jueves, 12 de septiembre de 2013

Vive cantando 1x02 - Con los años que me quedan

Tras ver el primer episodio de Vive cantando, me planteé hacer crónicas y tras ver el segundo y confirmar la grandeza de Trini y cía, no he podido resistirlo. Yo tengo que comentar las aventuras de esta gente comandada por un par de protagonistas que me tienen enamoradita tras sólo dos episodios. Además, este segundo me gustó más que el primero, lo que es todavía mejor ^^

Y, como acostumbro, voy por tramas.

Pues comienzo con mi querida Trini, que, al igual que su familia, debe adaptarse a la ausencia de Luisa. La cuestión es que Trini ha decidido quedarse al frente de la familia y, bueno, digamos que desde el principio se lo ponen súper sencillo, pues los vecinos no hacen más que darle ánimos: que si el papeleo, que si renuncias a todo para quedarte para siempre... Vamos, que era como para intentar cortarse las venas con las patatas fritas del bar, macho.

La pobre Trini recibiendo los ánimos de los vecinos... y, anda, si es Juanjo también, uy, qué casualidad...

A todo esto Paula nos va poniendo al día de como lo llevan todos, que si ella está bien, que si Nacho está mejor, si El abuelo está más cascarrabias...

Al día siguiente, tras que Trini apenas duerma al llegar a las tantas, la familia entera desayuna y los cuchillos vuelan por la cocina. Ainss, qué hostilidad hacia la pobre Trini, en serio, ni que fuera pateando gatitos por las esquinas. La cosa es que Nacho necesita una mochila nueva, porque la suya parece un proyecto de Jordi Cruz, pero no hay pasta porque Trini, de momento, no ha encontrado trabajo... y va a ser que de arregladora de mochilas tampoco.

Me encanta la mochila galáctica, que lo sepáis, si es que queda de apañada, xDD.

Después, mientras Trini intenta hablar con Paula sobre El abuelo y ésta se pira muy poco delicadamente, Nacho ve como El abuelo deja un mensaje en el móvil de Luisa. Y yo ya aquí estoy con la patata encogida, que este hombre me provoca mucha ternura, qué le voy a hacer. Ainss.

De vuelta del cole, Trini se encuentra con Juanjo. Yo ya doy botes en el sofá, que estos juntos son la bomba. Ambos están contándose sus penas en el karaoke, cuando aparece César y, al enterarse de que Trini busca empleo, le hace ver a Juanjo que no es buena idea contratarla porque, básicamente, donde tengas la olla, no metas la... Pues eso. Trini, en ese momento, recibe la llamada del psicólogo del instituto, así que, antes de irse, les pide que si saben algo, que se lo digan. Ay, almas de cántaro, ¿no veis el gran fallo de vuestro plan? Que tarde o temprano se va a enterar de que no la habéis contratado y se va a liar parda.

Por su parte, Trini se reúne con El psicólogo (que es Leo Rivera, mucho love por él desde 7 vidas) para hablar de Paula. Trini le cuenta que su sobrina no le hace ni caso, así que le recomienda que lo haga vía móvil. Además, como también le cuenta que anda buscando el trabajo, le dice que andan buscando señora de la limpieza.

Mientras tanto, Nacho le cuenta a su hermano lo que ha visto, así que Paula le dice que tienen que guardar el secreto porque, si Trini se entera, lo manda a una residencia fijo. Paula también le cuenta que la pelea de Trini con su padre vino de que, cuando su madre enfermó, ella quiso mandarla a una residencia. Está ahí, en plan, "Trini es el Anticristo", cuando la ve limpiando y se pira tan agradablemente como antes.

Paula: ¿Qué hace Ana Botella metiéndose en clase de inglés con una relaxing cup of café con leche?
Nacho. Pues por ahí viene la tía...
Paula: ¡PEOR!

Para poder hablar con Paula vía whatsapp, Trini decide usar el móvil de su hermana, ya que ella no tiene dinero para comprarse uno nuevo. Así, es como descubre los mensajes que su padre le deja a Luisa. Por eso, al día siguiente, en el desayuno, Trini se fija en su padre, mientras los nietos se toman el café y la leche con sal. Eso es amor de nietos, desde luego. Sin embargo, Trini se da cuenta de lo que pasa y, encima, su padre la llama "Luisa".

Por eso, se presenta en el despacho del Psicólogo y despacha al niño que estaba con él (desconozco si le ha creado algún nuevo trauma con sus consejos. Pero, ya sabéis, la bollería industrial es caca; consejo patrocinado por Trini) para contarle lo de su padre... justo cuando él le deja otro mensaje. Encima, en ese mensaje, dice cosas bonitas de ella y Trini empieza a desbordarse. El psicólogo le aconseja que vayan al médico para saber a qué atenerse.

"¿Se meten contigo por ser gordito o es por las gafa?"
En algún lugar del mundo, un psicólogo de pago se está frotando las manos ante el nuevo cliente, xD.

Trini sale a tomar el aire y se encuentra al chico que le mola a Paula fumando, así que se ponen a vacilarse y ella le acaba pidiendo ayuda con el Whatsapp. Así, le manda uno a Paula, que se pone a despotricar, y Alma le dice que tampoco le cuesta contestarle. Es que es eso, joe, cuánta hostilidad hacia su tía que, encima, es la que está impidiendo que los manden a un internado. No sé, llamadme rara, ¿eh? Pero es que yo no entiendo la manía que le tienen a Trini en casa. ¿De verdad que no patea gatitos? ¿De verdad?

Por si las cosas entre tía y sobrina no andaban demasiado tensas, Paula se encuentra a Trini en las escaleras esas con el chico que le gusta (el hermano de Alma, vamos) y se pone en plan histérica. Trini le dice al chico que su sobrina no está loca, sí, la otra ahí delante; él dice que es algo rarita, y a Trini no se le ocurre nada mejor que soltar que ya le gustaría catarla y que aún tienen que crecerle las tetas, xDDD. LOL, Trini acaba de superar a Iván en lo que a psicología se refiere, xDD. Soy muy fan de esta mujer, seriously, muy fan.

Esta escena es too much for me, me encanta, xDD.

Más tarde, en casa, Nacho la descubre buscando la tarjeta de la seguridad del Abuelo y, claro, como ya iba predispuesto por la hermana, le monta un pollo. Paula llega en ese momento, así que la situación no mejora. Trini intenta explicarles que la historia no es así, que ella quería contratar a una enfermera y que si no regresó a casa fue porque sentía que su padre la miraba como si la cagara todo el rato. Paula le dice que la caga todo el rato y que se pire. Claro, porque quedarse a cargo de un abuelo que no está bien y siendo ellos unos críos es un plan fantabuloso de la leche. Trini no puede más, así que se marcha. Qué auto-control, yo hubiera tirado a la niña por la terraza.

Al salir, se encuentra con La cotilla que le da los papeles para quedarse con los niños, así que Trini los tira a la basura y se va al karaoke. Trini le cuenta lo que le pasa a Juanjo y él la hace sonreír y están tan majos ellos... cuando Trini descubre que han contratado a una camarera. Lo que yo no sé es cómo Juanjo no ha caído en que se iba a enterar más tarde que temprano, la verdad. Trini, evidentemente, se china de lo lindo y, en ese momento, llega El psicólogo, así que se va con él y Juanjo se nos pone celoso.

Yo me quedo con la escena bonita antes de que todo se fuera al garete ^^

Al día siguiente, Trini amanece con El psicólogo y, como no logra echarlo de casa discretamente, lo planta en el salón como si fuera un ficus y les cuenta a los sobrinos que el muchacho la acompañó a casa y ha dormido en el sofá. Paula no se lo traga, deduce lo que ha pasado y se ofende, por lo que Trini también se ofende y, encima, aparece El abuelo y Paula le dice que Trini lo quiere mandar al asilo. Trini ya estalla y les dice que le prometió a Luisa que los iba a cuidar y lo va a hacer, que se perdió muchas cosas al no volver y no se va a perder más cosas.

Entonces se pira, en pijama, y dejando al Psicólogo-ficus ahí. Pobrecito. Menudo trago. Cuando él se va, El abuelo habla con sus nietos y les dice que lleva mal un tiempo, pero que Luisa se encargaba de darle pastillas... que, claro, nadie sabía que tomaba, así que nadie se las daba y la cosa iba empeorando. El hombre les cuenta que se acuerda de que Luisa está muerta, que la echa tanto de menos que la llama, para escuchar su voz, y que el dejarle mensajes le ha ayudado.

Por su parte, Trini se ha ido a la papelera a recuperar los papeles y Juanjo se acerca a saludarle, aunque acaban lanzándose pullas. Juanjo le dice que por eso no la contrató, porque siempre la lían... y en ese momento Paula le envía una carita sonriente al Whatsapp y Trini se nos pone tan contenta ^^ Trini vuelve a casa y escucha un mensaje que Paula le ha dejado a su madre y donde se reconcilia con ella. Y, jo, qué bonita es esa última escena :3

Más majas ellas ^^
Por cierto, Ana Mena es súper natural actuando. No la había visto antes, pero me mola, sep.

Por otro lado, en este episodio se acerca la reapertura de La Bamba, el karaoke de Juanjo, y César, el teletubbie humano, está pletórico... más de lo habitual, quiero decir, así que me despierta a Juanjo cantando Color esperanza. Luego lo tildarán de mala leche, pero yo hubiera matado a César de un zapatillazo asesino cargado de mala baba. Just saying. Bueno, que me enrollo, Zipi y Zape deben buscar a una camarera porque, según la filosofía Juanjiana, no hay local que funcione sin un buen par de tetas.

Total, que se ponen a buscar camarera y yo me declaro fan, pero fan, del método de César para entrevistarlas. A Juanjo no le mola tanto como a mí y está a punto de chinarse, pero no lo hace demasiado. Seguramente para no matarlo, lo manda a pagar la licencia del karaoke y César va, encontrándose en el cajero con una chica (Roko, vamos) que ha perdido la cartera. César, que el pobre es tó buena gente, le da dinero para que coja un taxi y vaya a la comisaría a poner una denuncia. También le da una de sus tarjetas del karaoke y, cuando se va, aparece un tío con el que se choca. Y es que resulta que Roko y el chico estaban compinchados y le han birlado la cartera, aunque a ella le da dolor de corazón.

De vuelta en La bamba, César no encuentra su cartera y Juanjo tarda cero coma en deducir lo que ha pasado: porque, claro, es de lo más lógico que una chica mona se fije en César, xDD. Hijo, que mala leche, que el pobre tampoco es un orco de Mordor.

Juanjo a lo Sherlock deduciendo todo y sin alardear, oyes. Qué hombre más listo (y qué voz tiene y que... paro, paro)

Al día siguiente, Roko va al karaoke a devolverle la cartera a César... vacía, porque el novio se ha puesto como un basilisco cuando ella se ha ido de casa. Encima, ella le dice que se la devuelve por el DNI y la foto de un señor gordo que será su padre... y, no, es él. Eso es puntería, muchacha. Ésta, por cierto, se llama Lucía y se va a regresar a su pueblo, cuando a César se le ocurre una idea.

Entonces, cuando Juanjo llega todo rebotado porque no le ayudan con el tema de la licencia, se encuentra a los otros dos cantando Color esperanza... y se nos da al whisky. Si tan mal no lo hacen y quedan tan sumamente monos ahí todo sonrientes; si es que parecen los dos sacados de la calle de la piruleta, son tal para cual. Cuando acaban, César le cuenta a Juanjo que es su nueva camarera y Juanjo Holmes vuelve a hilar en cero coma y deduce que es la chica que le robó. César le suelta un discurso sobre segundas oportunidades, que lo ablanda (como siempre, vamos, si César debería apellidarse Millán por eso de ser encantador de perros y tal, xDD).

Estos son tal para cual, seriously.

Y Juanjo se nos abandona a la bebida, si no cantan mal. De hecho, César ha mejorado desde por la mañana.

Juanjo empieza a enseñarle a Lucía, pero la muchacha es un poco desastrosa. No obstante, cuando le preguntar qué haría si a las tantas le llega un borracho, ella demuestra tener bastante tacto y Juanjo se acaba ablandando y la contrata. Ainss, si eres como Verónica Mars, duro por fuera, pero un dulce por dentro ;P

En la re-apertura, por si Juanjo no tenía suficientes problemas con Trini cabreada (súper genial la bronca con los títulos de las canciones), aparece el ex de Lucía para llevársela. Juanjo saca al caballero andante que lleva dentro y acaba pegándose con él, por lo que acaba con un ojo morado... y una señora multa de ochocientos euros por abrir sin licencia. Joe, me ha dolido hasta a mí y eso que no pago. Ochocientos euros, ainss. Los tres empiezan a echarse culpas, aunque es Lucía la que los desarma cuando se va con sus maletas.

Luego, a César se le ocurre alquilar un trastero de su abuela para conseguir dinero, pero Juanjo le frena. César cree que se van a rendir, pero Juanjo le dice que no y que, además, en el barrio les necesitan. Además, César descubre que Lucía sigue ahí y se queda flipado. Por eso, Juanjo le explica que abrió el karaoke porque le gustaba una chica, una chica a la que le gustaba cantar y que pensó que, así, podría verla todos los días... pero fue una cagada... pero los mejores momentos de su vida los ha pasado allí, allí con ella y que cree que César tiene derecho a vivir lo mismo. Evidentemente, durante la historia, yo estaba ya vomitando arcoíris tan feliz, qué bonico Juanjo montando el karaoke por Trini :3

Yo sólo les pido una cosa a los guionistas: que estos canten algún día Hay un amigo en mí porque tiene que molar cantidad ver algo así.

Y, para acabar, más que nada porque han estado al margen del resto, voy con el matrimonio de Mariano y Candela, que, tras que ella descubriera que él estaba enamorado de Luisa, no pasan por su mejor momento. De hecho, Candela tiene mal aspecto como se lo hace notar su cuñada sin delicadeza alguna. ¿Para qué? Si, encima, antes de cuñadas, son amigas.

Y mientras Candela anda aguantando a la cuñada, está haciendo una tortilla, que le queda cruda y, cuando el marido se lo hace notar, ella le deja muy claro que su tortilla es así y que, si quiere otra, que se largue. Entonces, Ceferino, señala que, quizás, le está diciendo otra cosa. Oye, un sabueso, ¿eh? ¿Será familiar de mi adorado Nacho Castro? Ceferino, mostrando de nuevo sus dotes de deducción, le pregunta qué les pasa porque llevan ya tres semanas así.

Total, que le cuenta lo que sucede... mientras van cambiando de tema cuando Candela aparece. Qué discretos, xDD. Ceferino le dice que el problema está en que se ha callado y ha dejado que Candela se imagine cosas, así que debe contarle la verdad.

Disimulando, por si no se notaba, xD.

Por la noche, el hijo va a cenar a casa de sus tíos (La cotilla y el teniente coronel Armenteros, que sí, en mi casa los llamamos así) y al muchacho se le van los ojos tras Alma (que también se nos ha quedado con ese nombre), así que recibe una colleja de Armenteros... y nosotros ya estábamos con las coñas de los cigarritos envenenados, es lo que tiene verlo durante un año en Amar, que las coñas no se nos olvidan, xD. El muchacho, por cierto, cuenta que sus padres duermen separados desde hace unas semanas y La cotilla está a punto de encender radio patio, vamos.

Mientras tanto, Mariano le cuenta a su mujer que no hubo nada, que sólo hablaba con Luisa, y ella le dice que es peor de lo que se había imaginado: que está enamorado.

Al día siguiente, la pobre Candela está ahí, trabajando como buenamente puede, cuando su cuñada le está contando lo de los papeles de Trini y, también, que se ha enterado de que Candela ya no duerme con su marido. Ésta ya llega a su límite y se pone en plan Taylor Swift on (y, oye, esto es una serie musical, cualquier día podría componerte una canción poniéndote a parir, Cotilla). Como Candela sigue on fire decide irse a la inauguración del karaoke con La poli, mientras Mariano no entiende nada: si no habla mal, si habla también.

Por la noche, en el karaoke, Candela le cuenta a su amiga, La poli, que le va a pedir el divorcio al marido, cuando aparecen Los cuñadísimos y Candela y La cotilla acaban haciendo las paces. Armenteros, a todo esto, va a hablar con Juanjo para darle dos opciones de cómo evitar problemas con los ruidos: o insonoriza el local o le paga unas dobles ventanas. Hala, ahí queda eso. Menudo morro, macho, xDD.

Mientras, Mariano le cuenta a Cefe (yo ya me traigo confianzas) como le pidió matrimonio a Candela, cantándole con la tuna y que nunca más ha visto a Candela tan enamorada. Por eso, al día siguiente se presenta en el bar con una banda de mariachis y le canta Con los años que me quedan y, bueno, cantar, cantar... pues Javier Cifrián como que no canta demasiado bien, peeeeero la escena les ha quedado todo tierna y bonita y yo estaba haciéndole los coros en casa (que yo canto peor todavía... no sé cómo no llovió por aquí, xDD).

Ainss, estos dos me dan una pena T0T

Al cerrar el bar, Mariano está tan contento porque cree que todo está bien, pero Candela cree que ya no son felices, que a ella ya no la quiere y que, por eso, tienen que dejarlo.

Eso es todo por esta semana. La semana que viene nos vemos con las nuevas aventuras de Trini, Juanjo y compañía, que pintan muy bien (me declaro fan desde aquí de la escena de Trini buscando el diario de Paula y eso que le ha dicho a Juanjo que no lo iba a leer, xDD).

miércoles, 11 de septiembre de 2013

En blanco y negro: Capítulo 17

Una semana más os traigo un nuevo capítulo de En blanco y negro, la continuación de Cuatro damas, así que no me voy a andar con rodeos y aquí tenéis el capítulo 17, Ojos que no ven.

Mientras Ariadne y Deker preparan un viaje relámpago a Edimburgo para investigar a la familia de Tania, ésta vuelve a contemplar un episodio en blanco y negro... y, al día siguiente, empieza a sospechar que, quizás, no sean meros sueños.



Me imagino que querréis matarme por el final, jijiji. Bueno, ya dije en los comentarios del capítulo anterior que, en realidad, este capítulo y el siguiente van de la mano ;P Espero que os haya gustado y, ya sabéis, si queréis decirme cualquier cosa, pues me dejáis un comentario y yo, además de tan contenta, pues os respondo y eso.

En dos semanas, más.

Próximamente: Corazón que no siente.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Unos asesinatos muy reales

Hace poco me regalaron Unos asesinatos muy reales, la edición bolsillo tan mona que hay, y me hizo mucha ilusión porque me encantan las novelas de misterio y porque, además, ya le había leído a Hikari (del blog El torreón de Hika) que le gustaba y yo de su gusto me fío... por si no había quedado claro la semana pasada :P

Unos asesinatos muy reales es la primera entrega de la serie Aurora "Roe" Teagarden de la escritora Charlaine Harris, bastante famosa por escribir los libros de Sookie Stackhouse en los que se basa la serie True blood. La serie que nos ocupa, la protagonizada por Roe, está integrada por ocho novelas. De momento, sólo me he leído la primera y estoy deseando seguir. Pero, bueno, ¿de qué trata Unos asesinatos muy reales?

Aurora "Roe" Teagarden es una bibliotecaria que, cada mes, se reúne con sus compañeros de Real Murders, una asociación que estudia y analiza crímenes famosos. La última reunión, sin embargo, adquiere un tono muy distinto cuando Roe encuentra a uno de los miembros de Real Murders asesinado y, encima, el asesinato imita al caso famoso que Roe tenía que presentar esa noche. ¿Lo peor? Que eso sólo es el principio...

Yo ya conocía el estilo de Charlaine Harris, ya que he leído los tres primeros de Sookie Stackhouse (algún día debería seguir con el resto), pero sin embargo Unos asesinatos muy reales me ha sorprendido para bien y eso que es bastante anterior a la saga de los vampiros. La verdad es que es muy similar en cuanto al estilo: narrado en primera persona por la protagonista, la forma de narrar sencilla y efectiva, un misterio a resolver junto a los vaivenes sentimentales de la misma... No obstante, Unos asesinatos muy reales me ha gustado muchísimo más.

Quizás, se deba al género. Siempre he sido más afín a la novela negra que a las historias de vampiros. Además, el caso que nos presenta Charlaine Harris en esta primera novela es bastante interesante y me gustó mucho que no hubiera un sospechoso claro (bueno, en realidad, sí que hay uno, pero es tan evidente que es para despistar que ni siquiera se le puede tomar en serio como asesino) y sí muchos que podían serlo y que, encima, eran personas cercanas a Roe. El final, del que no voy a entrar en detalles para no spoilear a nadie, me dejó bastante satisfecha, puesto que era lógico, está bien planteado y la acción estuvo a la altura.

Quizás, es por la protagonista. Sookie nunca me ha hecho mucha gracia, encima sufre el efecto de protagonista de la que se enamora hasta el limpiabotas de la esquina y eso personalmente no me gusta. Roe, por otro lado, me pareció un personaje mucho más humano, más real y me cae bastante mejor. Roe es una chica normal, una bibliotecaria con la vida ordenada y una vida social casi nula... hasta que empieza la novela y se cruzan en su camino dos candidatos.

Éstos son lo único que me ha decepcionado un poco de la novela porque, aunque no me caen mal ni son odiosos ni nada, me han parecido un poco sosos. Al igual que me ha parecido sosa la relación de Roe con ambos y, lo peor, es que creo que tenía material para hacer todo un señor triángulo amoroso: por un lado, está Arthur, que es agente de policía y miembro de Real Murders; por otro, Robin, un famoso escritor de novela negra que acaba de llegar al pueblo. Lo dicho, hay material de sobra para haber creado relaciones con química, con pullas y que fueran explosivas, pero Charlaine Harris se limita a establecer la misma relación, pues ambos son amables y están ahí para Roe.

No sé qué le deparará a Roe en las próximas novelas, aunque lo averiguaré, pero espero que la autora mejore ese aspecto porque es lo único que no ha terminado de convencerme.

El resto, por otro lado, sí que lo ha hecho: es una novela cortita, pero es que, además, se lee enseguida (que no tiene por qué significar lo mismo o, si no, ahí está Crónica de una muerte anunciada) y tiene muy buen ritmo: en cada capítulo pasa algo, pero también nos muestra la vida de Roe, sus relaciones con el resto de personas de su entorno y nos permite conocerla muy bien.

Si te gustan las novelas de misterios y asesinatos, Unos asesinatos muy reales te gustará y, si no, es una buena aproximación al género: una historia fresca, actual, con una buena protagonista y un caso que, aunque no es el mejor que he leído, sí que es interesante y, sobre todo, entretenido.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Diez lecciones para dar caza a un Lord y que te adore de Sarah McLean.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Maromo de la semana 150

Como podéis leer en el título, hoy la sección Maromo de la semana ha alcanzado un número súper redondo y bonito, el 150. ¡150 maromos ya, que se dice pronto! Y, por eso, hoy os traigo a un maromo muy, muy especial, el cual tenía reservado para este número porque, encima, le va muy bien. Bueno, que me enrollo, el maromo de hoy es uno de los tíos más interesantes, guapos y empotrables que he tenido el placer de ver en pantalla.

Porque, madre de Dios, cómo me pone a mí este hombre... Bueno, y me hace reír y llorar... y babear... y eso no suele ser muy productivo, sobre todo teniendo en cuenta el pedazo de póster que tengo de él en mi habitación y que me distrae lo que no está escrito. Ay, omá, cómo está, mmm, merengue, merengue... Ay, perdón, que me despisto. Estoy hablando de...

David Tennant


David John McDonald, más conocido como David Tennant, nació el 18 de abril de 1971 en Bathgate, West Lothian, Escocia. Si es que encima es escocés, arggg, de ahí esa sexy voice que tiene y... Vale, vale, sigo. David se crió junto a sus hermanos y desde pequeño era muy, muy fan de la serie británica Doctor Who. Lo era tanto que con sólo tres años, David les dijo a sus padres que iba a ser actor debido a la serie. Sus padres intentaron convencerle de que se dedicara a algo más convencional, pero, por suerte, no lo lograron. Y menos mal.

De hecho, David se esforzó por participar en toda obra de teatro escolar que se cruzó en su camino y cuando tenía once años sus maestros ya veían su potencial. Después, con dieciséis años, logró pasar la audición para entrar en Royal Scottish Academy of Music and Drama, convirtiéndose en uno de sus alumnos más jóvenes. David estudió ahí de los diecisiete a los veinte. Por cierto, según Wikipedia, en esta época eligió su nombre artístico, Tennant, en honor al cantante del grupo Pet Shop Boys, Neil Tennant.


Su primera incursión en el medio audiovisual fue en 1988 (ohh, el año que nací, ¿será una señal?) en un episodio de la serie Dramarama y le siguieron otras cuantas: Strathblair, Bunch of five, Rab C. Nesbitt... y la película The brown man. Tras protagonizar la serie Takin' over the asylum, apareció en episodios de The tales of Para Handy, Policía de barrio, A mug's game y Holding the baby. Después, protagonizó la serie Duck patrol y participó en varias películas: Colgados en Los Angeles, The last September y Being considered.

Entonces comenzó a encadenar una aparición tras otra en un montón de series británcias que no conozco, además de muchísimos cortos. Así, llegamos al año 2003, donde, entre más episodios de series, grabó la película Escándalo con clase (con gente como Stockard Channing, Dan Aykroyd o James McAvoy) y la serie Terri McIntyre. Tras doblar a un personaje en una mini-serie de Doctor Who, donde ni siquiera le acreditaron, protagonizó la tv-movie The deputy y las series He knew he was right, Blackpool (con David Morrissey) y Casanova, donde, sí, era Casanova y me encanta. Tengo que verla, sí, sí.

El 2005 fue un año muy especial para David. Tras protagonizar las tv-movies The quatermass experient y Un extraño en nuestras vidas, consiguió el papel de Barty Crouch Jr. en la película Harry Potter y el cáliz de fuego. Que, a ver, yo no sabía que era él porque cuando salió la peli no le conocía y, claro, un día la re-vi y me quedé traumatizada. Pero, eh, que David hace estupendamente de tarado psicópata. Ese mismo año, además, regresó a la televisión británica la serie Doctor Who de la mano de Russell T. Davis y con Christopher Eccleston como noveno Doctor y Billie Piper como Rose, la nueva acompañante. Bueno, pues ese mismo año se anunció que Christopher Eccleston dejaría de ser el Doctor al final de temporada y que David le iba a sustituir como décimo Doctor.


David encarnó a Ten durante cinco años (de 2005 a 2010) y es uno de los Doctores más carismáticos y favoritos de los fans. Personalmente, es mi Doctor favorito porque puede ser la cosa más mona del mundo, pero también puede ser un chungo de cojones y, además, no he visto a nadie que le siente mejor un traje combinado con unas Converse y unas gafas. Arg. Es que sale taaaan guapo. Además, su Doctor mola un montón y, para mí, sus tres temporadas son las mejores de la serie y es uno de los actores que más me ha hecho llorar y, encima, con una mísera mirada. En serio, es que el tío es tó buen actor. Si no habéis visto Doctor Who, no sé a qué estais esperando, la verdad

Durante esos cinco años en los que estuvo grabando Doctor Who, David no dejó de trabajar en otros proyectos. De hecho, trabaja mogollón este hombre, qué entrada más larga me está quedando. Además de algún episodio suelto que otro en alguna serie (la más famosa es Extras), grabó varias tv-movies como The chatterley affair, Recovery, Learners y Einstein and Eddington y, también la película Glorious 39 con actorazos de la talla de Julie Delphy, Bill Nighy o Christopher Lee.


También apareció en dos episodios de The Sarah Jane adventures, que es un spin-off de Doctor Who (y, de hecho, su protagonista apareció en la serie madre durante la época de Ten) y participó en varios programas de The Catherine Tate show, ya que es amigo de Catherine Tate, quien llegó a ser una de las companion de Ten (y su personaje, Donna, mola mil, por cierto). De hecho, en general el cast de Doctor Who es muy guay y en Youtube podéis encontrar cualquier tipo de chorrada como video-diarios o coñas como La balada de Russell y Julie que no tiene desperdicio y que es una canción que preparon David, Catherine y John Barrowman.

En el 2010 David dejó Doctor Who porque tenía muchos compromisos y, de hecho, en vez de una temporada ordinaria grabó cuatro especiales que acabaron culminando en el cambio de Doctor. Mucho drama, por cierto, pero moló mucho. Entonces, David continuó su caminó y fue empalmando proyectos: St. Trinian's 2: The legend of Fritton's gold (hostia puta, los tres nombres que aparecen en el póster: David, Rupert Evert y Colin Firth. OMG. ¿Por qué no he visto una peli que junta a Colin con David? ¿Por qué?), la tv-movie Hamlet, Rex is not your lawyer, Cómo entrenar a tu dragón (evidentemente, aquí ejerció de doblador), Single father, United, The decoy bride (esta es una comedia romántica muy, muy guay, me moló un montón), Noche de miedo, ¡Piratas! (esa película que aquí dobló Iniesta y en britishlanda David, Martin Freeman y Hugh Grant... Dios, qué triste es la comparación), ejerció de narrador en Twenty twelve, un episodio de la serie True love, donde está casado con Anna de Dowton Abbey... Sí, sólo me vi su episodio, aunque creo que Billie Piper tiene otro, así que a lo mejor me la veo entera.

En 2012 protagonizó la película Nativity 2: Danger in the manger!, que es una comedia navideña que no he visto, por cierto. Y el 2013 ha vuelto a ser su año, ha estado en cuatro series al mismo tiempo, que se dice pronto. La primera de ellas fue The escape artist, que todavía no se ha estrenado, donde interpreta a un abogado que nunca ha perdido un caso y que acepta defender a un sospechoso de asesinato, decisión que se debe volver en contra de él. Después llegó Spies of Warsaw, basada en una novela de espías, y le siguió Broadchurch.


Yo me vi Broadchurch porque él era el prota, soy así de básica, ya me conocéis. La cuestión es que la serie me sorprendió muy, mucho y no sólo a mí. De hecho, se convirtió en todo un bombazo en cuanto a audiencias y, por eso, fue renovada para una segunda temporada. Sin embargo, el argumento de esta es casi secreto de Estado y no sabemos quién volverá o si se tratará de una continuación o una precuela. Yo espero que me repitan tanto David como Olivia Colman. Por cierto, la serie la está anunciando Antena 3, no sé cuándo la emitirán, pero, de nuevo, os la recomiendo.

Tras Broadchurch se estrenó otra miniserie protagonizada por David, The politician's husband, que tengo pendiente de ver, pero que tiene muy buenas críticas.

¿Y qué le aguarda el futuro a David? Bueno, pues a falta de saber si volverá a ser Alec Hardy en Broadchurch (por favor, que sea así, Chris no me decepciones como hizo Jeff), David tiene confirmada la película de Pat, el cartero (si no sabéis lo que es esto, es que no tenéis primos pequeños, xD. Bueno, es una serie de dibujos bastante maja y debe de ser tela de famosa en Inglaterra porque los dos dobladores principales son David y Rupert Grint, ahí queda eso) y otra titulada What we did on our holiday. Pero, y lo que es más importante, ¡esta por venir el especial 50 aniversario de Doctor Who! Wiiiiiiiii. Y es que en el especial, David volverá junto a Billie Piper (oh, Rose, encima vuelve Rose, voy a morir de amor) y se encontrarán con Matt Smith y Jenna-Louise Coleman, lo que mola mil. Ainss, qué larga se me va a hacer la espera.

PD: He puesto a David en el 150 porque me molaba que coincidiera con el 50 del aniversario de Doctor Who donde va a salir. De hecho, eso fue lo que hizo que repartiera el 150 y el 200 entre Raúl Fernández y él.

PD2: Yo no dejo de pensar que si David hiciera una película con Tom y Benedict Cumberbatch sería el parangón de la británico y la muerte de las fangirls como yo. Oh, lo que daría porque hicieran una peli los tres. OMG.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Impresiones sobre la tercera temporada de Teen wolf

Aviso: Esta entrada contiene algún spoiler que otro de los doce episodios emitidos de la tercera temporada de Teen wolf.

Acabo de ver el final de temporada de Teen wolf... Vale, lo sé, me ha costado lo mío, pero entre la semana de fiestas y el preparar clases particulares pues he estado bastante liada. Pero, vamos, que ya lo he visto, ya lo he disfrutado y ya me han dejado loca con el final, por lo que le he estado dando vueltas al tema.

La cuestión es que no ha sido la mejor temporada de Teen wolf. Sí, me ha parecido muy entretenida, cada semana esperaba con ansias el episodio, lo disfrutaba y entraba en lo que nos estaban contando. Sin embargo, una vez finalizada (los 12 episodios nos han contado una historia, al igual que han hecho en temporadas anteriores, pese a que esta temporada era de 24 divididas en dos... vamos, dos temporadas de 12) sí que he notado que no ha sido tan redonda como la segunda.


Y es que ha tenido ciertos aspectos que no me han terminado de convencer.

Dinámica de grupo

A ver, por un lado, lo que eran las amistades sí que me han gustado. Por ejemplo, la escena de Stiles y Scott en Motel California fue una preciosidad, al igual que ver a Isaac estrechando lazos con Scott: esa escena en la que están vigilando a la señora McCall, aunque se han quedado dormidos, es la adorabilidad hecha serie. También Lydia ha tenido buenas relaciones con Allison, Stiles y Scott...

Pero se me hacía rarísimo que, siendo una de la pandilla, estuviera enrollándose por las esquinas con uno de los licántropos-gamba gemelos. O sea, el tío es un chungo de cojones, que a Isaac lo pone fino no, lo siguiente, y ella liándose con él. WTF?! Vale que Danny, que vive en la ignorancia, esté con un gemelo, ¿pero Lydia? Cierto es que el muchacho se iba redimiendo poco a poco, pero, no sé, me ha parecido que no han contado la historia con demasiado tino.

Así estaba yo en mi casa cuando veía a Lydia, xD.

Allison

A mí Allison me la trae un poco al pairo, de hecho al final de la segunda la odié con todas mis fuerzas. Sin embargo, la pobre muchacha ha pasado de ser la protagonista ha estar... pero no. ¿Qué ha hecho Allison esta temporada? Nada. No ha hecho nada.


En primer lugar, su separación de Scott una vez que se ha aclarado todo el tema de su madre ha quedado insulta, sin sentido y ni siquiera se han molestado en darnos una explicación. ¿Por qué no estar juntos? De hecho, han tenido pocas escenas, pero hasta las han tenido bastante logradas (y para decir eso yo, que paso de Scott y Allison lo mío también y hasta dediqué una entrada a decir lo poco que me gustaban), pero tampoco es que hayan ido a ningún sitio.

Y, mientras tanto, se han sacado de la manga un acercamiento a Isaac que me ha dejado así:

Y luego pasé a hacer esto:


Porque, a ver, Daniel y Crystal están juntos. Vale, muy bonito, que todo sean arcoíris, unicornios y Matts Bomer para ellos porque me caen bien los muchachos. Sin embargo, me da pánico, pero pánico, el que se dejen influir por las relaciones entre los actores. Yo es que me acuerdo de One Tree Hill y los líos de faldas de Lucas Scott/Chad Michael Murray y me entran los siete males.

Por cierto, ya que me estoy quejando. Para una trama que tenía Allison, que era que veía a su madre muerta, no volvimos a saber nada de ella. ¿Un cabo suelto para los siguientes episodios o es que han pasado? Que, por cierto, menudo miedito me da la señora, todo sea dicho.

Los malos de la historia

A ver, la trama de la temporada me ha gustado. Lo de los druidas me parece muy interesante y me parece un acierto introducirlo en la serie porque ofrece muchísimas posibilidades y, encima, al fin nos han contado que son el veterinario y su hermana (a la que, personalmente, considero la encarnación de Dorian Gray, ¿cuántos años lleva en la tele haciendo de jovencita? Que era Kendra en Buffy, ¡en Buffy!) y, oye, eso mola.

Scott y Deucalion.

No obstante, y quizás sea porque uncle Peter me deja tonta y no razono, sí que se me ha parecido poco clara. O sea, sí, entiendo que la motivación de Jenny era vengarse de los alfas y que éstos querían ser la súper manada que partiera la pana porque Daredevil Deucalion estaba traumado, pero... Mmm, no sé, hay cosas que no han terminado de convencerme. ¿Por qué tener a los gemelos en el instituto? ¿Por qué atrapar a Erica, Boyd y Cora? ¿Por qué esa obsesión de Deucalion por Scott? ¿Por qué era un lobo demonio y tal? ¿Y de dónde salió Cora? Que la muchacha me ha molado, pero es que parece el oso polar de Perdidos, que ha surgido de la nada de repente.

Jeff, me siento estafada que lo sepas

Esta parte está escrita por la shipper fangirl que hay en mí, así que si no os mola el Sterek, pues os saltáis estos parrafitos. Pero la cuestión es que antes de que se estrenara la serie, Jeff se jinfló de decir cosas y dar informaciones que apuntaban al festival Sterek del año. Y, oye, una se emociona y, en su mente, crea tramas Stereks que ni para un fanfic. Pero luego, a la hora de la verdad, nada de nada.

A ver, Jeff, majo, dime: ¿dónde estás esas dudas sobre su sexualidad que iba a tener Stiles? ¿Dónde? ¿Dónde están las escenas Sterek que tanto te gustaban, eh, eh? Porque o mi ordenador es tonto del culo y baja episodios incompletos o yo no las he visto.

Jeff, ¿donde están mis escenas Sterek? ¿Dónde?

Loki también sufre por la falta de tema Sterek.

Aunque, bueno, no pierdo la esperanza, que entre el putiferio fino que abunda en Beacon Hills, el que Lydia terminara con el gemelo y que Derek va a poder cantar Corazón partido cuando re-aparezca (pobrecito Derek, que prado de pena todo lo que le ha pasado T0T), pues a lo mejor hay algo. Ojalá. Jo, dejadme soñar, que es gratis.

A todo esto, también ha habido cosas que me han molado y mucho. En esta serie, eso también se traduce en que me han dejado loca no, lo siguiente.

Lydia

Tras tres temporadas en que la pobre Lydia parecía el Rastreator de los fallecidos en Beacon Hills y en los que la pobre Holland Roden se nos desgañitaba que ni Marissa Cooper en su piscina, por fin sabemos lo que es: una banshee. Toma, toma, toma. Una banshee. OMG, como mola. Me mola mucho. Y me parece súper original.

Espero que a Holland le den Lizipaina y caramelitos de menta por contrato, por cierto.

Ahora bien. Quiero saber cosas. Muchas cosas. ¿Por qué es una banshee? ¿Oculta algo su familia? ¿Es la hermanastra perdida de Tyler Lockwood de The vampire diaries ya que comparten madre? ¿Que sea pelirroja es casualidad o es porque es escocesa y una banshee? La verdad es que la tontá me interesa, xD. ¡Dadme información sobre Lydia, la necesito!

Padres e hijos, hijos y padres

Mientras que el grupo de amigos me ha chirriado un pelín (en serio, es que no me entra en la cabeza que Lydia se tire al gemelo sabiendo que es un chungo), las relaciones paterno-filiales me han molado mucho. La señora McCall apoyando a su hijo, también adoptando a Isaac y los tres viviendo juntitos ha sido para morirse de amor.

Ahora, encima, ha entrado en juego el señor McCall, que resulta que es agente del FBI, ahí es nada. A ver qué nos trae el señor McCall, aunque yo tengo la fantasía de que Melissa se líe con el padre de Stiles y se queden con los tres chavales en plan familia Brady. Que, por cierto, las escenas entre Stiles y su padre son awesome, siempre lo han sido y me encanta que el señor Stilinski sepa la verdad. Me mató muy mucho cuando Melissa lo puso al día, ahí, tan pancha, xDD.

Eso sí, la que me ha chirriado un poco ha sido la de Allison y su padre. Coña, en un episodio Allison no duda en creer que su padre sea el Darach y ni se inmutaba la muchacha. Si es que, en serio, con Allison se han lucido este año, estaba como desvaída.

Stiles

Si es yo amo a Stiles por encima de todas las cosas. Stiles es maravilloso. Y, aunque quizás no ha estado tan sembrado como las otras temporadas, tuvo ese grandioso momento con el entrenador (eh, qué poco ha salido el entrenador, tsk, con lo que mola) en el autobús en Motel California con el que casi muero de la risa. Bueno, también ha tenido otros momentos grandiosos. Si es que Stiles siempre me hace reír :3


Pero no es lo único que consigue porque, en serio, creo que ningún otro personaje me emociona como él: con el discursito a Scott me mató de amor, pero el verlo preocupado por su padre casi me mata e incluso el beso con Lydia fue muy chachi piruli y eso que yo a Stiles lo shippeo con Derek.

Y, encima, Dylan O'Brien está TAN condenadamente guapo con ese pelo que nos lleva ahora. OMG, qué tiarrón.

Aquí no acaba mi vena fangirl porque llega la sección definitiva...

Puto uncle Peter

Soy muy fan del uncle Peter. Yo es que es verlo y emocionarme y lo que no es precisamente emocionarme. Joder, qué hombre. En serio, Ian Bohen es too much, ¡qué morbo tiene el jodido! Y, ojo, qué poderío, sólo hay que ver el final de temporada, con esa súper escena que acababa la temporada. ¡Hostia puta, qué escena!

Poderío.

Eso sí, me trae por la calle de la amargura el uncle Peter. ¿Pero qué pasa por la cabeza de este hombre? En serio, ¿qué planea? Porque, a ver, él lleva manipulando a Derek desde siempre, como se vio en los flashback y es él quien se encarga de que Derek salve a Cora, dejando de ser un alfa. ¿Lo hace para salvar a Cora? ¿Para evitar la tentación de tener que matar a Derek para convertirse en alfa? ¿Y qué significa el tema de los flashbacks?

Ay, no sé, no entiendo nada, maldito uncle Peter, que nos ha salido tan retorcido que parece opositar al Trono de hierro, vamos. Eso sí, yo encantadísima de que salga en pantalla y estoy deseando ver qué va a hacer en lo que queda de temporada.

Por cierto, ¿soy la única que le ve química con Lydia? Me imagino que sí, pero oye.

Y, ya puestos, así para terminar. Quiero darle las gracias a Jennifer por terminar con Kali, alias la hobbit lobuna. ¿Era necesario dejarle los piezacos al aire? En serio, ¿era necesario? Porque menuda grima daban los jodidos. Pero, bueno, Kali la ha diñado y dejaremos de ver sus quesos afilados. Yey.

Ainss, que larga se me va a hacer la espera hasta los siguientes episodios.

Y a vosotros, ¿qué os ha parecido la tercera temporada de Teen wolf?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las canciones de Trini

Ayer la temporada televisiva dio comienzo con el estreno de Vive cantando, la nueva apuesta de Antena 3, una dramedia costumbrista con tintes de musical protagonizada por María Castro y José Luis García Pérez. La verdad sea dicha, lo que era la propuesta me tenía un pelín dividida: por un lado, me gustaban mucho los creadores (Darío Madrona co-creador de Los protegidos y Mariano Baselga, que fue productor ejecutivo de El internado. Ahí es nada. Ya sabéis que ambas series son muy queridas en estos lares), pero, por otro, esas fotografías promocionales en el plató que mostraron en primer lugar la hacían parecer un tanto cutre.

Pues bien, Vive cantando se ha estrenado y he de decir que me ha sorprendido muy gratamente. Sólo con su primer episodio me ha conquistado y creo que eso es mucho decir.

Ya lo he dicho alguna que otra vez: los primeros episodios son difíciles, sobre todo en producciones tan corales como las que se nos presenta, pues deben dar a conocer a todos los protagonistas y sus situaciones. En ese sentido, este primer episodio ha cumplido con creces. Sí, no ha tenido un ritmo endiablado, pero nos ha mostrado con muy buena mano los personajes, las relaciones entre ellos y nos ha planteado tres tramas de forma que ha quedado realista y coherente.


Vive cantando ha empezado con Trini (una maravillosa María Castro que le pilla el punto al personaje desde el primer momento y a la que es difícil no adorar desde que sale en pantalla), una cantante de orquesta que, ante la noticia de que su hermana se muere, decide regresar al barrio que dejó atrás para ayudar en lo que haga falta. Y, a ver, la pobre Trini es un desastre, nos lo dejan claro desde el primer momento, así que me ha parecido muy adecuado que este primer episodio estuviera centrado en la relación entre las hermanas y como Luisa ha llegado a la conclusión de que Trini debía hacerse cargo de todo. Al fin y al cabo, ¿quién dejaría al mando a una mujer que ni tiene trato con los niños ni es capaz de cuidarlos... al menos a priori?

Por otro lado, también se ha planteado la relación entre César, un joven muy entusiasta y positivo, y Juanjo, todo lo contrario, y cómo éste último ha decidido darle una segunda oportunidad al karaoke. Tal y como nos han presentado a Juanjo, debía realizar esa especie de viaje provocado por César y ayudado por Trini para re-abrir el karaoke.

Además, han establecido las relaciones entre el resto de personajes, profundizando un pelín más en el matrimonio formado por Mariola Fuentes y Javier Cifrián (no me he quedado con el nombre de ella, pero, eh, que sólo es el primer episodio ;P), que no pasan por su mejor momento, sobre todo cuando ella comprende que su marido está enamorado de Luisa, la hermana de Trini.

He de decir que me ha sorprendido mucho el tono de la serie. A decir verdad, todas las historias son duras y dramáticas (la hermana que debe hacerse cargo de todo porque su hermana se está muriendo, el perdedor que ya no tiene qué perder, un matrimonio que se va a pique sin que haya culpables...), pero es una serie positiva, donde no se ha buscado el drama. Sí, me han emocionado, pero podrían haberme tenido llorando como una Magdalena si hubieran querido darle otro tono, otra atmósfera y creo que es de agradecer. Siempre he preferido la emoción al drama puro y duro.


De hecho, Vive cantando me ha parecido, ante todo, una serie con corazón. Los personajes, los actores, las historias. Todo me ha interesado, me ha conquistado y, encima, me han arrancado varias sonrisas e incluso alguna que otra carcajada. La muerte de Shakira me ha hecho mucha gracia, soy así de pava. Y, la verdad, no recuerdo ninguna serie donde los protagonistas me hayan encantado tanto tantísimo y en tan poco tiempo.

Evidentemente, sin un buen guión y un buen planteamiento, no lo habían logrado, pero también ayuda el reparto. Porque qué reparto. Encabezado por María Castro, a la que ya le he echado flores un par de párrafos más arriba, pero es que se las merece todas. Me ha encantado su Trini: tan basta, tan noble, tan sonriente. Trini ha sido el verdadero descubrimiento de este episodio piloto, junto a Juanjo. Vale, esta que escribe no es muy objetiva. Adoro a José Luis García Pérez, me parece un actorazo, me encanta su voz y todo él. Pero, encima, me ha encantado verlo interpretando a Juanjo, ese tipo gruñón con gran corazón al que le han dado muchos palos.

Ni que decir tiene que ya iba predispuesta a que me encantaran como pareja y que así ha sido. Las escenas que han tenido me han gustado mucho: desde el reencuentro tan accidentado (es tan de comedia romántica que me parece fantabuloso), hasta esa escena en el karaoke compartiendo sus penas.


El resto del reparto ha tenido, de momento, menos papel, pero me ha dado muy buenas vibraciones y preveo que habrá muy buena química entre ellos: Javier Cifrián es adorable y ha bastado una mirada suya para saber lo que sentía por Luisa; Manuel Galiana ha sido un abuelo gruñón estupendo y ha tenido escenas muy tiernas (la que ha tenido con su nieta o la escena final, tapando a Luisa, han sido preciosas); Daniel Avilés sigue siendo una monada de crío y me encanta volver a verlo por la tele; Ana Mena, a la que no conocía, me ha sorprendido por su naturalidad... Y, vamos, así podría seguir porque son muchos actores y todos muy grandes. Ahora falta verlos entrar en materia, porque muchos de ellos apenas han tenido papel. Particularmente, muero por ver al Teniente Coronel Armenteros (o Alberto Jiménez, pero es que su papel en Amar en tiempos revueltos fue taaaan increíble) haciendo una comedia. Ay, con el miedito que podía dar en Amar.

La única pega que podría ponerle es que me ha faltado música. Nos han dado tres números musicales más bien breves y un tanto dispares: Heartbreaker de Auryn ha quedado muy guay, pero Corazón contento no me ha gustado tanto. Se notaba muy, mucho que era playback. Aunque, bueno, han conseguido que me pusiera a cantar con las hermanas Almagro. Es que esa canción es muy épica, xD. Así que espero que en los próximos episodios haya más música. Me imagino que a partir del segundo, donde llega Lucía, el personaje de Roko, y donde se re-abre el karaoke, habrá más canciones.

Y ya únicamente me queda decir que estoy deseando que llegue el martes de la semana que viene para disfrutar del siguiente episodio. Y, mientras tanto, ya sabéis: tengo el corazón contento, el corazón contento, lleno de alegríaaaa...

lunes, 2 de septiembre de 2013

Trono de cristal

Un lunes más os traigo una nueva reseña literaria. En este caso de la novela Trono de cristal de Sarah J. Maas, la cual conocí gracias a Hikari (del blog El torreón de Hika), quien consiguió que me picara la curiosidad y deseara leerla. Y menos mal porque Trono de cristal me ha encantado y me ha sorprendido muy, mucho. De hecho, es el ejemplo perfecto de que una portada mal elegida puede hacer que un gran libro pase desapercibido, porque anda que no es fea ni nada la portada española.

Pero, bueno, ¿de qué trata Trono de cristal?

Celaena Sardothien es la mayor asesina del reino, la reina de los bajos fondos, temible y famosa... y se encuentra cumpliendo condena en las horribles minas de sal, hasta que, llevando un año ya de condena, Dorian, el príncipe de Endovier va a buscarla para proponerle algo: el rey desea encontrar un campeón, por lo que ha organizado un torneo para elegirlo y Dorian desea que Celaena sea su candidata. Si acepta, Celaena se trasladará al palacio de cristal donde se enfrentará al resto de candidatos y, si gana, deberá trabajar para el rey cuatro años, antes de obtener su libertad; si no acepta o pierde, permanecerá en las minas de sal.

Con semejante panorama, Celaena no duda en aceptar, aunque no le hace especial gracia tener que bailarle el agua al rey de Endovier. Sin embargo, aunque ella en un principio cree que será fácil, pronto descubre que no: por si las intrigas palaciegas no son suficientes, los participantes del torneo empiezan a aparecer asesinados en circunstancias muy extrañas. Pero Celaena no está sola y eso también puede ser problemático, pues, mientras que el príncipe Dorian la vuelve loca, también lo hace Chaos, el capitán de la guardia real que cuida de ella.

Lo primero que debería señalar sobre Trono de cristal es que me sorprendió. En un principio, al leer la sipnosis, me esperaba un libro trepidante y lleno de acción al más puro estilo Los juegos del hambre. Vamos, que yo me veía a Celaena cargándose a peña a lo bestia. Pero no fue así. Ojo, eso no quiere decir que no sea trepidante, que lo es, pero tiene una trama más compleja de lo que puede parecer a primera vista.

Sarah J. Maas no se limita a enfrentar a Celaena con sus rivales, sino que entreteje una historia más complicada, donde prima la evolución de los personajes y sus luces y sombras. No sólo asistimos al torneo que, en realidad, es lo que menos acaba importando, sino que la autora nos sumerge en un misterio y en una situación política que augura una futura rebelión y que deja entrever que hay más enigmas y cuestiones que tratar. También hay un elemento que, aunque no trata en exceso, está presente y me tiene muy intrigada: la magia y su desaparición.

Así, con esos ingredientes nos encontramos una novela de fantasía épica que puede ser leída hasta por aquellos que no sean admiradores del género. Trono de cristal es una novela emocionante, en la que estás deseando saber qué pasará a continuación y que logra atraparte con facilidad. Es cierto que al principio peca un poco de lenta, pues relata como Celaena llega al palacio de cristal y establece las relaciones entre los personajes y, a grandes rasgos, el mundo en el que se mueve la novela. No obstante, pasados esos primeros capítulos más lentos, la novela va de menos a más y la última parte es de traca. Es imposible dejarla hasta que la acabas.

Como ya he señalado, Sarah J. Maas da mucha importancia a los personajes, a explorarlos y a evolucionarlos a medida que transcurre la historia y han de enfrentarse a lo que les sucede. Como utiliza la narración en tercera persona, no limita la acción o los pensamientos a Celaena y, así, podemos conocer a otros personajes como Chaol o Dorian, lo que es de agradecer. Al menos, a mí siempre me ha gustado saber qué sienten, piensas o cuáles son las motivaciones de otros personajes, además del protagonista.

Celaena me pareció una gran protagonista: al principio se debatía entre un personaje típico y otro más original y ha acabado siendo una persona compleja que tiene sus luces y sus sombras. Personalmente, me sorprendió que, aunque fuera una fiera asesina, alguien duro, también fuera una chica femenina, incluso presumida. A Celaena le encantan los vestidos, el que la consideren guapa, pero no tiene reparos en luchar y sobrevivir a lo que sea, sin tener que apoyarse en nadie. De hecho, me gustó especialmente que no pidiera ayuda y que no ejerciera de damisela en apuros.

Y si Celaena es guay, también lo son los dos chicos. De hecho, es de las pocas ocasiones (al menos es la única que recuerdo ahora mismo) en que no he podido decantarme por uno de ellos en lo que respecta al tema parejil. Porque menudos chicos. Por un lado, Chaol es el capitán de la guardia, responsable, un hombre de honor, un buen hombre que, aunque al principio cree que Celaena no es más que una vil asesina, acaba descubriendo que es mucho más. Por otro lado, Dorian es el príncipe del reino, un príncipe que no se parece a su padre, que no comparte su filosofía y que está aburrido de la vida en la corte; es listo, culto y enseguida ve que Celaena no es como las otras chicas.

Quizás me decante un poquito más por Dorian, pero me es muy difícil elegir bando. En serio. Además, las escenas de ambos con Celaena son encantadoras, cada uno en su estilo, y siempre me sacaban la sonrisa.

Como no quiero entrar en lo que pasa, ni soltar spoilers, únicamente señalaré que, a pesar de que se trata de una saga, el final de Trono de cristal es más o menos cerrado: se responden a los interrogantes planteados en la novela, aunque se aprecian otros que, imagino, serán tratados a más largo plazo. Y, la verdad, éstos me llaman la atención muchísimo, pues son relativos a la mitología, la cual espero que Sarah J. Maas vaya desarrollando en las futuras novelas.

Por cierto, qué larga se me va a hacer la espera hasta el próximo libro. Ainss.

Bueno, resumiendo, Trono de cristal es una novela de fantasía que combina a la perfección el misterio, las aventuras y las relaciones entre tres personajes que, aunque parten de tópicos, acaban desarrollando personalidad propia, por lo que es muy fácil interesarse por ellos. Trepidante, adictiva y oscura, una lectura muy recomendable, incluso si la fantasía no es tu género.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Unos asesinatos muy reales (Aurora Teagarden 1) de Charlaine Harris.