha tenido en su justa medida. Es decir, algo tipo Abed en Community y no tan bruto como hicieron en el episodio 100 de La que se avecina. Es decir, los personajes eran muy consciente de que, de repente, se ponían a cantar sobre sus sentimientos y no tenían reparo en hacer comentarios al respecto (el rey Kingsley dejando grogui a Galavant porque era un pesado cantando, por ejemplo). El juglar que actuaba a veces de narrador, también comentaba cosas como que nos estaba poniendo al día o que estábamos ante el final de temporada, todo ello con gran sentido del humor.


Porque, en serio, me he reído muchísimo con Galavant. Vale, no todas las bromas funcionaban igual, pero es que las han tenido tan buenas que todavía las recuerdo: el juego de palabras del eunuco, el episodio en el que todos decían algo súper rebuscado para quedar y otro personaje decía lo de "a las nueve, ¿no?", el mago Xanax, los reyes de técnicamente al lado del mar...

Vamos, así, como resumiendo, que Galavant me ha encantado y espero que la renueven, aunque sea difícil. Pero, jolín, es que ha tenido muy mala suerte con su emisión, pues los episodios del tres al seis siempre coincidían con algo importante (los Globos de oro y un partido decisivo de cara a la Super Bowl, si no me equivoco). Además, aunque no haya llegado a la audiencia que tiene Once upon a time, cuyo hueco ha heredado, sí que ha superado a las otras dos ficciones que la ABC emite el domingo: Revenge y Resurrection.

Sí, me estoy dando ánimos a mí misma, xD.

PD: Este post ha sido escrito mientras mi baby Groot y yo movíamos nuestros cabezones al unísono al ritmo de I want you back. Sí, me ha parecido muy apropiado, dado que estaba hablando de un musical y, así, de paso, os doy envidia, muajaja... Creo que se me ha pegado la maldad de Madalena. Ay.

miércoles, 7 de enero de 2015

Las divertidas aventuras de Galavant

Las Navidades se han acabado, pero hasta eso tiene su parte buena: las series están volviendo. Y también hay estrenos. Uno de los que más ganas tenía era Galavant porque un cuento de hadas musical en clave de comedia y de la mano de Disney es como la serie perfecta para una fan de Disney como yo. Total, que este domingo emitieron dos episodios seguidos de Galavant (en sustitución de Once upon a time, que está de parón hasta marzo) porque, encima, cada episodio dura veinte minutos. Si es que, ¿se le puede pedir más?

Bueno, por supuesto, se le pide que mole, pero es que Galavant mola un montón. Palabra. Ha sido, junto a Jane the virgin, uno de mis estrenos favoritos de temporada y la gran sorpresa porque, admitámoslo, también había posibilidades de que fuera un truño de campeonato.


Pero nada más lejos de la realidad.

Galavant nos cuenta la historia de Galavant, un heroico caballero que está muy enamorado de Madalena. Un buen día, el rey Richard ve a la hermosa Madalena y se encapricha de ella, así que la secuestra para desposarse con ella. El valiente Galavant se presenta en el palacio, justo el día de la boda, para impedirla... pero Madalena no está muy por la labor de abandonar la riqueza y el poder, así que se casa con el rey y el pobre Galavant acaba con el corazón roto y, con el tiempo, convertido en un borracho perezoso que no es ni la sombra de lo que fue.

Es entonces cuando la princesa Isabella de Valencia acude en su búsqueda para pedirle ayuda, pues el malvado rey Richard está buscando la valiosa joya de Valencia y ha invadido su reino y amenazado con matar a sus padres. Basta la mención del rey Richard para que Galavant, que pasaba de volver a ser un héroe, decida ayudarla.

Todo eso, evidentemente, rodeado de canciones originales que son lo mejor de la serie. Los responsables contrataron a Alan Menken para componer la banda sonora, lo que no podría ser mejor, pues el señor Menken es el genio detrás de la música de películas como La bella y la bestia o La sirenita. De hecho, las canciones no sólo son pegadizas (que lo son, creo que es imposible no pasarse un rato cantando la primera canción después de ver el episodio piloto), sino que son graciosísimas y muy originales. Sólo os diré que la balada se titula ‘Maybe you’re not the worst thing ever’.

Por cierto, qué guapísimo que es el protagonista, por favor.

Además, los actores no sólo cumplen estupendamente, sino que de verdad se les ve entregados y hace que te olvides de que, a veces, parezca una serie de baratillo. Aunque, desde luego, las ha habido muchísimo más cutres en ese sentido. Encima, Galavant es muy luminosa y muy colorida, así que la fotografía queda muy bonita.

Y, personalmente, me sorprendió mucho el tono. Por supuesto me esperaba que fuera graciosa, pero no imaginaba que fuera un poco una sátira del género (que lo homenajeara al mismo tiempo que lo parodiara, algo como hacen en Jane the virgin con las telenovelas, incluso ambas comparten un narrador de lo más efectivo) y tampoco que no sea tan blanca. Porque la serie tiene mala leche, incluso es un tanto picante al no cortarse con las referencias al sexo (con lo modositos que son en Once con ese tema, que podríamos pensar que el príncipe Neal ha nacido por generación espontánea) y sueltan varias burradas que me arrancaron carcajadas.

También me sorprendieron los personajes. La verdad era que en el tráiler el que más me llamó la atención era el rey Richard (sobre todo porque a Timothy Omundson le venía adorando desde Psych) y temía que fuera el único personaje carismático de la serie y que el resto pecara de soso.


Bueno, pues no es así. Es cierto que los personajes de palacio son mucho más carismáticos, que en sólo dos episodios ese trío formado por el rey, su guardia y el cocinero ha dejado los mejores momentos, pero Galavant no es precisamente un personaje súper soso. Cae bien y verlo reponerse de llevar tanto tiempo dedicándose a beber ha dado buenos momentos.

También ayuda el giro del primer episodio, algo que habían ocultado en el tráiler (eso es muchísimo mejor que te cuenten absolutamente todo lo que pasa, por cierto) y que no deberíais leer a menos que hayáis visto el episodio. En serio. ¿Habéis dejado de leer? Bien, eso espero. Al final, Isabella está traicionando a Galavant, pues la petición de ayuda es un plan súper retorcido por parte del rey Richard, para que ella le conduzca a una trampa, él pueda cargárselo y enamore a Madalena de una vez.

El giro me gustó mucho, sobre todo porque supuso darle otra faceta a Isabella, más allá de la damisela en apuros, y también añadir una capa extra a su relación con Galavant (está claro que se está encariñando de él, pero de momento le guía a una trampa).


Además, supuso que el rey Richard era un villano más complejo de lo que podía parecer en un primer momento: sí, es torpe, egocéntrico, con carácter maleable y un tanto idiota, pero también es inteligente y retorcido. La verdad es que, en estos dos episodios, Richard ha sido el que más me ha gustado y el que me ha parecido más trabajado, pues es el malo de la historia, pero al mismo tiempo es otra víctima de Madalena, que es mala a rabiar con él (ese final del segundo episodio, pobrecito), lo que hace que resulte un hombre hasta adorable. Si es que, en el fondo, sólo quiere que le quieran.

Que, por cierto, yo sigo flipando con el cambio de registro de Timothy Omundson después de ser Lassie en Psych y Caín en Supernatural. OMG, lo flipo mucho. Para bien, claro.

También lo flipo un poco con la cantidad de actores famosos que van a pasar por la serie: a John Stamos (ay, el tío Jesse, mi amor de infancia :3) ya lo hemos visto, pero aún hay otras apariciones pendientes como Ricky Gervais, Hugh Bonneville o Anthony Stewart Head.

Vamos, que estoy deseando ver los próximos episodios y que sólo puedo decir: ¡larga vida a Galavant! Eso, por supuesto, antes de ponerme a cantar: Gaaaalaaaavaaaaant.

PD: Lo mucho que me ha costado no comentar lo mucho que me mola que el reino se llame Valencia y no hacer bromas acerca de la princesa de Valencia siendo la fallera mayor y de si la joya, será una paella valenciana... Ups. Jo, es que me hace mucha gracia, así de básica que soy, qué le vamos a hacer.