miércoles, 31 de diciembre de 2014

Escenas para recordar: Especial 2014

El año pasado no pude hacer esta entrada, pero este año no os libráis de las escenas que, para mí, han sido más memorables. Vamos, las que más recuerdo ahora mismo que acaba el año ;P

El regreso de la trompa azul

Empiezo con una escena polémica. El final de How I met your mother fue considerados por muchos un asco, pero a mí me encantó. Quizás es porque desde el episodio de la apuesta de Lily y Marshall supe que iba a terminar así o quizás porque jamás me gustaron Robin y Barney como pareja, pero me pareció que todo casaba estupendamente, que era como tenía que terminar y que los guionistas, aunque algunas tramas se le fueron un poco de las manos, siempre supieron a dónde iban. Encima, Cobie Smulder vendió muy, muy bien la emoción de encontrarse con Ted y la trompa azul que tanto significó para los dos. Escena que me pareció preciosa y me emocionó como pocas.



La boda

En este 2014 Once upon a time nos ha dejado auténticos momentazos gracias a su nueva fórmula de dos arcos argumentales por temporada y, por eso, he decidido poner dos escenas. Por un lado, la boda de Belle y Rumpelstiltskin en el episodio final de la tercera temporada, que fue el broche de oro a un episodio doble perfecto que fue tan divertido como emotivo. La boda fue una preciosidad, pese al horrible estilismo de Belle (¿por qué, gente de vestuario? ¿Por qué?), pero también fue el preludio de la angustia que estaba por venir por esos lares.



Bajo el mar

De la saga de Frozen podría haber puesto muchos momentos porque ha habido de todo en estos doce últimos episodios de Once (desde monerías como el baile de La bella y la bestia, escena graciosísimas como los Charming recibiendo a su hija tras su cita u otras de lo más chocantes y angustiantes como Belle exiliando a Rumpel en la winter finale), pero me voy a quedar con la escena de Anna y Kristoff encerrados en el arcón bajo el mar porque me pareció de lo más romántica, los actores estaban estupendos y luego vino ese reencuentro tan estupendo y tan natural.




La pillada del hostal

No es la primera vez que hablo del padre Isidro y Katherine de Amar es para siempre. Soy una pesada, lo sé. Pero es que me encantó su historia, Dafnis Balduz y Julia Möller estuvieron increíbles y nos dieron auténticos momentazos. Mi favorito fue ese en el que, tras pasar una apasionada noche en el hostal, el padre Isidro tiene que escabullirse sin ser visto... pero acaba siendo descubierto por el pobre Bonilla, que alucina.

Como no he encontrado la escena en cuestión, os dejo el momento reencuentro tras que Isidro vuelva de su detención por el cura diabólico que daba miedito. Es que es una escena preciosa, seriously.


El monólogo de Tyrion

¿Hay escena más increíble que ese monólogo de Tyrion Lannister en esa pantomima llamada juicio tras la traición de Shae? La escena mola mil, Tyrion mola mil y Peter Dinklage estuvo de diez o más. Y como no me dejan insertar el vídeo (malditos sean), pues os dejo el link justo aquí. Vedlo, porque es un momento epiquísimo.

La víbora roja contra La montaña

Y si el monólogo de Tyrion fue una señora escena, hay otra que fue tan horrible como impresionante y, sí, estoy hablando de esa pelea de Oberyn Martell contra La montaña o Sir Gregor Clegane. Sin palabras. Y, de nuevo, sin posibilidad de insertar el vídeo, así que, de nuevo, os dejo el link para que podáis ver la escena.

El abrazo

Venga, de una escena horrible hasta otra de lo más mona. Desde luego, no ha sido ni de lejos la más impresionante de The 100, pero admitamos que esta serie tiene un montón de esas escenas y de giros locos porque los guionistas no le temen a nada, ni se cortan un pelo. No obstante, el sentido abrazo de Clarke y Bellamy me dejó loquísima porque A) los shippeo un montón; B) tuvimos que esperar unos cuantos episodios para el reencuentro; C) ni me había imaginado algo tan sentido.



La revelación

Agents of Shield es otra de esas series que en esta temporada nos está dando un montón de material y que está en plena forma, pero yo me voy a quedar con ese increíble final que se cascaron en el último episodio antes del parón con la confirmación de que Skye era lo que muchos sospechábamos. Ahora sólo nos queda saber quién es Raina. Increíble el momento.


The climb (y lo que vino después)

Y de dos series increíbles a una tercera, pues Arrow nos está dejando mogollón de momentos para la posteridad. De ahí que me haya quedado con dos. En primer lugar, pongo la escena más angst del año, porque todos sabemos que lo es: la pelea de Oliver contra Pepe (que es como llamo yo a Ra’s al Ghul cuyo nombre siempre, siempre tengo que buscar para poder escribirlo bien) y lo que vino después. Ay.



El beso

¿A qué sabíais que iba a poner esta escena? ¿A qué si? Si es que me conocéis muy bien, después de tanto leerme. Y es que la pareja formada por Oliver y Felicity es amor, nos encanta a la gran mayoría y, tras que los ****** de los guionistas jugaran con nuestros sentimientos, nos regalaron un pedazo de beso... aunque fuera en esas circunstancias.



El regreso de la marquesa

La penúltima temporada de Águila Roja fue muy, muy floja. Por cierto, digo “penúltima” porque con las gracias de La 1 ya no sé ni qué temporada hemos visto hace poco. Pero, vamos, a lo que iba, que la penúltima temporada fue muy floja, pero en la última se recuperaron e incluso avanzaron en asuntos que yo pensé que jamás tocarían (aún sigo flipando por el hecho de que Hernán descubriera que Gonzalo es su hermano). Y para mí la única culpable de esa mejoría fue la inmensa Lucrecia que, además, regresó con Hernán en esta pedazo de escena con la que sigo alucinando. OMG.



El reencuentro... dos años después

La tercera temporada de Sherlock sería un momento para recordar toda ella, pero entre los tres episodios yo me voy a quedar con el reencuentro de Sherlock y John con el que no me pude reír más. Geniales tanto Benedict Cumberbatch como Martin Freeman.



La declaración

Ya hablé de esta, pero es que fue una escena genial. Tras seis temporadas, Patrick Jane por fin se declaraba a Teresa Lisbon en un avión lleno de gente, cojo tras espatarrarse al colarse y diciendo unas cosas preciosas. Ay, muero de amor.



Sí, quiero

Y voy con otra boda, en esta ocasión la de Brennan y Booth de Bones, que, tras deshacerse de Pellant, se dieron el “sí, quiero” en la novena temporada en un episodio tan sumamente divertido como mono. Y, sí, se emitió en el 2013, pero yo lo vi este verano, así que a la lista que va ;P



La noche de bodas

Al parecer esta entrada va de bodas, aunque en el caso de Outlander es más que la ceremonia y es que el episodio en el que Claire y Jamie contrajeron matrimonio fue tan original como divertido, tierno y sensual. Nunca una noche de bodas dio para tanto y fue rodada de forma tan efectiva y con tan buen gusto.


Dramatics, your honor

Si no has visto la quinta temporada de The good wife, mejor que te saltes este párrafo porque es un spoiler como una catedral de grande. Y es que a mediados de temporada los King nos dieron un sillazo en toda la cara con la muerte de Will Gardner, un secreto tan bien guardado que ha sido, con mucho, la escena más sorprendente del 2014. Chapeau por todos, aunque se eche a Will de menos.

Seguramente me he dejado unos cuantos porque este 2014 ha sido un gran año televisivamente hablando y hay muchas series que no veo, así que compartid vuestras escenas para recordar en los comentarios ;)

lunes, 29 de diciembre de 2014

20 personajes del 2014

Ya sé qué hoy tocaba una reseña literaria, pero como es la última semana del año, he preparado las típicas entradas con listas para hacer balance del 2014. Empezamos la semana "especial" con los veinte personajes revelación del 2014 para mí, así los habrá nuevo; personajes consolidados que, por lo que sea, han destacado más; incluso un par de ellos que yo conocí este año, aunque no sean nuevos.

Sí, son 20, soy buenísima descartando, lo sé. Y son un pelín más que los odiosos, entrada que publiqué hace unos días. Los personajes, por cierto, no van en orden y no hay serie repetida, para que haya variedad y eso ;)

1. Claire Randall en Outlander


Yo ya conocía a Claire porque he leído las novelas de Diana Gabaldon, pero este año han estrenado la serie y ha sido una maravilla. En los ocho episodios emitidos, Claire ha sido el personaje en el que más se ha ahondado y nos han mostrado lo muchísimo que mola esta enfermera de la segunda guerra mundial que acaba en la Escocia de la rebelión jacobita. Fuerte, serena, inteligente, sensual... Claire es una de las mejores heroínas que he visto nunca y Caitriona Balfe la interpreta a la perfección.

2. Oswald Cobblepot (El pingüino) en Gotham


Gotham me está gustando, pero es muy irregular y no mola todo lo que debería. Sin embargo, sí que han dado en el clavo con algo: cada vez que El pingüino aparece en pantalla, la serie gana enteros. Es un psicópata muy inteligente, que se mueve como pez en el agua entre las mafias de Gotham y nunca, absolutamente nunca, sabes por dónde va a salir. Vamos, que mola un cojón el señor Cobblepot.

3. Oberyn Martell en Game of thrones


En la cuarta temporada de Game of thrones conocimos al príncipe Oberyn, también conocido como La víbora roja, que llegaba a Desembarco del Rey desde Dorne con la clara intención de vengar la muerte de su hermana Elia. Oberyn es un experto en venenos, le da igual carne que pescado, es un personaje con varios veres y la elección de casting fue perfecta, pues Pedro Pascal se lució como Oberyn y yo no puedo ser más fan de ambos dos.

4. Clarke Griffin en The 100


La verdad es que tenía varias opciones en The 100 (me encanta tanto Bellamy como Octavia, Raven y Kane), pero me he quedado con Clarke porque fue uno de los personajes que más me sorprendió. Clarke no es la típica protagonista, sino que es una joven con las ideas muy claras; una médico improvisada con un gran sentido de la supervivencia que está dispuesta a todo por salvar a su gente y no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones difíciles. Además, su química con Bellamy, aunque en un muy segundo plano, mola mucho.

5. Mary Morstan en Sherlock


El principio del 2014 nos trajo la tercera temporada de Sherlock, que me encantó de principio a fin. He de admitir que, cuando leí que iba a aparecer Mary, no estaba muy a favor, pensaba que iba a ser una petarda que se iba a entrometer entre los dos chicos. Pues me equivoqué un montón. Mary es un personaje muy interesante, que se va mostrando poco a poco y que encaja perfectamente en la serie, sobre todo con Sherlock y John. Es inteligente, capaz de manipularlos y su giro en el último episodio de la temporada fue tan genial como su boda con John.

6. Grant Ward en Agents of Shield


Ward era el personaje más soso de Agents of Shield hasta que llegó el crossover con Capitán América: Soldado de invierno y se reveló como un miembro de Hydra. Mejor dicho, alguien que era únicamente leal a Garrett y que había estado fingiendo durante todo ese tiempo. Desde entonces, y tras ejercer brevemente de villano, Ward se ha convertido en ese personaje impredecible, de moral dudosa, que no sabes qué va a hacer a continuación, pero que tanto sus motivaciones como sus movimientos resultan de lo más estimulantes. ¡Larga vida a este nuevo Grant Ward!

7. Amparo Duque en Sin identidad


La protagonista de Sin identidad es Megan Montaner, una actriz que siempre levanta pasiones allá donde va porque es muy buena. Sin embargo, en su nueva serie, Sin identidad, ha sido el personaje encarnado por Verónica Sánchez el que ha resultado el más interesante de lejos. Amparo es una chica que ha tenido una vida muy difícil al cargar con una madre borracha, falta de dinero y el saber que no tiene muchas opciones para prosperar. Por eso, aunque María era la protagonista y caía bien, también se entendía muy bien ese continuo dilema de Amparo entre el cariño que le va cogiendo a su hermana y la envidia que le provoca el saber que ésta tiene todo lo que ella quería: un padre que la quería, dinero a mansalva, etc.

8. Regina Mills en Once upon a time


Bien podría haber puesto al trío de Frozen, que molaron cantidad, incluso a Rumpel porque siento debilidad por él, pero creo que en este 2014 la auténtica revelación de Once upon a time, al menos para mí, fue Regina. Yo tengo una curiosa relación con Regina. Al principio me flipaba la mala leche que se gastaba la reina malvada, pero luego acabé harta de ella en la segunda temporada. Me daba la sensación de que estaba tanto en tierra de nadie como lastrada y no ayudaba las locas ideas que tenía para recuperar a Henry y que conllevaban la muerte de los Charming. Sin embargo, la tercera temporada llegó, sobre todo el arco argumental de Oz, y Regina se redimió, aunque manteniendo sus pullas y su mala leche, lo que hacen de ella un personaje tan divertido como fácil de querer.

9. Harrison Wells en The Flash


Sí, Barry Allen es la monez personificada y el equipo Flash mola, aunque nadie lo hace tanto como este hombre. Desde el primer episodio, el doctor Wells se ha dedicado a cerrar los episodios, regalándonos un WTF?! tras otro y a darnos mucho margen para teorizar pues insinúan muchas cosas, pero tampoco nos han dejado nada claro. De momento, sabemos que no es el indefenso científico paralítico que finge ser, que está dispuesto a hacer lo que sea para proteger a Barry y que tiene información del futuro. ¿Será el Flash reverso? ¿Un descendiente de Barry? ¿El propio Barry venido del futuro? Muchas preguntas que, espero, nos respondan pronto.

10. Amy Raudenfeld en Faking it


Este verano se estrenó en la MTV la comedia Faking it y fue una verdadera sorpresa, no sólo porque fuera una comedia muy maja, sino por su temática. Y aunque poco a poco varios personajes se han destapado como auténticas revelaciones (sobre todo Lauren), la que más destaca es Amy. Rita Volk la interpreta a la perfección, mostrando como nadie tanto su viaje sexual como las distintas facetas de Amy, pues Amy puede ser la más sensata, un personaje frágil o que se vuelva loca del todo y empiece a liarla parda. Eso, junto al enamoramiento hacia Karma y el explorar su sexualidad, hacen de ella un personaje muy a tener en cuenta.

11. Will Graham y Hannibal Lecter en Hannibal


Vale, Hannibal es del 2013, pero yo me vi las dos temporadas este verano y acabé fascinada por ambos personajes. De hecho, no he podido decantarme por uno solo, sobre todo porque es terriblemente interesante ver la relación tan retorcida que los une, ese juego psicológico que se traen ambos dos: Will un asesor del FBI con una mente muy especial que le hace meterse en las de los peores asesinos, lo que le perturba mucho; Hannibal el elegante psicólogo que oculta a un caníbal sociópata en su interior. No pueden ser más distintos, pero ambos son tan interesantes como magnéticos.

12. Cary Agos en The good wife


Cary lleva en The good wife desde el episodio piloto, siendo uno de los personajes que más ha evolucionado y que ha pasado por situaciones más diferentes. No obstante, esta sexta temporada está siendo la de Cary. No sólo está protagonizando el 50% de la serie, sino que está teniendo un arco tan dramático como angustiante que le ha puesto en primera fila. Ahora mismo, su protagonismo competiría con el de la misma Alicia y su historia está molando tanto como él lleva molando desde que dejó la fiscalía.

13. Helena en Orphan Black


Cualquiera de los clones de Orphan Black mola cantidad y, aunque yo siempre sentiré debilidad por esa mujer desesperada que es Alison, Helena ha sido la que más ha evolucionado en la segunda temporada y también de las más divertidas. Helena se ha acercado a sus sistras, que ella dice; se ha enamorado (descacharrante ese episodio) y sus ideas, aunque bestias, no iban desencaminadas. Vamos, que si la hubieran dejado solucionar el problema de Rachel, que ella decía, se habrían ahorrado muchos problemas.

14. Twelve en Doctor Who


Los cambios de Doctores son difíciles para el espectador, que ya hemos pillado el punto al actual y le queremos, por lo que despedirle no es fácil. Sin embargo, a mí este cambio no me ha costado en absoluto. Quizás es porque Eleven no era, ni de lejos, mi favorito o quizás porque superada la marcha de Ten, yo puedo con todo. Da igual, pues lo que importa es que el Doctor de Peter Capaldi es la bomba. Irreverente, malhumorado, duro y con facilidad para faltar (la pobre Clara le tiene que aguantar cada comentario). También es más oscuro que su predecesor y mucho más imprevisible, por lo que resulta divertidísimo verle en acción.

15. Isidro Santiesteban y Katherine Taylor en Amar es para siempre


La segunda temporada de Amar es para siempre fue terriblemente irregular con una trama principal que dejaba mucho que desear y una historia de amor sencillamente horrible. Sin embargo, hacia la mitad apareció el padre Isidro, un cura que entraba a trabajar en la academia y que parecía ser el típico cura inflexible, pero poco a poco demostró ser una muy buena persona, un hombre adorable y, sobre todo, uno de los personajes más coherentes de la serie. Algo que se vio reflejado con la llegada de Katherine, periodista americana de lo más liberal, que chocó con el páter y nos dieron la historia de amor más apasionada, romántica y divertida que he visto en mucho tiempo. Estupendos los dos tanto por separado como juntos, por lo que van ambos al ranking de cabeza.

16. Mackenzie "Kenzi" Malikov en Lost girl


Este otoño descubrí Lost girl, de la que ya os conté lo genial que es, y por tanto descubrí a la maravillosa Kenzi. Idolatro a esta mujer, en serio. Adicta a las pelucas y a los estilismos extremos, divertida, friki, positiva, resolutiva... Kenzi es la única humana del grupo, personaje que suele ser el más coñazo y random, pero no en el caso de Kenzi, que es la que más mola con diferencia.

17. Raúl de la Riva en Velvet


Velvet tiene un pequeño grupo de personajes que son grandeza, pero aún así no me ha resultado difícil elegir entre ellos porque, seamos sinceros, ¿se puede ser más grande que Raúl de la Riva? La respuesta, obviamente, es no. Raúl es un diseñador apasionado, elegante, divertidísimo, incluso campechano, que se apodera de cualquier escena en la que salga. Cada intervención suya es oro puro, cada palabra es para recordarla y yo aún no entiendo cómo no es fijo.

18. Annie Edison en Community


Otra serie que descubrí este año y otro reparto del que me ha costado quedarme con uno porque todos los personajes de Community son grandeza. Pero he elegido a Annie porque ha sido un personaje que ha ido de menos a más, que empezó siendo la niñita buena del grupo para acabar siendo la bomba, ayudada sobre todo por la vis cómica de Alison Brie, que ha sido capaz de hacer graciosas escenas de lo más extremas como el ataque de cojonitis de Annie en el episodio de la ONU. Además, esa química brutal que tiene con Jeff me da la vida como shipper.

19. Will Scarlet/The Knave en Once upon a time in Wonderland


Ahora tenemos el placer de ver a Will en la serie principal, algo que no es de extrañar porque Will fue, de lejos, lo mejor del spin-off. Eso sí, de momento en Once lo tienen desaprovechado, pero los creadores han prometido que vamos a ver muchísimo más de él en la mitad de temporada que falta. La cuestión es que Wonderland es una mini-serie bastante maja (pese a sus efectos cutres hasta decir basta), con un final cerrado y donde Will destacó sobre los demás gracias a sus "bloody hell", su sarcasmo, su carisma y esa dualidad entre pendenciero y hombre adorable. En la actual temporada de Once, además, es un misterio pues no sabemos cómo ha acabado en Storybrooke, ni siquiera si es un pre o post Wonderland.

20. Malachai "Kai" Parker en The vampire diaries


Sí, un personaje de The vampire diaries. No, no tengo fiebre, podría parecerlo, pero no. La cuestión es que, por increíble que suene, The vampire diaries ha vuelto a molar, no llega al nivel de las temporadas 2 y 3, pero mola y la culpa de eso la tiene Kai. Kai es lo que la serie necesitaba, un malo tan malo como carismático, que supone una amenaza real (aunque todos sepamos que aquí no muere nadie, que sobrevive la peña más que Son Goku y cía) y que trae a su complicada familia con él, lo que supone vidilla de nuevo para la serie.

Estos han sido mis 20 personajes del 2014, ¿y para vosotros?

domingo, 28 de diciembre de 2014

Maromo de la semana 183

Último domingo del año y eso se merece un maromo muy, muy especial. En este caso lo ha elegido Xymeeforyou porque fue su cumple, así que las gracias a ella porque ha elegido a un maromo tan adorable como empotrable :3 Y estoy hablando de...

Hugh Dancy


Hugh Michael Horace Dancy nació el 19 de junio de 1975 en Stoke-on-Trent, Staffordshire, Inglaterra, siendo el mayor de tres hermanos y el único de la familia que se ha dedicado a la interpretación. De hecho, Hugh tuvo muy clara su vocación desde niño y participó en varias obras de teatro. Tras graduarse en el instituto, se mudó a Londres para intentar triunfar como actor y conoció a un importante director de casting y también a su futuro agente.

Hugh comenzó su carrera en 1998 participando en dos episodios de Trial and retribution, en uno de The new adventures of Robin Hood y en otro de Dangerfield, donde repetiría su papel un año más tarde. Estas no fueron las únicas series en las que participó, ya que durante unos años fue de un personaje episódico a otro en series como Cold feet o Cazatesoros, además de tv-movies como Madame Bovary o David Copperfield.


En el 2001 trabajó en la película Black Hawk derribado, donde no se pueden tener a más maromos (Ewan McGregor, Orlando Bloom, Josh Hartnett, Eric Bana, Ioan Gruffud...), lo que marcó el inicio de su carrera cinematográfica. Y es que, tras la miniserie Daniel Deronda, Hugh empezó a encadenar una película tras otra: El lenguaje de los sueños (con Jessica Alba, creo recordar que es tan bonita como para cortarse las venas, xD), Tempo, Hechizada (esta película es la monez, por cierto, y sale Cary Elwes, lo que siempre es un plus), El rey Arturo (la de Clive Owen e Ioan Gruffud en plan celta), Disparando a perros, Instinto básico 2, La marca del lobo, Savage Grace, El atardecer, Conociendo a Jane Austen...

Después, protagonizó junto a Isla Fisher Confesiones de una compradora compulsiva, que es una película súper mona y que me habré visto unas mil veces, donde no se puede estar más guapo y ser más mono. Palabra. De hecho, aunque le había visto en otras películas, no fue hasta esta que le fiché en serio porque no se puede ser más amor que Hugh Dancy en esta película.

Tras actuar en un par de películas más, que no conozco, por cierto, Hugh regresó a la televisión, exactamente en la serie de Laura Linney (que siempre será conocida en mi casa como la lerda que no se chuscó a Rodrigo Santoro en Love actually) The big C, donde apareció como recurrente.


Años más tarde, exactamente en el 2013, tras haber prestado su voz en la película de animación Legends of Oz: Dorothy's return, Hugh fichó por Hannibal, la nueva propuesta de la cadena NBC, que se trataba de una adaptación de las novelas de Hannibal Lecter. En Hannibal, Hugh interpreta a Will Graham, un analista de crímenes que colabora con el FBI y que tiene una mente privilegiada y que se ve envuelto en el retorcido juego de Hannibal Lecter y otra serie de asquerosidades retorcidas. La verdad es que si no habéis visto Hannibal deberíais hacerlo porque es muy, muy buena. Yo la conocí gracias a Xymeeforyou y ahora soy muy fan y estoy deseando que se estrene la tercera temporada.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Big Hero 6, Don Hall y Chris Williams, 2014

Ayer, por fin, fui al cine a ver Big Hero 6, la nueva película de Disney, que ya es una tradición navideña. Le tenía muchas ganas, sobre todo porque me parecía muy original para ser una película de Disney y últimamente están sacando unas películas muy chulas y esta no ha sido diferente.

Hiro Hamada es un genio de la robótica de 13 años que se dedica a conseguir dinero en peleas ilegales de robots. Su hermano, Tadashi, le lleva a la universidad donde trabaja y le presenta a sus amigos genios para convencerle de que use su talento en algo más práctico. Para poder entrar a estudiar en la universidad, Hiro inventa los microbots y los presenta en una feria científica, consiguiendo una plaza en la universidad. Sin embargo, esa misma noche hay un incendio y, tratando de salvar a su profesor, Tadashi muere.

Días después, todavía deprimido por la muerte de su hermano, Hiro activa sin querer a Baymax, el robot en el que Tadashi estaba trabajando y cuya función es la de curar y cuidar. Baymax, entonces, descubre que el único microbot que le queda a Hiro quiere ir a algún lugar y, como éste irónicamente le dice que lo averigüe, así lo hace. Entonces, Hiro y Baymax descubren a un misterioso enmascarado que está usando a los microbots y deciden investigarlo porque Hiro cree que tiene que ver con la muerte de su hermano, lo que le llevará a fundar un curioso grupo de superhéroes.

Big Hero 6 es una película que fusiona ideas de los más dispares y que, encima, consigue que funcione a las mil maravillas. Así, tenemos una mezcla entre Disney y Marvel, pero también entre la amabilidad y la adorabilidad de las películas de dibujos con la oscuridad de otras historias más adultas.

Porque el tema central de Big Hero 6 es tanto la pérdida como la venganza. Hiro ha perdido a su hermano e intenta sobrellevarlo como puede y, una vez tiene claro que ha sido asesinado, lo que de verdad quiere es vengarse. Evidentemente, la película tiene su mensaje positivo, la idea de que la justicia es mejor que la ventana, pero me sorprendió mucho que en una película de Disney nos dieran a un protagonista como Hiro, que tiene una personalidad compleja y con un deje oscuro. Al principio, Hiro se dedica a estafar en peleas de robots ilegales para conseguir dinero, después se embarca en una misión para descubrir la verdad y vengar a su hermano, llegando incluso a cruzar ciertos límites que no esperaba ver en una película así.


Y si Hiro es un protagonista muy interesante, Baymax es lo más. Sé que ha sido una rima muy mala y no lo pretendía. Pero la cuestión es que Baymax es un robot adorable y muy, muy divertido. Su relación de amistad con Hiro es de lo mejor de la película y da escenas muy geniales. Además, es imposible no desear tener a tu propio Baymax para ti. En serio, yo quiero uno.

Junto a ellos, hay un curioso grupo de secundarios, los amigos de Tadashi, que tienen personalidades de lo más dispares, pero también muy curiosas. Los cuatro son unos frikis de cuidado, unos empollones (bueno, Fred no es esto último, pero da igual), que usan la ciencia para convertirse en superhéroes improvisados. No están tan desarrollados como Hiro y Baymax, pero aún así funcionan muy bien y todo el grupo encaja a la perfección. De hecho, tienen material de sobra para una secuela si se centran en ellos y les dan más trasfondo.

En lo que respecta al villano, no es tan carismático como otros de la factoría, pero sí que tiene una motivación distinta a lo habitual en Disney, lo que hace que Big Hero 6 sea aún más original... para ser una película Disney, me refiero.


Porque sí que es cierto que maneja varios tópicos del género de los superhéroes: la concepción del héroe por la pérdida, el dilema entre venganza y justicia, la amistad entre el chico y el robot (quien dice robot, dice dragón o alien o lo que sea), el malo se hace y no nace... Sin embargo, lo hace tan bien que da igual que recuerde a otras películas, que haya guiños al género (ese mayordomo estoico al más puro estilo Jarvis) y que el giro final sea terriblemente predecible (yo es que tras el de Frozen, me espero cualquier cosa, que ese me dejó muy loca).

Porque Big Hero 6 es muy entretenida, se pasa en un verbo y, además, maneja muy bien todos los géneros que toca, sobre todo el humor y la acción. Las escenas de acción son impresionantes, sobre todo esa persecución tan loca. Además, es que la ciudad que se inventan (San Fransokyo) es muy chula tanto visualmente como conceptualmente, me encanta esa mezcla de oriental y occidental, esa fusión de San Francisco y Tokyo (de nuevo, claro ejemplo de que es una película muy de fusiones locas).

Eso sí, lo que me chirrió mucho, pero mucho, es que en español decidieran no pronunciar las "h" de los nombres, así tenemos a Iro Amada en lugar de Hiro Hamada. Es que, encima, me imagino que sería un juego de palabras, como ya hicieron en Héroes, con Hiro-Hero, que se pronuncian igual.

Pero, vamos, que id a verla al cine porque merece mucho la pena.

Y sigo queriendo un Baymax para mí.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Wishlist Fnac 2015

Este año he sido una chica muy buena, pero también soy española, consumista y friki... No es precisamente una buena combinación, porque veo cosas chulísimas que le pediría a los reyes, pero éstos tienen un límite. Sin embargo en Fnac son más majos que las pesetas y han vuelto a organizar El concurso de Lista de deseos Wishlist para Bloggers y yo vuelvo a participar, esperando tener suerte.

Por si vosotros queréis animaros o por si, simplemente, tenéis curiosidad, os dejo un bonito link con las bases del concurso para que las leáis. Y también os dejo el widget del Inspirador de regalos como el año pasado. Ya sabéis, si no tenéis ni idea de qué regalar o si habéis sido los pringados de turno del amigo invisible y os ha tocado esa persona a la que nadie quiere regalar (siempre hay alguien así y, si no, desmiéntemelo) usadlo:




Y aquí tenéis mi lista. Conocidos míos, si tenéis dudas sobre qué regalarme, pues echadle un vistazo ;P ¿Qué pasa? Yo ya aprovecho, es una entrada multiusos, xD.

Películas

Pack Bones Novena Temporada - 31'99 €
Pack Marvel: Agents of S.H.I.E.L.D. Primera temporada - 37'99 €
Pack Sexo en Nueva York: La colección definitiva (Joyero) - 99'99 €
Pack Sherlock Tercera Temporada - 17'99 €
Pack Sobrenatural Temporadas 1 a 9 - 84'99 €

Libros

Amanecer rojo de Pierce E. Brown - 17'10 €
B de bestias de Sue Grafton - 8'50 €
C de cadáver de Sue Grafton - 8'95 €
Felices por siempre jamás de Stephanie Perkins - 16'05 €
Habitaciones cerradas de Care Santos - 19'85 €
Lord John y la mano del diablo de Diana Gabaldon - 19'95 €
Los últimos días de nuestros padres de Joël Dicker - 18'05 €

Electrónica

Reproductor DVD Blu-Ray Toshiba BDX5400KE - 125'11 €

Y eso es todo por hoy. Que estéis pasando unas buenas Navidades =D

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Las consecuencias de Finn

La semana pasada se marchó de parón invernal The 100 y yo a día de hoy sigo flipando con el episodio con el que se despidieron hasta el año que viene. No fue el mejor, ni el más entretenido, ni siquiera gozó de esos giros locos de los que hace gala la serie, pero sí que me pareció un episodio muy arriesgado para una serie como la que se supone que es The 100.

The 100 se emite en la CW y no lo digo como algo malo, porque creo que si no veo todas sus series, poco me falta. Sin embargo, es una cadena con un perfil muy concreto y muy enfocada para los adolescentes. De ahí que The 100 sea considerada una serie teen, un producto para adolescentes, pero cada vez está más claro que no es sólo eso y que sus responsables no dejan que nada les limite. Ya lo comenté cuando vi la primera temporada, pero The 100 no es nada tópica y rompe con muchos clichés y en su segunda entrega ha seguido por ese camino.

Por eso, si todavía no os habéis puesto a ver The 100, no sé a qué esperáis. Id ahora, corriendo porque es una serie muy, muy buena. En serio. En caso de que sí la veáis, seguid leyendo, que toca hablar de ese winter finale tan original que se marcaron.


Desde el principio, en The 100 tuvieron muy claro que todos los actos traen consecuencias: Murphy casi acaba ahorcado por ser un hijo de puta con sus compañeros y, de paso, casi ahorca a Bellamy por permitir que eso sucediera; los grounders no mostraron compasión con los recién llegados, algo que éstos les devolvieron; más de la mitad del Arca murió por todo lo que estaba sucediendo...

Y en esta segunda temporada han seguido por ese camino. En The 100 no hay soluciones fáciles, ni situaciones sencillas, ni siquiera trucos que salvan el día en el último momento. Los peligros son reales, los protagonistas se juegan mucho a cada instante y si dan un paso en falso, caen. Así, por ejemplo, los 47 atrapados en Mount Weather están pagando su inocencia, el haberse acomodado a una situación que, a priori, era perfecta, un oasis paradisiaco en medio del horror que estaban viviendo, algo tan humano como idiota, para qué mentir. Ahora su vida pende de un hilo, son ratas atrapadas en una ratonera tan peligrosa como inquietante, pues anda que no dan mal rollo los secretos que guarda Mount Weather: la niebla tóxica, la caterva de grounders a los que sangran, los reapers... Por cierto, ¿qué narices quieren conseguir creando reapers?

Eso sí, se agradece que aunque Mount Weather es el claro enemigo de la temporada, nos estén mostrando que no todo es blanco y negro. No sólo hay justificación a la mayoría de sus actos, sino que los personajes de Mount Weather no son iguales: la doctora y el hijo del líder son malos malísimos, pero el líder tiene moral y Maya ha mostrado tener corazón y conciencia.

Sé que una captura de Kane no viene a cuento, pero es tan guapo :3

Es algo que me gusta mucho de The 100, que los enemigos tienen su punto de vista y sus actos son consecuentes, no se limitan a ser meros malos. Los grounders son salvajes, crueles, pero tienen motivos para actuar como actúan.

Y eso es algo que han tratado en este último episodio, Spacewalker.

A lo largo de estos ocho episodios hemos asistido al viaje de Finn, a la preparación de este Spacewalker que llevaba como título el mote que le pusieron al principio y que estaba absolutamente centrado en él. Yo detesto a Finn. No me gustaba en la primera temporada, me ponía muy nerviosa su permanente actitud hippie cuando era más que evidente que, por mucho que su visión fuera más bonita, no dejaba de ser una quimera. En esa tierra en la que se encuentran, tal y como eran los grounders, sus ideales no iban a funcionar nunca y, de hecho, no lo hicieron.

En estos ocho episodios lo que han hecho ha sido recrudecer a Finn. Ante la ausencia de Clarke, la desesperación hizo mella en él y lo llevó por un sendero peligroso: cada vez era más cruel, más violento y los árboles no le dejaban ver el bosque. Estaba empeñado en que los grounders habían secuestrado a Clarke y no atendió a más razones hasta que acabó masacrando a un poblado de grounders inocentes. Y así firmó su destino. Porque la posición de la comandante y de los grounders no era tan salvaje, ni era injustificada: Finn masacró a su pueblo sin motivos (no sólo los 48 no habían sido atrapados por ellos, sino que los propios grounders habían sido apresados por los hombres de la montaña).


He de admitir que hasta el mondo final del episodio estaba convencida de que iban a encontrar la manera de salvarle, que no iban a cruzar esa línea de matar al chico de la función. Quiero decir, una cosa era cargarse a Wells (aunque menuda forma eligieron) y otra muy distinta lo que han hecho. Así que olé sus huevos.

Spacewalker ha sido un episodio más angustiante que otra cosa, debía de serlo, pues la situación no era sencilla: o una guerra que masacraría a gran parte de la gente del cielo, como les llaman los grounders, o permitir que éstos torturen a Finn hasta matarlo. Era una decisión casi imposible para ellos y se han visto absolutamente todas las posiciones y también una verdad universal: no somos objetivos, juzgamos las acciones dependiendo de quién las lleve a cabo. Finn cruzó una línea muy, muy peliaguda, convirtiéndose en alguien peor que Murphy, que ya es decir. Sí, Murphy ha hecho cosas despreciables, pero no ha llegado a matar a nadie y menos por un ataque de locura transitoria. Sin embargo, para Clarke y Raven el malo era éste último (para morirse que Clarke lo culpe a él por no parar a Finn, pero para morirse) y no Finn porque ambas querían a éste último.

Sin embargo, por más que lo hayan intentado, por más opciones que hayan probado, no han podido salvarlo, demostrando eso de que toda acción acarrea consecuencias. Era necesario que lo intentaran hasta la desesperación, también muy coherente con los personajes: Raven le debía la vida, como vimos en los flashbacks; Clarke seguía sintiendo algo por él, por mucho que no fuera capaz de perdonarle su traición; y Bellamy intenta salvar a todos los suyos cueste lo que cueste.


Así que, nada, Finn ha tenido un final a la altura, que también ha supuesto el lucimiento de Clarke, que sigue siendo una líder mucho más fuerte y valiosa que los adultos. E imagino que traerá consecuencias de índole personal para los personajes.

Y yo no puedo más que alegrarme porque Finn me daba muuuucho por saco, es que lo odiaba hasta el infinito y más allá. De hecho, estoy que lo flipo porque será de las pocas veces que la palma alguien que me cae como el culo, en vez de alguien a quien adoro. ¡Así que fiesta!

Espero que ahora decidan potenciar más la pareja de Clarke y Bellamy porque me encantan juntos, son unos grandes líderes y han tenido el mejor abrazo de la serie. En serio, que a día de hoy sigo flipando con lo sumamente efusiva que fue Clarke.


Por lo demás, en esta segunda temporada, los guionistas se están dedicando a explorar el universo que les ofrece la serie: no sólo estamos conociendo más territorios y más tipos de grounders, sino que cada dos por tres están separando y uniendo a los personajes de formas distintas, explorando todo tipo de combinaciones: Clarke vivió una aventura con Anya, Finn hizo equipo primero con Bellamy y luego con Murphy, Bellamy se topó con el liderazgo de Kane, Octavia sigue siendo la que más relación tiene con los grounders, hemos vuelto a ver el binomio Abby/Raven e incluso hemos visto a Abby y el pesado de Jaha enfrentándose a la hora de tomar decisiones.

Que, por cierto, para mí el canciller debería ser Kane, que es el más sensato y el que tiene los pies más en el suelo.

Personalmente, me está gustando muchísimo lo que están haciendo con Octavia, que será otro de los personajes que más ha evolucionado. No sólo han afianzado su relación con Lincoln, sino que la hemos visto siendo una auténtica guerrera y estando dispuesta a lo que fuera tanto para salvar a Lincoln como a quien fuera menester. A mí me gustó mucho, además, que Bellamy la ayudara con ese Lincoln convertido en reaper (qué agobio, por favor, con lo que mola Lincoln) y que fuera él quien decidiera llevárselo al campamento para curarle.

The 100 no se ha ido con un cliffhanger de esos horribles, pero aún así se ha quedado en un punto interesante, con los 47 intentando aguantar hasta que Clarke y cía acudan a rescatarlos (qué lealtad y fe en su princesa) y la promesa de una alianza entre los protagonistas y los grounders para atacar a Mount Weather.

Por favor, señores guionistas, a la vuelta dadme Bellarke, por fa, por fa.

PD: Ah, sí, que se me olvidaba: ¡¡feliz Navidad!!

lunes, 22 de diciembre de 2014

A de adulterio

Ayer tenía planearos subiros un nuevo Maromo de la semana (elegido por mi deary Xymeeforyou que cumplió años), pero como hoy tenía un examen no toqué el ordenador para nada, así que esa entrada queda para el domingo en plan regalo navideño (en serio, el maromo lo merece... y, sí, esto es crear hype, xD). Y, bueno, como ya soy libre y es lunes, pues me toca subir una reseña, en este caso de A de adulterio, la primera novela protagonizada la detective Kinsey Millhone o, lo que es lo mismo, la primera entrega de la saga El alfabeto del crimen de la escritora Sue Grafton.

¿Y de qué trata A de adulterio?

Hace ocho años el famoso abogado especializado en divorcios Laurence Fife fue asesinado. Por aquel entonces, la que era su mujer, Nikki, fue hallada culpable y encarcelada y ahora, ocho años después, acaba de salir de prisión. Nikki clama ser inocente y, por eso, contrata a la detective privada Kinsey Millhone para que encuentre al auténtico asesino de su marido. Por si Kinsey no tuviera suficiente con que, tras ocho años, casi todas las pruebas han desaparecido, no tarda en aparecer un cadáver reciente que parece complicarlo todo.

Si me habéis leído alguna que otra vez, sabréis que me gusta mucho la novela negra y los detective privados. De ahí, que acabara conociendo a Sue Grafton y me picara la curiosidad; al investigarla, leí en varios lugares que su detective, Kinsey Millhone, se asemejaba a Veronica Mars, así que, como comprenderéis, tuve que hacerme con la primera parte de su Alfabeto del crimen.

Pues bien, mis expectativas eran bastante altas y he de decir que A de adulterio las ha cumplido de sobra.

En primer lugar, porque Kinsey Millhone es una protagonista estupenda. La adoro. Tiene treinta años, se ha divorciado dos veces, sale a correr todas las mañanas y vive en un estudio de alquiler, teniendo a un curioso casero al que le tiene cariño y, como no tiene mucho dinero, trabaja en un despacho de una aseguradora con la que estuvo trabajando y mantiene una buena relación. Es decir, nada de tópicos. Ni problemas con la bebida, ni estar amargado con el mundo, ni vivir en el despacho por falta de dinero, ni ser un desastre... Kinsey tiene una vida muy ordenada y las cosas muy claras y aún así es un personaje muy interesante: inteligente, independiente, poco convencional, sensata...

Es un soplo de aire fresco en este tipo de novelas. Al menos las que había leído yo, donde generalmente los protagonistas son hombres fornidos con problemas con la bebida y drama familiar.

En segundo lugar porque el caso que, a priori parece muy sencillo, se va complicando poco a poco, pero está tan bien armado que en ningún momento te pierdes. Y tal y como está narrada la novela, te permite teorizar junto a nuestra detective, sobre todo porque está escrito en primera persona, así que es fácil seguir el hilo de sus pensamientos. De hecho, está tan bien escrito que, pese a que divaga sobre el caso (como buena detective, por otra parte), no resulta ni repetitivo, ni lioso, ni siquiera da la sensación de que sobre nada.

Además, A de adulterio tiene otro punto a favor: los personajes se distinguen muy bien. A mí, dependiendo del autor que esté leyendo, me cuesta distinguir a cada personaje y cuál es la relación de quién con quién (me acuerdo de Una vacante imprevista y de que tuve que hacerme un esquema), pero en esta novela eso no pasa. No te pierdes con nombres, relaciones y datos, desde el primer momento te queda muy claro quién es, cómo es y qué le une a los otros personajes. Lo que me parece que supone un gran trabajo por parte de Sue Grafton.

Otro de los puntos positivos que tiene A de adulterio es que, además de la investigación del caso, vamos conociendo el día a día de Kinsey. Evidentemente tiene mucho más peso el caso, pero no se deja de lado su vida: cómo viaja, la gente que conoce, sus costumbres, como entiende la vida... Me pareció un aspecto muy interesante, pues permite encariñarse con Kinsey y que quieras saber cómo sigue su vida, una vez acabas A de adulterio.

Del final no hablaré porque no me gusta destripar nada, tan solo diré que me gustó mucho, creo que Sue Grafton cierra muy bien todo lo que propone. Y, pese a que todo queda atado y bien atado, estoy deseando hacerme con el resto de libros para poder descubrir más casos de Kinsey.

Para acabar, diré a modo de curiosidad, que en la edición que tengo, viene una cita de Sue Grafton explicando que se le ocurrió la historia pensando en acabar con su propio marido, durante el proceso de divorcio, y que pensó: en vez de pasarme la vida en la cárcel, era mucho mejor matarlo en un libro y además recibir dinero por ello. En serio, nada más leer esa cita, me declaré fan de esta mujer y, tras leer A de adulterio, no he hecho más que confirmarlo.

Si os gustan las historias de detectives, deberíais probar a Sue Grafton y su Kinsey Millhone porque es un gran personaje y A de adulterio es una novela bien planteada, muy entretenida y que se lee enseguida.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Beautiful player. Un seductor irresistible de Christina Lauren.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

La caída de Rumpelstiltskin

Hace ya unas cuantas semanas hice una entrada sobre cómo había comenzado la cuarta temporada de Once upon a time y, dado que este domingo han emitido el doceavo episodio, que era tanto la winter finale como el fin de la primera parte de temporada (y, claro, del arco argumental de Frozen) pues toca hacer repaso de lo que nos han contado.

Que sepáis que ahora mismo estoy así:


No sé si se debe a que no hay episodio nuevo hasta marzo (me consolaré pensando en que en su lugar estrenan Galavant y me llama mucho la atención y encima sale Lassiter, lo que es bien) o a lo que ha pasado (con eso no puedo consolarme, me haré un Tamaki y me iré a una esquina a regodearme en mi miseria).

Eso es hacer un Tamaki, por cierto, xD.

Total, que la winter finale ha sido el episodio doce, titulado Heroes and villains, que me ha gustado bastante, pero ha tenido un pequeño problema para mí: ¡es que el episodio anterior fue la releche! Uno de los mejores de la serie. A ver, personalmente creo que Heroes and villains era necesario y también el punto en el que cortar, pero, claro, digamos que toda la trama había ido en ascenso hasta alcanzar su climax en Shattered sight y el siguiente fue un poco un bajón.

Sin embargo, como ya he dicho, creo que es un episodio muy necesario, una transición natural entre los dos arcos que forman la temporada. Es cierto que en la temporada anterior no se tomaron un respiro y no habíamos ni asumido las muertes, cuando pasaba un año y Hook intentaba reencontrarse con Emma para que salvara a todos de nuevo. No obstante, ha habido una gran diferencia entre ambas historias: en Neverland lo central era salvar a Henry, además de la relación entre Rumpel y Peter Pan y una vez muertos ambos, no hacía falta cerrar la historia más, pero en esta cuarta temporada han dado importancia a Elsa, Anna y Kristoff y había que darles un final a la altura.

¿A qué ahora todos estáis cantando Let it go?

Porque los personajes de este arco que mezclaba Frozen con el cuento original de La reina de las nieves han sido de lo mejor de la temporada, por no decir directamente lo mejor. Creo que ya lo dije en la anterior entrada, pero me da igual ser una plasta: el casting era jodidamente perfecto. Es que han aceptado en absolutamente todo. Si es que hasta han tenido el detalle de incluir a Oaken (el dueño de la tienda-sauna) o al joven duque de Weselton y han sido exactamente iguales que en la película. También Elizabeth Mitchell, que era un personaje original, ha estado perfecta.

La química entre los tres personajes principales ha sido estupenda, incluso el dúo Elsa y Kristoff, que en la película no llega a tener relación entre sí, ha sido genial. Han estado bien adaptados, las relaciones con los demás personajes molaban y han tenido escenas que de verdad me han emocionado muchísimo. Por ejemplo, ese reencuentro entre los tres que tuvo lugar al fin en Fall, el décimo episodio, ha sido uno de los más bonitos y naturales que he visto nunca en la televisión.

Que, por cierto, quiero aprovechar para declarar mi amor eterno por Scott Michael Foster, que ha sido el que más desapercibido ha pasado (Georgina Haig y Elizabeth Lail han sido tan perfectas que han llamado más la atención y, encima, tenían más papel). La cuestión es que yo llevo siendo fan de Scott Michael Foster desde Greek y aquí nos ha regalado a un Kristoff perfecto, que era tan divertido como adorable, incluso funcionaba perfectamente como héroe de acción, como demostró Fall. También cumplía en las escenas más románticas y tenía una química estupenda con Elizabeth Lail, que interpreta a Anna. ¿Ha habido escena más bonita que la de ellos dos atrapados en el arcón en el fondo del mar? Al menos, a mí me gustó muchísimo y la habré visto un millón de veces.


La cuestión es que la historia de La reina de las nieves me ha encantado. Ingrid era una mala distinta, mucho más sibilina y con unas intenciones más originales. Incluso su historia era mucho más dramática que la de otros malos (si obviamos a Regina y Rumpel, a los que no cuento como el resto de villanos de Once upon a time aunque ejerzan o hayan ejercido como tal), lo que explicaba sus intenciones. Porque, sí, Ingrid era una amenaza, también se los quería cargar a todos (mejor dicho, que ellos acabaran los unos con los otros, lo que era incluso más terrorífico que otras amenazas anteriores), pero ella no quería ni dominar el mundo a lo Peter Pan, ni cumplir una venganza loca como Zelena, la bruja mala. Ingrid sólo quería recuperar lo que perdió, volver a tener el amor de sus hermanas.

Y, curiosamente, al final lo logró. Su final fue muy, muy bonito, con una Anna que le abría los ojos al encontrar el mensaje de su madre (fue tan bonito que obviemos el cómo Anna encontró la cueva mágicamente). Eso hizo que Ingrid comprendiera lo mucho que se le había ido la pelota y que acabara sacrificándose para salvar a todo el mundo. Al fin y al cabo, la destrucción de Storybrooke sólo era algo para asegurar que sus hermanas (Elsa y Emma) estuvieran con ella y sabiendo que su hermana la seguía queriendo incluso cuando murió, obtuvo lo que tanto había buscado.

Eso nos dejaba con el trío en Storybrooke, mientras el pesado de Hans había conquistado Arendalle, y los guionistas han decidido usar parte de este último episodio en cerrar su historia. Los tres regresan a casa, recuperan el trono y la boda más retrasada de la historia, al fin, tiene lugar. Yo me he quedado con la espinita clavada de ver la boda, pero esa escena que casi parece sacada de la película, con las dos hermanas unidas y oliendo chocolate al mismo tiempo fue perfecta.


Espero que algún día recuperen a los personajes de Frozen de nuevo porque, en serio, les voy a echar mucho, mucho de menos. Tengo esperanzas porque el portal entre Arendalle y Storybrooke es algo fijo, visto lo visto, y porque en los extras de los dvds los creadores explican más de una vez que si están contentos con el casting, hacen volver a los personajes. De hecho, hasta han dejado claro que Barbanegra sigue vivo tras la temporada anterior, así que sigo teniendo esperanzas.

Superada la trama de Frozen, hay otras tramas que continúan hacia delante y, cómo no, tienen que ver con Regina y Rumpelstiltskin, que son el motor de la serie. También nos han hablado de la juventud de Emma (¿esa amiga que nos presentaron en flashbacks volverá? ¿Será alguien? A mí me da mal rollo que se llame Lilith, que es el nombre de un demonio) y de cómo finalmente ha aceptado su magia, sobre todo gracias a una Elsa que estaba en su misma situación. Muy inteligente la relación establecida entre ellas, además era una amistad muy simpática de ver y ambas hacían un gran equipo.

Pero, vamos, aunque me guste Emma (que siempre me ha gustado) y aunque aprecie que hayan cambiado su discurso, a mí los que más me interesan siempre son Regina y Rumpel, que son los que le dan vidilla y los que mueven las tramas. De hecho, en general son los que acaban con las amenazas, mientras que los héroes de la función son bastante inútiles en ese sentido.

Regina ha seguido siendo esa mujer de carácter que adoramos y en este caso ha luchado más que nunca contra sus propios impulsos y ha ganado. No sólo no ha hecho nada contra Marian, sino que encima ha tenido que salvarla dos veces. Aunque yo estoy que muerdo con el tema Regina porque, jolín, ¿algún día van a dejar de putearla? Al principio Robin no sabía qué hacer (comprensible, por otra parte, que menuda situación peliaguda que tenía), pero cuando al fin decide que le pesa más su amor por Regina, se ve obligado a dejar Storybrooke (supuestamente para siempre) para que Marian no muera.

Esto es bien.
Cualquier cosa alejada de eso es mal.

Yo creo que a todos nos habría gustado que hubiera largado de una patada a Marian al otro lado de la frontera, mientras se quedaba con Regina, pero a Robin no le pegaba eso, vamos a ser honestos. Yo sólo espero que Robin vuelva porque, jolín, Regina se merece su final feliz.

Me gusta muchísimo que sigan con la redención de Regina y que cada día se integre más con los Charming: no sólo Emma parece dispuesta a ser su amiga, sino que ha tenido varias escenas con Snow y Charming que dejan claro que casi es una más de la familia. Me favorita es ese ataque de risa que les da a los tres tras que la última maldición se rompa. Al menos, Regina tiene eso. Pero, vamos, Robin Hood debe volver y acabar con Regina. Debería ser un decreto o algo así, en serio.


Que, por cierto, hubo quién criticó que emplearan una nueva maldición en esta temporada y yo no lo entiendo. Quiero decir, si fuera siempre la misma maldición, sí que sería aburrido, pero si son distintas, suponen una novedad.

Además, la maldición de la vista distorsionada fue divertidísima... y, si no, desmiéntemelo. Vale, vale, se me va la pinza, perdón. La cuestión es que esta última maldición no sólo era terrorífica (¿hay algo peor que ser tú el que acabe con tus seres queridos siendo consciente, pero no siendo tú por completo?), sino que dio auténticos momentazos: el regreso de la reina malvada, con vestido divino incluido; la versión maliciosa de Snow, que acojonaba a la pobre Anna; las peleas constantes entre todos ellos (fan de David y Kristoff discutiendo por el trabajo de éste último), incluso la tontería que se apoderaba de unos cuentos. En serio, Kristoff, ¿volver a Arendalle nadando? ¿En serio? O ese guiño a Solo en casa con Henry noqueando a Hook con las canicas.

Por cierto, ¿qué creéis? ¿Will fue tan rematadamente idiota y se auto-noqueó por culpa de la maldición o porque estaba borracho? El problema con Will es que no sabemos si es un Will pre-Wonderland o post. Yo me inclino por lo segundo, sobre todo tras ver ese episodio, donde creo que sí que la maldición le afectó y, por tanto, vendría a significar que tiene su corazón en el pecho. Recordemos que Alice se lo vuelve a poner en su sitio al final de Wonderland. A ver si nos sacan de dudas y le dan más papel, porque Will mola mil.

Will tomándose un carajillo en Granny's, el desayuno de los campeones.
Y, aún así, fue el único que dedujo lo de la biblioteca.

Ese leitmotiv sobre los finales felices, que cobró fuerza con Regina al principio de temporada, ha acabado provocando el segundo arco argumental, además de la operación Mangosta. ¿Pueden los villanos tener un final feliz? ¿Se debe todo al misterioso autor que está buscando Regina?

No sé cómo acabará todo este tema, si de verdad hay un autor (¿el mago de Fantasía quizás?), pero yo soy de la opinión que, aunque exista dicho autor, no sea quien decida cómo termina la historia. No sé, no me gusta la idea de que haya alguien que decida el destino de los personajes, sino que sean ellos con sus propias decisiones quiénes escriben sus destinos. Sí, había dos ilustraciones de Regina, pero fue ella quien optó por la venganza en lugar del amor verdadero. Espero que, haya o no haya un autor en realidad, únicamente escriba lo que los demás decidan.

Y si Regina ha seguido hacia delante con su vida, con su redención, Rumpel ha hecho todo lo contrario en esta temporada.

Creo que ahora mismo Rumpel es un personaje al que o bien adoras o bien odias. Yo, ya sabéis, siento debilidad por él y, por tanto, ha sido angustioso verlo descender a los Infiernos por voluntad propia. Estaba cantado que sus planes no iban a salir bien, que lo iba a pagar caro y que se estaba buscando su propia ruina.


La cuestión es que su actuación sí que es algo lógico, también consecuente con su forma de ser. Al menos, a mí me lo parece. Rumpelstiltskin es un hombre complicado, con una historia muy dura a sus espaldas: su padre le abandonó, dejándole claro que era una carga, algo que se repitió con su mujer, que le dijo literalmente que le prefería muerto a estar casada con un cobarde. Milah era un amor, desde luego. La cuestión es que luego no podía proteger a Bae y acabó convirtiéndose en el Ser Oscuro por casualidad y tuvo el poder de salvar a Bae y al resto de niños, aunque luego el poder le dominó y perdió a Bae.

Desde entonces hizo todo lo posible, sin importarle nada más, para recuperarlo. Y sus planes funcionaron, recuperó a Bae, incluso logró su perdón. Rumpel llegó a ser un héroe, sacrificándose para matar a Peter Pan y salvar a Storybrooke. ¿Y cómo fue recompensado? La bruja mala provocó la muerte de Bae, su motor hasta este momento, y lo usó como una marioneta hasta el punto de que, si ella lo hubiera deseado, Rumpel podría haber matado a Belle, por poner un ejemplo.

Y eso tiene que acojonar a cualquiera, más aún a un hombre que ha sido tan reprimido en el pasado por los demás, que ahora lo controla todo y que se ve subyugado a algo tan nimio como una daga. Por eso, yo entiendo que quisiera librarse de ella. Otra persona seguramente ni lo habría intentado al ver la cantidad de vidas que debía tomar, pero a Rumpel únicamente le han importado las personas que él quiere. Además, tanto las hadas como Hook eran personas a las que él detestaba. De hecho, me hizo gracia que todo el mundo estaba escandalizado con que quisiera matar a Hook para llevar a cabo el ritual, cuando para mí lo que de verdad me escandalizó fue que estuviera dispuesto a sacrificar a Emma.


Tío, que Emma es la madre de tu nieto y el amor verdadero de tu fallecido hijo. Y Emma jamás le ha hecho nada malo. Quiero decir, todos adoramos los ojitos verdes de Hook, pero es cierto que ambos tienen un pasado donde ambos han sido víctima y verdugo. Además, estaba claro que el niño bonito de los guionistas no iba a morir. Hasta mataron a Baelfire para despejarle el camino, no iban a cargárselo ahora, mucho menos cuando lo han redimido y es el héroe romántico de la función.

Al final, Rumpelstiltskin ha pagado el precio por sus acciones, en un giro muy, muy brutal que ha supuesto todo un cambio de juego para él. Es curioso como Rumpel se pasa la vida advirtiendo a todo el mundo que toda magia conlleva un precio y como él nunca lo tiene en cuenta.

El precio a pagar ha sido enorme, tanto su matrimonio como su magia. Belle llevaba episodios teniendo dudas, pero no ha sido hasta ahora que ha descubierto lo que estaba haciendo su marido y ha actuado en consecuencia. Y ole por Belle. Porque, sí, Rumpel se merecía el destierro, se merecía todo lo que le ha pasado, pues no sólo ha mentido a Belle, sino que ha sido un cabronazo con tirantes. ¿Qué entiendo que esté así tras todo lo que ha pasado? Sí, pero eso no lo hace menos horrible.


Eso sí, es curioso como Rumpel puede dar miedito, ser un cabrón y al final darte pena por recibir algo que él mismo se ha buscado. Porque en la frontera de Storybrooke, intentando explicarse ante una Belle que no tenía por qué escucharle, a mí me dio mucha pena. Soy una blanda, lo sé.

Lo malo es que, de nuevo, no sé por dónde va a tirar, ni qué está pasando por su cabeza. Le hemos visto reclutar a Las reinas de la oscuridad (Úrsula, Cruella y Maléfica) para regresar a Storybrooke en busca de sus finales felices. No sé si sencillamente quiere ir a por el dichoso autor o si busca venganza. Espero que sea lo primero, al igual que espero que intente recuperar a Belle, en vez de ir a por ella, pero con Rumpel cualquiera sabe. Por favor, guionistas, bastante me habéis roto la patata ya, no lo empeoréis, por fa.

Que, por cierto, qué trío más loco de villanas que nos han juntado. Y qué estilismo más horrible le han puesto a Úrsula, ya que estamos. Pero tengo ganas de verlas en acción, de que nos expliquen cómo han terminado trabajando juntas, también en el mundo real y, sobre todo, qué han preparado para Cruella. La actriz que han escogido para ella me encanta, también su aspecto, y tengo curiosidad por ver cómo la han adaptado.

Encima, han confirmado que Aurora y Ariel volverán en la segunda parte de la temporada, lo que me gusta mucho, sobre todo Ariel :3 Ya puestos, espero que veamos a Felipe y, sobre todo, a Mulán. Echo de menos a Mulán, traedla de vuelta. Y, por cierto, ¿creéis que veremos a Roger y Anita? Yo sólo espero que alguien cante la canción de Cruella de Vil, que es grandiosa y sigo pensando que un episodio musical de Once upon a time sería lo mejor.

lunes, 15 de diciembre de 2014

La felicidad debe de ser algo así

Hace un tiempo leí La probabilidad estadística del amor a primera vista y me encantó. Por eso, cuando me enteré de que publican una nueva novela de la autora, Jennifer E. Smith, no dudé en añadirla a esa lista infinita de libros que quiero. Pues bien, por fin he podido leer La felicidad debe de ser algo así. ¿Y de qué va?

Graham y Ellie empiezan a intercambiarse correos por casualidad, cuando él escribe mal una dirección y ella la responde para informarle de su error. Poco a poco, los dos empiezan a hablar por e-mail con asiduidad hasta que se hacen muy, muy amigos, incluso posiblemente algo más, aunque ambos desconocen la identidad del otro. Por eso, Ellie no sabe que Graham es, en realidad, un actor muy famoso y no le da importancia a que el conocido Graham Larkin vaya a pasar unas semanas en el pequeño pueblo en el que ella vive para grabar su nueva película.

Eso, por supuesto, no es casualidad y es que Graham, aprovechando que en su película buscaban un pueblo costero para rodar, decide proponerles el pueblo donde vive Ellie para poder conocerla. Sin embargo, mantener una relación con Ellie no va a ser tan sencillo, pues por cierto motivo que Graham desconoce, Ellie teme muchísimo a los paparazzi y la posibilidad de ser conocida.

La felicidad debe de ser algo así sigue el espíritu de La probabilidad estadística del amor a primera vista no porque las historias se parezcan, que no es así. Sino porque es una historia romántica, pero los dos protagonistas tienen trasfondo y una historia más compleja.

En este caso, además de la historia de amor, Jennifer E. Smith habla sobre la fama desde varios puntos de vista: desde el glamour que parece para algunos, hasta el inconveniente que puede suponer para otros, pasando por los pros y contras que tiene para el que la sufre.

Graham es un actor conocidísimo por participar en una saga de películas sobre magos y, aunque a él le encanta actuar, tiene que lidiar con otras facetas de su carrera: no sólo el que los paparazzi le sigan allá donde vaya, sino que debe mantener las apariencias constantemente lo quiera o no (por ejemplo, no dejan de insistirle en que salga con su compañera de reparto para publicitar la película) y que tanto su nuevo estatus como la cantidad de dinero que gana ha cambiado las dinámicas en su vida. Hasta sus padres le tratan como a un extraño, lo que hace que se sienta muy solo.

Por eso, es muy comprensible que, al ver que conecta con Ellie sin que ella conozca su identidad, decida ir a buscarla para poder conocerla. Además, Graham es un chico muy normal, al que enseguida se le coge cariño. De hecho, una vez más Jennifer E. Smith nos ha dado a dos protagonistas tan naturales que podías encontrártelos por la calle o que podrían ser tus vecinos, aunque él sea un actor súper famoso.

Por su parte, Ellie es una chica que vive en un pueblecito pequeño junto a su madre y que está trabajando todo lo que puede en la heladería para ahorrar para pagar un curso de poesía en Harvard. Tanto Ellie como su madre temen a los periodistas, pues llegaron al pueblo buscando pasar desapercibidas y ahora que tienen una vida tranquila, temen que ésta estalle por los aires si alguien se entera del pasado de ambas. Y es que madre e hija llevan años guardando un secreto para huir de las cámaras y de ser personajes mediáticos.

No os voy a contar cuál es el secreto, porque no me gusta spoilear, pero sí que Ellie me cayó muy bien y que se entienden perfectamente sus reacciones. En ese sentido, la historia de amor está muy bien plantada, pues las idas y venidas tienen mucha lógica y no resultan repetitivas.

Además, es que los dos son amor, muy monos los dos.

El resto de personajes pues no tienen ni la misma profundidad, ni son tan adorables, limitándose únicamente a cumplir un cometido: la madre de Ellie, el representante de Graham, la amiga de Ellie, la compañera de reparto de Graham, etc. De hecho, la amiga de Ellie me pareció súper repelente, pese a lo poco que sale, pero bueno eso no es lo importante, sino que lo son Graham y Ellie y con eso la autora cumple perfectamente.

La felicidad debe de ser algo así me gustó mucho, no llegó al nivel de La probabilidad estadística del amor a primera vista, pero es que este último puso el listón muy alto. Esta nueva novela también es muy entretenida, se lee con facilidad y está tan bien escrita como la anterior. La pluma de Jennifer E. Smith es tan bonita como simple, acompañada de unos diálogos geniales. De hecho, en el caso de La felicidad debe de ser algo así son muy ingeniosos, están llenos de tonterías y me hicieron sonreír más de una vez.

Además, en esta novela hay algo que me gustó mucho y es que, en vez de centrarse en uno de los dos personajes, va intercalando capítulos desde el punto de vista de ella y de él, por lo que vemos la misma situación desde las dos ópticas. Ese recurso me gusta mucho, pues siempre es interesante leer cómo interpreta algo cada uno y ver qué opinión tiene uno de otro.

La felicidad debe de ser algo así no es una novela tan redonda como la otra que publicó su autora, lo que puede jugar en su contra, aunque es una historia que se lee con mucha facilidad, que resulta muy bonita y que es algo más que el tópico de chica conoce a chico.

El próximo lunes literario estará dedicado a... A de adulterio de Sue Grafton.

viernes, 12 de diciembre de 2014

The climb o como los guionistas de Arrow nos han dado por saco

Estas fechas tan señaladas, fechas en las que reina la paz y el amor porque las Navidades están ya aquí, quiero enviarles un mensaje a los guionistas de Arrow:

¡¡Me cago en vuestra puta madre y el resto de vuestra parentela!!


O sea, en serio, ¿cómo se puede ser tan cruel? ¿Cómo? ¿Cómo se cascan ese episodio en el parón navideño? Que no es un final de temporada, no, que era el noveno episodio, por Cas y ahora mismo estoy tan confusa que voy a acabar hiriéndome a mí misma como si fuera un Pokemon.

La definición gráfica de mi persona ahora mismo es esta:





Básicamente voy pasando de un estado a otro, en plan bucle infinito, vamos, xDD.

Pero, bueno, voy a ver si me calmo un poco para analizar lo que ha sucedido en lo que llevamos de tercera temporada. Porque sólo han sido nueve episodios, pero qué nueve episodios. Los guionistas han sabido jugar muy bien con todas sus tramas, dosificándolas de tal manera que no las queman a lo loco, pero tampoco pierden el tiempo ni nos pierden en relleno innecesario. Con la excepción de la cita de Oliver y Felicity, pero, bueno, ya entraré en eso más adelante.

La cuestión es que en esta tercera temporada se están centrado en la identidad de los personajes: ¿puede Oliver ser The Arrow y Oliver Queen a la vez? ¿Puede Dig seguir ayudando a Oliver y mantener su familia? ¿Puede tener Felicity vida más allá del equipo Arrow y mantener a éste? ¿En quién se ha convertido Roy tras la segunda temporada y Thea tras conocer a Malcolm? ¿Puede Laurel ser una heroína? ¿Cuál es la identidad el asesino de Sara?


De hecho, ha sido esa pregunta la que ha formado un arco argumental que ha protagonizado estos nueve episodios. Sí, se han encargado de mantener el desarrollo de sus personajes, de introducir otras tramas (la aparición de Ray Palmer, los malos de turno, incluso el estupendo crossover con The Flash), pero todo ha ido a parar a la misma pregunta: ¿quién mató a Sara?

Lo mejor del caso es que nos dejaron pistas, pero yo en la vida habría imaginado que Thea sería la asesina. Se me habían pasado varias teorías por la cabeza, siendo mi preferida que lo había hecho Ra's al Ghul (¿por qué no le habrán llamado Pepe? ¿Por qué? Siempre tengo que buscar su dichoso nombre en la Wikipedia) para alejar a Sara de su hija Nyssa y, de paso, intentar echarle el guante a Malcolm Merlyn. Pero nunca jamás habría pensado que el cabrón de Merlyn habría manipulado a su propia hija para asesinar a alguien conocido y, de paso, chantajear a Oliver. A ver, es una jugada maestra por parte de Merlyn: si Oliver gana, queda libre de huir de La liga de asesinos, si no se queda a Thea para él solo. Pero, vamos, que menudo hijo de puta con tirantes, hacerle eso a su propia hija.



Esto nos deja a Thea en una posición de lo más interesante. Thea ha madurado muchísimo desde que la conocimos y en esta temporada se ha endurecido: no sólo es capaz de patear culos, sino que su relación con Oliver es más de igual a igual. Sin embargo, pese a su entrenamiento, pese a las mentiras que tanta factura le han pasado, Thea sigue siendo una persona dulce y bondadosa. Por eso, va a ser muy interesante verla lidiar con las consecuencias de sus acciones: no sólo ha matado a Sara, sino que apostó por Malcolm y ha perdido a lo bestia.

No sé exactamente por dónde tirarán con ella, en el sentido de si será parte del equipo Arrow, irá por su cuenta o no ejercerá de heroína, pero sí que tengo claro que va a recordar el asesinato y eso la va a volver a unir a Roy. Los guionistas de Arrow hilan muy bien, también tienen muy en cuenta su propia historia (en muchas series se les olvida) y no es casualidad que el único momento en que Roy ha tenido protagonismo, ha sido para ser consciente de que mató a alguien bajo los efectos de Mirakuru. ¿Casualidad? Ni de coña.

"Hola, soy Roy y soy el increíble Ficus humano."

Que, por cierto, a ver si hacen algo con Roy porque ahora mismo su función es prácticamente la misma que la del ficus de Felicity. Bueno, se abraza con Ollie, pero en mi mente Ollie abraza al ficus porque es de Felicity.

Ya he dicho antes que la cita que mantuvieron Oliver y Felicity en el primer episodio de la temporada, The calm, ha sido lo único que no me ha convencido. Ojo, no lo digo porque les shippee y me reviente que no estén juntos, lo que también es verdad, sino porque no me pareció que lo contaran bien.

Normalmente, los guionistas se toman su tiempo para llegar a donde quieren (¿cuánto tiempo llevan preparando la transformación de Lauren en Black Canary?) y tienen mucho tacto para mantener las relaciones entre los personajes. Sin embargo, con la relación entre Oliver y Felicity no pudieron ser ni más bruscos, ni más obvios: no tocaba que estuvieran juntos, necesitaban usar a Felicity de conexión de Ray y no se molestaron en disimular la artimaña. Así, tenemos a Oliver no queriendo estar con Felicity porque teme que la usen en su contra, que pueda acabar herida, lo que es lícito (a fin de cuentas es un tópico en las historias de superhéroes), pero al mismo tiempo la deja estar en el equipo Arrow, lo que resulta un poco hipócrita.

Ídola eterna.

Así que hay que aceptar pulpo como animal de compañía. No me gusta demasiado cómo han orquestado la situación, aunque al menos las reacciones de ellos dos sí. Me parece normal que Felicity, viendo que Oliver ha decidido no apostar por ella, intente superarlo y pasar página, al igual que me parece muy humana la confrontación entre razón y corazón de Oliver: él quiere a Felicity, pero teme que si están juntos pueda acabar herida, algo bastante lógico si tenemos en cuenta la muerte de Sara.

Sara ha sido la única por la que Oliver ha sentido algo, también alguien que podía defenderse tan bien como él y ha acabado asesinada, por lo que entiendo que tenga miedo y se deje llevar por él. Al fin y al cabo, también ha muerto su padre, su madre y su mejor amigo, por lo que es comprensible esa reticencia a querer a alguien.

Y con ese plan, van los guionistas y, cuando Oliver parte hacia una muerte más que segura, le dice al fin a Felicity que la quiere. O sea.. o sea... ¡¿Cómo se supone que me debo sentir con eso?!



"I love you"


Estoy muy confusa, ¿vale?

Tampoco ayuda ese final en el que mi amigo Pepe (también conocido como El hombre cuyo nombre no sé escribir o Ra's al Ghul) atraviesa a Oliver y lo tira por un barranco. WTF?! Pero... pero... ¿Por qué me hacen esto en Navidad? Jolín, que va a ser un parón largo y es Navidad. Qué poco espíritu navideño, leches.

Evidentemente Oliver volverá, aunque lo que me trae por la calle de la amargura es el cómo. Personalmente, voto porque Oliver está compinchado con Pepe. Quiero decir, es el asesino supremo, alguien tan chungo que hasta Merlyn se acojona y en vez de atravesarle el corazón, cortarle la cabeza o algo así, le ha atravesado en una zona que no parece excesivamente mortal. Vamos, que le encuentro perfecta lógica a que estén compinchados, seguramente para que Pepe pueda cepillarse a Merlyn de una vez. Uy, qué mal suena eso. Cepillarse de cargar, no de lo que haría cualquier persona o extraterrestre con Jack Harkness ;P

Eso sí, voy a reconocerles algo: qué par de huevos, colega. En serio, ¿quién mata a su protagonista absoluto en medio de una temporada? Yo eso sólo se lo he visto hacer al Whedon en Buffy y era un final de serie, que acabó siendo de temporada.

Me imagino, encima, que vamos a tener unos cuantos episodios de drama total porque seguro que dan a Oliver por muerto en Starling City. Tengo la sensación de que van a usar su ausencia en la ciudad para centrarse un poco más en Roy, El ficus y en el nacimiento oficial de Black Canary II.

Que a Laurel quería llegar.

Yo sé que el sentir general hacia Laurel es de “oh, qué plasta”, “sobra”, “ella nunca será Black Canary, lo es su hermana” y demás rechazos. Que, ojo, yo ahí no me meto, lo que pasa es que me siento muy margi porque a mí Laurel esta temporada sí me está gustando.


El personaje de Laurel ha tenido, a mi parecer, dos grandes problemas: por un lado, que Katy Cassidy, aunque sea una buena actriz, tiene cero química con Stephen Amell y, por tanto, enseguida se quedó un poco descolgada. Era evidente que no funcionaba como chica de la serie, algo que los guionistas comprendieron y no forzaron, sino que dejaron más que claro que ella y Oliver eran amigos y nada más. Eso llevó al segundo problema, una vez despojada de ese rol de interés romántico, Laurel se quedó un poco colgada y los guionistas le dieron un segundo año malísimo.

No sé si planearon arrojarla a los Infiernos para ir moldeándola de cara a su futuro como Black Canary o si, sencillamente, se les fue de las manos la historia. No lo sé, la cuestión es que Laurel se convirtió en el personaje ahostiable a más no poder, ese que decías “¿pero por qué no te mueres?”. Sin embargo, al final de la segunda temporada Laurel descubrió la verdad y ayudó a Oliver en todo lo que pudo, demostrando que también ella podía hacer cosas. Aunque quizás era demasiado tarde porque los espectadores, en general, no somos muy de perdonar a los personajes.

La muerte de Sara sólo ha sido el detonante para que quiera convertirse en una justiciera, pero la verdad es que Lauren ya lo era, en cierta manera, al principio de la serie. Ella trabajaba como abogada pro bono, ayudando a quien lo necesitaba.

La cuestión es que me está gustando tanto ella como están enfocando la historia. Me gusta que no sea parte del equipo Arrow, aunque colaboren juntos, al igual que me gusta que no sea fácil convertirse en una heroína. Lauren, normalmente, tiene mejor intención que resultado, pero eso es bastante lógico si tenemos en cuenta que está empezando y ni ha pasado cinco años en una isla infernal, ni tiene un equipo bien ensamblado desde el principio como en el caso de Barry Allen. Lauren está sola porque Oliver no quiso ayudarla, aunque eso no la detuvo, lo que también me gustó. Me parece estupendamente que pase tres pueblos del control de Ollie, por mucho que él lo haga con buena intención. Lauren es mayorcita y puede tomar sus propias decisiones, por mucho que a Oliver no le gusten.


De hecho, en mi opinión, Lauren está mostrando bastante madurez esta temporada. Cuando creyeron que El ficus era el asesino de Sara, no reaccionó como una reina del drama, ni se dejó llevar por la furia. Por otro lado, hasta este episodio en que ha recibido el beneplácito de su madre, ha tenido que llevar ella sola el peso de la muerte de Sara y de estar mintiéndole a su padre, por temor a que le dé otro infarto y ya no lo cuente. Pero en vez de darse a las drogas o pagarlo con el mundo, está canalizando sus sentimientos en una manera mucho más positiva.

Porque, sí, Lauren es un personaje que siempre ha tenido ira en su interior, que se enfada cuando le pasan estas cosas. En realidad, su historia se asemeja mucho a la de Roy, con las diferencias de que Roy era mucho más niñato durante el proceso y que a todo el mundo le gusta Roy, por algún motivo que no logro comprender.

Ambos han sido decepcionados por el mundo en el que viven, se sienten abandonados a su suerte. Y, vamos, que tras todo lo que ha pasado Lauren tiene derecho a estar cabreada: el drama de su hermana acostándose con Ollie y ambos muriendo, la muerte de Tommy, el comprobar que la justicia en la que creía no sirve, una madre ausente y un padre que pasó una época mala, la muerte definitiva de Sara... Jolín, es que la muchacha ha pasado por muchísimo también, así que creo que es todo un cambio, y de lo más positivo, que ahora esté luchando por convertirse en Black Canary.

Además, al igual que las otras chicas de Arrow, me parece que es un personaje muy original. Por lo general, los personajes femeninos (buenos, se entiende, no villanos) siempre son los serenos, los dulces y sensibles. Como mucho, pueden ser fríos y controlados, como lo es May en Agents of Shield. Pero casi nunca son personajes con mucha ira en su interior, siendo algo que se deja más a los antihéroes masculinos, por lo que me mola muchísimo que Lauren tenga esa rabia y que la use bien. Además, en su día, Roy ya se convirtió en un héroe por esos motivos, así que, ¿por qué no puede hacerlo Lauren?

Vamos, que sí que me interesa lo que están haciendo con Lauren, es un giro que compro y estoy deseando verla como Black Canary II. ¿Qué preferiría que Sara siguiera viva? Pues sí, pero está claro que la muerte de Sara ha sido para algo más que convertir a Lauren en heroína y han sabido sacarle mucho jugo, por lo que, al menos, no ha sido una muerte gratuita.

Y, por cierto, para acabar, quiero señalar lo muchísimo que ha mejorado Stephen Amell como actor. Lleva toda la temporada dejándome flipada, pero es que en The climb ha estado genial. Bravo.

¿Y ahora qué vamos a hacer hasta que Arrow vuelva? Ainss.