Hoy os traigo la reseña de Leal, última parte de la trilogía que Veronica Roth inició con Divergente y continuó con Insurgente. La verdad es que, aunque una vez leído el libro el título le va que ni pintado, el título queda un poco... decepcionante. Me ahorraré los chistes sobre detergente, algo que me cuesta mucho, es que es tan fácil... Bueno, venga, me concentro y voy con la reseña propiamente dicha:
Tras el descubrimiento de la película de Edith Prior, la situación no ha mejorado mucho: Evelyn controla con mano férrea la ciudad, impidiendo cualquier atisbo de renacimiento de las facciones y también el que se salga del recinto, cumpliendo los designios de Edith Prior. Por eso, un nuevo grupo ha surgido, los denominados Leales, que desean llevar a cabo esa misión. Tris y Tobias, junto a varios antiguos compañeros y amigos, decidirán abandonar la ciudad para conocer el mundo de fuera, algo que no es como esperaban.
Antes de leer el libro, ya sabía que Leal había causado conmoción cuando salió. Gente que decía que estropeaba la saga, que era una mierda; gente que decía todo lo contrario, que estaba bien y era coherente... Una amiga, incluso, me dijo que al saber cómo acababa, había pasado de empezar a leer la saga. Así que, claro, yo iba con cierto miedito, aunque tampoco hice mucho caso de las críticas negativas. Los finales siempre son criticados, siempre levantan ampollas y la misma gente que criticó que el final de Los juegos del hambre era x, le critica a este lo contrario.
Eh, soy una pro esquivando spoilers, ¿eh?
Bueno, la cuestión es que empecé Leal y lo devoré en cuestión de días, me enganchó como los otros. La verdad es que son unos libros que se leen con facilidad y que resultan de lo más entretenidos, así, en general, aunque Leal me ha gustado muchísimo más que Insurgente. ¿Por qué? Por Tris.
Tris me pareció una gran protagonista en Divergente. Era una chica dura, cruel, incluso implacable, pero también era inteligente, generosa y alguien que intentaba hacer siempre lo correcto. Luego vino Insurgente y... básicamente quieres matarla. Como la narración es en primera persona, debes leer sus múltiples paranoias y traumas que la llevan a actuar sin pensar, a sacrificarse continuamente sin ni siquiera intentar pensar en otra salida. Ya dije en su día, que entendía el proceso, que estuviera afectada, pero era sencillamente desesperante. Sin embargo, en Leal Tris ha madurado bastante, ya no tiene ese complejo de mártir buscando satisfacer enfermizamente a sus padres, sino que actúa con más cerebro y también de una forma más sensata, por lo que no tienes ganas de estrangularla.
También me ha parecido que actuaba de manera más natural que en Insurgente, que sus reacciones eran más reales, sobre todo en relación con los demás, Cuatro y Caleb en su mayoría. De hecho, particularmente disfruté mucho del odio visceral que le provocaba su hermano y de lo turbulenta que fue su relación.
En Leal también cambia su relación con Tobias, afianzándose y ahorrándonos las continuas discusiones que versaban sobre lo mismo. Están unidos, están en la misma página y por primera vez ambos dos son completamente sinceros el uno con el otro.
De hecho, en Leal hemos podido disfrutar del punto de vista de Tobias, algo que yo, personalmente, habría agradecido todavía más en Insurgente. Tobias es un buen personaje, además se encuentra en una situación completamente distinta a la de Tris, por lo que era muy interesante ver los dos puntos de vista sobre lo que estaba sucediendo. Tobias no es perfecto, de hecho hay veces que mete la pata tanto que hasta lo ves venir, pero eso no hace más que humanizarlo aún más. Me ha gustado muchísimo leer cómo ve el mundo, los problemas que tiene y cómo encara las situaciones. De verdad, me habría encantado que Veronica Roth hubiera dado voz a Tobias mucho antes.
En lo que respecta a la trama, he de decir que, de nuevo, lo que plantea Veronica Roth me ha parecido de lo más original. Me pareció un poco ida de olla, pero al fin y al cabo esto es una distopía y no se parece en nada a otras que he leído. Además, establece una pregunta que, al menos yo, encuentro muy interesante: genética contra entorno, hasta qué punto la gente se ve afectada por sus genes. Bueno, no es la única cuestión que trata, pero las otras ya se han visto en más novelas de este estilo como Los juegos del hambre.
La única pega que le encuentro es que, tras un inicio con buen ritmo, donde no dejan de sucederse hechos y descubrimientos, hacia la mitad Leal pierde fuelle, aunque lo acaba ganando hacia el final.
En general, la saga me parece de lo más entretenida y con ciertos aspectos muy interesantes. Vamos, no es la saga de mi vida, pero seguramente la re-leeré algún día. Me parece que está muy bien construida de principio a fin, porque, sí, a mí me ha gustado el final, me ha parecido muy coherente con el tono de la historia y con cómo se ha ido encaminando ésta última.
A partir de aquí, sí que sí, hay spoilers de Leal. Si no queréis chafaros la historia, dejar de leer.
Básicamente todo aquel que se queja lo hace de dos cosas:
Por un lado, que al final todo fuera un experimento del gobierno de los Estados Unidos, lo que consideran un timo y casi una traición. Y yo no veo por qué, es que ni entiendo ese odio desmedido hacia ese giro. Quiero decir, en otras sagas ni siquiera explican por qué se ha llegado a ese punto y, no sé, a mí sí que me convenció la explicación, aunque algunas partes tuviera que leerlas un par de veces para asimilarlas bien.
Por otro, la muerte de Tris. A mí me pareció muy coherente con Tris, no la Tris de Insurgente rota de dolor y desesperada por encontrar un sentido a tanta muerte, sino a la Tris de siempre. Tris no muere por un deseo suicida o por esa enfermiza obsesión con que sus padres querían que se sacrificara, sino porque es Tris. Tris es una persona analítica y, por tanto, sabía que la que más posibilidades de llevar a cabo el plan (y salvar a toda la ciudad) era ella. De hecho, su teoría sobre que era inmune al suero era verdad, otra cosa es que David apareciera de la nada y le disparara.
Que sí, que la autora se lo podría haber ahorrado, que hubiera sido mucho más chachi que acabara viva junto a Tobias, no lo voy a negar, pero tampoco voy a sacarme los ojos, rasgarme las vestiduras y clamar que la saga es una mierda porque haya muerto. Ya que la muerte de Tris sirve para mejorar aquel mundo, para salvarlos, algo que corresponde con lo que Tris hacía: ella siempre intentaba ayudar, salvar a la gente a la que quería... y Caleb, al final, no iba a ser menos. De hecho, durante toda la novela se le da mucha importancia a lo que piensa Tris sobre su hermano, sobre lo que siente: le odia por la traición, pero tampoco puede borrar el que sea su hermano, el que creciera junto a él y le quisiera. Por eso, me parece muy coherente que, al final, le salvara y, de paso, le castigara a vivir con la muerte de los tres miembros de su familia. No sé, me parece muy Tris.
Y, encima, el final no es tan triste porque, sí, Tris muere, pero Tobias consigue liberarse al fin de su padre y, también, conseguir a su madre. Y eso me pareció perfecto. Tobias es, en el fondo, un niño perdido que quiere encontrar un hogar, alguien que le quiera, por eso me gustó que Evelyn lo diera todo por él. Se lo merecía, al igual que vencer sus miedos de una vez.
El próximo lunes literario estará dedicado a... El guardián invisible de Dolores Redondo.
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lunes, 28 de abril de 2014
lunes, 23 de diciembre de 2013
Insurgente
Hace unos meses leí Divergente y no quise leer su segunda parte, Insurgente, porque temí que me pasara como con la segunda parte de Los juegos del hambre y me dejaran con un cliffhanger de tres pares de narices. Sin embargo, entre el trailer de la peli, la noticia de la publicación de la tercera parte en España, unas cosas y otras, me picó el gusanillo y acabé leyendo Insurgente.
Tras los hechos acontecidos en Divergente, Tris, Cuatro y los otros supervivientes llegan a Cordialidad, donde refugiarse de Erudición y de los planes de Jeanine. Sin embargo, eso sólo es el primer paso del camino y Tris acaba en medio de una guerra entre facciones, intentando descubrir qué está pasando.
Insurgente empieza justo cuando acaba Divergente. No hay un periodo de tiempo para que los protagonistas asuman lo sucedido, no hay calma, ni posibilidad de detenerse a curarse las heridas... y creo que eso ha jugado un poco en su contra.
Ojo, Insurgente me ha gustado. Mucho. Prácticamente me lo leí de un tirón y me pareció que tanto la historia como el ritmo están mejor llevados que en su primera parte, ya que desde el principio hay acción y Veronica Roth te mete de lleno en la trama. Por eso, nos encontramos ante una lectura sencilla y adictiva, tienes que seguir leyendo para saber qué está sucediendo. De hecho, yo apenas podía dejar el libro, puesto que me moría por saber qué narices estaba ocurriendo: qué era lo que ocultaban los líderes de Abnegación.
Además, la trama me gustó mucho. Me pareció muy interesante el conocer cómo funcionan todas las facciones, más allá de Abnegación y Osadía que eran las únicas que conocíamos en Divergente. También me pareció que Veronica Roth aunaba perfectamente todos los géneros que maneja en la novela: el misterio, la acción pura y dura, el drama y el amor.
Porque en Insurgente la relación entre Tris y Cuatro adquiere algo más de importancia, aunque en su justa medida. Porque la relación entre ambos evoluciona, no es idílica, sino que tiene altibajos y es tan entretenida como interesante de leer.
Y ahora viene el "pero".
Como ya he dicho antes, los personajes no tienen tiempo para digerir todo lo que ha pasado, que ha sido mucho y muy duro. Así que el lector pasa por el proceso de asimilación junto a Tris, que vuelve a ejercer de narradora, lo que es lógico... pero también es desesperante. Tris ha tenido que matar a un amigo, ver como sus compañeros actuales masacraban a su facción anterior y como sus padres morían delante de ella sin que pudiera hacer nada. Por lo tanto, es normal que esté más necesitada de un psicólogo que de respirar al estar tan traumada.
De hecho, es lo más creíble. Sería de lo más ilógico e innatural que Tris hubiera salido reforzada de todo eso sin más. Vamos, que yo entiendo la decisión de Veronica Roth de presentarnos a una Tris rota, que pasa por un tormento personal antes de mejorar.
Pero creo que siendo una novela en primera persona, no era la decisión más inteligente, ya que, como ya he dicho, era desesperante leer las divagaciones de Tris y verla actuar. A Tris siempre le había podido el instinto de supervivencia, era algo que me gustaba mucho de ella, pero en Insurgente el sacrificio que realizan sus padres hacen que esté más que dispuesta a ser una mártir para honrarlos, lo que provoca que quieras darle un collejón de los buenos para que comprenda que ser una kamikaze no es la mejor de las ideas.
Sin embargo, sí que me ha gustado que se mantuviera lo suficientemente fría como para ver ciertas cosas con claridad y que no se dejara engañar... como si hace Cuatro.
Porque Cuatro también tiene lo suyo. Ahora bien, como a Cuatro únicamente lo conoces a través de Tris, de sus interactuaciones con ella, todo en él queda ligado a la relación que mantienen. Es curioso que ambos pequen de lo que le critican al otro: ambos van a lo suyo, no confían en el otro, no se cuentan cosas... De hecho, cuando Tris intenta que Cuatro vea las cosas con perspectiva, él sólo se enfada y volvemos a tener bronca.
Vamos, que ambos me desesperaron lo que no está escrito. Por suerte, el resto de personajes sí que ha tenido una evolución interesante: desde giros que te dejan anonadados, a otras situaciones que la autora resuelve muy bien.
Eso sí, todo acaba confluyendo en un final que es lo mejor de la novela, que ya es decir. Porque el final lo cambia todo, tanto en lo que a los personajes concierne (tanto Tris como Cuatro parecen salir de esa etapa de duelo tan errática) como a la historia. No voy a entrar en detalles, porque no quiero estropear nada, pero el final te deja con unas ganas loca de hacerse con la última parte que, por cierto, en España se titulará Leal.
El próximo lunes literario estará dedicado a... La marca de Atenea de Rick Riordan.
Tras los hechos acontecidos en Divergente, Tris, Cuatro y los otros supervivientes llegan a Cordialidad, donde refugiarse de Erudición y de los planes de Jeanine. Sin embargo, eso sólo es el primer paso del camino y Tris acaba en medio de una guerra entre facciones, intentando descubrir qué está pasando.
Insurgente empieza justo cuando acaba Divergente. No hay un periodo de tiempo para que los protagonistas asuman lo sucedido, no hay calma, ni posibilidad de detenerse a curarse las heridas... y creo que eso ha jugado un poco en su contra.
Ojo, Insurgente me ha gustado. Mucho. Prácticamente me lo leí de un tirón y me pareció que tanto la historia como el ritmo están mejor llevados que en su primera parte, ya que desde el principio hay acción y Veronica Roth te mete de lleno en la trama. Por eso, nos encontramos ante una lectura sencilla y adictiva, tienes que seguir leyendo para saber qué está sucediendo. De hecho, yo apenas podía dejar el libro, puesto que me moría por saber qué narices estaba ocurriendo: qué era lo que ocultaban los líderes de Abnegación.
Además, la trama me gustó mucho. Me pareció muy interesante el conocer cómo funcionan todas las facciones, más allá de Abnegación y Osadía que eran las únicas que conocíamos en Divergente. También me pareció que Veronica Roth aunaba perfectamente todos los géneros que maneja en la novela: el misterio, la acción pura y dura, el drama y el amor.
Porque en Insurgente la relación entre Tris y Cuatro adquiere algo más de importancia, aunque en su justa medida. Porque la relación entre ambos evoluciona, no es idílica, sino que tiene altibajos y es tan entretenida como interesante de leer.
Y ahora viene el "pero".
Como ya he dicho antes, los personajes no tienen tiempo para digerir todo lo que ha pasado, que ha sido mucho y muy duro. Así que el lector pasa por el proceso de asimilación junto a Tris, que vuelve a ejercer de narradora, lo que es lógico... pero también es desesperante. Tris ha tenido que matar a un amigo, ver como sus compañeros actuales masacraban a su facción anterior y como sus padres morían delante de ella sin que pudiera hacer nada. Por lo tanto, es normal que esté más necesitada de un psicólogo que de respirar al estar tan traumada.
De hecho, es lo más creíble. Sería de lo más ilógico e innatural que Tris hubiera salido reforzada de todo eso sin más. Vamos, que yo entiendo la decisión de Veronica Roth de presentarnos a una Tris rota, que pasa por un tormento personal antes de mejorar.
Pero creo que siendo una novela en primera persona, no era la decisión más inteligente, ya que, como ya he dicho, era desesperante leer las divagaciones de Tris y verla actuar. A Tris siempre le había podido el instinto de supervivencia, era algo que me gustaba mucho de ella, pero en Insurgente el sacrificio que realizan sus padres hacen que esté más que dispuesta a ser una mártir para honrarlos, lo que provoca que quieras darle un collejón de los buenos para que comprenda que ser una kamikaze no es la mejor de las ideas.
Sin embargo, sí que me ha gustado que se mantuviera lo suficientemente fría como para ver ciertas cosas con claridad y que no se dejara engañar... como si hace Cuatro.
Porque Cuatro también tiene lo suyo. Ahora bien, como a Cuatro únicamente lo conoces a través de Tris, de sus interactuaciones con ella, todo en él queda ligado a la relación que mantienen. Es curioso que ambos pequen de lo que le critican al otro: ambos van a lo suyo, no confían en el otro, no se cuentan cosas... De hecho, cuando Tris intenta que Cuatro vea las cosas con perspectiva, él sólo se enfada y volvemos a tener bronca.
Vamos, que ambos me desesperaron lo que no está escrito. Por suerte, el resto de personajes sí que ha tenido una evolución interesante: desde giros que te dejan anonadados, a otras situaciones que la autora resuelve muy bien.
Eso sí, todo acaba confluyendo en un final que es lo mejor de la novela, que ya es decir. Porque el final lo cambia todo, tanto en lo que a los personajes concierne (tanto Tris como Cuatro parecen salir de esa etapa de duelo tan errática) como a la historia. No voy a entrar en detalles, porque no quiero estropear nada, pero el final te deja con unas ganas loca de hacerse con la última parte que, por cierto, en España se titulará Leal.
El próximo lunes literario estará dedicado a... La marca de Atenea de Rick Riordan.
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lunes, 19 de agosto de 2013
Divergente
Hoy os traigo la reseña de un libro que me enganchó como no lo hacía otro desde cualquiera de la trilogía Los juegos del hambre y eso es mucho decir; en parte también porque llevo una buena racha de libros que me atrapan. Estoy hablando de Divergente, la primera parte de una trilogía ideada por Veronica Roth y que sigue con Insurgente; la tercera y última parte todavía no ha sido publicada, pero se sabe que se titulará Allegiant.
En Divergente conocemos a Beatrice Prior, una chica de dieciséis años que vive en un mundo donde la sociedad se divide en cinco facciones (Abnegación, Cordialidad, Erudición, Osadía y Verdad) a las que la gente dedica su vida. Pues bien, cuando se cumplen dieciséis años, se debe elegir si permanecer en la facción donde te has criado o ingresar en una nueva, lo que supone renunciar a tu forma de vida, familia y demás.
Por si a Beatrice, que nunca se ha sentido parte de Abnegación, su facción, la situación no la preocupa lo suficiente, descubre en la prueba de actitud que no es como los demás: es divergente... y eso puede costarle la vida. Sin embargo, pese a todo, la ceremonia llega y Beatrice debe elegir: su familia o ser quién verdaderamente es.
Lo primero que quiero señalar de Divergente es que me ha parecido muy original. La autora ha creado un mundo complejo, muy bien armado e interesante, un mundo que, pese a ser una distopía –algo que últimamente se lleva mucho–, resulta nuevo, original y fascinante. Todo lo de las facciones, lo que entrañan, como se comportan entre sí y con las demás, me ha gustado muchísimo.
También me sorprendió que siguiera derroteros más psicológicos que de acción pura y dura como en Los juegos del hambre. Sí, gracias a la elección de Tris (como se conoce a Beatrice la mayor parte de la novela), ésta debe pasar por pruebas, entrenamientos y demás, pero la historia está más centrada en ella, en su evolución y en diseccionar su persona, que en la acción propiamente dicha. Y eso me ha encantado.
Porque Tris es una gran protagonista, es un personaje que me gustó mucho y que, además de complejo, me pareció tan conseguido como humano. Tris no es perfecta, ni mucho menos. No se siente a gusto en Abnegación, la bondad no le sale natural y llega a ser vengativa y rencorosa, pese a que también es valiente, desinteresada y buena. Ese mezcla, ese equilibrio, entre luces y sombras me fascinó. También me gustó que, pese a ser fuerte y decidida, también puede ser frágil y dudar.
Y si Tris es un gran personaje, no es la única, pues el resto tampoco tiene desperdicio: Caleb, el hermano de Tris; la madre de ambos; los amigos de Tris... Todos cumplen bien con su cometido y resultan muy conseguidos.
Pero si alguien tiene que destacar entre los demás personajes, ese es Cuatro. Ay, Cuatro. Cuatro es el instructor de Tris y sus compañeros, es valiente, guapo, misterioso, pero también agradable y, claro está, tiene una relación con Tris que evoluciona muy bien a lo largo de la novela. Aunque Divergente no es una novela romántica, sí que tiene escenas muy conseguidas y la unión de los dos es de lo más interesante, en parte porque son una buena pareja, en parte porque desentraña poco a poco el misterio que es Cuatro.
A lo largo de la novela, además, va apareciendo una serie de interrogantes, un misterio que apunta a una conspiración y que acaba explotando de una forma espectacular. Personalmente, me sorprendió la magnitud de la situación creada por Veronica Roth, lo poco que le tembló el pulso y lo apasionante que resulta la última parte de Divergente. De hecho, si durante las pruebas de la facción, durante el viaje de Tris, la historia te absorbe y te obliga a seguir leyendo, una vez todo explota... tienes que terminártelo de una sentada sí o sí.
La única pega que podría ponerle a Divergente es que, pese a que es adictivo y está perfectamente orquestado, a grandes rasgos resulta predecible: mientras que la última parte me sorprendió por cómo estalla todo, lo que concierne a los misterios que van planteando (lo que rodea a Cuatro o lo de Erudición) se resuelven de una manera bastante predecible. Cierto es que es lógica, que tiene sentido, así que tampoco es negativo, pero me habría gustado que esos giros me sorprendieran más.
Resumiendo, Divergente es una historia original que te atrapa como un torrente y te obliga a seguir leyendo para saber cómo continuará el viaje de Tris, una gran protagonista. Una lectura muy, muy recomendable.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Una tienda en París de Màxim Huerta.
En Divergente conocemos a Beatrice Prior, una chica de dieciséis años que vive en un mundo donde la sociedad se divide en cinco facciones (Abnegación, Cordialidad, Erudición, Osadía y Verdad) a las que la gente dedica su vida. Pues bien, cuando se cumplen dieciséis años, se debe elegir si permanecer en la facción donde te has criado o ingresar en una nueva, lo que supone renunciar a tu forma de vida, familia y demás.
Por si a Beatrice, que nunca se ha sentido parte de Abnegación, su facción, la situación no la preocupa lo suficiente, descubre en la prueba de actitud que no es como los demás: es divergente... y eso puede costarle la vida. Sin embargo, pese a todo, la ceremonia llega y Beatrice debe elegir: su familia o ser quién verdaderamente es.
Lo primero que quiero señalar de Divergente es que me ha parecido muy original. La autora ha creado un mundo complejo, muy bien armado e interesante, un mundo que, pese a ser una distopía –algo que últimamente se lleva mucho–, resulta nuevo, original y fascinante. Todo lo de las facciones, lo que entrañan, como se comportan entre sí y con las demás, me ha gustado muchísimo.
También me sorprendió que siguiera derroteros más psicológicos que de acción pura y dura como en Los juegos del hambre. Sí, gracias a la elección de Tris (como se conoce a Beatrice la mayor parte de la novela), ésta debe pasar por pruebas, entrenamientos y demás, pero la historia está más centrada en ella, en su evolución y en diseccionar su persona, que en la acción propiamente dicha. Y eso me ha encantado.
Porque Tris es una gran protagonista, es un personaje que me gustó mucho y que, además de complejo, me pareció tan conseguido como humano. Tris no es perfecta, ni mucho menos. No se siente a gusto en Abnegación, la bondad no le sale natural y llega a ser vengativa y rencorosa, pese a que también es valiente, desinteresada y buena. Ese mezcla, ese equilibrio, entre luces y sombras me fascinó. También me gustó que, pese a ser fuerte y decidida, también puede ser frágil y dudar.
Y si Tris es un gran personaje, no es la única, pues el resto tampoco tiene desperdicio: Caleb, el hermano de Tris; la madre de ambos; los amigos de Tris... Todos cumplen bien con su cometido y resultan muy conseguidos.
Pero si alguien tiene que destacar entre los demás personajes, ese es Cuatro. Ay, Cuatro. Cuatro es el instructor de Tris y sus compañeros, es valiente, guapo, misterioso, pero también agradable y, claro está, tiene una relación con Tris que evoluciona muy bien a lo largo de la novela. Aunque Divergente no es una novela romántica, sí que tiene escenas muy conseguidas y la unión de los dos es de lo más interesante, en parte porque son una buena pareja, en parte porque desentraña poco a poco el misterio que es Cuatro.
A lo largo de la novela, además, va apareciendo una serie de interrogantes, un misterio que apunta a una conspiración y que acaba explotando de una forma espectacular. Personalmente, me sorprendió la magnitud de la situación creada por Veronica Roth, lo poco que le tembló el pulso y lo apasionante que resulta la última parte de Divergente. De hecho, si durante las pruebas de la facción, durante el viaje de Tris, la historia te absorbe y te obliga a seguir leyendo, una vez todo explota... tienes que terminártelo de una sentada sí o sí.
La única pega que podría ponerle a Divergente es que, pese a que es adictivo y está perfectamente orquestado, a grandes rasgos resulta predecible: mientras que la última parte me sorprendió por cómo estalla todo, lo que concierne a los misterios que van planteando (lo que rodea a Cuatro o lo de Erudición) se resuelven de una manera bastante predecible. Cierto es que es lógica, que tiene sentido, así que tampoco es negativo, pero me habría gustado que esos giros me sorprendieran más.
Resumiendo, Divergente es una historia original que te atrapa como un torrente y te obliga a seguir leyendo para saber cómo continuará el viaje de Tris, una gran protagonista. Una lectura muy, muy recomendable.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Una tienda en París de Màxim Huerta.
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