Estas Navidades pude hacerme con el final de otra trilogía, que hay que ver lo bien que sienta el ir cerrando sagas poco a poco, oye. En este caso, como seguramente hayáis deducido por el título y la portada de la izquierda, se trata de la trilogía de Ken Follett The century que está formada por La caída de los gigantes, El invierno del mundo y, finalmente, El umbral de la eternidad.
El umbral de la eternidad retoma la historia dieciséis años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la cual fue retratada en El invierno del mundo, presentándonos a la nueva generación de las familias que conocimos en La caída de los gigantes. Cada libro se ha centrado en cada generación, lo que resulta muy interesante, pues las motivaciones y formas de ser de cada una son distintas.
La verdad es que explicar el argumento de esta novela es un tanto complicado, ya que sigue la vida de los distintos miembros de cinco familias, cada una colocada en un lugar estratégico para que vivan los distintos momentos de la historia que abarcó los últimos cuarenta años del siglo XX. Así, asistimos al desarrollo de la Guerra fría por ambos frentes, el muro de Berlín, la guerra de Vietnam y también como, poco a poco, empezó a surgir el movimiento hippie con todo lo que eso conllevó.
He de decir que El umbral de la eternidad me daba un poco de... no miedo, pero sí cierto reparo. Durante las dos entregas anteriores las partes dedicadas a los rusos me aburrían sobremanera, así que temía que, al tocar la Guerra fría, tuviera que aguantar mucho a los rusos y aburrirme un montón. Pues bien, es cierto que los rusos y los americanos son los que más páginas ocupan, también que los primeros siguen siendo los que menos me interesaban, pero al menos en esta tercera parte no me han aburrido.
En este caso, Ken Follett se ha centrado en dos hermanos que ven el comunismo de forma muy distinta: mientras que Tania, que es periodista, está en contra y lucha por la libertad, Dimka cree que el comunismo únicamente necesita una mejora. Así, tenemos dos puntos de vista distintos y asistimos a los periplos de Tania por intentar denunciar la horrible situación de muchos rusos (en especial de un amigo suyo que es escritor), mientras que Dimka lucha por suavizar y mejorar un sistema en el que cree. Por desgracia, Tania tiene menos peso que su hermano en la novela, lo que me fastidió porque era un personaje que me interesaba muchísimo más.
La parte ambientada en los Estados Unidos es mucho más extensa, ya que abarca muchos más temas, además de ese enfrentamiento con Rusia: la lucha de los negros por conseguir al fin igualdad, la agitada política y el nacimiento del movimiento hippie y los conflictos que tuvo por combatir el comunismo. De hecho, es en Estados Unidos donde acaban la mayoría de los personajes, aunque no sean americanos.
Ken Follett arma muy bien semejante puzzle y nos regala un protagonista llamado George Jakes, que es negro y entra a trabajar al servicio de Bobby Kennedy para luchar por los derechos de su raza. En serio, está muy bien pensado porque así seguimos de primera mano las andanzas de personajes históricos clave como Martin Luther King o los hermanos Kennedy y también se viven momentos clave en la historia como los asesinatos de los tres citados, la crisis de los miles de Cuba y un largo etcétera.
Pero no sólo de política bebe El umbral de la eternidad, ya que la mayoría de los personajes jóvenes tienen otras inquietudes. Por un lado, tenemos a Jasper Murray, que directamente es lo peor, pero que desea ser periodista y eso hace que su historia sea interesante, sobre todo al recaer en América. Por otro lado, varios personajes están interesados en el mundo del arte, en concreto los hermanos Williams: Evie es una actriz comprometida con la política y la sociedad, mientras que su hermano Dave (que sufre dislexia aunque ellos no lo saben) forma un grupo musical que será un éxito.
Personalmente he disfrutado mucho leyendo como luchaban por seguir sus sueños, también lo que ocurría una vez los alcanzaban. Aunque, de nuevo, me he quedado con ganas de saber más sobre ciertos personajes, a los que Ken Follett no da tanta cancha.
Quizás se debe a que Ken Follett ha optado por centrarse en ciertos personajes, casi todos los descendientes masculinos (George Jakes, Dave Williams, Walli Franck y Dimka Dvorkin), pero me han resultado mucho más interesantes y estimulantes las chicas, que ocupan menos páginas y gozan de menos puntos de vista. Como he dicho, quizás sea por ese misterio que, en cierta manera, las envuelve a todas, pero sí que me ha parecido que han estado un poco desaprovechadas en general.
Al igual que me ha parecido que la parte de Alemania ha sido más breve de lo que me gustaría, sobre todo porque era la que más disfrutaba. Además, ha sido en Alemania donde más cancha ha dado a los personajes femeninos y eso se agradecía porque Ken Follett sabe escribir grandes chicas (Daisy Peshkov tuvo la trayectoria más interesante y mejor llevada de El invierno del mundo).
Otra cosa que no me ha terminado de convencer ha sido el final. El epílogo es muy emocionante y cierra con maestría tanto la novela como la saga, pero sí que he echado de menos que no concretara los finales de la mayoría de personajes. Entiendo que al ser final de saga, al no tener que crear a la siguiente generación, no haya dejado a todos los personajes encarrilados, pero aun así me he quedado con la sensación de que falta algo, como si lo hubiera terminado con puntos suspensivo en vez de con punto final.
En general, El umbral de la eternidad me ha parecido una buena novela, llena de personajes muy bien perfilados, con un gran dominio del ritmo y muy entretenida. Siempre estaban ocurriendo cosas, los personajes siempre iban hacia delante y más o menos todos me interesaban. Por eso, me ha gustado muchísimo más que La caída de los gigantes, pero no llega al nivel de El invierno del mundo.
Para mí, la segunda novela le quedó perfecta: entretenida, buen ritmo, los personajes llevaron una gran evolución y, además, tenía la dosis justa de romanticismo. Las historias de amor de Daisy y Lloyd por un lado y Carla y Werner por otro me parecieron sencillamente perfectas: emocionantes, bonitas, llenas de escenas para recordar, con mucho sentimiento... Aquí, en El umbral de la eternidad, ninguna de las relaciones que propone el autor tiene ese encanto y yo lo he echado de menos.
El umbral de la eternidad supone una grata sorpresa, una novela histórica que te atrapa desde el principio y te pasea por los acontecimientos más relevantes de la Guerra fría. Un buen final para una trilogía que es muy recomendable y es que Ken Follett no decepciona cuando se decanta por los dramas históricos.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Llévame a cualquier lugar de Alice Kellen.
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lunes, 23 de febrero de 2015
martes, 23 de abril de 2013
El invierno del mundo
Hoy es el día del libro, así que, en primer lugar: ¡Feliz día del libro! =D Y para celebrar este día tan guay, ya que no os puedo regalar libros, es la reseña de uno los últimos que he leído y que me gustó mucho. Como podéis juzgar por la fotografía que acompaña la entrada, estoy hablando de El invierno del mundo, la segunda parte de la trilogía The century ideada por Ken Follett.
En su día ya reseñé la primera parte, La caída de los gigantes, que aunque me gustó, hubo cosas que no me convencieron. Sin embargo, esta segunda parte me ha parecido mucho mejor y la he disfrutado muchísimo más.
En El invierno del mundo nos encontramos varios años después del fin de La caída de los gigantes, todos los protagonistas de esta primera parte ya tienen hijos más o menos crecidos, que son los que protagonizan esta novela, y todos deben hacen frente a la Segunda Guerra Mundial. Así, tenemos a los protagonistas en los países más afectados por la misma: Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Rusia, incluso hay pasajes que están situados en la España de la guerra civil.
Todo ello, claro está, salpicado por las distintas relaciones que se establecen entre todos los personajes: familiares, de amistad, de amor, incluso de espionaje.
Mientras que en la novela anterior, no logré emocionarme con ningún personaje en particular y menos con las relaciones románticas, en este caso me han gustado muchísimo. He logrado interesarme por ellos, por lo que les ocurría y he disfrutado mucho con sus evoluciones. En general, diría que están mejor construidos o mejor escritos que la generación anterior, lo que ha hecho que la historia mejore también.
De hecho, personalmente me he enganchado más a El invierno del mundo que en su día a La caída de los gigantes y me he encontrado a mí misma sin poder dejar de leer, aunque tenía que hacerlo.
Eso sí, el problema que le he visto es que ha sido un tanto irregular.
Mientras que ciertos pasajes eran completamente adictivos, eran otros que me resultaban de lo más aburridos. Así, la parte ambientada en Alemania e Inglaterra es muy entretenida, disfrutable y adictiva, la que se centra en los rusos es un auténtico coñazo. Era leer "Volodia" y resoplar porque sus capítulos eran realmente tediosos y, además, es que es un personaje que ni me caía ni bien ni mal, muy tedioso. En cuanto a los americanos, dependía del personaje, mientras que la parte de los Dewar sí que me gustó, la protagonizada por Greg Peshkov también me ha aburrido bastante.
Sin embargo, el resto de personajes sí que era muy interesante. Mis favoritos eran Lloyd Williams, Daisy Peshkov, Carla Von Ulrich y Werner Franck. Daisy, sobre todo, es la que mayor evolución tiene a lo largo de la novela y la que más cambia con todo lo que ocurre a su alrededor. Y Carla, por su parte, es uno de los personajes más fuertes que hay en la novela y, junto a Werner, la que peores situaciones vive al estar en plena Alemania nazi.
En cuanto al trabajo de Ken Follett, pues no puedo añadir nada más, pues este señor es uno de mis escritores favoritos: se expresa estupendamente, hila todo muy bien y se aprecia el gran trabajo que ha llevado a cabo. Además, en El invierno del mundo ha vuelto a hacer un libro más humano, no como La caída de los gigantes que se me antojó mucho más frío y menos emotivo.
En conclusión, El invierno del mundo además de un libro muy interesante desde el punto de vista histórico, pues abarca toda la Segunda Guerra Mundial desde varias perspectivas diferentes, y también desde el punto de vista más novelesco pues es entretenida, tiene grandes personajes y grandes relaciones de todo tipo. Muy, muy disfrutable.
En su día ya reseñé la primera parte, La caída de los gigantes, que aunque me gustó, hubo cosas que no me convencieron. Sin embargo, esta segunda parte me ha parecido mucho mejor y la he disfrutado muchísimo más.
En El invierno del mundo nos encontramos varios años después del fin de La caída de los gigantes, todos los protagonistas de esta primera parte ya tienen hijos más o menos crecidos, que son los que protagonizan esta novela, y todos deben hacen frente a la Segunda Guerra Mundial. Así, tenemos a los protagonistas en los países más afectados por la misma: Alemania, Inglaterra, Estados Unidos y Rusia, incluso hay pasajes que están situados en la España de la guerra civil.
Todo ello, claro está, salpicado por las distintas relaciones que se establecen entre todos los personajes: familiares, de amistad, de amor, incluso de espionaje.
Mientras que en la novela anterior, no logré emocionarme con ningún personaje en particular y menos con las relaciones románticas, en este caso me han gustado muchísimo. He logrado interesarme por ellos, por lo que les ocurría y he disfrutado mucho con sus evoluciones. En general, diría que están mejor construidos o mejor escritos que la generación anterior, lo que ha hecho que la historia mejore también.
De hecho, personalmente me he enganchado más a El invierno del mundo que en su día a La caída de los gigantes y me he encontrado a mí misma sin poder dejar de leer, aunque tenía que hacerlo.
Eso sí, el problema que le he visto es que ha sido un tanto irregular.
Mientras que ciertos pasajes eran completamente adictivos, eran otros que me resultaban de lo más aburridos. Así, la parte ambientada en Alemania e Inglaterra es muy entretenida, disfrutable y adictiva, la que se centra en los rusos es un auténtico coñazo. Era leer "Volodia" y resoplar porque sus capítulos eran realmente tediosos y, además, es que es un personaje que ni me caía ni bien ni mal, muy tedioso. En cuanto a los americanos, dependía del personaje, mientras que la parte de los Dewar sí que me gustó, la protagonizada por Greg Peshkov también me ha aburrido bastante.
Sin embargo, el resto de personajes sí que era muy interesante. Mis favoritos eran Lloyd Williams, Daisy Peshkov, Carla Von Ulrich y Werner Franck. Daisy, sobre todo, es la que mayor evolución tiene a lo largo de la novela y la que más cambia con todo lo que ocurre a su alrededor. Y Carla, por su parte, es uno de los personajes más fuertes que hay en la novela y, junto a Werner, la que peores situaciones vive al estar en plena Alemania nazi.
En cuanto al trabajo de Ken Follett, pues no puedo añadir nada más, pues este señor es uno de mis escritores favoritos: se expresa estupendamente, hila todo muy bien y se aprecia el gran trabajo que ha llevado a cabo. Además, en El invierno del mundo ha vuelto a hacer un libro más humano, no como La caída de los gigantes que se me antojó mucho más frío y menos emotivo.
En conclusión, El invierno del mundo además de un libro muy interesante desde el punto de vista histórico, pues abarca toda la Segunda Guerra Mundial desde varias perspectivas diferentes, y también desde el punto de vista más novelesco pues es entretenida, tiene grandes personajes y grandes relaciones de todo tipo. Muy, muy disfrutable.
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lunes, 11 de abril de 2011
La caída de los gigantes
Parece que poco a poco me he puesto al día con las reseñas, ya que, sin contar esta que me ocupa, sólo me queda una. ¡Yupi! Bueno, como bien dice el título (cada día me los curro más, I know) hoy toca hablar de... La caída de los gigantes de Ken Follet.La caída de los gigantes en la primera de la trilogía The Century, que pretende abarcar los sucesos ocurridos durante el siglo XX. Así, en esta primera parte, se desarrolla la Primera Guerra Mundial, en las dos que quedan se narrará lo sucedido en la Segunda Guerra Mundial y en la guerra fría.
El argumento no puede ser más sencillo y más difícil de explicar al mismo tiempo: La caída de los gigantes sigue a cinco familias de distinto rango y nacionalidad desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta que ésta acaba. Así pues, seguimos los sucesos de distintos puntos de vista, lo que hace que la novela sea todavía más interesante. Entre nuestros personajes tenemos a varias familias adineradas (la inglesa, la alemana y la estadounidense) y a otras pobres (la galesa y la rusa).
Todo ello, claro está, salpicado con las distintas relaciones que surgen entre los personajes y las historias de amor.
Uno de mis libros favoritos es Los pilares de la tierra. Hace relativamente poco salió su “secuela”, Un mundo sin fin, que, aunque me gustó, no llegó a hacerlo tanto como la novela original, por lo que fue un pelín decepcionante. Por eso mismo, tenía tantas ganas de leer La caída de los gigantes como temor.
Y más o menos me ha pasado lo mismo. Sí, La caída de los gigantes me ha enganchado y me ha gustado mucho, sobre todo porque me ha parecido muy interesante, pero no me ha emocionado... En general. Creo que el problema de la novela es que intenta abarcar tanto y de tantas maneras, que no hay hueco para el corazón. Una de las cosas que me encantó de Los pilares de la tierra era que los personajes cobraron vida para mí, devoré cada una de las páginas enamorándome más y más de Jack, viviendo su historia con Aliena. En La caída de los gigantes, aunque haya personajes que me caigan bien y otros que me caigan mal, no ha habido ninguno que se haya ganado ese cariño especial, ni me he emocionado ante las relaciones amorosas.
De hecho, hay una historia de amor épica, la de Lady Maud y Walter, una noble inglesa y un noble alemán, pero... No sé, por muy mal que lo pasaran, por mucho que se quisieran y tuvieran todo en contra, no llegaban a despertar nada en mí. Es decir, me ha parecido un libro algo frío.
Sin embargo, es muy entretenido, está muy bien hilado y todos los personajes, además de estar interrelacionados de manera tanto lógica como natural, resultan interesantes y coherentes. No sólo que sean fieles a su personalidad a lo largo de las mil páginas (con la cantidad de años que pasan en ellas), sino que son coherentes en cuanto a su posición, su educación... Por poner un ejemplo, Fitz: es un noble, ha sido criado como tal y, por eso, es lógico que no apoye a los revolucionarios, sino que mire por sí mismo, por mantener su condición, su riqueza.
Otra cosa que me gustó de los personajes es que las mujeres están muy bien retratadas. Mis tres personajes favoritos son Gus (que sale muuuy poquito), Ethel y Maud. Estas dos son completamente distintas, pero ambas dos están bien construidas, son personajes fuertes, de principios, luchadoras... Nada de pavas, ni mosquitas muertas, ni mujeres floreros. No.
Por un lado, Maud es la hermana del conde Fitz y lleva luchando toda la vida para que se reconozcan los derechos de la mujer. Siempre amable con todo el mundo, incluido el servicio, no tiene reparos en hablar de política y de defender sus ideales, además de que hace todo lo posible por ayudar: tiene una consulta donde los pobres pueden ir de forma gratuita, da charlas... Además, es inteligente, sabe pensar por sí misma y sabe lo que quiere y a quién quiere: a Walter. Eso me gustó mucho de Maud. Por independiente y fuerte que sea, no tiene miedo de querer y hace todo lo posible por estar con Walter, lo que en medio de la guerra es imposible, ya que él es alemán.
Por otro lado, está Ethel, que es el personaje que más evoluciona a lo largo de la novela. Empieza como una sirvienta ambiciosa que acaba siendo el ama de llaves debido a su mente despejada y su habilidad. Sin embargo, pronto comete un error: enamorarse del conde, quien la deja tirada cuando ella queda embarazada. Eso hace que Ethel pierda la inocencia, pero le da fuerzas para continuar, para mejorar y para luchar por lo que cree justo.
En conclusión, una novela muy trabajada y muy bien contada porque Ken Follet es un gran narrador, que resulta interesante por los distintos puntos de vista de un hecho tan famoso y tan poco conocido al mismo tiempo como la Primera Guerra Mundial. Si te gusta la historia, la política y las luchas de poder y maquinaciones que ésta conlleva, te encantará, a pesar de resultar más bien fría.
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