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lunes, 8 de agosto de 2016

¡Guardias! ¡Guardias!

Como todos los lunes, os traigo una reseña y hoy es una nueva entrega de la enorme saga de Terry Pratchett, Mundodisco, donde cada libro es auto-conclusivo y se puede leer de forma independiente y en cualquier orden, aunque tiene personajes y lugares comunes. De hecho, se me fue un poco la pinza y me leí ¡Guardias! ¡Guardias! antes que Pirómides (que se publicó justo antes) y no lo noté.

Bueno, con ¡Guardias! ¡Guardias! se inicia la saga de La guardia de la Ciudad. Las sagas en el Mundodisco, por cierto, agrupan las aventuras dedicadas a ciertos personajes. Personalmente creo que merece la pena leerlas en orden de publicación, sobre todo porque vas conociendo a los personajes y, aunque las aventuras son independientes, sí se mantiene el desarrollo de éstos.

Así que, nada, vayamos con ¡Guardias! ¡Guardias!, que ha sido una de mis favoritas hasta la fecha, con permiso de Mort.

El joven Zanahoria es un enano que no termina de encajar con los demás enanos, puede que porque mida dos metros, puede que sea porque es adoptado o porque ha intentado intimar con una enana que le gusta, algo que para los enanos es raro. Por eso, el padre de Zanahoria ha decidido que es hora de que vuelva a la superficie y lo acaba enrolando en la Guardia Nocturna de Ank-Morpork. Zanahoria acude encantado a su nuevo trabajo, hasta se aprende un viejo reglamento que ha encontrado, pero los Guardia Nocturna no es lo que cree.

Lord Vetinari, el Patricio de la ciudad, ha legalizado el crimen para tener controlados tanto a los distintos Gremios como los delitos, lo que ha terminado afectando a la Guardia Nocturna que ha quedado reducida a tres hombres, que apenas hacen nada. Sin embargo, cuando un misterioso grupo, que desea traer a los antiguos dragones a la vida para reinstaurar la monarquía, empieza a conspirar, la desastrosa Guardia Nocturna es lo único que puede salvar Ank-Morpork.

¡Guardias! ¡Guardias! es uno de los libros más completos que he leído de esta saga y también de los más divertidos y originales. Ya desde la dedicatoria, Terry Pratchett impregna al libro de una personalidad propia que, aunque no desentona en Mundodisco, sí que marca esta saga como algo diferente. Pues estamos ante una historia de detectives, además de la típica historia de perdedores que acaban, no sólo ganando el corazón del lector, sino salvando el día.

Y es que nuestros cuatro protagonistas son un desastre, así, sin más. Pero precisamente eso les hace grandes. Desde el inocente Zanahoria que es incapaz de entender el sarcasmo y que se dedica en cuerpo y alma a ser un buen guardia porque está acostumbrado a darlo todo en lo que hace, hasta ese enorme capitán Vimes, cínico como él solo, también un alcohólico, pero bastante más útil de lo que él mismo se piensa. Los otros dos guardias son el sargento Colon y el cabo Nobby Nobbs y tampoco tienen ningún desperdicio, al igual que todos los personajes que aparecen en la novela. Y, eh, vuelve a salir El bibliotecario, que es uno de mis personajes favoritos de toda la saga.

Además de esa investigación en la que intentan saber qué ocurre con un dragón en la ciudad, en ¡Guardias! ¡Guardias! hay otras cuestiones bastante interesantes, como la crítica social cargada de ironía y humor.

La verdad, es que esta ha sido una de las novelas más divertidas de Mundodisco y, encima, es terriblemente entretenida. No dejan de ocurrir cosas, con la ventaja de que toda la trama me ha parecido más compacta que otras aventuras escritas por Terry Pratchett. Es que encima me he reído de lo lindo con las desventuras de estos cuatro guardias.

Por otro lado, con Lady Sybil Ramkim Terry Pratchett nos regala a un personaje femenino digno de mención que, no sólo protagoniza una historia de amor (¿se puede molar más que esa especie de comedia romántica entre ella y Vimes?), sino que también tiene una voz muy definida y muestra un punto de vista completamente distinto en la aventura. Y es que Lady Ramkim es una experta en la cría de dragones, así que no sólo su ayuda resulta crucial, sino que los defiende, siendo la única.

Como ya he dicho, ¡Guardias! ¡Guardias! se ha convertido en uno de mis libros favoritos, me ha encantado de principio a final y no puedo ser más fan de los personajes que nos han presentado en esta entrega.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Los últimos días de nuestros padres de Joël Dicker.

lunes, 11 de abril de 2016

Brujerías

Hacía ya tiempo que no seguía con la saga Mundodisco de Terry Pratchett y aún tenía Brujerías esperándome en la estantería, así que lo cogí con muchas ganas, sobre todo porque suponía el regreso de Yaya Ceravieja, que me gustó muchísimo en Ritos iguales.

Por si no lo sabéis, Mundodisco es una saga que, además de extensa, es muy particular, ya que está formada por novelas autoconclusivas en su mayoría que se pueden leer de forma independiente. También se pueden dividir por distintas sagas dentro de la principal y Brujerías sería la segunda entrega de Las brujas, que se inició con Ritos iguales, y sexta entrega si sigues la publicación original. Una vez aclarado eso por si hay alguien que no haya oído hablar de Mundodisco, voy con la reseña de Brujerías:

El rey del reino de Lancre es asesinado. Hasta ahí, nada nuevo, suele ser algo típico en los reyes. Sin embargo, el problema viene cuando sus asesinos, el duque Felmet y su esposa, se hacen con el trono y deciden hacerles la guerra a las brujas, que viven estupendamente en el reino, donde cuidan a sus animales, ayudan o maldicen a la gente, según les venga en gana. Y es que, por azares del destino, un aquelarre de tres brujas (formado por Yaya Ceravieja, Tata Ogg y la novata Magrat Ajostiernos) acaba encontrando al hijo del difunto rey, un bebé, al que dejan en una compañía de teatro para que crezca a salvo.

Y como las brujas no intervienen en la monarquía, ni en nada básicamente, todo podría haber parado ahí, pero resulta que el reino de Lancre no traga a su nuevo rey y les pide ayuda. Así que una cosa lleva a otra y, al final, el aquelarre decide intervenir en contra del nuevo rey, el duque Felmet... que no sabe la que le viene encima.

Con Brujerías, Terry Pratchett hace un homenaje y coña en toda regla de Macbeth, la obra de Shakespeare. No es que sea sutil, pero sí terriblemente divertido, sobre todo por ese trío protagonista que no puede ser más distinto.

A Yaya Ceravieja ya la conocía de Ritos iguales, donde me conquistó. Yaya Ceravieja tiene muy mala leche, es una experta en cabezología y cree que lo mejor para una bruja es pasar de todo. Sin embargo, en Brujerías Yaya Ceravieja acaba viniéndose totalmente arriba en su enfrentamiento con el duque Felmet. Vamos, que la tenemos desatada y eso acaba resultando muy, muy gracioso, sobre todo por lo irónica que es y las salidas que tiene. A medida que avanza la novela, Yaya se va desatando más y más y no puedes más que quererla y admirarla al mismo tiempo.

Por otro lado, está Tata Ogg, que es una bruja bastante particular, más que nada porque en su juventud fue muy promiscua y ahora tiene una caterva de hijos, que a su vez han tenido más hijos, así que es la matriarca de una enorme familia donde esclaviza a sus nueras y cuenta con la defensa a ultranza de sus hijos.

Finalmente, tenemos a Magrat que es joven y básicamente una hippie, que cree que la magia debería entenderse de otra manera. A Magrat le gustan los rituales, los libros de hechizos, las velas y toda la parafernalia que sus compañeras creen que es una estupidez. La muchacha es bastante inocente, más pacífica que las otras dos, también más comprensiva, pero tiene su carácter y la vemos crecer un poco a lo largo de la novela.

Y aunque el trío de brujas son las protagonistas de la novela, no están solas, ya que, como ocurre en todas las entregas de Mundodisco, sus páginas están plagadas por toda clase de personajes, cada cual más peculiar que el anterior: desde el príncipe heredero bendecido por el aquelarre (al más puro estilo las tres hadas buenas de La bella durmiente), hasta los malvados duques donde ella es el auténtico cerebro y su esposo un panoli que se dedica a aguantarla.

Todos tienen lo suyo, cada uno tiene su historia y todo va confluyendo a los largo de las trescientas páginas de Brujerías.

Además, como ocurría con Ritos iguales (la novela anterior de esta saga centrada en las brujas), Brujerías resulta una novela bastante peculiar. No hay aventuras que recorren el Disco, ni enredos, sino que se trata de ese conflicto entre los nuevos reyes y las brujas, mientras Terry Pratchett se cachondea de todo y divaga sobre temas tan distintos como el gobierno, el teatro o la sociedad.

La verdad es que cada novela nueva que leo del Mundodisco no sólo me encanta, sino que acaba sorprendiéndome porque no hay dos iguales y encima siempre me hacen reír. Son unas novelas que, personalmente, no me canso de recomendar porque merecen mucho la pena.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Tatiana y Alexander de Paullina Simons.

lunes, 11 de enero de 2016

Rechicero

Quinta novela de Mundodisco leída y quinta que reseño por aquí, en este caso es Rechicero porque yo soy muy maniática y sigo el orden de publicación. Sin embargo, lo bueno que tienen las entregas de esta saga es que se pueden leer en cualquier orden porque son auto-conclusivas, salvo alguna excepción como La luz fantástica.

En Rechicero nos reencontramos con Rincewind, el mago más desastroso del Disco y protagonista de El color de la magia y La luz fantástica, lo que ya de por sí mola porque Rincewind es muy, muy genial. Además, como el resto de las novelas de Mundodisco es muy, muy divertida y entretenida, a pesar de tener un argumento a priori sencillo:

Había una vez un mago que era el octavo hijo de un mago y que decidió renunciar a la Universidad Invisible para estar con una mujer, ya que los magos tienen prohibido el mantener relaciones sexuales. Como el aburrimiento colabora mucho a procrear, este mago acaba teniendo ocho hijos, lo que no tendría por qué ser malo... salvo porque el octavo hijo de un mago que, a su vez, es el octavo hijo de un mago, no será un simple mago, sino un rechicero, alguien tan poderoso que podría competir con los dioses.

Este mago, además, al saber el destino que el espera a su hijo, Coin, decide darle esquinazo a La muerte y ocultarse en el bastón que le corresponde al niño. Y es que este hombre, Supererudito, tiene sus propios planes para vengarse de sus colegas. Así, años después, Coin se planta en la Universidad Invisible para liderar a los magos, por lo que tiene que usar el Sombrero del Archicanciller, lo que seguramente acabe desatando el Apocrilipsis (el Despido de los Dioses y la invasión de las cosas que habitan las Dimensiones Mazmorra), pero el sombrero quiere evitarlo, así que hace que una heroína, Conina, lo robe y en medio de todo esto Rincewind acaba liado para salvar el mundo una vez más, a pesar de ser un inútil redomado.

La estructura es exactamente igual que en las otras novelas de Rincewind: éste, que sólo intenta sobrevivir y vivir lo más tranquilamente posible, se ve envuelto en un montón de disparatadas desventuras para salvar el mundo.

No es tan original como las últimas novelas de Mundodisco que había leído, que seguían a otros personajes y, por tanto, eran distintas tanto en planteamiento como en temas, pero tampoco importe mucho. Y es que Rechicero, al igual que las otras novelas dedicadas a Rincewind son muy, muy divertidas y llenas de acción, por lo que se leen enseguida. Además, ya conocemos a Rincewind y, por tanto, apreciamos a ese hechicero inútil y cascarrabias con un don para sobrevivir, lo que hace que todo sea aún más divertido.

Y, ojo, porque que esté Rincewind también significa que nos reencontraremos con personajes tan molones como el bibliotecario de la Universidad Invisible, que es sencillamente genial, y El equipaje, ese arcón con miles de patitas, un estómago infinito y el encanto destructor de un psicópata malhumorado.

Precisamente El equipaje ha sido de lo mejor de la novela, ya que en Rechicero se nos enamora de la heroína Conina y acaba sufriendo en sus carnes (o maderas) el desamor, lo que hace que sus intervenciones, aunque breves, sean hilarantes.

También, como es habitual en las novelas de Mundodisco, Terry Pratchett aprovecha para introducir nuevos personajes y ampliar aún más el universo que ha creado al ambientar las aventuras en nuevos lugares. En lo que respecta a los personajes, tenemos a Conina, que es la hija del héroe Cohen el bárbaro (al que ya conocíamos) y, por tanto, parece destinada a seguir los pasos de su padre al estar increíblemente dotada para eso del heroísmo, aunque ella en realidad quiere ser peluquera. También conocemos a Nijel, que desea ser un héroe, pero está empezando y no termina de dominar ni la teoría y a Creosoto, un Serifa que no deja de componer poesía.

Vamos, que es una combinación de lo más loca, pero que funciona a la perfección y arranca unas cuantas carcajadas.

Tampoco quiero entrar más en detalles, para que os sorprendáis con Rechicero y sus situaciones disparatas si no lo habéis leído (que deberíais), aunque sí que diré que me sorprendió el final. Y es que, aunque se cierra el argumento, hay cierto aspecto que se queda abierto para, imagino, protagonizar una de las siguientes novelas.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El (sin)sentido del amor de Javier Ruescas.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Mort

Sigo con mi particular reto de ir leyendo las novelas de Mundodisco y hoy os traigo la reseña de la última que he leído: Mort. Es la cuarta en orden de publicación y la primera en la saga centrada en el personaje de La muerte y, hasta el momento, mi favorita y eso que las tres anteriores también me gustaron mucho.

Mort es un desastre. No tiene ninguna habilidad conocida, sobre todo para trabajar en el campo como hacen el resto de su familia y prácticamente todo el mundo en su pueblo. De hecho, Mort es especial, ya que es soñador, distraído y su particular visión del mundo hace que se pregunte muchísimas cosas. Desesperado por no encontrarle un futuro, su padre decide llevarlo a la ciudad para que alguien –cualquiera– lo coja de aprendiz. Sin embargo, Mort no tiene suerte hasta que a última hora aparece La muerte con su túnica negra, su guadaña y su caballo para tomarlo como aprendiz.

La muerte empieza a enseñarle el oficio y pronto le relega tareas importantes como la de recoger las almas de los difuntos. Al principio, todo va más o menos bien, pero luego Mort debe cortar la vida de una princesa de la que se enamora y, entonces, es incapaz de matarla. Pero, claro, si La muerte debe llevarse a alguien no es por gusto, sino porque le ha llegado su hora y, cuando Mort decide salvar a la princesa, acaba originando un problema espacio-temporal de épicas proporciones. Por eso, Mort intentará resolverlo sin matar a la princesa y sin contar con La muerte, que está muy ocupada haciendo otras cosas y sumergiéndose en reflexiones de todo tipo.

Creo que, hasta el momento, Mort ha sido la novela de Terry Pratchett con la que más me he reído y que más me ha gustado, sobre todo porque está protagonizada por dos grandes personajes.

A La muerte ya le conocíamos, pues había aparecido en El color de la magia y La luz fantástica persiguiendo a Rincewind para sesgar su vida. Sin embargo, en Mort deja de ser un personaje secundario para pasar a primera línea y conocerle un poco mejor. Y es que Muerte tiene su mundo, su familia y sus aficiones como todo el mundo... aunque a su manera. De hecho, a lo largo de la novela se ahonda en su carácter y también en la gente que le rodea o, lo que es lo mismo, su hija Ysabell y su criado Albert.

La verdad es que me ha gustado mucho conocer mejor a Muerte, sobre todo una vez empieza a probar cosas nuevas y acaba divagando. Me he reído mucho con él y, aunque pueda sonar raro porque es La muerte y tal, me ha parecido adorable. ¿Cómo no va a serlo si le encantan los gatos y llama a su caballo Blinky? Pues eso.

El otro protagonista es Mort, al cual conocemos en esta entrega y cumple muy bien con la función de aprendiz que la caga y héroe-desastroso-en-ciernes. Sí, me he inventado el término, pero seguro que me habéis entendido. Y es que Mort es un chico normal y corriente, por mucho que sea diferente, sobre todo para aquellos que forman parte de su entorno. Por eso, el puesto de Muerte le queda grande y acaba liándola parda cuando quiere ayudar a una princesa de la que se ha enamorado.

Eso sí, a lo largo de toda la obra, Mort sufre una evolución impresionante y resulta tan entretenido como interesante ver cómo va cambiando y cómo intenta arreglar el desaguisado que ha provocado al salvar a la princesa.

De hecho, la trama de Mort es muy, muy entretenida. En cierta manera, me pareció más convencional que otras novelas de Mundodisco que he leído (El color de la magia está formado por cuatro aventuras independiente y Ritos iguales no tiene la típica de propuesta de x problema que solucionar, sino que trataba más del feminismo y de la relación de sus protagonistas) y como más directa: Mort crea un problema, que se debe solucionar para evitar un desastre aún mayor.

Además, todo el asunto de la muerte y el destino me ha resultado interesante, sobre todo la situación de la princesa Keli, que debería estar muerta, pero no lo está gracias a Mort y lo que eso provoca a su alrededor. Me resultó muy original, al igual que todo el mundo de La muerte: cómo trabaja, cómo es su entorno, cómo son las cosas desde su punto de vista...

Vamos, que Mort me ha encantado. Se ha convertido en una de mis novelas favoritas porque es original, divertida y tremendamente entretenida. Eso, sin contar con la pareja protagonista que no puede molar más.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Heima es hogar en islandés de Laia Soler.

lunes, 24 de agosto de 2015

Ritos iguales

Poco a poco, voy leyendo los libros que conforman Mundodisco, la saga creada por Terry Pratchett. El último que ha caído en mis manos es Ritos iguales, que cambia totalmente tanto la historia como los personajes de las anteriores entregas: El color de la magia y La luz fantástica. De hecho, esta tercera entrega, Ritos iguales, se puede leer de forma independiente sin haber ni tocado las otras dos entregas.

Es decir, que nos despedimos de las desventuras de Rincewind para conocer a las brujas que viven en Mundodisco y lo diferentes que son a los hechiceros, en una novela que habla sobre la batalla de sexos, la desigualdad entre éstos y el feminismo. La verdad es que Ritos iguales no ha sido tan divertida como las otras novelas que he leído del Mundodisco, pero aún así tiene sus puntazos y, sobre todo, es muy, muy interesante y resulta la más de entretenida.

Un mago moribundo, siguiendo la tradición, decide entregarle su cayado a un niño recién nacido para pasarle así su poder. El elegido es Eskarina, que acaba de nacer en un pequeño pueblo. ¿El problema? Que Eskarina no es un niño, sino una niña y éstas no pueden ser magos, sino brujas y la magia de ambos es muy diferente. Testigo de semejante embrollo es Yaya Ceravieja, una bruja que vive en el pueble y que, muy a su pesar, decide velar por Esk.

Los años pasan y Esk crece, convirtiéndose en una niña que da muestras de un increíble poder. Para ayudarla, Yaya Ceravieja la acoge como pupila, esperando que convertirla en bruja sea más que suficiente, pero no lo es. Por eso, acaba decidiendo ayudarla a convertirse en mago y, para eso, lo primero es lograr que pueda estudiar en la Universidad Invisible, lo que no será tan fácil, sobre todo cuando, una vez más,  Mundodisco está en peligro.

El punto de inicio de la novela no es especialmente novedoso, pues elementos como el que es algo sin saberlo o la relación maestro-alumno es algo bastante habitual en la ficción, sobre todo en la de fantasía. Sin embargo, Ritos iguales se desarrolla de manera totalmente impredecible. Nunca sabes lo que va a pasar en la siguiente página, qué nuevo lío va a ocurrir o qué van a hacer a continuación las protagonistas. Por eso, Ritos iguales es una novela que engancha bastante, se lee con rapidez y se disfruta muchísimo, sobre todo por ese gran personaje que es Yaya Ceravieja.

Porque Yaya es todo un personajazo y, cada vez que abre la boca, dan ganas de montarle un altar por su grandeza. Además, me resultó un personaje bastante complejo y original. Y es que Yaya es una de las brujas más poderosas de Mundodisco, seguramente la que más, lo que, a diferencia de lo que podría parecer, no significa que haga los mejores hechizos. Y es que las brujas consideran que una es más poderosa cuando necesita menos magia para llevar a cabo sus planes.

Las brujas recurren sobre todo a la cabezología, lo que vendría a ser emplear la psicología, ser astutas y valerse de productos naturales y de la manipulación cuando la situación lo requiere. Lo que, personalmente, me pareció maravilloso y muy original.

En el caso de Yaya Ceravieja, que es la que nos enseña junto a Esk lo que significa ser una bruja, nos encontramos ante una mujer muy, muy inteligente y sensata, una mejor persona de lo que a ella le gustaría ser. Es tan divertido como tierno ver como acaba dejando sus reticencias de lado para ayudar a Esk: al principio no quiere ni plantearse que una mujer pueda ser mago o marcharse de su casa, donde tiene una cómoda existencia, pero acaba cediendo para ayudar a su pupila, con la que tiene una relación muy bonita.

Por otro lado, Esk también mola bastante y representa la inocencia de quien no tiene prejuicios. Mientras que el resto de personajes se escandaliza constantemente de que una niña pueda ser mago, Esk no comprende esas reticencias y ni siquiera le importan.

Pero Yaya y Esk no están solas en la aventura y no dejan de encontrarse a personajes de lo más peculiares, mientras luchan por conseguir su objetivo. Lo que no les va a resultar nada fácil, pues los magos no quieren ni oír hablar de una niña mago, ya que la magia de verdad no es para mujeres, según ellos. Sin embrago, las dos protagonistas no se detienen ante nada, ni nadie. Y es que, como ya he dicho al principio de la reseña, Ritos iguales habla sobre el machismo, sobre la injusticia que éste provoca, cómo luchar contra ella y romper las tradiciones y tabúes que no tienen sentido.

Vamos, que Ritos iguales no es tan disparatada como las otras novelas de Mundodisco, pero es divertida, tiene a unos personajes estupendos y un mensaje que merece mucho la pena. Ni que decir tengo que la recomiendo muchísimo.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El baile de los penitentes de Francisco Bescós.

lunes, 22 de junio de 2015

La luz fantástica

Pues la actividad vuelve al blog. Sí, por fin. He estado muy ocupada y, para qué mentir, muy poco inspirada, así que me he tomado unas pequeñas vacaciones de escribir por aquí (aunque en tuiter he seguido dando por saco). Sin embargo, ya estoy de vacaciones como quien dice y la normalidad vuelve al blog y como es lunes lo hace con una reseña: en este caso, la segunda entrega de Mundodisco, La luz fantástica, pues poco a poco quiero ir leyendo todas las novelas de Terry Pratchett... Y, sí, ya sé que es imperdonable que no lo hubiera leído hasta ahora.

La segunda novela del Mundodisco (al menos la segunda en ser publicada, porque tengo entendido que no hay un orden específico para leerlas) es La luz fantástica, que vendría a ser la continuación de El color de la magia, pues en ella nos reencontramos con Rincewind y Dosflores exactamente donde los dejamos al final de la primera entrega: cayendo por el borde del mundo... y salvándose milagrosamente sin que Rincewind entienda muy bien cómo o por qué ha pasado.

Así, los dos acaban yendo de un lugar de lo más peculiar a otro, viviendo aventuras, desventuras y estando a punto de morir, mientras se cruzan con dos compañeros de viaje de lo más insospechados: por un lado, Cohen el bárbaro, un antiguo héroe al que le pueden los achaques de la edad y la falta de dientes le hace cecear; por otro, Betham, una joven virgen que iba a ser sacrificada y a la que salvan, aunque ella no quiera ser salvada.

Y, mientras tanto, la gran tortuga A’Tuin se va acercando inexorablemente a una estrella roja con la que va a colisionar. La muerte dictamina que la única forma de impedir una desgracia es reuniendo los ocho hechizos, pero, claro, los magos sólo tienen siete, ¿y dónde está el octavo? En la cabeza de Rincewind, torturándolo desde que leyó el Octavo cuando no era más que un estudiante. Así, el gremio de los magos viaja en su búsqueda, mientras conspiran entre ellos y se tienen que enfrentar al miedo de la gente, que acaba desembocando en una secta que cree que la desgracia se aproxima gracias a la existencia de los magos y de su forma de hacer magia.

Como veis en esta segunda entrega la trama se complica bastante y, de hecho, en lugar de cuatro historias cortas como en El color de la magia, tenemos una aventura completa que está llena de situaciones de todo tipo, aunque todas ellas descacharrantes. Con La luz fantástica me he reído más que con su antecesora y tenía pasajes en los que tenía que dejar de leer o apuntarlos porque no tienen desperdicio.

Además, ha sido un placer reencontrarme con Rincewind, Dosflores y, sobre todo, El equipaje, del cual sigo siendo muy fan. También repite La muerte, que es un personaje genial y del que, encima, se puede conocer más cosas de su vida. Por otro lado, las nuevas incorporaciones funcionan muy bien y resultan muy útiles a la hora de conocer nuevos aspectos del Mundodisco, como todo el gremio de los magos o las curiosas zonas que Rincewind y cia van visitando a lo largo de la novela.

No me voy a extender mucho más porque, sinceramente, creo que entrar más en faena e ir reventando lo que va ocurriendo le quitaría mucho encanto a la lectura. Es muy divertido, y de paso intrigante, saber cómo van a salir de un lío y, sobre todo, cuál va a ser el siguiente en el que se van a meter de cabeza.

Así que lo dejaré en que La luz fantástica mejora considerablemente en comparación con su primera parte, El color de la magia, y que es aún más divertida y entretenida que ésta. Una vez comienzas a leer esta novela, va a ser difícil parar, pero lo vas a disfrutar de lo lindo. Además, tiene un final cerrado, lo que es otro punto a su favor. De verdad, muy, muy recomendables están resultando las novelas de Mundodisco.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Escrito con la sangre de mi corazón de Diana Gabaldon.

lunes, 13 de abril de 2015

El color de la magia

Tengo que admitir una cosa: yo nunca había leído un libro de Terry Pratchett. Sí, sabía quién era (vivo en Calahorra, que tiene sus cadencias, pero tampoco es una cueva), también había oído hablar de Mundodisco, pero nunca había leído nada de él. Con la triste noticia de su muerte, hablamos de él en casa y, por algún extraño motivo, teníamos la primera novela de Mundodisco, El color de la magia, así que acabé leyéndolo.

Bueno, por cierto, tenemos la teoría de que el libro surgió de algún coleccionable de estos que infestan los quioscos en septiembre, aunque prefiero pensar que surgió de la nada y me estaba esperando, xD. Vale, vale, me dejo de chorradas y voy con la reseña de El color de la magia.

El Mundodisco es un mundo plano que descansa sobre cuatro elefantes que, a su vez, se encuentran a lomos de la tortuga Gran A'tuin, que recorre el espacio. Mundodisco es un lugar peculiar lleno de magia, héroes, grupos de asesinos y ladrones y personajes de todo tipo, además de una alta tasa de mortalidad que tiene a la Muerte muy ocupada.

En medio de todo esto tenemos a Dosflores, el primer turista del Mundodisco, que ha dejado su agradable hogar para conocer héroes, vivir aventuras y ver peleas de taberna. Dosflores llega acompañado de un baúl cargado de oro, miles de patitas y una personalidad psicópata que sigue y protege a su dueño con mucho ahínco. Dosflores se acaba cruzando con Rincewind, un mago tan fracasado que sólo conoce un hechizo que no puede realizar porque no sabe cuál es y sus efectos podrían ser catastróficos, a quien arrastra en sus disparatadas aventuras por todo Mundodisco.

Esta primera entrega está dividida en cuatro historias cortas protagonizadas por el peculiar equipo que forman Rincewind, Dosflores y su Equipaje, siendo ellos el hilo conductor de cuatro disparatadas desventuras, que tienen como propósito el explorar por primera vez el curioso Mundodisco. En su camino, nuestros héroes (por llamarlos de alguna manera) se tropezarán con todo tipo de personajes y de situaciones de lo más absurdas.

La verdad es que El color de la magia es un libro bastante peculiar, que no sé muy bien cómo definirlo, aunque me ha gustado mucho y estoy deseando leer otras entregas de Mundodisco (según he leído, en esta saga puedes leer el libro que te apetezca cuando quieras, en vez de llevar un orden). Me ha parecido muy divertido y también muy original y me ha bastado un libro para declararme fan incondicional de la Muerte, que molaba mogollón. En serio, es muy, muy grande, yo me moría cada vez que aparecía persiguiendo a Rincewind.

También Rincewind me ha gustado mucho, ese mago tan sumamente desastroso que sólo conoce un hechizo y que se niega a pronunciarlo, por mucho que el hechizo intente salir cada dos por tres de sus labios. Rincewind es un desastre, es también un cobarde de mucho cuidado y codicioso y práctico y acaba viéndose arrastrado a todo tipo de locuras gracias a Dosflores, que no se achanta ante nada y parece atraer el caos y le pueden las ganas de ver el mundo a la sensatez. De hecho, estos dos hacen un gran dúo de personajes, aunque si algo me ha gustado ha sido ese Equipaje psicópata que les va siguiendo con sus cientos de patitas.

En lo que respecta a las distintas aventuras que conforman El color de la magia, las cuatro son de lo más dispares, aunque igual de divertidas. Sirven muy bien como presentación del Mundodisco y permite ir haciéndose una idea de cómo funcionan las cosas ahí e ir aprendiendo nociones generales sobre el mismo.

Eso sí, creo que el principio de la novela te deja muy descolocado y cuesta empezar a leerlo, aunque no tardas en meterte de lleno en la historia. Como ya he dicho, El color de la magia es una novela bastante curiosa, por no decir directamente que es bastante rara. Sin embargo, sí que creo que cumple bastante bien como introducción y es tan absurda que no puedes evitar reírte un montón con toda la panda de zumbados que la protagonizan.

Vamos, que estoy deseando leer más entregas (y, por suerte, me he pillado las tres siguientes, yey =D).

El próximo lunes literario estará dedicado a... La noche del jaguar de Nalini Singh.