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lunes, 28 de marzo de 2011

Sinsajo

Bueno, pues aprovechando que Miki se ha terminado Sinsajo, voy a hablar de él y así terminar las entradas sobre Los juegos del hambre (aquí tenéis la primera y la segunda parte). Por si no lo sabéis, Sinsajo es la tercera y última parte de dicha saga, así que, ya sabéis, si no lo habéis leído y tenéis en mente hacerlo, pasad de esta entrada porque va a tener spoilers a porrillo.

Que conste que os he advertido, xD.

Vale, pues en Sinsajo se retoma la historia donde lo dejó En llamas. Los rebeldes han salvado a Katnis de Los juegos del hambre y la han llevado al Distrito 13. A partir de ese momento, Katniss debe decidir si pasar de todo o si convertirse en la imagen de la revolución contra el Capitolio. Por supuesto, Katniss decide convertirse en el Sinsajo, por lo que acaba participando en la lucha contra este.

No obstante, a pesar de sus esfuerzos, de intentar hacer el bien y ayudar, la verdad es que a la pobre Katniss todo le va mal. Por ejemplo, demuestra su inteligencia al pactar con los mandamases que la necesitan como símbolo de la revolución para, así, poder salvar a Peeta al que habían dejado atrás. Sin embargo, cuando, al fin, se produce el ansiado momento del reencuentro entre los dos, resulta que el pobre Peeta ha sido tan torturado que ha perdido el juicio.

Y es que esta tercera parte sólo se puede definir como cruel. Ojo, no digo que eso esté mal, todo lo contrario, me parece el paso lógico y que concuerda perfectamente con el tono de la saga. Vamos, que Suzanne Collins me hizo sufrir como una auténtica perra y, aún así, me quito el sombrero ante ella por lo contundente de su saga, por lo inteligente de la misma.

Además (y es algo que Miki y yo hemos hablado precisamente en nuestra tertulia post Sinsajo) es una escritora brillante porque, aunque nos cuenta la historia desde el punto de vista de Katniss, permite que tú misma te percates de cosas que Katniss, por un motivo u otro, ignora. Eso mismo ha ocurrido en Sinsajo con el Distrito 13.

Resulta que toda la historia de que había sido destruido era mentira, el Capitolio y él llegaron al acuerdo de ignorarse: el Capitolio contaría que fue destruido, mientras el Distrito 13 vivía aislado y bajo tierra. Vale, el Distrito 13 no lo ha pasado demasiado bien, todo lo contrario, pero, aún así, desde el principio no me gustó: sus habitantes no dejaban de ser ovejas sin voluntad que se limitan a seguir una serie de horarios y procedimientos, todos ellos establecidos por Coin, la máxima autoridad.

Coin. Un tema interesante. Desde En llamas hemos tenido como enemigo número uno al presidente Snow. El presidente Snow es un auténtico hijo de puta, pero eso ya lo sabemos, lo sabemos desde que aparece para amenazar a Katniss en la segunda parte. No obstante, Coin en un principio se muestra como amiga, como líder rebelde, pero no deja de ser una careta. No sé vosotros, pero yo siempre creí que lo que Coin quería no era liberar a los distritos, sino ocupar el puesto de dictadora y servirse de éstos. Básicamente yo odio a Coin, no sólo porque sugiriera que había que matar a Peeta, sino por intentar que volvieran Los juegos del hambre, por eso le hice la ola a Katniss cuando se la cargó.

Y, por cierto, aunque me repita. Pobre Katniss. Pobre. Una vez más tiene que sufrir el dolor de perder a seres queridos. Si en la parte anterior Cinna, mi adorado (y el de Katniss) Cinna, murió, en esta parte las cosas no van a mejor. Por un lado, Finnick muere, muerte cruel y absurda en toda regla. ¿Por qué debía de morir? ¿Por qué él? Sé que estoy siendo infantil, pero me pareció una muerte inútil, no servía para nada, salvo para dejar a Annie sola y embarazada en el mundo, lo que es una putada del quince. Otra de las muertes que nunca le perdonaré a Suzanne Collins, ¡coño, que Finnick era la leche!

Pero para muerte cruel la de Prim. Prim, la hermanita de Katniss, su oráculo y su sensatez en esta tercera parte. Prim, la que nos devolvió a Peeta, acto que, para mí, siempre la honrará. Prim muere y con ella se lleva otras dos partes de Katniss: a su madre (con la que había empezado a llevarse bien) y a su amigo de toda la vida, Gale. Ya sabéis que yo siempre detesté a Gale y, lo siento, no será justo, pero para mí siempre será el que provocó la muerte de Prim, así que mi odio es todavía más intenso.

La cuestión es que Gale crea la trampa cruel e inhumana que acaba con Prim y es que a Gale se le ocurre que los ataques vayan en oleadas: una primera y, después, otra que dé en los heridos y en la gente que les está atendiendo. Así muere Prim. Por eso, también muere, en cierta manera, Gale para Katniss porque ella siempre le verá como el asesino de su hermana.

No me digáis que no es una muerte cruel. Vale, si lo miro desde el punto de vista de alguien que le gusta escribir, es algo muy lógico, es cerrar el círculo, puesto que Katniss se embarca en Los juegos del hambre para salvar a su hermana. Sin embargo, y aunque siga siendo una pesada, insisto en la crueldad de esa muerte. Es horrible. Yo tuve que releerme el pasaje en varias ocasiones para terminar de creérmelo.

Y es que Sinsajo es también un libro de pérdidas. Gran parte de la trama está dedicada a otra pérdida que sufre Katniss, la de Peeta. Peeta no es el chico del pan, sino una persona desequilibrada que sólo quiere herirla, que apenas distingue la realidad de la ficción. Y qué gran verdad es eso de que apreciamos lo que tenemos cuando lo hemos perdido porque Katniss es verdaderamente consciente de que siempre le ha sido él cuando lo tiene tan cerca, pero en realidad tan lejos. Pero, tranquis, que Peeta es mucho Peeta y entre que Prim le ayuda y los demás también, acaba recuperándose... Todo lo que uno puede recuperarse de eso, claro está. Así, al menos, Katniss y Peeta acaban juntos, formando una familia en un mundo donde ni el Capitolio ni Los juegos del hambre existen.

En resumidas cuentas, he sufrido cual perra y aunque no tiene tanta acción como las entregas anteriores, ni engancha tanto (aún así lo sigue haciendo), a mí Sinsajo me ha gustado. Me ha parecido un buen final a la saga, muy consecuente. Vamos, Los juegos del hambre es una de esas sagas que entra en mi top particular y a la que le he cogido un gran cariño ^^

martes, 15 de marzo de 2011

En llamas

Vale, vale, esto tendría que haberlo publicado ayer, I know, pero es que estuve ocupada viendo Secuestrando a la señorita Tingle para recordarme que secuestrar y putear a profes no es buena idea, xD.

Por otro lado, y bajo ese pedazo de título taaaan currado y taaaan sutil, voy a escribir sobre algo que no suelo hacer: segundas partes de una saga. Sin embargo, Los juegos del hambre se lo merecen porque es una saga alucinante, distinta, que merece la pena.

Si no tenéis ni idea de lo que hablo, podéis leer la reseña que hice de la primera parte aquí y que no tiene spoilers. A partir de aquí, sin embargo, hay spoilers a porrillo. Aviso.

En llamas retoma la historia allá donde la deja Los juegos del hambre: tanto Katniss como Peeta han regresado a casa, aunque el Capitolio los tiene en su punto de mira (sobre todo a la chica) porque han interpretado el inteligente movimiento de Katniss para que ambos se salvaran como un acto de rebelión. Katniss se ha trasladado junto a su madre y su hermana a una bonita casa en el barrio de los vencedores, por lo que es vecina tanto de Peeta como de Haymitch. No obstante, éste último ha vuelto a beber sin parar y desde el final de la novela anterior la relación con Peeta es, cuando menos, tensa.

Además, para más inri, Gale también se muestra distante con Katniss por todo lo sucedido en el primer libro. Aunque, claro, las delicadas y complicadas relaciones que mantiene Katniss con la gente de su entorno no es nada cuando, un buen día, el presidente Snow (el líder del Capitolio) se presenta en su casa para, básicamente, amenazarla un poco. Y es que Peeta y ella tienen que realizar un tour por los distintos distritos como es costumbre cada año para los vencedores de Los juegos del hambre. Snow le informa de que al hacer lo que hizo al final de los juegos (amenazar con suicidarse si Peeta moría) sembró la revolución y ahora debe portarse bien, además de demostrar que su relación con Peeta es real, o las cosas le irán mal.

Durante el tour por los distintos Distritos, Katniss descubrirá que algo está cambiando en los Distritos, que empiezan a revolverse contra el Capitolio. Además, hace las paces con Peeta y, por si fuera poco, su pantomima va un paso más allá pues acaban prometidos. Sin embargo, apenas pueden hacer frente a la boda y es que han llegado los 75º Juegos del hambre, lo que significa que también ha llegado el tercer Vasallaje de los veinticinco (que se celebra cada veinticinco años, of course). Las reglas de los juegos se ven alteradas en el Vasallaje y ese año no es para menos: los tributos serán elegidos entre los ganadores de los anteriores juegos. Es decir, Katniss volverá a la arena sí o sí, al igual que Peeta pues, aunque el elegido sea Haymitch, el chico le cambiará la posición.

En llamas es todavía más adictivo que Los juegos del hambre y puede ser porque me lo leí en apenas dos día también, pero me resultó todavía más impresionante y más cruel y con giros más asombrosos. A destacar ese final que me engañó por completo: y es que yo estaba segura de que Haymitch estaba planeando algo por su cuenta, más allá del plan que tenía acordado con Katniss y del que, suponía, mantenía con Peeta. Sin embargo, creía que lo que pretendían era salvar a Peeta a toda costa y no a Katniss como al final resulta.

Por otro lado, además de regresar los personajes del libro anterior, se introducen una buena cantidad de personajes nuevos a los que enseguida cogí cariño: a los tributos del distrito 3, Beetee y Wiress; también a los del distrito 4, Mags y Finnick... Lo que me lleva al tema de muertes. Esta claro que en una saga como esta es cuando menos arriesgado encariñarse con un personaje, pero es que ha habido de todo tipo: salvajes, frías... Y si en Los juegos del hambre casi se me rompe el corazón con la de Rue, aquí me ocurrió con la de Mags y también la de Wiress.

Aunque ninguna muerte me dolió más que la de Cinna. ¡Oh, Cinna, con lo que yo te adoraba! Eras tan listo, tan inteligente, tan normal para ser del Capitolio... Y tuviste ese golpe tan alucinante de "obedecer" a Snow y vestir a Katniss con su traje de novia para luego quemarlo y vestirla de Sinsajo. ¡Madre, qué escenón! Pero, claro, te costó la vida y yo aún sigo pensando en la rabia que me dio, en lo injusto que me pareció. ¡Maldita Suzanne Collins!

Por otro lado, se potencia un poco más el triángulo amoroso: Katniss no sabe lo que quiere o lo que siente, mientras que tanto Peeta como Gale sí que tienen las cosas claras. Llegada a este punto diré que siempre he sido Team Peeta y, voy más allá, Gale me caía como el culo en la primera parte y eso que apenas aparecía... En esta segunda parte tiene más papel y, efectivamente, me sigue pareciendo un petardo como una casa de grande por mucho que lo pinten de machote de la vida.

Ya no es sólo que crea que Peeta daría lo que fuera por Katniss y Gale no o que siempre creeré que Peeta conoce mucho mejor a Katniss que Gale, por mucho que estos dos últimos sean amigos de toda la vida. Es que Gale me cae mal como persona. A ver, entiendo que es duro ver a la chica que te gusta fingiendo una historia de amor con otro y que, además, a ti te conviertan en el primo para no levantar sospechas, pero, joder, Katniss y Peeta han tenido que hacer todo eso para salvar el pellejo. Vamos, no es que estuvieran disfrutando ni nada, ¿eh? Luego, por otro lado, me parece que más que rebelde, es radical y yo soy de la opinión que los extremos en ese sentido nunca son buenos ^^U

He seguido adorando a Peeta, su forma de hablar, de pensar, la forma en relacionarse con Katniss... Ainss, me tiene loquita y creo que no soy nada parcial en el tema. También me sigue encantando Haymitch y me hizo muy, muy feliz conocer su pasado en los Juegos y cómo venció, sobre todo porque lo que hizo también encendió las llamas... Como Katniss. Y, bueno, aunque su plan provocó que Peeta acabara en manos de el Capitolio, se lo perdono porque, sinceramente, creo que no era su intención.

Y, para acabar, diré que me he reconciliado con Katniss. No sé, puede que sea porque ya la conozco o porque la pobre ha tenido que lidiar no sólo con Snow y el Capitolio puteándola, sino con el petardo de Gale en plan dolido y sus propias dudas sobre a cuál de los chicos prefiere. La cuestión es que la tía me ha encantado en esta entrega porque sigue siendo una superviviente nata y, además, parece que va madurando y siendo consciente de cómo son los demás ^^

PD: He echado de menos a los chicos de El barco. ¡Quiero ver los flashbacks de Burbuja YA!

martes, 14 de diciembre de 2010

Los juegos del hambre

A decir verdad me ha costado únicamente dos días leerme este libro, el problema ha sido que por medio no me he atrevido a cogerlo porque me conozco y sé que no habría podido dejarlo y tenía que estudiar. Pero, bueno, ya ha pasado, por lo que he podido terminarlo, aunque... Claro, ahora me toca esperar la continuación, pero si llevo años esperando Dance of dragon, puedo con todo, xDD.

Los juegos del hambre transcurre en una distopía, donde Estados Unidos ha quedado dividido en doce distritos (más un treceavo que fue destruido por el Capitolio tras un intento de revolución), que son gobernados por la ciudad llamada Capitolio. Pues bien, año tras año y con la idea de recordar quién manda y el poder que tiene, se organizan Los juegos del hambre, un reality televisado donde se reúnen dos tributos de cada distrito (un chico y una chica) y luchan entre sí para matarse, pues el que quede en pie es el único que puede salir de ahí.

La historia se centra en Katniss Everdeen, una chica de dieciséis años que, tras la muerte de su padre en las minas (el distrito 12 donde vive es el que se encarga de la minería) y la posterior depresión de su madre, ha acabado ejerciendo de cabeza de familia: caza ilegalmente, negocia en el mercado negro... Hace lo que sea para sustentar a su madre (que recuperada de su depresión ejerce de herbolaria) y a su hermana, a la cual es a la única de estar segura de querer.

Katniss, además, tiene un compañero de caza y, también, amigo, Gale, dos años mayor que ella y que está en su misma situación: el padre de Gale murió en el mismo accidente minero que el suyo y también es el cabeza de su familia.

Sin embargo, el temible día de La cosecha (donde se eligen mediante el azar a los tributos que participarán en Los juegos del hambre) llega. El funcionamiento es el siguiente: de los doce a los dieciocho años pueden ser candidatos a tributo; entonces, el primer año se introduce su nombre una vez, el segundo dos veces, etc. Además, se puede introducir el nombre más veces a cambio de conseguir teselas (cereal y demás), aunque ya se queda ahí hasta que la persona tenga más de dieciocho. Por eso, Katniss está preocupada tanto por ella como por Gale, pues ambos se han encargado de que sus hermanos no pidieran ninguna tesela y no cuenta con lo que al final pasa: su hermana es el tributo femenino. Katniss no lo duda ni un solo segundo: ella se presenta voluntaria, salvando a su hermana.

Y por si las cosas no eran lo suficientemente jodidas, el tributo masculino resulta ser Peeta Mellark. No tiene relación con él, pero cuando se quedó huérfana y su madre no hacía nada por conseguir dinero o comida, Peeta les salvó la vida, quemando a propósito pan (su familia son los panaderos del distrito doce) para dárselo a ella. Sin embargo, si quiere sobrevivir y volver a casa, deberá matarlo junto a otros veintidós tributos.

Esa es la interesante premisa de Los juegos del hambre de Suzanne Collins y a lo largo de unas cuatrocientas páginas se desarrolla una aventura adictiva, dura y cruel. El principio, quizá, es un poco lento porque te introduce en el mundo del libro, en sus reglas, en conocer a Katniss y al resto de personajes... Pero en cuanto Los juegos del hambre dan comienzo, logra atrapar al lector como si fuera él mismo el que estuviera participando en los juegos.

La autora, además, sabe llevar muy bien el ritmo: combina perfectamente las partes frenéticas y llenas de acción, a otras más tranquilas donde prima más el trato a Katniss y a Peeta. Su narración es terriblemente efectiva, pues al ser en primera persona y presente, logra envolverte todavía más, como si estuvieras ahí mismo, como si la supervivencia de Katniss y Peeta no fuera para nada segura.

Vamos, básicamente me ha encantado y se ha convertido en uno de mis favoritos, lo que, en mi caso, tiene el doble de mérito, pues creo que Katniss Everdeen es una de las protagonistas más desesperantes que he leído nunca. A falta de leer En llamas y Sinsajo (segunda y tercera parte de la trilogía respectivamente), le daría un par de hostias bien dadas por pava y estúpida.

Sí, vale, la tía es dura como las rocas y se lo monta muy, muy bien en los juegos. Tampoco es la típica protagonista “damisela en apuros”, sino que es una heroína de acción. Pero es pava, pava, pava... Es tan pava que la estrangularía.

Seguramente no esté siendo demasiado justa y es que yo fiché a Peeta desde que Katniss habla de él. Vale, entiendo que al principio Katniss desconfíe (al fin y al cabo, Peeta es un rival lo quieran o no) y aún puedo entender que durante el entrenamiento no sé dé cuenta de que el pobre muchacho esté loco por ella, pero es que ya llega un punto en que no se puede ser más tonta. ¡Por Dios, ¿qué necesita esta chica para dejar de vivir en su propio mundo y saber ver la realidad?! Es que no da ni una, no tiene ni repajolera idea de juzgar a las personas. Vamos, yo no había visto un caso así desde que en El internado, comentaban la cara de buena persona que tenía el psicópata de Mateo.

Ahora entiendo cuando mi amiga Míriam me dijo “qué gran libro, pero qué mal me cae la prota”. Y es que yo no sé si es porque iba con ideas preconcebidas de Katniss de haber leído por ahí cosas (recuerdo que alguien la comparaba con la gran Katsa de Graceling y sólo se parecen en el nombre, el color del pelo y lo supervivientes que son ambas), pero es lo único que me ha decepcionado del libro.

Por otra parte, Peeta me ganó desde el principio, al igual que Haymitch. Creo que supe juzgarlos desde el principio, así que les entendía perfectamente. De hecho, el otro “pero” (que es pequeño) que le encuentro es la falta de información sobre Haymitch. Vale, el libro está narrado desde el punto de vista de Katniss, así que tienes que conocer al resto de personajes por sus acciones, lo que es harto interesante, pues tú puedes interpretarlos. Y mientras que a Peeta llegas a conocerlo bastante bien, Haymitch es un misterio: ¿cómo ganó sus Juegos del hambre? ¿Cuál es su historia? Ainss, benditos personajes secundarios: os adoro, pero nunca os desarrollan demasiado ^^U

La historia de amor muy, muy tenue. La autora la toca de forma muy leve, lo que creo que en este caso está muy bien, pues tanto Katniss como la novela son más de acción. Sin embargo, ahí está con su triángulo amoroso, que de momento no me atrevo a juzgar pues a la tercera parte, Gale, apenas le conocemos por el momento.

En conclusión: un libro maravillosamente escrito, que plantea cuestiones muy interesantes y que tiene a un gran personaje masculino en Peeta, además de una protagonista atípica lo que es de agradecer. Una vez que lo empiezas, no podrás parar.

PD: En twitter he visto una foto que me ha hecho reflexionar... ¿Qué narices tiene La grandísima en la cabeza para cortarse su melenón y teñirse de rubia? ¿Y cómo afectará eso a Hispania? Porque, vamos, no creo que existiera el tinte en aquella época, ¿eh?