lunes, 29 de junio de 2015

Escrito con la sangre de mi corazón

Hoy os traigo la reseña de una novela a la que le tenía muchísimas (pero muchísimas) ganas: Escrito con la sangre de mi corazón o, lo que es lo mismo, la octava parte de Forastera. En un principio iba a ser la última entrega, pero al final Diana Gabaldon cambió de opinión y ya ha dicho que, al menos, va a haber una novena novela... que me va a tocar esperarla la vida, pero, bueno, por suerte tenemos la serie tan fantabulosa que se están marcando los chicos de Starz para matar el tiempo.

La historia de Claire Randall, que durante su luna de miel en Escocia termina viajando al pasado y conociendo al amor de su vida, Jamie Fraser, se va complicando más y más a medida que la historia avanza y se van añadiendo personajes. Y en esta octava entrega no sólo hay tres épocas distintas, sino que hay un porrón de personajes a los que la autora sigue la pista.

Evidentemente, habrá spoilers del libro anterior, Viento y ceniza, así que leed bajo vuestra responsabilidad.

Escrito con la sangre de mi corazón comienza exactamente donde lo dejamos en la entrega anterior: Jamie ha vuelto a Filadelfia sólo para descubrir que su mejor amigo, Lord John Grey, se ha casado con su esposa, algo que no se toma nada bien. De hecho, Jamie acaba arrastrando a John completamente fuera de sí, por lo que Claire teme que uno de sus maridos acabe matando al otro. Sin embargo, no es la única preocupación de Claire, ya que Willie ha desaparecido al descubrir que su padre es, en realidad, Jamie y, encima, debe hacerse cargo del duque de Pardloe, hermano de Lord John y, por tanto, su cuñado... además de un hombre un tanto complicado.

Por otro lado, Willie (que dentro del ejército está en una posición muy delicada) es incapaz de asumir la verdad sobre sus orígenes y acaba cruzándose con Ian, que ahora sabe que es su primo y que, además, se va a casar con Rachel, la chica por la que también él siente algo.

Finalmente, en el siglo XX Brianna descubre que su hijo sigue en su época y debe salvarlo, mientras se pregunta cómo podrá encontrarse con su marido, que ha vuelto al pasado para recuperar a Jem. Sin embargo, Roger descubre que el viaje no ha ido como esperaba y ha ido tan atrás que acaba conociendo a Brian Fraser, el padre de Jamie.

Como veis, no puede haber más tramas abiertas y Diana Gabaldon las maneja todas con una gran soltura, intercalando los puntos de vista de personajes. Siempre me ha sorprendido lo capaz que esta mujer de llevar tantas tramas al mismo tiempo y como las va entrelazando para que todos sus personajes (que ya son una barbaridad, pues cada vez va añadiendo más puntos de vista y nunca se olvida de los secundarios) acaben relacionándose entre sí.

Además, en este caso realiza una auténtica proeza, pues es la novela que tiene más frentes abiertos. Normalmente, todos los personajes se encontraban más o menos en el mismo lugar y lo que sucedía afectaba a todos, pero en Escrito con la sangre de mi corazón la acción se va dividiendo y, aunque Claire y Jamie son los protagonistas y los que más páginas ocupan, no son el centro de todo. Hasta ahora, más o menos, todo tenía que ver con ellos, pero en esta octava entrega se continúa con la tendencia de ir separando más los caminos de todos. Así, tenemos las aventuras de Claire y Jamie en plena Guerra de la Independencia, pero también a Roger todavía más atrás en el pasado, a Brianna en pleno siglo XX y a la familia Grey con sus propios problemas.

Vamos, que a pesar de que es un señor tochón se lee en un verbo y estás deseando qué va a pasar con todos los personajes, incluso con aquellos que tienen un papel menos agradecido, como Willie, que nos toca tenerlo en plan intenso de la vida.

Aunque, bueno, para ser justos con él era algo que se veía venir desde el libro anterior y, además, tiene escenas muy geniales con sus padres. De hecho, todos los personajes están muy geniales en este libro (no es que sea una novedad, pero bueno) y es de agradecer que se tome tanta molestias con todos ellos, incluso aquellos que no tienen tanto papel como Dottie o Denzel.

Y no sólo es entretenido, sino que hay que mencionar el tremendo trabajo de documentación que realiza Diana Gabaldon: historia, medicina, religión... En serio, se aprenden un montón de cosas leyendo esta saga porque, encima, es bastante gráfica. Vamos, yo ya me sé el procedimiento para operar ojos en pleno campo de batalla, con eso os lo digo todo. También te encuentras con personajes históricos conocidos, lo que resulta bastante interesante y que me hizo acordarme de la serie Sleepy Hollow. Pero eso ya son cosas mías.

Encima, con esta parte hemos tenido la suerte de que el final es muy bonito y no te deja un cliffhanger de la leche como el anterior, lo que, oye, es de agradecer. Gracias, Diana, que me veo años esperando por el noveno.

Ay, qué larga se va a hacer la espera.

Pero cuánto molan estos libros. En serio, tenéis que leerlos.

El próximo lunes literario estará dedicado a... El juego de los cementerios de Clara Peñalver.

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