viernes, 29 de noviembre de 2013

Vive cantando 1x13 - Volver

El martes se emitió el que sería el último episodio de esta primera temporada de Vive cantando, peeeero al final Antena 3 encargó otros dos episodios. Sin embargo, sí que se notaba que era un final de temporada y uno muy bueno, puesto que el final del episodio fue muy chulo, muy bonito y, en parte, cerraba un círculo. Además, me ha gustado eso de que varios personajes parecían estar de vuelta en la casilla de salida, cayendo en sus errores de siempre, pero al final han acabado avanzando (Trini, Juanjo, Lucía y Jeco). Pero, bueno, no me adelanto a los acontecimientos y voy trama por trama.

Y hoy voy a empezar con César y Lucía, porque han tenido una trama chachi piruli y además ella ha sido la narradora. Ha pasado un mes desde el episodio anterior y Lucía, además de dejar la medicación, ha vuelto con su novio el carterista y, tratando de ayudar a un amigo sin-papeles, logra que la policía la detenga a ella.

Lucía está contenta que, más que para ficharla, parece que le están subiendo fotos para subirlas a Instagram.

Por su parte, César ha vendido la casa de su abuela para pagar la deuda del karaoke y está viviendo con Juanjo, lo que a éste le desespera. De hecho, el propio Juanjo dice que parecen Epi y Blas y no puedo estar más de acuerdo. Están en plena pelea matrimonial, cuando aparece Los polis del barrio para contarles lo de Lucía. Así que César va a sacarla y Lucía, eufórica, le cuenta lo que ha sido de su vida, tan alegre.

A todo esto, Juanjo visita al doctor que le comunica que necesita un trasplante, así que debería buscar a un donante, pero Juanjo dice que no tiene a nadie. Jolín, ¿a este pobre hombre le va a salir algo bien alguna vez? Cuando vuelve al barrio, jodido, se reencuentra con Trini y la vacila un poco, al old style, vamos. Entre tanta pulla, se lanzan indirectas sobre si una quiere quedarse y sobre si el otro quiere que se quede, pero terminan cada uno por su lado. Ains, qué tontitos sois, en serio.

Juanjo asustándose ante la voz de Trini, ¡pero cuéntale qué ocurre!
Esta, por cierto, es la definición gráfica de lerdos.

Al regresar al karaoke, se encuentra a César y a Lucía en pleno reencuentro y se desespera. A este hombre debería llamarle Desperado o algo... Y ahora me lo he imaginado versionando a Marta Sánchez... Ay, qué trauma. Encima, la tortura de Juanjo no va a terminar ahí, puesto que César quiere que Lucía se quede con ellos. Dios, ese sofá-cama va a ser una fieshta, xDD. Juanjo cree que Lucía ha dejado la medicación y eso le preocupa porque recuerda lo que pasó la otra vez.

Por la noche, César va a coger unos cojines, ya que le dejan la cama a Juanjo, y así descubre la propaganda sobre los donantes de hígado. El pobre se queda echo polvo y no ayuda cuando ve que Lucía se va a casa del carterista. Juanjo, al ver la escena, le dice que a ver cuándo le vuelve a ver el pelo. A cuenta de eso, tienen una conversación en plan Epi y Blas sobre ayudar y dar oportunidades y parece que Juanjo le va a pedir lo del trasplante, pero no llega a hacerlo.

Al día siguiente, Lucía se planta en el karaoke para ver a César, pero Juanjo le dice que ha salido temprano... y que cree que a una fábrica de bollos, para zampárselos. Entonces le pregunta que desde cuando no se medica y Lucía se pone a la defensiva, diciéndole que no es de su interés, pero Juanjo señala que si le jode la vida a César con su, cito, living la vida loca, sí que lo es. Jo, eso es tan bonito. Si Juanjo es un gruñón, pero en realidad es súper amigo de César :3

Los dos acaban comentando cuánto los quiere César a ambos y Juanjo cree que no se lo merecen, porque él es un cabrón y ella, aunque es buena chica, con sus subidas y sus bajadas le hace sufrir. Y que cree que César merece otra cosa.

Luego, Juanjo vuelve a la consulta del médico a decirle que no le puede pedir a nadie que done y que lo metan en la lista. Pero, oh, sorpresa: César se ha presentado como donante y, encima, es compatible. Cuando vuelve al karaoke, Juanjo le echa la bronca a su socio, pero le acaba abrazando, emocionado. Ains, qué bonito. Encima es taaaan Juanjo eso que ha hecho :3 También le dice que no hace falta que lo haga, que no lo merece, pero César cree que todo el mundo merece una segunda oportunidad y que él siempre le está ayudando como, por ejemplo, con Lucía.

Ha sido tan sumamente bonito :3


Juanjo, entonces, le explica lo que ha sucedido con ella, así que César no duda en presentarse en la estación de autobuses para buscarla. Cuando la encuentra, ella vuelve a ser la de siempre y César le pide que se quede, pero Lucía cree que, si lo hace, sólo le hará daño. Entonces César le dice que, aunque le ha dado disgustillos, si se va, no levantará cabeza. Lucía cree que César no sabe lo que le conviene y él dice que ni le importa, que lo único que le importa es que la quiere, así que rompa el billete y le diga que sí. Lucía le mira y, entonces, le da un señor beso de película, pero un beso de verdad siendo ella, no su versión eufórica... y yo voy a morir de amor. Es tan de peli romántica, tan guay, ainss n_n

¿Recordáis el gif anterior? Pues eso mismo.

Por otro lado, en este episodio Nacho ha vuelto a casa y se ha encontrado la triste sorpresa de que Trini no está y, salvo un ataque de Paula hacia ella, no logra sacarles nada en claro. Personalmente me toca las narices que la dejen de egoísta, de haber regresado a la orquesta, como si ellos no tuvieran parte de culpa. Tsk.

Nacho echa de menos a Trini y se lo comenta al Abuelo, mientras éste prepara post-its que le ha mandado el médico, que le dice que eso no servirá de nada porque no va a aparecer... Y Trini hace su aparición en ese momento: va a cantar en las fiestas y vuelve a casa durante unos días. ¿Y qué se encuentra Trini? Hostilidad, salvo por parte de Nacho, que sí la recibe cariñosamente. En serio, el maltrato a Trini en esa casa es una pasada ya, si es que les falta escupirle a la pobre mujer.

Si es que con este recibiendo no vuelve ni el Almendro por Navidad.

De hecho, la tensión se puede cortar con un cuchillo durante la comida y eso que Trini se esfuerza por crear un ambiente distendido. Pero Paula no pierde comba para ser una zorra. Yo lo siento, porque Paula me mola, pero se está pasando ya tres pueblos. Bueno, Rafael tampoco se queda atrás con los reproches. A todo esto, Trini descubre que Paula ha quemado la cocina, ha suspendido varias y, cuando intenta ponerse en plan adulto responsable, Paula se larga.

Más tarde, paseando, Trini se encuentra con Carlos, que le dice que sabe que ha sido ella la que ha dado la vara para cantar en el barrio. Carlos se interesa por la relación de Trini con Paula y le pide perdón por haber insistido tanto, pero Trini le dice que no fue por él, que ella siempre se caga. La cuestión es que se ve buen rollo entre ellos, pero nada más, apenas se tocan, pero Paula los ve y se pone celosa cual perra.

Por su parte, Trini sigue intentando mejorar las cosas y les invita a su especialidad: pizzas congeladas, pero Paula sigue en sus trece de desprecio absoluto. Nacho sigue intentando averiguar qué narices pasa, aunque lo único que consigue es que Trini le mande poner la mesa. Ésta, al quedarse sola, se da cuenta de que Paula no se ha llevado los libros, así que, evidentemente, no ha ido a la biblioteca. Por eso, El abuelo y ella salen en su búsqueda (Trini se lleva más ataques gratuitos, as usual) y se la encuentran en una discoteca... pero no de marcha, sino trabajando. Como se ponen a discutir, el jefe de Paula acude y descubre que es menor, así que la despide.

De vuelta a casa, le echan la bronca a Paula (Trini se lleva más ataques) y ella cuenta que lo hace para pagarle una enfermera al Abuelo porque ella no puede estar todo el día encima de él, que es lo que necesita. Trini pregunta que por qué no se lo han contado y Paula le echa en cara que se fuera, además de ser cruel en exceso... lo que me resulta gracioso porque era ella quien le pidió que se fuera y quien es incapaz de no atacarla. Joder, es que ya les vale: si Trini se queda, malo; si se larga, también. De hecho, la crueldad de Paula es tal que le cuenta a Nacho todo lo que ocurrió. Trini ya no puede más y dice que no quiere estar ahí, que está harta de pedir perdón y, la verdad, como para no entenderla con semejante panorama.

Esta escena me rompió la patata.
María Castro es taaaaan rematadamente buena. Me encanta.

A la mañana siguiente, Nacho le pide a Paula que canten por las mañanas y así lo hacen, más monos ellos. Trini los ve con una sonrisa y, luego, va a la cocina donde pilla a su padre pegando post-its, así que le pregunta qué hace. Tras una bordería como una catedral, Rafael le explica que se lo ha pedido el médico para no olvidarse de las cosas. Al final, le dice que todo irá bien y que no se preocupe por nada, pero, claro, menudo plan.

Después, Paula está estudiando con Carlos, que recibe un mensaje, además de intentar aplacar un poco los ánimos de la chica. Se va un momento a por algo de beber y a Paula le cuesta cero coma tirarse a curiosearle el móvil y, claro, Carlos la pilla. Paula dice que quería ver si tenía mensajes con su tía, antes de salir huyendo haciendo la croqueta.

Por su parte, Trini va al karaoke y se pone a beber, mientras Juanjo, tras vacilarla un poco, le pregunta qué ha pasado. Trini le explica que ya no le llena lo de cantar por ahí, que echa de menos a su gente... la familia y eso. Ajá, o sea, que ahora Juanjo = eso. Eso, perdón, Juanjo le dice que se quede, pero Trini cree que, con Nacho en Francia, ya no la necesitan y, como nadie se lo ha pedido, no quiere ser un estorbo. Juanjo le dice que es una orgullosa porque no quiere decirles que quiere volver. Trini apunta que Juanjo es igual, pero él dice que, al menos, ella puede arreglar las cosas.

Con estos voy a parecer una fangirl loca. No dejo de pensar "now kiss".
¡Now kiss, coño!

En la casa, Nacho le cuenta a Paula que echa de menos las peleas, que su padre no discute con su esposa porque se dan igual y no se quieren, no como ellos. Nacho también dice que no quiere volver a Francia, que echa de menos estar en casa. Paula le dice que le encantaría que se quedara, pero que no puede hacerse cargo de él y del Abuelo, por lo que Nacho pregunta si podría quedarse si lo hace Trini. Paula le explica que está un poco menos enfadada con Trini, pero que no se lo dice y que tampoco quiere que lo deje todo por ellos de nuevo.

Por la noche, Trini se despide de su familia antes de ir a cantar y le pide a Rafael que vaya a verla, pero él no está por la labor. Paula tampoco. Trini, tristona, dice que va a hacer la maleta y, entonces, Nacho le pregunta si quiere seguir con la gira y Trini, aunque se ve que se quiere quedar, no lo dice en voz alta. Ay, Trini, qué orgullosa eres, como dice Juanjo.

Al final, Paula baja a la calle y se encuentra con Carlos, quien le da su móvil para que se convenza de que no hay nada entre Trini y él. Paula le pide perdón (ah, a Carlos sí y a Trini no, ¿eh?) y están a punto de besarse, cuando los interrumpe Alma. Tsk, casi.

jjjafkjajjfauurujrariairt
Si es que son taaaan monos :3 Yo tengo un problema con los pairings en esta serie, en serio.

Mientras Trini está cantando, Rafael está en casa y descubre un post-it, que hace que se le salen las lágrimas. Tras pegarlo en la pared, se marcha de la cocina. En ese momento, Trini se despide del barrio, cuando empieza a escuchar "otra, otra" y aparecen Paula y Nacho pidiéndolo y, encima, se les añaden los demás. De paso, vemos a Juanjo mirando amorosamente a Trini.

Ella, por su parte, dice que no va a cantar más porque quiere volver y estar con ellos, que los echa de menos. Rafael aparece en ese momento y Paula dice que ellos también quieren que Trini vuelva y que, de hecho, Nacho quiere volver. Todo ello, a grito pelado y Trini micro en mano. Colega, es el festival de las marujas, Asun tiene que estar en la gloria ante tal reality. Paula le pide a su tía que deje el micro, pero ella dice que, primero, tiene que cantar otra por petición popular. Y, si, mientras tanto, más miradas amorosas de Juanjo, sonrisilla incluida. Y ella se las devuelve. ¡Coño, estáis locos el uno por el otro, ¿queréis dejaros de tontás?! ¡Dios, me estreso!


A ver, chicos, ¿qué necesitáis para volver de una vez? ¿A Sebastián cantado Bésala? ¿A Giselle con Eso es amor? ¿El qué?

Ah, por cierto, al final vemos el post-it y pone: "Te quiero, papá. Eso que no se te olvide nunca. Trini." Vamos, otra escena como para morirse de amor.

Y, para terminar, como ya es una costumbre, me he dejado la parte de la familia de El caño, que además hoy ha molado cantidad porque estaba centrada en Jeco. Oh, Jeco, como me gustas :3 La cuestión es que Candela y Mariano se han reunido con Los cuñadísimos para dejar claro que se van a hacer cargo, pero éstos no pasan por el aro (¡serán mamones, grrr!) y, encima, Mariano se pone a atender una llamada de trabajo y deja a Candela sola ante semejante enemigo a batir. Mal, Mariano, mal.

Por eso, Candela vuelve al bar (donde Cefe y Jeco están en pleno entrenamiento de desayuno sincronizado, nueva modalidad olímpica) y está que trina. Normal. Mariano se excusa diciendo que le quieren quitar a un checo (algo que interesa a Cefe, que se mete por el medio en la conversación... Vale, Cefe es el hijo mayor de la familia, a mí no me engañan), pero Candela dice que se van a quedar sin nietos y, de paso, le dice que, como no está nunca, no ve cómo está Jeco.

Es una tontería, pero soy muy fan de esta imagen.

Éste intenta hablar con sus primos, pero le ignoran... Bueno, Carlos le acaba reprochando que no le contó lo de Alma y Jeco dice que cómo iba a contárselo, aunque también lo asume y le cuenta todo. Sí, con detalles, así es Jeco, no tiene filtros. Cuando Carlos se larga (seguramente a buscar un psicólogo), Jeco le dice que lo siente, pero que está hecho un lío y que ni siquiera tiene a su primo para deshogarse.

Al final, Carlos le sigue hasta el parque y le dice que le perdona, pero con Alma no será tan fácil. A Jeco, entonces, se le ocurre grabarle un video para Youtube y decirle cosas mazo, mazo bonitas. Carlos no cree que sea una buena idea y le recomienda que, en vez de hablar, pase a la acción y le demuestre que ha madurado de verdad.

Al mismo tiempo, Candela sigue rara con El camarero y éste cree que debería irse, pero ella no quiere que se vaya. Después, se lleva la sorpresa de su vida cuando Jeco le cuenta que va a trabajar: va a montar el escenario para las fiestas. Jeco también le explica que lo hace por Alma y los nenes y, claro, a Candela se le derrite la patata y no es la única. Si es que este chico es un AMOR.

Esta crónica me está saliendo muy teletubbie, no creáis que no lo sé.

Por la noche, Candela tiene la espalda mal y El camarero le da un masaje y yo veo la escena con una de esas alarmas de las películas que dice "peligro, peligro". Candela, no caigas, NO caigas. Por suerte, Mariano llega justo en ese momento para decirle que ella tenía razón, así que ha reducido su trabajo en el Rayo y podrá estar en El caño con ella. A Cefe le gusta esto. Eso sí, como él va a estar en el bar, El camarero va a tener que irse. A Candela no le gusta esto.

Al día siguiente, El camarero le regala un peluche que consiguió en la feria y ella le explica que lo tiene que despedir. Al Camarero no le importa, ya que sólo va a extrañar a Candela... El tío osa meterse con Cefe, así que yo ya le he hecho la cruz. Caca. Además, El camarero le dice a Candela que le gusta, lo que la deja patidifusa... justo cuando Cefe se asoma, súper contento, porque Mariano ha vuelto.

Así que despiden al Camarero, que tiene sutilidad cero al dejar caer que se va a pasar por la feria y que, quizás, Candela podría ir con él ahora que Mariano va a estar en el bar.

Por su parte, Jeco está trabajando cuando ve a Alma y a su madre pasar e intenta hablar con ellas, demostrarle que ha madurado, pero las dos pasan de él. Por cierto, en un mes, pedazo de barriga le ha salido a Alma, ¿no? En ese momento, mientras Jeco las mira, Alma nota una patada de los bebés y ellas se ponen súper contentas e ignoran al pobre Jeco, que se queda ahí con la patata destrozada. Joe, menuda crueldad de escena. ¡Jeco no se merece sufrir tanto! ¬¬U

Ver esto no mola nada. ¡Pobre Jeco!

Por la noche, Candela está pensando en El camarero y Mariano le dice que sabe lo que le pasa: que quiere ir a la feria, por lo que se ofrece a quedarse en el bar para que ella vaya a despedirse. En un primer momento, Candela está dispuesta a irse, pero no ha dado ni dos pasos, cuando se queda mirando a Mariano y vuelve para decirle que no quiere que deje el Rayo, sino que pase más tiempo ahí. Mariano le pregunta si quiere que contraten al Camarero de nuevo, pero ella dice que no, que el Camarero ya encontrará otra cosa.

En esas, aparecen Los cuñadísimos para protestar por el numerito de Jeco y Mariano se pone duro y deja claro que Jeco va a ejercer de padre y que, encima, no monta numeritos... Y, precisamente en ese momento, aparece Auryn en el escenario que presentan a Jeco y explican que les ha pedido como favor que le dediquen la canción a Alma y así lo hacen. De hecho, también lo sacan a cantar; en ese momento, Paula y Carlos se ponen en plan fangirl, Candela y Mariano en plan padres orgullosos y Alma no sabe bien cómo reaccionar.

Jeco baja del escenario para cantarle a Alma y, cuando acaba la canción, le dice que no sabía qué hacer para que le escuchara y que tienen que hablar. Entonces le suelta un discurso súper bonito, que emociona muy, mucho a Alma, por lo que acaba accediendo a criarlos juntos... pero no revueltos. Bueno, eso de momento, que Jeco es un amor y, de hecho, Alma ha tenido varios momentos que se le ha notado que lo piensa ^0^ Al final, Jeco le toca la barriga a Alma, aunque los nenes no patean en ese momento. Jolín, qué escena más bonita y más tierna, en serio.

Vale, está pixelizada, pero mona es igualemente.

Eso ha sido todo por esta semana. En el siguiente, tendremos a Armenteros detenido (LOL), la operación de Juanjo, a Trini en plan casamentera con su padre, a Rosa de España apareciendo por el karaoke y lo que me tiene más loca: Cefe enfadándose con Mariano y cambiando El caño por La bamba. OMG, eso tiene que ser genial. También espero que con el tema operación, haya acercamiento entre Trini y Juanjo, aunque me estoy viendo que voy a necesitar el poder de la Naviduca para que tal milagro ocurra. Bueno, don't worry, que el 15 es final de temporada y es navideño, ¡puede pasar!

Ah, y, por cierto, Vive cantando ha recibido la merecidísima renovación, ¡yupi! ¡Albricias! =D

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La chica lobo malo

El día del Doctor llegó y lo disfruté como una enana, aunque no pude irme a un cine y lo tuve que ver partido por cuestiones ajenas a mí. Pero, como ya he dicho, lo disfruté pese a que hubo momentos en que pensaba que me iba a explotar la cabeza intentando juntar las piezas del puzzle que, una vez más, Moffat nos regaló.

Y es que The day of the Doctor fue un homenaje precioso a una gran serie, una de mis series favoritas por siempre jamás. Seguramente me perdí muchos guiños, pues yo sólo he visto la serie moderna, pero los que pillé, me hicieron sonreír como una idiota: la bufanda como la que llevaba Tom Baker en su época, los Daleks, el fez, las menciones a personajes importantes como Jack Harkness...

Clara: Someday, you could just past the fez.
Doctor: Never gonna!
Y precisamente por esas cosas le queremos, Clara.

La verdad es que no sé muy bien qué decir, salvo que me pareció un episodio maravilloso y estupendo y que me encantó, aunque al mismo tiempo me dejó un poco triste. Aún así, lo recomiendo, al igual que la serie. De verdad, si os gustan las series, dadle una oportunidad a Doctor Who porque no os defraudará.

Y ahora sí que sí, voy a meterme con spoilers, así que continuad leyendo bajo vuestra responsabilidad.

En The day of the Doctor nos topamos con tres líneas temporales distintas, tres Doctores distintos cuyas historias acaban confluyendo en una misma. Por un lado, el Doctor interpretado (magistralmente, of course) por John Hurt (al que a partir de ahora llamaré Doctor Hurt por acortar ;P) va a terminar con la guerra entre los Señores del Tiempo y los Daleks, erradicando ambas razas, algo que nos sonará porque es una carga que siempre ha acompañado a los Doctores modernos, sobre todo a Ten. Por eso, se hace con un poderoso arma, El momento, que al tener consciencia le mostrará en qué derivará su vida si lleva a cabo tamaña acción.

Por otro lado, Eleven y Clara descubren un cuadro realizado con tecnología de los Señores del Tiempo en la National Gallery, además de recibir una carta de la reina Elizabeth I con instrucciones para él. Mientras, vemos como Ten conoce a Elizabeth I al creer que ha sido sustituida por un Zygon. Al final, gracias a El momento, túneles espaciales y un poco de wibbly wobbly timey los tres Doctores se reúnen y empieza la aventura más importante para él.

Un Doctor, dos Doctors, tres Doctors.

Ha sido curioso ver coincidir a los Doctores, notar sus diferencias, pero también que son una misma persona. De hecho, ver a Ten y Eleven juntos ha sido la bomba. Tennant y Smith tienen mucha química juntos y ha sido un placer poder descubrirla. Los dos, además, hacen un buen tándem, muy divertido. Yo me reí un montón con sus piques y los motes que se ponían (Ten llama a Eleven "Barbilla", que era como le llamaba Clara en Asylum of Daleks, lo que me parece una pasada, por cierto).

Otro lujo ha sido conocer al Doctor Hurt, el cual ha sido toda una sorpresa. Dado el final de la séptima temporada, yo había pensado que sería un chungo del quince, pero cuál es mi sorpresa cuando se trataba de un hombre adorable. En serio, ¿alguien no puede tenerle ternura a esta encarnación del Doctor?

Además, en este episodio hemos podido conocer un poquito mejor a Clara. Desde que apareció, se concentraron tanto en el misterio, en lo imposible, que la chica quedaba algo desdibujada. No obstante, en The day of the Doctor, Clara, pese a que no ha salido mucho, sí que ha tenido autonomía y, de hecho, ha sido clave en el devenir de los acontecimientos. Junto a El momento, ha sido la que ha hecho las preguntas, la que ha guiado al Doctor hacia un nuevo camino, hacia la salvación.

Clara usando el transportador de Jack mola mil.

Porque es Clara la que comprende que el Doctor Hurt todavía no ha llevado a cabo el genocidio, es Clara la que le pregunta a su Doctor si tiene que hacerlo. Es Clara la que ve todo con mayor simpleza, pero también con mayor tino. Un ejemplo, la descacharrante escena de la celda, donde los Doctores estaban devanándose los sesos con un plan complicadísimo y, al final, ella entra al probar si la puerta estaba abierta. Casi me muero de risa en esa escena, por cierto.

Bueno, y me emocioné lo que no está escrito con la salvación de Gallifrey y esa unión de los trece Doctores para llevarla a cabo con varias de sus frases estrellas (yo es escuchar "allons-y" y 1) pensar en Ten y 2) soltar "Alonso, allons-y", así de friki soy, xD). Por cierto, que tiene todo el sentido del mundo si nos paramos a pensar que, supuestamente, el Doctor erradicó tanto su raza como la de los Daleks, pero de éstos había en todas partes. ¡Ya sabemos por qué siguen apareciendo!

El amigo Moffat, por cierto, nos regaló una mirada de Peter Capaldi como Doctor, unos ojos que no cuentan mucho, pero que moló ver. Por cierto, ¿soy la única que se sintió hasta intimidada por la mirada del señor Capaldi? Qué poderío, ¿no?

La historia la hemos dejado con Gallifrey salvada y perdida por el universo y con Eleven decidiendo buscarla para volver a casa. El giro le da un nuevo aire a la serie, al personaje y también una nueva motivación. Mis Doctores estaban muy afectados por haber destruido su raza: Nine era un guerrero, Ten tenía ese poso de tristeza y arrepentimiento y Eleven se esforzaba por olvidar, todo ello mientras los tres huían sin parar.

"The man who regrets... The man who forgets."

Estoy deseando ver cómo continúa la serie, cómo trabajan con ese giro y cómo diantres explican la existencia de un treceavo Doctor (Peter Capaldi), si el propio Moffat ha dicho que sólo puede haber doce. Ay, Moffat, qué habrá pensado tu retorcido cerebrito, que miedo me das. De momento, hay un pequeño trailer de The time of the Doctor (están un poco repetitivos con los títulos), el especial navideño que supondrá el adiós de Matt Smith y la llegada de Peter Capaldi.

Y aquí es cuando empiezo con los motivos de por qué me entristeció el episodio.

En primer lugar, huele a despedida. Eleven ha empezado a marcharse y The day of the Doctor fue la confirmación, sólo hay que fijarse en la última imagen con los once Doctores unidos y mirando en la misma dirección. También lo fue cuando Ten dijo, otra vez, eso de "I don't want to go" y Eleven añadió lo de "siempre es lo mismo". Que, por cierto, a mí oír esa frase, de nuevo, en boca de Ten me volvió a romper la patata como la primera vez. Yo tampoco quiero que te vayas, Ten.


Porque Ten es MI Doctor. Sí, adoro tanto a Nine como a Eleven, pero mi Doctor es Ten, para mí siempre será The Doctor, el mejor que ha habido y habrá. Y, sinceramente, lo pasé mal despidiéndolo con The end of time, así que el pensar que lo más probable es que no lo volveremos a ver pues... me rompe la patata de nuevo.

Dios, menos mal que estamos en la era Moffat y no en la de Russell T. Davies o me habría deshidratado yo sola. Porque, sí, Moffat es un genio con los puzzles retorcidos, pero Davies era mucho más emotivo.

De hecho, aunque tuvo momentos muy bonitos, emotivo, emotivo, sólo me llegó al corazón uno...

Y aquí es cuando viene mi segunda razón.

Cuando anunciaron que tanto David Tennant como Billie Piper regresaban para el especial, hice cabriolas, encendí fuegos artificiales y bailé como Hugh Grant en Love actually por mi casa. Ya sabéis lo que me molan Ten y Rose. No tenía muy claro qué iba a suceder: ¿serían los de la segunda temporada o, quizás, los que viven felizmente arrejuntados en la otra realidad?

Qué guapísima que salía Billie, por cierto :3

Todos sabemos que los de la otra realidad están juntos, revueltos y súper mega felices. Quien diga lo contrario, se llevará una leche del quince, capicci?

Bueno, a lo que iba, que una se hizo ilusiones de verlos juntos, de ver a Ten y a Rose Tyler y estaba ya imaginando unas cosas súper épicas y preciosas. ¿El problema? Que Billie Piper regresó, sí, pero no Rose. Auch, eso dolió en la patata, Moffat. Dolió mucho y nunca te lo perdonaré, ni aunque seas un escritor cojonudo o incluso en el improbable caso de que líes a Sherlock y John. Jamás te perdonaré que no trajeras a Rose, que ni siquiera nos regalaras un vistazo a su presente en la otra realidad.

Porque Billie Piper interpreta a El momento, el arma con conciencia que ejerce, en cierta manera, de Clarence. Y, sí, es guay que de entre todas las companios, entre todos los rostros posibles, eligiera a Rose por su relevancia. Además, estaba bien traído, puesto que Rose fue quien dulcificó al Doctor, quien lo humanizó, como quien dice. También fue guay que se tratara de su versión Lobo malo, con esos ojos brillantes, que en su día salvaron al Doctor y a Jack al final de la primera temporada.

Pero, joder, qué puto horror ver a David y Billie en la misma escena sin que él pudiera verla. ¡Tortura, eso se llama tortura! ¿Es qué no podía ni verla al final?

Ten: Sorry... Did you say "bad wolf"?
Esto es la definición gráfica de tortura, que conste.

De ahí, que cuando Doctor Hurt mencionara a "la chica lobo malo" y Ten diera un respingo y le cambiara la cara, a mí se me saltaran las lágrimas. ¡Dios, lo que hubiera dado porque la hubiera visto, en serio! Aunque no fuera ella en realidad, aunque fuera Lobo malo, no me importa, hubiera molado un montón.

De hecho, querido Moffat, estaría bien que, en algún episodio, nos mostraras qué ha sido de Rose y del Doctor humano, que al fin y al cabo fueron los que se quedaron con el final más abierto: Martha quedaba con Mickey, Donna se casaba, Sarah Jane tenía su familia, los Pond vivieron felices y comieron perdices en el pasado...

Y, para acabar, otra queja más: ¿tanto costaba traer a Christopher Eccleston para hacer la regeneración de Doctor Hurt a Nine? ¿Tanto? Porque habría sido una pasada verlo aparecer con su "fantastic".

¡Larga vida al Doctor!

martes, 26 de noviembre de 2013

En llamas, Francis Lawrence, 2013

Este sábado fui a ver En llamas, a la cual tenía muchas ganas porque el segundo libro era mi favorito de la saga y la primera película, pese a sus defectillos (esos movimientos de cámara...), me gustó mucho. Y esta segunda la disfruté un montón, me encantó de principio a fin, salí en plan súper emocionada y yo creo que si nos dicen a Xymeeforyou (que vino conmigo) y a mí que repitiéramos, lo habríamos sin pensarlo dos veces.

En En llamas, ha pasado un tiempo tras que los 74 juegos del hambre terminaran, pero eso no quiere decir que Katniss, Peeta y los demás vivan tranquilos. Todo lo contrario, pues deben realizar la gira de los ganadores y, así, son testigos de que en los distritos empieza a surgir una revolución. Por eso, el presidente Snow trata de destruir la imagen de La chica en llamas, la cara de la revolución que empieza a fraguarse, pero como no lo consigue y, aprovechando el vasallaje de los 25 (cada 25 años los juegos son especiales), ordena que los tributos de los nuevos juegos surjan de los ganadores, por lo que Katniss y Peeta deben regresar a la arena.

Si algo me chocó de la película es que es una adaptación del libro todavía mejor que Los juegos del hambre. Sí, se saltan algunas cosas, como el tema de los Avox, pero no es necesario y, además, en la primera también lo hicieron. Sin embargo, tienen otras escenas que son literales del libro como, por ejemplo, la conversación de Katniss y Peeta en el tren sobre que no se conocen demasiado en realidad. Y, claro, si has leído los libros, pues te mola un montón.

Además, personalmente me ha parecido que el espectador que no ha leído los libros, entenderá En llamas sin dificultad, subsanando otro fallo que le vi a la primera. En Los juegos del hambre había cosas que no se explicaban adecuadamente, como por qué Katniss se sentía en deuda con Peeta o por qué no tenía buena relación con su madre.


Eso sí, una de las cosas que cambiaron no me gustó: la relación de Gale y Katniss. Yo es que odio a Gale, lo odio con todas mis fuerzas: es un pesado egoísta que no cambia su discurso ante Katniss, pese a que ella no está precisamente en una situación fácil. A lo que iba, que se me va la pinza criticando a Gale: en los libros, Katniss no sabe lo que siente por uno o por otro, la pobre muchacha es un as del arco y la supervivencia, pero en el terreno sentimental es un desastre. No obstante, en la cinta la relación con Gale parece más romántica de lo que es y se dan mogollón de besos. Vale, sí, es una queja todo infantil, pero es que no, no puedo con Gale, es superior a mis fuerzas.

Por suerte, lo que es El beso de la película, así con mayúsculas, negrita y de todo fue con Peeta. Que, por cierto, qué gran momento ese beso en la arena. Ainss.

Pero, vamos, que en cuanto a argumento y adaptación es prácticamente perfecta. Si en la anterior sí que habían captado el espíritu, en esta han realizado una de las mejores adaptaciones que he visto nunca.

Por otro lado, en esta entrega se nota que tenían mayor presupuesto, pues todo el ambiente, el vestuario y efectos están mucho más conseguidos. Esta vez los vestidos en llamas molaban mucho más, el vestido de novia es sencillamente acojonante e incluso la arena está conseguidísima. Además, se han dejado de experimentos con la cámara y la fotografía es mucho más bonita, lo que hace que sea mucho más agradable de ver.


Y no sólo en eso han mejorado, pues también han hecho justicia a personajes que en la primera no estaban demasiado bien adaptados. Prim, sin ir más lejos. Ya no es una niña llorona, sino la niña fuerte de la que hablan los libros y tiene escenas que son muy ella, como cuando atiende a Gale. De hecho, me gustó mucho que tuvieran detalles que, sin tener que usar palabras, explicaban muy bien cómo era cada personaje o qué relación había entre ellos. Por ejemplo, cuando la familia Everdeen está viendo la retransmisión del anuncio de los juegos, las dos hermanas están pegadas una contra la otra, mientras que la madre está ligeramente apartada.

En cuanto a las nuevas incorporaciones, todas están muy a la altura. Esta saga tiene uno de los mejores castings que he visto nunca, muy acertado (no descubro la pólvora sorda si halago lo rematadamente buenos que son Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Woody Harrelson y el resto, ¿no?). Philip Seymour Hoffman es un Plutarch estupendo y está perfecto, lo que tampoco es de extrañar porque el tío es un actorazo. Personalmente, me sorprendió un montón Jena Malone como Johanna porque está conseguidísima (la escena de presentación de su personaje es de lo mejor, tanto por ella como por las reacciones de los otros tres).


Y luego está Sam Claffin, que le presta sus rasgos a Finnick. Y Finnick es uno de mis personajes favoritos, me encanta. La cuestión es que Sam Claffin lo interpreta muy bien, es buen actor y, aunque no iba nada dispuesta a que me gustara, me acabó encandilando, aunque físicamente no es mi Finnick. Eso sí, ya podrían haber usado tintes diferentes en él y en Josh Hotcherson porque, leches, había veces que cuando se les veía la espalda, no sabía cuál de los dos era.

Ya solamente me queda decir que estoy deseando que llegue la próxima película y que espero que en Sinsajo (Parte 1) podamos ver a Peeta porque como tenga que tragarme una peli entera sólo con Gale, me dará un chungo.

10/10

sábado, 23 de noviembre de 2013

Mis 11 episodios de Doctor Who

Hoy es el cincuenta aniversario de Doctor Who. De hecho, en unas horas se emitirá al fin ese especial titulado The day of the Doctor donde Once y Diez se encontrarán, acompañados de Clara y de Billie Piper, que no sé si hará de Rose o de qué porque sus imágenes son un poco desconcertantes (¿por qué la han vestido de vagabunda? Es algo que me trae por la calle de la amargura). Bueno, como yo soy muy, muy fan de esta serie, pues he decidido dedicarle una entrada día como hoy con mis once episodios favoritos.

Once porque ha habido once doctores... y porque no he podido reducir la lista, todo sea dicho. Y es que, salvo algún par de excepciones, podría comentar todos los episodios de esta serie, pero bueno.

El horror escarlata (7x12)

La séptima temporada, aunque me gustó, ha sido un tanto irregular. Sin embargo, tuvo un par de episodios que me encantaron y me he quedado con El horror escarlata. Esa historia detectivesca ambientada en el Londres del siglo XIX con Madame Vastra, Jenny y nuestra patata favorita (eh, el Doctor llama así a Strax) fue muy entretenida, tuvo grandes momentos y una mala a la altura.

La chica que esperó (6x10)


El onceavo doctor estuvo marcado por los Pond, ellos le comieron el terreno y tuvieron una historia de amor de lo más bonita. A mí estos dos siempre me emocionaban mucho, que para algo eran El último centurión y La chica que esperó. Y ese episodio con las dos Amy (la joven y la mayor y amargada) y con Rory teniendo que elegir entre ambas me llegó al corazón. ¡Qué grande es Rory!

Naturaleza humana/La familia de sangre (3x08/3x09)

Los episodios dobles de Doctor Who suelen ser la rehostia. De hecho, creo que he metido en esta lista casi todos. La cuestión es que en la tercera temporada, el Doctor se ve obligado a convertirse en humano y vivir en un colegio para chicos bajo la identidad de John Smith sin saber lo que es en realidad. Y qué dos episodios. Con el Doctor, como nunca le habíamos visto, decidiendo entre su vida humana con chica incluida o con salvar el día al recuperar su identidad de Señor del tiempo y con Martha Jones emocionándome por única vez con un discurso precioso sobre el Doctor, fue uno de los episodios más emotivos y, al mismo tiempo, angustiosos. Yo es que veo a Tennant sufrir y sufro con él. Además, este episodio contó con dos actores que me gustan mucho como son Harry Lloyd y Thomas Sangster.


Vincent y el Doctor (5x10)

Los episodios donde se pasean personajes históricos son genialosos, además han sido varios los que se han paseado por la serie (Dickens, Shakespeare, Agatha Christie, Churchill, Madame de Pompadour...), pero yo me voy a quedar con el que protagonizó Vincent Van Gogh.

Tras que pasara algo muy, muy malo en el anterior, el Doctor lleva a Amy a un museo y acaban yendo a visitar al auténtico pintor y tienen que cazar a un alien. Pero la cuestión es que la historia es muy, muy bonita: desde el caso, hasta la relación de Amy con Van Gogh, pasando por esa magistral escena en la que llevan a Van Gogh al Louvre para que descubra que será reconocido. De hecho, el momento en el que Amy ve su nombre en el cuadro de los girasoles, es uno de los más bonitos de la televisión.

Un hombre bueno va a la guerra (6x07)


Yo es que siento debilidad por Rory y, para muestra, otro episodio donde él está inmenso. Tras el secuestro de Amy a manos de El silencio, el Doctor y Rory van a buscarla. Además, se descubre quién es River Song (creo que con eso se dice todo, xD) y los monjes sin cabeza daban un mal rollo del copón. Vamos, que es un episodio completísimo y que mola un montón.

Silencio en la biblioteca/El bosque de los muertos (4x09/4x10)

Otro episodio doble y, encima, aquel en el que conocemos por primera vez a River Song, personaje que es clave en las siguientes temporadas. Además, Alex Kingston tiene una química muy buena con Tennant, más que con Smith para mí gusto.


Este episodio es grandioso porque tiene un malo de los que dan mal rollo de verdad, resulta inquietante y, de hecho, es uno de esos en los que hay que huir para salvar la vida y los secundarios van cayendo uno a uno, por lo que la tensión está durante los ochenta minutos que dura la aventura. Encima, me pareció magistral el que empezaran a contarnos la historia de River por su final y que fuera al revés de la del Doctor. Es una de esas cosas que te provoca dolor de cabeza, pero que mola.

El planeta imposible/El foso de Satán (2x08/2x09)

"Pero he visto mucho universo. He visto dioses falsos y dioses malos y semidioses y aspirantes a dioses y todo eso. Conozco el panteón entero. Y sí que creo en algo, en una cosa: creo en ella."


Esa frase es todo. En serio, se me puso la piel de gallina al oír a Ten gritándosela a esa enorme bestia que responde al nombre de Satán. Para mí fue una declaración en toda regla a Rose Tyler porque, sí, para mí Rose es el true love del Doctor. Además, tanto la parte del Doctor en el foso, como la de Rose en la nave espacial es frenética y se ve como Rose se las desenvuelve bastante bien solita.

Por otra parte, es un poco para romperte la patata el que Rose le diga que va a estar siempre con él, cuando sabes que se va al final de la temporada. Pero bueno, es bonito igualmente.

Medianoche (4x10)

Puto agobio de episodio. Así, es mi descripción de Medianoche. Porque es un agobio, porque nunca se ha visto al Doctor tan al límite y porque tanto los actores como todo consiguen transmitir el agobio y la tensión que reina en esa nave donde se desarrolla toda la historia. Además, esa criatura que no logramos ver, pero que posee a la gente y que logra decir lo mismo a la misma velocidad que los demás es tela de inquietante. Encima, sale Colin Morgan, mi adorado Merlín, lo que hace que todavía mole más.

El niño vacío (1x09)

Y vamos con otro episodio agobiante y escalofriante. Porque, cojones, qué mal rollo daba el niño con la máscara de gas diciendo "are you my mummy?". Brrr. Creo que si me topo con una máscara de esas, salgo corriendo en la otra dirección sin pensarlo siquiera. La escena del hospital, con toda esa gente afectada, con máscara en vez de cara, acorralando a los protagonistas es tan buena como horrible. Qué tensión.


Este episodio, además, es memorable porque supone la aparición en escena de un personaje mítico como es el capitán Jack Harness. Ay, Jack, cuanto te quiero con tu abrigo de militar, tu sonrisa y su sexualidad que hace que le tire los tejos tanto a Rose, como al Doctor como a quien se cruce en su camino.

PD: Comentario superficial de este episodio: me encanta el look de Rose con la camiseta de la Union Jack, encima estando en plena segunda guerra mundial.

Parpadeo (3x10)

Sí, al parecer siento debilidad por los episodios que dan mal rollito, porque ya es el tercero y va el segundo en la clasificación. Pero es que es taaaaaan grande. Es curioso porque al Doctor lo vemos muy poquito (aunque tiene una de las escenas más memorables, ya sabéis, la de wibbly wobbly timey wimey... stuff) y nuestra protagonista es Sally Sparrow, interpretada por Carey Mulligan, y mola un montón, tanto como la historia.



Pero si Parpadeo es un gran episodio es por los monstruos que se sacó Steven Moffat de la chaveta (no quiero pensar qué tiene este hombre ahí, la verdad), los ángeles llorones o weeping angels, que personalmente me marcaron mucho. Sí, ahora cada vez que veo una estatua de un ángel empiezo a decir eso de "no parpadees", xD. Y es que el mecanismo de los ángeles llorones está súper bien pensado (se convierten en piedra cuando los miran para protegerse) y era ver que, a cada parpadeo, se acercaban a los protas y con peor cara, y ponerme nerviosísima. Y eso que, en realidad, sus víctimas no sufren un final tan horrible como otros.

El día del juicio final (2x13)

Y esta es la demostración de que soy muy masoca. Porque, sí, este episodio me rompió la patata en pedacitos, nunca he llorado como con este episodio, pero al mismo tiempo me encanta. Las dos realidades, los personajes secundarios que habían estado apareciendo en las dos temporadas (los padres de Rose, Mickey), ver a los Daleks y a los Cibermen dándose de hostias entre ellos... y la escena de la pared.



Ya lo he dicho, pero lo repito. Para mí, Rose es La companion. Es mi acompañante preferida, la adoro y en este episodio está inmensa luchando contra viento y marea para permanecer junto al Doctor. Aunque, al final, en un acto heroico acaba en otra realidad, alejada para siempre del Doctor y la ves llorar, gritar, pedir a nadie en concreto que le dejen volver... y eso te rompe la patata, pero entonces ves a Ten que no grita, que no llora, pero mira la pared... y, tío, te jinflas a llorar como una loca. Además, personalmente encuentro muy irónico que acaben separados gracias a Torchwood, algo que, en parte, se fundó gracias a ellos. Y, bueno, me he dejado la escena de la playa, en esa bahía del lobo malo, la despedida y ese "estoy quemando un sol para decirte adiós". O sea, a mí me dicen eso y ya tienen mi amor incondicional forever and ever.

Como ya he dicho, hay muchos más que podría haber metido (La chica en la chimenea, el final de la primera temporada, la despedida de Ten...), pero estos son los que más me calaron. ¿Y los vuestros?

Y si no habéis visto Doctor Who, no sé a qué estáis esperando.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Vive cantando 1x12 - Resistiré

Como todos los jueves os traigo la crónica del episodio de Vive cantando. Esta semana fue un poco la calma tras la tormenta y, como siempre, estuvo muy chulo y, además, se marcaron un número musical que se ha convertido en mi favorito. Bueno, no me ando con rodeos y voy por tramas, como siempre.

Empiezo con la parte de la casa de Trini y el karaoke, que ha estado todo como que muy ligado. La cuestión es que tras el bombazo, a Trini la tratan a patadas a casa y, encima, La cuñadísima ha hecho que la despidan del instituto. Que, digo yo, vale que esté enfadada con Trini, pero con la tontería jode el sustento de toda una familia, que Paula y Rafael dependen del dinero que consigue Trini. Vamos, que Asun es más vengativa que Emanda y me parece fatal.

Trini, decidida a ayudar a Juanjo, aporrea la puerta del karaoke hasta que él le abre para darle una buena noticia: en el banco le han dicho que si paga, adiós al embargo. Juanjo pasa y, de paso, le comunica que César se ha largado porque es lo más sensato. ¿Eso frena a Trini? No, ni hablar. De hecho, encuentra a César vendiendo móviles, aunque el pobre está un poco bastante deprimido.

César: Si es que todo me sale mal: Lucía se ha ido, Juanjo me ha echado, vendo móviles y se me han acabado las vidas del Candy Crush.

Total, que se lo lleva a comer y, claro, como César está depre, qué hace. Ponerse las botas porque, total, cualquier día le van a atropellar... xDD, jolín, César, eres hombre de extremos. También le cuenta a Trini que Juanjo le montó la bronca; en resumidas cuentas dijo que la culpa era de ambos por ser tontos: Juanjo por hacer caso a César y lo de éste es de nacimiento. Trini intenta convencerle de que hay que vivir con ilusión y ayudar a mantener abierto el karaoke, pero no lo consigue, aunque al decirle que está más gordo, le llega a la patata. Ostras, Trini, sabes como dar, ¿eh?

A todo esto, Paula está en plan pasivo-agresivo con Trini, pero también con Carlos, quien, para hablar con ella, tira los libros y usa su condición de House. Intenta que ella hable con él y, cuando le dice que ha hecho el numerito para ablandarla, Paula le tira los libros al suelo. Ahí, sin compasión.

Paula está tan cabreada que no me sorprendería que fuera arrancando corazones al Regina' style.

Con quien sí la tiene es con Juanjo, a quien se pasa a visitar e incluso a llevarle una lasaña que ha hecho. Paula le explica que no quiere ver ni a su tía, ni a Carlos y que todos los lugares le recuerdan a esos dos capullos. Palabras de Paula, no mías. Intenta que Juanjo la invite a un zumo, pero él le dice que en el karaoke todo recuerda a Trini. También le explica que quiere irse a Argentina y Paula alucina. Por cierto, me gusta mucho que estos dos se entiendan aunque él ya no ejerza de tío, digamos, es bonito ^^

Por la noche, Trini está buscando dinero donde buenamente puede, incluso se lo pide a Rafael que, como siempre, no duda en atacar a Trini. Jolín, en serio, ¿este hombre va a tratar bien a su hija alguna vez? Encima, en esas llega Paula para echarle en cara que Juanjo se larga a Argentina por su culpa y, de paso, decirle que se largue. Me hace gracia que Rafael se escandalice. Al fin y al cabo, Paula es una adolescente dolida, él es un hombre hecho y derecho y en doce episodios no ha sido ni amable con Trini.

Más tarde, Carlos intenta hablar con Paula, pero pilla a Trini y ésta no se atreve a despertar a su sobrina. Al final, acaban los dos hablando, mientras se toman una birra. Y la cuestión es que se entienden, se consuelan y se aconsejan: de hecho, Trini le dice que si quiere recuperar a Paula que sea sincero. Me ha gustado la escena entre esos dos. No como pareja, porque no, yo soy Trini/Juanjo y Paula/Carlos, pero sí como amigos; además, Trini tiene a alguien porque todos le han dado la espalda a ella.

Al día siguiente, de nuevo para ayudar a Juanjo, Trini y Carlos esperan a La cuñadísima para pedirle que haga algo. Ésta está a punto de atacar a la pobre Trini por, ojo, aprovecharse del niño. Me parto. Ni Carlos es un niño, ni ella se ha aprovechado. Joder, ni que lo violara en un callejón, no le jode... Trini le echa en cara lo del trabajo y Carlos para la bronca, dejando claro que él fue tras ella. El problema es que, según Asun, ya no hay nada que hacer.

Trini: Mira, Asun, o nos ayudas a salvar La bamba o te cuento los spoilers de El secreto de Puente Viejo, tú verás.

Por su parte, El abuelo se encuentra con Juanjo y le dice, a su estilo, que no se vaya. De hecho, lo pone un poco a caldo, xDD. Él sí que sabe animar. Rafael le dice que no se irá porque nunca ha soportado estar lejos de Trini, pero Juanjo ya tiene el billete. Bah, Juanjo, hasta que no estés en Argentina, no cuenta como irse.

Mientras tanto, César está enseñando un móvil cuando escucha la canción de La bamba y tiene una revelación: él no es marinero, es capitán, es capitán. Así que lo manda todo al cuerno y se va a salvar el karaoke. Soy súper fan de la cara que ha puesto Gorka Otxoa en ese momento, es brutal, xDD. Bueno, César se reúne con Trini para contarle su súper plan: va a vender el piso de su abuela para conseguir el dinero y se mudará a un piso patera. Ahora la situación se ha dado la vuelta, pues César vuelve a ser Positiveman y Trini está depre porque el desahucio es al día siguiente.

Momento revelación.

César, sin embargo, es un hombre de recursos y se le ocurre una idea para evitarlo. Así, ni cortos ni perezosos se presentan en una asociación porque tienen enchufe y es que Lucía está trabajando ahí. Ésta alucina ante el reencuentro y César señala que, mucho desaparecer sin dejar rastro, pero que sube fotos del sitio al Facebook. Jo, Lucía es tan buena desapareciendo como Marcus en Indiana Jones y la última cruzada, ¿eh? César también le cuenta lo de Vanesa y que está soltero. Mucho. Trini le corta para contarle lo del karaoke, así que deben presentarlo a la asamblea.

Pero, cuando exponen el caso, la asamblea pasa tres pueblos de ellos, así que se van todo ofendidos. Lucía les dice que, si han dicho que no, ella ya no puede hacer nada y que se alegra de verlos.

Paula, por su parte, va a ver a Juanjo y termina ayudándole a recoger y empacar. Entre sus cosas encuentra una cinta de Trini y flipa, no entiende por qué no la tira a la basura. Juanjo, bastante zen, le recomienda que no esté enfadada y que es tonta por no perdonar a Carlos, a lo que Paula señala que, claro, como él va a tener tanta relación con Trini en la conchinchina. Juanjo le dice que ya no hay oportunidades entre ellos, pero que también hubo buenos momentos entre ellos y que esos no los cambiaría por nada.

Por la noche, Trini invita a cenar a César, vamos, que le calienta una pizza al horno y le explican al Abuelo que no encuentran ayuda. Resulta que Rafael también lo ha intentado y Trini se emociona porque ha hecho eso por Juanjo. Rafael está on fire y se le ocurre que deben dar guerra, así que al día siguiente los cuatro (Trini, César, Paula y Rafael) se ponen en plan manifestación frente al karaoke para estupefacción de Juanjo. Y yo no sé por qué, pero Trini reivindicativa habla como Rockefeller, madre mía, qué graznidos que pega la tía.

Rafael zurrándole a Juanjo cuando éste se queja de la iniciativa, xDD.

Juanjo, intentando evitar que paren, les dice que no pueden gritar así, por lo que a César se le ocurre algo mejor: usar el sistema del karaoke. Cuando Trini se hace cargo de la situación, Paula se pone de lo más desagradable, lo que en este episodio es una costumbre. Por suerte, Alma, Carlos y Jeco se unen a la manifestación porque Paula así se lo ha pedido. Y, entonces, Trini se pone a cantar Resistiré.

En esas, Carlos le dice a Paula que sigue necesitando ayuda con el inglés y, claro, a ella le falta nada para mandarlo a la mierda, por lo que le dice la verdad: que la echa de menos. Paula le dice que se sintió muy humillada, por lo que Carlos decide igualar las tornas y se sube al escenario a cantar. Así, poco a poco, todos cantan un trocito de Resistiré: Trini, Carlos, César, Paula, Alma y Jeco, lo que es guay. Mola que hayan cantado tantos. Ojalá pusieran más números musicales, por cierto.

Muero de amor.

Sí, Cefe puede estar fuera de El caño y, encima, baila.
También me gusta pensar que shippea a Carlos y Paula, xDD.

Al final acaban hasta emocionando a Juanjo, que ya es decir. Y si consiguen eso, también que la gente se una a la manifestación, incluso cuando llega la policía. Por suerte, en ese momento llega Lucía con los refuerzos y La bamba acaba salvada.

Cuando las cosas se tranquilizan, vemos que Paula ha perdonado a Carlos y que incluso han quedado para dar clase y que Juanjo insiste en irse. Sin embargo, César le dice que no quiere el karaoke sin él, que es algo de los dos. Entre Lucía y él logran convencerle de que se quede, aunque la chica sí que no lo hace. César le da las gracias por haber aparecido y, cuando le pregunta que cómo convenció a los demás, aparece el jefe de la asociación y la besa... Eh... Esto... Yo me voy a darme de cabezazos contra una pared y cuando me recupere vuelvo porque, vamos... ¡No me jodas! Pero... Pero... ¡¿Qué puta mierda es esta?! Joder, le ha faltado tiempo a Lucía para echarse novio y, encima, uno por el que no siente nada. ¿Pero esto qué es? Qué indignación tengo, que lo sepáis.

Al final, Juanjo decide quedarse y Trini se entera al ir a verle. Juanjo le da las gracias y le promete que allí siempre tendrá su roncola, pero Trini le dice que será el último: se va con su antigua orquesta. Juanjo alucina, mas Trini cree que es lo mejor. Y, a ver, no es por nada, pero con lo mal que la están tratando todos, tampoco le han dejado otra opción: la despiden, en El caño ni siquiera la atendieron, Paula no deja de repetirle que se largue, Rafael siempre la ataca, él no termina de perdonarla... Vamos, que encima luego será culpa de ella y le caerá la del pulpo de nuevo por eso.

La estupidez hecha captura: ella no quiere irse, él no quiere que se vaya. ¿Se lo dicen? No, claro que no ¬¬U

Que sí, que Trini es muy desastrosa, que la cagó, pero me parece súper injusto que todos se pongan en su contra y a Carlos nadie le reproche nada y se le perdone enseguida. En serio, fatal me parece o los dos o ninguno, pero no esto.

Y, por otro lado, yendo un poco a su rollo, han estado los del bar: Candela con El camarero y Jeco con Alma, así que, vamos allá. El nuevo camarero tiene a la población femenina del Caño revolucionada y, de hecho, hasta Candela se pone mona por él. Además, Mariano pasa poco por el bar y tiene abandonados tanto a Candela como a Cefe, lo que no puede ser. Para consolarla, la recuerda que tienen una comilona, pero a Candela lo de tener que comer con Los cuñadísimos pues romántico no le parece. A todo esto, ¿y a Cefe cómo lo compensan, eh?

Están comentando lo de la comida cuando sale a colación el que Alma va a tener gemelos y que es algo genético. Así, es como Jeco se entera que él tiene antecedentes en la familia y, claro, empieza a darle al bolo y acaba presentándose en casa de su prima para preguntarle si se ha jincado a otro. Palabras literales. Cuando Alma se ofende porque, básicamente, la está llamando guarra, Jeco le explica lo de los antecedentes, que Ricky no tiene, y la chica entra en pánico así que le dice que su padre tiene unos primos gemelos, Rómulo y Remo, como los griegos esos, xDD.

Jeco flipando con los nombres de los gemelos. Es tan grande él.

Jeco se traga la mentira y respira aliviado porque ya se estaba imaginando con los bebés llenos de mocos y esas cosas, pero Alma está al borde del chungo. Por eso, llama a Paula a quien le confirma que no usó condón, pero que, aún así, no puede ser porque Jeco es su primo y un desastre. Paula le pregunta si se lo va a decir y Alma le responde que no, que están mejor así: él sin niños y ella sin él. Ey, pues yo creo que Jeco sería un gran padre, que conste.

Al mismo tiempo, en El caño, El camarero se queja de que Cefe no es su mayor fan (es que Cefe es fiel a Mariano, lo que es bonito, hombre ya) y que todo es siempre lo mismo. Así, alienta a Candela a que innove en la cocina, algo que siempre le ha atraído. Ella acaba preparando una tapa nueva, que se la da a probar y a él le encanta, así que tienen un momento... vamos a decir extraño, de tensión. Candela reacciona rápido y se levanta para guardarle algo de cena a Mariano.

Éste llega tarde y, sin darse cuenta, no deja de meter la pata: no le gusta la tapa nueva, se pone a ver el fútbol... Mariano, qué puntería tienes, majo. Y qué poca visión, pues ni siquiera se da cuenta del cabreo de Candela.

Al día siguiente, El camarero se hace el encantador con Candela y a ella le falta el pelo de un conejo para derretirse toda, algo que no pasa desapercibido para La poli. Ésta va a echarle en cara que tontee con El camarero y Candela dice que no es nada, que es como cuando va de compras y sólo mira escaparates, pero La poli cree que El camarero no quiere quedarse ahí precisamente.

Por su parte, Jeco se topa con Alma y le pide perdón porque no quería llamarla guarra y lo arregla todavía más al imaginar un escenario con dos mini-Jecos. Se lo pinta tan bien que Alma se marea, por lo que Jeco la lleva al hospital y se queda con ella. El médico le dice que sólo tiene algo de ansiedad, algo que no sorprende a Alma, y decide hacerle una ecografía, a la cual Jeco asiste súper emocionado. En serio, este chico es un amor, si es que es la cosa más bonica del mundo :3 De hecho, hasta Alma se da cuenta.

Esta escena es AMOR, así, en mayúsculas.

Después, Jeco le comenta que no entiende por qué a las tías feas se les llama "feto" si éstos son muy bonicos. Empieza a emocionarse con la paternidad y deja muy claro que si los gemelos fueran suyos, se haría cargo de ellos, lo que emociona a Alma.

Por la noche, Candela se encuentra una mesa romántica y, aunque El camarero intenta detenerla, ella le deja muy claro que está a gusto con él, pero que no va a engañar a Mariano. El camarero le explica que él lo ha preparado por petición de Mariano, que era un detalle para que le perdonara por lo de la noche anterior. La pobre Candela, toda violenta, le pide perdón. Y, por si no tenía suficiente, Mariano va y no se presenta a la cena, así que canta Sin ti no soy nada de Amaral, mientras vemos a los demás personajes pensando en sus cosas.

Al día siguiente, Jeco está jugando a la consola mientras Carlos estudia, cuando Alma le dice que tienen que hablar. Sin embargo, en ese momento reciben la llamada de auxilio de Paula y se van los tres a la manifestación.

Mientras, Candela le pide perdón al Camarero por lo sucedido la noche, que la acaba besando y después huyendo. Encima, en esas llega Mariano con un ramo de flores para pedirle perdón, decirle que probará todo lo que haga y que no la merece y, claro, la pobre mujer tiene ahí el corazón partido.

Entonces llega la comida familiar y hablando y hablando, Jeco le pregunta a Armenteros por sus primos, los gemelos Rómulo y Remo. Armenteros alucina, claro, porque en su familia no hay gemelos, ni tampoco en la de Asun, así que acaba comprendiendo que los niños son suyos y lo suelta en voz alta. Alma intenta disimular, pero Carlos la pilla al vuelo y la noticia acaba sabiéndose, por lo que Armenteros parece a punto de matar a Jeco, Carlos tiene una reacción en plan Ross Geller, Asun se da al vino y Alma sale corriendo.



¿Veis? ¡Igualitos!

Jeco la alcanza para pedirle explicaciones y ella le dice que no podía decirle nada porque era su primo, su vida es un desastre peor que el de ella y que se tragó lo de Rómulo y Remo. Jeco se defiende diciendo que algo se olía y que le da igual, que si son suyos, son suyos, pero Alma no cree que vayan a ser buenos padres y dice que su vida sería mucho mejor de no haber estado con él. Jolín, pobre Jeco, que sí, que la pobre Alma lo está pasando mal también, pero es que siempre son súper crueles con él.

Por suerte, cuando va al bar la bronca no es para tanto porque Mariano se da cuenta de que van a ser abuelos y se emociona. Una vez más, menuda diferencia entre una familia y otra, ¿eh?

Eso ha sido todo por esta semana. El siguiente pinta chachi porque 1) César y Juanjo están viviendo juntos en el karaoke o sólo en el avance se comparan con Epi y Blas, lo cual mola un huevaco; 2) vuelve Nacho, lo que es bien, y encima me da la sensación que va a poner en su sitio a su hermana y su abuelo, lo que me hará feliz porque quiero que perdonen y, de paso, traten bien a Trini de una vez; 3) Lucía desatada ha vuelto; 4) Carlos y Paula a punto de tener tema; 5) Jeco dándolo todo por Alma, concierto incluido.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

En blanco y negro: Capítulo 22

¡Buenos (y mocosos en mi caso) días! Como es miércoles, aquí os traigo un nuevo capítulo de En blanco y negro, en este caso el 22, Débil. Así  que, nada, sin más dilación aquí lo tenéis:

Tanto Kenneth como Rubén vuelven a sus quehaceres habituales tras todo lo ocurrido, aunque ambos tienen sus problemas: el primero se siente avergonzado, mientras que el segundo se encuentra hecho un lío.



Capítulo cortito, pero que creo que es importante, sobre todo para explicar a dos personajes que, quizás, hasta ahora no tenían mucho protagonismo. Además, también es importante porque siembra un poco en devenir de Kenneth y Rubén, que, pese a no haber coincidido apenas, sí que tienen eso en común: lo puteados que están por sus familias y que se sienten superados por las circunstancias y demás.

Espero que os haya gustado y, ya sabéis, como siempre, cualquier comentario es más que bienvenido, de hecho me alimento de ellos, xDD.

En dos semanas, más.

Próximamente: El cumpleaños de Jero.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Pulsaciones

Hoy os traigo la reseña del libro que me acompañó en mi último viaje a Barcelona y que me leí en menos de dos horas: en parte porque es muy cortito, en parte porque engancha una barbaridad. Estoy hablando, por cierto, de Pulsaciones escrito a cuatro manos por Javier Ruescas y Francesc Miralles; pero, además, lo curioso de esta novela es que está escrita única y exclusivamente con mensajes de móvil. Esa característica me llamaba y repelía a partes iguales porque, por un lado, lo encuentro muy original y, por otro, no sabía qué me iba a encontrar.

Al final sólo puedo decir que me ha encantado y que me parece un trabajo de lo más inteligente y bien orquestado por los dos autores. Bravo por ellos, ya que es increíble como la historia resulta creíble y está tan bien contada con los mensajes de texto.

Hablando de la historia, ¿de qué va Pulsaciones?

Elia acaba de despertar en el hospital. Ha tenido un accidente y no recuerda los días previos a él, ni tampoco el momento del accidente. Como sus padres le han regalado un nuevo móvil, por fin puede usar HeartBits para estar en contacto con sus amigos y su familia y también un chico misterioso, Phoenix, quien parece conocerla, pese a que Elia no le conoce a él. ¿Quién es Phoenix? ¿Qué pasó durante el lapso de tiempo olvidado?

A lo largo de la historia, Elia intercambia mensajes con el resto de personajes y, así, nos vamos enterando tanto de su historia como de otras secundarias. Como ya he dicho antes, es sorprendente lo natural que resulta todo, pese a lo curioso de la narración: tanto el misterio concerniente a los días desaparecidos de Elia como las historias de sus dos amigas, se desarrolla a buen ritmo y sin que chirríe. Personalmente, me sorprendió mucho que pudieran contar tres historias mediante mensajes y que no quedara forzado.

De hecho, los mensajes resultan de lo más reales. Son como cualquier conversación que puedes tener con un amigo. Además, me gustó mucho que se notara perfectamente quién envía qué, que se supiera perfectamente qué personaje estaba escribiendo. Una vez más, no me queda más que alabar a Javier Ruescas y Francesc Miralles, ya que me parece que la novela está maravillosamente bien escrita.

Todos los personajes están muy bien definidos. Empezando por Elia, la clara protagonista de la historia, y siguiendo con todos aquellos que forman su entorno: Sue, Marion, Tommy y, claro está, el misterioso Phoenix. Algo que me ha gustado mucho tanto de Elia como de Phoenix es su gusto por el cine y que intercambiaran citas de películas. Como a mí también me gusta muchísimo, es algo que me hizo hasta ilusión, sobre todo el momento en el que citan Perdidos.

También me ha gustado muchísimo su relación y como se va desarrollando: desde las dudas iniciales de ella, completamente lógicas, hasta como se van conociendo y como se apoyan entre ellos. Además, los mensajes entre ellos quedaban bonitos, pero sin resultar ni exagerados ni cursis. De hecho, me supieron a poco, habría podido leer unos cuantos más y quedarme tan contenta.

Pero la de Elia y Phoenix no es la única relación y ahí lo dejo, que así Pulsaciones os sorprenderá como a mí.

De hecho, aunque el final es un tanto predecible, resulta muy original como plantean la trama y la van resolviendo. La verdad es que logran intrigar con las lagunas en la memoria de Elia y también que estés deseando leer la siguiente página para saber qué va a ocurrir con los personajes a continuación. Por eso, Pulsaciones es una novela que se lee en un suspiro y que, una vez que coges, no puedes dejar hasta llegar al final.

El final, por cierto, y sin entrar en spoilers, es muy, muy bonito y muy emotivo. Es un final redondo, de diez.

Para terminar la reseña, me gustaría comentar dos cosas más: por un lado, la cuestión de estar escrito a cuatro manos. En este caso, no he notado que así sea, no sé cómo se dividieron la escritura (no como, por ejemplo, Rachel Cohn y David Levithan en sus novelas, que se nota que cada uno escribe un punto de vista diferente) y eso mola. Por otro lado, la cuidada edición de SM: desde la portada, que me parece una preciosidad, hasta el interior, que también me gustó mucho.

Como os podéis imaginar, recomiendo Pulsaciones muy, mucho.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Lola y el chico de al lado de Stephanie Perkins.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Los vampiros de Nueva Orleans

Una de las apuestas de esta temporada era The Originals, el spin-off de The vampire diaries. La verdad, empecé a verlo recelosa porque el episodio de la serie madre que utilizaron de piloto no llegó a convencerme del todo, aunque sí que hubo cosas que me gustaron. Pese a todo, la unión de Daniel Gillies y Joseph Morgan era demasiado como para ignorarlo y le di una oportunidad.

Así, vi este nuevo piloto, donde veíamos los acontecimientos narrados en el piloto anterior, pero desde el punto de vista de Elijah, lo que cambiaba ciertas cosas y añadía información. Personalmente, me aburrió un poco, aunque seguí viendo la serie... y menos mal porque en el segundo llegó Rebekah y todo se encauzó.

Y ahora no me queda más que arrodillarme a los pies de Julie Plec, pedirle perdón por haber desconfiado de ella y bailar cual Hugh Grant en Love actually porque, en serio, The Originals mola un cojón y parte del otro.

De hecho, en apenas seis episodios puedo decir que es mucho mejor que la serie madre en sus buenos tiempos.


The Originals gana muchísimo porque no se basa en un único personaje, no así The vampire diaries cuyo núcleo es Elena y todo gravita en torno a ella: el triángulo amoroso, los secundarios se definen según su relación con ella (la amiga de la prota, el hermano de la prota...), incluso los misterios y tramas sobrenaturales están centrados en ella. The Originals, por su parte, es una serie muy coral, que tiene muchos puntos de interés, todos ellos igualmente interesantes: la batalla por Nueva Orleans, el embarazo de Hayley, la relación entre los hermanos, el ritual de las brujas (ese giro fue la rehostia, eso es así)...

Otro de los puntos a favor de The Originals es que ha sabido encontrar su propio tono. Sí, está ambientada en el mismo universo que The vampire diaries, pero poco tiene que ver con lo que sucede en ella y no porque no haya referencias y personajes cruzados. De hecho, Tyler acaba de pasearse por The Originals y se ha anunciado que Klaus volverá a Mystic Falls. Y es que, mientras que la serie madre tiene un planteamiento muy básico (el malo de turno amenaza a Elena y todos deben hacerle frente; el dicho dice "todos los caminos llevan a Roma", pero es mentira, llevan a Elena, xD), en The Originals es mucho más complejo, como sus personajes. Aquí no hay luchas entre bien y mal, no hay un héroe claro ni un villano, sino que todos los personajes tienen sus motivaciones para actuar y un propósito claro, lo que convierte la serie en un hervidero de actividad: alianzas que se crean y se destruyen, traiciones, secretos...

Y es que los personajes son bastante complejos y todos ellos están formados por distintas capas y tienen sus diferentes veres. De hecho, en ese sentido los guionistas han hecho un gran trabajo: ya conocíamos a los tres hermanos Mikaelson y sus personalidades más complejas que las de sus compañeros de Mystic Falls, pero es que el resto de personajes están a la altura: Hayley, que en The vampire diaries pasó sin pena ni gloria, cae muchísimo mejor y el misterio sobre sus orígenes pinta interesante; Marcel es mucho más de lo que parecía el principio, tres cuartos de los mismo de Sophie cuyo giro, hasta el momento, ha sido de los más chulos; en cuanto profundizaron en Davina, la convirtieron en alguien fuerte y frágil al mismo tiempo, también adorable, con un pasado muy trágico a sus espaldas.


Bueno, he de señalar que no todos los personajes están a la altura. Porque Cami no lo está. Cami es el peor personaje que ha salido de la pluma de Julie Plec y, eh, tiene en su curriculum a otros como Matt o April Young. Pero Cami es peor que todos ellos porque es sosa a rabiar (la actriz tampoco ayuda mucho, que es muy pavisosa) y tiene la intensidad de reina del drama de Elena, con la diferencia de que Nina Dobrev sí tiene química con sus compañeros de reparto y Leah Pipes tiene el carisma de una silla.

De hecho, resulta curioso como se empeñan en metérnosla por los ojos como una súper chica súper guay y molona que es capaz de enamorar a Marcel y Klaus cuando no tiene ningún tipo de química con ellos.

Y, claro, habiendo visto a ambos con otras pues... no hay color.

Yo lo he dicho muchas veces y no me cansaré de decirlo: Joseph Morgan y Candice Accola tienen una alquimia brutal, las chispas entre ellos saltan la pantalla y, además, la historia entre Klaus y Caroline fue de lo poco que se salvó de la penosa cuarta temporada de The vampire diaries. Por mi parte, no pierdo la esperanza porque en el último episodio de The Originals el fantasma de Caroline estuvo ahí y yo creo que, al menos en parte, Klaus actuó como lo hizo por ella; además, la pobre Caroline anda un poco descolgada en The vampire diaries, casi como si estuviera en su propio spin-off dentro de la serie, por lo que la opción de enviarla a Nueva Orleans sigue ahí.


En cuanto a Marcel... Bueno... Antes he dicho que fue aparecer Rebekah en la serie y todo se encauzó. También debería haber dicho que todo explotó, pues fue cruzarla con Marcel y la escena se convirtió en puro fuego. Los personajes tienen una historia pasada, una historia presente todavía más complicada y los actores otra química de las que pasan la pantalla. No sé cuáles son las verdaderas intenciones de Marcel, que en realidad es un personaje bastante misterioso, pero las de Rebekah están claras y, oye, a mí mientras me den esas escenas, yo tan contenta.

De hecho, una de las cosas más interesantes de The Originals es que hay que tener cuidado con las relaciones de todo tipo, pues entre tanto secreto, manipulación y demás al más puro estilo Juego de tronos, hay que añadir una capa de desconfianza a cualquier alianza que pueda surgir.

Bueno, salvo a una.

Porque Elijah es, ante todo, un caballero. Es el hermano más honorable (particularmente pienso que Rebekah también lo es) y se puede confiar en él porque siempre va con la verdad por delante. Por eso, me creo que quiera ayudar a Davina y me creo que se preocupe por Hayley y el bebé. Así que, claro, ya me tienen ganada con el Elijah/Hayley y, encima, les están escribiendo unas escenas preciosas.


Finalmente, otra de las cosas que molan de The Originals es la interactuación entre los hermanos. En cierta manera, cada uno es definido por un rasgo de su personalidad (Elijah el honor y la rectitud, Klaus el miedo a quedarse solo y Rebekah el corazón), pero son mucho más complejos que eso y es muy divertido ver como la relación entre ellos va cambiando, sobre todo de Elijah y Rebekah hacia Klaus, pues entre ellos sí que se llevan bien y se entienden. Y es que Klaus es Klaus, todos le conocemos: inteligente, controlador, egoísta... pero tiene su pequeño corazoncito lleno de traumas, que hace que caiga siempre en lo mismo. Así que, claro, mientras que Elijah intenta mantener una actitud más bien zen, Rebekah es una montaña rusa en su relación con él.

Se nota que The Originals me tiene entusiasmada, ¿eh? Para mí, con permiso de Sleepy Hollow, es el mejor estreno de la temporada. Si ya se cargaran a Cami (lo que sería fácil con la fauna que puebla la serie) y se atrevieran a trasladar a Caroline, sería completamente perfecta.

PD: Este parrafito va a tener unos cuantos spoilers del episodio de esta semana de The Originals, así que leed bajo vuestra responsabilidad.

Oh, Tyler, qué jodidamente bajo has caído. Vale, a mí Tyler lleva sin caerme en gracia desde la tercera temporada de The vampire diaries, pero es que ya se ha lucido. La propia Caroline le dijo que se estaba convirtiendo en Klaus y razón no el falta, aunque Klaus, al menos, es honesto y no finge ser un adalid de la justicia. Lo que le ha hecho a Hayley no tiene perdón y menos mal que la chica sabe cuidarse sola y ha sido muy lista.

PD2: Me he reconciliado con The vampire diaries en su quinta temporada. Quiero hablaros de eso otro día, a ver si la semana que viene escribo al respecto ;)