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viernes, 11 de diciembre de 2015

Personajes odiosos del 2015

Ya estamos en diciembre y prácticamente todas las series están con su final navideño, así que toda ir haciendo listas sobre lo mejor del año y esas cosas y ya sabéis que a mí eso de hacer listas me encanta. Por eso, vamos a comenzar con la lista de los personajes más irritantes, odiosos y ahostiables que me he encontrado en la televisión a lo largo del 2015.

Alberto Márquez en Velvet


Si hay un personaje que me dé asco, pero asco de lo veo y poto, ése es el galán de Velvet. Es cierto que dejé Velvet hacia su mitad de temporada porque estaba cansada de que todo siguiera igual y de que los guionistas me tomaran el pelo constantemente, pero aún así le odio tanto, tantísimo, que es el primero de la lista sin dudarlo.

Y es que Alberto es una mala persona. Maltrató psicológicamente a su mujer, con quien se casó por un cabreo hacia Ana y tras planear una estafa contra ella. Es un empresario horroroso que se dedica a dar clases de claqué, mientras su querida empresa se hunde, pero con todo eso a sus espaldas se permite juzgar a los demás y dar clases de moralidad. Lo que más pena me da de todo es que no esté muerto de verdad, porque, en serio, qué tío más horrible y qué protagonista más mierdoso. Ea.

Katrina Crane en Sleepy Hollow


Bueno, si seguís Sleepy Hollow al día sabréis que tenemos la suerte de habernos librado de ella en la tercera temporada, lo que ha sido todo un acierto. Y es que Katrina era una petarda de mucho cuidado. Se suponía que era el gran amor de Ichabod, pero en realidad Katia Winter era la única del reparto que no tenía ni pizca de química con Tom Mison. Además, a medida que la serie avanzaba, era fácil ver que Katrina era todo secretos y dobles intenciones y que nunca, jamás, era sincera con su esposo.

Además era una bruja terrible (¿ha servido alguna vez para algo en la serie?) y su posición en el drama familiar se les fue de las manos. Podía entenderse que a priori quisiera salvar a su hijo, pero llegó un momento en que más parecía una loca de atar que otra cosa. Y, claro, con lo poco buena actriz que es Katia Winter pues no sólo era un coñazo y un drama perpetuo, sino que encima resultaba desesperante de ver. ¡Ay, qué merecido el final que tuvo!

Killian “Hook” Jones en Once upon a time


Seguramente me querréis matar por este, pero qué queréis que os diga, le tengo una manía que no puedo con ella. Lo más probable es que sea porque Hook estaba concebido como un personaje de paso al que decidieron quedarse debido a que su actor es muy bueno y que tenía química con Emma, a diferencia de Baelfire. Sin embargo, Hook no es que pinte demasiado en la serie, al menos hasta el final de este primer arco de la quinta.

Aunque, eso sí, que hicieran algo tan bien hecho con él, no borra la temporada y media en que sencillamente ha sido insoportable. En la quinta era un rey del drama que gritaba a todos, pero es que encima en general era imbécil hasta decir basta. No sólo sus planes eran ridículos, sino que él parecía opositar a que le pasaran cosas malas. A ver, es un mero pirata cuyo mayor arma es un garfio, ¿de verdad se cree que puede ir a tocarle las narices al hechicero más poderoso del lugar que, encima, le odia? Pues eso, que asuma su puesto de inútil como Charming.

Eso sí, he de decir que he estado dudando un poco en cambiarlo por Rumpelstiltskin, pero como en la quinta temporada me ha gustado su arco, prefiero ver qué van a hacer con él. Eso sí, Rumpel está opositando muy seriamente a estar en esta lista.

Doctor Carlos Sandoval en Vis a vis


Vis a vis ha sido una de las grandes sorpresas del año y es una serie donde hay unos cuantos personajes sin escrúpulos. De hecho, tenemos a la zumbada de Anabel, que tela. Sin embargo, si hay alguien que ha destacado por encima de los demás, dando un asco infinito y logrando que todos deseáramos su muerte entre terribles sufrimientos era el puto doctor Sandoval. ¡Arg, qué asco me da tío!

El doctor Sandoval es un puto pervertido que, desde el primer momento, se fija en Maca y será uno de los que más la acose dentro de Cruz del sur. No sólo intenta trajinársela continuamente, sino que le hace todo tipo de putadas como hacerla quedar como una loca mentirosa. A lo largo de la primera temporada, se me ocurrieron muchas formas de describirle y nunca era bonita, así que cuando Fabio le arrea una señora paliza, no pude más que sentirme de lo más realizada. En serio, qué señor más asqueroso, desagradable y pervertido. Arg.

Ray Palmer en Arrow


Ray Palmer es una enfermedad para Arrow en general y para Felicity en particular. Es aparecer este señor y Felicity muta en una insoportable niñata bipolar de lo más desagradable. Sólo hay que ver el episodio de la cuarta temporada en que Ray vuelve para comprobarlo: todos intentan ayudarla, pero lo único que hace Felicity es gritarles y convertirse en una reina del drama.

Tampoco ayuda que su actor sea Brandon Routh, a quien le tengo un asco infinito desde tiempos de Chuck. Este hombre no sólo es uno de los peores actores sobre la faz de la tierra, sino que resulta muy repelente. Tampoco ayuda que su personaje lo sea, siempre con ese sentido del humor tan forzado y patético (que intenta ser un copia del de Felicity, pero al que a mí, personalmente, me da vergüenza ajena), sino que tiene que recordarte cada dos minutos lo listo que es. Yo, la verdad, no entiendo por qué no lo han dejado muerto, en lugar de convertirle en el protagonista de la nueva serie, Legends of tomorrow.

Iris West en The Flash


¿Alguien me puede decir cuál es la utilidad de Iris en The Flash? ¿Alguien? ¿Nadie? Pues eso, que Iris no pinta nada en su serie. Así como el resto de los personajes tiene una misión, a Iris la tienen pivotando de un lado a otro, forzando escenas que justifiquen su estatus de personaje fijo en The Flash, como cuando ejerce de Pepito Grillo de Barry, algo para lo que Joe sirve muchísimo mejor.

Eso, por no recordar lo sumamente petarda que es y que tuvo una de las peores reacciones al enterarse de la verdad, por no decir bastante hipócrita. Tampoco ayudaba mucho el que saliera con Eddie, pero bombardeara sin parar la vida sentimental de Barry, así que me alegro que ya ni siquiera tenga el estatus de chica del héroe. Por favor, por favor, guionistas de The Flash, no volvamos a eso y, de paso, cambiad a Iris por Patty, que todos lo preferimos.

Alonso de Montalvo, Cipriano Benítez, Irene de Mendoza y Margarita Hernando en Águila Roja


Estos también repiten, como era de esperar, pues no es que mejoren de una temporada a otra. Este año he incluido a Irene que hasta ahora me era indiferente, ya que cada día es más petarda y lleva unos cuantos episodios provocando que Nuño la líe parda por un motivo u otro y por eso sí que no paso.

Y es que estos cuatro son todos unos egoístas de cuidado, unas malas personas que encima van de víctimas y de santos. Alonso se vanagloria de ser mejor que Nuño, pero bien que maltrata a todo el mundo, incluido su padre. Cipri no duda en echar a los leones a Satur, aunque éste haya demostrado que es buena persona. Margarita es básicamente imbécil y un personaje cada vez más ausente y yo no sé hasta qué punto se debe a la carrera cinematográfica de Inma Cuesta como a que es un personaje terriblemente gastado.

En esta última temporada de Águila Roja se han marcado episodios donde únicamente salían Gonzalo, Satur, Lucrecia y Hernán y eran de los mejores. Vamos, que podían matar a los cuatro petardos estos y liberarnos de tener que soportarlos.

Bunny en Chicago PD


Bueno, Bunny no es un personaje regular, pero es que la odio a muerte. En serio, cómo odio a esta señora, jolines. Bunny es la madre de Erin, aunque también podríamos llamarla su cáncer particular porque es aparecer esta señora y la vida de Erin se va al garete. Y es que Bunny es tan despreciable que, en lugar de apoyar a su hija, usa un momento de debilidad de Erin para llevarla por el mal camino y hundirla en la mierda con ella. Di que sí, madre del año, Bunny, madre del año.

Además, esta joyita no sólo tiene para Erin, sino que no duda en atacar a Voight hasta legalmente sólo para joder. Y eso que Voight mola y ha sido el único que de verdad ha cuidado a Erin. Vamos, que yo estoy deseando que alguien se la cargue y así evite que uno de los dos salga escaldado de la maldad inmensa de esta tía.

Loli Real en Amar es para siempre


En Amar siempre ha habido toda clase de personajes insoportables y odiosos. Del año pasado, por ejemplo, recuerdo odiar a Cristina, Ismael, Dante y Beatriz, sin querer recordar el arco horribilis de Lucía. A algunos con más ganas que a otros, la verdad. Incluso en la temporada actual hay tres a los que pasaría a cuchillo y me quedaría tan pancha y eso que seguramente en el futuro irán a peor, pero hoy me voy a quedar con Loli, que es mala a rabiar y encima va de víctima.

Loli es una de las peluqueras del salón de belleza de Adela, una trepa de mucho cuidado que jamás se alegra por nadie y a la que sólo le mueve el egoísmo. No sólo sigue intentando seducir al novio de su amiga (amiga que, además, tiene una severa enfermedad cardíaca), sino que se dedica a putear a la pobre María todo lo que puede y más. La verdad es que, de momento, Loli es el personaje que más se hace odiar de todo el reparto y, eh, tiene su mérito porque tenemos a un nazi cabrón en él. Esta mujer, de hecho, me cae tan mal que ni cuando muestran lo sola que se siente, me da pena. ¡Pues no seas tan perraca, tía!

Eso sí, quiero dejar claro que a Martos también lo odio a muerte y espero que alguien le dé su merecido, sobre todo por cómo experimenta con Sofía, amenaza a Emilia y trae por la calle de la amargura a la pobre Adela.

Major Lilywhite en iZombie


Este marzo se estrenó en la CW iZombie, la nueva propuesta del creador de Veronica Mars y la serie mola bastante. Eso sí, tiene en su haber uno de los galanes más sosos y petardos de la televisión: Major. Encima es curioso porque los guionistas siempre se han esforzado en tratarlo como algo más que el interés amoroso de Liv, ese prometido al que ama y al que debe abandonar precisamente por eso. Sin embargo, sus tramas de la primera temporada fueron un coñazo y tampoco ha ayudado su comportamiento hacia Liv.

Una comprende que enterarse de que su novia es un zombie pues fácil no es, pero Major nunca se ha puesto en la piel de Liv. De hecho, resultaba de lo más irritante ver cómo la juzgaba y menospreciaba cuando ella lo había sacrificado todo por su bienestar y él lo sabía. Ahora está entre la espada y la pared y lo peor de todo es que, en parte, se lo buscado él solo por idiota redomado. Eso sí, para ser justa diré que en los últimos episodios ha mejorado, pero, vamos, sigue siendo el rival más débil de iZombie.

Karma Ashcroft en Faking it


La comedia de la MTV despidió hace poco su segunda temporada en la cual dejaron claro que los personajes o bien eran unos ídolos o bien unos petardos de mucho cuidado, en especial Karma. Yo sinceramente no entiendo cómo Amy puede estar enamorada de ella cuando Karma es el ser más egoísta sobre la faz de la tierra. Karma tiene que dar por saco con sus mentiras y sus dramas a todos: a su mejor amiga, al chico que se supone que quiere... Poco le importan las consecuencias de sus actos o lo que sientan los demás, lo único que le importa es ella misma, ya sea rivalizando con Shane, ya sea besando a la pobre Amy para llamar la atención.

No es que haya soportado a Karma especialmente nunca, pero en los últimos episodios es que directamente no podía con ella: no sólo era una niñata consentida, sino que me estropeaba la pareja tan mona que hacían Amy y Felix y era incapaz de entender que Amy necesitaba tiempo para superarlo todo. Ojalá la ahogue Shane en la piscina, mientras ejercen de socorristas.

Elliot Park en Young and hungry


Este año he descubierto la comedia Young and hungry, que es muy, muy graciosa y muy mona. La verdad es que la protagonista es un poco irritante, pero es una víctima de mantener la tensión sexual no resuelta. Y, encima, si hay un personaje al que odie hasta límites insospechados, ése es Elliot. Seguramente tenga que ver que Rex Lee sea de los peores actores vivos (es peor que el Routh, ojo al dato) y que sea terriblemente postizo, también el hecho de que Elliot es un desagradable de mucho cuidado que no deja de insultar y meterse con casi todos los otros personajes.

Vamos, es que encima le han dado una historia de amor bastante mona, pero hasta en esa trama resulta desagradable y sigo sin entender qué ve su prometido en él. No, en serio, es que este hombre es súper asqueroso también. Ugh.

Juliette Silverton en Grimm


He estado pensando un buen rato si añadir a Juliette a la lista o no, ya que su caso es... especial. Hasta la cuarta temporada Juliette era la novia de Nick y prácticamente ese era su rol en la serie, pero era bastante maja. Sin embargo, en la cuarta temporada empezaron a liarse las cosas a lo bestia y Juliette se convirtió en una hexembiest, lo que afectó a su carácter (algo que debe ser general porque Adalind ha comentado que le pasó a su madre y a ella también parecía afectarle) y acabó por volverse una villana de mucho cuidado.

Y, sí, odiar a Juliette en ese arco fue facilísimo. Era odiosa, cruel y no dudaba en liar la marrana o intentar atacar a los demás. Sin embargo, tampoco es que eso fuera su culpa. Ella no pidió ser convertida en hexembiest y acabar zumbada de la vida, así que la situación era bastante cruel. Pero, bueno, hizo cosas súper horribles (quemar la caravana, intentar que Nick matara a Monroe, cargarse a la madre de Nick...) y yo la odié muchísimo, así que ella cierra la lista.

Seguramente me haya dejado a alguno, pero ahora mismo no recuerdo a ningún otro personaje que me tenga hasta las narices o le desee la muerte entre terribles sufrimientos. Aunque, ya sabéis, si pensáis en otros, pues me dejáis un comentario ;)

miércoles, 21 de octubre de 2015

Cambiad, cambiad, malditos

Estaba yo viendo el final de temporada de Young and hungry (todo un descubrimiento, es una comedia muy maja), cuando pasé por el típico ritual de querer pegarme un tiro a querer pegárselo a la protagonista por su comportamiento. No voy a entrar a quejarme de Gabi o de lo que ha pasado porque esta entrada no va sobre Young and hungry, sino sobre una cuestión que le pesa a varias series: la obsesión con anclarse a lo establecido, al status quo que se plantea al principio.

En varias series los guionistas se empeñan en darle vueltas a lo mismo una y otra vez o también en alargar situaciones porque en un principio funcionaban. En el caso de Young and hungry es la tensión sexual no resuelta entre los protagonistas, lo típico que sabes que se quieren y van a acabar juntos, pero no dan el paso por un motivo u otro.

Los responsables de que esté escribiendo esto: Gabi y Josh de Young and hungry.

El problema es que a medida que avanza la historia, el alargar una situación de ese tipo acaba siendo más y más pesado y también más y más absurdo. Llega un momento en que nada tiene sentido y acabas harto, pero harto de veras.

Y es que, a veces, parece que los guionistas toman al espectador por idiota, como si no supiéramos que van volviendo todo más rocambolesco para alargar esa situación que tan bien funcionaba al principio. Y, claro, eso acaba por desesperarte hasta límites insospechados y, entonces, más o menos acabas así:



Pensemos, por ejemplo, en Águila Roja. La serie de TVE está emitiendo actualmente su octava temporada y, personalmente, me parece que es mejor que la anterior, pero tampoco es que importe mucho porque está de capa caída. ¿Y eso por qué? Cierto es que el maltrato de la cadena a la hora de programarla no ha ayudado, pero principalmente se debe a que durante ocho temporadas no se han molestado en hacer ningún cambio.

Todos los personajes repetían los mismos patrones (Margarita era secuestrada, Gonzalo la salvaba; Gonzalo y Satur tenían las mismas discusiones sobre modernidad frente a fe, Alonso sólo le importa ser soldado y no ve nada más, algo así como un Amador de La que se avecina con ser un vividor follador, y así un largo etcétera) y nada cambiaba en las relaciones: el amor imposible no se consumía, cada vez por motivos más absurdos, mientras que los secretos no se revelaban ni habiendo motivos para ello o la historia no avanzaba precisamente por ese lastre que era no tocar nada, no cambiar el status quo establecido en la segunda temporada, la única que se molestó en incorporar novedades y cambios.


Es ahora en su octava temporada cuando, por fin, están empezando a cambiar las cosas, pero es tarde porque la audiencia la ha abandonado a la bestia y se lo han buscado.

Algo así le está sucediendo a Velvet, que no está siendo el pelotazo de otras temporadas. Es verdad que Antena 3 tiene una especie de maldición con las terceras temporadas de sus series, pero también que está siendo una temporada muy pesada. Todo lo interesante que está siendo el arco de Cristina (que, por mucho que los guionistas se empeñen en ponerla de mala, es víctima) y el de Patricia (insospechado, pero maravilloso, el que la junten con Jonás), no lo está siendo el resto. Sí, hay amenazas a la vista (Oxford, principalmente), pero no se pueden tomar en serio, ya que en Velvet nada cambia.

Bárbara: Mira, Cris, cari, al final somos lo mejor de la temporada, ju, ju, ju.

Empezando por la que era la pareja explosiva de la serie y que ahora sencillamente parece un fantasma de lo que fue. ¿Cuántas veces van a romper Clara y Mateo por el mismo motivo para volver después? ¿Cuántas? Porque esto ya empieza a ser una tomadura de pelo, al igual que otras situaciones que se repiten una y otra y otra vez: los primos Infantes liándola, Alberto despreciando a su hermana que vale mil veces más que él...

Es como estar viendo Glee otra vez.


Porque Glee era otra serie circular, una especie de día de la marmota seriéfila, como Velvet, pero más bestia aún. Las tramas de Glee (al menos durante las cuatro primeras temporadas, que es lo que vi) se repetían constantemente. Siempre ocurría lo mismo, hasta cuando cambiaron de generación. Los nuevos repetían los patrones de los viejos, siendo prácticamente los mismos personajes con otras caras.

Y, a ver, yo entiendo que si algo funciona, dé miedo tocarlo, pero todo tiene un límite y el secreto reside en saber cuándo parar, en elegir el momento adecuado.

Por ejemplo, Castle lidió bastante bien con la tensión sexual no resuelta entre sus dos protagonistas y no la alargó demasiado, pues Rick se declaró al final de la tercera y Kate dio en paso en el final de la cuarta. Si lo comparamos, por ejemplo, con Bones no es nada. Eso sí, al menos en estas dos series los personajes no te caían mal como consecuencia de las absurdeces de mantener la tensión sexual no resuelta, porque es algo en lo que es muy fácil caer: Woody de Crossing Jordan tuvo una etapa horribilis por ese motivo, Oliver y Felicity estaban insoportables en la tercera de Arrow para evitar que no estuvieran juntos y ahora mismo Gabi de Young and hungry es ahostiable a más no poder porque la usan para mantener la situación como estaba.


Otra que se manejó perfectamente en estos términos es Chuck. Durante dos temporadas sí que se basó en ciertos hechos (nadie conocía el secreto de Chuck, lo que le traía unos cuantos quebraderos de cabeza, y éste mantenía la tensión sexual con Sarah), pero a partir de la tercera se esforzaron en cambiar las reglas del juego una y otra vez, logrando que fuera una serie muy dinámica y que no se estancara, lo que también lograba otra ventaja: era impredecible.

De hecho, hay unas cuantas series que demuestran que eso de renovarse o morir es lo mejor en una serie. En Grimm, por ejemplo, también van haciendo evolucionar las relaciones (a pesar de que la fuerte amistad entre los protagonistas siempre predomina) y no tienen miedo de cambiar el status quo en general, sobre todo mostrando las consecuencias de los actos de los personajes. Quiero decir, si comparamos el último episodio emitido con cualquiera de la primera temporada, alucinamos con lo mucho que ha evolucionado todo y lo bestias que son a veces los guionistas.

Me encanta esta foto y no he podido resistirme.

Es precisamente eso lo que logra que estés en tensión, que te preocupes por los protagonistas, ya que tienes esa sensación de que les puede ocurrir cualquier cosa. No es como, por ejemplo en Once upon a time o The vampire diaries, donde todo siempre sigue igual. De hecho, en Mystic Falls la muerte ya no importa nada, porque todos vuelven, así que ya no queda dramatismo. ¿Qué un personaje muere? Psh, qué más da si lo van a traer de vuelta.

Porque, por ejemplo, ¿cuántas veces ha vuelto Bonnie del reino de los muertos? Pues eso.

Bueno, he dicho a Bonnie porque creo que tiene el record, pero si no me falla la memoria todos han muerto en Mystic Falls y están de vuelta: Alaric, Stefan, Damon, Jeremy, Matt... Vamos, que ahora mismo cuando muere alguien o quieren que estés en tensión por un personaje, acabas reaccionando así a pesar de los intentos de los guionistas:


Cierto es que hay algunas series que pueden sobrevivir sin cambiar demasiado las situaciones y que, aún así, siguen resultando de lo más simpáticas (los cambios en Leverage, por ejemplo, fueron nimios, pero es una serie estupenda de principio a fin), pero son las menos. De hecho, por lo general el renovar tramas suele ayudar a que la serie avance y muchas veces mejore (Agents of Shield ganó enteros con los cambios a lo largo de su primera temporada o la estupenda tercera temporada que nos están dando en Sleepy Hollow, por ejemplo).

Así que, señores guionistas, por favor, arriesgaos un poco, antes de que tengáis un Águila Roja en las manos y, de pronto, vuestra serie no interese a nadie por cansinos porque es espectador no es idiota, tiene experiencia en serie y se conoce vuestros trucos ya.

Y dicho lo cual, así, para acabar: ¿cuándo narices se dejan de tonterías en Young and hungry y lían a los protagonistas de una vez? ¡Apuf!