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jueves, 18 de agosto de 2011

Zafiro

Y vuelvo a saltarme mi propia manía de no reseñar segundas partes de sagas, pero es que Zafiro de Kerstin Gier se lo merece. Por si no lo sabéis, Zafiro es la continuación de Rubí y, por tanto, segunda parte de la saga La trilogía de las piedras preciosas/El amor recorre todos los tiempos (sigo sin tener muy claro cuál es el nombre en realidad porque he visto los dos en varias webs).

Como podréis imaginar hay spoilers, así que si no habéis leído el libro, quedaos con esto y pasad del resto de la entrada: mola cantidad, así que leed la saga. He dicho :P

Zafiro continúa exactamente donde lo dejó Rubí, con Gwen alucinando colorines porque Gideon la ha besado por primera vez estando en un confesionario. De hecho, el beso la deja tan anonadada que ni siquiera se da cuenta de que ha vuelto a saltar en el tiempo y que vuelven al presente. Pero, claro, no todo van a ser besos y arco iris en la vida de la pobre Gwen.

Por un lado, en la monda iglesia conoce a Xemerius, un daimon gárgola que se da cuenta de que Gwen puede verle y decide convertirse en su amigo; sin embargo, lo que en un principio puede parecer un problema, acaba convirtiéndose en todo un aliado, pues Xemerius no sólo acaba siendo un buen amigo de Gwen, sino que le sirve de espía.

Por otro lado, Gwen tiene que hacer frente a una nueva misión: tanto Gideon como ella tendrán que ir a una soirée junto al conde Saint Germain y, claro, por eso la pobre Gwen debe hacer frente a un entrenamiento en minués, formas de mover el abanico y demás cortesía de su prima Charlotte y un miembro de los vigilantes bastante insoportable. Y, por si fuera poco, Gideon la vuelve loca de varias maneras: ya no es sólo que su relación con Charlotte ponga celosa a Gwen, sino que, de repente, Gideon se muestra frío y distante y la mira como si fuera una enemiga.

Y, a todo esto, con la ayuda de su mejor amiga Leslie y Xemerius, Gwen sigue investigando la pista que Lucy le dio en Rubí, por lo que contará con la inesperada ayuda de su abuelo... En el pasado, claro.

Zafiro sigue la estela de Rubí en cuanto a estilo: la narrativa a mano de Gwen resulta de lo más desternillante y expresiva, siendo una de las mejores narraciones en primera persona que he leído; sigue siendo igual de adictivo, divertido, fresco, ameno... Pero las cosas comienzan a ponerse más serias. Ya conocemos las reglas de los viajes en el tiempo, también como funciona la sociedad del temple, a los personajes... Por eso, Kerstin Gier va más al grano.

Básicamente se dedica a jugar con los personajes, a hacer que su comportamiento sea más bien ambiguo, por lo que acabas dudando hasta de tu sombra. Aunque, claro, también aclara de una vez que en el enfrentamiento entre Lucy y Paul por un lado y el conde por otro, quién es el bueno y quién el malo. Pero, de hecho, salvo eso, no sabes quién es bueno y quién es malo, ni siquiera Gideon queda libre de sospecha. Por mi parte, ni siquiera me fío de Mr. George, aunque he de decir que en esta segunda parte ha logrado que no lo haga tanto.

Así que, claro, luego Miki y yo nos volvemos locas con teorías e intentando discernir quién juega a qué. Aunque, claro, no sólo por eso, sino también porque no tenemos ni idea de qué narices planea el conde ni por qué hace lo que hace.

Es decir, ¿qué lógica tiene que Gwen y Gideon vean al conde en la soirée y su siguiente viaje al pasado para verle sea el día anterior de ésta? Seguro que es así por algo, pero, ¿por qué? Otra duda que tenemos (y que estuvimos comentando sin llegar a ninguna conclusión) es por qué el conde, justo al final del libro, le dice a Gwen que el acercamiento de Gideon es fingido, que era una mera forma de controlarla (aunque con funestos resultados porque Gwen hace lo que quiere, jijiji).

Porque, a ver, suponiendo que Gideon haya planeado eso con el conde, ¿por qué decirle la verdad a Gwen para qué se rebele si planeabas lo contrario? ¿Lo hace meramente por joder? No, claro que no, seguro que tiene una finalidad, ¿pero cuál?

Arg. Macho, qué desvivir. Entre ese giro de los acontecimientos, que hace que dudes hasta de Gideon y luego ese epílogo en el que vemos a Paul siendo atacado por la Alianza florentina y dándole a Gideon una serie de documentos para que descubra la verdad sobre el conde (según Lucas, el abuelo de Gwen, Lucy y Paul descubrieron que el conde se saltaba sus propias normas) y pueda salvar a Gwen.

Y luego están las malditas profecías que envuelven a los protagonistas. De momento conocemos la del Rubí con la magia del cuervo (¿sabéis lo realizada que me sentí cuando por fin a alguien, Leslie que es la puta ama en concreto, se le ocurrió que dicha magia era la capacidad de Gwen de ver muertos?) y la del Diamante, que es horrorosa. ¿Qué mierda es esa de que Gideon provocará la muerte del Rubí, es decir, de Gwen, eh? ¿Pero esto qué es, copón?

Vamos, que estoy deseando que llegue octubre para poder leer Esmeralda ya.

Y, por cierto, exijo más protagonismo del doctor White que me encanta y menos del señor Whitman (o profesor Ardilla) que me inquieta mogollón. Lo curioso del caso es que luego hablando con Miki, ella también opina igual que yo. Oh yeah. Conexión powa :P

miércoles, 20 de julio de 2011

Saltando a través del tiempo

A decir verdad tenía muchas ganas de reseñar este libro porque me lo leí en un verbo y me encantó de principio a fin. Como habéis supuesto por la foto de la portada, estoy hablando de Rubí de Kerstin Gier, la primera parte de una trilogía que se conoce por dos nombres (o, por lo menos, yo la he visto con los dos): El amor recorre todos los tiempos o La trilogía de las piedras preciosas.

Vale. Sé que parece algo cursi, como muy de chica, algo en plan Danielle Steal o algo así, pero no. Nada más lejos de la realidad, pues Rubí no es cursi, ni empalagoso y, de hecho, la parte romántica es lo que menos importancia tiene, aunque esté ahí.

Pero empecemos por el principio: ¿de qué va Rubí?

Gwen es una chica normal y corriente que, sin embargo, no pertenece a una familia normal. Desde que su padre murió, ella, su madre y sus hermanos se mudaron a la casa de su familia materna donde convive con su abuela, su alocada tía abuela Maddie y las petardas de turno, su tía y su prima Charlotte, típica chica altanera que se cree mejor que nadie. Pero, claro, en este caso Charlotte tiene sus motivos, pues desde que nació la separaron del resto porque, supuestamente, será una viajera en el tiempo y, por tanto, la han criado para ello, diciéndole siempre lo especial que es.

Y digo supuestamente porque, sí, al final la que viaja en el tiempo es Gwen. Por eso, cuando ya ha viajado descontroladamente un par de veces, se lo acaba contando a su madre que la lleva a un edificio donde se encuentran los vigilantes, un grupo que se encarga de ayudar y vigilar a los viajeros en el tiempo. Todos se asombran de lo sucedido porque, claro, se suponía que la que había nacido en la fecha señalada para convertirse en Rubí (cada viajero en el tiempo tiene el nombre de una piedra preciosa); la madre de Gwen explica entonces que no quería que Gwen se viera involucrada en todo aquello y convenció a la comadrona para que cambiara la fecha de nacimiento de Gwen, diciendo que lo hizo un día después.

Desde ese momento, Gwen entra a formar parte de toda esa organización, ya que junto al otro viajero en el tiempo, Gideon (cuya piedra es el Diamante), debe visitar a todos los viajeros anteriores para conseguir su sangre y revelar el Secreto de los Secretos. Pero, claro, no lo tendrá nada fácil: por un lado, como no ha tenido la educación adecuada está en desventaja y, para más INRI, Gideon la trata con desdén como si fuera una inútil, lo que la enerva.

Por otro, no es precisamente querida entre los vigilantes (aunque hay quien la apoya), ya que temen que se repita la historia. Y es que la generación anterior de vigilantes, su prima Lucy y un familiar lejano de Gideon, Paul, robaron el cronógrafo original, que es donde se supone que deben colocar la sangre de los doce viajeros en el tiempo, según las investigaciones del misterioso Conde Saint Germain, también conocido como Esmeralda, que desde que aparece parece elevarse como el malo de la historia.

El único problema que tiene Rubí es que, quizás, es muy introductorio, aunque no por ello deja de ser interesante, ya que te presentan no sólo los viajes en el tiempo y cómo funcionan, sino también la extraña organización que se encarga de ayudar a los viajeros y todo lo que la rodea. También nos presenta a las dos familias de viajeros en el tiempo: los Montrose (la de Gwen) y los De Villiers (la de Gideon), además de contarnos que, por algún motivo, Lucy y Paul huyeron con el cronógrafo y viajaron hacia atrás en el tiempo con él, el único lugar donde podían ocultarse de los vigilantes.

Sin embargo, Rubí no resulta ni pausado, ni aburrido, todo lo contrario, engancha de mala manera y cuando llegas al final te entran ganas de ir a la librería más cercana a comprarte la continuación, Zafiro.

Los viajes en el tiempo, además de ser algo bastante original (entre ángeles, vampiros y descubrir mundos nuevos tipo Narnia o Idhún se agradece algo nuevo), están muy bien planteados y orquestados. Kerstin Gier no sólo los ambienta que da gusto (la ropa, las descripciones, etc.) sino que creo que tiene pensado muy bien a dónde y cuándo Gwen debe saltar.

De hecho, resulta fascinante lo cuidada que es la mitología de la novela: el grupo de los Vigilantes, sus normas, anales... Entre capítulo y capítulo ofrece información sobre todo ello: árboles genealógicos, esquemas, profecías, fragmentos de los registros... Claro está que nada de eso está ahí por casualidad, pero no deja de ser un gran trabajo por parte de la autora el crear una organización tan compleja y con tantos detalles.

Luego se agradece que no sólo la trama sea original, sino también los personajes. Gwen es una de las mejores protagonistas que he leído jamás: es muy humana, un poco irónica, nada pavisosa y sabe usar el cerebro. Tampoco necesita que ningún galán la salve y, aunque es evidente que Gideon la atrae desde el primer momento, ni babea detrás de él ni asume el rol de damisela en apuros, ella se las sabe apañar bien sola.

De Gideon sabemos más bien poco, tan sólo que ha sido criado para llevar a cabo su misión y que apenas pone en duda nada (no como Gwen, que es bastante más espabilada ^^). Sin embargo, también es atento, tiene sentido del humor y sus piques iniciales con Gwen son dignos de leer, geniales.

Además, hay toda una galería de secundarios geniales: Leslie, la mejor amiga de Gwen básicamente es una crack, al igual que el amigo fantasma de ésta (seh, Gwen también ve fantasmas). Los hermanos de Gwen son adorables, al igual que su tía abuela Maddie, que está un poco zumbada. Luego tenemos a Charlotte, que, bueno, no es un personaje excesivamente agradable, pero también hay que entender su situación: ha pasado de ser la elegida, la especial, a darse con un canto en los dientes y eso que ha sacrificado su vida entera para ser una viajera en el tiempo. Su madre, la tía Glenda, es directamente ahostiable y una petarda de cuidado.

No obstante, a mí los personajes que más me han interesado han sido: el misterioso Conde Saint Germain porque tengo claro que es malo malísimo y quiero saber qué narices planea; Falk de Villiers, actual director de los vigilantes y tío de Gideon, que todavía no sé a qué carta juega (y eso me mola mucho); y el doctor Jake White, un hombre bastante borde que tiene a Gwen entre ceja y ceja porque cree que es tan poco de fiar como Lucy, pero que carga con su propio drama a sus espaldas.

Y, para acabar, decir que la narrativa de Kerstin Gier es muy ágil, divertida, llena de diálogos, lo que hace que todavía ser una narración más rápida y dinámica. Además, tiene el acierto de usar a Gwen de narradora, así que puedes disfrutar el humor de Gwen mientras te va contando lo que pasa.

En conclusión, una primera parte divertida y original con una galería de personajes que no tienen desperdicio y que tiene la pinta de ser la antesala a toda una historia muy potente llena de secretos. Muy divertida, ágil, nada pastelosa (aunque tiene su historia de amor) y llena de esa magia que sólo tienen las grandes sagas como Harry Potter, El amuleto de Samarkanda o Canción de hielo y fuego o, al menos, esa sensación me ha dado. Vamos, entra directamente en mi lista de mis sagas favoritas y muero por leer Zafiro y Esmeralda para saber cómo continúa la historia.

Muy, muy recomendable ;)