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jueves, 10 de marzo de 2016

La maravillosa segunda temporada de Agent Carter

La semana pasada se acabó la segunda temporada de Agent Carter y yo sigo penando por ello, porque no tenemos renovación y de hecho las audiencias han sido tirando a penosas. Cosa que yo no entiendo, de verdad que no, ¡pero si mola un cojón! What’s wrong with you, american people? ¿Eh, eh? Tíos, que veíais ese espanto llamado Dos hombres y medio y no me veis a Peggy y compañía, ¡pues no hay quien lo entienda!

Steve también flipa con el tema de las audiencias.

Bueno, bueno, dejo mi brote y me concentro en la serie que será mejor.

Y es que esta segunda temporada ha molado un montón y hemos tenido una mezcla loquísima de ciencia, aventuras, juegos de espionaje y giros que ha funcionado muy bien. Ya lo dije cuando hablé de los primeros episodios, pero todo el asunto de la materia cero y de otras dimensiones me parece muy, muy interesante. Y, de hecho, ha dado muchísimo juego, gracias a esa villana tan increíble como ha sido Whitney Frost.


Terriblemente inteligente, lo que se tradujo en que fuera una incomprendida que tuviera que pasar por una chica guapa más para sobrevivir, Whitney se ha dejado llevar tanto por el poder como por su afán científico. Mientras que el doctor Wilkes luchaba contra la materia oscura que había en su interior y le aterraba lo que pudiera pasarle, Whitney abrazó lo sucedido e investigó hasta que acabó perdiendo la cabeza. Eso sí, a medida que lo hacía iba dando más y más miedito hasta el punto de que logró acojonar a Dottie, lo que yo no creía posible.

Precisamente por eso el último tramo no ha podido ser más tenso, sobre todo con las confrontaciones contra Whitney que iban subiendo el nivel hasta llegar a esa última trampa donde se deshacían de la materia cero. Whitney era alguien que podía matarlos sólo con tocarlos y a quien no podían herir… al menos con métodos tradicionales, que para eso tenemos luego a Howard Stark que nos inventa lo que sea necesario para salvar el día, por rara que sea la amenaza.

Por eso el final ha molado tanto, con todos unidos y trabajando juntos. Lo que, de paso, ha sido muy divertido: Howard siempre da muy buenos momentos cuando aparece, pero el trabajo de los tres científicos ha sido muy molón (Samberley ha sido un auténtico descubrimiento y ojalá salga más en esa tercera temporada que nos TIENEN que dar), al igual que cualquier colaboración de Jarvis que, al final, ha sido el más ingenioso y el que ha encontrado la solución al problema que tenían entre manos.


Y era algo que se merecía, sobre todo para confirmar que era más que un mayordomo y un chófer. Como le dijo Peggy, Jarvis era el más fuerte del grupo, sobre todo porque siempre anda cuidando y ayudando a los demás. Quizás Jarvis no es un súper científico, ni un espía entrenado, ni tiene poderes, pero eso no quita que sea avispado y que haga lo necesario para ayudar, aunque a veces sea un poco desastroso. Aunque por eso le queremos tanto. No, en serio, ya sé que siempre lo digo, pero estoy súper enamorada de este hombre y de la amistad que mantiene con Peggy.

Por favor, señores de la ABC, necesitamos una tercera temporada para volver a tener escenas entre estos dos porque son impagables. También podrían aprovechar para mostrar cómo Howard se casa, tiene a Tony y éste acaba en manos de los Jarvis, sobre todo tras que Ana haya perdido la capacidad de tener hijos (¡maldita seas, Whitney, ¿era necesario dispararla?). Por cierto, ese giro hizo que nos mostraran a Jarvis en una faceta totalmente nueva y que conociéramos un poco mejor tanto a Ana como la relación tan bonita que tienen.


La verdad es que esta temporada se han dedicado a explorar a los personajes y eso se les agradece: si con Whitney tuvieron el acierto de mostrar su historia para comprenderla, con el resto han ido explorando distintos aspectos de su personalidad. Desde Jarvis dejándose llevar por la venganza y sufriendo, hasta el mafioso Manfredi retratado como un hombre que únicamente quería ayudar a la mujer que amaba, pasando por Jack que ha tenido que enfrentarse a su propia decisión de Sophie, como quien dice.

Ya sabíamos que Jack no era un hombre fácil con más fallos que virtudes, aunque tuviera de éstas. Sin embargo, siempre acababa venciéndole el medrar. Por ejemplo, en la temporada pasada ayuda a Peggy y Sousa, nos mostraron un lado muy humano de él, pero luego no duda en llevarse el crédito del trabajo que hicieron los tres. Por eso, era un personaje un tanto impredecible en el momento en que se establecen dos bandos: el de Peggy y el de ese grupo de hombres poderosos representado por Vernon Masters, una especie de mentor de Jack. O podía tirarse por hacer el bien o por el poder que le ofrecía un antiguo amigo.

Al final se decantó por hacer lo correcto, por el bando de un grupo que como bien dice Vernon Masters está muriendo y va a desaparecer.


Y eso nos trae dos cuestiones por las que Agent Carter debería renovar por una tercera temporada, aunque sea para rematar: por un lado, está claro que cada vez se están acercando más a la fundación de Shield (la desaparición de la S.R.R. es algo evidente y la aparición de amenazas como la materia cero); y, por otro, está esa trama del dichoso pin, que es una llave (y que, no olvidemos, alguien le pidió a Dottie que robara) y que queda en el aire con el ataque a Jack y los papeles de Masters.

WTF?! ¡No nos pueden dejar así! Todo parece apuntar que Jack está muerto, pero deberían aclararlo y en caso de ser así, que Peggy y Sousa investiguen el caso y le hagan justicia. De hecho, a juzgar por la camaradería que han acabado teniendo los tres en los últimos episodios, creo que los tiros en una hipotética tercera temporada irían por ahí.

Pero, vamos, que deben atar tanto el cabo de Jack como el de Dottie. Jolín, que está muy interesante todo y mola mucho. ¡Quiero saber qué está pasando!


Eso sí, al menos nos dieron un final hollywoodiense, como el del título, en lo que respecta a Peggy y Sousa. Durante toda la temporada los hemos visto como los dos sentían algo por el otro, pero nunca se lo decían y, encima, tenían a otra persona. Si Sousa salía con la princesa Aurora, Peggy estaba muy unida al doctor Wilkes. Y lo peor del caso es que todos se dieron cuenta de que se querían, antes que ellos dos. Menudo desastre de personas. Pero, vamos, que por eso les queremos.

Y encima su tonteo del último episodio ha sido muy mono y muy divertido, con los dos demostrando que se quieren, pero sin hablar del tema. En serio, para dos personas tan listas, qué tontos son a veces.


Encima su última escena fue tan chula. Con Sousa sabiendo que Peggy le quería porque le salva de irse con la materia cero y poniéndola entre la espada y la pared para acabar besándola. Qué molona la escena, en serio. Es que, además, llevaba tanto tiempo deseando que ocurriera, ¡tanto tiempo! Pues básicamente desde la primera temporada y en este no hablaban y me desesperaba y... arg... Pero todo ha acabado bien y yo quiero verlos trabajando juntos y saliendo juntos en la tercera temporada.

Porque debe de haber tercera, ¿me habéis oído gente de Disney, Marvel y demás conglomerado para dominar el mundo? Son sólo unos diez episodios y así cerráis todo perfectamente y nos hacéis felices y tenéis que poner en el parón de Agents of Shield. Y, oye, si sois unos picajosos con el tema audiencia, pasadla a Netflix junto a Daredevil, Jessica Jones y cia.

¡Pero renovadla, contra! Que Peggy mola mil y va a mejor.

jueves, 11 de febrero de 2016

Diez ships que me hacen sufrir (y mucho)

Se acerca San Valentín y no sé si haré alguna entrada un poco moñas sobre el amor y las series o algo así. De momento, para calentar motores, voy a escribir sobre... tachán, tachán… (es para darle más emoción)… Ships actuales que me dan muy mala vida.

En serio, yo empiezo a sospechar que las cadenas, con la CW al frente, tienen una conspiración para rompernos la patata, torturarnos o algo. Porque menuda rachita shipperil que llevamos, macho. Así que, nada, aquí tenéis a diez parejas actuales, a las que shippeo, y que me tienen sufriendo cual perra:

1. Jane y Michael en Jane the Virgin


Empiezo por ellos porque creo que ninguna otra tiene tanto angst a sus espaldas como estos dos. Hagamos un pequeño resumen de la situación: están felizmente comprometidos, cuando Jane acaba inseminada accidentalmente con el semen de otro (Rafael), rompen, acaban volviendo a flirtear, se dan el beso más épico EVER y, cuando parece que van a volver, Rafael nos jode a todos y logra que se separen.

Ahora mismo Jane y Michael no están teniendo escenas juntos. De hecho, el pobre Michael lleva ya unos cuantos episodios relegado únicamente a la trama de investigación, pero yo creo que lo están haciendo a propósito. Los guionistas no quieren que tengan escenas juntos para que Jane (que estuvo dos años con Michael, después en una relación seria con Rafael y luego con el triángulo) tenga un tiempo para conocerse a sí misma y tener citas. Pero, vamos, que los guionistas se están tomando tan en serio el tema que, por ejemplo, no conocemos a la novia de Michael.


Es decir, que soy bastante positiva respecto al futuro (o ilusa, como prefiráis) y encima la serie me está dando momentos muy monos con Petra y Rafael. Pero eso no quita que no eche de menos las escenas de estos dos y el ver a Michael tan integrado con la familia de ella. Jolín, que os queréis, que está claro, ¡volved pronto, coño! ¡Que me desespero y os shippeo mucho!

2. Bellamy y Clarke en The 100


En The 100 no hay mucho hueco para el amor, pero aún así hay varias parejas. Algunas son muy canon, como Octavia y Lincoln, otras parece que están empezando como Abby y Kane y luego están Bellamy y Clarke, que se quieren, pero no pasa nada. Y los que les shippeamos, nos desesperamos.

Eso sí, nos dan tan poco material, que a la mínima nos emocionamos y nos falta tirar cohetes. Detalles como el abrazo de la segunda temporada o la actitud de Bellamy al inicio de la tercera, ya te dan la vida. Al igual que ese reencuentro, el que Clarke se sacrificara para salvarle la vida o ese nuevo reencuentro en el último episodio emitido. Eh, en serio, es muy fuerte porque Bellamy acaba de saber que acaba de quedarse viudo, pero él sólo quiere que Clarke vuelva y los dos se miran muy apasionadamente. Ay, el amor.



¿El problema? Que ella se ha visto obligada a quedarse con Lexa y todos sabemos que a Lexa le mola más Clarke que a un tonto un lápiz. Y, aunque a mí me encanta eso de que la sexualidad sea tan libre en la serie, quiero que me den Bellarke del bueno de una maldita vez.

3. Kara y Winn en Supergirl


Yo en Supergirl lo tengo claro y, de todos los tíos que hay en la vida de Kara, quiero que esté con Winn porque es un amor, es divertido y siempre ha visto lo maravillosa que era sin necesidad de conocer sus poderes. Lo malo es que Winn parece haber arraigado en la friend zone y Kara sigue babeando por el sosainas de James Olsen, que pedazo de coñazo de tío que es, por cierto.

Así que Winn sufre desamor, Kara sufre en general (a la pobre le dan muy mala vida) y yo sufro porque ni tras todo lo que pasó en Childish thing parece que vaya a haber tema. Ay.

4. Barry Allen en The Flash


A Barry lo pongo solo y os voy a explicar por qué. Yo soy muy cabezona y yo desde el principio quise a Barry con Caitlin y, a ver, yo sigo ahí. Lo que pasa es que el Snowbarry lleva ausente casi desde el principio de la segunda temporada, pero a cambio nos trajeron a Patty, que era maravillosa y dije: mira, prefiero a Caitlin, pero Patty es tan mona que compro. Lo malo es que Patty se ha ido y la echo de menos y, encima, sigue sin haber Snowbarry.

Vamos, que sufro un montón con el tema shipperil (y por el hecho de que Caitlin apunta a quedarse viuda OTRA VEZ), sigo pensando que deberían deshacerse de los hermanos West de una patada y traer a Patty de vuelta. ¡Patty, vuelve!

5. Felicity y Oliver en Arrow


Este caso es un poco diferente. Felicity y Oliver son pareja desde el principio de la cuarta temporada, son la monez y él está cambiando a bien por ella y el tema de la silla de ruedas nos está dando escenas tan monas que me sube el nivel de azúcar. Lo que pasa es que sobre ellos pende la espada de Damocles, que es el enésimo secreto de Oliver. Y, sí, la ex puso a Ollie en una situación imposible, pero él debería haberle contado todo a Felicity y no lo ha hecho y cuando se sepa la verdad, se va a liar parda.

Así que sus escenas súper bonitas tienen ese regusto amargo, de saber que ahora todo es precioso, pero en cualquier momento se va a ir a la mierda. Jolín, Ollie, en serio, que parece que no aprendes, ni con viajes en el tiempo. Arg.

6. Belle y Rumpelstiltskin en Once upon a time


Lo de estos es para pegarse un tiro directamente. O para pegárselo a los showrunners de la serie por cargarse una media temporada genial con una escena que no tenía sentido y que se cargaba el trabajo hecho en diez episodios. Es que, en serio, Rumpel se pasa todo el arco convirtiéndose en un héroe, actuando de forma desinteresada y sufriendo el haber perdido a Belle, mientras que ella quería estar sola, recomponerse y ver quién era alejada de él.

Y, a ver, yo todo eso lo compro, me parece lógico y con sentido. Lo malo es que luego Belle vuelve a la mínima de cambio, justo cuando Rumpel ha recuperado sus poderes (esos que casi le matan, sep) y Emma le chantajea para ir de excursión al Hades. Vamos, que una vez más, ponen a los personajes al servicio de la trama sin ser demasiado coherentes (¿de qué sirve que Emma y Rumpel aprendan una lección por la vía difícil si al final no lo hacen?) y hacen que ahora sufra por la pareja y me cabree de lo lindo porque había vuelto a shippearlos. ¡Arg!

7. Lydia y Parrish en Teen Wolf


Estos dos llevan tonteando desde la cuarta temporada y yo soy muy fan de ellos, porque encima tienen escenas muy, muy monas y los actores funcionan súper bien juntos. Sin embargo, nunca ha habido nada demasiado oficial y ahora Lydia está atrapada en Eichen House, por lo que sufro un montón. Parrish ha ido a salvarla con los demás, convirtiéndose en el Hell Hount por el camino, que era lo que el hijo de puta asqueroso de Theo quería.

Vamos, que más que por el futuro parejil, ahora temo por el futuro de los dos: con uno cayendo en las redes de Theo y la otra pobre con ese agujero en la cabeza para amplificar sus poderes, algo que podría matarla. No, en serio, qué miedito, que no quiero que les pase nada a ninguno de los dos, más que sean felices y coman perdices.

8. Alain y Víctor en Bajo sospecha


Vale, estos no son pareja oficial, ni creo que lo sean nunca. Pero me importa un pimiento. Yo lo shippeo a muerte. Los actores tienen una química brutal, los personajes funcionan muy bien juntos y Alain será el personaje más majo y adorable que ha escrito esta peña. De hecho, yo era muy feliz con los dos investigando juntos por el hospital, hablando por los pasillos lo más pegados posible y pasando tiempo a solas en La furgoneta del amor.

Lo malo ha sido cuando han metido en medio de los dos al personaje petardo a más no poder de Olivia Molina (Olivia, hija, no elegirás ni un solo personaje que me caiga bien en toda tu carrera, ¿eh?) y todo se ha ido a la mierda. ¡A la mierda! Hemos pasado de salvamientos épicos a broncas y todo por ella. Y yo sufro y los echo de menos y quiero que alguien mate a la petarda y me devuelvan al Dúo Dinámico, gracias.

Eh, ahora que lo pienso, no es la primera vez que la Molina se me mete en medio de un pairing, que también lo hizo con Berto y Vaquero en Física o química. Uh, no mola, no mola nada.

9. Peggy y Sousa en Agent Carter


El caso de estos es un problema de timing horroroso. Él estaba coladito por ella, pero ella le rechazó porque seguía afectada por la muerte de Steve y, cuando aparece que Peggy quiere tener algo con él, Sousa se ha echado a la princesa Aurora de novia. WTF?! ¿Pero por qué me hacéis esto? ¿Por qué?

Y lo peor es que ninguno ha hablado claramente con el otro y se dedican a disimular y a decirse cosas veladamente. En serio, espabilad, desastre de personas, que sois muy monos y hacéis un gran equipo juntos. Para muestra, el penúltimo episodio, Smoke and mirrors.

10. Dean y Castiel en Supernatural


Vale, otros que no son canon y no lo van a ser nunca o lo serán cuando el Infierno se congele, que será cuando cancelen la serie, a este paso. Pero, vamos, que yo me conformo con verlos en plan amiguitos, algo que esta temporada no ha pasado mucho… hasta que Lucifer se ha adueñado del cuerpo de Castiel. Entonces sí. Y encima Lucifer parecía muy dispuesto a tener algo con Dean y, jo, yo quiero esas escenas con el Castiel de verdad, coño. Y luego está el tema de que Castiel está en la jaula y se supone que nadie puede abrirla. Ay, ¡sufro!

Dean, más te vale seguir esa corazonada de que algo no está bien en Cas y salvarle. Es lo único que te pido. Ojo, si luego quieres venirte arriba y jugar a los médicos y esas cosas, por mí estupendamente ;P

Luego hay otras parejas que no están en su mejor momento, pero no me preocupan tanto, como Nick y Jess en New Girl, porque creo que van bien encaminadas. O las parejas de las comedias de la ABC Family que veo que me están dando muchas alegrías (ahora espero no gafarlas, xD) y luego está Grimm donde todo es muy confuso. Pero, vamos, estos son mis diez pairings que me hacen sufrir, ¿añadiríais alguno más?

sábado, 30 de enero de 2016

El regreso de Peggy

Un poco más tarde de lo que se suponía, pero… Peggy is back, bitches! Y eso es una gran noticia porque Agent Carter fue una de las revelaciones del año pasado y otra de las renovaciones milagrosas de la ABC, que va a ser mi cadena favorita por siempre jamás por regalarnos una segunda tanto de Agent Carter como de Galavant. Y esperemos que se estire y, a pesar de las audiencias, las renueve por una tercera temporada, ya que son una especie de comodín para emitir entre los parones de Agents of Shield y Once upon a time.

Pero, bueno, no adelantemos acontecimientos y centrémonos en la segunda temporada de Agent Carter, que el martes emitió su tercer episodio.


No puedo estar más contenta con cómo están enfocando la temporada, ya que están mezclando los cabos sueltos de la primera temporada con un montón de novedades que pintan muy bien. Así, sólo en el primer episodio, The lady on the lake, teníamos la detención de Dottie en una escena de lo más épica a cargo de Peggy y la presentación del nuevo caso.

Nuevo caso y nuevo escenario, pues en esta ocasión abandonamos el Nueva York de la primera temporada para conocer Los Angeles, lo que mola muchísimo pues los años cuarenta es una gran época para ambientar la historia ahí. Estudios de cine, actrices, ese aire como de película antigua y el glamour de la época dorada de Hollywood. Vamos, en lo que respecta a ambientación no han podido acertar más y, además, de esta manera la segunda temporada tiene su propia personalidad: es más luminosa, más elegante y en cierta manera, algo decadente, lo que le sienta de maravilla.

Encima, el caso de este año pinta muy bien. Pongámonos en situación:

Ha pasado un tiempo desde que Peggy demostrara que Howard Stark no era un traidor y desde que los rusos acabaran con el jefe Dooley. Por eso, Jack está a cargo de la S. S. R., mientras que Souza dirige la división de Los Angeles. Es precisamente ahí donde aparece una mujer asesinada, dentro de un bloque de hielo en un lago. Como claramente pasa algo raro en Los Angeles, Souza pide ayuda y Jack le envía a Peggy para quitársela de encima.


Una vez en Los Angeles, Peggy no sólo se reencuentra con Souza (con quien ahora tiene una relación un tanto rara), sino también con Jarvis. Éste se encuentra en la ciudad porque Howard ha abierto un estudio de cine y no ha dudado en acogerla y ayudarla en lo que fuera necesario. Pronto se dan cuenta de que el asesinato de la mujer es mucho más complicado, ya que tiene que ver con una misteriosa compañía, Isodyne, que oculta secretos como la materia cero, una substancia que nadie sabe lo que es, pero que resulta muy, muy peligrosa.

Para liarlo todavía más, el dueño de Isodyne resulta ser un hombre poderoso que se postula para senador, así que la S. R. R. no lo va a tener fácil para investigar, a pesar de contar con ayuda del interior, la del doctor Wilkes, que parece interesado en Peggy.


Como ya he dicho, la trama de esta temporada promete mucho, sobre todo porque, además de espionaje, tenemos un caso extraño, que sería más propio de Shield. La materia cero es algo que no se conoce, pero que abre muchas posibilidades y que, encima, ha hecho que en esta temporada Peggy se tenga que enfrentar a alguien con poderes. Parece que, poco a poco, nos vamos acercando al origen de Shield, mientras exploran elementos que serán importantes en el universo cinematográfico, pues se supone que la materia cero será fundamental en Doctor Strange, una de las películas marvelianas que están por llegar.

La verdad es que es increíble lo bien que se lo monta Marvel para darle coherencia a todo ese entramado de películas y series y que, encima, se puedan ver de forma independiente. En ese sentido, no deja de maravillarme lo bien que utilizan sus series para presentar o desarrollar mitología que usarán más adelante.

En lo que respecta al caso, también es interesante que Peggy acabe enfrentándose a otra mujer, en este caso Whitney Frost, que ha sido infectada por la materia cero y eso le está trayendo consecuencias. Es curioso como en una serie donde la gran mayoría del reparto es masculina, sean ellas las que en realidad manejan el cotarro: no sólo Peggy es la gran protagonista, sino que sus mayores y más peligrosas rivales han sido mujeres.


También se han encargado de dotar a Peggy de una aliada, una amiga que haga de Peggy algo más que una espía. En este caso, en lugar de Angie (¡se te echa de menos, Angie, con lo bien que estarías en Los Angeles con tanta película y tanto actor!), tenemos a la mujer de Jarvis, Ana, que es femenina, descarada y divertida. No es que Ana haya salido mucho, pero ha dado grandes momentos con el Dúo dinámico, así que espero que la veamos más.

Y es que Peggy está rodeada de hombres, algo lógico ya que vive en un mundo de hombres al ser la época que es. Eso sí, por suerte en esta temporada Peggy no encuentra tanto problema y está mejor valorada, algo que se refleja sobre todo en Jack, que siempre me da la sensación de que la teme como a un nublado: Peggy es muchísimo más capaz que él, algo que sabe, por lo que no duda en apartarla de primera línea en cuanto puede. Eso sí, nuestra Peggy es mucha Peggy y siempre se las apaña para acabar envuelta en un señor caso.

Jack, por cierto, sigue cayéndome fatal, aunque aprecio el esfuerzo de los guionistas por profundizar en él como persona. Ya no es sólo el compañero desagradable, machista y trepa, sino que le están dando matices: la presión familiar, el temor a fallar... Sí, sigue teniendo los primeros rasgos, ya que Jack es Jack, pero me parece interesante el que tenga su propio dilema: seguir lamiendo culos como bien sabe para meter la cabeza en el flamante mundo del FBI o hacer justicia y pagar las consecuencias. La verdad es que no sé qué hará, pues la temporada pasada parecía que iba a apoyar a Peggy y, al final, se las apañó para quedar por encima y acabar ascendido a jefe de la S. R. R. Vamos, que puede salir por cualquier lado, aunque miedo me da por lo que se pueda decantar.


Por otro lado, Peggy sigue contando con sus apoyos de siempre: desde ese Howard Stark pasado de rosca, que ahora está ocupado con su estudio y sus mujeres, pero no duda en echarle una mano cuando lo necesita, hasta Sousa, el único de la S. R. R. que la tomó en serio y se dio cuenta de su traición, pasando por Jarvis.

Jarvis sigue siendo el que mejor funciona con Peggy. No sólo es adorable, sino que también es divertido y se nota el aprecio verdadero que siente por nuestra heroína. Trabajando juntos se contrapuntan a la perfección y, además, resultan divertidísimos juntos hasta cuando alguien ataca a Peggy y el pobre Jarvis la ayuda como buenamente puede. Además, resulta de lo más bonito el como se preocupan el uno por el otro y como, más que aliados, son amigos.

Además, ¿se puede ser más amor que Jarvis? Ainss.



En esta temporada, además, los hombres de Peggy tienen su importancia, ya que se ha añadido el elemento romántico. Durante la primera, la vimos lidiar con la muerte de Steve y en cómo lo iba dejando marchar, mientras que aquí ya tiene hasta pretendientes. El más evidente es el doctor Wilkes, que no duda en ayudarla y lo acaba pagando caro, por lo que Peggy se siente muy responsable de él, además de atraída por él. La verdad es que Peggy no puede ser más adorable al desenvolverse tan mal en el ámbito sentimental, con esa torpeza.

Y luego tenemos a Sousa. Ay, Sousa. A mí es que este hombre también me derrite el corazón. No tanto como Jarvis, porque eso es imposible, pero Sousa me parece la monez y ya me gustaba con Peggy en la primera temporada, aunque ella no estaba para eso. Y precisamente por eso nos están dando drama romántico: ella está interesada, él siente algo por ella (sólo hay que ver su reacción cuando cree que Peggy está en peligro), pero el rechazo de Peggy le hizo dejar Nueva York y ahora tiene novia.

Vamos, que ningún ship me da un respiro. ¡Ninguno!

Pero, bueno, imagino que nos darán alguna alegría, porque sabemos por las películas que Peggy se casa y, encima, Agent Carter sigue molando muchísimo. Por eso no entiendo su audiencia y ya voy encendiendo velas por ella y por Galavant porque son fantabulosas y se merecen una tercera temporada cada una.

martes, 29 de diciembre de 2015

20 personajes del 2015

Al igual que hice el año pasado, voy a aprovechar que se acaba el año para seguir con las listas y hoy toca la de personajes molones del 2015. Algunos son nuevos, otros son viejos conocidos que molan siempre y otros son personajes que este año me han molado mucho o han hecho algo que he querido destacar. Así que, nada, me dejo de introducciones y paso con los personajes que más me han chocado a lo largo del año:

1. Brian Finch en Limitless


Si hay una serie que me ha molado este año, ésa ha sido Limitless, que ha sido una auténtica sorpresa y os la vuelvo a recomendar porque, en serio, es muy genial. La verdad es que todos los personajes tienen algo que hace que sean especiales, pero me voy a quedar con el protagonista, ese Brian interpretado por Jake McDorman, que es la monez. Brian no sólo es adorable, sino que es divertido, inteligente y tiene mucho corazón... y es un adicto a las manualidades y a hacer el chorra, por lo que no puedo más que rendirle pleitesía.

2. Clara Oswald en Doctor Who


Si bien en la octava temporada de Doctor Who, desarrollaron de una vez a Clara, no ha sido hasta ese año que ha molado mil. En la novena temporada ha sido tanto el corazón del Doctor como diversión e inteligencia y ha sido imposible no quererla. Además, ha sido este año cuando se ha despedido y, admitámoslo, ¿se puede tener un adiós más genial y molón que el recibido por Clara a final de temporada? Pues eso. Clara Oswald es grandeza y vamos a echarla de menos.

3. Ezekiel Jones en The Librarians


La verdad sea dicha y es que es difícil quedarse con un solo personaje de The Librarians, ya que, al igual que pasaba en Leverage, la anterior serie de Dean Devlin, todo su reparto es maravilloso. Sin embargo, yo siento debilidad por Ezekiel Jones, ése ladrón un tanto ególatra y afortunado, que no deja de sonreír ni de ser lo más molón del mundo mundial. Ezekiel no sólo es divertido, sino que tiene una química muy mona con Cassandra y, además, también lo borda cuando se pone dramático y para muestra, el episodio del videojuego.

4. Clarke Griffin de The 100


Clarke repite este año y no puede ser menos, ya que su evolución en la segunda temporada de The 100 fue brutal y ella sola hizo que el final de temporada fuera espectacular. Como siempre, en esta serie molan casi todos, pero creo que lo bestial que fue el recorrido de Clarke y lo original que resulta su desarrollo (sobre todo para una serie de adolescentes) se merecen que se destaque a Clarke por encima de otros grandes como Bellamy u Octavia. Es una de las más grandes heroínas seriéfilas y lo sabéis.

5. Laura Blasco en Amar es para siempre


La tercera temporada de Amar es para siempre fue grandeza de principio a fin y estuvo plagada de muy buenos personajes, pero yo siento debilidad por su protagonista, Laura Blasco, que no podía ser más ídola ella. Creo que Laura ha sido la mejor protagonista que ha tenido la serie (y eso que en su historial tenemos a Andrea Robles y Alicia Peña) y aún la echo de menos porque era buena como ella sola, pero también dura como las rocas, inteligente y comprensiva. Sus errores eran comprensibles y humanos y su tira y afloja con Julián una maravilla con la que disfrutar.

6. Leo Fitz en Agents of Shield


Si el descubrir que Ward era Hydra hizo que éste molara mil, a lo largo de la segunda y de la tercera temporada, fue Fitz quien tuvo una señora evolución y se ha convertido en un ídolo magno. Desde superar su incapacidad, hasta esa trama de héroe rescatando a Simmons, Fitz ha pasado por muchísimo, pero siempre ha sido adorable, bueno y comprensivo y nunca ha actuado de mala fe. De hecho, su reacción al tema Will fue una pasada, al igual que muchas de las escenas que nos está dando.

7. Rogelio de la Vega en Jane the Virgin



He estado pensando muy seriamente si poner a Michael, ya que en la segunda temporada está molando mucho, pero es que simplemente no puedo no poner a Rogelio. Rogelio es un dios catódico y todo lo que hace es grandeza, desde ese uso constante de hashtags hasta su contestador o su despertador. Además, Rogelio es un amor, es inocente como él solo y, aunque también tiene su ego, es muy buena gente. Y, encima, era El presidente, ¿quién da más?

8. Alonso de Entrerríos en El ministerio del tiempo


Todos los personajes de El ministerio del tiempo molan sin excepción. Todos. Pero si he de quedarme con uno, lo hago con el enorme Alonso de Entrerríos, ese soldado del tercio español que, de repente, se encuentra en el 2015 trabajando para un ministerio que viaja en el tiempo y, claro, tiene que adaptarse a muchísimas cosas que ni le entran en la cabeza. Nacho Fresneda está increíble y tiene las escenas más molonas de la serie, como esa en la que salva a Ernesto usando una moto en la Edad Media.

9. Lauren Cooper en Faking it


El año pasado puse a Amy, que sigue siendo grandeza y uno de los pilares de la serie, pero este año voy a destacar a su hermanastra, Lauren. Y es que Lauren empezó siendo una perra del Infierno, pero ha terminado siendo otro personaje con un enorme corazón y de esos que llevan el peso de la serie. Lauren tiene mala leche y la queremos por eso, pero también es alguien que no hace daño a nadie, resolutiva y uno de los apoyos de Amy con quien dos da las mejores escenas. Además, en la segunda temporada la pobre ha tenido un problema tras otro y espero que la hagan un poco feliz.

10. Sofia Maria Consuela Rafaella Rodriguez en Young and hungry


Sí, he puesto el nombre completo y, si seguís Young and hungry, sabéis que es porque mola mil cada vez que ella lo dice. He estado dudando entre ella y Josh, que es amor del bueno, pero es que Sofia es tan ídola que ha terminado ganando. La mejor amiga de Gabi y santa oficial es uno de los grandes personajes de la serie, tiene una vis cómica alucinante y es imposible no amarla por encima de todas las cosas. Además, es de los pocos personajes que es terriblemente divertido y, al mismo tiempo, actúa de forma razonable.

11. Jamie Fraser en Outlander


Si la primera mitad de la primera temporada la protagonista indiscutible lo fue Claire, en la segunda parte se dedicaron a ahondar en Jamie y eso lo convirtió en el gran galán que es. Divertido, inteligente, fuerte, atractivo... ¿Hay alguien que no quiso ser Claire en el episodio de la boda? Además, Jamie protagonizó el final de temporada con un arco muy, muy complejo y muy original para ser televisión y Sam Heughan estuvo muy, muy a la altura.

12. Saray Vargas en Vis a vis


Otra de las revelaciones patrias fue Vis a Vis, el thriller carcelario de Antena 3, que está plagado de buenos personajes, pero yo me quedo con Saray. Esa gitana fuerte como ella sola, chunga y aliada a partes iguales, impredecible también. Saray podía ser la peor enemiga de Maca al creer que le había quitado a la churri y, al mismo tiempo, defenderla porque lo creía justo o enfrentarse a Zulema porque había hecho algo que consideraba horrible. Vamos, que Saray es grandeza de la buena.

13. Edwin Jarvis en Agent Carter


Ya conocíamos a Peggy y lo genial que era, pero su serie de televisión nos dejó a otro personaje para recordar por siempre jamás: Jarvis, el mayordomo de Howard Stark y ayudante patoso y ocasional de Peggy. Jarvis es sencillamente adorable, también muy divertido y, a pesar de ser torpe, tiene sus momentos de genialidad y hace un gran tándem con Peggy, a quien aprecia de veras. Todo eso, junto al gran trabajo de James D’Arcy, hace que sea imposible no enamorarse de él.

14. Olivia “Liv” Moore en i-Zombie


i-Zombie es otra de las series que tiene unos cuantos personajes de lo más molones, pero yo me voy a quedar con su protagonista. Y es que la pobre Liv a lo largo de la serie tiene cada situación que parece una tragedia griega, pero no por eso se vuelve gilipollas o deprimida o da por saco a los demás, sino que sigue adelante, intentando ayudar. Además, el hecho de que al comer cerebros adopte rasgos de la personalidad de éstos, hace que sea muy, muy divertido verla resolver casos y lidiar con todo el tema zombie.

15. Eli Gold en The good wife


Desde que Eli apareció en la primera temporada, le he querido por encima de todas las cosas. Siempre me ha parecido grandeza y sus tramas eran las que más disfrutaba, pero siempre sabías por dónde iba... hasta que la séptima temporada lo mandó todo a freír espárragos y Eli debió afrontar la traición de Peter. Desde entonces, no sólo hemos tenido a Eli en una situación jodida como nunca, sino que no sabemos ni qué hace, ni por dónde va a salir. ¿Quiere meter a Alicia en política? ¿Quiere recuperar su puesto o joder a Peter? Pues no lo sabemos, pero me tiene muy intrigada.

16. Harrison “Harry” Wells en The Flash


Otro que repite en la lista, aunque en este caso es un tanto especial y es que el doctor Wells que conocíamos no era tal y murió, pero a cambio tenemos a su doble de Tierra-2, que mola igualmente a pesar de ser distinto. Harry, que es como lo llama Cisco para distinguirlo, no es un villano retorcido, pero es brusco, impaciente, está en una situación imposible y el tío mola cantidad. Yo es que es recordar el enfrentamiento con Zoom del episodio navideño y seguir flipando. En serio, qué genial es esa escena.

17. Adalind Schade en Grimm


Adalind es el personaje de Grimm que más vueltas ha dado y a la que hemos visto en más facetas, desde mala misteriosa hasta aliada, pasando por todo lo que os podáis imaginar. También es un personaje ideal para liarla parda, pero por lo general tiene motivos y ahora parece que la tenemos en el equipo para quedarse y la verdad es que está molando. Su situación con Nick es rarísima y surrealista, pero ambos se están comportando como personas normales y, la verdad, esta Adalind sin poderes y siendo un apoyo de Nick mola mucho. Yo sólo por lo que me río al verlos juntos y lo extraño que es todo, no puedo más que apreciarla y destacarla sobre un reparto que es maravilloso.

18. El rey Richard en Galavant



Galavant fue uno de los estrenos más fantabulosos del año pasado, esa mezcla de comedia, cuento de hadas y musical. Y dentro de una serie tan molona, el que más destaca es el rey Richard, ese supuesto tirano que luego se ve que tiene su corazoncito y que es divertido y adorable a más no poder. Encima, tiene la mejor canción de toda la serie, en ese dúo con Galavant en el final de temporada y su amistad con Garrett y el cocinero es sencillamente lo más. ¡Larga vida al rey Richard!

19. Karen Page en Daredevil



Daredevil fue la primera serie que salió de la unión de Marvel con Netflix y moló muchísimo. Personalmente, me sorprendió la trayectoria de Karen Page, esa víctima inicial que acaba siendo la secretaria de Matt y Foggy y que se sumergió en una investigación peligrosa sin pestañear. A Karen no le tembló el pulso al investigar a Kingpin, ni en enfrentarse a quien fuera y moló cantidad, sobre todo porque se alejó de la damisela en apuros de los cómics.

20. Bonnie Wheeler en Baby Daddy


Sí, ha sido el año que me ha dado por ver comedias de ABC Family y bien feliz que me hacen. Baby daddy es muy, muy divertida y todos sus personajes son geniales, pero la ídola por excelencia es Bonnie, la madre de los Wheeler con una mala leche impresionante, fan acérrima de Bon Jovi, egoísta y ególatra, pero una madre dedicada. Vamos, que Bonnie es la bomba y la pareja que hace con Brad es lo más.

Bonus: Jessica Jones y Kilgrave en Jessica Jones


No, en este caso no he sido capaz de quedarme sólo con uno, ya que aunque ambos están concebidos como entidades separadas, también están estrechamente unidos. La primera temporada de Jessica Jones va sobre ese juego del gato y del ratón que se traen, esa extraña relación y enfrentamiento. Y es que Jessica es fuerte, cínica y, por si no tenía suficiente con el trauma que arrastra, a la pobre le sale todo mal. Él es un psicópata de mucho cuidado, despreciable y magnético, pero con la dosis justa de humanidad como para que no sea una caricatura.

Estos son mis 20 (+ 2) personajes del 2015, aunque me he dejado algunos por el camino, que no me olvido de la molonidad de Olmos y Robles, por ejemplo. Bueno, ¿y los vuestros?

jueves, 23 de julio de 2015

Siete actores que se han desdoblado esta temporada

Esta temporada televisiva ha sido en la que los actores se desdoblaban y no para aparecer en dos series del mismo universo (véase, los actores de Arrow y The Flash que aparecían en ambas o, sobre todo, los chicos de la franquicia Chicago Fire/PD que aparecen día sí, día también en la otra serie), sino para interpretar a personajes diferentes en diferentes series y muchas veces era un trauma un poco-bastante grande.

Vinnie Jones en Galavant y Arrow


A Vinnie Jones lo hemos visto esta temporada como Gareth, la mano derecha (y mejor amigo) del rey Richard en la fantabulosa Galavant. Como Gareth era el tío duro con su corazoncito que, de hecho, nos dio unas cuantas escenas de lo más tiernas gracias a su amistad con el rey. Sin embargo, también lo vimos durante el arco de Black Canary en la tercera temporada de Arrow. Ahí era Bricks, básicamente un tío muy, muy chungo que se hacía con el control de los Glades y que jodía todo lo posible al team Arrow.

Tim DeKay en White collar y Agents of Shield


Tim DeKay ha sido durante seis temporadas el molón agente del FBI Peter Burke, que atrapaba ladrones de todo tipo junto al más que guapo Neil Caffrey. Peter era un amor de hombre, que siempre demostró lo mucho que le importaba tanto Neil como el resto de personajes de White collar. En la última temporada, eso se vio más que nunca, sobre todo cuánto quería liberar a Neil del FBI, lo que nos dio escenas súper monas y también divertidas (Peter y Mozzie coincidiendo en pantalla eran lo mejor).

Por eso, me alegré al ver que fichaba por Agents of Shield, aunque al final su personaje era diametralmente opuesto a Peter Burke. En Agents of Shield, interpretaba al senador Chris Ward, el retorcido e hijo puta hermano de Ward. Sí, el responsable de todos los traumas de Ward, un ser malvado y sin alma que encontró su merecido. O, al menos, eso parecía, porque esto es Marvel y un personaje puede volver cuando menos te lo esperas.

Bridget Regan en Agent Carter, Jane the virgin y White collar


Vale, si no habéis visto dichas series y estáis interesados en hacerlo, pasad de la parte de la señorita Regan a la de ya, porque con ella hay que soltar spoilers. En serio, ¡huid insensatos! Y es que Bridget Regan parece que se ha graduado en el mismo tipo de personajes, ya que, aunque eran diferentes, los tres personajes tienen en común una cosa: parecían inofensivas, hasta que resultaron ser psicópatas súper mega mortales.

En White collar era Rebecca, aparentemente una experta en arte con buen corazón que ayuda a Neil, pero resulta ser una criminal dispuesta a cargarse a Mozzie para conseguir una pieza de valor. En esta última temporada sólo participó en un episodio, que servía como despedida al personaje, donde demostró que seguía siendo esa loca inteligente y chunga donde las haya.


Luego, en Agent Carter aparece como Dottie, aparentemente una chica más de las que comparten edificio con Peggy, pero al final resulta ser una agente rusa más chunga que todas las cosas y parte del proyecto Viuda Negra. Y me tiroteó a Sousa, aunque no le dio. Es una pena, en cambio, que también fallara con el personaje Chad Michael Murray. No le perdono ninguna de las dos cosas.

Finalmente, en Jane the virgin nos la presentan como Rose, madrastra de Rafael y Luisa y amante de ésta última y acaba resultando ser el famoso Sin rostro, que se carga a su marido al sepultarlo en cemento. Un amor de mujer también. Vamos, que la próxima vez que vea a esta actriz, no me pienso fiar de ella porque, macho, tres de tres.

Rodolfo Sancho en Isabel y El ministerio del tiempo


Primero de los dos únicos representantes patrios que se me ha ocurrido que haya coincidido con dos papeles fijos en esta temporada televisiva. Aunque parece que a Rodolfo Sancho eso de estar mano sobre mano pues como no es lo suyo. Y es que en la próxima temporada, volveremos a verle en dos ficciones al mismo tiempo, ya que sigue en El ministerio del tiempo y estará, además, en Mar de plástico.

Pero vayamos con lo que importa, es decir, con las series actuales. Rodolfo fue Fernando el católico en Isabel, de la cual no puedo hablar porque la dejé a lo largo de la primera temporada. Creo que la abandoné antes de que él apareciera. Sin embargo, cuando luego fichó por la fantabulosa El ministerio del tiempo, los responsables fueron tan geniales y cachondos que usaron a su compañera en Isabel, Micheller Jener, para que repitiera su papel y encima hicieron hasta coñas del tema. Muy genial todo.

Nacho Fresneda en El ministerio del tiempo y Víctor Ros


Estas dos series se emitieron seguidas y ambas fueron una grata sorpresa, cada una en su estilo. Tenían en común a los responsables, pero también que Nacho Fresneda aparecía en ambas con bastante importancia y papeles totalmente distintos. Por un lado, en Víctor Ros interpretaba a Fernando de la Escosura, un buen hombre elegante, inteligente y adelantado a su tiempo que, además de enamorarse de Clara, veía el potencial de Víctor y le ayudaba en todo lo posible.

Pero donde realmente mola Nacho Fresneda porque, para qué mentir, es el amo de la función es en El ministerio del tiempo donde es el grandísimo Alonso de Entrerríos, un soldado del tercio que no puede ser más noble, pero también animal y que debe hacer frente a tiempos modernos donde hay motos, las mujeres mandan y su querido impero español está muy de capa caída. Pero, vamos, que Alonso es grandeza y nos ha dejado grandes momentos para el recuerdo como el rescate en moto o ese otro en el que grita "por Dios y por España" o el puñetazo que le mete a Buñuel. Muy genial todo.

James D’Arcy en Agent Carter y Broadchurch


El caso más traumático de todos. Palabrita de Magik. Y es que esta temporada las emisiones de la primera temporada de Agent Carter y la segunda de Broadchurch coincidieron, por lo que tenía doble ración de James, lo que es bien, aunque sus personajes no podían ser más diferentes y el mind-blow que me provocaba eso no podía ser más grande.

En Agent Carter, fue la gran sorpresa al interpretar a un Jarvis adorable donde los haya, que hacía un tándem estupendo con Peggy. Gracioso, torpón, inteligente, dispuesto a ayudar y sobre todo un apoyo y un amigo para Peggy, era imposible no amar a Jarvis, ni derretirse sólo con verlo, tan mono él.


Hasta que veáis Broadchurch, donde interpretaba al sospechoso principal del caso Sandbrook (el que le había costado el puesto, la reputación y la salud a David Tennant y provocara que en la primera temporada acabara en Broadchurch), que resultaba súper inquietante y daba la sensación de ser súper chungo. En serio, menudo shock era ver los episodios seguidos y alucinar con lo buen actor que es James D’Arcy. Aunque yo prefiero amarle infinitamente como Jarvis, que conste.

Scott Michael Foster en Once upon a time, Chasing life y Halt and catch fire


Yo estoy súper enamorada de este hombre, ¿vale? Lo conocí en Greek, serie fantabulosa donde las haya y donde él era el galán un tanto particular, pero molón hasta decir basta (ainss, mi Cappie). Total, que me enamoré de él y desde que acabé Greek no le había vuelto a ver, al menos con un papel fijo.

Pero parece que Scott ha decidido que es hora de que le vea, ya que tiene serie nueva para esta nueva temporada (y comparte cartel con Chace Crawford, que en Gossip Girl no era lo que se dice magnético o carismático, pero que está bueno  a rabiar, así que veré la serie... por su argumento, of course) y en la anterior participó nada más y nada menos que en tres.

En Chasing life es el chico de la función y hasta ahí puedo leer, ya que no la he visto. Por un lado, la vería porque estoy enamorada de Scott, pero por otro el tema de la chica que se muere de cáncer me echa muy para atrás. También salió durante la primera temporada de Halt and catch fire, que tengo pendiente, pero sobre todo se lució en Once upon a time.


Si bien la segunda parte de la cuarta temporada fue bastante mierder, la primera fue maravillosa con el arco de Frozen, donde Scott interpretaba a Kristoff. Y cómo molaba el muchacho. No sólo era gracioso, sino que cumplía como héroe de acción y hacía cosas (de todos es sabido que si eres un personaje masculino o te llamas Rumpel o sólo sigues a tu churri en esta serie). Además, funcionaba muy bien como cuñado de Elsa con la que no se entendía y también como prometido de Anna. La escena del arcón de Fall no puede ser más maravillosa.

Seguramente me haya dejado algún actor de estos que están en todos los lados, como Martin Freeman al que hemos visto en Sherlock, Fargo y la última película de El hobbit o también Jordi Rebellón, que coincidió con un personaje regular en Sin identidad y también en Cuéntame como novio de Inés Alcántara, pero no se me ha ocurrido ninguno más. ¿Y vosotros, caéis en alguien?