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lunes, 16 de mayo de 2016

El recuerdo del mago

Hoy os traigo la reseña de otra segunda parte, en este caso El recuerdo del mago, la segunda entrega de Las crónicas de Fortuna, la trilogía de Javier Ruescas ambientada en un mundo muy especial basado en el circo. La verdad es que la primera parte, El secreto del trapecista, me sorprendió, ya que al ser una novela orientada a un público más joven, me esperaba algo muy, muy sencillo, pero no fue el caso y con El recuerdo del mago la trama se ha complicado un poquito más.

Kyle, Gunnir y Lavelle al fin han encontrado un hogar en la compañía de circo Belforea, pero no por eso su vida es más tranquila, ya que la situación política sigue revuelta y los circenses rebeldes quieren que se unan a su revolución y, encima, los chicos tienen cada uno sus problemas.

Porque Kyle, que ha descubierto que tiene la marca de una de las compañías originales, quiere descubrir sus orígenes y su pasado, mientras que Lavelle sigue teniendo ese constante conflicto entre lo que desea y sus miedos. Gunnir, por su parte, debe aprender a controlar sus nuevos poderes, sin perder un recuerdo importante, aunque lo que no percibe es que lo que está perdiendo es su forma de ser.

Segunda parte cargada de acción, como ocurría con El secreto del trapecista, pero, a diferencia de ésta, me ha parecido que está mucho más equilibrada. Quizás es porque los protagonistas están más asentados y no tienen que huir desde un primer momento, pero en esta segunda parte Javier Ruescas se ha tomado tiempo suficiente para desarrollar más al trío protagonista y hacerlos evolucionar. Eso, sin perder el ritmo ni un solo momento, haciendo que la trama vaya in crescendo y ganando tensión para acabar con una estupenda última parte.

Porque además nos ha dado muchas respuestas y eso siempre mola. Además, en este caso alguno de los giros ha sido para quitarse el sombrero, porque no se ven venir. O al menos yo no lo hice.

Y por eso me sigue sorprendiendo esta saga. Pese a su orientación más infantil que juvenil, Javier Ruescas se toma muy en serio tanto la trama como la evolución de los personajes y, aunque no ahonda demasiado en el asunto, tampoco teme escribir sobre temas más complejos como la política, la guerra o la muerte y dar giros muy efectivos. Por ejemplo, todo lo que ocurre en el último tramo: desde la traición hasta la revelación de los orígenes de Kyle.

Y, sobre todo, el descenso a los infiernos de Gunnir, que en la novela anterior decide aceptar un trato que a todas luces no le va a traer más que disgustos. La verdad es que, de nuevo, me sorprendió lo enserio que va Javier Ruescas pese a ser una novela orientada a un público más joven del habitual.

Todo ello acompañado con las ilustraciones de Lola Rodríguez, que son una maravilla, y con la prosa de Javier Ruescas, mucho más directa y sencilla que en sus otras novelas, pero igualmente efectiva. Vamos, que ya estoy deseando leer la tercera y última entrega y ver cómo lo cierra todo.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Flirting with danger de Suzanne Enoch.

lunes, 18 de enero de 2016

El (sin)sentido del amor

Hoy vengo a hablaros de un libro que me sorprendió muy gratamente y eso que es de un autor que he leído antes y que me ha encantado: Javier Ruescas. De hecho, creo que prácticamente he devorado todo lo que ha escrito. Bueno, pues hoy os traigo una de sus novelas y encima es auto-conclusiva y se titula El (sin)sentido del amor.

Acaba de comenzar el verano y Lana se ve arrastrada a una fiesta por su amigo Ciro, a pesar de que ella esas cosas no le van. En la fiesta, conecta con un chico que parece compartir el interés de ella por la pintura. Sin embargo, poco después la anfitriona de la fiesta acaba rompiendo con su novio a gritos porque éste le ha sido infiel y el novio en cuestión resulta ser el chico que había hablado con Lana.

Al día siguiente, todavía impresionada por la fiesta, Lana descubre que su mejor amiga, Julia, acaba de tener un flechazo con un chico. ¿Y quién resulta ser? Jacobo Casanova, el novio infiel de la fiesta y todo un célebre rompecorazones. Por eso, Lana no se fía nada de él e intenta que Julia no lo haga tampoco, pero su amiga no parece muy por la labor. El problema viene cuando Lana no deja de encontrarse a Jac allá por donde va, como si el destino pareciera empeñado en que se trataran.

Aunque el punto de partida puede resultar algo telenovelesco, El (sin)sentido del amor es una novela muy ligera y breve que se lee enseguida, sobre todo porque engancha y es muy entretenida.

Como es tan breve, Javier Ruescas no se anda con rodeos o con relleno, sino que va directo a lo importante: la relación de Lana con Jac y como éste la vuelve loca. Y precisamente ese es el único defecto que le he encontrado a El (sin)sentido del amor. Sí, es muy entretenida, la leí en un suspiro y la disfruté, pero me pareció tan directa que perdía el encanto que, al menos para mí, debe tener una novela romántica. A pesar de que Lana compartía escenas con Jac que justificaran ese continuo debate entre que gustar y odiar, me parecieron cortas y como que le faltaba ese factor romántico que debería tener porque, al fin y al cabo, la novela es una comedia romántica de manual.

Y es que es como muy ligera, pasando de puntillas por casi todo, salvo por Lana. No sé, con lo buena que era la idea se podía haber sacado más jugo de ella y habernos dado una relación mucho más especial. Incluso se podría haber ahondado un poquito en los personajes secundarios, que están de mero acompañamiento de la protagonista, pese a que apuntan maneras y, por ejemplo, Ciro es muy memorable.

Pero, bueno, a pesar de esa pequeña pega El (sin)sentido del amor me he gustado y lo he disfrutado porque es divertido, es fresco y el estilo de Javier Ruescas sigue siendo tan bonito y agradable como en su trilogía Play.

Además, consigue algo que me pareció tan vital para la novela como difícil de lograr: que Jac cayera bien. Como la novela está contada desde el punto de vista de Lana, recibimos la misma información que ella, así que es muy sencillo entender por qué actúa cómo lo hace. No obstante, a Jac lo vemos desde la óptica de ella y, por eso, era fácil que nos cayera como una patada en el cielo de la boca. Y es que Jac se pasa la novela dándonos una cal y otra de arena, pero como todos hemos leído mucho, sabemos que en el fondo es buena gente, pero es que Javier Ruescas logra que caiga bien, por lo que le di el beneficio de la duda, a pesar de las pruebas que parecía haber en contra de él.

Y tampoco me disgustó Lana, algo en lo que también habría sido fácil caer, ya que Lana va dando bandazos y la pobre parece un poco bipolar: ahora odio a Jac, ahora me gusta, ahora lo vuelvo a odiar, ahora no me fío de esta, ahora quiero ser su amiga... Pero, como ya he dicho, se comprenden sus acciones y por qué va pensado lo que va pensando, a pesar de que, sí, es una pava de mucho cuidado.

El resto de personajes cumple con su función, aunque sí que he echado de menos que tuvieran algo más de desarrollo y que fueran algo más que la amiga, el amigo, la hermana...

Pero, vamos, que la novela es tan entretenida que se pasa por alto y, antes de que te des cuenta, ya la has terminado. Porque encima cuenta con ese pequeño misterio de qué narices ocurre con Jac y por qué parece tan encantador y buena gente como cabrón.

Vamos, que El (sin)sentido del amor es una novela de leerse casi de una sentada, para pasar un buen rato y no pensar demasiado. Algo ligero con lo que disfrutar, así que lo recomiendo para una de estas tardes de lluvia cuando no te apetece hacer nada, ya que te sacará unas cuantas sonrisas.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Magnus Chase y los dioses de Asgard I. La espada del tiempo de Rick Riordan.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El secreto del trapecista

Por estos lares se es bastante fan de Javier Ruescas. Le he leído prácticamente todo lo que ha publicado (encima el muchacho es bastante prolífico, yo empiezo a pensar que tiene un plan de dominación mundial y lo quiere financiar con nuestra ruina, xD) y, encima, me ha gustado todo lo que he leído de él: desde su trilogía de fantasía Cuentos de Bereth, hasta esa trilogía que habla sobre el éxito y la música, Play; pasando por esa novela corta escrita a dos manos que es Pulsaciones.

Vamos, que en cuanto sé que tiene un proyecto nuevo, lo apunto en mi lista (interminable) de Libros que quiero y, en cuanto puedo, le echo el guante. Pues bien, al fin he podido leer El secreto del trapecista, la primera parte de su nueva trilogía Las crónicas de Fortuna, donde vuelve al género de la fantasía, pero con una vuelta de tuerca que hace que todo sea bastante original: lo mezcla con el mundo de los circos ambulantes.

Kyle vive junto a sus amigos Lavelle y Gunnir en un orfanato y se pasan los días actuando en la calle para intentar conseguir algo de dinero con el que poder huir. Como no es legal, ya que el reino de Fortuna tiene ciertos problemas con los circenses y sus poderes, un día los tres amigos tienen que huir. Es en plena huida cuando Kyle, de pronto, descubre que es un circense: es un trapecista, lo que quiere decir que puede saltar alturas increíbles, entre otras cosas.

Esa misma noche Kyle es secuestrado, pero sus dos amigos acuden a su rescate, aunque no sale cómo planean y los tres acaban siendo llevados a un extraño circo donde se ven obligados a trabajar, lo que supone una tortura para Lavelle, que es una payasa que odia hacer reír. Pero los chicos no piensan quedarse quietos y, mientras aprenden más sobre los circenses y su historia, buscan una forma de huir.

Aunque le tenía muchas ganas a El secreto del trapecista, también me asustaba un poco, ya que estaba orientado a un público más infantil. Y, claro, a medida que creces y vas leyendo, las historias enfocadas a un lector más joven, pueden parecer demasiado simples. Sin embargo, aunque si bien es cierto que no me ha parecido la novela más redonda del autor, sí que me gustó y, de hecho, me la leí en un par de días.

Y es que su mayor defecto también es una de sus virtudes: el ritmo. El secreto del trapecista tiene un ritmo endiablado, que a veces peca de precipitado. Eso, por un lado, es bueno, ya que no dejan de suceder cosas y resulta muy entretenido, pero creo que es un poco excesivo y que le resta el asentar un poco la relación entre los personajes y el desarrollar a éstos últimos como algo más que el motor de esa acción.

Eso, no obstante, no quiere decir que los personajes sean planos porque no es así. En este caso tenemos a un trío muy bien definido, con sus distintas personalidades y sus motivaciones y todos ellos cumplen a la perfección. Mientras que Kyle es el líder natural, también el mediador, Gunnir es el que está obsesionado con la magia hasta un punto que resulta desesperante. Se comprende que quiera ser mago, también es bastante humano el que tanto su sueño mezclado con inocencia y lealtad le cieguen, pero no por eso no tienes ganas de arrearle a ver si espabila.

Cerrando el trío protagonista, tenemos a una chica como bien manda la tradición y, en este caso, resulta que Lavelle es mi personaje favorito. Creo que es el personaje más trabajado y complejo y la que de verdad tiene un dilema muy bien construido. Ella es una payasa, como bien la señala la marca de su cara, algo que detesta y que tampoco se le da bien y algo de lo que no puede desprenderse. También creo que Lavelle es el personaje mejor llevado, con una gran evolución, seguramente porque no es ni la fuente de los misterios como Kyle, ni el detonante de la trama del próximo libro como Gunnir.

Pero, bueno, la verdad es que ningún personaje chirría, ni siquiera los secundarios que van apareciendo en las aventuras del trío y que hacen del reino de Fortuna algo más poblado y florido.

Precisamente es ese detalle, esa mitología tan desarrollada y original uno de los puntos más fuertes de la novela. Javier Ruescas nos presenta un mundo completamente nuevo, con una cantidad de detalles estupenda que deja claro lo mucho que ha trabajado en él. Fortuna, además, es interesante tanto como escenario como por el conflicto que presenta entre circenses y humanos. Quiero decir, el enfrentamiento entre gente con poderes y gente corriente no es nuevo, pero toda la historia de los circenses resulta muy interesante, sobre todo por las incógnitas que deja de cara a las próximas partes.

De hecho, me sorprendió que, aunque fuera bastante predecible, sí que tuviera una trama un tanto oscura y compleja. Toda aparición del viejo mago que se cruza con los protagonistas es de lo más inquietante y es el que hace que la historia se quede en el punto más interesante de cara a la segunda novela, El recuerdo del mago.

Vamos, que para ser una historia un tanto infantil, un lector adulto la puede leer perfectamente y también disfrutar. Fue una grata sorpresa que la historia se fuera complicando a medida que avanza, aunque acuse ese ritmo demasiado frenético que no le permite profundizar demasiado en ciertos aspectos. Sin embargo, como ya he dicho, resulta muy entretenida y la pluma de Javier Ruescas sigue siendo de lo más efectivo, aunque sí que pareció más sencillo que en sus otras obras, lo que demuestra que este hombre sabe adaptarse a cualquier género.

Además, en este caso también tengo que comentar la edición. Es de tapa dura y muy, muy bonita, sobre todo porque Javier Ruescas trabajó con la ilustradora Lola Rodríguez y a lo largo de la novela descubrimos unas ilustraciones muy chulas. Algo que ayuda todavía más a que esta saga se diferencia de otras, junto con la gran idea de desarrollar un mundo basado en el circo, para mí el gran acierto de la novela junto con Lavelle.

La verdad es que tal y como se queda El secreto del trapecista, tengo muchas ganas de leer la segunda parte, El recuerdo del mago, porque puede molar aún más.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El misterioso Sr. Brown de Agatha Christie.

martes, 2 de diciembre de 2014

Live

Una de las trilogías que he comenzado este año ha sido Play de Javier Ruescas, de la cual ya me había leído tanto su primera parte, como su segunda, Show. Pues bien, he podido hacerme con la tercera, Live, cuya reseña os traigo hoy.

Tras haberse liberado, al fin, del control de Develstar, Aarón está viviendo en Madrid junto a Leo, pero su vida dista mucho de ser perfecta, ya que no sabe qué hacer con su carrera, ni qué paso dar a continuación; por el momento, está invirtiendo su tiempo en sacarse el carnet de conducir, pero ni siquiera eso le está saliendo bien. Leo, por su parte, tampoco está mucho mejor, pues, pese a sus intentos, no consigue labrarse un nombre como actor.

Coincidiendo con la visita de Zoe a Aarón, Ícaro aparece en casa de los hermanos Serafin con una propuesta: visitarán seis ciudades europeas con todos los gastos pagados, pudiendo llevar cada uno de ellos tres un acompañante. Así comienza un viaje por toda Europa, donde habrá hueco para todo: música, locuras, amores, secretos...

Tercera entrega de la saga Play y como ocurría con las dos anteriores, es completamente diferente a los otros libros, pues se basa en una premisa distinta. Si en Play era una historia sobre el salto a la fama, en Show encontramos los entresijos de un reality y, finalmente, Live es una especie de... ¿se diría road book, ya que es como una road movie? Ahora tengo dudas, xD. Bueno, da igual, la cuestión es que tenemos a seis personajes viajando por Europa, compartiendo coche, hoteles y todo tipo de vivencias, por lo que se distingue muchísimo de las novelas anteriores. Todo un acierto por parte de Javier Ruescas, que consigue que su historia no aburra en ningún momento, ni se repita, pese a que algunos conflictos siempre son los mismos.

Además, la ambientación está muy conseguida, por lo que es muy sencillo imaginarte estar en la ciudad en la que se encuentran los protagonistas. Otro punto positivo para Javier Ruescas que, encima, nos da un libro mucho más humano que los otros.

No es que las anteriores entregas fueran artificiales o algo así, sino que en esta se centra mucho más en los conflictos de los personajes más allá de la fama o las maquinaciones de Develstar. No hay rivales a batir, no hay un objetivo que lograr, sino seis amigos viajando por Europa cada uno con sus problemas y sus historias. De hecho, el desarrollo de los personajes me ha resultado muy interesante.

Desde la nueva adquisición Selena, que me gustó mucho, hasta los viejos conocidos, todos me han encantado. Personalmente, creo que las chicas están menos explotadas, que ellos, limitándose un poco a su papel de chica de la función o, lo que es lo mismo, interés amoroso de los chicos, pero las tres me caían bien y Selena ha sido una grata sorpresa. Ellos, en cambio, sí que han tenido un trato mucho mejor, ahondando mucho en sus problemas y sus personalidades.

Aarón sigue siendo Aarón, nada nuevo bajo el sol en este caso. Su situación es distinta, aunque creo que todos nos hemos sentido todos en ella, en ese no saber qué hacer a continuación, por lo que es muy fácil empatizar con él. Por el contrario, Leo sí que ha seguido evolucionando. De hecho, para mí es el mejor personaje de la saga, teniendo el recorrido más complejo: desde el niñato egoísta del principio, a este hombre maduro e imperfecto que ha encontrado su camino. Me ha gustado muchísimo Leo en Live, al igual que lo ha hecho Ícaro, un personaje tan original como memorable. Divertido, con una historia compleja a sus espaldas y, encima, fan de Doctor Who. Sólo puedo quitarme el sombrero ante él.

Una vez más, por cierto, las páginas de Live están salteadas de referencias a la cultura pop, lo que me gusta bastante. Aunque, en mi opinión, a veces a Javier Ruescas se le va un poco de las manos la publicidad disfrazada de referencia. Es un poco descarado el peloteo a varios vloggers que son amigos suyos.

Pero, vamos, que será de los pocos "peros" que tiene Live. El otro que se le puede achacar es que es un tanto predecible, aunque la novela es tan entretenida que se le perdona. Además, es que tiene mucho corazón, así que se disfruta enseguida y el estilo de Javier Ruescas está muy, muy bien, a mí me gusta mucho.

En resumen, Live es el broche de oro de una trilogía juvenil muy bien escrita, también bien planeada y muy entretenida, que no puedo más que recomendar. Los tres libros me han gustado mucho, son muy distintos y la trama es bastante original, pues trata sobre música, fama y la relación entre dos hermanos a los que es imposible no adorar, pues están bien perfilados y también desarrollados. En serio, una trilogía muy recomendable.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Susurros de A. G. Howard.

lunes, 21 de abril de 2014

Show

Tras pasarme el fin de semana sin Internet, qué genial es volver :3 Encima, hoy os traigo la reseña de una novela que me gustó mucho y que estaba deseando leer: Show, la segunda parte de Play del escritor Javier Ruescas.

Tras que la verdad sobre Play Serafin saliera a la luz, la vida de los hermanos ha cambiado considerablemente: Leo, de vuelta en España, se presenta a todo casting que le surge sin éxito e intenta aferrarse a su relación con Sophie, con quien convive; Aarón sigue en la torre Develstar, esperando que se cumpla el tiempo acordado y anhelando su libertad, cuando conoce a Zoe, una violinista que le devuelve la ilusión.

Pero la incursión de Zoe en Develstar no es casual, ya que éstos están preparando un reality donde varias estrellas de Develstar tendrán que mostrar su talentos y Develstar la quiere en él... al igual que a Aarón, a quien, a cambio de ganar, le ofrecen lo que más desea: su libertad. Así, con Aarón dentro del reality y Leo ejerciendo de su defensor en el exterior, los hermanos Serafin intentan librarse de una vez por todas de Develstar.

Lo que más me llamó la atención de Show fue el cambio de escenario. Si en Play, su predecesora, Javier Ruescas nos sumía en el mundo de la fama y en cómo alcanzarla, en Show nos encontramos de lleno en un reality tipo Operación triunfo. Así, mantiene la fama como leitmotiv, pero no cae en repeticiones al cambiar la situación por completo, ya que en esta ocasión Aarón es quien está en la palestra y Leo quien permanece en el fondo, todo ello ambientado en el reality, lo que me pareció muy original.

De hecho, disfruté muchísimo la trama del reality. Quizás sea porque siempre me han gustado los programas en plan Operación triunfo, pero la cuestión es que me pareció muy interesante ver los entresijos del programa con Aarón participando y Leo viviéndolo y analizándolo desde fuera.

Además, en esta segunda parte los personajes han tenido una buena evolución, pese a mantener su personalidad. Por un lado, Aarón ha ganado en espontaneidad, en disfrutar más el momento y dejarse de penas, pese a seguir siendo la voz de la razón y el chico sensible que conocimos. Por otro, Leo sigue siendo extrovertido, vehemente y de los que piensan después de reaccionar, pero también es más maduro y sensible y se ha visto reforzado. Por lo menos, a mí me cayó infinitamente mejor que en Play y no quise estrangularle ni siquiera una vez.

En Show también nos encontramos ante nuevos secundarios, los cuales están escritos con mejor tino que en Play. Los participantes del reality se adaptan muy bien a las necesidades de la historia y de los realities, teniendo personajes insoportables, pero otros mucho más agradables como Shanon y Chris. Entre los nuevos, la que más papel tiene es Zoe, el nuevo interés amoroso de Aarón, una violinista alegre y divertida que saca de Aarón su mejor versión. He de decir que la historia entre los dos me resultó mucho mejor construida, que las que había en Play: tienen escenas muy, muy bonitas, incluso románticas.

Por lo demás, se mantiene fiel al espíritu de la saga, al ser una novela entretenida donde el ritmo no flaquea nunca y donde no deja de pasar una cosa tras otra. Eso sí, de nuevo vuelve a ser predecible y los supuestos giros no logran sorprender como deberían (lo de Winky era tan evidente que con leer el nick se sabía, al igual que la parte de Sophie o las maniobras de Develstar). Sin embargo, como ya dije en la reseña de Play, como ni es un thriller, ni una novela negra, sino una historia sobre dos hermanos y la fama, pues no importa, sobre todo porque Show se lee muy fácil, muy rápido y se disfruta muchísimo.

Eso sí, en esta ocasión he de quejarme de un pequeño detalle que ha tenido la editorial. La edición es muy chula, el estilo de las portadas me parece muy chulo, pero, por favor, ¡contratad a un corrector, coña ya! En Play no me di cuenta, pero en Show he visto varias erratas, incluida una confusión en un nombre y, no sé, no es plan, ¿no?

Y ya sólo me queda decir que estoy deseando leer la última parte, Live, y descubrir qué nuevo giro les tiene reservado Javier Ruescas a los hermanos Serafin.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Leal de Veronica Roth.

lunes, 3 de febrero de 2014

Play

Hoy hablar de este libro cuando salió, pero no había podido leerlo hasta ahora, cuando ya ha salido su segunda parte (Show) y está a punto de publicarse la tercera y última (Live). La cuestión es que me llamaba mucho la atención, ya que el argumento me parecía original, sobre todo para ser una novela juvenil y, encima, está contando desde el punto de vista de chicos, lo que también es bastante inusual.

¿Y de qué trata Play exactamente?

Aarón acaba de volver de pasar las vacaciones con sus abuelos, temporada que ha pasado casi incomunicado, y no le esperan más que sorpresas: por un lado, su novia, Dalila, ha sido elegida mediante un talent-show a nivel mundial para interpretar a un famoso personaje literario; por otro, Leo, su hermano mayor con el que está muy enfadado, ha vuelto a casa de sus padres tras haber fracasado en su intento de convertirse en actor.

Leo, por su parte, quiere recuperar a su hermano, además de hacerse famoso. Un día, por casualidad, descubre que su hermano compone y canta y decide abrir un canal de Youtube haciendo playback de esas canciones para ganar fama. Así, los dos hermanos Serafin acaban envueltos en un fenómeno de masas, cada uno por un motivo: Leo para conseguir su sueño y Aarón para intentar poder contactar con Dalila de nuevo, inalcanzable tras haberse convertido en una estrella de fama mundial.

La verdad es que nunca me había topado con un libro así, que tratara de la fama y el amor por la música y perseguir tus sueños, es algo más bien reservado a películas americanas. A mí esas películas me molan un huevo (siento debilidad por las películas de baile, coros o pueblerinas que quieren ser estrellas de la canción) y las otras novelas de Javier Ruescas también me habían gustado mucho. Vamos, que lo tenía todo para que me molara.

¿Lo ha conseguido? Pues sí. Absolutamente.

Me resultó un libro, ante todo, súper entretenido. Son unas quinientas páginas en las que no dejan de pasar cosas. Además, no están dándole vueltas a lo mismo una y otra, lo que se agradece mucho, pues es muy interesante ver cómo se van envolviendo los hermanos con cada nueva situación y, sobre todo, como se relacionan entre ellos.

De hecho, aunque el amor tiene una parte importante, pues es el motor de la historia, predomina tanto la relación entre los hermanos con el crecimiento de cada uno. Sí, hay amor romántico, pero no era lo más importante y eso me pareció muy interesante, sobre todo porque la historia de los hermanos no tenía desperdicio y, encima, es algo que me parece muy original.

Por un lado, tenemos a Aarón, que es un chico algo tímido, creativo, con un gran talento, sensato y muy romántico. Aarón es mi favorito, así, sin más. Creo que es el personaje con el que más se puede empatizar, ya que es el que se ve envuelto en todo por las ocurrencias de su hermano. Además, el chico es un amor y aunque se equivoque, que como todo hijo de vecino lo hace, siempre es adorable y, encima, tiene unos puntos muy buenos, algo que yo siempre aprecio.

Por otro lado, tenemos a Leo. Ay, Leo. Yo tengo una relación de amor-odio con este hombre. A veces lo quería achuchar, aunque la mayoría del tiempo le habría estrangulado un poquito. Leo es principalmente egoísta. No es que sea mala gente, que no lo es; ni que no quiera a su hermano, que lo quiere. Es que le puede el conseguir la fama. Además, es muy, pero que muy impulsivo, nunca se para a pensar en lo que hace, así que, generalmente, actúa guiado por razones egoístas más por ser un niñato, que por otra cosa. Lo que pasa es que luego siempre le acabas perdonando, en parte porque también es encantador, en parte porque tiene daddy issues.

Y acompañando a los hermanos Serafin hay un amplio abanico de secundarios: amigos, familiares, conocidos, etc. Lo que me gustó tanto de los protagonistas como de los demás personajes es que, aunque están basados en tópicos, tiene varias capas y acaban resultando tan humanos como especiales. Quizás es el mejor ejemplo es el padre de Leo y Serafin, el cual es presentado como un capullo integral (sobre todo por parte de Leo), pero al que también se le acaba viendo su humanidad.

La historia, quizás, es algo previsible, pero en este caso no necesita giros de guión, pues no es ni un thriller ni una novela de misterio, sino la subida a la fama de dos hermanos completamente diferentes. Eso sí, el final me sorprendió bastante, más por lo que pasaba que por algún pequeño giro, y deja con ganas de seguir leyendo. Además, como ya he dicho es muy entretenida, de lectura muy rápida y que engancha lo suyo.

Esta es la tercera novela que leo de Javier Ruescas (bueno, vale, sería la quinta, pero contemos la trilogía Cuentos de Bereth como una sola obra) y vuelve a sorprender con un estilo distinto. Tras la narración en tercera persona de Cuentos de Bereth, los mensajes de texto de Pulsaciones, en Play nos encontramos con dos narradores en primera persona que se van turnando y que, por supuesto, son Aarón y Leo. En este caso ha hecho una gran labor como escritor, ya que se apreciaba quién contaba cada capítulo sin necesidad de leer el nombre.

En cuanto a su narrativa, pues se adapta muy bien tanto a la historia como a los dos narradores: fresca, divertida, con un montón de referencias a la cultura pop (eso mola mil =D), mucha música y sin ser cursi en las partes más romanticonas.

Vamos, resumiendo, que me ha gustado mucho. La devoré en muy poco tiempo porque, una vez has conocido a los hermanos Serafin, sólo puedes seguir leyendo para saber qué les va a deparar la siguiente página. Una novela divertida, original, que habla sobre la fama y los fenómenos fan con corazón y dos protagonistas tan dispares como reales.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Vampire academy V. Deuda de espíritu de Richelle Mead.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Pulsaciones

Hoy os traigo la reseña del libro que me acompañó en mi último viaje a Barcelona y que me leí en menos de dos horas: en parte porque es muy cortito, en parte porque engancha una barbaridad. Estoy hablando, por cierto, de Pulsaciones escrito a cuatro manos por Javier Ruescas y Francesc Miralles; pero, además, lo curioso de esta novela es que está escrita única y exclusivamente con mensajes de móvil. Esa característica me llamaba y repelía a partes iguales porque, por un lado, lo encuentro muy original y, por otro, no sabía qué me iba a encontrar.

Al final sólo puedo decir que me ha encantado y que me parece un trabajo de lo más inteligente y bien orquestado por los dos autores. Bravo por ellos, ya que es increíble como la historia resulta creíble y está tan bien contada con los mensajes de texto.

Hablando de la historia, ¿de qué va Pulsaciones?

Elia acaba de despertar en el hospital. Ha tenido un accidente y no recuerda los días previos a él, ni tampoco el momento del accidente. Como sus padres le han regalado un nuevo móvil, por fin puede usar HeartBits para estar en contacto con sus amigos y su familia y también un chico misterioso, Phoenix, quien parece conocerla, pese a que Elia no le conoce a él. ¿Quién es Phoenix? ¿Qué pasó durante el lapso de tiempo olvidado?

A lo largo de la historia, Elia intercambia mensajes con el resto de personajes y, así, nos vamos enterando tanto de su historia como de otras secundarias. Como ya he dicho antes, es sorprendente lo natural que resulta todo, pese a lo curioso de la narración: tanto el misterio concerniente a los días desaparecidos de Elia como las historias de sus dos amigas, se desarrolla a buen ritmo y sin que chirríe. Personalmente, me sorprendió mucho que pudieran contar tres historias mediante mensajes y que no quedara forzado.

De hecho, los mensajes resultan de lo más reales. Son como cualquier conversación que puedes tener con un amigo. Además, me gustó mucho que se notara perfectamente quién envía qué, que se supiera perfectamente qué personaje estaba escribiendo. Una vez más, no me queda más que alabar a Javier Ruescas y Francesc Miralles, ya que me parece que la novela está maravillosamente bien escrita.

Todos los personajes están muy bien definidos. Empezando por Elia, la clara protagonista de la historia, y siguiendo con todos aquellos que forman su entorno: Sue, Marion, Tommy y, claro está, el misterioso Phoenix. Algo que me ha gustado mucho tanto de Elia como de Phoenix es su gusto por el cine y que intercambiaran citas de películas. Como a mí también me gusta muchísimo, es algo que me hizo hasta ilusión, sobre todo el momento en el que citan Perdidos.

También me ha gustado muchísimo su relación y como se va desarrollando: desde las dudas iniciales de ella, completamente lógicas, hasta como se van conociendo y como se apoyan entre ellos. Además, los mensajes entre ellos quedaban bonitos, pero sin resultar ni exagerados ni cursis. De hecho, me supieron a poco, habría podido leer unos cuantos más y quedarme tan contenta.

Pero la de Elia y Phoenix no es la única relación y ahí lo dejo, que así Pulsaciones os sorprenderá como a mí.

De hecho, aunque el final es un tanto predecible, resulta muy original como plantean la trama y la van resolviendo. La verdad es que logran intrigar con las lagunas en la memoria de Elia y también que estés deseando leer la siguiente página para saber qué va a ocurrir con los personajes a continuación. Por eso, Pulsaciones es una novela que se lee en un suspiro y que, una vez que coges, no puedes dejar hasta llegar al final.

El final, por cierto, y sin entrar en spoilers, es muy, muy bonito y muy emotivo. Es un final redondo, de diez.

Para terminar la reseña, me gustaría comentar dos cosas más: por un lado, la cuestión de estar escrito a cuatro manos. En este caso, no he notado que así sea, no sé cómo se dividieron la escritura (no como, por ejemplo, Rachel Cohn y David Levithan en sus novelas, que se nota que cada uno escribe un punto de vista diferente) y eso mola. Por otro lado, la cuidada edición de SM: desde la portada, que me parece una preciosidad, hasta el interior, que también me gustó mucho.

Como os podéis imaginar, recomiendo Pulsaciones muy, mucho.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Lola y el chico de al lado de Stephanie Perkins.

martes, 29 de noviembre de 2011

Encantamiento de luna

Pues al fin pude leerme la primera parte de la trilogía Cuentos de Bereth, la primera novela del escritor Javier Ruescas, cosa que me costó bastante porque, por un lado, no había manera de encontrarlo (siempre que iba a comprarlo estaba agotado) y, por otro, cuando empecé a leerlo me fui a Barcelona y cuando regresé le dediqué todo mi tiempo a terminar Angel sanctuary, así que le perdí el hilo.

Pero, bueno, después lo retomé, me enganché y puedo decir que me ha sorprendido mucho para bien ;)

Encantamiento de luna, que es como se titula esta primera entrega, narra la historia de Duna, una joven inconformista que, por una serie de motivos, acaba trabajando en palacio, al mismo tiempo que descubrimos que hay un misterioso traidor en la corte de Bereth y que un dragón está rondando el bosque.

Una vez, le leí al propio Javier Ruescas que había decidido titular a la saga como Cuentos de Bereth porque le habían influido mucho los cuentos a la hora de escribirla. A decir verdad, se nota mucho que es una especie de homenaje a los cuentos de toda la vida, y no sólo por guiños como, por ejemplo, que el baile del príncipe y la protagonista se interrumpa a medianoche.

La historia al completo recuerda muchísimos a los cuentos de toda la vida, de príncipes y dragones, aunque también tiene su propia personalidad, dándole un toque muy original. Pero, al fin y al cabo, Cuentos de Bereth es un cuento.

Siempre he creído que para ver una película o una serie o leer un libro debes aceptar las normas de lo que sea. Quiero decir, no es lo mismo una comedia romántica que un thriller, tienen distintas formas, distintos recursos a los que echar mano, incluso distintas finalidades y, si los comparas, no vas a disfrutar la historia como es debido. Por eso, digo que Cuentos de Bereth es un cuento y hay que leerlo como tal.

Y es que en esta saga los buenos son muy buenos, sin dobleces, y los malos son villanos de opereta, de esos que se retuercen el bigote dando discursos malignos, pero al final son más bien idiotas. Como en un cuento.

De hecho, es casi el único “pero” que tendría la novela. Sí, los personajes están basados en tópicos y no son ni el colmo de la originalidad, ni son complicados, pero son muy cercanos y agradables de leer. Javier Ruescas consigue que se les coja afecto y, algo que para mí es muy importante, logra emocionar, llegar al lector. De hecho, creo que jamás he odiado tanto a un malo como al traidor de la novela, cada vez que leía pasajes sobre él, no quería más que gritarle y darle un par de tortas.

Además, Javier Ruescas compensa los tópicos que utiliza (y que, en mi opinión, son necesarios pues es un cuento) con un escenario muy original. Sí, hay príncipes súper buenos, dragones y malvados de opereta, pero también mezcla el escenario medieval con electricidad y los sentomentalistas, que cada uno tiene un poder distinto. También me parece muy conseguido, además de trabajado y novedoso, la mitología del mundo: que el futuro rey escriba una poesía real donde están cifrados sus puntos flacos, la maldición de las musas...

En cuanto a otros aspectos de la novela, destacar la prosa de Javier Ruescas que, sencillamente, me parece perfecta para la aventura que nos ofrece. Bonita en su justa medida, cuidada y trabajada al mismo tiempo que accesible, alcanzando un punto medio muy sugerente entre la fantasía heroica de toda la vida y algo más actual.

Lo que sí que no me ha convencido del todo ha sido el ritmo. Los primeros capítulos son, incluso, un poco lentos, aunque al ser la presentación del escenario y de los personajes, es bastante normal. Después empieza a acelerar y durante casi toda la novela sabe mantenerlo muy bien, manteniendo al lector enganchado con una equilibrada mezcla entre escenas cotidianas y los tejemanejes de la corte que acaban desembocando en una serie de aventuras. Sin embargo, cuando llega al final, se acelera tanto que acaba escribiendo un final bastante precipitado que cierra, de mejor y peor manera, casi todas las líneas argumentales.

No sólo de aventuras se nutre Encantamiento de luna, también nos presenta dos historias de amor un tanto desiguales. Y es que, mientras que la de Cinthia y Sírgeric me parece que está simplemente perfecta (al ser mis favoritos he echado de menos más escenas de ellos, pero bueno, es lo que tiene que sean secundarios :P), la de Duna y el príncipe Adhárel me parece un poco precipitada. Vamos, que se ven un par de veces, sin hablar ni nada, y ya están viviendo un amor épico.

Pero, bueno, salvo ese principio tan precipitado, la historia entre los protagonistas es mona sin llegar a ser cursi o empalagosa.

En conclusión, en Encantamiento de luna se nos presenta un mundo que mezcla los tópicos de los cuentos con conceptos mucho más originales, todo ello condimentado con unos personajes simpáticos, que cumplen perfectamente con su labor, y muchas aventuras magníficamente escritas. Un libro muy entretenido, que te encantará si te gustan los cuentos, las aventuras y la fantasía.