lunes, 24 de octubre de 2016

El jardín de verano

Hoy me toca subir la reseña de un libro que me cabreó como una mona, lo que hacía mucho, pero mucho que no me pasaba. De hecho, me incendié tanto que acabé poniéndome en plan intensa en tuiter y todo, pero es que de verdad de la buena que nunca entenderé por qué romantizar e idealizar las relaciones tóxicas y los malos tratos y defenderlas usando el amor como justificación. Estoy hablando, por cierto, de El jardín de verano de Paullina Simons, que es la última parte de la trilogía El jinete de bronce, cuyas dos primeras partes me gustaron mucho.

Ahora bien, también quiero señalar que esta última parte, este El jardín de verano, no deja de ser lo que yo denomino un libro-sacacuartos, ya que es la versión súper mega ampliada del epílogo de Tatiana y Alexander. Pero tal cual, ¿eh?

Durante los dos primeros libros asistimos a las desventuras de estos dos amantes, que no son perfectos, pero sí que molan y hay un buen equilibrio entre sus defectos, sus virtudes y su relación. También hay una guerra de por medio, traidores, dramas, separaciones, muertes y todo lo que se os pueda ocurrir. Y todo eso queda cerrado en la segunda entrega, cuando obtenemos un final feliz y todo se arregla. Así que yo recomendaría, honestamente, que se termine ahí con la saga.

Creedme, seguramente vais a ser más felices.

Bueno, he leído varias reseñas que opinan que El jardín de verano es el mejor, lo que no deja de fliparme porque, de veras, yo lamento haberlo leído. También lamento ser una maniática del copón que antes muere que dejar un libro a medias (salvo con la excepción de El Silmarilion, que me derrotó, he de admitirlo). Pero, bueno, que logré leerme entero este despropósito carente de ritmo, pesado y donde la trama brilla por su ausencia, ya que se dedica a contarnos lo que ocurre con Tatiana y Alexander después de rescatar a éste último y cómo se reencuentran como pareja.

Es decir, en primer lugar El jardín de verano es un libro pesado, un libro aburrido, que se limita a ir desgranando el día a día de la pareja con los traumas que arrastran. Cierto es que Paullina Simons siempre se toma cierta calma a la hora de contarnos una historia y, de hecho, el principio de El jinete de bronce peca de lento, pero al mismo tiempo la historia te atrapaba, te interesaba y sabías que iba a algún lado.

Quizás se debe a que leyendo el epílogo de Tatiana y Alexander sabes exactamente qué va a pasar con ellos, pero la historia carece de interés en este último libro. De hecho, si se hubiera planteado todo de otra forma, quizás habría sido una novela interesante gracias al desarrollo de los personajes, pero Paullina Simons opta por hablarnos de ellos desde una perspectiva dañina, simplista y un tanto cliché, lo que sólo consiguió que me cabreara a medida que iba avanzando en la lectura.

Evidentemente, tras todo lo que ha pasado, Alexander no puede ser el mismo que era y tiene sus traumas. Es lógico, se entiende, es algo interesante con lo que trabajar desde el punto de vista literario. También es cierto que Alexander nunca ha sido perfecto, que está bien que los personajes se equivoquen y que no deja de ser un hombre de una época muy distinta a la actual. Ahora bien, creo que una cosa es todo eso y otra cosa es en lo que se convierte Alexander a lo largo de la novela, en el asco que da a medida que avanza la historia y el odio que me generó mientras leía. Porque Alexander es un puto maltratador, se pasa toda la novela arrastrando a Tatiana a una espiral de violencia, chantaje y sexo que es cualquier cosa menos sana, pero con señalar lo pobrecito que es por todo lo que pasó se justifica todo, incluido el comportamiento sumiso de ella que traga con todo.

Yo leyendo 'El jardín de verano', aka El jardín de mierda.

Alexander se empeña en controlar a Tatiana, en dejarla atada a la pata de la cama y pedirle que renuncie a una parte vital de ella, como es ser enfermera. También le dice cómo vestir, cómo llevar el pelo, todo eso mientras ella es la que tiene que esforzarse una y otra vez para que el matrimonio no se vaya a pique. Es ella la que tiene que adaptarse a él continuamente, él es el que enseguida se pone violento y hace su santa voluntad, sin importarle nada más que su ego y sus deseos.

De hecho, es increíble que cuando está a punto de serle infiel (incluso podríamos considerar que sí lo es, porque se besa con otra, miente y queda con esa otra a espalda de Tatiana), se muestre que los dos son parte del problema, incluso una vez Alexander le ha pegado. Porque, sí, Alexander le pega. Ojo, incluso sin pegarle toda la situación es horrible y asquerosa porque la culpa por trabajar y por no quedarse embarazada, incluso por llevarse bien con uno de los doctores del hospital. Es que encima manda huevos que él se haga la víctima porque ella es amiga de un doctor y desaparece de casa cuando descubre que ha intentando engañarla. Claro que sí, machote, tú eres la víctima en todo este asunto.


Eso sí, le pega, tienen otra bronca brutal y violenta y se reconcilian en una sola noche y, cuando el hijo de ambos intenta defender a su madre, hasta ésta se vuelve contra él, diciéndole que no sabe lo que es el amor y demás estupideces.

¿Cómo puede usar la autora el amor para justificar todo ese maltrato? Las broncas, los chantajes, la violencia (sólo le pega una única vez, pero la violencia y la amenaza está constantemente, como un tercer individuo enlazado al matrimonio) y absolutamente todo se justifica con "es que se aman". Como los dos dicen quererse, Tatiana tiene que perdonar absolutamente todo, tiene que tener paciencia y generosidad y humillarse constantemente y eso está bien, lo que es una idea que me repugna bastante.

No pido que me den una relación perfecta, dos personajes sin mácula y que aparezca un unicornio vomitando arcoíris a su alrededor, tan solo que no se venda como ideal y romántica una relación tan claramente tóxica y dañina. Porque el resto de personajes encima envidia esa relación, comentan el matrimonio tan ideal que son.

Joder, pues si eso es estar con alguien que te quiere, mejor casarte con alguien que te odia, que al menos puedes mandarlo a cagar y divorciarte.

No sé, además este tema me parece muy serio, pues se justifican, incluso se alientan comportamientos claramente peligrosos: que el hombre puede controlar a la mujer, que la violencia no es mala, que la mujer debe perdonar al hombre y enderezarlo con paciencia y amor... Sinceramente, en ninguno de esos gestos hay amor, por mucho que se diga constantemente, así que no ha habido forma humana de que entrara en lo que Paullina Simons quería venderme y sólo me he ofendido, además de aburrido.

El jardín de verano es, por tanto, una de las peores novelas que he tenido el dudoso honor de leer: aburrida, redundante, sin emoción y con un mensaje francamente insultante, que encima me intentan vender de realista. Claro, es súper realista que Tatiana (con ese par de ovarios maravillosos que tiene) aguante toda esa mierda durante veinte años y siga enamorada, súper, súper realista.

Y, por cierto, ¿alguien me quiere decir qué narices pintaban los interludios? ¿Qué tenía que ver con este descenso a los Infiernos el que, en su niñez, Tatiana conociera a la semilla del diablo? ¿Por qué incluir eso? ¿Qué sentido tiene?

Es que, en serio, lo mire por donde lo mire El jardín de verano es un despropósito, que no tiene ni un aspecto que merece ser salvado. Si tenéis pensado leer la saga, de verdad os digo pasar de esta mierda, os vais a ahorrar llevaros un disgusto tras otro y una buena cantidad de bilis.

El próximo lunes literario estará dedicado a Tormenta de Jim Butcher.

4 comentarios:

  1. Menos mal que no soy la única que piensa que este libro sobraba totalmente (aunque ya te lo comenté por Twitter). Es que de verdad, no podría estar más de acuerdo con la reseña y de hecho me preguntaba si llegarías a subirla. Con lo bonicos que eran los dos y se tiene que cargar la trilogía con este. Vale que la guerra le afectase y, creo que desde el punto de vista de los años 50, el perfil machista habría resultado (deformación histórica profesional), pero es que parece que está ambientado en el año actual y así no hay por dónde cogerlo. Ni siquiera las justificaciones que da Tatiana.

    Estaba claro que el personaje más listo era Anthony (aunque la trama de ir a rescatarle en Vietnam era de lo más surrealista que se haya podido leer). En fin, que el jardín este parece que hay que podarlo enterito. Y sigo sin entender cómo el fandom general adora este libro, que encima es como tabú decir que este libro es un bodrio inmenso.

    Un saludo.

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    1. Es que ya no es que sea un mal libro, es que encima sobra. Porque si se ahorra el epílogo del segudo, mira, al menos tiene que cerrar la historia, pero la cerró en 'Tatiana y Alexander'.

      Jajaja, es que como subo una reseña cada lunes, suelo llevar una diferencia de 4-5 libros entre el que estoy leyendo (y comento en tuiter) y el que me toca reseñar, así siempre tengo margen.

      Es que lo de Vietnam y todo lo que tiene que ver con Anthony adulto y sus decisiones vitales es ridículo (¿qué me dices de lo de Vicky, que era mayor que su madre?).

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  2. No creo que lo lea, lo dejo pasar.
    Besos

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    1. Los dos primeros sí merecen la pena y los recomiendo, pero este mejor dejarlo pasar.

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