Hecho: en
Puente Viejo la lógica no tiene cabida, los personajes parecen no prestar atención a lo que sucede a su alrededor o, al menos, no analizar los hechos como se merecen.
Hecho: en general, ocho de cada diez veces, por muy bien que te caigan los personajes, les darías una leche, un empellón o los sacudirías a ver si espabilan.
Hecho: no existe, en este momento, serie que provoque mayor sentimiento en mí ahora mismo que
El secreto de Puente Viejo. Y por eso la admiro mucho.
Sé bien que
El secreto de Puente Viejo es una serie diaria, una telenovela de muy buena calidad. Pero, claro, es una telenovela y se sirve (magistralmente) de los típicos recursos de esta clase de productos: amores cuasi imposibles, líos familiares, mil y un secretos, malentendidos, personajes que interrumpen a otros cuando están a punto de tratar un tema importante... Y, sobre todo, villanos malos de cojones. Y con eso me quedo corta.
Porque, madre mía,
La Casona en estos momentos parece El eje de todo mal, vamos, que
Sunnydale con su boca del infierno y todo temblaría ante la mansión de
Francisca Montenegro, donde se reúnen los tres personajes más viles que he visto nunca. Porque he visto series, películas y leído libros; porque he odiado a personajes; pero nunca, jamás, me había encontrado con tal cúmulo de maldad que
la Paca y los
Mesía.
La Paca de todo mal
Paca: Intentar matar al curita, hecho. Patear el gatito de la vecina, hecho. Robarle el caramelo a un niño, hecho...
Y, como habréis deducido por el título, me voy a concentrar en el más nuevo de los villanos:
Fernando Mesía.
Efectivamente, esto es blogterapia. Creedme que la necesito.
La cuestión es que, como he dicho, nunca había conocido a un personaje tal vil como
Fernando. Con él, palabras como "cabrón", "psicópata", "hijo de la gran puta" y demás se quedan cortas y mirad que yo suelo apreciar a los malos (por poner un ejemplo,
Noiret en
El internado era todas esas cosas, pero me molaba como villano). Sin embargo, con este señorito retorcido es que no puedo. Es que me asquea hasta el punto de que le acabo gritando al televisor, como cualquier aficionado al fútbol en pleno partido.
Porque, de verdad, hace falta ser ruin para idear la trama que ha construido. Queriendo únicamente el dinero de la
Montenegro y lo que él considera que es la consorte perfecta. Es que, encima, consorte, manda huevos. No es que hubiera cambiado de opinión si estuviera "enamorado", porque no creo que alguien que ama a otra persona pudiera hacerle las cosas que él le ha hecho a
María, pero... Bueno, digamos que lo encuentro todavía peor que lo haga por dinero y tener una consorte encerrada en casa, mientras él se va a tirarse a todo lo que quiera a la ciudad.
Olmo está como una puta cabra, es malvado hasta decir basta, pero al menos cree amar a
Soledad y, en cierta manera, se ha preocupado de ella. Vamos, que me parece un poquito, sólo un poquito, menos deleznable. No sé si me explico.
Fernando: Papa, ¡¿otra vez cantando Soledad de La oreja de Van Gogh?! Mira que la Paca se cabrea y nos cambia la sal por el matarratas como a Raimundo...
Olmo: Hip... ¡Me da igual! (cantando) Oh, Soledad... hip... uh, sha la la...
Pero es que
Fernando, ante el rechazo de
María, no sólo la ha violado, sino que, además, ha tejido sobre ella una telaraña de mentiras y manipulaciones tan perfecta que la han anulado como persona.
María ya no es
María, es una marioneta en manos de, supuestamente, las personas que más la quieren. ¡Ja! Si
Fernando y
Francisca la quieren, que venga Dios y lo vea, vamos. Ambos le dicen qué pensar, qué decir, qué hacer, sin importarles nada o nadie. Claro que sí, lo primero ellos y sus planes.
Por cierto, aprovecho para decir que, ahora mismo, no comprendo a
Francisca, ni siquiera puedo intuir qué intenciones tiene, más allá de envenenar al lerdo de
Raimundo (¿nadie ha reparado que
Raimundo está enfermo desde el famoso guiso de ciervo que le regaló ella? ¿Qué ella le hace comida exclusivamente para él y no permite que la tomen los demás? ¿De verdad? ¿Con el historial de la
Paca?). A ver, "entiendo" (es sólo una expresión porque a esta mujer con su forma de ver la vida es incomprensible) que
María ha sacado los pies del tiesto y la ha decepcionado hasta el extremo de echarla de casa sin miramientos, pese al fuerte sentimiento de propiedad hacia ella ("no me la quitarás,
Emilia Ulloa, ¡no me la arrebatarás!", dijo más o menos en una ocasión con una rabia que acojonaba).
Sin embargo, no comprendo que, de repente, se afane tanto en casarla con
Fernando cuando, hasta el momento, no había deseado manipular a
María para que cayera en brazos del
Mesía. De verdad, no entiendo qué pretende, sobre todo cuando sabe que
Fernando sólo ansía su dinero. Pues estoy convencida que, más que la petición de
Raimundo, ha sido el quitarle el dinero a
Fernando lo que ha hecho que deje a
Tristán como heredero. ¿Será una forma de castigarla por la decepción causada? ¿Habrá algo más detrás de todo esto?
De momento, sólo sé que
Francisca ha sido la otra responsable del estado actual de
María que, como he dicho, ha sido completamente anulada. Aquí, me voy a detener para aplaudir a los guionistas, pues creo que han sabido llevar la situación muy bien y me ha parecido muy natural la caída en desgracia de
María.
Ay, María, con lo que tú has sido.
Por cierto, ¿nadie se pispa de la cara de alma en pena que tiene pese a ser una novia feliz?
Porque
María era una chica que, aunque criada entre algodones, tenía carácter, decisión y era bastante franca consigo misma y con los que le rodean.
María no se rindió nunca en su amor con
Gonzalo, ni siquiera cuando éste, con una excusa un tanto pobre, se ordenó y la dejó tirada vilmente. De hecho, a la pobre muchacha no ha podido pasarle más cosas para que perdiera el carácter: violada, humillada tanto por el hombre al que ama (que prefirió a Dios antes que a ella) como por sus seres más cercanos (ay,
María, entérate de una vez de la clase de persona que es tu querida madrina y tu prometido, que te irá mejor) y, sobre todo, un pueblo entero que no ha dudado en vilipendiarla cuando todo lo que hizo, lo hizo por amor (¿existe causa más pura?) y sin herir a nadie. De hecho, encontró el consuelo en su familia de verdad, pero tuvo que aguantar como sus padres tenían que enfrentarse a todo el mundo por su causa, algo que no es plato de buen gusto.
Y, claro, con todo esto, estoy que me subo por las paredes. Me pone enferma ver a
María perder la voz en favor de la de
Fernando (hecho que todos creen, pero que sólo
Gonzalo señala en voz alta), también ver como
Emilia y
Alfonso están convencidos de que todo es un error, pero sin saber cómo detenerlo. Y, sobre todo, me enferma, pero me enferma en serio, el psicópata de
Fernando ejerciendo férreo control sobre
María hasta el punto que la propia
Emilia debe pedirle permiso para ver a su hija.
Lo peor del caso es que está siendo muy claro en sus intenciones, ha dejado claro que no va a mimar a
María y que ésta deberá obedecerle en todo. ¿Pero quién te crees que eres, pedazo de gilipollas? Es que, encima, el tío cínico tiene la desfachatez de estar todo el día con la palabra amor en la boca. Alguien debería decirle a
María que el usar la palabra "amor" no hace que éste sea verdadero o siquiera aparezca, que son los hechos los que lo crean.
¿Qué he puesto la captura en la que peor sale a propósito? No sé por qué decís eso...
Al menos he sido capaz de no pintarle cuernos y demás con el Paint.
Hablando de hechos. Como ya he dicho, la caída en desgracia de
María me parece maravillosamente orquestada, la telaraña que han creados los guionistas, usando a
Fernando y
Francisca para llevarla a cabo, me parece muy bien hecha. Sin embargo, me chirría mucho que nadie se haya planteado ciertas cuestiones: ¿por qué
Fernando se ha mostrado tan en contra de la investigación de la violación y con tal vehemencia que parecía locura, además? ¿Cómo es que el teniente hable de la cruz de
María delante de únicamente dos personas y, justo después, esta aparezca mágicamente en casa de
Gonzalo? ¿Por qué
Fernando mató al supuesto violador sin contar con nadie y tan rápidamente? ¿Por qué el violador estaba esperando a
María embozado si era alguien que pasaba por ahí?
Es que, vamos, me parece hasta ridículo que a nadie se le pasara por la cabeza que él tenía algo que ver en la violación. De hecho, personajes como
Tristán o
Alfonso siempre han desconfiado de él (y de la doña, lo que hace que me desespere por la situación de
Raimundo también). Incluso
Tristán se mostró receloso cuando
Fernando intentó impedir que
María hablara con la guardia civil.
Pero, por suerte, al fin, ¡al fin!, un personaje ha acudido en nuestra ayuda y está dispuesto a desenmascarar al vil enemigo:
Mariana, mi adorada
Mariana.
Mariana es la Luke Skywalker de Puente Viejo.
Aprovecho para decir que esta mujer me parece guapísima.
Porque hay muchos personajes que me encantan en
Puente Viejo, casi todos con más desgracias a las espaldas de las que deberían, pero
Mariana siempre me ha gustado especialmente.
Tristán perdió a su esposa,
Alfonso debe lidiar con la falta de una familia sin que haya hecho nada ni para merecerlo ni para que así sea,
Emilia debe cargar con las consecuencias de su decisión,
Rosario con la separación de su hija,
Soledad sin saber qué hacer con su vida ahora que ya no tiene a
Juan a su lado... Pero
Mariana no solo debe cargar con eso, sino que continuamente es humillada.
Se me llevaban los demonios al ver como
Francisca la hacía limpiar el hollín siendo ella alérgica, como disfrutaba dejando muy claro la diferente posición entre tía y sobrina. Ahora, encima, debe hacer frente a los dos tarados de los
Mesia, que no dudan en mostrarse violentos con ella a la mínima. Primero
Olmo porque, como acostumbra, se le fue la pinza con
Soledad (a este hombre deberían enseñarle a hacer punto o algo, a ver si encuentra algo con lo que invertir su tiempo que no sea la pobre
Soledad) y luego
Fernando que le dedicó sus mejores caras de loco (qué pena que
Candela no anduviera por ahí pertrechada con su rodillo para sacudirle).
Eso, no obstante, provocó que, por fin,
Mariana pensara en lo sucedido y dedujera que
Fernando estaba detrás de todo. Os juro que en ese momento, no sólo yo, sino también mi madre (con la que suele ver
Puente Viejo) diéramos saltos de alegría y estuviéramos a punto de aplaudir.
No viene a cuento, pero es que es taaaan mono este chico :3
(Detrás veo un Ecce homo, ¿para cuándo una trama de los Mirañar restaurándolo? ¿O lo han hecho ya y no lo he visto?)
Lo malo es que, mucho me temo, que ni
Mariana ni
Gonzalo, pese a andar en la buena dirección y buscar (y seguramente encontrar) pruebas, van a detener la boda. No sé qué pasará, aunque sé lo que haría si fuera guionista: en plena noche de bodas,
María recordaría todo en pleno acto. Soy una zorra, lo sé, me lo han dicho muchas veces, xD.
Ya para terminar mi súper terapia (oye, que de momento he dejado de mirar los rodillos de cocina como armas), señalar lo mucho que me gusta el buen hacer de los guionistas. Sí, muchas veces me desesperan, creo que deberían equilibrar un poco la historia (demasiado drama por todos los lados, deberían tomar nota de
Amar que suele ir más compensada el drama-alegría), pero hay que ser muy bueno para provocar tanto sentimiento.
También es cierto que los actores son magníficos todos ellos, sobre todo la pareja protagonista, que tienen una química estupenda. Además, personalmente siento debilidad por
Loreto Mauleón y tengo ganas de abrazar a
Jordi Coll y decirle "ea, ea, tranqui, que seguro que todo sale bien". Pero, bueno, creo que hay que ser un gran contador de historias para levantar tantas pasiones en un sentido u otro. Eso sí, una pequeña petición: traed algo de alegría, contra. Yo qué sé,
Soledad (¡qué ganas de que vuelva, por cierto! ¡Y qué guapa está de charlestón!) y
Mariana están las pobres sin amor, ¡traedles a un par de chulazos!
Y, por cierto, aunque siempre he sabido distinguir actor de personaje, no sé qué haría en caso de ver al pobre
Carlos Serrano. Oídas anécdotas de otros actores, no dejo de preguntarle si las viejas lo correrán a bolsazos al pobre muchacho porque el tío lo hace de puta madre, ¿eh?