jueves, 5 de febrero de 2015

Recomendación épica: Parks and recreation

Deberíais tirarme unas cuantos caramelos por no haber escrito esta entrada antes. Digo caramelos porque joden un rato (si no... desmiéntemelo... Ups, quería decir: id a una cabalgata de reyes) y luego me los puedo comer. Bueno, que me enrollo: la cuestión es que quería haber escrito esto hace unas semanas, cuando se estrenó la séptima y última temporada de una grandiosa serie que, por si el título no os lo había dejado claro, os recomiendo muchísimo: Parks and recreation.


Sí, os recomiendo otra serie más. Comprendo vuestro odio.

Eso sí, desde aquí os prometo que si veis Parks and recreation vais a acabar más felices que una perdiz. Palabra. Porque Parks es una de esas series que los críticos americanos calificarían (o incluso califican, seguramente lo hagan, de hecho) de happy place. Vamos, que tú te pones un episodio y te transportas a un mundo feliz, donde todo es agradable y mono y los guionistas no te arrancan el corazón o directamente te torturan... que no es muy habitual que se diga, así que cuando ocurre, pues se agradece.

Total, que os estaréis preguntando de qué trata Parks and recreation porque, increíblemente, no es una serie demasiado conocida. Tsk, fatal me parece.

Bueno, pues Parks nos cuenta el día a día de Leslie Knope, la subdirectora del departamento de Parques y recreo de Pawnee, que se empeña en convertir un foso en el suelo en un parque porque una enfermera, Ann Perkins, pide que arreglen el dichoso foso que hay al lado de su casa.

Os presento a Leslie Knope, ídola entre las ídolas.

Así, el punto de partida, puede parecer una gilipollez aburrida. ¿Una serie sobre una mujer intentando convertir un foso en un parque? Uhh, qué interesante.


No, no, en serio, que sí lo es. Y es que el empeño de Leslie en crear el parque sólo es la excusa para conocer al departamento de Parques y recreo de Pawnee y sus vidas. Porque en realidad Parks va de eso, de las vidas de ese grupo de gente que trabaja en dicho departamento y, de paso, de los curiosos habitantes de Pawnee, cada cual a más peculiar.

Eso sí, no os voy a mentir, hay que echarle un poquito de paciencia. Veréis, la primera temporada consta de seis episodios y son, de lejos, lo más flojos de la serie. Y es que al principio intentaron usar el mismo humor de The office, basado en momentos incómodos y de vergüenza ajena, pero no llegaba a funcionar. Sin embargo, de cara a su segunda temporada se olvidaron de ese tipo de humor para emplear uno muy diferente, basado en la locura, sí, pero también el buen rollo, la amistad y la ternura.

Porque, sí, los protagonistas son todos muy distintos entre sí, pero poco a poco entre los guionistas y el reparto acaban vendiendo una camaradería que funciona muy bien y que es tan divertida como bonita.


Además, en la segunda temporada siguieron introduciendo cambios, lo que vino dado en forma de la salida de un personaje, la llegada de otros dos que son geniales y el cambio de roles de algunos personajes. De hecho, a lo largo de dicha temporada fueron perfilando a los personajes, suavizándolos de tal manera que incluso los que al principio podían resultar desagradables, acaban encantándose.

Y es que los personajes son lo mejor.

Comandados por Leslie, todos encajan y todos interesan. De hecho, no hay ninguno que te caiga mal o que desees que se pire. Bueno, Brendanawicz (gracias, Wikipedia) es un poco meh y es el que se acaba yendo, así que no suelo contarlo.


Leslie es lo que debería ser un político. En serio, si Leslie Knope fuera la presidenta en el mundo real, éste sería un lugar muchísimo mejor y todos seríamos felices. Leslie es entusiasta, entregada, honesta y de buen corazón. Es una mujer que de verdad cree en lo que hace, que quiere cambiar el mundo a mejor. Y encima es divertidísima. ¿Cómo no adorar a una adicta a los gofres que celebra cualquier cosa?

Después tenemos a Ron Swanson, el jefe de Leslie, un hombre que no cree en el gobierno, ni en el dinero... ni en casi nada salvo el bacon y los huevos y trabajar la madera. Ron es un pasota, absolutamente lo contrario de Leslie, pero mola un montón y a medida que lo conoces, se va convirtiendo en un ídolo de adoración eterna. En serio, Ron Swanson for the win, así de claro.


Otro de mis personajes favoritos es Andy Dywer, que por cierto lo interpreta el ahora tan de moda Chris Pratt (y sigue en la serie, pese al éxito que está teniendo en cine y yo sólo le adoro más por eso). Andy aparece en la serie como el novio de Ann (¿recordais? La enfermera que protesta por el foso y acaba haciéndose amiga de Leslie) y al principio sin más, incluso puede caer mal, pero después los guionistas encontraron su tono, lo cambiaron de escenario y, de nuevo, no sólo es gracioso, sino que además es un auténtico amor.


Me he centrado en esos tres porque son mis favoritos, pero el resto tampoco tiene desperdicio: la apática April, que tiene un carácter de lo más peculiar y unas salidas buenísimas; Donna, que es una robaescenas de la leche y que fue ganando protagonismo a medida que la serie avanzaba; Tom, que tiene unas ocurrencias para partirse la caja; Ann, que es la sensata del grupo; el ahora llamado Terry, que también es el punching ball de esta gente (y, si veis la serie, entenderéis por qué digo ambas cosas), Ben, que es un friki y un amor y encima Adam Scott es la monez...

Y luego está Pawnee, que es un lugar... peculiar, donde los haya. Vamos, como todo buen pueblo pintoresco de la tele. Odian a muerte a Eagletown, el pueblo de al lado; tienen una historia con los indios un poquito compleja; presentadores de programas que aparecen de vez en cuando y están zumbadísimos; una malvada corporación de dulces que podría hacer que en Pawnee acabaran pareciendo como los humanos de Wall-E, personas de entorno de los protagonistas y que están aún peor de ellos (acordaos de este nombre, porque ese personaje es muy épico: Tammy)... Vamos, que Pawnee acaba siendo un personaje más y eso mola mucho.


Además, también hay hueco para las parejas, pero Parks es bastante innovadora en ese sentido. Sí, va a haber parejas que deseéis que estén juntos y les costará más o menos lograrlo, pero los guionistas tienen una virtud que se ve poco en las series: saben tener parejas estables, divertidas y con encanto. Sí, no ha idas y venidas correspondiendo a la temporada (parece obligatorio que las parejas salgan una temporada y luego corten), sino que siguen juntos, son una buena pareja y siguen divirtiendo. Vamos, chapeau por los guionistas en ese sentido.

Ahora mismo están emitiendo la temporada final, lo que es triste porque Parks mola mucho y no apetece despedirla, pero también significa que va a tener un final cerrado. Que se agradece, porque Leslie y cía se merecen un final por todo lo alto.

Y espero que la veáis, en serio, porque esta serie es amor. Viva Pawnee.

lunes, 2 de febrero de 2015

La prueba de hierro

Hoy os traigo la reseña de un libro al que le tenía muchas, pero que muchas, ganas: la primera entrega de la pentalogía Magisterium. Como sabéis soy muy fan de Cassandra Clare y sus sagas varias sobre los Cazadores de sombras y también me han encantado los libros que he leído de Holly Black (la trilogía The curse workers es lo más), así que me moría de ganas de leer La prueba de hierro, la novela que daba inicio a la saga que escriben juntas.

Y hostia puta con el libro. No, en serio, esas palabras lo describen muy bien, pero voy a ir por parte y, como siempre, empezaré con su argumento.

Callum Hunt ha crecido sabiendo que es un mago y que, llegado el momento, le harían la prueba para entrar en el Magisterium, la escuela de magia donde cualquier niño querría entrar. Sin embargo, Callum lo único que desea es suspenderla, pues su padre le ha advertido que el Magisterium no es el lugar maravilloso que se presupone, sino un sitio horrible donde ocurren cosas espantosas y es más que posible que provoque su muerte, al igual que provocó la de su madre.

Sin embargo, pese a los intentos de Callum, acaba siendo aceptado en Magisterium y se ve obligado a aprender magia junto a Tamara y Aaron. Pronto, Callum empezará a plantearse muchas cosas, pues ni la magia ni el Magisterium se ajustan a lo que le contó su padre. Es más, parece que las historias de su padre tienen muchos agujeros y que su insistencia por mantenerlo alejado quizás se debe a otros motivos... motivos que tendrían que ver con el propio Callum que, al parecer, por desconocer, hasta desconoce cosas sobre sí mismo. ¿Qué ocultará su padre? ¿Cuál es la verdad sobre Magisterium? ¿Conseguirá Callum sacar adelante el curso de hierro? Y, a todo esto, ¿las débiles alianzas con el mago que puso en jaque a toda la comunidad, El enemigo de la muerte, seguirán en pie?

Vale, ya sé que estáis pensado: escuela de magia, trío de personajes, El enemigo de la muerte... ¡Magik, esto es Harry Potter! Pues sí y no. Me explico. Es cierto que las autoras, Cassandra Clare y Holly Black, lo idearon como un fanfic de Harry Potter, así que, en líneas generales, hay ciertas semejanzas... que básicamente son las que he dicho antes.

Y es que, pese a eso, Cassandra Clare y Holly Black han conseguido que su saga tenga su propia personalidad y que, al leerlo, ni siquiera pienses en Harry Potter. Sí, hay un trío protagonista en una escuela de magia, pero ahí acaba todo el parecido. Tanto los personajes, como la escuela y, sobre todo, el uso de la magia es muy, muy diferente a la propuesta de J. K. Rowling.

Eso sí, La prueba de hierro peca de ser muy introductorio. Es verdad que toda la novela consiste básicamente en presentar tanto el mundo, como los problemas que vendrán luego, sin que haya una línea de acción demasiado definida. ¿Es eso aburrido? Para nada, puesto que la intriga se mantiene con las pistas que van guiando a Callum hacia ciertas preguntas que tienen que ver tanto con su persona como con el intrigante prólogo que da inicio a la novela y por todo lo alto, además. En serio, el prólogo de La prueba de hierro es uno de mis favoritos, sobre todo la frase final. Tiene mucho gancho.

Además, resulta muy entretenido ver a Callum adaptándose al Magisterium y dejando de ser ese bicho raro solitario que ha sido hasta ese momento. Las autoras saben establecer muy bien la amistad entre el trío protagonista, hasta el punto de que acabas cogiéndole mucho cariño tanto a los tres como a los lazos que les unen. En realidad, como han hecho otras veces en otras novelas, te van preparando para que sufras de lo lindo cuando te arranquen el corazón, como si fueran el sacerdote diabólico de Indiana Jones y el templo maldito.

Porque si La prueba de hierro es introductoria en líneas generales y también un poco predecible, la última parte del libro es todo lo contrario: las autoras se marcan tal giro de los acontecimientos que no puedes más que quedarte quieta en el sitio, alucinando y planteándote que, aunque mola mucho, en el futuro más a sufrir de lo lindo.

Que básicamente es lo que pasa cuando lees Cazadores de sombras, pero bueno.

En lo que respecta a la narrativa, está muy conseguida y tiene diálogos que, aunque a veces es difícil de creer que tienen niños de doce años (la edad de los protagonistas), molan mucho. Personalmente no pude evitar compararlos con los de Cazadores y no eran tan graciosos, pero, claro, estamos ante un libro donde los protagonistas son mucho más jóvenes, aunque, de nuevo, ese giro final haga que la historia supere ese tono más infantil que tiene en general.

Eso sí, el protagonista de Magisterium, Callum, es muy ingenioso y eso hace que sea el más gracioso de todo el elenco. También es el personaje con el que es más sencillo conectar y no sólo porque la narración, que está en tercera persona, se centre en él. Y es que Callum es un poco el marginado, el chico que no encaja en ningún sitio y su clara desconfianza hacia el Magisterium logra que te plantees si él tiene razón o son los demás o seguramente una mezcla de ambas cuestiones.

Después tenemos a una amplia gama de compañeros de Callum y maestros, en los que destacan Tamara y Aaron, que son los dos aprendices que están bajo la tutela del mismo maestro que Callum. Vamos, que los tres se ven obligados a trabajar juntos y eso hace que se vayan haciendo amigos. Aaron es un buen chico, alguien tranquilo y sensato, que siempre hace lo correcto y que tiene una vida de soledad a sus espaldas. La verdad es que Aaron me cayó bastante simpático, algo que no esperaba, pues esa clase de personajes siempre me acaban dando igual, aunque no en este caso. Tamara, por su parte, me resultó más interesante como personaje, ya que en ella pesa la perfección de sus hermanas, un secreto familiar bastante duro y tiene mucho carácter.

Y, aunque no suelo comentarlo, en esta ocasión tengo que destacar el gran trabajo de edición que ha llevado a cabo Destino. La prueba de hierro tiene una edición muy cuidada, también muy bonita; de hecho, me gustaron mucho los dibujos que había al principio de cada capítulo. Es algo que no se suele ver.

Por lo demás, lo único que me queda es señalar las ganas que tengo por saber cómo va a continuar la historia en el segundo libro porque, de verdad, que La prueba de hierro se queda muy, muy interesante.

El próximo lunes literario estará dedicado a... La noche del cazador de Nalini Singh.

domingo, 1 de febrero de 2015

Frases inspiradoras del mes: Enero 2015

Como hoy es 1 de febrero, en vez de Maromo de la semana, toca poner las Frases inspiradoras del mes, es decir, la compilación de las que pongo todos los días en la esquina. Y, como siempre, lo primero es lo primero y eso es daros las gracias por participar en la sección, ¡sois más majos que las pesetas! =D Y también como siempre, las azules son las mías y las rosas las que enviáis vosotros.

"Puedo darte las matriculas de los seis coches que hay aparcados fuera. Puedo decirte que la camarera es zurda y que el tío sentado en el rincón pesa 98 kilos y sabe defenderse. Sé que el mejor sitio para buscar un arma es la cabina del camión gris de ahí fuera, y que a esta altitud podría hacer un sprint de 800 metros sin que después me temblaran las piernas. ¿Cómo puedo saberlo? ¿Cómo puedo saber eso y no quién soy?" Jason Bourne en El caso Bourne (película).

"- ¿Y quién es ese animal tan rarito que hay ahí?
- Es Sven.
- Ajá. ¿Y quién es el reno?
- Sven.
- El mismo... Oh, genial, más sencillo para mí." Olaf y Anna en Frozen.

"¡Winston! Si esas zapatillas te parecen marrones, ¿de qué color crees que eres tú?" Schmidt en New girl.

"- Hola, Hazel, ¿qué tal?
- Bien. Desde que te quedaste ciego estoy cada día más buena." Isaac y Hazel Lancaster en Bajo la misma estrella de John Greene cortesía de Noelia.

"- Mithrandir, ¿por qué el Mediano?
- Eso no lo sé. Saruman piensa que sólo grandes poderes pueden tener al mal controlado. Pero eso no es lo que yo he aprendido. Yo he descubierto que son las cosas pequeñas, los actos cotidianos de personas ordinarias, los que alejan a la maldad. Los simples actos de gentileza y amor. ¿Por qué Bilbo Bolsón? Tal vez sea porque tengo miedo y él me inspira valor." Galadriel y Gandalf en El hobbit I: Un viaje inesperado.

"- ¿Puedo traerle algo de beber?
- Las lágrimas de nuestros enemigos arrancadas de sus cuerpos, mientras sus huesos se trituran.
- ... Tengo té de jazmín.
- Oh, jazmín. Sí, por favor." Mr. Drake y Jenkins en The Librarians.

"Sintió la nieve en las pestañas, la saboreó en los labios…Era el sabor de Invernalia, el sabor de la inocencia, el sabor de los sueños." Canción de fuego y hielo II. Choque de reyes de George R. R. Martin.

"- ¿Felicity Smoak? Hola, soy Oliver Queen.
- Por supuesto que sé quién eres. Eres el señor Queen.
- No, el señor Queen era mi padre.
- Sí, pero está muerto. Quiero decir que se ahogó. Pero tú no, lo que significa que podrías venir en cualquier momento al departamento de informática y escucharme balbucear. Lo cual va a terminar en tres, dos, uno..." Oliver Queen y Felicity Smoak en Arrow cortesía de Noelia.

"La verdad depende de las circunstancias, no a todos les conviene lo mismo todo el tiempo, tampoco a mí." Natasha "La viuda negra" Romanov en Capitán América: Soldado de invierno (película).

"Yo no lo cambiaría por nada. No renunciaría a amarte. Por nada. ¿Sabes lo que me dijo Raphael? Que no sabía cómo ser un buen vampiro, que los vampiros aceptan que están muertos. Mientras recuerde lo que sentí al amarte, siempre me sentiré como si estuviera vivo." Simon Lewis en Cazadores de sombras III: Ciudad de cristal de Cassandra Clare.

"- ¿Se puede saber qué haces calentando el té? Para ser un viejo sabio, tienes ideas muy estúpidas.
- Ya sé que no tiene sentido llorar por el té derramado, pero... Snif, ¡es tan triste!" Zuko e Iroh en Avatar: La leyenda de Aang.

"- Pronto comenzaron a correr historias: la carta que dejaste [...] y los días contados por causa de un problema incurable en el corazón. No podía apartar de mi mente la imagen de mi hija. ¿Y si ella decidiera hacer algo parecido? ¿Por qué ciertas personas intentan ir en contra del orden natural de la vida, que es luchar para sobrevivir de cualquier manera?
- Por eso estaba llorando. Cuando tomé las pastillas yo quería matar a alguien que detestaba. No sabía que existían, dentro de mi, otras Veronikas a las que sabría amar.
- ¿Qué es lo que hace que una persona se deteste a si misma?
- Quizás la cobardía. O el eterno miedo a equivocarse, de no hacer lo que los otros esperan." Enfermera y Veronika en Veronika decide morir de Paulo Coehlo cortesía de lara91.

"- Va a llegar el momento en el que tengas la oportunidad de hacer lo correcto.
- ¡Me encantan esos momentos! ¡Los saludo con la mano mientras pasan por delante!" Elizabeth Swan y Capitán Jack Sparrow en Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto.

"Supongo que, más que nada, me gustaría tener la felicidad que tengo ahora mismo. Aunque, ¿qué posibilidades hay de que eso ocurra? Vas avanzando en la vida y, cuando miras atrás, sólo podrás recordar dos o tres momentos en los que fueras genuina y claramente feliz. Pero en esos momentos no apreciaste lo que tenías. Le pasa a todo el mundo... Lo que me gustaría es estar aquí mismo, ¿comprendes? Ahora, en este momento. Y no porque tenga miedo de la inseguridad, porque no es eso. Es que a mí me enseñaron que, cuando tienes algo bueno, lo que tienes que hacer es agarrarte a eso, agarrarte bien con las dos manos. Y, si alguien intenta quitártelo, lo que tienes que hacer es asegurarte de que tengan que pasar por encima de tu cadáver." Seth Cohen en The OC.

"- ¿Por qué lees esto?
- Hay gente que lee libros por gusto.
- Oye, cuidadito con las pullas, que yo leo libros; y lo hago para resolver los misterios que amenazan la vida y la cordura de mi mejor amiga. No creo yo que leer estos rollos de vaqueros vaya a salvar el mundo, como hago yo." Rose Hathaway y Dimitri Belikov en Vampire academy 3. Bendecida por la sombra de Richelle Mead.

"- Bueno, ¿qué le debo?
- A mí las mujeres hermosas me pagan con una buena cena
- ¿Y yo con qué le pago?" Aída García y un fontanero en Aída cortesía de Noelia.

"Warren sabe el mejor camino. A veces, el mejor no es el más rápido." Warren en Magisterium I. La prueba de hierro de Holly Black y Cassandra Clare.

"Si ella muere, para mí el mundo es una puesta en escena. Pueden levantarlo todo, enrollar el cielo y cargarlo en un camión, apagar esta luz bellísima del sol que me gusta tanto. ¿Y sabes por qué? Porque me gusta ella iluminada por el sol. Pueden llevarse todo: éstas alfombras, los edificios, la arena, el viento, las ranas, las sandías maduras, el granizo, las siete de la tarde, mayo, junio, julio, la albahaca, las abejas, el mar, los calabacines, ¡los calabacines! ¡Encuéntrame esta glicerina amigo Al Giumei-li!" Atillo de Giovanni en El tigre y la nieve.

"No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca." Óscar Drai (narrador) en Marina de Carlos Ruiz-Zafón.

"Swan, soy Killian otra vez. Tienes que escucharme. Sé que has ido a ver a Gold y sé lo que hiciste. Si te ha prometido deshacerse de tus poderes, no le hagas caso. Él no quiere ayudarte; quiere atrapar tus poderes en un maldito sombrero mágico y, cuando lo haga, tú quedarás atrapada también. No sé lo que está planeando, pero sé que le ha estado mintiendo a Belle. La daga que le dio es falsa. Sé todo esto porque... porque me temo que yo también te he estado mintiendo: Gold me chantajeó para que le ayudara. Él sabía que yo haría lo que fuera por estar contigo y lo usó contra mí. Yo sólo quería ser un mejor hombre para ti, Swan. Pero he fallado. Y ahora, por culpa de eso, puede que te pierda. Lo siento. Pero espero que no me perdones nunca porque eso significaría que recibes este mensaje a tiempo para salvarte. Adiós." Hook en Once upon a time (Érase una vez) cortesía de Noelia.

"¿Dónde están ahora sus problemas? ¿Olvidados? Ya se lo dije, aquí no hay problemas. Aquí la vida es hermosa. Las mujeres son hermosas. Hasta la orquesta, es hermosa." El maestro de ceremonias en Cabaret.

"Ahí detrás hay un chino de cuarenta y cinco kilos con ciento sesenta y cinco millones de dólares. ¡Saquémosle!" Danny Ocean en Ocean's eleven.

"La gente no cree en él porque tiene la cabeza en las nubes, se salta clases y no hace los deberes; pero, al ver sus dibujos, sé que se equivocan.
Ojalá me mirara como mira a sus modelos. Porque entonces vería más allá de mi timidez, igual que yo veo más allá de su dejadez." Isla Martin (narradora) en Felices por siempre jamás de Stephanie Perkins.

"Uno sabe que realmente quiere a alguien, cuando puede pasarse toda la noche sentado viendo como duerme la otra persona frente a la chimenea." Evelyn Ryan "Grams" en Dawson crece cortesía de Noelia.

"- Mira, Osgood, debo decirte la verdad: no podemos casarnos.
- ¿Por qué no?
- Bueno, en realidad no soy rubia.
- No importa.
- Y, además, fumo. Fumo como un carretero.
- A mí no me molesta.
- Y tengo un pasado agitado. Desde hace tres años vivo con un saxofonista.
- Te perdono.
- Y nunca podré tener hijos.
- Los adoptaremos.
- ¿Pero es qué no me comprendes? ¡Soy un hombre!
- Nadie es perfecto." Jerry (disfrazado de Daphne) y Osgood Fielding III en Con faldas y a lo loco.

"- ¡Dios mío! Cariño, hoy echan Juego de tronos. Es el final de temporada. La Khaleesi se va a casar con Jack Sparrow... Dios, esa serie ha perdido el rumbo.
- ¡Tiene sentido si te has leído los libros!" Leslie Knope y Ben Wyatt en Parks and recreation.

"Seguían estando en guerra y la vida era algo fugaz. Cada día que pasaban juntos era muy valioso porque podía ser el último." El invierno del mundo de Ken Follett.

"- Pero, ¿qué quiere de mí?
- [...] ¡No, idiota! ¡Está enamorada!
- Pero si no la conozco.
- Claro que la conoces.
- ¿Desde cuándo?
- Desde siempre... en tus sueños." Nino Quimcampoix y fotografía en Amélie.

"Que se joda Tris. Yo daría un brazo y una pierna por que algún chico me escribiera algo así. Quizás hasta un riñón. O los dos. Toma, Nick, te los regalo, pero escríbeme más canciones. Venga, te doy una pista: chico en un garito punk pide a chica que sea su novia durante cinco minutos, chica besa a chico, chico besa a su vez a chica, chico conoce a chica. ¿Qué es lo que has notado de esta chica? Venga, Nick, oigamos una letra. Porfa. Venga, preparados, listos, ¡ya!" Norah (narradora) en Nick y Norah. Una noche de música y amor de Rachel Cohn y David Levithan.

"Les costaba ponerse de acuerdo. De hecho, rara vez estaban de acuerdo. Discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días. Pero a pesar de sus diferencias tenían algo importante en común: estaban locos el uno por el otro." Noah Calhoun en El diario de Noah (película).

Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:

A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.

B) Enviarla a nuestro correo: epic.us.blog@gmail.com

C) Dejarla en el muro de nuestra página de feisbuk y, de paso, si os apetece y eso, regalarnos algún like ;P 

viernes, 30 de enero de 2015

Cinco consejos para mejorar Sleepy Hollow

El año pasado uno de mis estrenos favoritos fue Sleepy Hollow, pero en esta segunda temporada la serie se les ha ido de las manos y no termina de convencer. Vamos, es lo que pasa cuando manejas elementos tan dispares y de forma tan loca, que un simple desliz y todo se va a la mierda como un castillo de naipes. Sin embargo, los guionistas se han dado cuenta de que la cosa no funciona y están intentando arreglar la serie. De hecho, desde que volvieron del parón navideño están cambiando cosas.

Y como una es así de generosa... Vale, y adora a Tom Mison con su british acent por encima de todas las cosas, pues tiene unos consejillos para arreglar Sleepy Hollow.

1. El equilibrio es bueno, los dramas en exceso malo

Durante la primera temporada, supieron combinar muy bien las tramas a largo plazo con las relaciones entre los personajes y los casos semanales. En serio, todo era como un puzzle donde todo encajaba bien: todos los personajes tenían su desarrollo, se molestaban en explorar las distintas relaciones entre ellos y la combinación de los dos tipos de trama funcionaba muy bien.


Pero, oh, ahora la mayoría de las veces, todo trata sobre esa trama a largo plazo que, de hecho, han quemado en once episodios. Ha sido todo demasiado intenso, demasiado a bocajarro y no siempre les ha dado buenos resultados. Mejor cuando todo es más equilibrado, fluido, y cuando los giros son menos, pero más efectivos.

2. Un poquito de mal rollo, por favor

Sleepy Hollow, entre otras cosas, podía ser muy creepy. En serio, tanto los monstruos como las situaciones eran inquietantes: Moloch, Andy, los bosques, el purgatorio... Hasta las visiones que tenía Ichabod de Katrina daban mal rollo, así, en general. Ahora no, han perdido esa ambientación que distinguía Sleepy Hollow y, al menos yo, la echo de menos.

Antes veíamos cosas así y ahora...

No he podido resistirme a poner el gif, no. Jo, es muy difícil resistirse a este hombre en movimiento.

Aunque, eso sí, he de admitir que varios elementos de los casos de los dos últimos episodios sí que volvían a intentar tener ese elemento mal rollero: tanto la pintura como el pintor cubierto de sangre de Pittura Infamante daban miedito, al igual que el demonio del último episodio, Kali Yuga. De hecho, éste último ha tenido momentos de tensión muy conseguidos, sobre todo ese tramo final, así que espero que vayan por ahí.

3. El sentido del humor ayuda

La primera temporada de Sleepy Hollow fue tremendamente divertida. Sí, Abby e Ichabod estaban impidiendo el fin del mundo, pero eso nunca les impidió el tener escenas distendidas, ni el pasar buenos momentos. De hecho, ver a Abby enseñándole el siglo XXI a Ichabod era un parte importante de los episodios y siempre, siempre, resultaba muy gracioso.

Sin embargo, durante lo que llevamos de temporada el sentido del humor ha disminuido drásticamente y tenemos más dramas familiares insufribles que esas tonterías tan guays y que tanto molaban. Yo quiero ver a Ichabod aprendiendo a usar un coche o incluso quejándose de lo pedante que era Benjamin Franklin mientras Abby alucina. Sí, los dramas son importantes, pero no hay que perder el sentido del humor, sobre todo cuando es un elemento que funciona muy bien y tienes un grupo de personajes donde el colegueo se palpa. Eso sí, en el último episodio han recuperado ese espíritu de nuevo y hemos tenido a las hermanas Mills llevando a Ichabod a un karaoke, lo que ha molado mil.


De hecho, el humor se les da tan bien que el único personaje que de verdad ha cuajado dentro del grupo no ha sido ni la señora Crane, ya conocida, ni jinetes, ni hostias, sino el nuevo, el único divertido: Hawley, ese cazador de artefactos mágicos que tiene una moralidad dudosa, es impredecible y mola un montón.

4. Los personajes que molan no deberían desaparecer

En la primera temporada Jenny no era fija, pero empezó a aparecer con más asiduidad y acabó siendo ascendida a regular, lo que era una gran noticia porque Jenny mola cantidad. Luego llegamos a la segunda temporada y Jenny debió de irse a una playa a tomarse unos mojitos o algo porque la hemos visto muy poco y yo no lo entiendo porque Jenny no sólo mola, sino que interactúa muy bien con Abby e Ichabod.


De hecho, también han tenido episodios donde o bien Abby o bien Ichabod estaban más de adorno que otra cosa (vale, ver a Ichabod enfermito fue gracioso) y su relación se ha resentido. Otra cosa que no entiendo, porque la relación entre Abby e Ichabod es de lo más conseguido y son los que mejores escenas dan. Al menos, de nuevo en este último episodio, han decidido tratar el tema. Y como soy positiva, voy a tomarme las palabras de Ichabod como una promesa de los guionistas de que tienen que cuidar la relación de ambos y así lo van a hacer. Porque encima han demostrado que esa relación es mucho más natural y sana que otra en la que los guionistas parecen empeñados en no desistir.

Y, por cierto, eso me lleva al siguiente consejo:

5. Personajes coñazo, a freír espárragos. O, lo que es lo menos, menos Katrina y cía

Vamos a ser honestos: Katrina es un puto coñazo. Katrina es tan aburrida que ni siquiera la odio, que ya es decir. Además, es un personaje completamente inútil que no pinta nada: es una bruja pésima y cuyos poderes nunca sirven para nada, hace lo que le viene en gana caiga quien caiga y Katia Winter es la típica actriz que es más guapa que actriz y parece estar en una serie distinta al resto del reparto. Ni siquiera introduciéndola en la vida moderna, ha logrado mejorar.

Es aparecer Katrina en pantalla y saber que la diversión se acabó.

Ya te digo yo que lo eres, Katrina.


Lo peor es que no está sola, porque gracias a ella tenemos a Henry y al pesado de Abraham, que es otro que hasta aburre a las ovejas. Henry no es santo de mi devoción tampoco (adoro a John Noble, pero no termina de convencerme como jinete, lo veo hasta sobreactuado, con lo chachi que era cuando fingía ser bueno), aunque al menos hace cosas interesantes y pone a los demás en jaque. Los otros dos, en cambio, sólo son un coñazo. Un auténtico coñazo.

Estoy harta de los dramas de Katrina, que es la responsable de todos. De hecho, ha llegado un momento en que ni siquiera comprendo que Ichabod siga ahí, intentando darle una oportunidad a su matrimonio. A ver, Ichabod, cariño, ¿cuántas oportunidades piensas darle? Porque llevamos catorce episodios con la tontería, dándole vueltas al tema y no hay avance, lo que es muy desesperante.

Es que, encima, la señora Crane menudo cuajo que tiene. De verdad que yo ya no sé si quiere a Ichabod o su única intención es mantener al testigo, vamos, a Ichabod vigilado: entre las medias verdades, las mentiras, las manipulaciones y la forma que tiene de usar su matrimonio como un arma para salirse con la suya, no entiendo que Ichabod siga ahí, de verdad.

Además, se está interponiendo entre Abby e Ichabod y eso no mola nada de nada, al igual que su excesivo protagonismo. Así que, guionistas, mandadla la purgatorio de nuevo, volvedla mala o directamente matarla, me da igual, pero tanto Katrina como Abraham son dos coñazos que no interesan lo más mínimo y que deberíais cargaros de una vez. Yo sería muy feliz con las hermanas Mills, Ichabod y Hawley investigando casos raros, como una especie de versión moderna de Scooby Doo; siempre se pueden comprar un perro.

Y vosotros, ¿os está gustando la segunda temporada de Sleepy Hollow? ¿Cambiaríais algo de ella y qué sería?

miércoles, 28 de enero de 2015

Oda a Galavant

Bueno, pues esta semana se ha terminado la primera temporada de Galavant y el mundo va a ser un poquito peor porque no tendremos nuestra ración de aventuras locas y canciones graciosas. De hecho, estoy por arrancarme a cantar una balada tristona para que quede claro cuánto voy a añorar sus números musicales, sus chistes y a sus estupendos personajes.

Bueno, vale, Madalena, si te pones así no canto, chica.

También estoy por suplicarle a la ABC para que la renueve por una segunda temporada. Total, ¿qué les cuesta darnos otros ocho episodios de nada?

Por favor, ABC, por favor, por fa, renuévala.

En serio, si no la renuevan, me llevaré un disgusto muy grande... tan sólo superado por si renuevan Revenge por una quinta temporada. Por favor, por favor, gente de ABC, majos, terminad la tortura de la segunda y renovad Galavant, por fis. A mí me parece un intercambio bastante razonable.

Y es que, aunque Galavant no es la serie perfecta y aunque algunos números musicales han sido un poco meh (a mí la canción de Madalena me aburrió un montón y no aprovechó lo graciosa que puede llegar a ser Mallory Jansen), sí que ha tenido muchas, muchas virtudes que hacían de ella una serie maravillosa con la que pasabas 40 minutos con una sonrisa casi perenne en la cara.

Por un lado, me ha sorprendido muy mucho como han avanzado en la trama para ser una comedia de 20 minutos y contando únicamente con 8 episodios. En serio, tanto la historia como la situación en la que los personajes están ahora mismo no tiene nada que ver con su inicio y, lo mejor, todo ha quedado bastante natural. Sí, hay muchas cosas absurdas, pero es una comedia musical sobre un cuento de hadas, ¡el absurdo ya está en su planteamiento!


Así que, sí, las puertas de la mazmorra se abrían y todos siguen presos.

Y, sí, Isabella está prometida con un niño pequeño que la ha encerrado en la casa de muñecas más creepy de la historia. ¡Pero qué narices! Galavant no tiene que tener sentido, sino divertir e interesar y es lo que hace.

Porque ha conseguido que todos los personajes molen, incluso esa Madalena que se ha destapado como la villana más despreciable posible. Porque, oye, Madalena es un putón egoísta y vil que disfruta con el poder y jodiendo al personal, pero es muy clara, le encanta serlo y, como ya he dicho antes, Mallory Jansen tiene mucha vis cómica y hace que su Madalena sea tan malvada como divertida. Así que yo he disfrutado muchísimo viendo como pasaba de mera mantenida a hacerse con el trono sin despeinarse.


Todo eso, mientras el supuesto malo de la serie, el rey Richard, se mostraba como alguien más complejo de lo que parecía. Sí, es el ideólogo del retorcido plan para matar a Galavant, no tiene reparos en cargarse a quien sea, pero también es alguien que sólo busca que le quieran un poco, con un sentido del humor peculiar y, en cierta manera, un buen tío. Sólo hay que ver como se hizo amigo del juglar, aún sabiendo que era, palabras textuales de su zorrupia majestad, el boy-toy de Madalena.

Yo sigo amando al rey Richard por encima de todas las cosas y he disfrutado como una enana de su amistad con el cocinero y sobre todo con Gareth. También me ha gustado como, tras toda la temporada con Gareth diciéndole que se comportara con más cojones, lo hiciera al final. Aunque nada ha ganado a ese momento tan tierno, después de que Richard cantara esa nana tan bonita, con Gareth salvándole de Madalena y mandándolo con Galavant de vuelta a su reino para que esté a salvo en un barco pirata (si tenemos segunda temporada, que ojalá, pido que los piratas sean los comandados por Lord Grantham).




No, en serio, muero de amor con esos dos. Qué amistad más rebonica.

La verdad es que pintan bien las tramas propuestas de cara a esa segunda temporada, con Galavant cuidando del rey Richard. Y, sobre todo, haciéndose amigos, que eso yo lo veo venir, sobre todo tras ese hilarante número musical que han tenido juntos en el último episodio. Por cierto, me declaro fan de póster de ese número, porque ha sido uno de los mejores que han tenido. Qué risas, por favor.

También me interesa saber qué papel jugará Gareth, porque está claro que ahora Madalena se ha hecho con el trono de Valencia (yo la quiero vestida de fallera mayor, por cierto) su papel de villana aumentará, pero no sé qué hará Gareth: ¿seguirá siendo leal a Richard o preferirá el poder? ¿Se dejará seducir por Madalena? ¿Y qué será del pobre Sid que ha sido el único que se ha quedado como preso en el palacio?


El cliffhanger de Isabella ha sido el que más igual me ha dado porque, de hecho, la princesa de Valencia es la que menos me interesa de todos.

A decir verdad, ha sido el único personaje principal que no ha tenido un episodio centrado en ella y, también, el personaje más tópico. Es curioso porque los guionistas de Galavant han mostrado tener mucho cariño por todo su elenco: empezando por esa extraña (y brillante) pareja formada por el cocinero (que ya tiene hasta nombre) y Gwynne, que es tan lúgubre que deja a las góticas de alegres animadoras, y terminando por el juglar o los reyes de Valencia, que han tenido momentazos en los dos últimos episodios.

Los guionistas podían solucionar cosas de forma absurda, incluso olvidarse de ciertos detalles, pero no se han olvidado nunca de sus secundarios. Y eso mola, sobre todo porque yo le había cogido cariño al bufón, por ejemplo.

Otra cosa que me ha gustado de Galavant es que tiene un ligero toque de metaficción y lo ha tenido en su justa medida. Es decir, algo tipo Abed en Community y no tan bruto como hicieron en el episodio 100 de La que se avecina. Es decir, los personajes eran muy consciente de que, de repente, se ponían a cantar sobre sus sentimientos y no tenían reparo en hacer comentarios al respecto (el rey Kingsley dejando grogui a Galavant porque era un pesado cantando, por ejemplo). El juglar que actuaba a veces de narrador, también comentaba cosas como que nos estaba poniendo al día o que estábamos ante el final de temporada, todo ello con gran sentido del humor.


Porque, en serio, me he reído muchísimo con Galavant. Vale, no todas las bromas funcionaban igual, pero es que las han tenido tan buenas que todavía las recuerdo: el juego de palabras del eunuco, el episodio en el que todos decían algo súper rebuscado para quedar y otro personaje decía lo de "a las nueve, ¿no?", el mago Xanax, los reyes de técnicamente al lado del mar...

Vamos, así, como resumiendo, que Galavant me ha encantado y espero que la renueven, aunque sea difícil. Pero, jolín, es que ha tenido muy mala suerte con su emisión, pues los episodios del tres al seis siempre coincidían con algo importante (los Globos de oro y un partido decisivo de cara a la Super Bowl, si no me equivoco). Además, aunque no haya llegado a la audiencia que tiene Once upon a time, cuyo hueco ha heredado, sí que ha superado a las otras dos ficciones que la ABC emite el domingo: Revenge y Resurrection.

Sí, me estoy dando ánimos a mí misma, xD.

PD: Este post ha sido escrito mientras mi baby Groot y yo movíamos nuestros cabezones al unísono al ritmo de I want you back. Sí, me ha parecido muy apropiado, dado que estaba hablando de un musical y, así, de paso, os doy envidia, muajaja... Creo que se me ha pegado la maldad de Madalena. Ay.

lunes, 26 de enero de 2015

Ofrenda a la tormenta

El año pasado descubrí la trilogía del Baztán de la autora Dolores Redondo, cuyas dos primeras partes son El guardián invisible y Legado en los huesos. Luego, tuve que esperar a que publicaran la última entrega, Ofrenda a la tormenta, y a que pudiera hacerme con ella. Vamos, que cuando se lo regalaron a mi padre estas Navidades, lo cogí con muchas, muchas ganas y prácticamente me lo leí en dos días porque, otra cosa no, pero está de lo más interesante.

Ha pasado un mes desde que Amaia recuperara a su hijo y su madre, Rosario, desapareció, por lo que todos la dan por muerta. Sin embargo, Amaia no sólo no se lo cree, sino que teme que Rosario vuelva a terminar lo que empezó. El desasosiego es peor porque, a excepción de su compañero Jonan, nadie comparte su opinión.

Además, la muerte súbita de una niña en Elizondo no parece tal, sino un asesinato, ya que la pequeña tiene marcas en la cara y su padre intenta llevarse el cadáver. Según la bisabuela del bebé, el responsable no es ni más ni menos que Inguma, un demonio que bebe el aliento de los niños y les roba la vida. No obstante, a medida que Amaia se involucra en el caso, empieza a pensar que lo que ocurre es mucho peor, pues empiezan a aparecer casos demasiado parecidos al de la niña de Elizondo.

Llegamos al final de la trilogía del Baztán y lo hacemos con un caso que, aunque no nos pilla de nuevas, sí que resulta inquietante y aterrador desde el principio. Porque habrá muchas novelas negras, muchas historias horribles, pero hay pocas tan descorazonadoras y angustiosas como esta. Al menos, a mí el que se fueran asesinando a bebés recién nacidos me resulta una idea muy, muy fuerte.

Además, es que Dolores Redondo, una vez más, logra que la maldad esté muy presente a lo largo del libro, que la palpes y que te envuelta. Porque, de nuevo, la ambientación de la novela es maravillosa y es que la pluma de Dolores Redondo logra transmitir muchísimo: agobio, maldad, inquietud... Es muy sencillo compartir el miedo de Amaia hacia su madre, también el desasosiego en general que hay en su equipo porque, en serio, menudo caso truculento que tienen entre manos.

Eso sí, lo que no es tan sencillo es soportar a la inspectora Salazar.

Digamos, antes de pasar a la parte con spoilers, que la trama y las subtramas protagonizadas por los secundarios son lo que salva Ofrenda a la tormenta porque lo que es la protagonista, no puede resultar peor. Sí, el caso y la forma en la que la autora cierra la historia que ha planteado a lo largo de las dos novelas anteriores están muy bien, pero su protagonista no está a la altura.

Y, a partir de aquí, hay spoilers.

Así como en la primera novela sí que me gustó, en la segunda empezó a perder puntos a mansalva (las broncas histéricas a su marido por no ser capaz de amamantar a su hijo eran para mandarla a la mierda, por poner un ejemplo) y en esta tercera parte directamente me han entrado ganas de tirar el libro, a ver si así la inspectora Salazar se dignaba en usar su cerebro un mero segundo. Menos mal que se supone que es una policía estrella, porque si llega a ser una normalita, a lo mejor se le olvida cómo se respira o algo parecido.

Porque más que la inspectora fuerte, inteligente e intuitiva que se supone que es, lo que tenemos en Ofrenda a la tormenta es una adolescente hormonada, pava y egoísta incapaz de mirar más allá de su ombligo. No sólo es incapaz de ceder en nada, sino que era harto evidente quién era el malo de la historia y ella ni siquiera sospecha ni una sola vez y eso que tenía pruebas. Hostia puta, en serio, ¿qué necesitaba? ¿Un cartel luminoso señalándolo como si fuera un casino de Las vegas?

En serio, Jonan aparece asesinado en su casa, a manos de alguien a quien conocía y a los pocos días a Amaia le llega un mensaje del difunto con investigaciones sobre el caso y también de Markina, quien le había jodido la investigación en el cementerio francés y ni siquiera se lo plantea. WTF?! Mucho preguntarse qué quería decirle Jonan con su mensaje y ni siquiera piensa que a lo mejor quería advertirle del juez. De verdad, qué estupidez más grande.

Y, por si no tuviera poco con su propia estupidez (nunca le perdonaré que sospechara de sus propios hombres, que tanta lealtad le han ido mostrando, antes de pensar en el juez), va y engaña una y otra vez al pobre James mientras está en Estados Unidos porque operan a su padre. O sea, en serio, ¿qué mierda le pasa a esta mujer? Lo peor es que ni sentirse culpable, ni remordimientos ni siquiera interesarse por cómo va la operación del padre de su marido o cómo está pasando éste el trago.

Eso sí, ni Basajaun, ni Inguma, ni Cristo que lo fundó, el auténtico ser sobrenatural del libro es James, cuya paciencia rivaliza con la del santo Job. No sólo Amaia pasa de él continuamente, sino que encima le engaña, él lo sabe y sólo le pide que vuelva. En serio, yo soy James y a la inspectora la aguanta su tía.

Por suerte, como he dicho antes, el resto de personajes salva el libro, en especial las dos hermanas de Amaia, que protagonizan la subtrama más interesante de toda la novela. Me encantó cómo Ros consigue hacerse de una vez con el control de la empresa, la forma en la que se encara a Flora y, desde luego, las apariciones de Flora valen su peso en oro. Creo que Flora es el personaje más interesante de la trilogía: es una tocanarices el quince, una zorra cruel, pero también una persona con su corazón y sus problemas, lo que no deja de hacerla más interesante. Tras conocer su historia, una se pregunta cómo pudo defender tanto a su madre.

Lo único que he echado de menos y fue algo que sí que me decepcionó de Ofrenda a la tormenta es el poco papel que tiene Rosario y que no hubiera un cara a cara con su hija. En las dos primeras entregas, sobre todo en la segunda, Rosario era un personaje de esos que siempre se recuerdan: completamente malvada, inquietante y muy, muy fuerte. Por eso, el que acabara suicidándose sin verse las caras con Amaia me decepcionó mucho. Menudo final más poco a la altura con lo gran personaje que fue Rosario.

Aunque fue lo único que me sorprendió a lo largo de la lectura. Porque, eso sí, Ofrenda a la tormenta es, desde luego, el libro más predecible de los tres: la identidad del malo se sabe prácticamente desde el principio e incluso los pequeños giros (como la relación de Flora con Anne) se podían adivinar fácilmente. Por suerte, el libro sabe enganchar y es muy, muy adictivo. Yo me lo leí en dos días, me era muy difícil dejar de leer.

Dado los cabos sueltos que han quedado, imagino que, aunque la trilogía del Baztán se ha terminado, la autora no va a renunciar al personaje, pues está claro que ahora tiene que ir a ayudar a Dupree, que es como termina el libro. ¿Habrá investigaciones de la inspectora Salazar en Estados Unidos? ¿Sabremos al fin qué diantres ocurre con ese hombre? A mí siempre me ha dado la sensación de que está muerto, paranoias mías que no tienen mucho sentido, pero cierto es que en esta saga lo cotidiano y lo sobrenatural van de la mano.

A ver con qué nos sorprende la autora en el futuro. Eso sí, si sigue contando con Amaia Salazar por favor, por favor, que la mejore en vez de empeorarla todavía más.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Magisterium I. La prueba de hierro de Holly Black y Cassandra Clare.

viernes, 23 de enero de 2015

The Librarians y el telar de las tramas

Hoy os vengo a contar las maravillas de una serie que esta semana ha terminado su primera temporada y que me ha encantado de principio a fin: The Librarians.

Ya, lo sé, no hago más que recomendaros nuevas series, como si no vierais las suficientes. Si a mí me pasa lo mismo, que a veces hasta me niego a ver alguna, pero ciertas personas acaban insistiendo tanto que acabo cayendo... Ainss, qué dura la vida del seriéfilo. Pero, bueno, os prometo que The Librarians merece muy mucho la pena, así que seguid leyendo para saber por qué.


Le tenía muchas, pero muchas, ganas a esta serie en primer lugar porque su responsable es Dean Devlin, cuyo anterior proyecto fue Leverage que es una de mis series favoritas (es fantabulosa total, en serio, deberíais verla a la de ya, hacedme caso) y en segundo lugar porque las tv-movies en las que se basa me encantaron. Las tres películas de The Librarian (o El bibliotecario en español) están protagonizadas por Noah Wyle (que para mí será John Carter por siempre jamás) como Flynn Carsen y son una especie de Indiana Jones más empollón y excéntrico y con elementos mágicos. Si os gustan las películas de aventuras y búsquedas del tesoro, vedlas porque os molarán.

Ahora bien: ¿es necesario ver las películas para entender la serie? No, en absoluto, porque el episodio piloto (que es doble, por cierto) está tan bien planteado que te introduce en el mundo de La biblioteca, mientras se avanza en la trama. Es cierto que si has visto las películas, comprendes mejor las motivaciones de Flynn, más que nada porque a ti también te toca la patata lo que pasa en el piloto, pero el espectador que se asome por primera vez a esta saga no se perderá.


Que, por cierto, no os he contado de qué trata exactamente The librarians.

Existe una biblioteca ajena al mundo que todos conocemos, donde se guardan aquellos objetos que tienen poderes mágicos para evitar que caigan en malas manos. El responsable de velar por ella y de lidiar con dichos objetos es El bibliotecario. El actual Bibliotecario es Flynn Carsen que, en medio de una de sus aventuras, acaba conociendo a la coronel Eve Baird que, evidentemente, alucina con Flynn y su trabajo. Todavía anonada por lo que ha visto, recibe un sobre de parte de La biblioteca y es que resulta que ha sido elegida por ésta para ser la guardiana de Flynn, algo que al hombre no le hace ni la más mínima gracia porque lleva mucho tiempo trabajando solo.

Sin embargo, pronto necesitará la ayuda de Baird porque descubre que alguien está matando a posibles bibliotecarios. Así, los dos van en busca de los tres candidatos que siguen con vida: Cassandra Cillian, un genio de las matemáticas que, debido a un tumor, sufre alucinaciones cada vez que usa su don; Ezekiel Jones, un experto ladrón y hacker; y, finalmente, Jake Stone, un superdotado experto en arte y arquitectura que, sin embargo, oculta su talento y lleva una vida de lo más sencilla.

Desde ese punto de partida, las cosas se comienzan a liar hasta el punto de que la magia resurge y los personajes acaban formando un equipo que viaja de un lado a otro investigando casos para recuperar objetos mágicos. No daré más detalles para que, si la veáis, os sorprenda. Sólo os diré que es muy divertida, pasan muchísimas cosas y está muy, muy chula. Es como una versión friki de Indiana Jones, lo que mola mucho.

Hombre, Christian Kane, qué alegría verte de nuevo en una serie :3

Su planteamiento recuerda a Almacén 13 (un grupo de personas que cazan artefactos con poderes para custodiarlos y que no hagan daño), aunque logra distanciarse de ésta y sólo tienen en común la caza de objetos mágicos. Bueno, y que ambas son muy entretenidas y también muy divertidas. No obstante, ni los personajes, ni los casos son parecidos.

De hecho, es curioso como en The librarians usan muchos tópicos del género para basar sus aventuras, pero logran darles un giro y hacerlos suyos. Por ejemplo, hay un episodio basado en cuentos de hadas, otro sobre una casa encantada, uno navideño con visita de Santa Claus incluida, uno con una feria de ciencias en un instituto... Son tramas que habremos visto muchas veces en otras series, pero aquí tienen su toque especial y te acaban sorprendiendo. Hay que ver, por ejemplo, como le dieron la vuelta al concepto de casa encantada en And the heart of darkness y lo logrado que fue todo el episodio.

Otra cosa que tiene a su favor son los personajes. Todos ellos tienen algo que los distingue y que hace que tengan un conflicto: Baird no termina de creerse lo que está viviendo, Stone no asume su talento, Cassandra tiene un tumor que podría matarla en cualquier momento, Jenkins no está acostumbrado a trabajar con personas tras haber estado mucho tiempo solo en el anexo... y Ezekiel es muy feliz consigo mismo, la verdad, xD. Esos problemas hacen que la dinámica sea más interesante. Sí, aprenden a llevarse bien y se nota la camaradería entre ellos, pero todos los personajes son humanos y meten la pata o no se ponen de acuerdo y es muy curioso ver la relación que se estable entre todos ellos.


Además, The librarians es la típica serie donde, por suerte, todos te caen bien y, en realidad, tienes problemas para decidir quién es tu favorito.

Yo hasta tengo problemas para decidirme con quien shippeo a Cassandra.

Así que The librarians es muy entretenida de ver, te caen todos genial y las aventuras están muy bien planteadas, algo que confirmas al ver el final de temporada. Por cierto, os diré que el final de la primera temporada está escrito de tal manera que serviría como final de la serie, pero deja la puerta abierta a una segunda temporada que, espero, tenga lugar porque es uno de los estrenos que más me ha gustado de este año.

Y ahora sí que sí, voy a hablar del final de la primera temporada, así que habrá spoilers, y os aconsejo que, si vais a hacerme caso y verla, paséis ya de esta entrada. ¿Habéis dejado de leer? ¿Si? Eso espero.

La cuestión es que la forma en la que Dean Devlin ha planteado la temporada ha sido muy, muy chula. A priori, eran meros episodios auto-conclusivos, como si fuera un procedimental sobrenatural más, y en parte lo era, pero también todo tenía su razón de ser. Porque, al final, todo está relacionado como en el telar del destino que tanta importancia tiene en el último episodio.


Sí que era cierto que había elementos de continuidad como la búsqueda de Flynn de la biblioteca, la lucha contra La hermandad de la serpiente y las ligeras pistas que apuntaban a que la trama tenía que ver con los mitos artúricos. No en vano el villano se llamaba Dulaque, que vendría a ser Du Lac, el apellido de Lancelot (sé que en español es Lanzarote, pero me niego a usarlo) algo a tener en cuenta sobre todo cuando el primer caso trataba sobre la corona del rey Arturo y Excalibur. Además, poco a poco, nos dieron ciertas pistas acerca de Jenkins, todas ellas muy bien introducidas: lo ambiguo que era al hablar sobre su estancia en el anexo, la conversación con Dulaque, el reconocer a Morgana...

El último episodio ha sido muy, muy divertido con Eve saltando de una realidad a otra junto a un Flynn que no recordaba nada. Ver cómo cambiaba el mundo dependiendo de quién se había convertido en Bibliotecario y cómo los personajes que conocíamos cambiaban dependiendo de dicha elección era tan interesante como divertida la reacción de Eve al descubrirlo. Sobre todo me quedo con el momento en que Stone le dice que salían juntos y la de veces que ella lo niega, xD.

Fan absoluta de las pintas alternativas de los tres.

Aunque lo que más me ha gustado ha sido ver que todos los episodios tenían su razón de ser: el haber ayudado a Santa Claus permite que Eve sea consciente de todo el embrollo temporal, los elementos que han ido encontrando son los que les ayudan a salvar el mundo y, de paso, encontrar al fin la biblioteca lo que, a su vez, permite que Flynn salve a Eve exactamente con la misma poción que usa en el episodio piloto. La temporada ha quedado como muy circular: se inició con la aparición de Dulaque, la llegada de los tres candidatos y la desaparición de La biblioteca y se ha cerrado con la derrota de Dulaque, la reaparición de La biblioteca y los candidatos marchándose a investigar por su cuenta, mientas Eve y Flynn se quedaban en ésta última.

Muy chachi piruli todo, vamos.

Además, la revelación de que Jenkins era Galahad fue muy chula. Que era un caballero de Camelot era algo que se venía sospechando (la de teorías que sacamos Artemisa y yo por tuiter) y al final resultó ser Galahad. Aunque lo que de verdad moló fue tanto la escena en la que lo cuenta (sobre todo por lo a tiempo que fue su aparición y el enfrentamiento con Dulaque) como la que mantiene con Eve, insinuando que todo ha sido obra suya para impedir que Dulaque cambiara el pasado y evitara la caída de Camelot. Hay que ver como controla Jenkins, colega.


Con todo lo sucedido en el final de temporada, queda abierta la puerta hacia la segunda y lo hace con la promesa de cambios: la introducción de Camelot podría traer consecuencias (me molaría ver pasar a más personajes relacionados con los mitos artúricos), ahora tienen a La biblioteca y Flynn ya no tendría que estar desaparecido buscándola. Imagino que la intención de los guionistas es tener a Flynn en la segunda temporada como fijo, en vez de recurrente, sobre todo porque Noah Wyle protagonizada Falling skies que si no ha terminado ya, termina este año.

Espero que sea así porque Flynn es un amor de personaje y me gusta mucho su dinámica con Eve. Así, además, podríamos tener dos casos por episodio y la posibilidad de que los protagonistas se vayan separando en distintos grupos para explorar las relaciones entre ellos, lo que a mí me molaría mucho.

Pero, bueno, sólo son teorías y aún no tenemos renovación oficial, aunque espero que la haya. Por favor, por favor, TNT, renuévala, anda.