Creo que no sorprendo a nadie si digo que el último fenómeno literario que nos acosa es la trilogía de E. L. James Cincuenta sombras. Pues bien, la verdad es que tenía curiosidad por leerla, pero siempre que iba a la biblioteca el librito no estaba; al final, me lo regalaron y pude, al fin, leerme el famoso Cincuenta sombras de Grey.
Cincuenta sombras de Grey cuenta la historia de Anastasia Steele, una estudiante de literatura que, por hacerle un favor a su mejor amiga, acaba entrevistando al famoso Christian Grey, un misterioso y multimillonario empresario. Ella, que hasta entonces había ignorado a los hombres, se "enamora" de él a primera vista, mientras que él se encapricha y empieza a perseguirla. Al final, establecen una relación siguiendo punto por punto los deseos de Grey, donde él es el dominante y ella la sumisa.
La verdad es que no sé muy bien por dónde comenzar a hablar del libro, le veo tantos defectos que se me agolpan en la cabeza y no sé cuál elegir primero. Supongo que debería empezar con la única virtud que tiene el manuscrito: se lee con facilidad. Resulta entretenido e invita a seguir leyendo... sobre todo la primera parte, ya que hacia el final empeora todavía más y sus defectos se ven aumentados.
Y digo "final" por decir algo, ya que E. L. James es una escritora tan pésima que ni siquiera cumple con algo tan sencillo como la estructura planteamiento – nudo – desenlace. La historia acaba bruscamente, así, por las buenas y la escritora se queda tan pancha.
Pero eso no es lo único en lo que falla. James utiliza a Anastasia como narradora, contando en presente y primera persona sus andanzas sexuales. Bien, por un lado creo firmemente que no todos los personajes sirven como narradores y Anastasia es uno de esos personajes que no sirven para tal menester. Por otro lado, me resulta ridículo que una estudiante de literatura que, se supone, devora clásicos británicos como si fueran donuts (por decir algo) tenga un vocabulario tan sumamente precario.
La narrativa es simplemente patética. Palabras básicas, descripciones penosas y, sobre todo, repetitiva. Macho, qué cansina es la tía con el morderse el labio, poner los ojos en blanco, lo guapo que es Grey y, sobre todo, la diosa que lleva dentro. Por cierto, desde aquí os digo que dicha diosa no era precisamente Atenea. Incluso en las partes eróticas es repetitiva, infantil y básica. Sinceramente, es el libro peor escrito que he leído en mucho tiempo, vaya estilo más penoso.
En cuanto a la temática pues... Se queda a medio camino de todo, no cumple ni como novela romántica ni como erótica. No es por nada, pero he leído pasajes mucho más sensuales y eróticos en otras novelas. Tampoco me ha sorprendido el BDSM. No sé, por poner un ejemplo alejado de la novela romántica o erótica (de la que no he leído demasiado), en Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin hay escenas mucho peores. Y, vamos, ¿romántica? Uy, sí, mucho, no sé cuándo me he derretido más, si cuando Grey acosa a Anastasia (si en vez de un maromo rico, fuera uno con pinta de loco le habría denunciado), cuando le hace firmar un contrato de lo más ultrajante o cuando la presiona para cumplir sus deseos.
Personalmente, he encontrado la novela de lo más ultrajante. Ojo, no es por los gustos sexuales de Grey, sino porque Anastasia no los comparte, únicamente se humilla para estar con él y lo encuentro muy patético. Vamos, el contrato que le hace firmar Grey es para metérselo por el culo, salvo por el hecho de que a lo mejor le da placer y no es cuestión. De hecho, es que el personaje de Anastasia es lamentable se mire donde se mire.
He leído en más de un sitio, que Cincuenta sombras de Grey fue primero un fanfic de Crepúsculo y, la verdad, no me sorprende en absoluto. Los personajes principales recuerdan mucho a Edward y Bella y, de hecho, muchos aspectos encajan mejor si piensas que Christian Grey es un vampiro.
Pero, bueno, la cuestión es que Anastasia es una versión mucho peor de Bella Swan. Pava a más no poder, sosa, patética y tonta. Es que es tonta hasta decir basta. En serio, madre mía, qué idiota es la tía. Por ejemplo, tras que Christian le diga "Yo no hago el amor, yo follo... duro" (ahí me entró la risa floja), añade que la llevará a su sala de juegos; pues bien, la reacción natural de Anastasia es preguntar si van a jugar a la X-box. Con un par, sí.
Luego no tiene personalidad alguna. No le gusta que le peguen, ni ser sumisa, pero lo acepta sólo para no perder a Christian. Y encima, como ya he dicho, es una cansa del quince. Pensándolo bien, hubiera sido una lectura más placentera si cada vez que le leyera "diosa interior", me hubiera bebido un chupito. Madre mía, me habría acabado echando unas risas...
Por su parte, Christian Grey es, a priori, un personaje más interesante. Oscuro, torturado, dominante y con una buena hostia, pero también misterioso. Sabemos pocas cosas de él: que es adoptado, que tuvo una infancia traumática... De hecho, conocer sus secretos, su pasado, es lo único que me interesa de la saga.
En conclusión, Cincuenta sombras de Grey es un libro muy malo, pero malo de narices, protagonizada por una protagonista tan típica como plana e insoportable. Aunque entretiene, tiene un ritmo muy desigual, es repetitivo y el final es un absoluto desastre. Eso sí, el personaje de Christian Grey es lo único salvable e interesante y sólo por saber qué secretos esconde, me leeré los otros dos... tras haberlos cogido en la biblioteca porque no me gasto cuarenta euros en ellos ni loca.