Ya sabéis que, de vez en cuando, sufro flechazos con libros. Pues bien, un día vi Mil lugares donde encontrarte y me quedé prendada de la portada (no me digáis que no es bonita), así que lo investigué y la premisa me moló mucho. Por eso, en cuanto fue mi cumpleaños, me hice con él y prácticamente lo devoré en dos días porque la novela está genial. Además, fue una muy grata sorpresa, porque yo no había leído la saga Medianoche de la misma autora, Claudia Gray (¿alguien que se la haya leído y me diga qué tal?), así que no tenía ni idea de qué me iba a encontrar.
En Mil lugares donde encontrarte conocemos a Marguerite, que es el bicho raro de su familia. Sus padres y su hermana son científicos, mientras que ella es artista, aunque no por eso tiene problemas familiares, sino que está muy unida a sus padres. Éstos sostienen que existen incontables realidades alternativas y han desarrollado una forma de viajar a ellas, El pájaro de fuego.
Sin embargo, los planes de sus padres se ven truncados cuando uno de sus ayudantes, Paul, asesina al padre de Marguerite y huye a otra dimensión, usando El pájaro de fuego. Para hacer justicia por su padre, Marguerite usa uno de los prototipos junto a Theo, el otro ayudando de sus padres, para perseguir a Paul por distintas dimensiones e intentar matarlo. No obstante, las cosas son aún más complicadas, ya que las diferentes vidas de Marguerite tienen algo en común: en todas tiene algo que ver con el Paul de esa dimensión, ¿será el destino? ¿Acaso están predestinados? ¿Y si al final resulta que Paul, por el que Marguerite tiene sentimientos, es inocente?
A mí las realidades alternativas es algo que me encanta, así que Mil lugares donde encontrarte me llamó poderosamente la atención al saber que iba de eso. Además, me pareció muy original. En esta novela, que es la primera parte de una trilogía, visitamos junto a Marguerite varias realidades alternativas que no pueden ser más distintas entre sí: una tecnológicamente más avanzada, una en plan Rusia imperial, otra en la que el planeta está cubierto de agua... Aunque, eso sí, Claudia Gray le dedica mucha más historia a una en concreto.
Y es que la novela tiene pasajes de ritmo más bien pausado, aunque no por eso aburren o sobran, combinados con otros más dinámicos. Al principio, Marguerite no deja de perseguir a Paul con la ayuda de Theo, lo que hace que la historia se mueva muy rápido, aunque después, al cambiar a otro mundo, se ralentiza para hablar de las consecuencias de vivir la vida de una versión alternativa de ti, lo que resulta bastante interesante, la verdad. Me gustaron mucho las cuestiones que propone, el que las personas que tiene a su alrededor sean las que Marguerite conoce, pero al mismo tiempo diferentes.
Lo que me lleva a hablar del tema amoroso. Sí, está la parte de las realidades alternativas y de descubrir qué pasó con el padre de Marguerite (¿le asesinó Paul? ¿Otra persona? ¿Por qué le mataron?), pero también tiene un alto componente romántico.
Y, sí, hay triángulo amoroso, pero, esperad, no os llevéis las manos a la cabeza, dejadme que os explique. Sí, Marguerite tiene muchas dudas sobre sus sentimientos, pero es bastante comprensible dado que todo apunta a que el chico que le gusta, Paul, asesinó a su padre. Sin embargo, no por eso se comporta como una veleta y va de uno a otro y tiro porque me toca, aunque a veces tenga algún momento de debilidad.
De hecho, Theo queda descartado prácticamente enseguida, pues se ve que Marguerite sólo le ve como un amigo. Y es que la historia de amor de la novela está bastante bien construida. Aquí no hay flechazos, ni amores épicos a primera vista, sino que Marguerite conoce desde hace tiempo tanto a Theo como a Paul, así que enseguida queda establecida la dinámica con ambos, gracias a los flashbacks que, además, sirven para explicar perfectamente lo cabreada que está y sus sentimientos por Paul.
Personalmente, me resultaron muy monos, además en cada una de sus versiones.
Eso sí, como desde la sinopsis te deja claro que Paul es el chico de la novela, desde la primera página tienes claro que Paul es inocente, lo que quizás le resta algo de misterio, aunque por otra parte, como Paul es tan mono, estás en plan: ¡Marguerite, créele, por fa!
Porque Paul es un amor de chico, a mí me enamoró desde los flashbacks en los que Marguerite cuenta cómo se fue enamorando de él. Es callado, arrastra varios traumas, pero también es decidido y muy sensible. Además, cada vez que habla con Marguerite se pone tan nervioso que no deja de meter la pata, lo que hace que sea muy adorable. En serio, soy muy pesada, pero es que me enamoré de Paul desde el principio y básicamente soy su fan.
También me gustó mucho Marguerite. Su valor, su decisión, la forma en la que se relaciona con los demás, incluso sus dudas. Es que con la que tiene montada como para no dudar, sobre todo cuando la historia avanza y todo se va complicando más. Y, bueno, me leí Mil lugares donde encontrarte hace unas semanas, pero no recuerdo que en ningún momento me desesperara o algo por el estilo. De hecho, me pareció una protagonista bastante espabilada y, al igual que Paul, muy mona.
Y si Marguerite y Paul me conquistaron, no puedo decir lo mismo de Theo. Quizás es porque basta que me intenten vender que un personaje es guay para que no comparta esa opinión, pero Theo me cayó bastante mal y, si no salía, yo me alegraba bastante.
El resto de personajes cumple con su cometido y, encima, es muy curioso ver cómo van cambiando ligeramente dependiendo de qué versión de ellos sea. Incluso los que no se repiten, están bien perfilados y desarrollados, lo que aumenta aún más lo bien pensadas que están las distintas dimensiones que Marguerite vista.
El trabajo de Claudia Gray creando realidades alternativas está muy, muy bien. Tienen sentido, lógica y me parece que los sutiles cambios entre los elementos comunes están tan conseguidos como la ambientación. También me parece que ha hecho un trabajo magnífico no sólo con la historia de amor, sino también con la trama más de ciencia-ficción: el invento de los Caine, el debate sobre cómo usar tecnología y la trama a largo plazo que ocupará las siguientes partes. En serio, está todo muy bien armado y escrito con una pluma muy efectiva: es elegante, pero directa, lo suficientemente bonita como para que la historia tenga un halo de romanticismo que va muy bien con el tema del destino, pero no resulta ni tediosa, ni aburrida.
El único fallo que le he visto es que, tras el primer tercio que es todo ritmo, tiene un segundo demasiado pausado. No es que no sea interesante ver a Marguerite viviendo otra vida y solucionando ciertos problemas, pero podría haberle dedicado menos páginas. Eso sí, propone ciertas cuestiones interesantes y, una vez fuera de esa realidad, vuelve a acelerar el ritmo y ya es imposible dejar de leer.
Vamos, que recomiendo muchísimo Mil lugares donde encontrarte. Es entretenido, bien escrito, con una buena historia de amor, personajes muy memorables y, así, resumiendo: mola mil. Así que ahora no hago más que desear que salga de una vez la segunda parte, aunque habrá que esperar. Ainss.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Agencia Lockwood. El espejo perdido de Jonathan Stroud.
lunes, 7 de septiembre de 2015
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Teen Wolf... Del revés
Esta semana ya no hemos tenido nuestra ración de Teen Wolf, básicamente porque la primera parte de la quinta temporada acabó la semana pasada. Entre unas cosas y otras no había tenido tiempo ni de ver el episodio, pero me he puesto al día... y ahora sólo me queda sufrir hasta que vuelvan, ya que ha sido la primera vez que no han cerrado el arco argumental, aunque sí que han explicado ese horrible flashfoward con el que comenzó el primer episodio.
Digo “horrible” no porque estuviera mal, sino porque teníamos a Lydia atrapada en Eichen House, a manos del doctor psicópata, y nos avisaban que el resto de la manada podía estar en peores circunstancias. Vamos, que nos han tenido toda la temporada en vilo y haciéndonos sufrir todo lo posible. De hecho, en mi opinión esta temporada 5A ha sido mejor que la cuarta, que aunque estuvo bien, no llegó al nivel del arco del Nogitsune, que ha sido lo más grande que han hecho jamás, aunque este diez episodios se han acercado mucho.
Y, como cada vez que veía un nuevo episodio, acababa como el adolescente que se encuentra con Riley al final de Del revés (a la que yo suelo llamar Inside out), he decidido analizarla siguiendo las emociones que, según la película de Pixar, tenemos alojadas en la cabeza:
Asco
Empiezo con Asco, más que nada porque, entre lo asquerositas que han sido algunas escenas relacionadas con esos Dread Doctors que amenazan a los chicos (aún me entran escalofríos al recordar cómo le meten algo en el ojo a Kira) y El rey de los asquerosos, pues ha habido mucho.
¿Y quién es El rey de los asquerosos? Sí, Theo, ese recién llegado que sólo quiere ser parte de la manada de Scott y va de buenecito de la vida, pero del cual Stiles no se fía un pelo. Y si Stiles no se fía un pelo, pues yo tampoco. Es mi mantra, que para algo Stiles es Stiles. La cuestión es que pronto descubrimos que Stiles, como siempre, tiene razón y Theo es un lobo (bueno, es una quimera-coyote, pero el dicho es ese) con piel de cordero. Un lobo que se hace odioso a más no poder y al que le deseas una muerte lenta y muy, muy dolorosa, sobre todo a medida que la temporada avanza y sus manipulaciones van a más y más surgiendo más efecto.
No, en serio, me están entrando ganas de portar sólo con recordarlo, ¡Ay, qué asco de tío, de verdad! ¡Qué asco, qué asco, qué asco!
Es que recuerdo cuando intenta ligarse a Malia y me da aún más asco. ¡Arg! O cuando malmete haciéndose el inocente. ¡Dios, en serio, qué asco de tío, qué asco, qué asco!
Sin embargo, he de decir que cumple perfectamente con su objetivo y que es un malo como nunca hemos visto en Teen Wolf y, encima, les ataca de una manera diferente. Vale que en otras temporadas teníamos al uncle Peter, que vendría a ser el Maquiavelo de Beacon Hills, pero Theo no le va a la zaga y el que, al final, su intención sea arrebatarle la manada a Scott e intentar sacar lo peor de sus miembros es algo nuevo, con sentido y asequible, lo que en otra temporada paranoica donde las haya, pues se agradece.
Miedo
En esta temporada, además del asqueroso de Theo (en serio, es que le odio a muerte), tenemos a los Dread Doctors. Para variar, todo te deja muy confusa, tampoco hay muchas explicaciones sobre qué son o qué quieren, pero sí que cumplen muy bien su objetivo de acojonar con su mera presencia. Porque anda que no dan mal rollo en cuanto aparecen, con las máscaras, los ruiditos y que vayan haciendo algo más que matar: crear esas quimeras tan chungas.
A mí es que los científicos locos siempre me han dado cosica y ya si juegan con la magia y no conocen límite alguno, pues ni os cuento.
También me acojona un rato el que La loba del desierto esté de camino a Beacon Hills, ya que quiere matar a Malia y a mí Malia me cae muy bien. Habrá que ver el enfrentamiento entre ambas en la próxima temporada y sólo espero que la pandilla esté mejor.
Y es que en este quinto año hemos sufrido lo que no estaba escrito por nuestros chicos. Normalmente, sufríamos por uno cada vez (la pobre Lydia con las visiones del uncle Peter, todo el tema de Void Stiles...), pero este año ha sido sufrimiento everywhere: entre Kira perdiendo el control del kitsune y volviéndose súper peligrosa y mortal, la culpa que cargaba el pobre Stiles, el saber que Lydia iba a terminar atrapada en un manicomio, el distanciamiento entre Malia y Stiles (muy bien llevado, por mucho que me haga sufrir), el ver como Liam iba a terminar volviéndose contra Scott... Y, vamos, es que en el último episodio no es que nada haya acabado bien, ¿sabéis?
Ay, en serio, cómo nos tortura esta peña. Menuda panda de cabrones retorcidos están hechos, aunque creo que por eso les queremos, xDD.
Ira
Esta parte va a ser corta, ya que sólo ha habido una cosa que me ha cabreado: Scott. De hecho, Oliver Queen debería pasarse por Beacon Hills para decirle eso de “you have failed this city” y clavarle una flecha en el culo, a ver si espabila. Porque, mira, Scott nunca ha sido mi favorito (admitamos que tanto él como Allison eran la sosez), pero normalmente se le puede aguantar y es bastante mono al cuidar de los demás.
Pero es que en esta temporada ha tenido unas paranoias bestiales: que si el liderazgo, que si matar o no matar, bla, bla. Y yo eso aún podría aguantarlo, pero con lo que no puedo es con esa escena en la que se enfrenta a Stiles y le echa en cara que matara a una quimera en defensa propia. ¿Pero a ti que mierda te pasa por la cabeza, Scott, so gilipollas?
En primer lugar, si Stiles no mataba al tipo este, él iba a terminar muerto. ¿Es qué quieres eso? En segundo lugar, las quimeras están zumbadas y todas acababan muriendo solas, ¿sabes? No es como si Stiles lo hubiera elegido, planeado o disfrutado, él se defendió de un puto loco con fecha de caducidad, así que tampoco hay que montar semejante drama.
Ay, en serio, que me altero sólo con pensarlo. Mal, Scott, mal, si es que te mereces la patada en el culo que te dio el asqueroso, so idiota.
Tristeza
La temporada comenzó con la pandilla más unida que nunca, siendo felices y prometiéndoselas igual de cara al último año de instituto. Incluso nos tocaron la fibra sensible acordándose de Allison. Pero, claro, esto es Teen Wolf y la felicidad es efímera, eso sí, no esperaba que me rompieran tanto el corazón. Y es que Theo los ha enfrentado los unos a los otros y ha sido para cortarse las venas el ver cómo se iban separando y también cómo la gran mayoría se mentía u ocultaba información.
Scott ha perdido a su manada por completo (le da la patada a Stiles y Liam intenta matarlo), también a su chica (vale que no hayan roto, pero Kira se ha tenido que marchar para evitar herir a nadie, lo que también es bastante drama) y no ha sido el único. Stiles ha estado tan centrado en lidiar con la culpa de matar a una quimera y Malia tan ocupada con el tema de su madre que se han distanciado hasta prácticamente romper y, jo, eso es muy triste porque estos dos eran muy monos.
Y es que esto ha afectado hasta a los padres. Porque el señor Stilinski ha estado tan centrado en sus paranoias sobre la ley y lo sobrenatural que se ha distanciado de su hijo y de Melissa con quien, por cierto, debería liarse de una santa vez, que lo estamos deseando. Todos. En el último episodio hasta ha perdido, en cierta manera, a su hombre de confianza.
Es curioso lo bien que han escrito ese tema, lo efectivo que ha sido y como, tras comenzar con un grupo unido y feliz, las manipulaciones de Theo, sus propias paranoias y el tema de los Dread Doctors ha ido minando esa unión. Eso sí, el último episodio emitido me rompió la patata hasta límites insospechados y espero que todo se solucione pronto, sobre todo esto:
Eh, que el señor Stilinski no es puede tocar, no, por ahí no paso, que los padres de esta serie deben de ser intocables sí o sí. Melissa, acude al rescate, súper enfermera. Y ya luego jugáis a los médicos y hacéis una especie de revival de Los Serrano con Scott y Stiles.
Alegría
Dejo lo más positivo para el final porque, sí, ha habido cosas alegres o que me han hecho feliz, como queráis. En primer lugar, ya sabemos qué es Parrish y ha molado un montón. En serio, me ha encantado que sea un hellhound. Mola mil. Y encima no es malo, lo que es de agradecer, porque yo ya estaba previendo drama en plan: ohh, no quiero serlo, pero soy malo.
En segundo lugar, porque nos están dando material shipperil del bueno y yo caigo rendida ante esa relación entre Lydia y Parrish, que es lo más. Vamos, mi pareja favorita de la serie de lejos (y eso que Stiles y Malia por un lado y Kira y Scott por otro, me encantan), que tiene una química brutal (esa escena donde Parrish la enseña a pelear, ESA escena, ainss) y son súper monos (la de la cárcel del último episodio es para morirse de amor).
Yo ya les veía posibilidades en la cuarta, pero en esta quinta ha ido a más y estoy deseando que se dejen de tonteos y se lancen en brazos del otro de una vez. De hecho, ya puestos, exijo que Parrish salve épicamente a Lydia de Eichen House. En ese salvamiento se incluye la falta de camisa de Parrish, que use sus poderes en plan badass y que la coja en brazos para sacarla de ese maldito lugar. Jo, con nada saco un fic. Pero, vamos, por pedir que no quede, sobre todo cuando nos tienen que compensar por semejante prado de pena que nos han montado al final.
Y, de paso, que maten a Theo de una vez. ¡Muerte y destrucción!
Y, nada, sólo nos queda esperar que vuelvan, aunque no tengo ni idea de cuándo lo hacen. Ainss. Que la espera nos sea leve.
Vale, sé que es de la cuarta, pero no he encontrado nada promocional de la quinta.
Y encima sale Derek, así que no creo que haya quejas, xD.
Digo “horrible” no porque estuviera mal, sino porque teníamos a Lydia atrapada en Eichen House, a manos del doctor psicópata, y nos avisaban que el resto de la manada podía estar en peores circunstancias. Vamos, que nos han tenido toda la temporada en vilo y haciéndonos sufrir todo lo posible. De hecho, en mi opinión esta temporada 5A ha sido mejor que la cuarta, que aunque estuvo bien, no llegó al nivel del arco del Nogitsune, que ha sido lo más grande que han hecho jamás, aunque este diez episodios se han acercado mucho.
Y, como cada vez que veía un nuevo episodio, acababa como el adolescente que se encuentra con Riley al final de Del revés (a la que yo suelo llamar Inside out), he decidido analizarla siguiendo las emociones que, según la película de Pixar, tenemos alojadas en la cabeza:
Asco
Empiezo con Asco, más que nada porque, entre lo asquerositas que han sido algunas escenas relacionadas con esos Dread Doctors que amenazan a los chicos (aún me entran escalofríos al recordar cómo le meten algo en el ojo a Kira) y El rey de los asquerosos, pues ha habido mucho.
¿Y quién es El rey de los asquerosos? Sí, Theo, ese recién llegado que sólo quiere ser parte de la manada de Scott y va de buenecito de la vida, pero del cual Stiles no se fía un pelo. Y si Stiles no se fía un pelo, pues yo tampoco. Es mi mantra, que para algo Stiles es Stiles. La cuestión es que pronto descubrimos que Stiles, como siempre, tiene razón y Theo es un lobo (bueno, es una quimera-coyote, pero el dicho es ese) con piel de cordero. Un lobo que se hace odioso a más no poder y al que le deseas una muerte lenta y muy, muy dolorosa, sobre todo a medida que la temporada avanza y sus manipulaciones van a más y más surgiendo más efecto.
No, en serio, me están entrando ganas de portar sólo con recordarlo, ¡Ay, qué asco de tío, de verdad! ¡Qué asco, qué asco, qué asco!
Es que recuerdo cuando intenta ligarse a Malia y me da aún más asco. ¡Arg! O cuando malmete haciéndose el inocente. ¡Dios, en serio, qué asco de tío, qué asco, qué asco!
Sin embargo, he de decir que cumple perfectamente con su objetivo y que es un malo como nunca hemos visto en Teen Wolf y, encima, les ataca de una manera diferente. Vale que en otras temporadas teníamos al uncle Peter, que vendría a ser el Maquiavelo de Beacon Hills, pero Theo no le va a la zaga y el que, al final, su intención sea arrebatarle la manada a Scott e intentar sacar lo peor de sus miembros es algo nuevo, con sentido y asequible, lo que en otra temporada paranoica donde las haya, pues se agradece.
Miedo
En esta temporada, además del asqueroso de Theo (en serio, es que le odio a muerte), tenemos a los Dread Doctors. Para variar, todo te deja muy confusa, tampoco hay muchas explicaciones sobre qué son o qué quieren, pero sí que cumplen muy bien su objetivo de acojonar con su mera presencia. Porque anda que no dan mal rollo en cuanto aparecen, con las máscaras, los ruiditos y que vayan haciendo algo más que matar: crear esas quimeras tan chungas.
A mí es que los científicos locos siempre me han dado cosica y ya si juegan con la magia y no conocen límite alguno, pues ni os cuento.
También me acojona un rato el que La loba del desierto esté de camino a Beacon Hills, ya que quiere matar a Malia y a mí Malia me cae muy bien. Habrá que ver el enfrentamiento entre ambas en la próxima temporada y sólo espero que la pandilla esté mejor.
Y es que en este quinto año hemos sufrido lo que no estaba escrito por nuestros chicos. Normalmente, sufríamos por uno cada vez (la pobre Lydia con las visiones del uncle Peter, todo el tema de Void Stiles...), pero este año ha sido sufrimiento everywhere: entre Kira perdiendo el control del kitsune y volviéndose súper peligrosa y mortal, la culpa que cargaba el pobre Stiles, el saber que Lydia iba a terminar atrapada en un manicomio, el distanciamiento entre Malia y Stiles (muy bien llevado, por mucho que me haga sufrir), el ver como Liam iba a terminar volviéndose contra Scott... Y, vamos, es que en el último episodio no es que nada haya acabado bien, ¿sabéis?
Ay, en serio, cómo nos tortura esta peña. Menuda panda de cabrones retorcidos están hechos, aunque creo que por eso les queremos, xDD.
Ira
Esta parte va a ser corta, ya que sólo ha habido una cosa que me ha cabreado: Scott. De hecho, Oliver Queen debería pasarse por Beacon Hills para decirle eso de “you have failed this city” y clavarle una flecha en el culo, a ver si espabila. Porque, mira, Scott nunca ha sido mi favorito (admitamos que tanto él como Allison eran la sosez), pero normalmente se le puede aguantar y es bastante mono al cuidar de los demás.
Pero es que en esta temporada ha tenido unas paranoias bestiales: que si el liderazgo, que si matar o no matar, bla, bla. Y yo eso aún podría aguantarlo, pero con lo que no puedo es con esa escena en la que se enfrenta a Stiles y le echa en cara que matara a una quimera en defensa propia. ¿Pero a ti que mierda te pasa por la cabeza, Scott, so gilipollas?
En primer lugar, si Stiles no mataba al tipo este, él iba a terminar muerto. ¿Es qué quieres eso? En segundo lugar, las quimeras están zumbadas y todas acababan muriendo solas, ¿sabes? No es como si Stiles lo hubiera elegido, planeado o disfrutado, él se defendió de un puto loco con fecha de caducidad, así que tampoco hay que montar semejante drama.
Ay, en serio, que me altero sólo con pensarlo. Mal, Scott, mal, si es que te mereces la patada en el culo que te dio el asqueroso, so idiota.
Tristeza
La temporada comenzó con la pandilla más unida que nunca, siendo felices y prometiéndoselas igual de cara al último año de instituto. Incluso nos tocaron la fibra sensible acordándose de Allison. Pero, claro, esto es Teen Wolf y la felicidad es efímera, eso sí, no esperaba que me rompieran tanto el corazón. Y es que Theo los ha enfrentado los unos a los otros y ha sido para cortarse las venas el ver cómo se iban separando y también cómo la gran mayoría se mentía u ocultaba información.
Scott ha perdido a su manada por completo (le da la patada a Stiles y Liam intenta matarlo), también a su chica (vale que no hayan roto, pero Kira se ha tenido que marchar para evitar herir a nadie, lo que también es bastante drama) y no ha sido el único. Stiles ha estado tan centrado en lidiar con la culpa de matar a una quimera y Malia tan ocupada con el tema de su madre que se han distanciado hasta prácticamente romper y, jo, eso es muy triste porque estos dos eran muy monos.
Y es que esto ha afectado hasta a los padres. Porque el señor Stilinski ha estado tan centrado en sus paranoias sobre la ley y lo sobrenatural que se ha distanciado de su hijo y de Melissa con quien, por cierto, debería liarse de una santa vez, que lo estamos deseando. Todos. En el último episodio hasta ha perdido, en cierta manera, a su hombre de confianza.
Es curioso lo bien que han escrito ese tema, lo efectivo que ha sido y como, tras comenzar con un grupo unido y feliz, las manipulaciones de Theo, sus propias paranoias y el tema de los Dread Doctors ha ido minando esa unión. Eso sí, el último episodio emitido me rompió la patata hasta límites insospechados y espero que todo se solucione pronto, sobre todo esto:
Eh, que el señor Stilinski no es puede tocar, no, por ahí no paso, que los padres de esta serie deben de ser intocables sí o sí. Melissa, acude al rescate, súper enfermera. Y ya luego jugáis a los médicos y hacéis una especie de revival de Los Serrano con Scott y Stiles.
Alegría
Dejo lo más positivo para el final porque, sí, ha habido cosas alegres o que me han hecho feliz, como queráis. En primer lugar, ya sabemos qué es Parrish y ha molado un montón. En serio, me ha encantado que sea un hellhound. Mola mil. Y encima no es malo, lo que es de agradecer, porque yo ya estaba previendo drama en plan: ohh, no quiero serlo, pero soy malo.
En segundo lugar, porque nos están dando material shipperil del bueno y yo caigo rendida ante esa relación entre Lydia y Parrish, que es lo más. Vamos, mi pareja favorita de la serie de lejos (y eso que Stiles y Malia por un lado y Kira y Scott por otro, me encantan), que tiene una química brutal (esa escena donde Parrish la enseña a pelear, ESA escena, ainss) y son súper monos (la de la cárcel del último episodio es para morirse de amor).
Yo ya les veía posibilidades en la cuarta, pero en esta quinta ha ido a más y estoy deseando que se dejen de tonteos y se lancen en brazos del otro de una vez. De hecho, ya puestos, exijo que Parrish salve épicamente a Lydia de Eichen House. En ese salvamiento se incluye la falta de camisa de Parrish, que use sus poderes en plan badass y que la coja en brazos para sacarla de ese maldito lugar. Jo, con nada saco un fic. Pero, vamos, por pedir que no quede, sobre todo cuando nos tienen que compensar por semejante prado de pena que nos han montado al final.
Y, de paso, que maten a Theo de una vez. ¡Muerte y destrucción!
Y, nada, sólo nos queda esperar que vuelvan, aunque no tengo ni idea de cuándo lo hacen. Ainss. Que la espera nos sea leve.
martes, 1 de septiembre de 2015
Frases inspiradoras del mes: Agosto de 2015
Empezamos septiembre, lo que es un poco deprimente, pero, bueno, pensemos en las series que están por venir, para consolarnos un poco y eso. Yo, por mi parte, voy a seguir la tradición e inaugurar el mes con las Frases inspiradoras que he ido poniendo a lo largo del mes, a veces con vuestra ayuda, por lo que: ¡muuuchas gracias!
"- Soy Nyssa, hija de Ra's Al Ghul, heredera del Demonio.
- Felicity Smoak, Instituto Tecnológico de Massachusetts, clase del 2009." Nyssa Al Ghul y Felicity Smoak en Arrow cortesía de Noelia.
"Donde quiera que se encuentre el prejuicio, siempre nubla la verdad." Jurado número ocho en Doce hombres sin piedad (película).
"Si el hielo puede arder, el amor y el odio se pueden emparejar. Montaña o pantano, da igual. La tierra es una." Jojen Reed en Canción de hielo y fuego III. Tormenta de espadas de George R. R. Martin.
"Algunos dicen que nuestro destino está conectado a la tierra, que es parte de nosotros como nosotros de ella. Otros dicen que el destino está entretejido como una tela, entrelazando el destino de uno con el de muchos otros, es aquello que más buscamos o luchamos por cambiar, algunos nunca lo encuentran, pero hay otros que… son guiados a él." Mérida en Brave (Indomable).
"- ¡Deja de pegarme!
- ¡Deja de besar a mi mujer!
- Pararé cuando tú empieces a hacerlo." Chris Keller y Nathan Scott en One tree hill cortesía de Noelia.
"Emma parecía la más enfadada de las dos, la que me exigía explicaciones con la mirada. Liz se había asustado mucho y abría y cerraba la boca como si quisiera hablar pero hubiese perdido las cuerdas vocales. Pensé que iba a comentar algo de los dioses sanguinarios que nos perseguían, pero, cuando por fin encontró la voz, dijo:
–¡Ese chico te ha besado!
Liz siempre ha tenido sus prioridades claras." Sadie Kane (narradora) en Las crónicas Kane II. El trono de fuego de Rick Riordan.
"No puedes cambiar lo que es alguien sin destruir lo que fue." Evan Treborn en El efecto mariposa (película).
"La viuda Douglas me cogió como un hijo, y creía que iba a civilizarme; pero era duro vivir dentro la casa todo el tiempo, considerando lo aburrida, normal y decente que era la viuda en todas sus costumbres, y así, cuando yo no podía aguantarlo más, me escapé. Me metí otra vez en mis trapos viejos y volví a dormir en mi barril de caña, y estuve libre y satisfecho. Pero Tom Sawyer me buscó y me dijo que iba a organizar una banda de ladrones, y que yo podría juntarme a su banda si volvía con la viuda y me hacía una persona honrada. Así que regresé." Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain.
"Si no te lo dices tú, quién te lo va a decir. Yo me he puesto un post-it en el espejo del baño que dice: tú no eres fea, eres original." Ángela en Allí abajo cortesía de Noelia.
"- Tus admiradoras sufrirán una decepción.
- Para mí ya sólo existe en el mundo una admiradora." Kathy Selden y Don Lockwood en Cantando bajo la lluvia.
"- Soy demasiado imperfecto para ti.
- Eres perfectamente imperfecto para mí." Michael, marqués de Bourne y lady Penélope Malbury en Un canalla siempre es un canalla de Sarah MacLean.
"Quiero que seas feliz, y que él sea feliz. Y, aun así, cuando vayas hacia el altar para uniros para siempre, caminarás sobre un sendero invisible formado por los fragmentos de mi corazón, Tessa. Daría mi vida por cualquiera de los dos. Daría mi vida por vuestra felicidad. Creía que tal vez, cuando me dijiste que no me amabas, mis sentimientos irían enfriándose y acabarían por desaparecer, pero no ha sido así. Han seguido creciendo día a día. Te amo más desesperadamente, en este momento, de lo que te he amado antes, y en una hora te amaré aún más." William "Will" Herondale en Cazadores de sombras: Los orígenes III. Princesa mecánica de Cassandra Clare.
"Nunca verás venir los momentos que mutilarán tu vida para siempre... al menos no los verás hasta después de que te hayan cortado las piernas." Savitar en Aquerón de Sherrilyn Kenyon cortesía de Xymeeforyou.
"Hazme caso. Por este exterior de abogada, no te dejes engañar, porque adentro habita una auténtica fiera… Salgo como un lince… Mira, sé doblarme como una rosquilla. En serio. Y no como una rosquilla de las lisas, sino de las retorcidas. Y con un toque ligeramente picante que libera el lince salvaje. Es lo que un hombre quiere. Os gusta, ¿verdad? ¡Una rosquilla picante de lince salvaje! ¿Es lo que quieres? Yo podría darte una picante, ¿la quieres?" Lucy Kelson en Amor con preaviso.
"- No se equivocan. Eres un maldito psicópata...
- Sociópata bien integrado. Con tu teléfono." David y Sherlock Holmes en Sherlock (serie de la BBC del 2010).
"La vida es demasiado corta como para no perdonar." Walt Disney en Al encuentro del señor Banks.
"- ¿Te has colado en la oficina de administración?
- No, no me he colado en la oficina de administración... Bueno, puede que me haya colado en la oficina de administración." Scott McCall y Stiles Stilinski en Teen wolf (serie) cortesía de Noelia.
"Apenas diez segundos después, ahí estaba Daemon, de pie en la puerta de mi habitación. Se notaba que acababa de despertarse porque tenía el pelo revuelto y el pantalón del pijama de franela arrugado. No llevaba camiseta. Fuera había un metro de nieve y él seguía medio desnudo.
Casi pongo los ojos en blanco, pero eso habría requerido apartarlos de su pecho... y su estómago. Definitivamente, tenía que ponerse camisetas más a menudo." Katy Swartz (narradora) en Opal de Jennifer L. Armentrout.
"A la tonta niña blanca le gusta jugar con espadas samurai. Quizá no seas un samurai, pero puedes morir como un samurai." O-Ren Ishii en Kill Bill vol. 1.
"- ¡Vaya! Este frigorífico está más vacío que el tuyo. Por eso su perro se lo quería comer.
- Esa es otra razón por la que no tengo mascota.
- Ya. Y porque lo único que consigue sobrevivir en tu apartamento es el moho y los hongos.
- Una vez tuve un ratón.
- Mmm, vivía en tu despensa y el pobre murió de hambre.
- ¡Qué malo eres!" Marti Deeks y Kensi Blythe en NCIS: Los Ángeles.
"¿Sabes? Soy tan romántico que a veces pienso que debería casarme conmigo mismo." Mike Wazowski en Monstruos S. A. cortesía de Noelia.
"- Sé que eres el jefe y que tienes que compartimentar todo, pero no es sano. Necesitas relajarte. Prueba el yoga o algo.
- Lo intenté... pero no soy nada flexible." Skye y Philip Coulson en Agents of S.H.I.E.L.D.
"Lavelle, tienes por delante una vida entera para escribir tu historia. De ti depende hacerlo con el trazo mustio del miedo y las burlas o con la sutil belleza del baile. Sé que hay una parte de ti que ya ha escogido cómo quiere ser recordada. No dejes que se marchite." Theo en Las crónicas de Fortuna. El secreto del trapecista de Javier Ruescas.
"A veces la mejor estrategia es ser uno mismo." Nick Campbell en Los becarios.
"- Oye, Fidel, una cosa que estaba yo pensando: si tu madre está ahora con un tío que no es tu padre, ese tío sería tu padrastro. Pero, si tu padre se liara ahora con otra tía, esa tía ya no sería tu tía, sino que sería... tu prima... Entonces, igual tú nacerías tonto, ¿no?
- Y eso es lo que te pasó a ti ¿Verdad?
- ... ¿El qué?" Luisma García y Paz Bermejo en Aída cortesía de Noelia.
"Si quieres mirar mal a alguien, búscate un espejo." Señor Rosa en Reservoir Dogs.
"Los jóvenes no podéis saber cómo piensan ni cómo sienten los ancianos, pero los ancianos cometemos un error si olvidamos qué significa ser joven... Y por lo visto, últimamente yo lo he olvidado." Albus Dumbledore en Harry Potter y la Orden del Fénix de J. K. Rowling.
"Cualquier buen interrogador le dirá que, si un secreto es difícil de destapar, guardarlo lo es aún más." Brenda Johnson en The closer.
"No es por el cebo de Book Barn, ni porque Adam esté de gira, o porque mi mejor amiga, Kim, esté ocupada con el anuario. Ni siquiera es porque tenga el chelo en el instituto, o porque no quiera quedarme en casa viendo la tele o durmiendo. Es que, sencillamente, me gusta salir con mi familia." Mia Hall (narradora) en Si decido quedarme de Gayle Forman cortesía de Noelia.
"Si te refieres a la palabra que significa preocuparse por alguien más allá de todo lo sensato y querer que tenga todo lo que desea sin importar cuánto te destruya, esa palabra es "amor". Y, cuando amas a alguien, no dejas de hacerlo básicamente nunca. Incluso cuando los demás te miran con pena o te llaman "loco". Incluso entonces. ¡Especialmente entonces! Simplemente, no te rindes. Porque si te rindes, si fuera tan fácil seguir el consejo de los demás, y superarlo y encontrar a alguien más, entonces no sería amor, eso sería... Eso sería alguna otra cosa desechable por la que no vale la pena pelear..." Ted Mosby en Cómo conocí a vuestra madre (How I met your mother).
"Al universo no le gustan los secretos. Conspira para revelar la verdad, para llevarte hasta ella." Lisa Unger.
Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:
A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.
B) Enviarla a nuestro correo: epic.us.blog@gmail.com
C) Dejarla en el muro de nuestra página de feisbuk y, de paso, si os apetece y eso, regalarnos algún like ;P
"- Soy Nyssa, hija de Ra's Al Ghul, heredera del Demonio.
- Felicity Smoak, Instituto Tecnológico de Massachusetts, clase del 2009." Nyssa Al Ghul y Felicity Smoak en Arrow cortesía de Noelia.
"Donde quiera que se encuentre el prejuicio, siempre nubla la verdad." Jurado número ocho en Doce hombres sin piedad (película).
"Si el hielo puede arder, el amor y el odio se pueden emparejar. Montaña o pantano, da igual. La tierra es una." Jojen Reed en Canción de hielo y fuego III. Tormenta de espadas de George R. R. Martin.
"Algunos dicen que nuestro destino está conectado a la tierra, que es parte de nosotros como nosotros de ella. Otros dicen que el destino está entretejido como una tela, entrelazando el destino de uno con el de muchos otros, es aquello que más buscamos o luchamos por cambiar, algunos nunca lo encuentran, pero hay otros que… son guiados a él." Mérida en Brave (Indomable).
"- ¡Deja de pegarme!
- ¡Deja de besar a mi mujer!
- Pararé cuando tú empieces a hacerlo." Chris Keller y Nathan Scott en One tree hill cortesía de Noelia.
"Emma parecía la más enfadada de las dos, la que me exigía explicaciones con la mirada. Liz se había asustado mucho y abría y cerraba la boca como si quisiera hablar pero hubiese perdido las cuerdas vocales. Pensé que iba a comentar algo de los dioses sanguinarios que nos perseguían, pero, cuando por fin encontró la voz, dijo:
–¡Ese chico te ha besado!
Liz siempre ha tenido sus prioridades claras." Sadie Kane (narradora) en Las crónicas Kane II. El trono de fuego de Rick Riordan.
"No puedes cambiar lo que es alguien sin destruir lo que fue." Evan Treborn en El efecto mariposa (película).
"La viuda Douglas me cogió como un hijo, y creía que iba a civilizarme; pero era duro vivir dentro la casa todo el tiempo, considerando lo aburrida, normal y decente que era la viuda en todas sus costumbres, y así, cuando yo no podía aguantarlo más, me escapé. Me metí otra vez en mis trapos viejos y volví a dormir en mi barril de caña, y estuve libre y satisfecho. Pero Tom Sawyer me buscó y me dijo que iba a organizar una banda de ladrones, y que yo podría juntarme a su banda si volvía con la viuda y me hacía una persona honrada. Así que regresé." Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain.
"Si no te lo dices tú, quién te lo va a decir. Yo me he puesto un post-it en el espejo del baño que dice: tú no eres fea, eres original." Ángela en Allí abajo cortesía de Noelia.
"- Tus admiradoras sufrirán una decepción.
- Para mí ya sólo existe en el mundo una admiradora." Kathy Selden y Don Lockwood en Cantando bajo la lluvia.
"- Soy demasiado imperfecto para ti.
- Eres perfectamente imperfecto para mí." Michael, marqués de Bourne y lady Penélope Malbury en Un canalla siempre es un canalla de Sarah MacLean.
"Quiero que seas feliz, y que él sea feliz. Y, aun así, cuando vayas hacia el altar para uniros para siempre, caminarás sobre un sendero invisible formado por los fragmentos de mi corazón, Tessa. Daría mi vida por cualquiera de los dos. Daría mi vida por vuestra felicidad. Creía que tal vez, cuando me dijiste que no me amabas, mis sentimientos irían enfriándose y acabarían por desaparecer, pero no ha sido así. Han seguido creciendo día a día. Te amo más desesperadamente, en este momento, de lo que te he amado antes, y en una hora te amaré aún más." William "Will" Herondale en Cazadores de sombras: Los orígenes III. Princesa mecánica de Cassandra Clare.
"Nunca verás venir los momentos que mutilarán tu vida para siempre... al menos no los verás hasta después de que te hayan cortado las piernas." Savitar en Aquerón de Sherrilyn Kenyon cortesía de Xymeeforyou.
"Hazme caso. Por este exterior de abogada, no te dejes engañar, porque adentro habita una auténtica fiera… Salgo como un lince… Mira, sé doblarme como una rosquilla. En serio. Y no como una rosquilla de las lisas, sino de las retorcidas. Y con un toque ligeramente picante que libera el lince salvaje. Es lo que un hombre quiere. Os gusta, ¿verdad? ¡Una rosquilla picante de lince salvaje! ¿Es lo que quieres? Yo podría darte una picante, ¿la quieres?" Lucy Kelson en Amor con preaviso.
"- No se equivocan. Eres un maldito psicópata...
- Sociópata bien integrado. Con tu teléfono." David y Sherlock Holmes en Sherlock (serie de la BBC del 2010).
"La vida es demasiado corta como para no perdonar." Walt Disney en Al encuentro del señor Banks.
"- ¿Te has colado en la oficina de administración?
- No, no me he colado en la oficina de administración... Bueno, puede que me haya colado en la oficina de administración." Scott McCall y Stiles Stilinski en Teen wolf (serie) cortesía de Noelia.
"Apenas diez segundos después, ahí estaba Daemon, de pie en la puerta de mi habitación. Se notaba que acababa de despertarse porque tenía el pelo revuelto y el pantalón del pijama de franela arrugado. No llevaba camiseta. Fuera había un metro de nieve y él seguía medio desnudo.
Casi pongo los ojos en blanco, pero eso habría requerido apartarlos de su pecho... y su estómago. Definitivamente, tenía que ponerse camisetas más a menudo." Katy Swartz (narradora) en Opal de Jennifer L. Armentrout.
"A la tonta niña blanca le gusta jugar con espadas samurai. Quizá no seas un samurai, pero puedes morir como un samurai." O-Ren Ishii en Kill Bill vol. 1.
"- ¡Vaya! Este frigorífico está más vacío que el tuyo. Por eso su perro se lo quería comer.
- Esa es otra razón por la que no tengo mascota.
- Ya. Y porque lo único que consigue sobrevivir en tu apartamento es el moho y los hongos.
- Una vez tuve un ratón.
- Mmm, vivía en tu despensa y el pobre murió de hambre.
- ¡Qué malo eres!" Marti Deeks y Kensi Blythe en NCIS: Los Ángeles.
"¿Sabes? Soy tan romántico que a veces pienso que debería casarme conmigo mismo." Mike Wazowski en Monstruos S. A. cortesía de Noelia.
"- Sé que eres el jefe y que tienes que compartimentar todo, pero no es sano. Necesitas relajarte. Prueba el yoga o algo.
- Lo intenté... pero no soy nada flexible." Skye y Philip Coulson en Agents of S.H.I.E.L.D.
"Lavelle, tienes por delante una vida entera para escribir tu historia. De ti depende hacerlo con el trazo mustio del miedo y las burlas o con la sutil belleza del baile. Sé que hay una parte de ti que ya ha escogido cómo quiere ser recordada. No dejes que se marchite." Theo en Las crónicas de Fortuna. El secreto del trapecista de Javier Ruescas.
"A veces la mejor estrategia es ser uno mismo." Nick Campbell en Los becarios.
"- Oye, Fidel, una cosa que estaba yo pensando: si tu madre está ahora con un tío que no es tu padre, ese tío sería tu padrastro. Pero, si tu padre se liara ahora con otra tía, esa tía ya no sería tu tía, sino que sería... tu prima... Entonces, igual tú nacerías tonto, ¿no?
- Y eso es lo que te pasó a ti ¿Verdad?
- ... ¿El qué?" Luisma García y Paz Bermejo en Aída cortesía de Noelia.
"Si quieres mirar mal a alguien, búscate un espejo." Señor Rosa en Reservoir Dogs.
"Los jóvenes no podéis saber cómo piensan ni cómo sienten los ancianos, pero los ancianos cometemos un error si olvidamos qué significa ser joven... Y por lo visto, últimamente yo lo he olvidado." Albus Dumbledore en Harry Potter y la Orden del Fénix de J. K. Rowling.
"Cualquier buen interrogador le dirá que, si un secreto es difícil de destapar, guardarlo lo es aún más." Brenda Johnson en The closer.
"No es por el cebo de Book Barn, ni porque Adam esté de gira, o porque mi mejor amiga, Kim, esté ocupada con el anuario. Ni siquiera es porque tenga el chelo en el instituto, o porque no quiera quedarme en casa viendo la tele o durmiendo. Es que, sencillamente, me gusta salir con mi familia." Mia Hall (narradora) en Si decido quedarme de Gayle Forman cortesía de Noelia.
"Si te refieres a la palabra que significa preocuparse por alguien más allá de todo lo sensato y querer que tenga todo lo que desea sin importar cuánto te destruya, esa palabra es "amor". Y, cuando amas a alguien, no dejas de hacerlo básicamente nunca. Incluso cuando los demás te miran con pena o te llaman "loco". Incluso entonces. ¡Especialmente entonces! Simplemente, no te rindes. Porque si te rindes, si fuera tan fácil seguir el consejo de los demás, y superarlo y encontrar a alguien más, entonces no sería amor, eso sería... Eso sería alguna otra cosa desechable por la que no vale la pena pelear..." Ted Mosby en Cómo conocí a vuestra madre (How I met your mother).
"Al universo no le gustan los secretos. Conspira para revelar la verdad, para llevarte hasta ella." Lisa Unger.
Y como en cada entrada de esta sección, esperar que os hayan gustado y recordaros que, si lo deseáis, podéis participar y que, de hecho, estamos encantadas con que nos mandéis vuestras citas favoritas ^^ Para participar, simplemente tenéis que hacernos llegar la frase inspiradora en cuestión (junto a la procedencia de la misma) a través de uno de estos medios:
A) Dejarla a modo de comentario en cualquiera de las entradas de Frases inspiradoras del mes.
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lunes, 31 de agosto de 2015
El baile de los penitentes
Hoy os traigo la reseña de un libro que me llamó mucho la atención porque está ambientado en Calahorra, que es mi pueblo (bueno, en realidad es ciudad, pero yo siempre le digo pueblo). Se titula El baile de los penitentes y es la primera novela de Francisco Bescós y, la verdad, fue una muy grata sorpresa.
¿Y de qué trata El baile de los penitentes?
La Semana Santa llega a Calahorra, donde aparece asesinada una niña gitana llamada Nuria Isabel, caso que debe investigar la nueva jefa de la Guardia Civil, Lucía, apodada La Grande por su enorme tamaño. Y mientras La Grande se interna en el mundo donde un mafioso local es el rey para resolver el crimen, vamos conociendo la vida de varios otros personajes: un vendedor de droga que debe mucho dinero, un padre de familia alcohólico que también se ve acosado por las deudas, la hija pequeña de éste que quiere seducir a un médico local, éste último que colabora en las procesiones y tiene un pasado muy trágico...
La novela se desarrolla a lo largo de tres días de Semana Santa y va intercalando las historias de varios personajes, las cuales acaban confluyendo al final en un evento que sólo se da aquí, en Calahorra: los borregos. Los borregos, por cierto, es un juego que tiene lugar únicamente el Viernes Santo y al cual sólo pueden acceder los hombres. En El baile de los penitentes está muy bien reflejado tanto el juego como Calahorra, aunque tiene algún fallito que otro en cuanto a ambientación, pero se le perdona.
Y es que El baile de los penitentes mola mucho.
En la contraportada lo comparan con las películas de Tarantino y, la verdad, es que sí tiene un aire. De hecho, a lo largo de la lectura pensé que se haría una película estupenda a partir de esta novela.
En primer lugar, porque es muy dinámica. Tiene un ritmo brutal prácticamente desde el principio y, además, la intensidad va a más a medida que avanzas en la lectura. A pesar de que maneja varias historias diferentes, no pierde el ritmo y, de hecho, las enlaza de tal manera que no cuesta ni seguirlas, ni saltar de una a otra, hasta que al final todas las historias acaban convergiendo de manera magistral.
Francisco Bescós no sólo hace un trabajo estupendo al desarrollar las distintas tramas, sino que sale airoso de una cuestión tan delicada como la presentación de los mismos. Como son tantos, podría ser confuso o aburrido o que el lector acabe sin tener claro quién es quién, pero no ocurre nada de eso. Desde el principio la introducción de los personajes es de lo más efectiva y en ningún momento te confundes o tienes que hacerte un esquema como me tuve que hace yo cuando leí Una vacante imprevista de J. K. Rowling.
Porque, además, los personajes están tan perfilados y tan bien retratados que se les cala enseguida. Encima, resultan interesantes. Todos son complejos y humanos y, aunque están basados en tópicos, se desarrollan de tal manera que resultan interesantes. Por ejemplo, tenemos a una guardia civil recién llegada, que se ve metida en un lío impresionante cuando sólo quería un destino tranquilo, pero que también tiene una familia con la que se lleva a las mil maravillas. De hecho, La Grande es lo que dice su nombre, ya que es un personaje fantástico. Me encantó tanto ella, como la forma en la que se relacionaba con otros personajes.
Hablo sólo de Lucía porque fue mi favorita, pero la verdad es que ningún personaje tiene desperdicio. También el mafioso local me pareció un personaje la mar de interesante. Pero, bueno, no voy a entrar a hablar de todos, porque son unos cuantos y, como ya he dicho, ninguno tiene desperdicio.
En su lugar, diré que el final está muy, muy conseguido. No voy a entrar en hechos, que no quiero spoilear a nadie, ya que uno de sus puntos fuertes es que es impredecible, así que podéis seguir leyendo tranquilos. Y es que, a pesar de que hay un asesinato que debe ser resuelto, El baile de los penitentes no es la típica novela de detectives: lo que más interesa es el destino de los personajes, saber qué van a hacer a continuación y qué va a ocurrir en Los borregos, donde sabes que se van a reunir todos los personajes. Todo eso, mientras sus acciones logran que el interés vaya aumentando.
Todo ello acompañado de la prosa de Francisco Bescós, que me sorprendió bastante. Es efectiva, elegante y envolvente. Dosifica muy bien las descripciones con la acción. En realidad, es como que va cocinando a fuego lento la historia, sin prisa, pero sin pausa, porque en ningún momento dejan de ocurrir cosas. Además, también tiene en cuenta las relaciones entre los personajes y no las descuida en ningún momento.
Vamos, que El baile de los penitentes es una novela negra muy entretenida y muy conseguida, que además resulta bastante original al estar ambientada en Calahorra con costumbres que tan sólo se dan aquí como los borregos. No puedo dejar de recomendarla porque me la leí en un verbo y la disfruté de principio a fin.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Mil lugares donde encontrarte de Claudia Gray.
¿Y de qué trata El baile de los penitentes?
La Semana Santa llega a Calahorra, donde aparece asesinada una niña gitana llamada Nuria Isabel, caso que debe investigar la nueva jefa de la Guardia Civil, Lucía, apodada La Grande por su enorme tamaño. Y mientras La Grande se interna en el mundo donde un mafioso local es el rey para resolver el crimen, vamos conociendo la vida de varios otros personajes: un vendedor de droga que debe mucho dinero, un padre de familia alcohólico que también se ve acosado por las deudas, la hija pequeña de éste que quiere seducir a un médico local, éste último que colabora en las procesiones y tiene un pasado muy trágico...
La novela se desarrolla a lo largo de tres días de Semana Santa y va intercalando las historias de varios personajes, las cuales acaban confluyendo al final en un evento que sólo se da aquí, en Calahorra: los borregos. Los borregos, por cierto, es un juego que tiene lugar únicamente el Viernes Santo y al cual sólo pueden acceder los hombres. En El baile de los penitentes está muy bien reflejado tanto el juego como Calahorra, aunque tiene algún fallito que otro en cuanto a ambientación, pero se le perdona.
Y es que El baile de los penitentes mola mucho.
En la contraportada lo comparan con las películas de Tarantino y, la verdad, es que sí tiene un aire. De hecho, a lo largo de la lectura pensé que se haría una película estupenda a partir de esta novela.
En primer lugar, porque es muy dinámica. Tiene un ritmo brutal prácticamente desde el principio y, además, la intensidad va a más a medida que avanzas en la lectura. A pesar de que maneja varias historias diferentes, no pierde el ritmo y, de hecho, las enlaza de tal manera que no cuesta ni seguirlas, ni saltar de una a otra, hasta que al final todas las historias acaban convergiendo de manera magistral.
Francisco Bescós no sólo hace un trabajo estupendo al desarrollar las distintas tramas, sino que sale airoso de una cuestión tan delicada como la presentación de los mismos. Como son tantos, podría ser confuso o aburrido o que el lector acabe sin tener claro quién es quién, pero no ocurre nada de eso. Desde el principio la introducción de los personajes es de lo más efectiva y en ningún momento te confundes o tienes que hacerte un esquema como me tuve que hace yo cuando leí Una vacante imprevista de J. K. Rowling.
Porque, además, los personajes están tan perfilados y tan bien retratados que se les cala enseguida. Encima, resultan interesantes. Todos son complejos y humanos y, aunque están basados en tópicos, se desarrollan de tal manera que resultan interesantes. Por ejemplo, tenemos a una guardia civil recién llegada, que se ve metida en un lío impresionante cuando sólo quería un destino tranquilo, pero que también tiene una familia con la que se lleva a las mil maravillas. De hecho, La Grande es lo que dice su nombre, ya que es un personaje fantástico. Me encantó tanto ella, como la forma en la que se relacionaba con otros personajes.
Hablo sólo de Lucía porque fue mi favorita, pero la verdad es que ningún personaje tiene desperdicio. También el mafioso local me pareció un personaje la mar de interesante. Pero, bueno, no voy a entrar a hablar de todos, porque son unos cuantos y, como ya he dicho, ninguno tiene desperdicio.
En su lugar, diré que el final está muy, muy conseguido. No voy a entrar en hechos, que no quiero spoilear a nadie, ya que uno de sus puntos fuertes es que es impredecible, así que podéis seguir leyendo tranquilos. Y es que, a pesar de que hay un asesinato que debe ser resuelto, El baile de los penitentes no es la típica novela de detectives: lo que más interesa es el destino de los personajes, saber qué van a hacer a continuación y qué va a ocurrir en Los borregos, donde sabes que se van a reunir todos los personajes. Todo eso, mientras sus acciones logran que el interés vaya aumentando.
Todo ello acompañado de la prosa de Francisco Bescós, que me sorprendió bastante. Es efectiva, elegante y envolvente. Dosifica muy bien las descripciones con la acción. En realidad, es como que va cocinando a fuego lento la historia, sin prisa, pero sin pausa, porque en ningún momento dejan de ocurrir cosas. Además, también tiene en cuenta las relaciones entre los personajes y no las descuida en ningún momento.
Vamos, que El baile de los penitentes es una novela negra muy entretenida y muy conseguida, que además resulta bastante original al estar ambientada en Calahorra con costumbres que tan sólo se dan aquí como los borregos. No puedo dejar de recomendarla porque me la leí en un verbo y la disfruté de principio a fin.
El próximo lunes literario estará dedicado a... Mil lugares donde encontrarte de Claudia Gray.
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viernes, 28 de agosto de 2015
Corrientes del tiempo: Capítulo 4
Sé que va un poco tarde, pero estamos de fiestas en mi pueblo y me ha costado sacar tiempo, pero finalmente lo he hecho y os traigo el capítulo que toca de Corrientes del tiempo, la tercera parte de Cuatro damas, titulado Esos malditos Benavente.
En 1952, Deker y Jero intentan aclimatarse a su nueva situación, mientras huyen de la familia Benavente. En la actualidad, Tania intenta encontrar algo que ayude a los demás, participar en lo que está sucediendo, pero no le va a resultar sencillo.
Una vez más, espero que os haya gustado y, ya sabéis, si tenéis algún comentario, pues me dais la vida y demás y os lo agradeceré infinitamente.
En dos semanas, más.
Próximamente: Fría como el oro.
En 1952, Deker y Jero intentan aclimatarse a su nueva situación, mientras huyen de la familia Benavente. En la actualidad, Tania intenta encontrar algo que ayude a los demás, participar en lo que está sucediendo, pero no le va a resultar sencillo.
Una vez más, espero que os haya gustado y, ya sabéis, si tenéis algún comentario, pues me dais la vida y demás y os lo agradeceré infinitamente.
En dos semanas, más.
Próximamente: Fría como el oro.
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lunes, 24 de agosto de 2015
Ritos iguales
Poco a poco, voy leyendo los libros que conforman Mundodisco, la saga creada por Terry Pratchett. El último que ha caído en mis manos es Ritos iguales, que cambia totalmente tanto la historia como los personajes de las anteriores entregas: El color de la magia y La luz fantástica. De hecho, esta tercera entrega, Ritos iguales, se puede leer de forma independiente sin haber ni tocado las otras dos entregas.
Es decir, que nos despedimos de las desventuras de Rincewind para conocer a las brujas que viven en Mundodisco y lo diferentes que son a los hechiceros, en una novela que habla sobre la batalla de sexos, la desigualdad entre éstos y el feminismo. La verdad es que Ritos iguales no ha sido tan divertida como las otras novelas que he leído del Mundodisco, pero aún así tiene sus puntazos y, sobre todo, es muy, muy interesante y resulta la más de entretenida.
Un mago moribundo, siguiendo la tradición, decide entregarle su cayado a un niño recién nacido para pasarle así su poder. El elegido es Eskarina, que acaba de nacer en un pequeño pueblo. ¿El problema? Que Eskarina no es un niño, sino una niña y éstas no pueden ser magos, sino brujas y la magia de ambos es muy diferente. Testigo de semejante embrollo es Yaya Ceravieja, una bruja que vive en el pueble y que, muy a su pesar, decide velar por Esk.
Los años pasan y Esk crece, convirtiéndose en una niña que da muestras de un increíble poder. Para ayudarla, Yaya Ceravieja la acoge como pupila, esperando que convertirla en bruja sea más que suficiente, pero no lo es. Por eso, acaba decidiendo ayudarla a convertirse en mago y, para eso, lo primero es lograr que pueda estudiar en la Universidad Invisible, lo que no será tan fácil, sobre todo cuando, una vez más, Mundodisco está en peligro.
El punto de inicio de la novela no es especialmente novedoso, pues elementos como el que es algo sin saberlo o la relación maestro-alumno es algo bastante habitual en la ficción, sobre todo en la de fantasía. Sin embargo, Ritos iguales se desarrolla de manera totalmente impredecible. Nunca sabes lo que va a pasar en la siguiente página, qué nuevo lío va a ocurrir o qué van a hacer a continuación las protagonistas. Por eso, Ritos iguales es una novela que engancha bastante, se lee con rapidez y se disfruta muchísimo, sobre todo por ese gran personaje que es Yaya Ceravieja.
Porque Yaya es todo un personajazo y, cada vez que abre la boca, dan ganas de montarle un altar por su grandeza. Además, me resultó un personaje bastante complejo y original. Y es que Yaya es una de las brujas más poderosas de Mundodisco, seguramente la que más, lo que, a diferencia de lo que podría parecer, no significa que haga los mejores hechizos. Y es que las brujas consideran que una es más poderosa cuando necesita menos magia para llevar a cabo sus planes.
Las brujas recurren sobre todo a la cabezología, lo que vendría a ser emplear la psicología, ser astutas y valerse de productos naturales y de la manipulación cuando la situación lo requiere. Lo que, personalmente, me pareció maravilloso y muy original.
En el caso de Yaya Ceravieja, que es la que nos enseña junto a Esk lo que significa ser una bruja, nos encontramos ante una mujer muy, muy inteligente y sensata, una mejor persona de lo que a ella le gustaría ser. Es tan divertido como tierno ver como acaba dejando sus reticencias de lado para ayudar a Esk: al principio no quiere ni plantearse que una mujer pueda ser mago o marcharse de su casa, donde tiene una cómoda existencia, pero acaba cediendo para ayudar a su pupila, con la que tiene una relación muy bonita.
Por otro lado, Esk también mola bastante y representa la inocencia de quien no tiene prejuicios. Mientras que el resto de personajes se escandaliza constantemente de que una niña pueda ser mago, Esk no comprende esas reticencias y ni siquiera le importan.
Pero Yaya y Esk no están solas en la aventura y no dejan de encontrarse a personajes de lo más peculiares, mientras luchan por conseguir su objetivo. Lo que no les va a resultar nada fácil, pues los magos no quieren ni oír hablar de una niña mago, ya que la magia de verdad no es para mujeres, según ellos. Sin embrago, las dos protagonistas no se detienen ante nada, ni nadie. Y es que, como ya he dicho al principio de la reseña, Ritos iguales habla sobre el machismo, sobre la injusticia que éste provoca, cómo luchar contra ella y romper las tradiciones y tabúes que no tienen sentido.
Vamos, que Ritos iguales no es tan disparatada como las otras novelas de Mundodisco, pero es divertida, tiene a unos personajes estupendos y un mensaje que merece mucho la pena. Ni que decir tengo que la recomiendo muchísimo.
El próximo lunes literario estará dedicado a... El baile de los penitentes de Francisco Bescós.
Es decir, que nos despedimos de las desventuras de Rincewind para conocer a las brujas que viven en Mundodisco y lo diferentes que son a los hechiceros, en una novela que habla sobre la batalla de sexos, la desigualdad entre éstos y el feminismo. La verdad es que Ritos iguales no ha sido tan divertida como las otras novelas que he leído del Mundodisco, pero aún así tiene sus puntazos y, sobre todo, es muy, muy interesante y resulta la más de entretenida.
Un mago moribundo, siguiendo la tradición, decide entregarle su cayado a un niño recién nacido para pasarle así su poder. El elegido es Eskarina, que acaba de nacer en un pequeño pueblo. ¿El problema? Que Eskarina no es un niño, sino una niña y éstas no pueden ser magos, sino brujas y la magia de ambos es muy diferente. Testigo de semejante embrollo es Yaya Ceravieja, una bruja que vive en el pueble y que, muy a su pesar, decide velar por Esk.
Los años pasan y Esk crece, convirtiéndose en una niña que da muestras de un increíble poder. Para ayudarla, Yaya Ceravieja la acoge como pupila, esperando que convertirla en bruja sea más que suficiente, pero no lo es. Por eso, acaba decidiendo ayudarla a convertirse en mago y, para eso, lo primero es lograr que pueda estudiar en la Universidad Invisible, lo que no será tan fácil, sobre todo cuando, una vez más, Mundodisco está en peligro.
El punto de inicio de la novela no es especialmente novedoso, pues elementos como el que es algo sin saberlo o la relación maestro-alumno es algo bastante habitual en la ficción, sobre todo en la de fantasía. Sin embargo, Ritos iguales se desarrolla de manera totalmente impredecible. Nunca sabes lo que va a pasar en la siguiente página, qué nuevo lío va a ocurrir o qué van a hacer a continuación las protagonistas. Por eso, Ritos iguales es una novela que engancha bastante, se lee con rapidez y se disfruta muchísimo, sobre todo por ese gran personaje que es Yaya Ceravieja.
Porque Yaya es todo un personajazo y, cada vez que abre la boca, dan ganas de montarle un altar por su grandeza. Además, me resultó un personaje bastante complejo y original. Y es que Yaya es una de las brujas más poderosas de Mundodisco, seguramente la que más, lo que, a diferencia de lo que podría parecer, no significa que haga los mejores hechizos. Y es que las brujas consideran que una es más poderosa cuando necesita menos magia para llevar a cabo sus planes.
Las brujas recurren sobre todo a la cabezología, lo que vendría a ser emplear la psicología, ser astutas y valerse de productos naturales y de la manipulación cuando la situación lo requiere. Lo que, personalmente, me pareció maravilloso y muy original.
En el caso de Yaya Ceravieja, que es la que nos enseña junto a Esk lo que significa ser una bruja, nos encontramos ante una mujer muy, muy inteligente y sensata, una mejor persona de lo que a ella le gustaría ser. Es tan divertido como tierno ver como acaba dejando sus reticencias de lado para ayudar a Esk: al principio no quiere ni plantearse que una mujer pueda ser mago o marcharse de su casa, donde tiene una cómoda existencia, pero acaba cediendo para ayudar a su pupila, con la que tiene una relación muy bonita.
Por otro lado, Esk también mola bastante y representa la inocencia de quien no tiene prejuicios. Mientras que el resto de personajes se escandaliza constantemente de que una niña pueda ser mago, Esk no comprende esas reticencias y ni siquiera le importan.
Pero Yaya y Esk no están solas en la aventura y no dejan de encontrarse a personajes de lo más peculiares, mientras luchan por conseguir su objetivo. Lo que no les va a resultar nada fácil, pues los magos no quieren ni oír hablar de una niña mago, ya que la magia de verdad no es para mujeres, según ellos. Sin embrago, las dos protagonistas no se detienen ante nada, ni nadie. Y es que, como ya he dicho al principio de la reseña, Ritos iguales habla sobre el machismo, sobre la injusticia que éste provoca, cómo luchar contra ella y romper las tradiciones y tabúes que no tienen sentido.
Vamos, que Ritos iguales no es tan disparatada como las otras novelas de Mundodisco, pero es divertida, tiene a unos personajes estupendos y un mensaje que merece mucho la pena. Ni que decir tengo que la recomiendo muchísimo.
El próximo lunes literario estará dedicado a... El baile de los penitentes de Francisco Bescós.
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jueves, 20 de agosto de 2015
Recomendación épica: Grimm
Hace mucho tiempo que no le dedicaba una entrada a esta sección y, aprovechando que aún queda para septubre (ainss, lo que echo yo de menos mis series), voy a intentar hacer justicia con una de mis series favoritas, que es la leche, pero que absolutamente nadie ve. Y esa serie es… Grimm.
Grimm tiene ya cuatro temporadas y este año estrenarán la quinta y es uno de los estrenos a los que más ganas tengo, sobre todo porque es una serie que ha ido in crescendo. Pero, como siempre, vayamos por el principio, es decir, ¿de qué va Grimm?
Nick Burkhardt es un detective de policía en Portland, que de la noche a la mañana empieza a ver cosas raras. Es como si algunas personas tuvieran un aspecto distinto a veces. Es entonces cuando reaparece en su vida su tía Marie, la mujer que le crió tras la muerte de sus padres cuando él era niño. Por desgracia, la tía Marie se está muriendo, por lo que ha llegado la hora que le transmita la tradición familiar. Y es que ambos son Grimm, personas que son capaces de distinguir a los Wesen, que son criaturas sobrenaturales que en la antigüedad poblaban los bosques de Europa y que, en cierta manera, originaron los cuentos de hadas.
Como prácticamente nada más llegar, la tía Marie es atacada y debe de ser ingresada en el hospital, no disponen de mucho tiempo para tratar el tema. Sin embargo, la tía Marie ha traído dos cosas muy, muy importantes consigo: por un lado, una caravana llena de libros antiguos, venenos, armas y todo tipo de cosas relacionadas con la caza de Wesen; por otro, una extraña llave que Nick debe cuidar e impedir que nadie se haga con ella.
A partir de ese momento, Nick se convierte en un Grimm y acaba enfrentándose a los casos más curiosos y más extraños, básicamente porque tienen que ver con los Wesen. Pero, por suerte, Nick no estará solo, ya que, por un lado, tiene un compañero, Hank, que aunque no sabe nada, siempre está ahí. Por otro lado, Nick se acaba cruzando con Monroe, un Wesen (exactamente un Blutbad, un lobo feroz, digamos) que le demuestra que, inequívocamente de lo que parecían pensar sus antepasados, no todos los Wesen son peligrosos. De hecho, Monroe no sólo pelea con él, sino que es como una enciclopedia con patas, además de acabar convirtiéndose en su amigo.
Como podéis imaginar, sí, es un procedimental: hay casos que debe resolver, aunque en general son bastante originales, ya que la mitología de Grimm es única. Los guionistas se han inventado todo tipo de criaturas en esta cuarta temporada y, aunque a veces repiten tipo de Wesen, no resulta repetitivo.
Pero, además, Grimm es mucho más, ya que maneja bastantes tramas a largo plazo, que suelen dar los mejores momentos. Desde las relaciones entre los personajes, hasta cuestiones como las misteriosas llaves que todo el mundo busca o las intrigas entre la nobleza. Porque, sí, el mundo de esta serie es mucho más amplio que Grimm y Wesen y hay una familia real súper chunga (que tiene que ver con uno de los protagonistas), un grupo de resistencia que pelea contra éstos e incluso criaturas que no son Wesen.
La verdad es que todo lo que tiene que ver con la mitología de la serie está muy, muy trabajado y tienen los conceptos tan claros que prácticamente nunca se olvidan de nada. Puede que comenten un aspecto de la cultura Wesen y temporadas después acaben en esa situación y respeten lo ya dicho, lo que es un auténtico puntazo.
Y ya en el plano más técnico, los efectos especiales están conseguidísimos y el auténtico aspecto de los Wesen mola mil. Los hay que resultan adorables, pero otros acojonan un montón nada más verlos, aunque, eso sí, todos tienen algo en común: que dan muy bien el pego en pantalla y cuando hacen woge, vamos, que se les cambia la cara de normal a la criatura que son, queda muy, muy guay en general.
Otra de las cosas que me gustan mucho de Grimm es que no tienen miedo de las consecuencias y de que tanto los actos de los personajes, como cuando alguien recurre a la magia, acaban teniendo consecuencias que cambian constantemente el status quo de la serie. En Grimm puede pasar cualquier cosa, buena o mala, así que acabas preocupándote de verdad cuando ves que empiezan a pasarle cosas raras a un personaje, ya que no tienes ni idea de por dónde van a salir. No es como, por ejemplo, Once upon a time, donde sabes que en realidad nada va a cambiar y pasas porque ya no te la dan. No, en Grimm son muy brutos y no temen ir demasiado lejos, por lo que las tramas acaban molando un montón.
Eso sí, he de avisaros de una cosa: como ya he dicho, Grimm mola mucho y de verdad que recomiendo que la veáis, pero también es verdad que hay que tener un poco de paciencia con ella. Tras un primer episodio muy cargado de cosas, llegan unos cuantos episodios que son muy flojos, pero yo os prometo que se recuperan y que, de hecho, van a más. Vamos, que tardan en arrancar, pero cuando lo hacen, la serie mejora una barbaridad.
Es un poco como Agents of Shield en ese sentido, que hasta mediados de la primera temporada es como muy light, pero luego meten el turbo. Pues aquí igual.
Además, tenéis que confiar en la grandeza de los guionistas de Grimm porque, en serio, son muy geniales en su trabajo y no sólo no se olvidan de cosas, sino que manejan con mucha soltura las distintas tramas con los casos episódicos. Eso, sin decir lo geniales que, en general, son sus personajes. De hecho, hasta consiguen que acabes adorando a personajes que al principio odiabas a muerte, algo en lo que también tiene que ver el gran reparto que tienen. Porque tanto el cariño que le tienen a su serie, como la camaradería que tienen entre ellos traspasan la pantalla. Además, salvo la excepción de Bitsie Tulloch (Juliette, la novia de Nick), que es bastante flojita, todos cumplen muy bien con su papel.
Y encima los personajes molan mucho, así, en general. Nick es un muy buen protagonista, Monroe y Rosalee son amor del bueno (sinceramente, creo que no existen dos personajes más adorables que estos dos), el capitán Renard mola un huevo (y encima de vez en cuando lo descamisan, lo que es de agradecer porque Sasha Roiz está buenísimo no, lo siguiente), Hank y Wu son muy geniales también y Juliette cae bastante bien.
También hay un montón de personajes que aparecen de vez en cuando y que molan bastante como Adalin, Bud, Trubel (ídola magna, en serio) o Josh (que me parece muy cuqui). Y, encima, siempre me aparecen, encajan muy bien en la serie.
Y es que en Grimm las relaciones entre los personajes están muy bien escritas y lo que más me gusta: no sufren los tópicos habituales en este tipo de series. Por ejemplo, Nick es un protagonista que siempre, absolutamente siempre, está dispuesto a ayudar y escuchar a los demás y no sufre ese defecto de creer que sus problemas están por encima de los demás. Tampoco se enfadan por cosas que se escapan del control de unos y otros por ser lo que son. No sé, en plan, el malo de turno hace un hechizo que afecta a alguien, lo que podría ser considerado culpa de un personaje, pues los demás no le culpan ni nada.
Y que mal me he explicado. Quedaos con que las relaciones entre todos los personajes están muy bien y dan muy buenos momentos y le ponen mucho corazón.
Bueno, y podría pasarme horas y horas alabando Grimm porque tiene muchas cosas buenas de las que aún no he hablado (el tratamiento de los personajes femeninos, que no son ni pavas, ni damiselas en apuros; los golpes de humor que tienen; la relación de amor más mona de la tele, etc.), pero lo mejor es que la veáis y punto. En serio, superados los primeros episodios, Grimm mola un montón.
De hecho, yo ahora mismo sufro por el cliffhanger que se cascaron al final de la cuarta y que me dejó tan loca. Necesito la quinta temporada YA. Ainss.
Grimm tiene ya cuatro temporadas y este año estrenarán la quinta y es uno de los estrenos a los que más ganas tengo, sobre todo porque es una serie que ha ido in crescendo. Pero, como siempre, vayamos por el principio, es decir, ¿de qué va Grimm?
Nick Burkhardt es un detective de policía en Portland, que de la noche a la mañana empieza a ver cosas raras. Es como si algunas personas tuvieran un aspecto distinto a veces. Es entonces cuando reaparece en su vida su tía Marie, la mujer que le crió tras la muerte de sus padres cuando él era niño. Por desgracia, la tía Marie se está muriendo, por lo que ha llegado la hora que le transmita la tradición familiar. Y es que ambos son Grimm, personas que son capaces de distinguir a los Wesen, que son criaturas sobrenaturales que en la antigüedad poblaban los bosques de Europa y que, en cierta manera, originaron los cuentos de hadas.
Os presento a Nick, que es tan mono que debería ser razón más que suficiente para ver Grimm.
Ainss, si es que muero de amor...
Vale, vale, ya sigo con el resumen.
Como prácticamente nada más llegar, la tía Marie es atacada y debe de ser ingresada en el hospital, no disponen de mucho tiempo para tratar el tema. Sin embargo, la tía Marie ha traído dos cosas muy, muy importantes consigo: por un lado, una caravana llena de libros antiguos, venenos, armas y todo tipo de cosas relacionadas con la caza de Wesen; por otro, una extraña llave que Nick debe cuidar e impedir que nadie se haga con ella.
A partir de ese momento, Nick se convierte en un Grimm y acaba enfrentándose a los casos más curiosos y más extraños, básicamente porque tienen que ver con los Wesen. Pero, por suerte, Nick no estará solo, ya que, por un lado, tiene un compañero, Hank, que aunque no sabe nada, siempre está ahí. Por otro lado, Nick se acaba cruzando con Monroe, un Wesen (exactamente un Blutbad, un lobo feroz, digamos) que le demuestra que, inequívocamente de lo que parecían pensar sus antepasados, no todos los Wesen son peligrosos. De hecho, Monroe no sólo pelea con él, sino que es como una enciclopedia con patas, además de acabar convirtiéndose en su amigo.
Como podéis imaginar, sí, es un procedimental: hay casos que debe resolver, aunque en general son bastante originales, ya que la mitología de Grimm es única. Los guionistas se han inventado todo tipo de criaturas en esta cuarta temporada y, aunque a veces repiten tipo de Wesen, no resulta repetitivo.
Foto del reparto al completo, en este orden:
Adalind, Renard, Rosalee, Monroe, Nick, Juliette, Hank y wu.
Pero, además, Grimm es mucho más, ya que maneja bastantes tramas a largo plazo, que suelen dar los mejores momentos. Desde las relaciones entre los personajes, hasta cuestiones como las misteriosas llaves que todo el mundo busca o las intrigas entre la nobleza. Porque, sí, el mundo de esta serie es mucho más amplio que Grimm y Wesen y hay una familia real súper chunga (que tiene que ver con uno de los protagonistas), un grupo de resistencia que pelea contra éstos e incluso criaturas que no son Wesen.
La verdad es que todo lo que tiene que ver con la mitología de la serie está muy, muy trabajado y tienen los conceptos tan claros que prácticamente nunca se olvidan de nada. Puede que comenten un aspecto de la cultura Wesen y temporadas después acaben en esa situación y respeten lo ya dicho, lo que es un auténtico puntazo.
Y ya en el plano más técnico, los efectos especiales están conseguidísimos y el auténtico aspecto de los Wesen mola mil. Los hay que resultan adorables, pero otros acojonan un montón nada más verlos, aunque, eso sí, todos tienen algo en común: que dan muy bien el pego en pantalla y cuando hacen woge, vamos, que se les cambia la cara de normal a la criatura que son, queda muy, muy guay en general.
Monroe y Rosalee en pleno woge y ella aún así es monísima.
Y Adalind no es precisamente mona en plan Hexembiest.
Otra de las cosas que me gustan mucho de Grimm es que no tienen miedo de las consecuencias y de que tanto los actos de los personajes, como cuando alguien recurre a la magia, acaban teniendo consecuencias que cambian constantemente el status quo de la serie. En Grimm puede pasar cualquier cosa, buena o mala, así que acabas preocupándote de verdad cuando ves que empiezan a pasarle cosas raras a un personaje, ya que no tienes ni idea de por dónde van a salir. No es como, por ejemplo, Once upon a time, donde sabes que en realidad nada va a cambiar y pasas porque ya no te la dan. No, en Grimm son muy brutos y no temen ir demasiado lejos, por lo que las tramas acaban molando un montón.
Eso sí, he de avisaros de una cosa: como ya he dicho, Grimm mola mucho y de verdad que recomiendo que la veáis, pero también es verdad que hay que tener un poco de paciencia con ella. Tras un primer episodio muy cargado de cosas, llegan unos cuantos episodios que son muy flojos, pero yo os prometo que se recuperan y que, de hecho, van a más. Vamos, que tardan en arrancar, pero cuando lo hacen, la serie mejora una barbaridad.
Es un poco como Agents of Shield en ese sentido, que hasta mediados de la primera temporada es como muy light, pero luego meten el turbo. Pues aquí igual.
Además, tenéis que confiar en la grandeza de los guionistas de Grimm porque, en serio, son muy geniales en su trabajo y no sólo no se olvidan de cosas, sino que manejan con mucha soltura las distintas tramas con los casos episódicos. Eso, sin decir lo geniales que, en general, son sus personajes. De hecho, hasta consiguen que acabes adorando a personajes que al principio odiabas a muerte, algo en lo que también tiene que ver el gran reparto que tienen. Porque tanto el cariño que le tienen a su serie, como la camaradería que tienen entre ellos traspasan la pantalla. Además, salvo la excepción de Bitsie Tulloch (Juliette, la novia de Nick), que es bastante flojita, todos cumplen muy bien con su papel.
Y encima los personajes molan mucho, así, en general. Nick es un muy buen protagonista, Monroe y Rosalee son amor del bueno (sinceramente, creo que no existen dos personajes más adorables que estos dos), el capitán Renard mola un huevo (y encima de vez en cuando lo descamisan, lo que es de agradecer porque Sasha Roiz está buenísimo no, lo siguiente), Hank y Wu son muy geniales también y Juliette cae bastante bien.
También hay un montón de personajes que aparecen de vez en cuando y que molan bastante como Adalin, Bud, Trubel (ídola magna, en serio) o Josh (que me parece muy cuqui). Y, encima, siempre me aparecen, encajan muy bien en la serie.
"Hola, soy Sean Renard y molo un cojón."
Y es que en Grimm las relaciones entre los personajes están muy bien escritas y lo que más me gusta: no sufren los tópicos habituales en este tipo de series. Por ejemplo, Nick es un protagonista que siempre, absolutamente siempre, está dispuesto a ayudar y escuchar a los demás y no sufre ese defecto de creer que sus problemas están por encima de los demás. Tampoco se enfadan por cosas que se escapan del control de unos y otros por ser lo que son. No sé, en plan, el malo de turno hace un hechizo que afecta a alguien, lo que podría ser considerado culpa de un personaje, pues los demás no le culpan ni nada.
Y que mal me he explicado. Quedaos con que las relaciones entre todos los personajes están muy bien y dan muy buenos momentos y le ponen mucho corazón.
Bueno, y podría pasarme horas y horas alabando Grimm porque tiene muchas cosas buenas de las que aún no he hablado (el tratamiento de los personajes femeninos, que no son ni pavas, ni damiselas en apuros; los golpes de humor que tienen; la relación de amor más mona de la tele, etc.), pero lo mejor es que la veáis y punto. En serio, superados los primeros episodios, Grimm mola un montón.
De hecho, yo ahora mismo sufro por el cliffhanger que se cascaron al final de la cuarta y que me dejó tan loca. Necesito la quinta temporada YA. Ainss.
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