domingo, 31 de enero de 2016

Reto seriéfilo 2016

Estaréis diciendo: vaya, ha publicado una entrada el domingo por la noche, esto no ocurría desde que se dignaba a ponernos un maromo semanal. Pues, sí, he hecho una excepción y es que ayer me retaron por tuiter y mi Barney Stinson interior se adueñó de la situación y tardó cero coma en aceptar el reto.


Bueno, como ya podéis imaginaros por el título tiene que ver con las series y consiste en ir viendo una serie de episodios que cumplan un requisito, en plan "uno donde salga un mono". Creo que no está esa opción, pero me entendéis. Así que a lo largo del año esta entrada va a estar fija para ver si cumplo todos los puntos de la lista que os voy a dejar a continuación.

Pero, antes, os voy a dejar los links de los blogs de las creadoras del reto, que son canela fina y que os recomiendo que cotilleis. Además, ellas están haciendo también el reto, así que podéis ir cotilleando cómo van ellas también.


Y ahora sí que sí, os dejo la lista del Reto Seriéfilo 2016:

01. Un capítulo que haga reír: Galavant 2x10 - The one true king to unite them all.
02. Un capítulo que te haga llorar: Doctor who 9x12 - Hell bent.
03. Un capítulo de la parte baja de tu lista de pendientes por ver: Heroes Reborn 1x13 - Project Reborn.
04. El piloto de una serie estrenada este año: Buscando el norte 1x01 - El sueño inglés.
05. El piloto de una serie que siempre atrasas: Person of Interest 1x01 - Pilot.
06. Un capítulo que dure como mínimo una hora: Bajo sospecha 2x04 - El teléfono.
07. Un capítulo que dure menos de 20 minutos.
08. Un capítulo donde salga un/a actor/actriz que amas: The night manager 1x01.
09. Un capítulo donde salga un/a actor/actriz que odias/aborreces: Legends of tomorrow 1x03 - Blood ties.
10. Un capítulo de una serie que te han recomendado: Blindspot 1x01 - Piloto.
11. Un capítulo de una serie basada en un libro: Shadowhunters 1x04 - Raising hell.
12. Un capítulo en el que aparezcan seres sobrenaturales: Teen wolf 5x16 - Lie ability.
13. Un capítulo que tenga como parte de su título el nombre de uno de los personajes de la serie: New girl 5x05 - Bob and Carol and Nick and Schmidt.
14. Un capítulo con un asesinato en una serie no policíaca: Jane the Virgin 2x12 - Chapter thirty four.
15. Un capítulo con viaje/s en el tiempo incluido/s: El ministerio del Tiempo 2x01 - Tiempo de leyenda.
16. Un capítulo doble: Agents of Shield 3x21 - Absolution y 3x22 - Ascension.
17. El capítulo número 100 de una serie: Grimm 5x12 - Into the Schwarzwald.
18. Un capítulo en el que salga un/a niño/a: Baby daddy 5x01 - Love and carriage.
19. Un capítulo en el que salga una celebridad.
20. Un capítulo de una serie no hispana en el que uno de sus personajes hable español: Chicago Fire 4x13 - The sky is falling.
21. Un capítulo musical en una serie no musical.
22. Un capítulo con magia: Supernatural 11x13 - Love hurts.
23. Un capítulo de una serie teen.
24. Un capítulo que no sea de una serie hispana ni americana ni inglesa (es decir, de UK): Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir 1x01 - Climatika
25. Un capítulo de una serie basada en una película: Limitless 1x14 - Fundamentals of naked portraiture.
26. Un capítulo de anime.
27. Ver un capítulo con un/a amigo/a.

Punto extra: hacer un maratón de mínimo 5 capítulos de una misma serie en un día.

Bueno, este es el reto, a ver si lo consigo durante todo el año. Si vosotros queréis participar, pues son más que bienvenidos. Y, si queréis, podéis compartir el link de vuestro reto o comentar cómo vais, que para eso están los comentarios e incluso mi tuiter, muy maravilloso todo.

sábado, 30 de enero de 2016

El regreso de Peggy

Un poco más tarde de lo que se suponía, pero… Peggy is back, bitches! Y eso es una gran noticia porque Agent Carter fue una de las revelaciones del año pasado y otra de las renovaciones milagrosas de la ABC, que va a ser mi cadena favorita por siempre jamás por regalarnos una segunda tanto de Agent Carter como de Galavant. Y esperemos que se estire y, a pesar de las audiencias, las renueve por una tercera temporada, ya que son una especie de comodín para emitir entre los parones de Agents of Shield y Once upon a time.

Pero, bueno, no adelantemos acontecimientos y centrémonos en la segunda temporada de Agent Carter, que el martes emitió su tercer episodio.


No puedo estar más contenta con cómo están enfocando la temporada, ya que están mezclando los cabos sueltos de la primera temporada con un montón de novedades que pintan muy bien. Así, sólo en el primer episodio, The lady on the lake, teníamos la detención de Dottie en una escena de lo más épica a cargo de Peggy y la presentación del nuevo caso.

Nuevo caso y nuevo escenario, pues en esta ocasión abandonamos el Nueva York de la primera temporada para conocer Los Angeles, lo que mola muchísimo pues los años cuarenta es una gran época para ambientar la historia ahí. Estudios de cine, actrices, ese aire como de película antigua y el glamour de la época dorada de Hollywood. Vamos, en lo que respecta a ambientación no han podido acertar más y, además, de esta manera la segunda temporada tiene su propia personalidad: es más luminosa, más elegante y en cierta manera, algo decadente, lo que le sienta de maravilla.

Encima, el caso de este año pinta muy bien. Pongámonos en situación:

Ha pasado un tiempo desde que Peggy demostrara que Howard Stark no era un traidor y desde que los rusos acabaran con el jefe Dooley. Por eso, Jack está a cargo de la S. S. R., mientras que Souza dirige la división de Los Angeles. Es precisamente ahí donde aparece una mujer asesinada, dentro de un bloque de hielo en un lago. Como claramente pasa algo raro en Los Angeles, Souza pide ayuda y Jack le envía a Peggy para quitársela de encima.


Una vez en Los Angeles, Peggy no sólo se reencuentra con Souza (con quien ahora tiene una relación un tanto rara), sino también con Jarvis. Éste se encuentra en la ciudad porque Howard ha abierto un estudio de cine y no ha dudado en acogerla y ayudarla en lo que fuera necesario. Pronto se dan cuenta de que el asesinato de la mujer es mucho más complicado, ya que tiene que ver con una misteriosa compañía, Isodyne, que oculta secretos como la materia cero, una substancia que nadie sabe lo que es, pero que resulta muy, muy peligrosa.

Para liarlo todavía más, el dueño de Isodyne resulta ser un hombre poderoso que se postula para senador, así que la S. R. R. no lo va a tener fácil para investigar, a pesar de contar con ayuda del interior, la del doctor Wilkes, que parece interesado en Peggy.


Como ya he dicho, la trama de esta temporada promete mucho, sobre todo porque, además de espionaje, tenemos un caso extraño, que sería más propio de Shield. La materia cero es algo que no se conoce, pero que abre muchas posibilidades y que, encima, ha hecho que en esta temporada Peggy se tenga que enfrentar a alguien con poderes. Parece que, poco a poco, nos vamos acercando al origen de Shield, mientras exploran elementos que serán importantes en el universo cinematográfico, pues se supone que la materia cero será fundamental en Doctor Strange, una de las películas marvelianas que están por llegar.

La verdad es que es increíble lo bien que se lo monta Marvel para darle coherencia a todo ese entramado de películas y series y que, encima, se puedan ver de forma independiente. En ese sentido, no deja de maravillarme lo bien que utilizan sus series para presentar o desarrollar mitología que usarán más adelante.

En lo que respecta al caso, también es interesante que Peggy acabe enfrentándose a otra mujer, en este caso Whitney Frost, que ha sido infectada por la materia cero y eso le está trayendo consecuencias. Es curioso como en una serie donde la gran mayoría del reparto es masculina, sean ellas las que en realidad manejan el cotarro: no sólo Peggy es la gran protagonista, sino que sus mayores y más peligrosas rivales han sido mujeres.


También se han encargado de dotar a Peggy de una aliada, una amiga que haga de Peggy algo más que una espía. En este caso, en lugar de Angie (¡se te echa de menos, Angie, con lo bien que estarías en Los Angeles con tanta película y tanto actor!), tenemos a la mujer de Jarvis, Ana, que es femenina, descarada y divertida. No es que Ana haya salido mucho, pero ha dado grandes momentos con el Dúo dinámico, así que espero que la veamos más.

Y es que Peggy está rodeada de hombres, algo lógico ya que vive en un mundo de hombres al ser la época que es. Eso sí, por suerte en esta temporada Peggy no encuentra tanto problema y está mejor valorada, algo que se refleja sobre todo en Jack, que siempre me da la sensación de que la teme como a un nublado: Peggy es muchísimo más capaz que él, algo que sabe, por lo que no duda en apartarla de primera línea en cuanto puede. Eso sí, nuestra Peggy es mucha Peggy y siempre se las apaña para acabar envuelta en un señor caso.

Jack, por cierto, sigue cayéndome fatal, aunque aprecio el esfuerzo de los guionistas por profundizar en él como persona. Ya no es sólo el compañero desagradable, machista y trepa, sino que le están dando matices: la presión familiar, el temor a fallar... Sí, sigue teniendo los primeros rasgos, ya que Jack es Jack, pero me parece interesante el que tenga su propio dilema: seguir lamiendo culos como bien sabe para meter la cabeza en el flamante mundo del FBI o hacer justicia y pagar las consecuencias. La verdad es que no sé qué hará, pues la temporada pasada parecía que iba a apoyar a Peggy y, al final, se las apañó para quedar por encima y acabar ascendido a jefe de la S. R. R. Vamos, que puede salir por cualquier lado, aunque miedo me da por lo que se pueda decantar.


Por otro lado, Peggy sigue contando con sus apoyos de siempre: desde ese Howard Stark pasado de rosca, que ahora está ocupado con su estudio y sus mujeres, pero no duda en echarle una mano cuando lo necesita, hasta Sousa, el único de la S. R. R. que la tomó en serio y se dio cuenta de su traición, pasando por Jarvis.

Jarvis sigue siendo el que mejor funciona con Peggy. No sólo es adorable, sino que también es divertido y se nota el aprecio verdadero que siente por nuestra heroína. Trabajando juntos se contrapuntan a la perfección y, además, resultan divertidísimos juntos hasta cuando alguien ataca a Peggy y el pobre Jarvis la ayuda como buenamente puede. Además, resulta de lo más bonito el como se preocupan el uno por el otro y como, más que aliados, son amigos.

Además, ¿se puede ser más amor que Jarvis? Ainss.



En esta temporada, además, los hombres de Peggy tienen su importancia, ya que se ha añadido el elemento romántico. Durante la primera, la vimos lidiar con la muerte de Steve y en cómo lo iba dejando marchar, mientras que aquí ya tiene hasta pretendientes. El más evidente es el doctor Wilkes, que no duda en ayudarla y lo acaba pagando caro, por lo que Peggy se siente muy responsable de él, además de atraída por él. La verdad es que Peggy no puede ser más adorable al desenvolverse tan mal en el ámbito sentimental, con esa torpeza.

Y luego tenemos a Sousa. Ay, Sousa. A mí es que este hombre también me derrite el corazón. No tanto como Jarvis, porque eso es imposible, pero Sousa me parece la monez y ya me gustaba con Peggy en la primera temporada, aunque ella no estaba para eso. Y precisamente por eso nos están dando drama romántico: ella está interesada, él siente algo por ella (sólo hay que ver su reacción cuando cree que Peggy está en peligro), pero el rechazo de Peggy le hizo dejar Nueva York y ahora tiene novia.

Vamos, que ningún ship me da un respiro. ¡Ninguno!

Pero, bueno, imagino que nos darán alguna alegría, porque sabemos por las películas que Peggy se casa y, encima, Agent Carter sigue molando muchísimo. Por eso no entiendo su audiencia y ya voy encendiendo velas por ella y por Galavant porque son fantabulosas y se merecen una tercera temporada cada una.

viernes, 29 de enero de 2016

Corrientes del tiempo: Capítulo 13

Hoy es viernes, así que toca publicar un nuevo capítulo de Corrientes del tiempo, la tercera entrega de la saga Cuatro damas. Y como es un capítulo muy, muy importante, no me enrollo y os dejo con él, titulado La verdadera historia de la reina olvidada.

Tras los últimos descubrimientos sobre su vida, Rubén va a ver a su madre para pedirle explicaciones en compañía de Felipe y Tania. Tras doce años de secretos y mentiras, Beatriz cuenta su historia y cómo acabó como lo hizo.



Capítulo con muchas respuestas, flashbacks y centrado en Beatriz-Chryssa, que espero que os haya gustado. Si lo ha hecho o queréis comentar cualquier cosa, podéis dejarme un comentario, que, oye, yo tan contenta.

En dos semanas, más.

Próximamente: Mil canciones me recuerdan a ti.

miércoles, 27 de enero de 2016

Recomendación épica: Baby daddy

Hacía mucho, pero mucho, que no escribía una Recomendación épica o, lo que es lo mismo, una reseña de una serie que yo considero fantabulosa y que todos deberíais ver, pero que poca gente conoce. Así que, aprovechando que la semana que viene por fin vuelven las comedias de ABC Family, que son muy geniales, voy a dedicar la entrada a una de ellas: Baby daddy.


Ben Wheeler (Jean-Luc Bilodeau) es un camarero ligón que sólo quiere irse de fiesta y conocer a chicas y que vive junto a su mejor amigo, Tucker (Tahj Mowry) y también con su hermano Danny (Derek Theler), que acaba de mudarse a Nueva York tras ser transferido al equipo de hockey de la ciudad. Los tres están esperando una vida desenfrenada, pero justo entonces alguien deja un bebé en la puerta del piso. Resulta que Ben ha sido padre de una niña, Emma, pero la madre no se ha visto capaz de cuidarla, ni de dejarla en adopción, así que se la deja a Ben para que él decida qué hacer con ella.

Ben decide criar a su hija con ayuda de sus compañeros de piso y también de su madre, Bonnie (Melissa Peterman) y de Riley (Chelsea Kane), la que lleva siendo la mejor amiga de su hermano desde que eran niños y que a él le martirizaba. Riley era la vecina de los Wheeler, así que es como de la familia. Además, Riley siempre ha estado enamorada de Ben, pero Ben nunca ha tenido ni idea y tampoco ha parecido nunca interesado en Riley, no así Danny que lleva enamorado de ella desde niños.


Y ahora estaréis diciendo: ¿un triángulo amoroso? ¿De qué vas, tía? ¡Pasamos!


Vale, vale, que no cunda el pánico. Yo tampoco soy fan de los triángulos amorosos, pero os prometo que este no está mal, ni resulta pesado. A ver, sí, es cierto, desde el principio vais a decantaros por un bando y vais a sufrir, pero también os vais a divertir de lo lindo. Lo prometo. Y es que, aunque el triángulo amoroso es una trama a largo plazo y la tratan bien, siempre prima tanto la comedia como el buen rollo. Porque Baby daddy es una comedia, una muy divertida y muy mona, así que, al verla, te sumerges en 20 minutos donde te ríes y todo es bonito.

Encima, Baby daddy es una de las comedias más divertidas que hay ahora. En todos los episodios te sacan la carcajada y es bastante regular. Todos los episodios son divertidísimos, no tiene ninguno flojo, aunque los haya más alocados y otros más sensibleros, ya sea porque usen cierta moralina o porque avancen en la trama Ben-Riley-Danny.

Además, a pesar del buen rollo, los guionistas saben tratar las relaciones entre los tres con mucho tacto, pero también de forma bastante realista. No va a haber dramas, pero tampoco hacen como si lo que ha pasado no ha tenido lugar. Me explico. Tomemos por ejemplo New Girl, donde sus dos protagonistas rompieron y, desde entonces, no han hecho ni una mera mención, sino que los mantuvieron sin relacionarse y luego hicieron como si nada. Aquí no es así, se enfadan, se dejan de hablar, se ponen tristes, aunque luego lo arreglen.


Y, bueno, en la cuarta parece que se soluciona el triángulo, pero no lo digamos muy alto, no sea que lo gafe.

Bueno, así que tenemos un triángulo amoroso molón, una serie súper divertida donde puede ocurrir de todo y ya sólo me falta hablaros de los personajes. Porque los cinco protagonistas de Baby daddy son muy distintos entre sí, pero todos molan mucho.

Empezando por Ben, que es un protagonista bastante original y que tiene una gran evolución dentro de la serie. Ben es un caradura, un egoísta de mucho cuidado, pero también es un gran padre y poco a poco va madurando. De hecho, aunque a veces quieras darle un sartenazo cual Rapunzel, luego o ves siendo la adorabilidad hecha persona con Emma y se te pasan todos los males.

Danny básicamente es amor del bueno. No sólo parece el gemelo perdido de Chris Pratt (lo que no me digáis que no es un plus), sino que es adorable, romántico y un poco bastante lerdo, lo que viene bien para hacer reír. De todas maneras creo que no hay humano capaz de resistirse a Danny Wheeler y su enorme corazón. Y, sí, lo shippeo a muerte con Riley y they belong together y todo eso porque, en serio, si por separado son amor, juntos lo son aún más.


Y es que Riley mola muchísimo. Al ser la chica del triángulo y básicamente no saber lo que quiere o lo que siente, Riley podría fácilmente ser una petarda de mucho cuidado. Ya sabéis, alguien tipo Bella en Crepúsculo, pero no. Es lo bueno del triángulo, que todos ellos intentan actuar de forma correcta, aunque metan la pata. Pero, bueno, volviendo a Riley. Es abogada, es lista, competitiva y de niña era Rigator porque era enorme y machacaba a Ben como muestra de enamoramiento. Vamos, que no se puede ser más ídola.

Luego está Tucker, que es el amigo, personaje comodín y el centro de la mayoría de los chistes y de la ira de la diosa de la serie: Bonnie Wheeler. Yo no puedo ser más fan de esta mujer. Es que siempre logra que me parta la caja. Fan acérrima de Bon Jovi y de sí misma, con un ego inmenso, maldad a raudales y mucha mala leche, Bonnie es la madre de los hermanos Wheeler y el azote de los demás personajes, aunque luego también tiene su corazoncito y, a su manera, es una gran madre.

Y, sí, hay episodios navideños, que molan mil.

Por si todo esto no fuera poco, os voy a dar una razón de peso para verla... ¡Danny sale sin camiseta episodio sí, episodio también! Y, creedme, si os van los maromos, no os queréis perder ESTO:


Afjaoau0ruqruurnfahfafya...

Vale, casi me ahogo con mis propias babas. Perdón. Pero que conste, que no me pongo a exclamar con las voces enlatadas de la serie cuando sale sin camiseta... Bueno, puede que lo haga... ¡Pero no estábamos hablando de eso, sino de la serie!

Vamos, que Baby daddy merece mucho la pena. Es divertida, buenrollera, los actores están genial, los personajes molan y son episodios de veinte minutos de carcajada continua y felicidad en general. Te pones a verla y enseguida llegas al cliffhanger de la cuarta y te quieres dar de cabezazos porque el 3 de febrero está lejos... aunque ahora ya no tanto.

¡Ay, que la semana que viene veremos qué pasa! ¡Qué ganas!

No, no he hecho esta entrada con el motivo oculto de que os pongáis a verla, os enganchéis y sigáis la quinta al día para sufrir conmigo... O puede que sí, que muy buena gente tampoco soy ;P

lunes, 25 de enero de 2016

La espada del tiempo

Hoy os traigo la reseña de una novela que tenía muchísimas ganas de leer y, lo que es peor, ni siquiera sabía que ya se había editado en España y me llevé el sorpresón al verlo en las librerías. Me refiero a la primera entrega de la nueva saga de Rick Riordan, Magnus Chase y los dioses de Asgard, que lleva el título de La espada del tiempo. Personalmente no entiendo por qué se título en lugar de La espada de verano, que es como llaman a la espada durante toda la novela, pero, oye, la historia mola un montón, así que no le voy a dar más vueltas.

La vida de Magnus no es sencilla. Tras la muerte de su madre en unas circunstancias de lo más extrañas, Magnus vive en la calle con cuidado de no toparse ni con la policía (que le cree el asesino de su madre) y de su tío Randolph, contra quien su madre le advirtió. Sin embargo, era una vida hasta tranquila, hasta que todo el mundo parece estar buscándole, incluidos su prima Annabeth y su tío Frederick.

En su huida, Magnus acaba topándose con su tío Randolph, que le explica que los antiguos mitos nórdicos son reales y que él tiene la capacidad de recuperar una legendaria espada perdida tiempo atrás. A Magnus no le queda otra que acompañarle en busca de la espada e incluso llega a conseguirla... lo que acaba provocando que muera. Y si la vida de Magnus es complicada, su muerte lo es aún más, pues podría acabar desencadenando el Ragnarok.

Soy muy, muy fan de Rick Riordan. También lo soy de la mitología nórdica, así que siempre he sabido que este libro me iba a molar un montón.

Lo que no sabía era que me fuera a molar tanto.

Tras la pentalogía de Los héroes del Olimpo, Riordan vuelve a recuperar el narrador en primera persona, lo que siempre le queda genial y muy, muy divertido. En este caso, además, Magnus es terriblemente sarcástico y tiene unas ocurrencias tronchantes, así que leerle narrar sus desventuras por los nueve reinos no tiene precio. Básicamente te lo pasas pipa y logra sacarte la carcajada en más de una ocasión con la forma en la que ve tanto lo que pasa como esa mitología que, como todas las mitologías, tiene sus cosas de lo más raras.

Además, Magnus no es un héroe al uso. Sí, claro, se ve inmerso en una misión para evitar el Ragnarok y salvar el mundo, pero digamos que no es que ser un héroe esté en el primer puesto de su ranking de deseos. Acaba actuando como tal, se mete en la misión, pero no es el típico personaje heroico y eso hace que mole más, sino que él quiere sobrevivir y descubrir qué pasó con su madre y acaba metido en semejante lío.

Al igual que sus compañeros tampoco son héroes al uso. Pues Magnus no está solo, sino que le acompañan tres personajes estupendos, que no pueden molar más. Desde sus guardianes y amigos, Blitz y Hearthstone, hasta la valkiria que lo lleva al Valhalla, Sam.

Los primeros son un enano y un elfo que llevan cuidando de Magnus durante los últimos dos años. Cada uno tiene sus habilidades, su historia y su trauma particular, por lo que acaban resultando muy humanos y es muy sencillo quererlos. Ella, por su parte, es musulmana, una hija de Loki y tiene un hijab de lo más molón con poderes mágicos. Es una mezcla curiosa, pero funciona muy bien y acaba molando mucho, porque Sam tiene carácter, es resolutiva y te cae bien, pero al mismo tiempo no sabes exactamente para quién trabaja.

Por supuesto, nuestros protagonistas se topan con todo tipo de criaturas y dioses y, como siempre, Riordan les da su propio toque, actualizándolos, pero manteniendo su esencia. Me gustó mucho leer a Loki, pero es que yo tengo mi crush con él gracias a Tom Hiddleston. Aún así, que conste, que el personaje de Loki es muy interesante, sobre todo porque nunca sabes qué esperar de él.

Por lo demás, La espada del tiempo conserva el sello Riordan: es un libro muy divertido, repleto de acción y aventuras, con los protagonistas salvando al mundo a la carrera. Sin embargo, Magnus Chase es distinto, ya que sigue otra estructura. Cada una de las sagas de Rick Riordan tiene su propia personalidad y también su propia estructura: por ejemplo, Percy Jackson acudía al Campamento Mestizo en verano y acababa yéndose de misión oficial o los hermanos Kane acababan intentando salvar al mundo a contrarreloj en un par de días, viajando de un lado a otro.

Y eso se agradece pues, aunque todas sus sagas están relacionadas, también son diferentes y así no tienes la sensación de leer siempre lo mismo.

Por cierto, en Magnus Chase tenemos la aparición de Annabeth en un par de escenas, ya que ambos personajes son primos y alguna referencia que otra. Dado que pronto saldrá publicada la primera parte de otra saga, Las pruebas de Apolo, no sé si todo estará más o menos relacionado, aunque me muero de ganas de descubrirlo porque está claro que Rick Riordan no decepciona nunca.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Abrasado de Karen Marie Moning.

viernes, 22 de enero de 2016

Cuatro WTF de Shadowhunters

La semana pasada se estrenó Shadowhunters, la adaptación seriéfila de la saga de libros Cazadores de sombras de Cassandra Clare, tras que la película se diera el batacazo en la taquilla. Y mientras que la película fue un caso muy raro de tener una primera mitad bastante decente y joderlo todo con la segunda mitad, la serie también me produce sentimientos encontrados aunque en general no me disgusta. Sin embargo, esto no va a ser una crítica de la serie, ya que prefiero darle unos cuantos episodios de margen antes de juzgar.

Esto es una lista de los WTF?! que he encontrado en tan solo dos episodios. Porque, sí, me he leído los libros y, sí, soy una de esas personas petardas que compara. Y, ojo, hay cambios que me gustan como, por ejemplo, el hecho de que Magnus Bane sea el dueño de Pandemonium, incluso le encuentro sentido a que Luke pase de ser un librero bonachón que vive en una comisaría abandonada a un policía a lo Dyson de Lost Girl.


Sin embargo, también se les está yendo la pinza en algunas cosas y esta entrada va sobre eso. Prometo que no hay spoilers, pero sí que habrá comparaciones con los libros.

1. La estructura del piloto

Vale, a ver, a mí que me digan qué droga se tomaron para hacer el primer episodio de la serie porque la forma en la que lo organizaron no podía ser más horrible. Más o menos todo comienza como en el libro: Clary arrastrando a Simon a la discoteca de moda, Pandemonium, donde ve al trío Jace-Isabelle-Alec cargándose a un demonio y, claro, flipa en colorines. Bueno, en la serie también hay una escena del trío de Cazadores de sombras en plan somos más chulos que un ocho, mirad como molamos, que queda un pelín ridículo, pero vale, mira, se puede pasar.

El problema es cuando te meten un flashback larguísimo sobre que es el cumpleaños de Clary, la relación con su familia y dentro otro flashback donde básicamente te revientan uno de los pequeños misterios que debe resolver Clary: ¿es una Cazadora de sombras? ¿Por qué no ha visto nada raro entonces?


O sea, a ver, en serio, ¿por qué esa estructura? ¿Por qué no seguir el desarrollo del libro que tiene más sentido? Porque, a ver, no es una cuestión de ritmo, sino de cronología y básicamente se lo montan con el culo y no entiendo por qué. Es que ya son ganas de liarla por nada.

2. ¿Cazadores de sombras o agentes del FBI?

En los libros, el Instituto está habitado única y exclusivamente por los cinco Lightwood, Jace y Hodge y, aunque es impresionante, no deja de ser un sitio más o menos normal. Sin embargo, en la serie está lleno de gente, ordenadores y una disposición que pasaría por cualquier escenario de un procedimental. A ver, en serio, ¿explicadme eso? ¿Por qué?


Sí, yo tampoco entiendo nada, Justin

Es que, de hecho, se supone que los Cazadores de sombras son pocos, algo que es muy importante en la política de Valentine. Y en el libro los padres de Alec e Isabelle no están en Nueva York, sino en Idris, por lo que ellos deben hacerse cargo de todo ellos solos. Aquí van solos pues porque les da por ahí, al parecer, ya que está petado de peña en plan oficina del FBI. Sí, es que lo pienso y sigo flipando un montón. ¡¿Pero qué sentido tiene esa base de operaciones?!

3. Hodge... ¡Espera! ¡¿Hodge está buenorro perdido?!

A ver, no me entendáis mal, que yo nunca me quejaré de haya maromos en una serie. Soy así de superficial, qué le vamos a hacer, pero es que el personaje no se parece en nada a los libros. Pero en nada. Y no sé si es bueno, malo o todo lo contrario, pero de momento flipo mucho.

Este es el Hodge de la serie y esta fue mi reacción al verlo:

Yo: ¡Espera! ¿Está buenorro?

Hodge es una especie de Giles de Buffy (y, sí, yo me lo imaginaba igual), como muy cerebrín, torturado, siempre pegado a su cuervo Hugo. Es ese maestro que ejerce de guía con suavidad, experto en pociones curativas y un poco la presencia adulta en Ciudad de hueso, la primera novela de la saga. Pero en la serie es un maromo que da hostias como panes, que tiene pinta de estar zumbado y que tiene una runa que le impide hablar del pasado. Sí, eso me parece otro WTF?! como una casa de grande, por cierto, y encima me hace preguntarme qué tienen planeado para él, ya que ahora mismo su historia en los libros no tiene mucho sentido con los cambios que han hecho.

Pero como he prometido no soltar spoilers y soy mujer de palabra, lo dejo ahí y voy con lo que más me ha llamado la atención para mal:

4. Jocelyn

Vale, en primer lugar diré que no han podido escoger peores actores para interpretar tanto a Jocelyn como a Luke. Madre mía, qué negados los dos. Pero es que encima han destrozado al personaje de Jocelyn en apenas un episodio.

Estilazo con la espada, ¿eh?

En los libros, Jocelyn es terriblemente protectora con Clary, lo que hace que la relación entre ellas sea un poco tensa. Pero, además, en los libros Jocelyn se dedica en cuerpo y alma a mantener a Clary alejada del mundo de las sombras con la esperanza de que éste nunca las encuentre, pero aquí sólo guarda el secreto hasta su cumpleaños. WTF?! ¿Qué pasa? ¿Ahora resulta que Clary es una elegida y va a tener poderes por llegar a una edad determinada?

Tampoco me ha parecido un acierto el que te cuenten el plan de Jocelyn directamente. En los libros, Jocelyn desaparece y Clary se dedica a buscarla mientras intenta descubrir qué pasó en la vida de Jocelyn, pero no llegamos a saber la verdad sobre ella hasta más adelante. Pero, jolín, aquí ya sabemos por qué la buscan, que está dormida por voluntad propia e incluso sabemos dónde está la Copa Mortal porque anda que no han podido ser más evidentes, les ha faltado una flecha luminosa.

Pero lo peor es que en los libros, aunque Jocelyn resulte un poco petarda (o un mucho, que en el quinto telita con la mujer), también tiene mucho sentido su posición y su forma de ser. Así que, al igual que me pasa con Hodge, no sé si van a cambiar lo que pasa o qué, pero de momento se han dejado una escena que, para mí, es primordial. Cof, cof, de cierta caja, cof, cof.

Ojo, esto es lo que me produce sentimientos encontrados, ya que hay otras cosas de los episodios que me han gustado mucho: desde el gran acierto de casting que han sido Magnus y Alec, hasta los detalles molones que están teniendo y que respetan mucho al grupo de protagonistas. Pero de eso ya hablaré otro día y en condiciones. Vamos, que os prometo un análisis en condiciones.

Y vosotros, ¿os está gustando Shadowhunters?

miércoles, 20 de enero de 2016

Las prometedoras crónicas de Shannara

Hace ya unas cuantas semanas se estrenó The Shannara Chronicles, la nueva apuesta de la cadena MTV que decidió tirar la casa por la ventana, apostando por la adaptación de una saga de novelas de fantasía escritas por Terry Brooks. La verdad era que hacía muchísimo que no había una serie de fantasía pura y dura (Game of thrones tiene algunos rasgos, pero no es fantasía épica, pese a dragones y batallas) y sólo por eso ya me tenían ganada.

Además, MTV es una cadena que, pese a que no levante el revuelo de HBO o Netflix, tiene series muy originales y que merecen mucho la pena como Teen wolf o Faking it. Vamos, que todo pintaba muy bien y estaba deseando verla.


Y el estreno no decepcionó.

Es cierto que el episodio piloto no terminó de emocionarme tanto como había pensado, pero también es verdad que tuiter se llenó de mensajes entusiastas y creo que eso jugó en mi contra como tantas otras veces. Ay, qué malo es el hype. Pero, bueno, la cuestión es que ya han emitido cuatro episodios (el piloto es doble) y parece que le han pillado el tono y cada vez me resulta más entretenida y sus personajes me interesan más, a pesar de que son clichés andantes.

Pero, bueno, es algo propio del género (algunos de los personajes más populares de Game of thrones son claros ejemplos) y los actores ayudan a que te caigan bien. Además, la serie tiene materia prima y más margen de mejora, así que habrá que ver cómo se desarrolla la historia. El punto de partida, de hecho, mola bastante:

Amberlee, nieta del rey de los elfos, desafía las costumbres de los suyos al presentarse a las pruebas para convertirse en uno de los Elegidos, un rango únicamente masculino hasta el momento. Sin embargo, Amberlee logra superar la prueba y se convierte en un Elegido, aunque su felicidad no dura mucho pues, al tocar al árbol sagrado que cuida su pueblo, el Ellcrys, recibe una visión donde asesina a su novio. Asustada, Amberlee huye para salvar a éste último.


Al mismo tiempo, Wil asiste a la muerte de su madre y como herencia recibe unas piedras élficas que pertenecieron a su padre y también la misión de encontrar a un druida que debe guiarle. En su búsqueda, se topa con una ladrona, Eretria, que a su vez se cruzará con Amberlee, al igual que Wil que, de pronto, se ve convertido en el aprendiz del mítico druida Allanon que ha vuelto de la muerte para salvar el mundo. Y es que el Ellcrys se está muriendo y, si lo hace, el mal que contiene, se verá liberado y los demonios dominaran el mundo.

A grandes rasgos ese es el inicio de The Shannara Chronicles que, de nuevo, cumple con una serie de tópicos muy propios del género: el malvado súper poderoso que se mantiene alejado del tablero de juego, el mago súper poderoso que sirve de guía al héroe que al principio de la historia es todo inocencia y buenas intenciones, los protagonistas recorriendo su mundo, viviendo aventuras y descubriendo que tienen un destino superior que hasta el momento desconocían...

Prácticamente todas las historias de fantasía épica usan esa serie de tópicos, así que es algo que aquí no molesta, sobre todo porque está bien utilizado y tiene su sentido. Además, hay ciertos rasgos más originales que ayudan a que The Shannara Chronicles tenga su propia personalidad.


Como, por ejemplo, el hecho de que la magia esté extinta y la mayoría de los personajes crean que es un cuento de niños pequeños, a pesar de que en su mundo conviven humanos, elfos, gnomos... Y también el que el mundo de la serie sea el nuestro, algo que se deja ver gracias a las ruinas de cosas de lo más mundanas para nosotros como coches.

Además, The Shannara Chronicles tiene una estética muy cuidada que la hace única. Podría recordar un poco a Teen Wolf, con quien comparte día de emisión, pero aún así tiene su propia personalidad y resulta diferente a otras series, destacando como lo hizo en su día Sleepy Hollow. Sin embargo, hay algo que la distingue de ésta y es que, aunque tenga algunos golpes de humor (de la mano de Wil casi siempre, que es el personaje más alegre), The Shannara Chronicles se toma en serio lo que está contando y, aunque no peca de darse demasiada importancia, sí que se esfuerza en resultar épica y memorable y eso se aprecia.


Y, encima, a veces resulta bastante inquietante (las visiones de Amberlee, los demonios), así que no es que se les pueda pedir más.

Sobre todo porque el reparto cumple a la perfección. Un reparto de lo más variopinto que cuenta con John Rhys-Davis como rey elfo (ironías de la vida, ¿eh, Gimli?), con viejos conocidos como Manu Bennett (ay, omá) y Austin Butler y sorpresas como Ivana Baquero (española, divina y la niña de El laberinto del fauno) y, sobre todo, Poppy Drayton y Aaron Jakubenko, que interpreta el tío molón de la protagonista.

Éste último me conquistó desde que aparece y, sí, en principio fue porque no puede ser más guapo el jodido, pero además su Ander es uno de los personajes más agradecidos y Aaron Jakubenko lo interpreta de forma natural. Encima, es uno de los personajes que apunta más maneras y, además, siempre he sentido debilidad por los casanovas juerguistas con corazón, qué le vamos a hacer.


En cuanto al trío, pues cumplen todos muy bien. Austin Butler me ha sorprendido como Wil, ya que no le veía yo mucho como el héroe de la función, pero da la talla y encima resulta agradable y tiene muy buena química tanto con Manu Bennett (su mentor en la ficción) como con las dos chicas. Éstas son las que, a priori, parecen el rival más débil de la serie, ya que Amberlee peca mucho de ser una damisela en apuros (¿cuántas veces le ha prometido Allanon que la van a proteger? Tía, que estás entrenada, eres una Elegida, échale ovarios al asunto y protégete sola para empezar) y Eretria está demasiado forzada, es como que siempre quieren darle frases cortantes y molonas y canta un poco.

Eso sí, tanto Poppy Drayton (que necesita unos cuantos cocidos con urgencia) e Ivana Baquero están muy bien en sus papeles y precisamente es por ellas dos que creo que sus personajes tienen potencial. Tendrán que tener cuidado con el triángulo amoroso que se ve venir desde el episodio piloto y la posición de ellas en él, pero hay material más que de sobra.

La verdad es que de momento no tengo ningún ship en condiciones (bueno, si ignoramos que shippeo al uncle Ander conmigo), pero dadme tiempo, sobre todo porque en el cuarto episodio, Changeling, parece que la trama arranca del todo con el trío joven partiendo para salvar el mundo.

Es decir, que os recomiendo The Shannara Chronicles porque básicamente mola, no dejan de pasar cosas, es entretenida y no hay otra serie parecida en la televisión. Y parece que a cada episodio va a mejor, lo que es otro plus, sobre todo porque ya empieza fuerte.

lunes, 18 de enero de 2016

El (sin)sentido del amor

Hoy vengo a hablaros de un libro que me sorprendió muy gratamente y eso que es de un autor que he leído antes y que me ha encantado: Javier Ruescas. De hecho, creo que prácticamente he devorado todo lo que ha escrito. Bueno, pues hoy os traigo una de sus novelas y encima es auto-conclusiva y se titula El (sin)sentido del amor.

Acaba de comenzar el verano y Lana se ve arrastrada a una fiesta por su amigo Ciro, a pesar de que ella esas cosas no le van. En la fiesta, conecta con un chico que parece compartir el interés de ella por la pintura. Sin embargo, poco después la anfitriona de la fiesta acaba rompiendo con su novio a gritos porque éste le ha sido infiel y el novio en cuestión resulta ser el chico que había hablado con Lana.

Al día siguiente, todavía impresionada por la fiesta, Lana descubre que su mejor amiga, Julia, acaba de tener un flechazo con un chico. ¿Y quién resulta ser? Jacobo Casanova, el novio infiel de la fiesta y todo un célebre rompecorazones. Por eso, Lana no se fía nada de él e intenta que Julia no lo haga tampoco, pero su amiga no parece muy por la labor. El problema viene cuando Lana no deja de encontrarse a Jac allá por donde va, como si el destino pareciera empeñado en que se trataran.

Aunque el punto de partida puede resultar algo telenovelesco, El (sin)sentido del amor es una novela muy ligera y breve que se lee enseguida, sobre todo porque engancha y es muy entretenida.

Como es tan breve, Javier Ruescas no se anda con rodeos o con relleno, sino que va directo a lo importante: la relación de Lana con Jac y como éste la vuelve loca. Y precisamente ese es el único defecto que le he encontrado a El (sin)sentido del amor. Sí, es muy entretenida, la leí en un suspiro y la disfruté, pero me pareció tan directa que perdía el encanto que, al menos para mí, debe tener una novela romántica. A pesar de que Lana compartía escenas con Jac que justificaran ese continuo debate entre que gustar y odiar, me parecieron cortas y como que le faltaba ese factor romántico que debería tener porque, al fin y al cabo, la novela es una comedia romántica de manual.

Y es que es como muy ligera, pasando de puntillas por casi todo, salvo por Lana. No sé, con lo buena que era la idea se podía haber sacado más jugo de ella y habernos dado una relación mucho más especial. Incluso se podría haber ahondado un poquito en los personajes secundarios, que están de mero acompañamiento de la protagonista, pese a que apuntan maneras y, por ejemplo, Ciro es muy memorable.

Pero, bueno, a pesar de esa pequeña pega El (sin)sentido del amor me he gustado y lo he disfrutado porque es divertido, es fresco y el estilo de Javier Ruescas sigue siendo tan bonito y agradable como en su trilogía Play.

Además, consigue algo que me pareció tan vital para la novela como difícil de lograr: que Jac cayera bien. Como la novela está contada desde el punto de vista de Lana, recibimos la misma información que ella, así que es muy sencillo entender por qué actúa cómo lo hace. No obstante, a Jac lo vemos desde la óptica de ella y, por eso, era fácil que nos cayera como una patada en el cielo de la boca. Y es que Jac se pasa la novela dándonos una cal y otra de arena, pero como todos hemos leído mucho, sabemos que en el fondo es buena gente, pero es que Javier Ruescas logra que caiga bien, por lo que le di el beneficio de la duda, a pesar de las pruebas que parecía haber en contra de él.

Y tampoco me disgustó Lana, algo en lo que también habría sido fácil caer, ya que Lana va dando bandazos y la pobre parece un poco bipolar: ahora odio a Jac, ahora me gusta, ahora lo vuelvo a odiar, ahora no me fío de esta, ahora quiero ser su amiga... Pero, como ya he dicho, se comprenden sus acciones y por qué va pensado lo que va pensando, a pesar de que, sí, es una pava de mucho cuidado.

El resto de personajes cumple con su función, aunque sí que he echado de menos que tuvieran algo más de desarrollo y que fueran algo más que la amiga, el amigo, la hermana...

Pero, vamos, que la novela es tan entretenida que se pasa por alto y, antes de que te des cuenta, ya la has terminado. Porque encima cuenta con ese pequeño misterio de qué narices ocurre con Jac y por qué parece tan encantador y buena gente como cabrón.

Vamos, que El (sin)sentido del amor es una novela de leerse casi de una sentada, para pasar un buen rato y no pensar demasiado. Algo ligero con lo que disfrutar, así que lo recomiendo para una de estas tardes de lluvia cuando no te apetece hacer nada, ya que te sacará unas cuantas sonrisas.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Magnus Chase y los dioses de Asgard I. La espada del tiempo de Rick Riordan.

viernes, 15 de enero de 2016

Corrientes del tiempo: Capítulo 12

Tras el caos que la Navidad supuso en el blog, la normalidad va volviendo y eso también significa que retomo la publicación de Corrientes del tiempo, la tercera parte de Cuatro Damas, que publico un viernes sí, un viernes dos. Así que, después del parón navideño, retomo la historia en el capítulo 12 titulado Familias.

Tim, todavía pagando los efectos secundarios de la magia, no deja de tener pesadillas, mientras Felipe descubre la desaparición de Tania.



Sé que es un capítulo cortito y muy de transición, pero que conste que no lo calculé así a propósito. Eso sí, es el preludio a un montón de respuestas que, prometo, os llegarán en la siguiente entrega. Y, por lo demás, pues ya sabéis, si queréis quejaros o comentar cualquier cosa, me dejáis un comentario y yo tan contenta de la vida ;)

En dos semanas, más.

Próximamente: La verdadera historia de la reina olvidada.

jueves, 14 de enero de 2016

El segundo intento de Bajo sospecha

El martes regresó Bajo sospecha con su segunda temporada y tenía tanta curiosidad como pereza por verla. Y es que cuando se estrenó el año pasado lo prometía todo y al final fue una decepción continua: actores desaprovechados, personajes horrorosos, obvia a más no poder (esas continuas expresiones de los actores en plan “soy chungo, muajaja”) y, sobre todo, muy mal escrita. Por eso, por un lado, me daba pereza sumergirme en otra investigación sin pies ni cabeza donde todos me caían mal y, por otro, quería ver si habían corregido sus errores.

Y parece que así ha sido o, al menos, esa sensación da con este inicio de temporada. No es maravilloso, ni destacable, pero apunta maneras y era bastante mejor que la temporada anterior, lo que tampoco era difícil.

Eso sí, personalmente no creo que la ausencia de Blanca Romero sea la solución mágica a sus problemas, por mucho que los responsables de la serie insinúen lo contrario. Blanca Romero no es una gran actriz, de acuerdo, pero ni tenía mucho con lo que trabajar, ni es su culpa que no hubiera por dónde coger ni la historia ni el comportamiento estúpido de los personajes que, además de mal escritos, no podían ser más inverosímiles. Todos tenían mierda a mansalva, todos eran desagradables y tampoco ayudaba que los policías actuaran como novatos que les ponían las cosas en bandeja a los sospechosos.


Así que el reseteo se agradece de entrada y también que, al menos de momento, hayan pulido algunas cuestiones, aunque habrá que ver cómo desarrollan la historia. Sí, de los guionistas de Bajo sospecha no me fío nada.

La temporada arranca en Navidad en un hospital, con una enfermera, Isabel (Ingrid Rubio) que es recogida por su marido (José Luis García Pérez) y a la salida se encuentran con una mujer. Ésta está buscando a su hija, Catherine (Leticia Dolera) e Isabel le dice que lleva un tiempo de baja, pero la madre no le cree. Unas semanas después, la pobre mujer sigue buscando a su hija y, al verlo en la tele, Isabel se marcha del hospital, pero es secuestrada y, posteriormente, encontrada muerta.

Por eso, el comisario Casas (Lluís Homar) recluta a Vidal (Vicente Romero) para que sea su segundo y a Víctor (Yon González) para que se infiltre en el hospital donde trabajaba Isabel y también Catherine, que sigue desaparecida. Una vez infiltrado, Víctor descubre que no es el único policía infiltrado, ya que uno de los médicos forenses es un policía francés, Alain (Hugo Becker), que lleva un tiempo investigando la desaparición de Catherine. Así que los dos equipos policiales deben trabajar juntos para descubrir qué está pasando en un hospital lleno de sospechosos.


Ese es el arranque del caso y se agradece que, a primeras, se centren más en los policías y en iniciar el caso que en la presentación de sospechosos. Ya sabes quiénes van a ser, ya que son actores conocidos, pero de momento están en un segundo plano para que te familiarices con ellos, mientras los dos equipos policiales dan sus primeros pasos.

Es cierto que ya desde el principio tiene un buen ritmo y se exploran algunos detalles importantes en la vida de Isabel como que llevaba un tiempo sin acostarse con su esposo y que tenía un amante, un Gonzalo de Castro con pintas de cabronazo y, cómo no, sospechoso. Pero todo fluye con el ritmo adecuado: van pasando cosas sin que haya evidente relleno y a la velocidad adecuada para que te vayas formando una idea de cómo funcionan las cosas en el hospital, que es el centro del caso.

Además, los personajes no van con cara de malos por la vida, lo que es toda una mejora. Eso sí, no es que actúen como personas normales tampoco, pero aceptemos pulpo como animal de compañía. Y también, en mi opinión, los que han tenido mayor protagonismo, han sido unos intensos de la leche, que en un solo capítulo han sufrido un ataque y las típicas escenas de berrear. Vamos, que la sutilidad sigue sin ser algo de esta serie, pero van mejorando, así que tengo curiosidad por ver cómo se va desarrollando el caso.


Pero, bueno, también hay personajes que han tenido esos destellos de humanidad, de ser algo más que un sospechoso para el caso: el personaje de Gonzalo de Castro al hablar con Casas sólo parecía un hombre agobiado y aterrado por haberse cargado su propia vida, mientras que el marido de la difunta daba bastante pena.

En serio, pobre hombre, ¿se le pueden dar más palos a alguien en un solo episodio? Le matan a la mujer, descubre que ésta le era infiel y estaba embarazada de otro, tiene que reconocer ante la policía algo que le da mucha vergüenza, le detienen y vive con una suegra porculera e intensa a la que me bastaron dos escenas para odiarla. Vamos, que mucha penita me da el pobre señor y encima lo interpreta José Luis García Pérez, que me encanta, así que me siento propensa a quererle y esas cosas.

Eso sí, a pesar de que el caso se presenta interesante y que los sospechosos no son tan evidentes, aún hay cosas que me chirrían un poco de esta segunda temporada. La que más, esa rivalidad con los policías franceses que se monta el equipo español desde el primer momento.


Me parece todo un acierto el que el equipo esté formado por Casas, Vidal y Víctor, ya que eran de los pocos personajes que se salvaban en la primera temporada. Pero el tema rivalidad no puede ser más cliché, aunque han conseguido una novedad: que te caiga mejor la parte ajena que los protagonistas que conocen. Lo subidito que está Víctor en la investigación y el continuo machaque a su compañero francés resultan desagradables y hacen que Alain te resulte el santo Job por no estrangular a nuestro compatriota.

Aunque, eso sí, al menos se están tomando la molestia de trabajar la intereacción entre Víctor y Alain y, de hecho, los actores trabajan muy bien juntos. La verdad es que han dado grandes momentos como compañeros y, si no se olvidan de tratar eso, ese estar condenados a entenderse puede molar mucho, a pesar de ese triángulo amoroso que se ve venir desde lejos con el personaje de Olivia Molina. Me da pereza, para qué negarlo, sobre todo porque ella no me gusta como actriz y el personaje ya me cae mal, pero a ver qué hacen.


Espero que se dejen de tonterías con este tema y se centren en la investigación, sobre todo porque con el giro final se demuestra lo que nosotros ya sabíamos: los casos están relacionados y deben investigar a las dos desaparecidas, no sólo centrarse en Isabel.

Que, por cierto, mucho criticar los españoles que a los franceses sólo les importa Catherine, pero ni siquiera se han molestado en investigarla a ella y, ojo, es la que podría seguir viva.

Al menos, en líneas generales, tanto la interacción entre Víctor y Alain promete (curioso que tengan más tensión sexual revuelta que la que tenían el año pasado Víctor y Laura, que era nula) y el caso se antoja interesante. Además, tienen un señor reparto que espero que este año aprovechen de verdad, con alguna excepción que otra que a mí no me termina de convencer. Pero, bueno, habrá que ver qué tal se van desarrollando los episodios y a ver si la mejora queda en agua de borrajas o se mantiene, esperemos que lo segundo.

martes, 12 de enero de 2016

La molonidad de The Librarians

Si la semana pasada os hablaba de una serie que volvía con su nueva temporada, hoy me toca hablar de una que despidió su segunda entrega en Navidad, aunque al menos lo hizo con la promesa de que volverá (¡yey!). Sí, voy a hablaros de The Librarians, esa serie tan sumamente molona que pasa bastante desapercibida, lo cual, por cierto, me parece bastante injusto.

Como es más que evidente os recomiendo verla si no la habéis visto, no os defraudará. En serio, mola un montón. Palabra.

En esta segunda temporada hemos tenido el mismo esquema que en la primera: casos distintos cada semana junto a una trama horizontal que ha abarcado toda la temporada y todo estaba ligeramente relacionado. Además, los guionistas han sido muy inteligentes pues han sabido usar la trama de la temporada para mantener a Flynn apartado de la biblioteca la mitad de los episodios.


En la primera temporada el personaje de Noah Wyle apareció en cuatro episodios, dejando a Eve, Jenkins y al trío a cargo del anexo mientras buscaba cómo recuperar la biblioteca. En esta ocasión era más difícil el mantenerlo alejado, ya que había vuelvo a ser el bibliotecario principal y estaba con Eve, pero han sabido alejarlo de forma bastante coherente. A fin de cuentas, Flynn lleva mucho, mucho tiempo solo y ha perdido a todas las personas a las que quería, así que estaba bien traído el hecho de que, por un lado, tuviera miedo al estar con Eve y, por otro lado, no se acostumbrara a trabajar en equipo.

En ese sentido, sí que me ha convencido tanto su ausencia como el hecho de que prefiriera perseguir a Próspero por medio mundo en lugar de quedarse junto a los demás. Eso sí, me parece que han pasado por puntillas en la relación romántica entre Eve y él. Por mucho que Eve le comprenda y sepa por qué huye, podían haber hablado del tema o haberse sincerado.

Aunque, bueno, nos han dado momentos muy, muy memorables como toda su trama en el final de temporada, así que no me quejaré.


Además, la ausencia de Flynn venía bien para tratar a los otros personajes. Flynn mola mucho, aunque a veces peque un poquito de estar demasiado pasado de rosca, pero, por lo general, cuando él aparece, son Eve y él los protagonistas absolutos de los episodios, aunque los demás tengan sus escenas molonas.

Eso sí, en esta segunda temporada el protagonismo ha estado muy repartido y hemos tenido un episodio dedicado a cada personaje, con la excepción de Jenkins, aunque éste ha tenido más peso y le hemos visto hacer trabajo de campo lo que ha molado.

Pero, bueno, nos han enseñado a la familia de Stone y han explicado por qué siempre se esconde detrás de seudónimos para escribir sus artículos. También han ahondado en el interés de Cassandra por la magia y, de paso, han extendido la mitología de la serie al añadir a las damas del lago (ilusión suprema reencontrarse con Beth Riesgraf). Hemos visto a Eve reencontrarse con un antiguo amigo y a Ezekiel Jones convirtiéndose en un héroe por la vía más difícil en uno de los episodios más chulos y dramáticos que han tenido.


Y es que, aunque todos los personajes molan muchísimo, Ezekiel cada vez se va haciendo más con la serie. Entre que el personaje es muy guay y tiene esa dicotomía de canalla y héroe y que John Kim está comodísimo en el papel es muy sencillo que robe las escenas.

Y yo sigo emperrada en que Ezekiel debe liarse con Cassandra porque juntos son la monez.

Y si el desarrollo de los personajes ha molado, la trama principal de la temporada lo ha hecho también, pues se han dedicado a sacar a personajes míticos de la literatura para que se enfrenten a nuestros protagonistas. Próspero, el mago protagonista de La tempestad de Shakespeare, ha sido el villano de esta temporada, aunque no ha estado solo, pues le han acompañado el hada Ariel (también de La tempestad), Dorian Gray y Moriarty.

Además, Moriarty ha sido un personaje muy genial. Inteligente, retorcido, divertido y prendado de Eve, lo que ha dado muy grandes momentos.


La verdad es que toda la temporada ha tenido escenas muy, muy memorables y muy divertidas, pero lo que más me ha gustado ha sido el amor por la literatura que se notaba a lo largo de la temporada. En la primera nos hablaron de los mitos artúricos en general y, aunque la presencia artúrica sigue ahí, en esta segunda el protagonista ha sido Shakespeare y la literatura en genial, lo que me ha molado mucho porque a mí también me encantan los libros.

Y, encima, el hecho de que los personajes más famosos de la literatura puedan salir de los libros abre un montón de posibilidades de cara a futuras temporadas. Bueno, por el momento creo (y, repito, creo) que en la tercera temporada el malo va a ser el bibliotecario anterior a Flynn, el que se perdió por culpa de la magia, lo que puede molar muchísimo porque por ahí tenemos a Cassandra interesada en aprender magia a pesar de las continuas advertencias de Jenkins y a ese trío de hechiceras encabezadas por La dama del lago.


Que, por cierto, en ese epiquísimo final de temporada, La dama del lago salvó a Eve y ésta salió del lago con cambio de ropa incluido (al más puro estilo Lluvia de estrellas) y no sé si eso traerá consecuencias de cara a la tercera temporada.

Pero, vamos, en general que The Librarians sigue molando lo que no esté escrito. Es divertida, entretenida, friki a más no poder y muy original. Además, es una serie que desprende buen rollo. Todos los personajes son muy geniales, pero además tienen una unión muy fuerte y los actores tienen muy buena química, por lo que ver cada episodio es una auténtica gozada.

Ay, qué larga se hará la espera hasta la tercera temporada. Ay.

lunes, 11 de enero de 2016

Rechicero

Quinta novela de Mundodisco leída y quinta que reseño por aquí, en este caso es Rechicero porque yo soy muy maniática y sigo el orden de publicación. Sin embargo, lo bueno que tienen las entregas de esta saga es que se pueden leer en cualquier orden porque son auto-conclusivas, salvo alguna excepción como La luz fantástica.

En Rechicero nos reencontramos con Rincewind, el mago más desastroso del Disco y protagonista de El color de la magia y La luz fantástica, lo que ya de por sí mola porque Rincewind es muy, muy genial. Además, como el resto de las novelas de Mundodisco es muy, muy divertida y entretenida, a pesar de tener un argumento a priori sencillo:

Había una vez un mago que era el octavo hijo de un mago y que decidió renunciar a la Universidad Invisible para estar con una mujer, ya que los magos tienen prohibido el mantener relaciones sexuales. Como el aburrimiento colabora mucho a procrear, este mago acaba teniendo ocho hijos, lo que no tendría por qué ser malo... salvo porque el octavo hijo de un mago que, a su vez, es el octavo hijo de un mago, no será un simple mago, sino un rechicero, alguien tan poderoso que podría competir con los dioses.

Este mago, además, al saber el destino que el espera a su hijo, Coin, decide darle esquinazo a La muerte y ocultarse en el bastón que le corresponde al niño. Y es que este hombre, Supererudito, tiene sus propios planes para vengarse de sus colegas. Así, años después, Coin se planta en la Universidad Invisible para liderar a los magos, por lo que tiene que usar el Sombrero del Archicanciller, lo que seguramente acabe desatando el Apocrilipsis (el Despido de los Dioses y la invasión de las cosas que habitan las Dimensiones Mazmorra), pero el sombrero quiere evitarlo, así que hace que una heroína, Conina, lo robe y en medio de todo esto Rincewind acaba liado para salvar el mundo una vez más, a pesar de ser un inútil redomado.

La estructura es exactamente igual que en las otras novelas de Rincewind: éste, que sólo intenta sobrevivir y vivir lo más tranquilamente posible, se ve envuelto en un montón de disparatadas desventuras para salvar el mundo.

No es tan original como las últimas novelas de Mundodisco que había leído, que seguían a otros personajes y, por tanto, eran distintas tanto en planteamiento como en temas, pero tampoco importe mucho. Y es que Rechicero, al igual que las otras novelas dedicadas a Rincewind son muy, muy divertidas y llenas de acción, por lo que se leen enseguida. Además, ya conocemos a Rincewind y, por tanto, apreciamos a ese hechicero inútil y cascarrabias con un don para sobrevivir, lo que hace que todo sea aún más divertido.

Y, ojo, porque que esté Rincewind también significa que nos reencontraremos con personajes tan molones como el bibliotecario de la Universidad Invisible, que es sencillamente genial, y El equipaje, ese arcón con miles de patitas, un estómago infinito y el encanto destructor de un psicópata malhumorado.

Precisamente El equipaje ha sido de lo mejor de la novela, ya que en Rechicero se nos enamora de la heroína Conina y acaba sufriendo en sus carnes (o maderas) el desamor, lo que hace que sus intervenciones, aunque breves, sean hilarantes.

También, como es habitual en las novelas de Mundodisco, Terry Pratchett aprovecha para introducir nuevos personajes y ampliar aún más el universo que ha creado al ambientar las aventuras en nuevos lugares. En lo que respecta a los personajes, tenemos a Conina, que es la hija del héroe Cohen el bárbaro (al que ya conocíamos) y, por tanto, parece destinada a seguir los pasos de su padre al estar increíblemente dotada para eso del heroísmo, aunque ella en realidad quiere ser peluquera. También conocemos a Nijel, que desea ser un héroe, pero está empezando y no termina de dominar ni la teoría y a Creosoto, un Serifa que no deja de componer poesía.

Vamos, que es una combinación de lo más loca, pero que funciona a la perfección y arranca unas cuantas carcajadas.

Tampoco quiero entrar más en detalles, para que os sorprendáis con Rechicero y sus situaciones disparatas si no lo habéis leído (que deberíais), aunque sí que diré que me sorprendió el final. Y es que, aunque se cierra el argumento, hay cierto aspecto que se queda abierto para, imagino, protagonizar una de las siguientes novelas.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El (sin)sentido del amor de Javier Ruescas.

sábado, 9 de enero de 2016

El regreso de Galavant

Lo sé, lo sé, esta semana he estado súper desaparecida, pero han sido Reyes y luego he estado muy ocupada y apenas he tenido tiempo. Pero a partir de hoy el blog vuelve a la normalidad, lo prometo, que para eso están regresando las series y una de esas ha sido la mayor epicidad que se estrenó el año pasado: Galavant. Sí, leedlo con el tonillo de esa gran canción con la que la serie se inició, algo así en plan: Gaaaalaaaavaaaaant.

Y es que, milagrosamente, Galavant renovó por una segunda temporada y, desde entonces, el mundo es un poquito mejor. De hecho, celebremos apropiadamente que tenemos segunda temporada:



Lo mejor de todo es que los chicos de Galavant saben que son un producto minoritario, que no son precisamente un éxito de audiencia y que el año pasado les daban por cancelados y lo usan para chotearse con bromas autorreferenciales que básicamente son lo mejor. Desde este primer episodio, con el que inician temporada (bajo el grandioso título de A new season AKA Suck it Cancellation Bear), han demostrado que siguen siendo igual de cínicos y ácidos y que saben muy bien qué clase de serie están haciendo, lo que es digno de aplaudir, sobre todo porque logran que mole muchísimo.

Desde ese primer número en el que los piratas (comandados por un irreconocible Lord Grantham, lo que también es maravilloso) se quejan de estar hartos de escuchar la canción de Galavant hasta las continuas bromas sobre el supuesto colgante de Isabella que aparece de repente, a pesar de llevarlo siempre según ella, no han dejado de cachondearse tanto de sí mismos como del género y del medio. ¿Cuántas veces en las series aparece un objeto importante de la nada y nos intentan hacer creer que siempre ha estado ahí o los guionistas se sacan algún familiar de la nada del que no hemos tenido conocimiento hasta que hace falta? Pues eso, que es una verdad como una casa de grande y, encima, les queda gracioso.

Es precisamente esa auto-crítica carga de mala leche (maravillosos esos versos sobre que la canción de Galavant no ganó ningún Emmy y que deben olvidarla o que el Infierno se congelará cuando hagan una audiencia decente) lo que hace que no sólo se les perdonen tópicos, sino que éstos encajen bien.


En ese sentido, Galavant siempre me ha recordado a Jane the Virgin, aunque no puedan ser más distintas, ya que tienen ese equilibrio entre parodia, crítica y homenaje a sus respectivos géneros y usan los clichés maravillosamente bien. En este caso, para alargar la "angustia" romántica han tirado del manido truco de no entenderse por un motivo ajeno a los amantes, esa llamada vía colgante mágico que se cortaba y que hizo que Isabella creyera que Galavant no la quería, a pesar de que el principal deseo de éste es reencontrarse con ella.

Pero es que son tan graciosos cuando tiran de tópicos, la serie mola tanto, que ni siquiera te importa. En otra serie ese recurso habría desesperado, pero no en Galavant, donde puedes hasta sentir cierta pena por Isabella, a pesar de que será el personaje más soso y de saber que, al final, como en todo buen cuento de hadas, el amor prevalecerá.


Además, hay que reconocerles otras dos grandes cualidades que tienen:

Por un lado, la cantidad de cameos y detalles molones que tienen, como esa microaparición de John Stamos que duró nada, pero que no pudo ser más hilarante, en El bosque encantado, ese local gay regentado por una más que divina Kylie Minogue. En primer lugar, las referencias a Once upon a time molaron mucho y, por otro lado, ¿se pudo sacar más provecho a Kylie Minogue con ese epiquísimo número musical?

Esto es pillar cacho y lo demás tonterías.

Es que, vamos, ¿se puede ser más grande que ella en Galavant? Pues eso. Encima, no es la única, ya que hemos vuelto a ver a los piratas de la temporada uno, además del más que breve cameo de John Stamos como Jean Hamm. Me sorprende (para bien) que actores tan famosos y que tienen otros proyectos se presten a hacer esa clase de apariciones, lo que deja claro que aprecian la serie y, oye, pues eso también mola.

Por otro lado, a pesar de que la primera temporada consistió tan solo en ocho episodios, no dejaron de avanzar y de cambiar tanto las relaciones como el status quo de la serie, algo de lo que muchas series no pueden presumir. En estos dos episodios centrales, hemos tenido a los personajes divididos, por lo que hemos tenido tres tramas distintas perfectamente combinadas y que están protagonizadas por combinaciones de personajes no vistas hasta ahora.

Así, Isabella sigue presa en el palacio de su primo (y prometido, a pesar de que es un niño), junto al Chef, Gwynne y el bufón, mientras que en Valencia Sid debe lidiar con esa extraña unión entre Madalena y Gareth y Galavant sigue su viaje para devolver al rey Richard a su reino.

Disfrutemos del Sasse descamisado, que él lo vale.

Personalmente, creo que el dúo Galavant-Richard es el que se come la serie, sobre todo por el segundo, que sigue siendo el personaje revelación, aunque los dos hacen un gran equipo. Se contrapuntan muy bien y nos han dado las tramas más hilarantes de estos dos episodios: el acabar presos en la taberna gay (me sigo riendo al recordarlo) y el tener que esperar en un pueblo con unicornios que siguen a los vírgenes y magos que convierten objetos en móviles.

Timothy Omundson es el actor con más vis cómica del reparto, pero encima logra sacar lo mejor de Joshua Sasse, que está genial como el cínico de la pareja, el que debe aguantar las excentricidades y errores del otro. De momento, en tan solo dos episodios, han llegado a su destino, el reino de Richard... aunque el castillo ha desaparecido sin dejar ni rastro, así que habrá que ver por dónde van los tiros, pero, vamos, yo estoy encantadísima con el dúo, sobre todo porque, además de divertidos, también son muy tiernos: desde las coñas sobre el beso de Galavant a Isabella o a lo mucho que echan de menos a ella y a Gareth.

Por cierto, Richard me rompió el corazón al enterarse de la traición de Gareth y espero que nos den un reencuentro porque la amistad de estos dos es amor, a pesar de todo.


Os pongo la adorabilidad hecha gif para superar a Richard tristón, que rompe la patata.

Luego estaría la parte del reino del primo de Isabella, que yo pensaba que iba a ser la más sosa, pero los secundarios la están manteniendo. El chef y Gwynne son muy graciosos y el bufón alegrándose de no tener que esforzarse para animar al príncipe Harry también tiene su punto. Sin embargo, espero que hagan algo, ya que no creo posible que puedan aguantar toda la temporada con Isabella atrapada ahí y que resulte entretenido.

Finalmente, está el frente de Valencia, donde Madalena y Gareth parecen condenados a entenderse, aunque los propósitos de cada uno son distintos. Mientras que él sólo quiere ser rey y no ser mangoneado por Madalena, ella parece tener planes para conquistar el mundo, lo que podría dar muy buenos momentos (¿un futuro enfrentamiento con Richard, que sacó la espada de la piedra en pla rey Arturo?). Además, personalmente me gusta que sea una mujer la que quiera extender su reino y la que, de hecho, pasó de campesina a reina a fuerza de maldad e inteligencia.


Eso sí, al menos de momento, la combinación de Madelana, Gareth y Sid no me termina de convencer, resultando la parte más floja, a pesar de que creo que Gareth y Sid pueden dar buenos momentos y de que el cambio de los típicos roles masculino-femenino tiene su punto.

Habrá que ver qué nos tienen planeado, pero esta temporada pinta muy bien y me sigue sorprendiendo el buen ritmo que tienen, además de ese gran sentido del humor. Y, encima, con números musicales de lo más molones (en serio, el de Kylie Minogue es grandeza de la buena), así que tengo muchas ganas de ver el resto de la temporada y que se repita el milagro y obtengamos una tercera temporada.

lunes, 4 de enero de 2016

El gusano de seda

Comenzamos los lunes literarios del 2016 con la reseña de una novela que estaba deseando leer, El gusano de seda de Robert Galbraith. Recordemos, por si alguien no se enteró en su día, que Robert Galbraith es el seudónimo que empleó J. K. Rowling para publicar El canto del cuco, su primera novela negra, que estaba protagonizada por el detective Cormoran Strike. Pues bien, El gusano de seda es la siguiente aventura de éste y, como la primera me gustó mucho, le tenía muchas ganas.

¿Y de qué trata El gusano de seda?

Tras haber resuelto el caso de Lula Landry, la agencia de Cormoran Strike sigue manteniendo un buen ritmo de trabajo, hasta el punto de que él solo empieza a no dar abasto. Eso sí, sigue necesitando dinero y desea subirle el sueldo a su secretaria, Robin, así que suele elegir casos que le reporten una buena compensación económica... Al menos hasta que la señora Quine aparece en su despacho para encargarle que busque a su marido, que lleva unos días sin dar señales de vida.

La señora Quine no está demasiado preocupada por su marido, ya que cree que se trata de una de sus desapariciones habituales, pero le necesita en casa para ocuparse de su hija. Por eso, le encarga a Strike que le busque. Éste no puede evitar sentir compasión por ella, así que acepta el caso... y entonces descubre que Owen Quine, un escritor de carácter complicado, ha escrito un libro titulado Bombyx Mori (gusano de seda, en latín) que parece haber sacudido el mundo editorial londinense al no dejar títere con cabeza. Por eso, cuando Strike halla finalmente a Owen Quine, asesinado según describe el final de su propio manuscrito, la lista de sospechosos es bastante larga.

Nuevo caso, nueva situación y nuevo mundillo en el que investigar. Si en El canto del cuco nos adentrábamos en el mundo del famoseo, la moda y los paparazzi, en El gusano de seda nos codeamos con editores y autores que tienen mucho que esconder.

La verdad es que me ha parecido tan interesante como acertado el cambio de escenario, ya que consigue que El gusano de seda tenga su propia personalidad y el mundo editorial también hacía que fuera un caso original, sobre todo gracias a la víctima. Una vez más, la conocemos gracias a los testimonios de aquellos que le rodeaban, que son los mismos que van enriqueciendo un caso mucho mejor planteado que el que investigaba Strike en El canto del cuco. No me entendáis mal, el misterio sobre el suicidio de Lula Landry estuvo muy bien, pero la desaparición y asesinato de Owen Quine ha sido tan retorcido que ha molado mucho más.

Owen Quine no sólo era un hombre complicado y un gilipollas de mucho cuidado, sino que escribió su obra maestra basándose en la gente de su entorno y lo que sabía de ellos, por lo que se insinúan secretos de los demás personajes que no sólo añaden misterio, sino que los perfila tan bien como sospechosos que no dejas de teorizar sobre quién fue el asesino y por qué.

Además, y sin entrar en detalles, la resolución del caso ha estado muy, muy bien y la sorpresa me pareció mejor llevada que el giro de El canto del cuco. Vamos, que el caso ha estado mejor planteado, pero también ha sido más interesante y nos ha dado una galería de personajes mucho más memorables que en la entrega anterior. Y ha habido puteferio fino por toda la novela, lo que es otro añadido.

Al igual que lo han sido las vidas tanto de Strike como de Robin. Y es que, además del caso de Owen Quine, Robert Galbraith (o J. K. Rowling, como prefiráis) ha seguido desarrollando a sus dos personajes principales.

Por un lado, Strike está en un momento de su vida mucho más ligero, ya que la agencia de detectives va mejor, se está cuidando y su pierna no le da tantos quebraderos de cabeza y todo parece más tranquilo en general, al menos hasta que se dedica de lleno al caso de los Quine. De paso, conocemos a gente de su entorno, como a uno de sus hermanastros o a un antiguo compañero del frente, que es el policía encargado de llevar el caso de Quine.

Por otro lado, Robin quiere ascender en la agencia, dejar de ser secretaria para convertirse en investigadora, pero no termina de decírselo a nadie. Encima, su boda con Matthew cada vez está más próxima y su prometido no traga a Strike, ni está demasiado contento con el hecho de que ella haya decidido quedarse en la agencia, lo que no deja de originar fricciones. Sin embargo, a pesar de que su situación no es sencilla, Robin sigue trabajando y luchando para ser considerara como algo más que una secretaria, lo que me gustó mucho. Robin me cae muy bien y encima es muy hábil, así que es muy sencillo empatizar con ella.

Eso sí, quien no sale nada bien parado en esta entrega es Matthew, el prometido de Robin. Si en la primera entrega no era alguien a quien le cogieras afecto, en esta acabas hasta el gorro de él y no dejé de preguntarme qué veía Robin en él y por qué no lo mandaba a paseo. El tío es un pesado prepotente, que siempre tiene que dar por culo y que se cree que Robin debe cumplir su santa voluntad. Me ha parecido un personaje francamente desagradable y el contraste entre la forma en la que él trataba a Robin y cómo lo hacía Strike era bestial.

Porque, además, en esta entrega la relación entre ambos está más asentada y es más íntima, hasta el punto de que se toman ciertas confianzas como hablar sobre sus vidas o preguntarse por ellas. Me da la sensación de que el plan a largo plazo es que ocurra algo entre ellos, pero la autora se lo está tomando con calma, poco a poco, lo que es de agradecer porque con la situación de los dos, se debe construir bien cualquier relación que surja. También se agradece el que Robin vaya ganando peso en la agencia y vaya creciendo en el plano profesional.

Finalmente me quedaría hablar del estilo, pero es que es J. K. Rowling y comentar lo bien que escribe no es novedad. Su prosa es elegante, efectiva y, aunque a veces peque de minuciosa, a mí no me ha importado porque ayuda a imaginarse el Londres de Strike y Robin.

En conclusión, El gusano de seda presenta un salto cualitativo desde su predecesor con un caso más interesante, mejor llevado y resuelto, aunque sigue siendo terriblemente entretenido y adictivo. Una vez que lo coges es difícil soltarlo (yo, por ejemplo, me lo leí en un par de días). Así que no voy a dejar de recomendarlo, ni de esperar que publiquen en España la tercera parte, Career of evil, porque con esta trayectoria tiene que ser una pasada de novela.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Rechicero de Terry Pratchett.