miércoles, 11 de marzo de 2015

El ministerio del Tiempo 1x03 - Cómo se reescribe el tiempo

Tercer episodio de El ministerio del Tiempo y yo no sé si ha sido porque esa época me encanta o porque así ha sido, pero me ha parecido todavía mejor que los anteriores. Que ya es decir. Así que, nada, no me enrollo y voy directamente con la crónica de este grandísimo episodio.

Todo comienza con Amelia en su época, que está posando junto a sus padres para un retrato. De hecho, la pobre está tan aburrida de posar que se nos pone en plan Meredith Grey y se pone a hablar en voz en off sobre lo molona que es su vida viajando por el tiempo. Así nos pone, de paso, al día: Ernesto está entrenando a Julián para disparar, aunque éste no está muy contento porque él salva vidas, no las quita; Alonso está aprendiendo cosas sobre el presente e incluso han celebrado el cumpleaños de Velázquez.

Amelia (pensando): Chúpate esa, Meredith, no me enrollaré con el Doctor Macizo en el ascensor, pero viajo en el tiempo, ¡y eso mola mil veces más! ¡Ja!

Pero, claro, esto es una serie y no todo puede ser súper bonito y tranquilo, así que, mientras Amelia comenta con su voz en off meredithiana que algo chungo is coming, vemos como unos soldados persiguen a dos tíos. Matan a uno y el otro les dice en francés que tiene información secreta para Himmler (no confundir con Hitler): que sabe cómo viajar por el tiempo. Los nazis que, como todos sabemos, son unos tíos súper simpáticos, se cercioran usando pentotal sódico y seguramente tortura.

Por cierto, yo no sabía que la mano derecha de Hitler era un tío llamado Himmler y es un poco maravilloico, ¿no? Quiero decir, es como Hernández y Fernández, pero de verdad. Aunque los primeros no eran unos cabrones tarados, pero bueno.

Ay, que me enrollo: tras la confirmación de los nazis de que el hombre puede viajar por el tiempo, la escena salta hasta la abadía de Montserrat, todavía en los años 40. Ahí, nuestra Carmen Sandiego temporal, es decir, Lola cruza de forma ilegal a dos hombres hasta el 2015 para que empiecen una nueva vida. Se suponía que iban a marcharse con los otros dos (los perseguidos por los nazis), pero consideran que están muertos, así que Lola les da dinero, un billete para Brasil y los envía el futuro.

Fan total de la actuación del mimo y de la posterior cara de flipe de los republicanos:

Republicano #1: La gente del futuro es muy rara... ¿O crees que será esa tal Lady Gaga?
Republicado #2 (más tarde conocido como Juan): Pues ya podía haber llevado el traje de carne, que tengo hambre.

Y mientras tanto, Salvador está echando la bronca a Velázquez porque éste no deja de intentar contactar con periódicos para quejarse de que restauran mal sus obras. Palabras literales, las dejan como una serie de televisión española: demasiado luminosas. Muy grande Velázquez. Un saludo para los responsables de la serie Alatriste, por cierto, por si se dan por aludidos o algo. Bueno, Salvador le dice al pintor que sabe que usó las puertas para pintarse la cruz de Santiago en Las Meninas, cuando recibe una llamada. Velázquez, a eso se le llama salvado por la campana.

Velázquez sigue en sus trece sobre que no hacen justicia a sus cuadros y se queja de La rendición de Breda, aunque a Alonso le cuadro le gusta porque refleja bien la grandeza del ejército español. Julián le dice que estaba formado por mercenarios, pero Alonso insiste en que los españoles eran los que luchaban y Amelia les recuerda que Espínola era genovés, aunque lo nombraron Grande de España. A Alonso le hubiera gustado luchar junto a él y recuerda que dejó Flandes con una derrota, lo que hastía a Julián... pero la sangre no llega al río porque el jefe les llama.

Velázquez: ¡Cómo te puede gustar eso! ¡Si tiene tantos coloritos que parece hecho con Plastidecor!
Yo creo que Alonso le llama gaznápiro y le dice que mal rayo le parta y no se ofende tanto.

¿Os acordáis de la llamada que salva a Velázquez de la bronca? Pues no era mala, no, lo siguiente y no, no era de Piqueras. Sino que tiene que ver con los nazis. Salvador e Irene ponen al trío maravilla en antecedentes históricos: en 1940 Hitler y Franco se reunieron para negociar la participación de España en la Segunda Guerra Mundial, pero al final no se llegó a un acuerdo. ¿Por qué? Distintas causas: España estaba hecha mierda en aquel entonces y Franco se vino arriba pidiendo cosas. Sin embargo, a Salvador le han llegado noticias de que Hitler ha enviado toneladas de trigo y, al parecer, Hitler está a punto de aceptar las condiciones de Franco.

Ernesto se pregunta qué querría Hitler de España y eso es precisamente lo que quiere saber Salvador. Éste explica que, mientras Hitler se reunía con Franco en Hendaya, Himmler visitó el monasterio de Montserrat en busca del Santo Grial porque el amigo Hitler estaba obsesionado con el esoterismo y los objetos místicos como La lanza del destino. Julián habla por todos nosotros al decir que eso le suena y yo, mientras escribo esto, tarareo a Indi porque es demasiado épico como para no hacerlo. Ay, Indiana Jones, qué hombre :3

¡Un Indi salvaje apareció!
Indiana Jones: Oye, maja, ya lo siento, pero estoy un poquito ocupado ahora mismo...
Oh, perdón, perdón, vale, sigo con la crónica. Perdón.

Total, que Salvador envía a Ernesto (que habla alemán) e Irene a Madrid a descubrir qué quiere Himmler. Así, Ernesto se nos infiltra de camarero en el Rich para poner un micro en la habitación de Himmler, mientras asiste a una bochornosa reunión entre los alemanes y un militar español que los invita a una corrida de toros. Nuestros políticos, haciendo el ridículo frente a Alemania hasta en los 40, di que sí.

A todo esto, los dos huidos de los años 40 han descubierto la comida china y uno de ellos se ha puesto malísimo, por lo que el otro tiene que irse solo, aunque llama al médico. Como el enfermito tiene una foto de su familia (a la que no le hace nada de gracia abandonar) y está delirando sobre puertas del tiempo, llama la atención del Ministerio, así que el trío maravilla va a verle al hospital. Una vez ahí, Julián le echa la bronca por viajar por el tiempo sin saber que es alérgico a las gambas, mientras que Alonso se pone en plan chungo, aunque Julián lo para. Eso sí, Julián es mucho más persuasivo al amenazarle con encerrarle en un psiquiátrico. Mmm, Julián, esa estrategia me resulta familiar... aprendemos rápido, ¿eh?

Mientras, los demás están escuchando la habitación de Himmler y Ernestro traduce como el nazi acusa al torero de ser un cabrón asesino. Salvador asiente, diciendo que donde esté Auschwitz, que ese es un espectáculo para toda la familia. Muy surrealista todo, yo es que me parto, en serio. Entonces, a Himmler le llega un telegrama que dice que todo va como querían y que Hitler aceptará la propuesta de Franco, así que ellos irán a Montserrat a buscar el grial de los griales. El amigo Himmler está tan contento que se pone a tatarear a Warner con tanto estilo que, palabras textuales de Salvador, hasta Chiquetete lo haría con mayor solemnidad. No, en serio, las frases de este hombre me matan. Son buenísimas.

 Himmler (cantando): Vaya torrito, ay, torrito guapo, tiene botines y no va descalzo.

Salvador: Vale, ya está, hay que matar a este tío entre terribles sufrimientos. Una cosa es que se carge a Warner, que a a fin y al cabo es alemán, ¡pero al Fary no! ¡Por eso no paso! ¡El Fary es intocable, leches!

En esas, llega el trío para informarles de que hay una puerta ilegal en el monasterio de Montserrat, así que suman dos y dos: los nazis quieren la puerta. Irene se pregunta cómo conocen los nazis la existencia de la puerta y Amelia les responde que por Lola Mendieta. Miradas entre los tres funcionarios con experiencia.

Y vamos con Lola, que se ha reunido con el chivato, que le cuenta una mentira de nada: huyó al ver como mataban a su compañero. Lola le dice que no se preocupe, que le salvará y que no se preocupe por Hitler, ya que no sabe que hay una puerta en Montserrat, sino que cree que está el Santo Grial. Después, se marchan hacia el monasterio.

De vuelta a nuestros protagonistas, Salvador no pierde el tiempo: envía a Ernesto e Irene a Hendaya a impedir que España entre en la Segunda Guerra Mundial a cualquier coste, mientras que el trío va a Montserrat a encargarse de la puerta. Tras una paradita por vestuario y peluquería (de la que Alonso no es muy fan, aunque Julián cree que es peor si irían a ver a Viriato. Uh, eso sería digno de ver, o que se vayan a Atapuerca con el funcionario de la semana pasada), acaban en la Barcelona de los años 40.

A Amelia le da miedo el viajar a su futuro, ya que en los años 40 ella será una anciana. Pero, tranquilos, que ahí está Alonso para animarla: un soldado no piensa en el futuro, porque cada día puede ser el último.

Una vez en Barcelona, Amelia se sorprende al ver cómo está todo, así que Julián le cuenta cosas de la postguerra. Eh, por una vez, es Julián quien ejerce de enciclopedia, qué cosas. Al pasar por una tienda, ven el cuadro de la familia Folch que estaban pintando cuando ella se fue de casa. Eso, evidentemente, turba muchísimo a la pobre Amelia, que decide no pararse, porque tienen una misión importante entre manos.

Julián: Sí, sí, me lo contó mi abuelo, no es que haya visto 'Amar en tiempos revueltos' que la protagonizaba un tío muy guapete.

Y tan importante si tenemos en cuenta que los nazis podrían viajar al presente para conseguir armamento moderno y, al volver, ganar la Segunda Guerra Mundial. Precisamente es eso lo que le cuenta Salvador a Juan (es decir, el alérgico a las gambas), que se niega a creer que Lola esté colaborando con los nazis. Según Juan, Lola sólo está salvando vidas. Salvador no sabe qué hacer con él, así que le deja marchar con la foto de su familia y, cuando Angustias le pregunta qué será de él si vuelve a su tiempo, Salvador descubre que es un republicano que morirá en el 41.

Además, le pide a su secretaria que avise a Espínola, por lo que ella suspira que la situación es más grave de lo que pensaba. Lo malo es que Espínola debe de estar ocupado, porque se ve obligada a dejarle un mensaje en el contestador.

De vuelta a los años 40, el trío es víctima de una broma de los funcionarios que le están ayudando y que fingen una bronca entre picoletos y maquis. El pobre Alonso no se entera de nada, pero los funcionarios se lo pasan chachi piruleta. Qué cachondos ellos, oye. Eso sí, los funcionarios les ayudan: les dan ropas para infiltrarse y los explosivos para volar la puerta. Además, les dicen que si necesitan ayuda, hagan sonar las campanas del monasterio porque hay muy mala cobertura. Soy tan fan de esos detalles.

Amelia sigue preocupada por sus padres, así que Julián le ofrece investigar cuando todo haya acabado, pero ella no está tan segura de querer saberlo. Una vez más, decide concentrarse en la misión, así que, disfrazada de monje, se infiltra para buscar la puerta, mientras los chicos acuden vestidos de Guardia Civil con la excusa de que existe riesgo de atentado.

Y como los nazis ya han llegado, que para eso los ha traído El chivato, sorprenden a Amelia antes de que pueda encontrar la puerta. Al oír un disparo, los chicos van en su búsqueda y se topan con la persecución: un nazi sigue a Amelia hasta el campanario, pero al mismo tiempo ellos son seguidos por otro nazi. El primero coge a Amelia como rehén y les dice que tiren las armas. Y Julián como es Julián y siempre, siempre, se centra en lo importante, comenta que ese no necesita subtítulos, xDD.

Los nazis encierran a los chicos en una habitación y se llevan a Amelia a otra, lo que deja a Julián muy preocupado, aunque Alonso conserva la calma. De hecho, le pide que le cuente un chiste del que antes habían hablado los otros funcionarios. Así que Julián se pone a explicarle toda la película, al mismo tiempo que Amelia se reúne con Lola que decide aprovechar la ocasión y les dice a los nazis que sabe dónde hay un montón más de puertas.

En esas, llega Himmler al cual el prior vacila con una clase sin igual: le deja claro que no hay ningún Grial, que lo único que tienen es La Moreneta, pero Himmler se niega a besarla porque es negra. Bah, será rancio. El prior, bastante asqueado con los nazis, les deja muy claro que no puede prohibirles el paso, pero que se quedará en su habitación hasta que se larguen y que no rompan nada, porque deben temer su ira, no la de Dios. Definitivamente El prior-Khan se va a su habitación a cantar I'm a boss, bitch, porque eso totalmente su canción.

Prior: No rompan nada o sus vais a cagar.
Monje: ¡Di que sí, jefe!

Yo me imagino a los monjes así en sus habitaciones.

Himmler, ajeno a que El prior-Khan es un boss, se reúne con Lola, que le habla del Ministerio del Tiempo y sus puertas.

Pero tranquilos, chicos, que El prior-Khan no es el único boss o ídolo de la serie, que ahí está Alonso. Durante todo este tiempo, Julián ha estado explicándole el chiste famoso. Al ver que los nazis llegan, Alonso empieza a gritarle a Julián que se calle, que está harto (evidentemente Julián alucina pepinillos) y acaba usándolo de arma para noquear a un nazi. Luego se esconde y se carga a otro, mientras le reprocha a Julián que no luche mejor, pero éste sigue resistiéndose porque salva vidas, no las quita. Alonso, ante todo es práctico, y dice que la primera vida que debe salvar es la propia.

Alonso: A ver si aprendemos un poquito de mí, ¿eh?

Y mientras los chicos van al rescate de Amelia, los nazis empiezan a cruzar la puerta hacia el 2015 para dominar El ministerio del Tiempo. Lo mejor es un señor random que pasa por ahí y, al ver a los nazis, se queja de que estén rodando otra película de guerra.

En el monasterio, El chivato le recrimina a Lola lo que ha hecho, pero ella considera que él es peor, pues ha matado a toda la gente que no podrá salvarse al cruzar la puerta. El chivato se excusa diciendo que le han prometido ir al futuro... pero es mentira cochina, porque los nazis se lo cargan ahí mismo. En serio, ¿quién confía en los nazis? ¿Quién?

El resto de nazis llegan al Ministerio del Tiempo justo cuando Salvador, harto de que Espínola no le haga ni caso, decide evacuarlo. Pero Salvador no es el único con puntualidad británica, ya que entonces rescatan a Amelia y deciden avisarle de que los nazis are coming, pero, claro, es demasiado tarde, porque éstos se han apoderado del Ministerio. El trío no lo duda ni un segundo y deciden pedir ayuda a los paquis, que es como Alonso llama a los maquis, para ir a salvar al Ministerio.

Por su parte, Ernesto e Irene está en el tren de camino a Hendaya, donde están reunidos los bigotes más tristemente célebres de la historia, para detener el trato. Irene se queja de que nunca le toque seducir a una mujer hermosa y, de paso, cuenta que ha conocido a Ava Gardner, aunque debe de ser la única que no presuma de ello. Mujer, que Ava Gardner es Ava Gardner, una debe hacerse un selfie con ella, hombre ya. Ernesto comenta que ha conocido a muchísimos cabrones e Irene intenta sonsacarle de qué época es y Ernesto se sale por la tangente diciendo que es tan lejana que ni siquiera la recuerda. Yo voto por la Edad Media, por cierto.

Estos dos tienen clase hasta con esas pintas. Seriously.

Ernesto tiene que reunirse con Franco, ya que éste necesita a alguien que hable alemán. Es que al chaparrito el inglés sí, pero el alemán se le da fatal y, encima, le preocupa la reunión con Hitler porque es un estirado. Yo me lo imagino escribiéndolo en la puerta del baño del tren, pero eso son cosas mías.

Tras presenciar parte de la reunión, durante la cual recibe una llamada, Ernesto confirma sus temores: la historia está a punto de cambiar. El problema es que, como están fuera de España, sus móviles no funcionan y, por tanto, no pueden contactar con el Ministerio. Irene le recuerda que el trío está en Montserrat en la misma época que ellos, así que puede llamarlos desde la estación.

Irene llama a Julián, que le explica que todo va como el culo, lo que significa que los nazis han tomado el Ministerio. De hecho, en ese momento vemos el presente, donde tienen a los funcionarios retenidos en el comedor. Velázquez está dibujando, tan ufano, algo que Salvador no duda en comentar; el pintor replica que si no dibuja, se caga ahí mismo, así que Salvador cree que es mejor que siga pintando. Velázquez, por su parte, se lamenta de la cantidad de cuadros que se perderían si él muere en ese momento. Yo, por la mía, pido que Salvador y Velázquez tengan que hacer una misión juntos porque eso tiene que ser la bomba.

De vuelta en el tren en 1940, Irene y Ernesto toman la determinación de matar a Hitler, ya que la situación es un poco bastante desesperada y... bueno, es que es Hitler, como bien dice Ernesto, a lo mejor mejoran la historia y todo. Ernesto va un momento al baño, donde se encierra, se mira en el espejo y saca algo de su bolsillo... que está a punto de irse por el desagüe, pero al final lo atrapa a tiempo.

En un espejo de cristal, maquillate, maquillate...

El trío y los maquis llegan hasta la puerta ilegal y apresen a Himmler, un nazi y Lola, que les arenga a que se vayan porque no hay tiempo que perder. Alonso se ofende ante su mera presencia, pero Lola les dice que les ha estado ayudando todo el tiempo: el Ministerio tiene sus propias fuerzas y ella, en realidad, ha enviado a los nazis a una muerte segura. De hecho, es que vemos como en El ministerio llega Espínola dispuesto a patear culos y no veáis cómo mola todo.



Alonso decide llevarse a los dos nazis de escudo porque un buen ejército nunca dejaría morir a su general y todos cruzan por la puerta ilegal. ¿Todos? ¡No! Porque Amelia se queda vigilando a Lola. Ésta no deja de sonreír y le da conversación a Amelia, dejándole claro dos cosas: no la va a disparar y no le conviene matarla. Amelia se sorprende y le pregunta si la conoce, a lo que Lola empieza a soltarle datos. También le explica que ella ha estado salvando vidas, enviando al futuro a gente que iba a morir en la Guerra Civil y que intentó cambiar la guerra de la Independencia para que España cambiara para bien. También cree que El ministerio les tiene engañados, que se podría cambiar la historia y arreglar errores. Después, Lola se marcha, prometiéndole a Amelia que le contará más cosas sobre ella, pero en otro momento.

Y yo tengo una teoría sobre Lola, aunque la voy a dejar para el final.

Porque encima viene una escena súper molona, en la cual Espínola (antepasado de Bruce Willis, es decir, que es un tío chachi) le explica al nazi que sabe español que se ha cargado a todos sus hombres y que, si se rinden, serán tratados con honor. El nazi amenaza a Salvador, lo que hace que el pobre Velázquez se desmaye, cuando llegan los demás con Himmler. Y, claro, ante la posibilidad de que Alonso se cargue a Himmler, el nazi libera a Salvador. Éste, que es otro boss, le deja muy claro a Himmler que o llama a Hitler para que no pacte con España y no vuelve a saber de ellos en la vida o hará que maten a los señores Himmler antes de que se conozcan. Joder, qué poderío, eso es una amenaza y el resto tonterías.



Aprovechando la situación, Alonso se pone en fangirl mode on con Espínola, que le dice que él también es grande aunque no tenga título. Oye, pues Espínola no sólo es un tío chachi, sino que es amor.

De vuelta al tren, Ernesto ha vertido cianuro en el agua de Hitler, pero al final no tiene que usarlo porque es cuando Himmler llama para que no se pacte nada. De hecho, Hitler está tan decepcionado que jura que antes se corta el pene que reunirse otra vez con el chaparro. Mmm, ahora que lo pienso, Hitler no tuvo hijos, mmm.

Después, los chicos se reúnen con Amelia, que está sola, pero Alonso le dice que lo entiende, que Lola tuvo que ser una gran agente del Ministerio. Están hablando, cuando los otros funcionarios deciden hacerse una foto con los nazis arrodillados, para fardar y eso. Los funcionarios maquis son lo mejor y espero que vuelvan a salir alguna vez, porque, en serio, molan mil.

Entonces, para acabar el episodio, Amelia se pone en plan Meredith Grey de nuevo y mientras habla, vemos que Angustia es una Lannister (que calladito se lo tenía) y que siempre paga sus deudas. Vamos, que como Juan la ha salvado, ella a cambio le encuentra a su hijo... que en el 2015 es un viejo. El descubrimiento es tal que, a pesar de que Salvador le ofrece trabajar en El ministerio y le cuenta que morirá pronto, decide regresar a casa igualmente porque quiere ver a su hijo crecer, aunque sea un sólo día.

Pero Juan no es el único que le echa un vistazo al futuro y es que Amelia decide investigar el suyo propio y descubre que su casa está abandonada, no se sabe nada de su familia, así que va al cementerio, donde encuentra su propio tumba. Ahí descubre que le quedan cinco años de vida, se va a casar y tendrá una hija.

Curiosamente en Doctor Who hay una lápida parecida en un episodio muy mítico.
Mmm, bueno, a lo mejor Amelia no muere, sino que la atrapa un weeping angel.

Vale, y aquí es donde entra mi teoría. ¿Vale? Es una teoría, probablemente no acierte, porque tiendo a pasarme con mis elucubraciones, pero ahí va: Lola es la hija de Amelia, de ahí que conozca tanto de su vida. Yo creo que, por algún motivo, Lola tarda en descubrir que Amelia Folch es su madre y, cuando lo hace, ya es una funcionaria, así que quiere hacer lo que querría hacer cualquiera: salvar a su madre. Sin embargo, como el pasado no se puede cambiar, no le permiten hacerlo, lo que provoca que se cabree y que tenga ese resentimiento contra el Ministerio que la lleva a actuar por libre y salvar a personas.

No voy a entrar en que eso puede traer consecuencias horribles, que creo que pasará (no sólo salvas a una persona, sino que empiezas a crear todo un árbol de descendientes que no debería existir), pero sí que diré que Lola era pareja de Irene. Sí, sigo empeñada. Sí, seguramente son paranoias mías y luego no será y tendré que escribir un fanfic para consolarme, pero, vamos, yo creo que Lola e Irene eran pareja. Irene, al creer que Lola está muerta, decide honrarla, yendo a buscar a Amelia, su madre, para que, al menos, pueda cumplir sus sueños (la primera universitaria tiene que desear que se amplíen sus horizontes como lo harían en el Ministerio). Oye, a mí me cuadra todo, otra cosa es que no acierte, pero bueno.

Y eso es todo por hoy, la semana que viene más y encima nos toca la Inquisión y que la Queen Isa aparezca más allá del Skype ;P

lunes, 9 de marzo de 2015

El estudiante

Hoy os traigo la reseña de uno de los libros que le regalamos a mi padre por Navidad: El estudiante de John Katzenbach. Me gusta leer de todo e ir cambiando tanto de género como de tipo de novela, así que suelo pillar las que se lee mi padre para variar. En este caso tenemos un thriller adulto y psicológico, que en España, por cierto, ha publicado Ediciones B.

Timothy Warner, a quien todo el mundo llama Moth, es un estudiante de postgrado de historia alcohólico que está superando el bache: se mantiene alejado del alcohol, va a reuniones y visita con asiduidad a su tío Ed, psiquiatra y también alcohólico rehabilitado. Ed es el único miembro de su familia que de verdad ayuda a Moth, por lo que tienen una relación muy especial y cercana.

De ahí que, cuando Ed aparece muerto y todos creen que es un suicidio, Moth se niega a considerar esa opción porque le conoce y sabe que su tío nunca se suicidaría. Al principio, intenta que las autoridades le hagan caso, pero como no lo consigue, acaba recurriendo a su ex-novia, Andrea Martine (a la que todo el mundo llama Andy Candy), que está pasando por su propio infierno personal al intentar superar una violación. Por algún motivo, Andy Candy decide ayudar a Moth a encontrar al asesino de su tío, así que ambos se internan en un mundo muy peligroso, mientras también luchan con sus propios problemas.

En primer lugar y como persona que se llama Andrea he de decir que Andy Candy es el peor nombre de personaje jamás escrito. En serio, qué horterada. Al principio hasta me costaba tomarme en serio al persona porque siempre, siempre, el narrador la llamaba así y me parece horrible. Es incluso perturbador, porque no sé si me recuerda más a una stripper o a una presentadora de programa infantil. Lo dicho: perturbador. Pero, bueno, son paranoias mías y ya las dejo y sigo con la reseña.

La cuestión es que El estudiante me sorprendió, aunque no fue ni para bien ni para mal. Yo me esperaba una novela de misterio en la que debes resolverlo, en la que te vuelven loca hasta que se atan todos los cabos. Sin embargo, El estudiante no tarda en resolver su misterio. Quizás hasta el final no lo plasma del todo en el papel, pero no hace falta ser un lince para saber quién es el asesino y lo que le impulsa a actuar, lo que, en mi opinión, le resta interés.

Y es que el autor, John Katzenbach, prefiere centrarse en la psicología de los personajes que lo que es en la historia. Sí, hay tensión, pues Moth y Andy Candy se enfrentan a un psicópata, así que siempre están en peligro. Por tanto, también hay acción, aunque en general lo que más prima es desarrollar a todos los personajes que aparecen: lo que sienten, lo que temen, cómo reaccionan a lo que ocurre, lo que piensan... A mí eso me resultó un poco pesado, ya que, por mucho que todos los personajes fueran complicados y cayeran bien, en líneas generales me pareció que le daba muchas vueltas a lo mismo todo el rato y me resultaba muy sencillo desconectar de la lectura.

De hecho, es que El estudiante me ha parecido terriblemente irregular: hay partes que son un auténtico vicio, que llaman a seguir leyendo, pero otras son bastante tediosas. Tampoco ayudó que la gran mayoría de la trama fuera bastante predecible.

Lo que sí tiene a favor El estudiante son sus personajes. Los dos protagonistas son complejos, humanos y caen bien, a pesar de que ambos están en un momento muy duro: Moth intenta luchar contra su alcoholismo, mientras investiga la muerte de su tío y decide qué hará una vez encuentre al asesino; Andy Candy, por su parte, no sólo ha sido violada, sino que ha abortado tras descubrir que se quedó embarazada del violador. La situación de ambos es jodida, lo que podría haber hecho de El estudiante una novela muy deprimente, pero no, ambos luchan contra sus propios demonios e intentan seguir adelante.

El resto de personajes también están a la altura y, de hecho, John Katzenbach les presta tanta atención que, si debe hacerlo, hasta escribe desde su punto de vista. Eso sí, a mí no me resultaron todos igual de interesantes: mientras que el viejo profesor y el asesino me gustaban, la fiscal alcohólica me parecía bastante aburrida.

Por suerte, el ochenta por cierto de la novela se centra en la pareja protagonista, que me gustaron mucho como personajes.

La verdad es que El estudiante es uno de esos libros que no tengo muy claro si no me ha gustado o, por el contrario, le daría el aprobado raspado. No es que me haya parecido lo peor, ni me costara ponerme a leer, pero tampoco me ha emocionado demasiado. Personalmente, prefiero otro tipo de novelas de misterio, menos psicológica y con algo más de chicha, como quien dice. Se puede tener unos personajes interesantes, ahondar en ellos, sin descuidar la trama de misterio y acción.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Los héroes del Olimpo V. La sangre del Olimpo de Rick Riordan.

viernes, 6 de marzo de 2015

El ministerio del Tiempo 1x02 - Tiempo de gloria

He de admitir que no tenía pensado hacer crónicas de El ministerio del tiempo, pero entre que me las pedisteis por tuiter, que la primera temporada son sólo 8 episodios y que la serie mola mil, pues me he animado. Además, como bien me dijo Abril, el Lope de Vega de Víctor Clavijo bien lo merece.

Así que, venga, recapitulando del episodio anterior: Alonso de Entrerríos, un soldado de Tercios de Flandes, y Amelia Folch, la primera universitaria del siglo XIX, son fichados por El ministerio del Tiempo, el único secreto español. Dicho ministerio se encarga de viajar atrás en el tiempo para mantener la historia como fue. A todo esto, Julián Martinez, un enfermero del SAMUR que perdió a su mujer hace unos años, acaba conociendo dicho ministerio e invitado a trabajar... quien dice invitado dice que Jaime Blanch le chantajea vilmente, pero con clase, para que no tenga opción. Los tres juntos salvan al Empecinado de un francés que quería cambiar la guerra de la Independencia, aparece Lola Mendieta, una funcionaria que creían muerta, por medio y no sabemos a qué juega y Julián usa las puertas del tiempo para volver a ver a su esposa y matarnos de amor.

Bueno, pues si todo ha quedado claro, vamos con el episodio 2. Y, sí, resumiendo el anterior me he sentido muy voz en off de Jane the Virgin, así que me molo mucho ahora mismo, xD.

Lisboa, Mayo de 1588, Miguel Rellán (que es amor desde que tengo uso de memoria) revisa la lista de pasajeros del San Juan y ve algo que le acojona tanto que va a su despacho y escanea dicha lista para enviarla al Ministerio. ¿Temerá que Mario Casas haya viajado en el tiempo y no sólo provoque otro cataclismo barquero sino que no deje de quitarse la camiseta? Ya veremos, pues de momento saltamos otra vez en el tiempo.

Miguel Rellán: Oh, mira, Rocamora, me han enviado al fin los últimos capítulos de Harry Potter y el misterio del... ¡Qué coño! ¡Dumbledore, noooooo!

Y es que Julián sigue llamando a su difunta esposa, pero en esta ocasión se coge el teléfono a sí mismo como si estuviera haciendo una La casa del lago pero con Sandra Bullock hablando con Sandra Bullock en lugar de Keanu Reeves. Tranquilos, que el espacio tiempo no colapsa... aunque la amenaza de Mario Casas en el San Juan sigue ahí... O no, porque entonces Irene recibe el fax de Miguel Rellán y descubrimos que Lope de Vega no se enroló en dicho barco, lo que supondría que moriría antes de lo debido y, creedme, eso sería una desgracia porque Lope, a su manera, mola un huevo.

A todo esto, Alonso y Amelia le están echando la bronca a Julián por la llamada intertemporal y el primer se viene un poco arriba. Es que el muchacho es un pelín intenso. Alonso les hace ver que, en realidad, todos sus seres queridos están tan muertos como la esposa de Julián, lo que deprime a Amelia, porque más que nada es verdad. Cosas de viajar en el tiempo, esperad, que sé de alguien que lo explica muy bien:

"No había pensado en eso... No sé si voy a llorar o me va a estallar la cabeza..."

"Time isn’t a straight line from cause to effect. It’s more like a big ball of wibbly wobbly timey wimey… stuff."
Explicación patrocinada por los nuevos yogures de natillas con pescado. Mmm, ¡yuimmy!

Total, que Salvador hace llamar al Trío Maravilla y examina a Julián sobre Lope de Vega y la Armada invencible. No es que Salvador le tenga manía a Julián cual profesor de colegio, sino que Alonso queda excusado por ser anterior y Amelia, de hecho, es una fangirl de Lope. Julián tiene el nivel de conocimientos que cualquier hijo de vecino tiene, así que catea el examen y Ernesto e Irene aprovechan para meterse muy disimuladamente con el sistema educativo español actual. Muy fan de los zascas que meten en esta serie, por cierto.

Para ahorrarnos el libro de texto, nos resumen muy bien la situación: el amigo Lope es un pieza de cuidado, que secuestró a la que será su mujer y, claro, el padre de la susodicha muy bien, muy bien no es que se lo tomara. Cosas raras que tiene la gente, oye. Por eso, le concede la mano a cambio de que Lope vaya a la Armada Invencible, a luchar contra la Pérfida Albión (vale, eso es de mi cosecha) y básicamente a que la palme. Sin embargo, Lope enroló en uno de los pocos barcos que sobrevivieron, así que la misión del trío es que o bien embarque en el San Juan o en otro que se escapara de la tragedia.

Así que, nada, Amelia y Julián se visten de época, no así Alonso porque sólo serán diecisiete años tras su "muerte". Vamos, que es el que va a la moda en este caso. Al cruzar la puerta aparecen en un barco y Alonso no se lo toma nada bien, porque eso de no tener los pies en tierra firme NO le mola un pelo. Al ver su reacción, Julián comenta que ahora entiende ciertas cosas... o tufillos. Por cierto, ¿soy la única mala persona que desea que lo suban a un avión?

Alonso: ¡Estamos en un maldito barco! Lo noto en la tierra, lo huelo en el aire...
Julián: ¡Hostia, si es la dama Galadriel! Aunque lo que hueles no es un barco precisamente... cof, cof, dúchate.

Miguel Rellán les recibe y sigue siendo un amor y les lleva al despacho que tiene junto al puerto para buscar a Lope en el registro. A Alonso lo de mirar papeles no le apetece y decide irse de vinos, aparentemente por motivos laborales. Vamos, que se escaquea para tomarse un piscolabis como cualquier funcionario. Qué bien se nos está adaptando el soldado. Mientras, Ameliapedia le explica a Julián que un terremoto destrozará Lisboa y que ni en su época se conserva lo que están viendo en ese momento.

Finalmente, tras mirar muchos papeles, descubren que Lope debe embarcar en el San Esteban, del cual lo único que saben es que es un galeón. Julián le pide a Miguel Rellán un ordenador y éste tiene uno y con conexión a Internet. En parte, envidio a este hombre, no sólo viaja en el tiempo, sino que puede ver cualquier cosa on-line, porque en esa época no estaban dando por saco con las leyes. Eso sí, a ver quien le envía vidas del Candy Crush al pobre.

Bueno, que me enrollo. Al comprobarlo en Internet, descubren que el San Esteban fue capturado por los irlandeses y todos murieron. Por si no tenían suficiente con encontrar a Lope para salvarlo, Amelia se da cuenta de que en la lista está Alonso.

Julián: Anda, se ha dejado el Skype abierto... Uy, juraría que conozco a esta rubia tan mona...
Amelia: ¿Isa Queen forevah? Curioso nombre.

Por cierto, a todo esto, al enterarse de las malas nuevas, Salvador y Ernesto hablan sobre el tema: ¿cómo ha terminado Lope en el barco que no debe? Salvador cree que es azar, casualidad, el peor enemigo de todos porque son invisibles e imprevisibles, no como una persona de carne y hueso. Ahora bien, la pregunta es: ¿todo se debe a que Lope es tal pieza que hasta cambia la historia sin querer o, como diría Estela Reynolds, hay una mano negra detrás de todo?

De vuelta a nuestros protagonistas, están comentando el "misterio" del nombre de Alonso en la lista, cuando ven a Víctor Clavijo molestando a un tío en verso. Ya sabemos quién es, ¿no? Lope se pone a putear al tío y a ligar con una chica al mismo tiempo, mientras suelta versos, que Amelia reconoce. A Alonso Lope no le cae bien de primeras, pero detiene el enfrentamiento y se va con el soldado cornudo, mientras Amelia se acerca a Lope con cara de ir a pedirle un autógrafo. Yo creo que de tener un palo, y conocimientos, se habría hecho un selfie con él.

Lope: ¡Ja, esto te pasa por haberte llevado a Santi!
Bernabé: ¡Pero si tú salías con Clara!

Lope tarda cero coma en ponerse a ligar con Amelia, que supuestamente es la mujer de Julián. ¿Si eso le importa a Lope? Pues no, para nada. Ella, por su parte, intenta resistirse, pero poco a poco va cayendo. No puedo decir que no la entienda, porque a mí Víctor Clavijo se me pone en plan latin lover y no es que pudiera pensar con claridad. A todo esto, Julián ya está más que harto de Lope y de que hable en verso y le hace un zasca de la hostia recitando Maneras de vivir de Rosendo. ¡Toma ya, eso es clase! Amelia no parece ser fan de Rosendo, no así Lope que se queda impresionado, y larga a Julián no muy disimuladamente.

A Amelia se le ocurre un plan para salvar a Lope: se dejará seducir por él y, en cuanto se queden a solas, Alonso le dejará grogui para meterlo en el barco donde debería haber estado. Están comentando todo eso, cuando Alonso se da cuenta que un tío les está mirando, así que se pone en plan encantador con él... y como estamos hablando de Alonso, quiero decir que se pone chungo y le llama "gaznápiro". Ni que decir tiene que a partir de ahora es uno de mis insultos favoritos ever, tan sólo superado por el mitiquísimo "hijo de mil zorras" de Galba.

Entonces el trío se separa: mientras Amelia se va a dar una vuelta (y Lope le monta un falso ataque para salvarla y seducirla... no sabe ni nada el amigo Lope. Yo tengo la teoría de que Lope es el antepasado de Barney Stinson y ese requiebro inició el Playbook), los chicos se van a una taberna en busca de Alonso de Entrerríos 2.0.

 ¡Superlope al rescate!
¿Será familiar de Superlopez? #DudaSeria

Amelia, a pesar de que sabe que todo es un montaje, pone esta cara y todos sabemos que por dentro lleva un buen rato así:

¿Yo? ¿Igual? Pues no sé por qué lo decís... La culpa la tiene el señor Clavijo, ¿vale?

Al encontrar a Alonso 2.0., se van a hablar con él y, claro, Alonso no puede usar su nombre, pero por suerte Julián es rápido y le encuentra un alias estupendo: Diego Alatriste. Total, que Alonso 2.0. a pesar de ser joven está muy convencido de luchar, incluso si así va a morir, porque quiere honrar a su difunto padre, que es... ¡Sí, Alonso! Era un poco predecible, pero da igual, porque eso pone a Alonso en una situación un tanto jodida, que demuestra que karma is a bitch.

Alonso necesita estar solo, así que se va, diciéndole a Julián que se encontrarán donde Miguel Rellán. Julián va ahí y Miguel Rellán le explica que cuando Lope no se presente en la nave, le sentenciarán a muerte, pero le conmutarán la pena a cambio de que se embarque en otra porque se necesitan soldados... o carne de cañón que dice Julián. Cuando Miguel Rellán se marcha a hacer sus cosas, Julián se queda solo a esperar y está tan aburrido que se pone a leer sobre Lope.

Mientras tanto, Alonso va a ver a su hijo, que le cuenta que su padre murió en batalla y que está tan orgulloso de él que por eso quiere luchar. También le cuenta que su madre se volvió a casar, fue feliz, pero nunca le olvidó. El muchacho explica que lo único que lamenta es que su padre no lo vea en ese momento y el pobre Alonso decide emborracharlo y, jo, es que Nacho Fresneda está tan bien. Ay, esas lágrimas en los ojos, en serio, me mata este hombre. Me mata.

Por su parte, Amelia sigue dándole carrete a Lope, que le cuenta lo sucedido... a su manera: véase, que una tormenta le impidió llegar a tiempo de alistarse en el San Juan. Quien dice tormenta, dice que el vividor follador y escritor se estaba trajinando a una chica. Después, Lope usa la carta de poder morir en batalla para seducir a Amelia, que al final acaba cediendo.

Julián, al mismo tiempo, se ha quedado dormido esperando, pero le despierta una llamada de Irene para comprobar qué tal está todo. Julián le miente con naturalidad, pero Irene no se queda muy tranquila y Ernesto cree que deberían ir a echarles una mano, aunque Salvador se lo impide. Julián, entonces, decide ir en busca de Lope y la chica a la que Lope había dejado por Amelia, le cuenta lo sucedido, así que Julián se presenta en la habitación clamando ser el servicio de habitaciones. Cuando Lope le pregunta qué es eso, Julián le arrea con la puerta y suelta: lo que me sale de los cojones. En serio, este hombre es grandeza de la buena.

Y esto, señores, es hacer una pedazo de entrada con clase.


Amelia se pone a la defensiva en cero coma, pero Lope se lo toma en plan zen, aunque le avisa a Julián que tenga cuidado porque es un tío duro... pero éste le noquea de un cabezazo. Amelia protesta porque le ha pegado y porque es un machista, por lo que Julián alucina, ya que Lope tuvo quince hijos de distintas mujeres. Amelia lo excusa diciendo que es de otra época, pero según Julián un cabrón lo es en cualquier época, al igual que una ingenua porque, sí, ella lo es. ¿O es qué acaso no ha pensado qué pasaría si se queda embarazada? Porque si cuenta que el padre es Lope de Vega, va a acabar fatal. Además, según Julián, aunque las mujeres han evolucionado, los tíos siempre quieren lo mismo.

Al sacar ese tema, Amelia se da cuenta que, aunque no lo haya dicho con el mayor de los tactos, el hombre tiene razón. Así que, nada, se ponen en marcha y llevan a Lope junto a Miguel Rellán, encontrándose con Alonso 2.0. inconsciente y una nota diciendo que no se preocupen, que habrá un Alonso de Entrerríos en el barco.

Julián deduce en cero coma lo que ha ocurrido y en la misma cantidad de tiempo Amelia decide que tienen que ir a por su Alonso y salvar al hijo. Miguel Rellán dice que él no escucha, ni ve nada, vamos, que les apoya. Así que, tras drogar a Lope para evitar que se meta en más líos, van a la taberna en busca de Alonso. El hombre está más pedo que Alfredo y, por si no fuera lo suficientemente terco, ahora atiende menos a razones y estás más que dispuesto a morir en lugar de su hijo. Amelia intenta que vaya con ellos, pero Alonso está on fire y cree que el que las mujeres manden es una necedad.

A mí es que este hombre me pone esa cara y yo sólo le abrazo, diciéndole que todo saldrá bien.

Cuando Amelia escucha eso, comenta que a veces le daría con una silla en la cabeza y a Julián le parece una forma tan buena como cualquier otra para dejarle grogui. Entonces el ambiente en la taberna se enrarece, por eso de que ha zurrado a un soldado, pero Julián es un tío de recursos y saca una bolsa de dinero para quien le ayude a llevar a Alonso. Los soldados empiezan a pelear por la bolsa, lo que impide que les hagan nada, aunque, eso sí, Julián y Amelia deben arrastrar a Alonso ellos solitos.

Al día siguiente, Lope despierta tirado en la calle. Aunque sale corriendo para el puerto ha perdido el barco, al igual que Alonso 2.0., así que Miguel Rellán los condena a pena de muerte y se las conmuta a cambio de enrolarse en el San Juan... donde han quedado plazas vacías por una pelea en la taberna. Muy fan del detalle. Además, Miguel Rellán le pide a Alonso 2.0. que canguree a Lope hasta que embarque en el San Juan. Así que Alonso 2.0. se va con Lope, ignorando sus proposiciones de ir a tabernas y, de hecho, convenciéndole al estilo de su padre, con chunguez, vamos.

Lope: ¿Sabes, Alonso 2.0.? Creo que este el comienzo de una gran amistad... ¡Hostia, qué frase más mítica me ha salido!

Por su parte, Alonso despierta en el camarote de Miguel Rellán y Julián le está velando. De paso, le pone al día de lo sucedido y de que han salvado a Alonso 2.0., que de hecho fue Amelia la ideóloga del plan, así que deje de quejarse de que las mujeres mandan. Alonso no se acuerda de nada de lo ocurrido, ni siquiera de por qué le duele la espalda, así que Julián se lo cuenta y le da unas aspirinas.

El trío se despide de Miguel Rellán, que les dice que nadie sabe de qué época es Ernesto y también les felicita y le asegura a Alonso que le guardará el secreto. De vuelta al Ministerio, Alonso le pide a Julián el libro de las puertas y, después, informan a Salvador de cómo ha ido todo. Ni Irene ni Ernesto creen que han sido sinceros del todo, pero Miguel Rellán estaba muy contento con la patrulla y Salvador lo da por bueno, aunque cree que están ocultando algo... lo que hacen todos.


Representación gráfica de la menda cada vez que Miguel Rellán aparecía en pantalla.
Por cierto, aprovecho para pedir que tanto él como Lope regresen en la segunda temporada.

De vuelta a sus vidas, Julián llama de nuevo a su mujer, Amelia se pone a leer La dama boba de Lope y Alonso va a ver a su hijo, cuando éste es un niño, para darle algo de dinero. De ahí que, cuando se conocen, a Alonso 2.0. le sonaba su padre.

Además, en este episodio hemos tenido una trama secundaria, que ha profundizado en Angustias, la secretaria de Salvador. La mujer ha estado bastante rara, con los ojos llorosos, algo que ella achacaba a un resfriado, pero Ernesto no la ha creído. Cuando se lo comenta a Salvador, éste opina que es un paranoico y hacen una apuesta: si sólo es un catarro, Ernesto le dará 100 euros a Salvador, pero si es otra cosa, será al revés.

Muy grandes estos dos.

Ernesto vigila a Angustias que cruza una puerta hacia su época y, cuando vuelve, Ernesto la está esperando. Por cierto, que como mola este hombre. En serio. Yo quiero verle pateando culos. Total, que Angustias le cuenta su historia: ella creía estar casada con un funcionario normal y corriente, pero no, era un funcionario del tiempo... y un mormón de corazón, porque tenía otras dos mujeres en épocas distintas. Salvador, al enterarse, contrató a Angustias porque había sido secretaria, que en su época era todo un lujo y lo había dejado por su marido.

Después, Angustias descubrió que su marido murió solo cual perro en la casa donde habían vivido juntos y lo que había hecho era ir a acompañarle y, de paso, coger ciertos objetos personales de él. Ernesto parece un poco avergonzado por todo lo sucedido, le permite quedarse las cosas y le da la razón a Salvador, además de los 100 euros.

Y vale que ha sido una trama cortita, pero ha sido muy interesante, porque en esta serie te cuentan mucho de los personajes secundarios con pequeños detalles. Y, además de conocer la historia de Angustias, me ha gustado ver esa otra faceta de Ernesto, el cual mola mucho. En serio, si es que soy muy fan de casi toda esta gente.

Bueno, la crónica llega hasta aquí (es tan larga que debería daros un caramelo si habéis llegado hasta aquí), así que me despido, diciendo, eso sí, que el próximo episodio tiene pintaza (luchar contra los nazis siempre mola) y que mi intención es publicar las crónicas los martes, pero estoy con las clases de conducir y cada día las tengo a una hora distinta, así que no prometo nada.

miércoles, 4 de marzo de 2015

La gran Peggy Carter

Ayer regresaron los chicos de Agents of Shield a la tele, lo que es una gran noticia porque molan mil y, encima, The Flash sigue de parón. Eso sí, lo malo de tal vuelta es que ha supuesto la despedida de Agent Carter, la serie que se centraba en una de las chicas más carismáticas del universo Marvel: la gran Peggy Carter.

Para quien no lo sepa, Peggy Carter es la joven agente británica que conquista el corazón de Steve Rogers en la película que lleva su otro nombre, Capitán América. Ya en la película Peggy mola mil y, sinceramente, creo que es el mejor personaje femenino que hay en las películas, incluida la Viuda negra. Total, que entre lo que gustó al público y lo satisfechos que estaban con el trabajo de la actriz, Hayley Atwell, Marvel decidió apostar por el personaje y crearon la breve temporada de Agent Carter de tal modo que sirviera tanto de miniserie como de primera temporada.


Y tras haber visto los ocho episodios que conforman la primera temporada yo sólo puedo arrodillarme y suplicar que la renueven... lo que se está convirtiendo en una costumbre con la ABC esta temporada. No, no me olvido de Galavant y que deberían renovarla también.


He de decir que desde el piloto Agent Carter me sorprendió muy mucho. Yo estaba convencida de que nos iban a contar cómo se creó Shield y sus primeros pasos, pero no, nada más lejos de la realidad. A ver, si que es cierto que de cara al final de temporada, todo parece encarrilado al origen tanto de Shield como del hecho de que Hydra estaba ahí desde el principio, pero las aventuras de Peggy poco tienen que ver con Shield y sí con otros temas que me parecen mucho más interesantes, la verdad.

Estamos en 1946, lo que significa que la Segunda Guerra Mundial ha terminado y el mundo conoce una nueva paz, aunque no por ello la situación está lo que se dice calmada porque tras dicho conflicto llegó la Guerra Fría que mantuvo Estados Unidos con Rusia. Tras haber participado en la guerra, Peggy Carter se ha establecido en Nueva York donde es una agente de la S. S. R., que vendría a ser una agencia de espionaje (y personalmente me inclino a pensar que es el preludio a Shield), aunque, claro, no debemos olvidarnos de que Peggy es una mujer en los años cuarenta, por lo que más bien se ve relegada a ser la secretaria y a tener que aguantar la condescendencia de sus compañeros de agencia.

Peggy, además, no está atravesando su mejor momento, pues la muerte de Steve es relativamente reciente y no lo ha superado. Sin embargo, Peggy pronto deja de tener tiempo para llorar a Steve, ya que la S. S. R. empieza a dar caza a Howard Stark porque creen que le ha vendido su tecnología al enemigo. Peggy, que conoce a Howard por haber estado en su equipo durante la guerra, duda mucho que sea un traidor, pero nadie le hace demasiado caso. Howard Stark, sin embargo, confía tanto en ella como en su valía y le pide que le ayude a limpiar su nombre, antes de fugarse para no ser detenido. Eso sí, Howard tiene el detalle de dejarle a un aliado, su mayordomo, Edwin Jarvis.


Es decir, que en realidad no tenemos ninguna serie de superpoderes o superhéroes, sino una historia de espionaje. Y es que Agent Carter bebe muchísimo de las dos películas del Capitán América, es casi como si cogieran los elementos más característicos de ambas cintas y los mezclaran con maestría aquí: por un lado, el ambiente y el mundo de la primera película (que cuenta los orígenes del Capitán América) y las aventuras tipo espía que tanto bien le hicieron a la segunda.

Y es que a lo largo de la serie, Peggy va descubriendo que la trampa que le han tendido a Howard es mucho más complicada de lo que creían y que hay muchísimo más en juego que conseguir sus inventos más peligrosos. Eso hace que se puedan explorar elementos hasta ahora desconocidos en el mundo Marvel, aunque sí que teníamos ciertas nociones de ellos: el proyecto Viuda negra, Jarvis, Howard Stark y sus inventos...

Todo ello ahondando en un personaje femenino que es una auténtica delicia.

Porque creo que han hecho un trabajo estupendo con Peggy Carter, consiguiendo muy bien el equilibrio entre heroína y persona. Sí, Peggy da hostias como nadie, también es inteligente y muy resolutiva, pero también es una chica que ha perdido a su novio (y de forma bastante traumática, la verdad) y que se siente muy sola. Es decir, que no sólo vemos a Peggy investigar y zurrar a los malos, también la vemos enfadarse y dudar y sufrir y crear amistades.


De hecho, hasta su entorno está equilibrado. Sí, el 95% de la S. S. R. eran unos auténticos capullos con Peggy, a la que creen un florero al que pueden mangonear, aunque ella es muchísimo más capaz que la mayoría de ellos. Pero también tiene a gente a su lado que la valora y está ahí para ella. Su amiga Angie es un amor de chica que siempre está buscando su compañía y preocupándose por Peggy (y eso que muchas veces no es precisamente fácil), mientras que ese 5% de la S. S. R. tiene nombre propio y también es un amor.


Me estoy refiriendo al agente Daniel Sousa, que es el otro mangoneado de la oficina y que, en cierta manera, se encuentra en la misma posición que Peggy. Pues Sousa es mucho más capaz que sus compañeros, pero nadie cree en él y todos le consideran un mero tullido, otro mueble del que apiadarse. Aunque, al igual que Peggy, acaba demostrando que de mueble nada, que es todo un agente.

Personalmente, yo creo (y espero) que Sousa con el tiempo acabará siendo el marido de Peggy. De momento, sabemos que él está enamorado y, poco a poco, Peggy ha pasado página con Steve. Eso sí, no han entrado en el terreno romántico, aunque sí que han insinuado ciertas cosas y, desde luego, si tenemos segunda temporada, espero que profundicen en ese aspecto porque Peggy se merece ser feliz y Sousa es un amor. Además, en cierta manera, que acabara destapando la verdad sobre ella hace ver lo muy en serio que la toma, lo capaz que la cree.

Peggy y Sousa forever and ever.

Aunque, bueno, a favor de los otros personajes de la S. S. R. diré que los guionistas se cuidaron mucho de humanizarlos y dotarlos de más capas. Por mucho que al principio su desdén fuera francamente desagradable (y tú tengas ganas de darles un par de hostias, a ver si se dejan de tanta gilipollez), acabaron dejando claro que el jefe era más bien paternalista y que Thompson sencillamente era un gilipollas con demasiado afán de protagonismo.

Eso sí, me gustó mucho que Peggy en vez de ofenderse continuamente y dejar que la actitud de sus compañeros minara su moral, la aprovechara para sacarles ventaja. Como nadie reparaba en ella, como era la que traía la comida, podía irse a investigar por su cuenta e incluso sacar información sin ser descubierta, salvo por Sousa que, de nuevo, era el único que la tomaba en serio desde el principio. También me gustó que, poco a poco, se fuera ganando la confianza del jefe Dooley hasta el punto de que al final la dejara seguir sus propias pistas y empezara a creer que quizás Peggy tenía razón con respecto a Howard Stark.

Y si he hablado de su amiga, de sus compañeros y de su potencial novio, ahora me toca hablar de su compañero de fatigas. Ya os he dicho que Howard le deja a su mayordomo, Edwin Jarvis, y es lo mejor que podían haber hecho.

Seriously.


Mirad que yo idolatro a Peggy, ¿eh? Soy muy fan de ella, pero si alguien me ha robado el corazón es ese mayordomo inglés torpón, asustadizo y valiente al mismo tiempo y con un corazón de oro.

Vamos, que Jarvis es amor y le amo por encima de todas las cosas.

Jarvis vendría a ser el co-protagonista de Agent Carter y también el robaescenas oficial de la serie. Jarvis le debe mucho a Howard (esa historia es una preciosidad, por cierto) y también sabe muchísimo de él, es un poco como una Howarpedia andante, por lo que no duda en aliarse con Peggy para ayudar a Howard y, en cierta manera, a Peggy le es útil.

Y es que la relación que se establece en ellos se sale del molde, siendo tan atípica como especial. No, no hay tensión sexual no resuelta, aunque sí se va forjando una amistad muy bonita entre ellos (creo que, de hecho, protagonizan la escena más tierna de toda la serie en el último episodio cuando Jarvis le hace un regalo muy especial), pero lo que más me gusta es la dinámica en la que los roles se intercambian. Peggy es la badass, la que protege a Jarvis, mientras que él cuida de ella de otras maneras, más preocupándose por ser su amigo y recordarle lo mucho que la admira.


Eso sí, Jarvis también tiene sus momentos de acudir al rescate de Peggy como si un caballero de brillante armadura se tratara. Desastroso, pero caballero al fin y al cabo, lo que resulta tan tierno como divertido.

No, en serio, Jarvis es amor, amor del bueno.

O sea, por favor, que de cara a la segunda temporada se inventen cualquier cosa, pero que Peggy vuelva a hacer equipo con Jarvis porque juntos son la bomba. De hecho, gracias a Agent Carter voy a suspirar el nombre de James D’Arcy por las esquinas y a dibujar un corazón de tiza en la pared con su nombre, porque no se puede ser más adorable. Encima, el muchacho está muy guapo vestido de traje, tan elegante. Ainss.

No voy a entrar en spoilers concretos sobre lo que han dado de sí estos ocho episodios, aunque sí diré que no hay momento para el aburrimiento y que la serie va a más. Como sólo son ocho episodios no hay relleno y no dejan de pasar cosas.

Además, el casting es espectacular... Bueno, no por completo, porque por algún extraño acontecimiento cósmico se les ocurrió contratar a Chad Michael Murray (interpreta al imbécil de Thompson) que ya puede hacer de langostino venido del espacio que no cambiará su registro ni un ápice. No, en serio, que alguien me explique por qué siguen dándole papeles tanto a este como a Brandon Routh porque yo no lo entiendo.

Y ya sólo me quedan por decir dos cosas.

1) Dado que la mujer de Jarvis sufre del Síndrome de la invisibilidad, si hacen una segunda temporada y necesitan a alguien para interpretarla... ¡Me lo pido! ¡Me ofrezco voluntaria! ¿Dónde he de firmar?


2) Aunque no veáis Agents of Shield, aunque no seáis demasiado fan de Marvel, ved Agent Carter porque es tan fantabulosa y está tan bien orquestada que puede encantar tanto a los fans marvelianos como a los que no suelen darle una oportunidad a esa clase de historias. Palabra.

¡Larga vida a Agent Carter!

PD: Lo de las audiencias del lunes es una broma, ¿no? Porque es la única explicación racional que encuentro para que el programa de Antena 3 de los casados lo petara y El ministerio del tiempo no. Después nos quejaremos de nuestra tele ¬¬U

lunes, 2 de marzo de 2015

Llévame a cualquier lugar

Hoy os traigo la reseña de un libro al que, cuando salió publicado, decidí que tenía que leer sí o sí: Llévame a cualquier lugar. Una vez más, la editorial Plataforma Neo ha dado en el clavo y eso provoca que cada vez que sacan una novela nueva, esté deseando leerla. En este caso, además, es de una autora patria, Alice Kellen, y encima una sinopsis muy atractiva:

Léane es una chica francesa que está estudiando periodismo en una universidad británica, gracias al esfuerzo de sus padres y una beca. Por eso, cuando se entera de que hay un concurso de reporteros para ganar unas prácticas en una cadena de televisión y que encima también otorgan una cuantiosa cantidad de dinero, no lo duda dos veces y decide participar para asegurar que puede seguir estudiando ahí. Al principio, todo va bien, ya que es elegida, pero es entonces cuando su camino se cruza con el de Blake.

Blake es un chico inglés con sus propios problemas, lo que provoca que intente controlarlo todo. Además, es alguien que valora sus sueños por encima de lo demás y, en este caso, está más que dispuesto a hacer lo que sea necesario para ganar el concurso. Desde el primer momento algo en Léane le pone histérico, pero no es hasta cierto incidente cuando le declara la guerra la chica y, entonces, se inicia una batalla entre ambos. Encima, por si no tuvieran suficiente con llevarse cada vez peor, se ven obligados a pasar tiempo juntos cuando sus respectivos amigos comienzan a salir. Y, claro, el roce hace el cariño y las discusiones no pueden ocultar la atracción que sienten entre sí.

Alice Kellen publicó Llévame a cualquier lugar en formato e-book y Plataforma Neo acabó interesándose tanto por la historia que la ha publicado. Por tanto, era más que evidente que se trataba de un buen libro. Pues, a pesar de saber eso, de pensar eso, Llévame a cualquier lugar me ha sorprendido muchísimo.

En primer lugar, por lo mucho que me enganchó. Creo que me lo leí en dos días, pues ni podía ni quería dejar de leer la disputa entre Léane y Blake. Quería saber qué iba a suceder a continuación, cómo iba a acabar todo aquello.

En segundo lugar, por lo sumamente bien escrito que está, pero en todos los aspectos. No sólo su narrativa es maravillosa, muy bonita y expresiva, sino que todos los elementos del libro encajan a la perfección: trama, personajes, situaciones... Alice Kellen logra que te rías con ganas, también que te emociones y, sobre todo, que comprendas y empatices con esa gran protagonista que es Léane.

Léane es una chica muy real, una de esas que podrías encontrarte a la vuelta de la esquina, de la que fácilmente podrías hacerte amiga: lista, responsable, amiga de sus amigos, obsesionada con los pintauñas y un poco metepatas en depende qué situaciones. Léane no sólo mantiene una gran relación con sus padres (no todos los protagonistas tienen que tener unos padres horribles que les traumatizan), sino que cuida a su mejor amiga al mismo nivel que ésta cuida de ella. De hecho, es que Léane es una muy buena persona que acaba despertando el odio de Blake por un mero accidente.

Y es a Blake a quien quería llegar. Porque Alice Kellen hace un trabajo estupendo con Léane, pero creo que lo que logra con Blake es aún más difícil de hacer.

La novela está escrita alterando los puntos de vista de ella con los de él, por lo que tenemos la oportunidad de ver qué piensa y cómo reacciona cada uno a los mismos hechos que afectan a su relación. Bien, pues mientras que Léane se ve arrastrada a esa relación de odio total por un mero accidente, Blake la provoca. Porque al principio del libro Blake es un auténtico gilipollas. En serio, yo no entendía cómo pensaba la autora venderme una relación romántica con semejante capullo. Sin embargo, poco a poco empieza a ahondar en Blake, a mostrarte cómo es y acabas postrada a sus pies.

Porque, sí, al principio Blake es terco como una mula (algo que se conserva a lo largo de la novela), pero también se comporta como un crío consentido y narcisista, que se empeña en que Léane va a por él y no atiende a razones. Luego, a medida que Alice Kellen va explicando su entorno, también cómo es su familia, acabas comprendiendo a qué viene tal empeño en controlarlo todo. También ayuda el que empiece a darse cuenta de que, quizás, Léane no es lo peor y se abra a ella.

La relación entre los dos está muy bien desarrollada. Poco a poco, a fuego lento, por lo que queda muy natural y evoluciona mucho a lo largo de la novela. Porque en Llévame a cualquier lugar los protagonistas de verdad tienen un señor rifirrafe, se hacen de todo y en muchas ocasiones se comportan como auténticos críos. Pero luego se van conociendo, van viendo más allá de sus prejuicios y se van enamorando. La verdad es que es todo muy bonito, también tierno, pero la autora no llega a cruzar esa peligrosa línea que separa lo romántico de lo cursi y vomitivo.

Y aunque sea una historia romántica, también trata sobre otros temas como la familia, la amistad, el tener valor y perseguir los sueños y luchar por lo que quieres.

De hecho es que Llévame a cualquier lugar tiene una gran galería de personajes secundarios, muy bien perfilados. Éstos tienen sus propias personalidades, también sus propias relaciones con todos los demás y sus propios problemas. Alice Kellen no los desarrolla tanto como los de los protagonistas, pero tampoco se olvida de ellos y logra un grupo de amigos que funciona muy bien.

Vamos, que no puedo encontrar ningún pero a Llévame a cualquier lugar. Si os gustan las novelas románticas y divertidas, debéis leerla sí o sí. En serio, no os vais a arrepentir porque es genial.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El estudiante de John Katzenbach.

domingo, 1 de marzo de 2015

Frases inspiradoras del mes: Febrero 2015

Me meto aquí un momento para pode recibir al mes como es tradición en estos lares, vamos, con las Frases inspiradoras del mes, la entrada que recoge las frases que vamos poniendo cada día en la esquinita superior del blog. Y digmo "vamos" no porque vaya a empezar un partido político, sino porque vosotros podéis participar enviando frases, lo que os agradezco un montón. ¡En serio, gracias, so rebonicos! =D

"- Tenemos que hablar.
- No quiero hablar, lo cual es algo sin precedentes en mí, pero en cuanto hablemos, se acabó.
- Lo siento mucho, pensaba que podría ser yo mismo y Arrow pero... no puedo. Ahora no, tal vez nunca.
- Entonces di nunca, deja de decir tal vez. Di que lo nuestro nunca va a funcionar, di que nunca me has querido, di que...
- Felicity... no me pidas que te diga que no te quiero." Oliver Queen y Felicity Smoak en Arrow cortesía de Noelia.

"- Un gran detective se basa en la percepción, la intuición y la imaginación.
- ¿De dónde has sacado esa bazofia?
- Del cuadro que tiene en la pared." Sherlock Holmes y Lestrade en El secreto de la pirámide.

"Ésos son tus nuevos hermanos, Jon Nieve, ¿te gustan? Campesinos hoscos, deudores, cazadores furtivos, violadores, ladrones y bastardos como tú. Todos acabáis en el Muro, vigilando por si aparecen grumkins, snarks y todos los monstruos con los que te asustaba tu ama de cría. Lo bueno es que los grumkins y los snarks no existen, así que como trabajo no es muy peligroso. Lo malo es que se te congelarán los huevos, pero como de todos modos no te dejan tener hijos tampoco importa mucho." Tyrion Lannister en Canción de hielo y fuego I. Juego de tronos de George R. R. Martin.

"Tú y yo vinimos alguna vez aquí a por comida nuestro año de novatos. Habías comprado un montón de comida y yo estaba preguntándome si te drogabas cuando yo no miraba. Y cuando te pregunté al respecto, dijiste: quiero llenar el frigorífico de tu habitación, porque sabías que me daba pereza ir a la cafetería y no querías que me muriera de hambre. Y estabas en caja, pagando. Y te pusiste el pelo detrás de la oreja, te volviste a mirarme y simplemente... sonreíste. Case, aquí es donde me di cuenta por primera vez que te quería. Y te he querido cada día desde entonces." Cappie en Greek.

"¿Es posible que no hayas aprendido nada ni siquiera con la proximidad de la muerte? ¡Deja de estar pensando siempre que causas alguna molestia, coacción o perturbación a tu prójimo! ¡Si así fuera, la gente ya protestaría, y si no tuvieran valor para hacerlo, es su problema!" Zedka en Veronika decide morir de Paulo Coehlo cortesía de Lara91.

"- Sólo hay un castigo posible para ella. ¡El azote! Debes azotarla y, cuando acabes con ella, ¡azótame a mí!
- ¡Y a mí! ¡A mí también!
- Y después del azote... ¡la vorágine!" Reina del castillo de Antrax y sus súbditas en Los caballeros de la mesa cuadrada.

"Y si soy el mayor de los pecadores, soy también la mayor de las víctimas." Henry Jekyll en El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde de Robert Louis Stevenson.

"Excusez-moi, Mademoiselle? El hecho de que se atreviese a darme consejo podría haberme cabreado, pero, por el contrario, me pareció muy gracioso que tuviese el descaro de decírmelo directamente a la cara. Además, era un consejo estúpido, ¿qué culpa tenía yo de ser tan perfecto que parecía un robot? Eso era obra de la naturaleza." Blake Lekker (narrador) en Llévame a cualquier lugar de Alice Kellen.

"- ¿Por qué has tardado tanto en responder al teléfono?
- Mis manos estaban cubiertas de sangre. La pantalla táctil no funcionaba." Caroline Forbes y Enzo en The vampire diaries cortesía de Noelia.

"Tus defectos como hijo son mi fracaso como padre." Marco Aurelio en Gladiator.

"Milos = Petra's ex.
A really bad guy.
Forgot her birthday, twice.
Threw acid at her mom, once." Narrador en Jane the Virgin.

"En la vida sólo hay cuatro cuestiones importantes: ¿Qué es sagrado? ¿De qué está hecho el espíritu? ¿Para qué vale la pena vivir? Y, ¿para qué vale la pena morir? La respuesta a todas ellas es la misma: únicamente el amor." Don Juan de Marco en Don Juan de Marco (película).

"It's not about getting it right, it's about knowing when it's wrong and doing something about it." Andy McPhee en Dawson crece cortesía de Noelia.

"Andy Candy asintió y sonrió a su vez, aunque sabía que seguramente forzar la puerta estaba mal y que, además, sería ilegal. Aquel Moth le recordaba mucho al que ella había amado: alguien que en su comportamiento combinaba lo psicológico, lo práctico y lo poético de una forma para que ella era como la miel, dulce e infinitamente tentadora, pero también pegajosa y probablemente destinada a dejarlo todo hecho un desastre." El estudiante de John Katzenbach.

"Todos los hombres mueren, pero no todos los hombres realmente viven." William Wallace en Bravehart.

"Vale por una pretora romana.
Será devuelta sana y salva.
Estaos quietos.
De lo contrario, os mataremos.
Besos y abrazos.
Las cazadoras de Artemisa." Los héroes del Olimpo V. La sangre del Olimpo de Rick Riordan.

"Yo no estoy borracho, pero... ¿qué hace el techo en el suelo?" Groucho Marx en Los hermanos Marx en el Oeste.

"- ¡Oh, Dios mío, esto es una pesadilla! Las únicas malas personas que puedes tener en tu vida son profesores. Confiaría antes en un asesino que en un profesor.
- Así fue mi infancia. Y la gente se pregunta por qué salí como salí." Eli Gold y Marissa Gold en The good wife.

"- Si nos necesitaras, por el motivo que fuese...
- Te necesito." Hoggle y Sarah en Dentro del laberinto.

"Fue una victoria, aunque vacía, porque cuando Zuzana marcó el número de Karou –más o menos el intento 86.400–, saltó directamente el buzón de voz, y supo que estaba apagado. Su mejor amiga se había esfumado, probablemente hacia otro mundo, y ni siquiera la repetición de las imágenes de un Kaz jadeante y cubierto de pasta de colonia y trozos de globo rosa podían compensarlo.
El pipí, sin embargo, sí lo habría hecho." Días de sangre y resplandor de Laini Taylor.

"Cuenta nuestra historia." Satine en Moulin rouge.

"- ¿Has seguido pensando en si deberíamos decírselo o no a Voight?
- No. No se lo vamos a decir a Voight.
- Perdonó a Burgess y Ruzek.
- A Burgess le dispararon. Ella y Ruzek son la excepción de la regla. ¿Quieres recibir una bala para que Voight te dé su bendición?
- Recibiría una bala sólo para pasar por tu casa esta noche." Erin Lindsay y Jay Halstead en Chicago PD.

"Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión." La historia interminable de Michael Ende.

"Estoy muy feliz con algunos de los cambios que ha sufrido Pawnee. Quiero decir, el nivel de vida ha mejorado: tenemos bares de zumos exprimidos y estudios de yoga y un hotel de mascotas. Pero creo que la ciudad está perdiendo algo de su encanto. Y ahora hay mucha col. En un local me preguntaron si quería col en mi batido. ¡Mi batido, tíos!" Leslie Knope en Parks and recreation.

"Llámame romántico, pero no creo que se pueda querer sin estar junto a la persona amada. De modo que o me mentiste al decirme que me quieres o bien al decir que no quieres estar a mi lado." Víctor Altarriba en Los días que nos separan de Laia Soler.

"Cuando se mata a un rey, no se le mata en la oscuridad. Se le mata donde toda la corte pueda verle." Amsterdam en Gangs of New York.

"¡Nunca dejéis que la verdad se interponga en el camino de una buena historia!" Varrick en La leyenda de Korra.

Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:

A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.

B) Enviarla a nuestro correo: epic.us.blog@gmail.com

C) Dejarla en el muro de nuestra página de feisbuk y, de paso, si os apetece y eso, regalarnos algún like ;P