lunes, 7 de septiembre de 2015

Mil lugares donde encontrarte

Ya sabéis que, de vez en cuando, sufro flechazos con libros. Pues bien, un día vi Mil lugares donde encontrarte y me quedé prendada de la portada (no me digáis que no es bonita), así que lo investigué y la premisa me moló mucho. Por eso, en cuanto fue mi cumpleaños, me hice con él y prácticamente lo devoré en dos días porque la novela está genial. Además, fue una muy grata sorpresa, porque yo no había leído la saga Medianoche de la misma autora, Claudia Gray (¿alguien que se la haya leído y me diga qué tal?), así que no tenía ni idea de qué me iba a encontrar.

En Mil lugares donde encontrarte conocemos a Marguerite, que es el bicho raro de su familia. Sus padres y su hermana son científicos, mientras que ella es artista, aunque no por eso tiene problemas familiares, sino que está muy unida a sus padres. Éstos sostienen que existen incontables realidades alternativas y han desarrollado una forma de viajar a ellas, El pájaro de fuego.

Sin embargo, los planes de sus padres se ven truncados cuando uno de sus ayudantes, Paul, asesina al padre de Marguerite y huye a otra dimensión, usando El pájaro de fuego. Para hacer justicia por su padre, Marguerite usa uno de los prototipos junto a Theo, el otro ayudando de sus padres, para perseguir a Paul por distintas dimensiones e intentar matarlo. No obstante, las cosas son aún más complicadas, ya que las diferentes vidas de Marguerite tienen algo en común: en todas tiene algo que ver con el Paul de esa dimensión, ¿será el destino? ¿Acaso están predestinados? ¿Y si al final resulta que Paul, por el que Marguerite tiene sentimientos, es inocente?

A mí las realidades alternativas es algo que me encanta, así que Mil lugares donde encontrarte me llamó poderosamente la atención al saber que iba de eso. Además, me pareció muy original. En esta novela, que es la primera parte de una trilogía, visitamos junto a Marguerite varias realidades alternativas que no pueden ser más distintas entre sí: una tecnológicamente más avanzada, una en plan Rusia imperial, otra en la que el planeta está cubierto de agua... Aunque, eso sí, Claudia Gray le dedica mucha más historia a una en concreto.

Y es que la novela tiene pasajes de ritmo más bien pausado, aunque no por eso aburren o sobran, combinados con otros más dinámicos. Al principio, Marguerite no deja de perseguir a Paul con la ayuda de Theo, lo que hace que la historia se mueva muy rápido, aunque después, al cambiar a otro mundo, se ralentiza para hablar de las consecuencias de vivir la vida de una versión alternativa de ti, lo que resulta bastante interesante, la verdad. Me gustaron mucho las cuestiones que propone, el que las personas que tiene a su alrededor sean las que Marguerite conoce, pero al mismo tiempo diferentes.

Lo que me lleva a hablar del tema amoroso. Sí, está la parte de las realidades alternativas y de descubrir qué pasó con el padre de Marguerite (¿le asesinó Paul? ¿Otra persona? ¿Por qué le mataron?), pero también tiene un alto componente romántico.

Y, sí, hay triángulo amoroso, pero, esperad, no os llevéis las manos a la cabeza, dejadme que os explique. Sí, Marguerite tiene muchas dudas sobre sus sentimientos, pero es bastante comprensible dado que todo apunta a que el chico que le gusta, Paul, asesinó a su padre. Sin embargo, no por eso se comporta como una veleta y va de uno a otro y tiro porque me toca, aunque a veces tenga algún momento de debilidad.

De hecho, Theo queda descartado prácticamente enseguida, pues se ve que Marguerite sólo le ve como un amigo. Y es que la historia de amor de la novela está bastante bien construida. Aquí no hay flechazos, ni amores épicos a primera vista, sino que Marguerite conoce desde hace tiempo tanto a Theo como a Paul, así que enseguida queda establecida la dinámica con ambos, gracias a los flashbacks que, además, sirven para explicar perfectamente lo cabreada que está y sus sentimientos por Paul.

Personalmente, me resultaron muy monos, además en cada una de sus versiones.

Eso sí, como desde la sinopsis te deja claro que Paul es el chico de la novela, desde la primera página tienes claro que Paul es inocente, lo que quizás le resta algo de misterio, aunque por otra parte, como Paul es tan mono, estás en plan: ¡Marguerite, créele, por fa!

Porque Paul es un amor de chico, a mí me enamoró desde los flashbacks en los que Marguerite cuenta cómo se fue enamorando de él. Es callado, arrastra varios traumas, pero también es decidido y muy sensible. Además, cada vez que habla con Marguerite se pone tan nervioso que no deja de meter la pata, lo que hace que sea muy adorable. En serio, soy muy pesada, pero es que me enamoré de Paul desde el principio y básicamente soy su fan.

También me gustó mucho Marguerite. Su valor, su decisión, la forma en la que se relaciona con los demás, incluso sus dudas. Es que con la que tiene montada como para no dudar, sobre todo cuando la historia avanza y todo se va complicando más. Y, bueno, me leí Mil lugares donde encontrarte hace unas semanas, pero no recuerdo que en ningún momento me desesperara o algo por el estilo. De hecho, me pareció una protagonista bastante espabilada y, al igual que Paul, muy mona.

Y si Marguerite y Paul me conquistaron, no puedo decir lo mismo de Theo. Quizás es porque basta que me intenten vender que un personaje es guay para que no comparta esa opinión, pero Theo me cayó bastante mal y, si no salía, yo me alegraba bastante.

El resto de personajes cumple con su cometido y, encima, es muy curioso ver cómo van cambiando ligeramente dependiendo de qué versión de ellos sea. Incluso los que no se repiten, están bien perfilados y desarrollados, lo que aumenta aún más lo bien pensadas que están las distintas dimensiones que Marguerite vista.

El trabajo de Claudia Gray creando realidades alternativas está muy, muy bien. Tienen sentido, lógica y me parece que los sutiles cambios entre los elementos comunes están tan conseguidos como la ambientación. También me parece que ha hecho un trabajo magnífico no sólo con la historia de amor, sino también con la trama más de ciencia-ficción: el invento de los Caine, el debate sobre cómo usar tecnología y la trama a largo plazo que ocupará las siguientes partes. En serio, está todo muy bien armado y escrito con una pluma muy efectiva: es elegante, pero directa, lo suficientemente bonita como para que la historia tenga un halo de romanticismo que va muy bien con el tema del destino, pero no resulta ni tediosa, ni aburrida.

El único fallo que le he visto es que, tras el primer tercio que es todo ritmo, tiene un segundo demasiado pausado. No es que no sea interesante ver a Marguerite viviendo otra vida y solucionando ciertos problemas, pero podría haberle dedicado menos páginas. Eso sí, propone ciertas cuestiones interesantes y, una vez fuera de esa realidad, vuelve a acelerar el ritmo y ya es imposible dejar de leer.

Vamos, que recomiendo muchísimo Mil lugares donde encontrarte. Es entretenido, bien escrito, con una buena historia de amor, personajes muy memorables y, así, resumiendo: mola mil. Así que ahora no hago más que desear que salga de una vez la segunda parte, aunque habrá que esperar. Ainss.

El próximo lunes literario estará dedicado a... Agencia Lockwood. El espejo perdido de Jonathan Stroud.

3 comentarios:

  1. Y a mí que pese a ser el tipo de trama que me gusta no termino de fiarme de él y no sé por qué. La portada me recuerda un poco a la película 'Entre dos mundos'.

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    1. Yo creo que es para chicas, no sé, es como muy romántico y la relación entre los protagonistas es lo principal, a pesar de que la autora no descuida las otras facetas.

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    2. Pues solucionado, no lo leeré. xD

      Me fío de ti al completo.

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