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lunes, 2 de septiembre de 2013

Trono de cristal

Un lunes más os traigo una nueva reseña literaria. En este caso de la novela Trono de cristal de Sarah J. Maas, la cual conocí gracias a Hikari (del blog El torreón de Hika), quien consiguió que me picara la curiosidad y deseara leerla. Y menos mal porque Trono de cristal me ha encantado y me ha sorprendido muy, mucho. De hecho, es el ejemplo perfecto de que una portada mal elegida puede hacer que un gran libro pase desapercibido, porque anda que no es fea ni nada la portada española.

Pero, bueno, ¿de qué trata Trono de cristal?

Celaena Sardothien es la mayor asesina del reino, la reina de los bajos fondos, temible y famosa... y se encuentra cumpliendo condena en las horribles minas de sal, hasta que, llevando un año ya de condena, Dorian, el príncipe de Endovier va a buscarla para proponerle algo: el rey desea encontrar un campeón, por lo que ha organizado un torneo para elegirlo y Dorian desea que Celaena sea su candidata. Si acepta, Celaena se trasladará al palacio de cristal donde se enfrentará al resto de candidatos y, si gana, deberá trabajar para el rey cuatro años, antes de obtener su libertad; si no acepta o pierde, permanecerá en las minas de sal.

Con semejante panorama, Celaena no duda en aceptar, aunque no le hace especial gracia tener que bailarle el agua al rey de Endovier. Sin embargo, aunque ella en un principio cree que será fácil, pronto descubre que no: por si las intrigas palaciegas no son suficientes, los participantes del torneo empiezan a aparecer asesinados en circunstancias muy extrañas. Pero Celaena no está sola y eso también puede ser problemático, pues, mientras que el príncipe Dorian la vuelve loca, también lo hace Chaos, el capitán de la guardia real que cuida de ella.

Lo primero que debería señalar sobre Trono de cristal es que me sorprendió. En un principio, al leer la sipnosis, me esperaba un libro trepidante y lleno de acción al más puro estilo Los juegos del hambre. Vamos, que yo me veía a Celaena cargándose a peña a lo bestia. Pero no fue así. Ojo, eso no quiere decir que no sea trepidante, que lo es, pero tiene una trama más compleja de lo que puede parecer a primera vista.

Sarah J. Maas no se limita a enfrentar a Celaena con sus rivales, sino que entreteje una historia más complicada, donde prima la evolución de los personajes y sus luces y sombras. No sólo asistimos al torneo que, en realidad, es lo que menos acaba importando, sino que la autora nos sumerge en un misterio y en una situación política que augura una futura rebelión y que deja entrever que hay más enigmas y cuestiones que tratar. También hay un elemento que, aunque no trata en exceso, está presente y me tiene muy intrigada: la magia y su desaparición.

Así, con esos ingredientes nos encontramos una novela de fantasía épica que puede ser leída hasta por aquellos que no sean admiradores del género. Trono de cristal es una novela emocionante, en la que estás deseando saber qué pasará a continuación y que logra atraparte con facilidad. Es cierto que al principio peca un poco de lenta, pues relata como Celaena llega al palacio de cristal y establece las relaciones entre los personajes y, a grandes rasgos, el mundo en el que se mueve la novela. No obstante, pasados esos primeros capítulos más lentos, la novela va de menos a más y la última parte es de traca. Es imposible dejarla hasta que la acabas.

Como ya he señalado, Sarah J. Maas da mucha importancia a los personajes, a explorarlos y a evolucionarlos a medida que transcurre la historia y han de enfrentarse a lo que les sucede. Como utiliza la narración en tercera persona, no limita la acción o los pensamientos a Celaena y, así, podemos conocer a otros personajes como Chaol o Dorian, lo que es de agradecer. Al menos, a mí siempre me ha gustado saber qué sienten, piensas o cuáles son las motivaciones de otros personajes, además del protagonista.

Celaena me pareció una gran protagonista: al principio se debatía entre un personaje típico y otro más original y ha acabado siendo una persona compleja que tiene sus luces y sus sombras. Personalmente, me sorprendió que, aunque fuera una fiera asesina, alguien duro, también fuera una chica femenina, incluso presumida. A Celaena le encantan los vestidos, el que la consideren guapa, pero no tiene reparos en luchar y sobrevivir a lo que sea, sin tener que apoyarse en nadie. De hecho, me gustó especialmente que no pidiera ayuda y que no ejerciera de damisela en apuros.

Y si Celaena es guay, también lo son los dos chicos. De hecho, es de las pocas ocasiones (al menos es la única que recuerdo ahora mismo) en que no he podido decantarme por uno de ellos en lo que respecta al tema parejil. Porque menudos chicos. Por un lado, Chaol es el capitán de la guardia, responsable, un hombre de honor, un buen hombre que, aunque al principio cree que Celaena no es más que una vil asesina, acaba descubriendo que es mucho más. Por otro lado, Dorian es el príncipe del reino, un príncipe que no se parece a su padre, que no comparte su filosofía y que está aburrido de la vida en la corte; es listo, culto y enseguida ve que Celaena no es como las otras chicas.

Quizás me decante un poquito más por Dorian, pero me es muy difícil elegir bando. En serio. Además, las escenas de ambos con Celaena son encantadoras, cada uno en su estilo, y siempre me sacaban la sonrisa.

Como no quiero entrar en lo que pasa, ni soltar spoilers, únicamente señalaré que, a pesar de que se trata de una saga, el final de Trono de cristal es más o menos cerrado: se responden a los interrogantes planteados en la novela, aunque se aprecian otros que, imagino, serán tratados a más largo plazo. Y, la verdad, éstos me llaman la atención muchísimo, pues son relativos a la mitología, la cual espero que Sarah J. Maas vaya desarrollando en las futuras novelas.

Por cierto, qué larga se me va a hacer la espera hasta el próximo libro. Ainss.

Bueno, resumiendo, Trono de cristal es una novela de fantasía que combina a la perfección el misterio, las aventuras y las relaciones entre tres personajes que, aunque parten de tópicos, acaban desarrollando personalidad propia, por lo que es muy fácil interesarse por ellos. Trepidante, adictiva y oscura, una lectura muy recomendable, incluso si la fantasía no es tu género.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Unos asesinatos muy reales (Aurora Teagarden 1) de Charlaine Harris.